La colposcopia y el tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical:

La colposcopia y el tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical:
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World Health Organization - International Agency for Research on Cancer (IARC)
World Health Organization Regional Office for Africa (AFRO)
Program for Appropriate Technology in Health (PATH)
International Union Against Cancer (UICC)
International Network for Cancer Treatment and Research (INCTR)
La colposcopia y el tratamiento
de la neoplasia intraepitelial cervical:
Manual para principiantes
John W. Sellors, M.D.
R. Sankaranarayanan, M.D.
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La colposcopia y el tratamiento de la
neoplasia intraepitelial cervical
Manual para principiantes
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CENTRO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES SOBRE EL CÁNCER
El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) fue establecido en 1965 por la Asamblea Mundial de la
Salud como una organización con financiamiento independiente dentro del marco de la Organización Mundial de la Salud.
Tiene su sede en Lyon (Francia).
El Cento lleva a cabo un programa de investigaciones que se concentra particularmente en la epidemiología del cáncer y el
estudio de los carcinógenos potenciales en el ambiente humano. Los estudios sobre el terreno que lleva a cabo son
complementados por investigaciones biológicas y químicas en los laboratorios del Centro en Lyon y mediante convenios
colaborativos de investigación, en instituciones nacionales de investigación de muchos países. El Centro también lleva a
cabo un programa para la formación y capacitación del personal para la investigación sobre el cáncer.
Las publicaciones del Centro pretenden contribuir a la difusión de información autorizada sobre diferentes aspectos de
investigación sobre el cáncer. La información acerca de las publicaciones del CIIC y de cómo encargarlas se encuentra en
internet: http://www.iarc.fr/
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World Health Organization - International Agency for Research on Cancer (IARC)
World Health Organization Regional Office for Africa (AFRO)
Program for Appropriate Technology in Health (PATH)
International Union Against Cancer (UICC)
International Network for Cancer Treatment and Research (INCTR)
La colposcopia y el tratamiento de la
neoplasia intraepitelial cervical
Manual para principiantes
John W. Sellors, M. D.
Programa de Tecnología Sanitaria Apropiada (PATH)
Seattle, Washington, Estados Unidos
R. Sankaranarayanan, M. D.
Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer
Lyon, Francia
Esta publicación ha sido financiada por una beca de transferencia internacional
de tecnología relacionada con el cáncer (ICRETT) de la Unión Internacional
Contra el Cáncer (UICC) y por la Fundación Bill y Melinda Gates por conducto
de la Alianza para la Prevención del Cáncer Cervical.
Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer
Lyon, Francia
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Publicado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer,
150 cours Albert Thomas, 69372 Lyon cédex 08, Francia
© Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, 2003
Traducido y editado al castellano por la
Organización Panamericana de la Salud (OPS),
Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unidad de Enfermedades No Transmisibles,
con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates a través de la Alianza para la Prevención del Cáncer Cervicouterino.
Distribuido por IARCPress (fax: +33 04 72 73 83 02; correo electrónico: [email protected]).
Distribución y Ventas: Organización Mundial de la Salud, CH-1211 Ginebra 27 (fax: +41 22 791 4857).
Las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud están acogidas a la protección prevista por las disposiciones
sobre reproducción de originales del Protocolo 2 de la Convención Universal sobre Derechos de Autor. Las solicitudes
de autorización para reproducir o traducir las publicaciones de la OMS, ya sea total o parcialmente, deben dirigirse a
la Oficina de Publicaciones, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza. La Organización Mundial de la Salud
considerará favorablemente dichas solicitudes.
Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no
implican, por parte de la Secretaría de la Organización Mundial de la Salud, juicio alguno sobre la condición jurídica
de los países, territorios, ciudades o zonas, o de sus autoridades, ni respecto del trazado de sus fronteras o límites.
La mención de determinadas sociedades mercantiles o de nombres comerciales de ciertos productos no implica que la
Organización Mundial de la Salud los apruebe o recomiende con preferencia a otros análogos. Salvo error u omisión,
las denominaciones de productos patentados llevan letra inicial mayúscula.
Las opiniones expresadas en la presente publicación son de responsabilidad exclusiva de sus autores.
Sede OPS—Catalogación en la fuente
Sellors, John W.
La colposcopia y el tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical: manual para principiantes
Washington, D.C.: OPS, © 2003.
ISBN 92 75 32471 9
I. Título II. Sankaranarayanan, R.
1.
2.
3.
4.
5.
6.
NEOPLASIA INTRAEPITELIAL DEL CUELLO UTERINO
DISPLASIA DEL CUELLO UTERINO
NEOPLASMAS DEL CUELLO UTERINO
TÉCNICAS DE DIAGNÓSTICO OBSTÉTRICO Y GINECOLÓGICO
COLPOSCOPIA — utilización
CRIOTERAPIA — utilización
NLM WP480
Unidad de Enfermedades No Transmisibles
525 Twenty-third Street, N.W.
Washington, D.C. 20037
www.paho.org
Impreso en EUA
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Índice
Prólogo
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . vii
Agradecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ix
Prefacio
..............................................
xi
1
Introducción a la anatomía del cuello uterino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1
2
Introducción a la neoplasia intraepitelial cervical (NIC)
3
Introducción al cáncer invasor del cuello uterino
4
Introducción a la colposcopia: indicaciones, instrumental, . . . . . . . . . . . . . . 29
principios y registro de los resultados
5
El examen colposcópico paso a paso
6
Aspecto colposcópico del cuello uterino normal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
7
Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical . . . . . . . . . . . . . 55
8
Diagnóstico colposcópico del carcinoma invasor preclínico del cuello
uterino y de la neoplasia glandular
9
Lesiones inflamatorias del cuello uterino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
10
Cómo evitar errores en el examen colposcópico del cuello uterino
y en el diagnóstico colposcópico provisional
11
Cómo proporcionar asistencia continua a las mujeres
. . . . . . . . . . . . . . . . 13
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
. . . . 69
. . . . . . . 85
. . . . . . . . . . . . . . . . . 89
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Page vi
Índice
12
Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante crioterapia . . . . 95
13
Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante . . . . . . . . . . . . . . 103
escisión electroquirúrgica con asa (LEEP)
14
Descontaminación, limpieza, desinfección de alto grado y esterilización . . . 113
de los instrumentos empleados en el diagnóstico y tratamiento
de la neoplasia cervical
1
2
3
4
5
vi
Referencias
..............................................
Lecturas recomendadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Anexos
Ejemplo de un registro de colposcopia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ejemplo de un formulario de consentimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Preparación de la solución de ácido acético al 5%, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
la yodoyodurada de Lugol y la de Monsel
Terminología colposcópica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El índice colposcópico modificado de Reid (RCI)* . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Índice alfabético
..............................................
119
122
123
125
127
129
130
133
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Prólogo
En muchos países en desarrollo de África subsahariana,
Asia meridional y sudoriental, y América Latina, las
mujeres tienen un alto riesgo de contraer cáncer
cervicouterino y no disponen, en gran medida, de
programas eficaces de detección y de tamizaje. En
muchos de esos países que presentan alto riesgo, son
muy deficientes los establecimientos, los sistemas de
prestación de servicios y el personal calificado
necesarios para la detección y el tratamiento tanto de
las lesiones precancerosas cervicales como de los
cánceres invasores. Por lo tanto, las inversiones
planificadas en materia de infraestructura de
asistencia sanitaria y de formación de personal
sanitario idóneo para la prevención del cáncer
cervicouterino son componentes importantes de las
iniciativas mundiales de control de este tipo de cáncer.
La colposcopia es un método útil para el diagnóstico
y la evaluación de la neoplasia intraepitelial cervical y
el cáncer invasor preclínico. Permite observar, con
amplificación, el sitio donde se produce la
carcinogénesis del cuello uterino. Asimismo, con ella se
pueden obtener biopsias dirigidas y delinear la
magnitud de las lesiones del cuello uterino en las
mujeres cuya prueba de tamizaje resulta positiva, con
lo cual se evita la conización. También ayuda a dirigir
tratamientos de la neoplasia intraepitelial cervical
como la crioterapia y la escisión electroquirúrgica con
asa. La colposcopia no se encuentra en todas partes ni
se practica ampliamente en muchos países en
desarrollo donde se observa una elevada incidencia de
cáncer cervicouterino. De manera análoga, el personal
calificado y los establecimientos necesarios para
efectuar la crioterapia y la escisión electroquirúrgica
con asa, los dos métodos apropiados para tratar la
neoplasia intraepitelial cervical en los entornos de
bajos recursos mencionados en el presente manual, son
sumamente deficientes en muchos países en desarrollo
donde hay alto riesgo de cáncer cervicouterino.
La primera versión del manual se escribió gracias a
una beca de transferencia internacional de tecnología
relacionada con el cáncer (ICRETT), ofrecida por la
Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC).
Posteriormente, el manual se usó en varios cursos de
capacitación en países en desarrollo para capacitar al
personal sanitario en la colposcopia y el tratamiento de
la neoplasia intraepitelial cervical, en el marco de
proyectos específicos de investigación y de tipo piloto
sobre la detección temprana y la prevención del cáncer
del cuello uterino. La retroalimentación recogida
durante esos cursos, y la facilitada por los usuarios y
revisores de las versiones preliminares, ha sido útil para
mejorar aún más el contenido.
Esperamos que el manual se use de muchas maneras:
como texto para cursos destinados al personal de
atención de salud; como medio de enseñanza y
aprendizaje para estudiantes de medicina, de enfermería
y médicos ya formados; y como un manual de uso
práctico en los programas de tamizaje o incluso como un
instrumento de autoaprendizaje. La posibilidad de contar
con recursos didácticos simplificados, mecanismos de
capacitación y personal asistencial entrenado en la
prevención del cáncer cervicouterino puede ayudar a
superar algunas de las dificultades técnicas y sentar las
bases para prestar dichos servicios en los países en
desarrollo. Creemos que el presente manual brindará al
personal sanitario las aptitudes necesarias para detectar
y tratar la neoplasia intraepitelial cervical, lo que a su
vez evitará el cáncer invasor del cuello uterino en
muchas mujeres de todo el mundo.
P. Kleihues, M.D.
Director, Centro Internacional de Investigaciones
sobre el Cáncer
C. Elias, M. D.
Presidente, PATH
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Agradecimientos
Los autores agradecen a los siguientes colegas por la amable disposición con que examinaron una versión
preliminar de este manual, a pesar del poco tiempo dado, y por las sugerencias útiles, consejos para
mejorarlo y aliento proporcionados. El manual se ha beneficiado enormemente con sus aportaciones. No
obstante, la responsabilidad del contenido recae exclusivamente en los autores. Deseamos aclarar que
las recomendaciones del presente manual se han hecho sobre la base de lo que, a nuestro juicio, es
factible y eficaz en entornos de bajos recursos.
Dr. Parthasarathy Basu, Oncología Ginecológica,
Instituto Nacional del Cáncer Chittaranjan, S.P.
Mukherjee Road, Calcuta, India
Dr. Jerome Belinson, Oncología Ginecológica,
Fundación de la Clínica Cleveland, Cleveland, Ohio,
EE.UU.
Dr. Neerja Bhatla, profesor adjunto de Obstetricia y
Ginecología, Instituto Panindio de Ciencias Médicas,
Nueva Delhi, India
Dr. Paul D. Blumenthal, director, Investigación y
Programas sobre Anticonceptivos, Centro Médico
Bayview de la Universidad Johns Hopkins, profesor
adjunto, Departamento de Ginecología y Obstetricia,
Universidad Johns Hopkins, Baltimore, MD, EE.UU.
Dr. Nagindra Das, Departamento de Oncología
Ginecológica, Centro de Oncología Ginecológica del
Norte, Gateshead, Inglaterra
Dra. Lynette Denny, Departamento de Obstetricia y
Ginecología, Facultad de Ciencias de la Salud, Ciudad
del Cabo, Sudáfrica
Dr. Amadou Dolo, Jefe del Servicio de Ginecología y
Obstetricia, Hospital Gabriel Touré, Bamako, Malí
Dra. Laurie Elit, Centro Oncológico Regional de
Hamilton, Hamilton, Ontario, Canadá
Dr. Alex Ferenczy, profesor de Anatomía Patológica y de
Obstetricia y Ginecología, Hospital General Judío Sir
Mortimer B. Davis, Montreal, Canadá
Dr. Daron Ferris, director, Servicio de Salud Escolar,
profesor adjunto, Departamento de Medicina Familiar
de la Facultad de Medicina de Georgia, Centro de
Salud Escolar, Augusta, GA, EE.UU.
Dr. Bernard Fontanière, profesor de Citología, Centro
Léon Bérard, Lyon, Francia
Dra. Silvia Franceschi, Jefa de la Unidad de Estudios de
Intervención sobre el Terreno, Centro Internacional de
Investigación sobre el Cáncer, Lyon, Francia
Dr. L. Frappart, Laboratorio de Anatomía y Citología
Patológicas, Hospital Édouard Herriot, Lyon, Francia
Dr. K. Geethanjali Amin, Departamento de Oncología
Preventiva, Centro Memorial Tata, Mumbai, India
Dr. José Jerónimo Guibovich, Ginecología Oncológica,
Patología Mamaria, Colposcopia, Instituto de
Enfermedades Neoplásicas, Lima, Perú
Dr. Robert D. Hilgers, director ejecutivo, Sociedad
Internacional del Cáncer Ginecológico, Louiseville KY,
EE.UU.
Dra. Martha Jacob, EngenderHealth, Nueva York, NY,
EE.UU.
Dr. Namory Keita, jefe del Servicio de Ginecología y
Obstetricia, Universidad de Conakry, CHU Donka,
Conakry, Guinea
Dr. Peter H. Kilmarx, Centros para el Control y la
Prevención de Enfermedades, EE.UU.
Dr. Suphannee Koonsaeng, Unidad de Oncología
Ginecológica, Instituto Nacional del Cáncer, Bangkok,
Tailandia
Dr. R. Lambert, Unidad de Epidemiología Descriptiva,
Centro Internacional de Investigaciones sobre el
Cáncer, Lyon, Francia
Dr. Jean Liaras, Caluire, Lyon, Francia
Dr. Pisake Lumbiganon, profesor y presidente,
Departamento de Obstetricia y Ginecología, Facultad
de Medicina, Universidad Khon Kaen, Khon Kaen,
Tailandia
Dra. Monique Marien, Departamento de Obstetricia y
Ginecología, Hospital Édouard Herriot, Lyon, Francia
Dr. Patrice Mathevet, Departamento de Obstetricia y
Ginecología, Hospital Édouard Herriot, Lyon, Francia
Dr. Paulo Naud, coordinador, Programa de Detección de
las Lesiones Precursoras del Cáncer Cervicouterino y
la Infección por el VPH, Porto Alegre, SR, Brasil
Dr. B.M. Nene, presidente, Proyecto de Cáncer en las
Zonas Rurales del Centro Memorial Tata, Hospital
Oncológico Memorial Nargis Dutt, Agalgaon Road,
Barshi Dist–Solapur, Maharashtra, India
Dr. D. Maxwell Parkin, jefe de la Unidad de
ix
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Agradecimientos
Epidemiología Descriptiva, Centro Internacional de
Investigaciones sobre el Cáncer, Lyon, Francia
Dr. Rajeswarkar, Proyecto de Cáncer en las Zonas
Rurales del Centro Memorial Tata, Hospital
Oncológico Memorial Nargis Dutt, Agalgaon Road,
Barshi Dist–Solapur, Maharashtra, India
Dr. R. Rajkumar, Centro de Salud Comunitaria de la
Christian Fellowship, Ambillikai, Dindigul District,
Tamil Nadu, India
Dr. Ralph Richart, Patología Ginecológica y Obstétrica,
Colegio de Médicos y Cirujanos, Universidad de
Columbia, Nueva York, NY, EE.UU.
Dr. José Antonio Ruiz Moreno, Departamento de
Ginecología y Obstetricia, Hospital Central Militar,
México, D.F., México
Dr. Carlos L. Santos, director del Departamento de
Oncología Ginecológica, Instituto de Enfermedades
Neoplásicas, Lima, Perú
Dr. Paul Sebastian, jefe de Oncología Quirúrgica,
Centro Oncológico Regional, Trivandrum, India
Dr. Aarati Shah, director, Centro Oncológico Bhaktapur,
Bhaktapur, Nepal
Dr. Thara Somanathan, profesor adjunto de Anatomía
Patológica, Centro Oncológico Regional, Trivandrum,
India
Dr. Pat Soutter, profesor de Oncología Ginecológica,
Hospital Hammersmith y Queen Charlotte, Londres,
Inglaterra.
Dr. Sudha S. Sundar, Hospital John Radcliffe, Oxford,
Inglaterra
Dr. Ramani Wesley, profesor adjunto de Oncología de la
Comunidad, Centro Oncológico Regional, Recinto
Universitario de la Facultad de Medicina, Trivandrum,
estado de Kerala, India
Dr. Thomas C. Wright Jr., profesor adjunto de Anatomía
Patológica, director, Patología Ginecológica y
Obstétrica, Colegio de Médicos y Cirujanos,
Universidad de Columbia, Nueva York, NY, EE.UU.
Por último, los autores expresan su reconocimiento a
todos los alumnos de los cursos de capacitación que
utilizaron este manual, por sus sugerencias útiles.
Los autores agradecen a los siguientes colegas el permiso
concedido para reproducir fotografías y diagramas:
Dr. Pat Soutter, profesor de Oncología Ginecológica,
Fideicomiso NHS de los Hospitales Hammersmith,
Londres, Reino Unido, por la figura 1.10 b
(reproducida de: Soutter P. Practical Colposcopy.
Oxford University Press, Oxford, 1993).
x
Dr. Alex Ferenczy, profesor de Anatomía Patológica y
de Obstetricia y Ginecología, Hospital General Judío
sir Mortimer B. Davis, Montreal (Québec), Canadá,
por las figuras 6 y 13.7 (reproducido de: Thomas C.
Wright, Ralph M. Richart, Alex Ferenczy.
Electrosurgery for HPV-related Diseases of the
Lower Genital Tract. Arthur y BioVision, Inc, Nueva
York, NY, EE.UU. y Anjou, Québec, Canadá, 1992).
Sra. Marylene Riopille, editora, Biomedical
Communications, 3609 Cason Street, Houston, TX
77005, EE. UU, por las figuras 6.2, 7.2a, 8. 3
(reproducido de: V. Cecil Wright, Gordon M. Lickrish,
R. Michael Shier. Basic and Advanced Colposcopy.
Second Edition, Biomedical Communications,
Houston, 1995).
Dr. J.A. Jordan, presidente de la Federación Europea
de Colposcopia y Anatomía Patológica del Aparato
Genital Inferior, ginecólogo consultor, Hospital para
Mujeres de Birmingham, Birmingham, Reino Unido,
por las figuras 1. 4, 6. 2, 7. 3 (reproducidas de: M. C.
Anderson, J. A. Jordan, A. R. Morse, F. Sharp, A Stafl.
Integrated Colposcopy. Second Edition. Chapman
Hall Medical, Londres y Nueva York. 1996).
Dr. Paul D. Blumenthal, director, Investigación y
Programas sobre Anticonceptivos, Centro Médico
Bayview de la Universidad Johns Hopkins, Baltimore,
MD, EE.UU., por la figura 12.4 (reproducida de: N.
McIntosh, P. Blumenthal, A. Blouse. Cervical Cancer
Prevention guidelines for low-resource settings.
JHPIEGO Corporation, Baltimore, Global Draft 2000).
Los autores también están en deuda con los siguientes
colegas por su contribución valiosa, incansable,
paciente y perseverante en la preparación del manual,
sin la cual la tarea nos habría resultado mucho más
difícil:
Dr. John Cheney, Centro Internacional de
Investigaciones sobre el Cáncer, Lyon, Francia, quien
corrigió el estilo del manual;
Sra. Evelyn Bayle, Centro Internacional de
Investigaciones sobre el Cáncer , Lyon, Francia, quien
hizo la corrección de estilo preliminar y mecanografió
las varias versiones preliminares del manual;
Sra. Krittika Pitaksaringkarn, Centro Internacional de
Investigaciones sobre el Cáncer, Lyon, Francia, quien
ayudó a confeccionar los diagramas, y
Sra. Lakshmi Sankaranarayanan, Lyon, Francia, quien
ayudó con los dibujos a línea de las ilustraciones.
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Prefacio
El personal sanitario ha observado una elevada
incidencia del cáncer cervicouterino en muchos países
en desarrollo de África, Asia y América Latina, donde la
falta de programas organizados de detección temprana
determina que las tasas de mortalidad por esta
enfermedad sigan siendo elevadas. La infraestructura
de asistencia sanitaria sumamente limitada en muchos
de estos países explica la necesidad imperiosa que
existe de brindar la instrucción necesaria para
identificar la neoplasia del cuello uterino en las etapas
iniciales, prevenibles, de preferencia antes —no
después— de la instauración de los programas de
detección temprana en tales entornos. La colposcopia
se considera por lo general una prueba de diagnóstico;
se usa para evaluar a las mujeres que, según diversas
pruebas de tamizaje, padecen anormalidades del
cuello uterino.
El presente manual de nivel introductorio para
ginecólogos, anatomopatólogos, médicos generales y
enfermeras tiene por finalidad proporcionar
información sobre los principios de la colposcopia y los
conocimientos básicos necesarios para evaluar
colposcópicamente la neoplasia intraepitelial cervical y
brindar tratamiento básico. Se espera que los
profesionales de la salud interesados sigan mejorando
posteriormente sus aptitudes con un curso básico de
instrucción teórica y práctica, y mediante la consulta
de textos de uso ordinario que tratan el tema más
ampliamente. El trabajo práctico continuo es
imprescindible para adquirir, mejorar y mantener las
aptitudes necesarias para el diagnóstico colposcópico
de las neoplasias cervicales. Este manual también
pretende constituirse en un medio de autoaprendizaje
para el principiante, en un material didáctico para los
cursos de colposcopia dirigidos al personal sanitario, y
en un texto de los programas de estudios de los
estudiantes de medicina y de enfermería en los países
en desarrollo. También puede usarse como manual
práctico en los programas de tamizaje sistemáticos.
Un buen conocimiento de la anatomía macroscópica
y microscópica del cuello uterino, de las afecciones
infecciosas e inflamatorias del cuello uterino y la
vagina, de las características histológicas y de la
evolución natural de la neoplasia cervical es
absolutamente
esencial
para
interpretar
correctamente los resultados del examen colposcópico
y el diagnóstico colposcópico de las neoplasias
cervicales. Estos aspectos se tratan con pormenores en
el manual y deben estudiarse muy bien junto con los
capítulos en que se abordan las técnicas colposcópicas
y las características de las neoplasias cervicales y su
tratamiento.
En términos generales, la colposcopia no debe
practicarse a menos que el profesional sanitario haya
tenido la oportunidad de pasar algún tiempo
aprendiendo de un colposcopista experimentado.
Lamentablemente, esto es muy difícil de organizar en
la mayor parte del mundo en desarrollo, donde la
incidencia de la enfermedad es elevada (sobre todo en
África al Sur del Sahara) y raras veces se tiene acceso a
un colposcopio ni a esta clase de capacitación. Por
ejemplo, obviando el adiestramiento en colposcopia,
en regiones enteras de África, Asia y América Latina no
hay un solo servicio de colposcopia. Siendo realistas, en
tales situaciones el colposcopista básico es un
profesional sanitario autodidacto que sabe cómo
examinar el cuello uterino, qué buscar, cómo
establecer el diagnóstico y cómo tratar a una mujer con
métodos sencillos de lisis o ablación de las lesiones. A
pesar de todo, recalcamos que siempre se debe contar
con un instructor para la formación en terreno de
nuevos colposcopistas. Las limitaciones que supone el
no conocer bien las afecciones del cuello uterino y
carecer de las aptitudes suficientes, así como las
consecuencias de gran alcance de todo ello, deben ser
bien conocidas por los profesionales que vayan a
practicar la colposcopia.
Varias versiones preliminares de este manual se han
usado en más de veinte cursos sobre colposcopia y
atención de las lesiones precursoras del cáncer
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Prefacio
cervicouterino llevados a cabo en Angola, Congo
(Brazzaville), Guinea, Kenya, India, Malí, Mauritania,
Laos y Tanzania. Más de ciento veinte médicos y
enfermeras se han capacitado e iniciado en la
colposcopia como parte de iniciativas de investigación
sobre la prevención del cáncer cervicouterino en estos
países, y en otros como Burkina Faso, Cabo Verde,
Guinea Ecuatorial, Mozambique, Nepal, Níger, Santo
Tomé y Uganda. Las reacciones y opiniones de los
participantes y el profesorado de estos cursos han sido
particularmente útiles para revisar las versiones
preliminares del manual, cuyas ilustraciones también
provienen en gran parte de los proyectos en los países
mencionados.
La carestía de recursos que afrontan los sistemas de
asistencia sanitaria en muchos países en desarrollo es
considerable, y plantea dificultades prácticas a la hora
de decidir cómo la colposcopia y el tratamiento de las
xii
neoplasias cervicouterinas incipientes pueden
integrarse y facilitarse por intermedio de los servicios
de salud que prestan dichos sistemas. El pleno
conocimiento de estas limitaciones preparará las
condiciones para establecer, integrar y mantener tales
servicios dentro de la infraestructura de asistencia
sanitaria de los países en desarrollo. Esperamos que el
presente manual ayude al alumno, con el debido acceso
a un colposcopio, a comenzar a realizar la colposcopia,
reconocer las lesiones y tratarlas eficazmente con
crioterapia o escisión electroquirúrgica con asa (LEEP).
Creemos que, a su debido tiempo, ello actuará a su vez
como catalizador y contribuirá a iniciar y propagar los
servicios preventivos del cáncer cervicouterino en las
regiones y los países de bajos recursos.
John W Sellors MD
R. Sankaranarayanan MD
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3:47 PM
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Capítulo 1
Introducción a la anatomía del cuello uterino
• El cuello uterino, la parte fibromuscular inferior del útero, mide de 3 a 4 cm de longitud y 2,5 cm de
diámetro, aunque su tamaño varía según la edad, el número de partos y el momento del ciclo
menstrual de la mujer.
• El exocérvix es la parte más fácilmente visualizable del cuello uterino; el endocérvix, en gran parte no
visualizable, es contiguo al orificio cervical externo.
• El ectocérvix está recubierto por un epitelio escamoso estratificado rosado, de múltiples capas
celulares, mientras que un epitelio cilíndrico rojizo de una única capa celular recubre el endocérvix.
Las capas celulares intermedia y superficial del epitelio escamoso contienen glucógeno.
• La ubicación de la unión escamoso-cilíndrica con relación al orificio cervical externo varía según la
edad, el momento del ciclo menstrual y otros factores como el embarazo y el uso de anticonceptivos
orales.
• Por ectropión entendemos la eversión del epitelio cilíndrico sobre el exocérvix, cuando el cuello
uterino crece rápidamente y se agranda por influencia estrogénica, a partir de la menarquia y en el
embarazo.
• La metaplasia escamosa del cuello uterino consiste en el reemplazo fisiológico del epitelio cilíndrico
evertido al exocérvix por un epitelio escamoso neoformado de células de reserva subyacentes a las
cilíndricas.
• La parte del cuello uterino en la que se produce metaplasia escamosa se denomina zona de
transformación.
• Identificar la zona de transformación tiene gran importancia en la colposcopia, pues casi todas las
manifestaciones de carcinogénesis cervical ocurren en esta zona.
La comprensión profunda de la anatomía y la fisiología
del cuello uterino es totalmente esencial para la
práctica colposcópica eficaz. Este capítulo trata la
anatomía macroscópica y microscópica del cuello
uterino y la fisiología de la zona de transformación. El
cuello uterino es la parte fibromuscular inferior del
útero. De forma cilíndrica o cónica, mide de 3 a 4 cm
de largo y 2,5 cm de diámetro. Lo sostienen el
ligamento redondo y los ligamentos uterosacros, que
van de las partes laterales y posterior del cuello
uterino a las paredes de la pelvis ósea; la mitad
inferior del cuello uterino, llamada hocico de tenca o
porción vaginal, penetra en la vagina por su pared
anterior, mientras la mitad superior queda por encima
de la vagina (figura 1.1). El conducto cervical
desemboca en la vagina por el llamado orificio
cervical externo.
El tamaño y la forma del cuello uterino varían según
la edad, el número de partos y el momento del ciclo
hormonal de la mujer. El de las mujeres que han
tenido algún hijo es voluminoso, y el orificio externo
se presenta como una ancha hendidura transversal. El
orificio cervical externo de las nulíparas presenta el
aspecto de una pequeña abertura circular en el centro
del cuello uterino. La porción supravaginal se une al
cuerpo muscular del útero en el orificio cervical
interno. La porción del cuello uterino exterior al
orificio externo se llama exocérvix. Es la parte más
1
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Capítulo 1
Fondo uterino
Trompa de Falopio
Cuerpo del útero
Porción supravaginal
Orificio cervical interno
Porción vaginal
Endocérvix
Conducto cervical
Fondo de saco lateral
Orificio cervical externo
Exocérvix
Vagina
Cuello uterino
Útero
Vejiga
Fondo de saco posterior
Fondo de saco anterior
Recto
Pubis
Sacro
Uretra
Vagina
FIGURA 1.1: Anatomía macroscópica del cuello del útero
fácilmente visualizable en la exploración con
espéculo. La porción del cuello uterino interior al
orificio externo se denomina endocérvix, para cuya
visualización es preciso estirar o dilatar el orificio
externo. El conducto cervical, que atraviesa el
endocérvix, conecta la cavidad uterina con la vagina y
se extiende del orificio interno al externo, por el que
2
desemboca en la vagina. Su longitud y anchura varían
según la edad y el momento del ciclo hormonal de la
mujer. Es más ancho en las mujeres en edad fecunda:
alcanza de 6 a 8 mm de anchura.
El espacio de la cavidad vaginal que rodea el cuello
uterino se denomina fondo de saco vaginal, y se
subdivide anatómicamente en fondos de saco
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Introducción a la anatomía del cuello uterino
laterales, fondo de saco anterior y fondo de saco
posterior.
El estroma del cuello uterino consiste en un tejido
denso, fibromuscular, atravesado por la compleja
trama de un plexo vascular, linfático y nervioso. La
vascularización arterial del cuello uterino procede de
las arterias ilíacas internas, a través de las divisiones
cervical y vaginal de las arterias uterinas. Las ramas
cervicales de las arterias uterinas descienden por las
paredes laterales del cuello uterino en posición de las
3 y las 9 del reloj. Las venas del cuello uterino
discurren paralelamente a las arterias y desembocan
en la vena hipogástrica. Los vasos linfáticos del cuello
uterino desembocan en los ganglios ilíacos comunes,
externo e interno, obturador y parametriales. La
inervación del cuello uterino procede del plexo
hipogástrico.
El
endocérvix
tiene
muchas
terminaciones nerviosas, que son escasas en el
exocérvix. En consecuencia, la mayoría de las mujeres
toleran bien procedimientos como la biopsia, la
electrocoagulación y la crioterapia sin anestesia local.
Como en el endocérvix también abundan las fibras
simpáticas y parasimpáticas, el legrado endocervical
puede a veces producir una reacción vasovagal.
El cuello uterino está recubierto por epitelio
escamoso estratificado no queratinizante y por
epitelio cilíndrico. Estos dos tipos de epitelio
confluyen en la unión escamoso-cilíndrica.
Epitelio escamoso estratificado no
queratinizante
Normalmente el exocérvix está recubierto en gran
parte por epitelio escamoso estratificado no
queratinizante que contiene glucógeno. Es opaco,
tiene muchas capas celulares (de 15 a 20, figura 1.2)
y es de color rosado pálido. Este epitelio puede
corresponder al de origen, formado durante la vida
embrionaria, o ser una neoformación metaplásica de
los primeros años adultos. En las mujeres
premenopáusicas el epitelio escamoso original es
rosado, mientras que el de nueva formación presenta
un aspecto rosado blanquecino a la exploración.
La arquitectura histológica del epitelio escamoso
del cuello uterino presenta, en el fondo, una única
capa de células basales redondas, con núcleos grandes
de coloración oscura y poco citoplasma, pegadas a la
membrana basal (figura 1.2), que separa el epitelio
del estroma subyacente. La unión epitelioestromal
suele ser rectilínea. A veces es ligeramente ondulada,
con cortas proyecciones de estroma a intervalos
regulares denominadas papilas. Las partes del epitelio
introducidas entre las papilas se denominan
invaginaciones.
Las células basales se dividen y maduran para
formar las siguientes capas celulares, llamadas
parabasales,
que
también
tienen
núcleos
relativamente grandes y oscuros, y citoplasma
basófilo de color azul verdoso. Estas células siguen
diferenciándose y madurando hasta constituir capas
Estrato superficial
Estrato intermedio
Estrato parabasal
Membrana
basal
Estrato basal
Papila
estrómica
Estroma
FIGURA 1.2 : Epitelio escamoso estratificado (x 20)
3
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Capítulo 1
intermedias de células poligonales con citoplasma
abundante y núcleos redondos pequeños que forman
un entramado como una cesta. Al proseguir la
maduración, se forman las células grandes y
sensiblemente planas, de núcleo pequeño, denso y
picnótico y citoplasma transparente, de las capas
superficiales. En términos generales, de la capa basal
a la superficial, estas células aumentan de tamaño
mientras se reduce el de su núcleo.
Las células de las capas intermedia y superficial
contienen glucógeno abundante en su citoplasma, que
se tiñe intensamente de color pardo-caoba o negro
tras aplicar la solución yodoyodurada de Lugol con
ácido peryódico de Schiff en los cortes histológicos. La
presencia de glucógeno en las capas intermedia y
superficial es signo de maduración normal y de
desarrollo del epitelio escamoso. La maduración
anormal o alterada se caracteriza por la ausencia de
glucogénesis.
La maduración del epitelio escamoso del cuello
uterino depende de la presencia de estrógeno, la
hormona femenina. En ausencia de estrógeno no se
producen maduración ni glucogénesis totales. En
consecuencia, después de la menopausia, las células no
maduran más allá de la capa parabasal y no se acumulan
en capas múltiples de células planas. El epitelio se
vuelve delgado y atrófico. A la inspección visual aparece
pálido, con manchas petequiales subepiteliales, por ser
muy propenso a los traumatismos.
Epitelio cilíndrico
El conducto cervical está recubierto de epitelio
cilíndrico (a veces denominado epitelio mucíparo o
glandular). Está compuesto de una única capa de
células altas, con núcleos oscuros, cerca de la
membrana basal (figura 1.3). Por tratarse de una
única capa celular, su altura es mucho menor que la
del epitelio escamoso estratificado del cuello uterino.
Células cilíndricas
Estroma
Membrana
basal
FIGURA 1.3: Epitelio cilíndrico (x 40)
Orificio
glandular
Células
cilíndricas
Cripta
FIGURA 1.4: Criptas del epitelio cilíndrico (x 10)
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Introducción a la anatomía del cuello uterino
Pólipo
FIGURA 1.5: Pólipo cervical
A la inspección visual su color es rojizo, pues una sola
y delgada capa celular permite que aparezca la
coloración de la vascularización subyacente del
estroma. En su límite distal o superior se fusiona con
el epitelio endometrial en la parte inferior del cuerpo
del útero. En su límite proximal o inferior se fusiona
con el epitelio escamoso en la unión escamosocilíndrica. Cubre un grado variable del exocérvix
según la edad, el número de partos y el momento
hormonal de la mujer, fecunda o menopáusica.
El epitelio cilíndrico no forma una superficie
aplanada en el conducto cervical, sino que forma
pliegues longitudinales múltiples que sobresalen en la
luz del conducto, dando lugar a proyecciones
papilares. También forma invaginaciones en el
estroma cervical, dando lugar a la formación de
criptas endocervicales (a veces llamadas glándulas
endocervicales) (figura 1.4). Las criptas pueden llegar
a tener entre 5 y 8 mm desde la superficie del cuello
uterino. Esta arquitectura compleja, con pliegues
mucosos y criptas, da al epitelio cilíndrico una
apariencia granular a la inspección visual.
El crecimiento localizado del epitelio cilíndrico
endocervical puede verse a veces como una masa
rojiza que sobresale por el orificio externo. Esto es lo
que se llama un pólipo cervical (figura 1.5). Empieza
generalmente con el engrosamiento localizado de una
única papila cilíndrica, que se presenta como una
masa conforme aumenta de volumen. Está compuesto
por una parte central del estroma endocervical
revestida de epitelio cilíndrico con sus criptas
subyacentes. A veces pueden surgir pólipos múltiples
del epitelio cilíndrico.
En el epitelio cilíndrico no se produce glucogénesis
ni mitosis. Debido a la falta de glucógeno
citoplasmático, el epitelio cilíndrico no cambia de
color tras aplicación de Lugol, o retiene una leve capa
de la solución yodoyodurada.
Unión escamoso-cilíndrica (UEC)
La unión escamoso-cilíndrica (figuras 1.6 y 1.7) se
presenta como una línea bien trazada con un escalón,
por la diferente altura del epitelio pavimentoso y del
cilíndrico. La ubicación de la unión escamosocilíndrica con relación al orificio cervical externo
varía en la vida de una mujer y depende de factores
como la edad, el momento del ciclo hormonal, los
traumatismos del parto, el uso de anticonceptivos
orales o el embarazo (figuras 1.6 y 1.7).
La unión escamoso-cilíndrica visualizable en la
Epitelio
escamoso
UEC
Epitelio
cilíndrico
FIGURA 1.6: Unión escamoso-cilíndrica (UEC) (x 10)
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Capítulo 1
a
UEC original
b
Epitelio cilíndrico
UEC original
c
Epitelio cilíndrico
Zona de transformación
UEC original
Orificio
cervical
externo
UEC nueva
d
UEC nueva
UEC original
Zona de transformación
e
UEC nueva
Zona de transformación
UEC original
FIGURA 1.7: Ubicación de la unión escamoso-cilíndrica (UEC) y la zona de transformación: a) antes de la menarquia;
b) tras la pubertad y al principio del período reproductivo; c) hacia los 30 años; d) hacia la menopausia; e) después de la menopausia.
6
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Introducción a la anatomía del cuello uterino
UEC original
Ectropión
Orificio
cervical
externo
Epitelio
cilíndrico
a
UEC nueva
Epitelio
cilíndrico
Orificio
cervical
externo
b
c
Epitelio escamoso
metaplásico maduro
Epitelio
escamoso
metaplásico
Epitelio
escamoso
original
d
Orificio cervical UEC nueva
externo
Orificio cervical
externo
Epitelio escamoso
metaplásico maduro
FIGURA 1.8: Ubicación de la unión escamoso-cilíndrica (UEC)
a) Unión escamoso-cilíndrica (UEC) original en los primeros tiempos del período reproductivo. La UEC se encuentra alejada del
orificio cervical externo. Obsérvese que el epitelio cilíndrico evertido ocupa una gran parte del exocérvix, produciendo ectropión.
b) La nueva UEC se ha aproximado mucho al orificio cervical externo en una mujer de 30 años. La UEC se visualiza como una
línea blanca bien diferenciada, después de aplicar ácido acético al 5%, por la presencia de epitelio escamoso metaplásico
inmaduro junto a la nueva UEC.
c) La nueva UEC se sitúa en el orificio cervical externo en una menopáusica.
d) La nueva UEC no se visualiza, por situarse en el endocérvix después de la menopausia. El epitelio escamoso metaplásico maduro
ocupa la mayor parte del exocérvix.
niñez, perimenarquia, pospubertad y primeros
tiempos del período reproductivo se denomina UEC
original, pues representa el empalme entre el epitelio
cilíndrico y el epitelio pavimentoso ‘original’ de la
embriogénesis y la vida intrauterina. Durante la niñez
y la perimenarquia, la UEC original se encuentra en el
orificio cervical externo, o muy cerca de él (figura
1.7a). Tras la pubertad y durante el período
reproductivo, los genitales femeninos crecen por
influencia estrogénica. El cuello uterino se hincha y
agranda y el conducto cervical se alarga. Esto conlleva
la eversión del epitelio cilíndrico de la parte inferior
del conducto cervical hacia el exocérvix (figura 1.7b).
Esto es lo que se llama ectropión o ectopia,
visualizable como un exocérvix francamente rojizo
(figura 1.8a). A veces se le llama ‘erosión’ o ‘úlcera’,
7
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Capítulo 1
que son nombres poco apropiados y no deben usarse
para esto. Así, la UEC original está ubicada en el
exocérvix, muy lejos del orificio externo (figuras 1.7b
y 1.8 a ). El ectropión se hace mucho más pronunciado
durante el embarazo.
La acción del tampón del moco que cubre las
células cilíndricas se perturba cuando el epitelio
cilíndrico del ectropión se ve expuesto al entorno
vaginal ácido. Esto conduce a la destrucción y, en
último término, al reemplazo del epitelio cilíndrico
por epitelio escamoso metaplásico neoformado. Por
metaplasia entendemos el cambio o reemplazo de un
tipo de epitelio por otro.
El proceso metaplásico suele comenzar en la UEC
original y desplazarse centrípetamente hacia el
orificio externo durante el período reproductivo hasta
la perimenopausia. De este modo se forma una nueva
UEC entre el epitelio escamoso metaplásico
neoformado y el epitelio cilíndrico persistente en el
exocérvix (figuras 1.7c y 1.8b). Conforme la mujer se
acerca a la menopausia, la nueva UEC va avanzando
en el exocérvix hacia el orificio externo (figuras 1.7c,
1.7d, 1.7e y 1.8) y se va posicionando a distancias
variables del mismo, como resultado de la formación
progresiva del nuevo epitelio escamoso metaplásico
en las zonas expuestas del epitelio cilíndrico en el
exocérvix. A partir del período perimenopáusico, el
cuello uterino va reduciéndose por la falta de
estrógeno, con lo cual se acelera el desplazamiento
de la nueva UEC por el conducto cervical hacia el
orificio externo (figuras 1.7d y 1.8c). En las mujeres
posmenopáusicas, la nueva UEC suele no poderse
visualizar (figuras 1.7e y 1.8d).
A esta nueva UEC es a la que nos referiremos de
aquí en adelante en este manual cuando hablemos
simplemente de unión escamoso-cilíndrica (UEC). Para
referirnos a la UEC original la mencionaremos
explícitamente como UEC original.
Ectropión o ectopia
El ectropión o ectopia se define como la eversión del
epitelio cilíndrico endocervical hacia el exocérvix. Se
presenta como una zona rojiza grande en el exocérvix
que rodea el orificio externo (figuras 1.7b y 1.8a). La
eversión del epitelio cilíndrico es más pronunciada en
los bordes anterior y posterior del exocérvix y menos
en los laterales. Es un proceso normal, fisiológico, en
la vida de una mujer. A veces, el epitelio cilíndrico se
extiende hacia el fondo de saco vaginal. En el
ectropión se desplaza toda la mucosa, con inclusión
8
de las criptas y el estroma subyacente. En esta zona
se produce la transformación fisiológica a metaplasia
escamosa, así como la transformación anormal en el
cáncer cervicouterino.
Metaplasia escamosa
El reemplazo fisiológico del epitelio cilíndrico evertido
por un epitelio escamoso neoformado se denomina
metaplasia escamosa. El medio vaginal es ácido en los
años fecundos y durante el embarazo. Se piensa que la
acidez desempeña una función en la metaplasia
escamosa. Cuando la acidez vaginal destruye
reiteradamente las células del epitelio cilíndrico en
una zona del ectropión, con el tiempo las células son
reemplazadas por un epitelio metaplásico neoformado.
La irritación, por el medio vaginal ácido, del epitelio
cilíndrico expuesto produce la aparición de las células
de reserva subyacentes, que proliferan, se hiperplasian
y acaban formando el epitelio escamoso metaplásico.
Como ya se ha dicho, el proceso metaplásico
requiere la aparición de esas células indiferenciadas,
cúbicas, subcilíndricas llamadas células de reserva
(figura 1.9a), pues el epitelio escamoso metaplásico
surge de la multiplicación y la diferenciación de estas
células que, con el tiempo, despegan el resto del
epitelio cilíndrico (figuras 1.9b y 1.9c). No se conoce el
origen exacto de las células de reserva, aunque suele
considerarse que proceden del epitelio cilíndrico, en
respuesta a la irritación por la acidez vaginal.
El primer signo de metaplasia escamosa es la
aparición y proliferación de las células de reserva
(figuras 1.9a y 1.9b). Esto se ve inicialmente como una
única capa de células pequeñas, redondas, de núcleos
oscuros, situados muy cerca de los núcleos de las
células cilíndricas, que prolifera y llega a la hiperplasia
de células de reserva (figura 1.9b). Morfológicamente,
las células de reserva tienen una apariencia similar a
las células basales del epitelio escamoso original, con
núcleos redondos y poco citoplasma. Según progresa el
proceso metaplásico, las células de reserva proliferan y
se diferencian, formando un epitelio delgado,
multicelular, de células escamosas inmaduras sin que se
observe estratificación (figura 1.9c). El epitelio
metaplásico escamoso, delgado y neoformado, se
denomina inmaduro cuando presenta poca o ninguna
estratificación. Las células del epitelio metaplásico
escamoso inmaduro no producen glucógeno y, en
consecuencia, no se tiñen de marrón o negro con la
solución yodoyodurada de Lugol. En esta fase pueden
verse grupos de células cilíndricas mucinosas incluidas
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Introducción a la anatomía del cuello uterino
a
(x40)
b
(x20)
c
(x10)
d
(x10)
Metaplasia escamosa
incipiente
Epitelio escamoso
metaplásico inmaduro
Epitelio escamoso
metaplásico maduro
Epitelio
escamoso
original
FIGURA 1.9: Desarrollo del epitelio metaplásico escamoso
a) Las flechas indican la aparición de células de la reserva subcilíndrica.
b) Las células de la reserva proliferan hasta formar dos capas hiperplásicas por debajo de la capa de epitelio cilíndrico.
c) Las células de la reserva proliferan más y se diferencian hasta formar un epitelio metaplásico escamoso inmaduro. No hay indicios
de producción de glucógeno.
d) A efectos prácticos, el epitelio escamoso metaplásico maduro no puede distinguirse del epitelio escamoso original.
en el epitelio metaplásico escamoso inmaduro.
Pueden surgir a la vez muchos campos, aislados o
contiguos, o focos de metaplasia escamosa incipiente.
Se ha sugerido que la membrana basal del epitelio
cilíndrico original se disuelve y vuelve a formarse entre
las células de reserva, que están proliferando y
diferenciándose, y el estroma cervical. La metaplasia
escamosa suele comenzar en la unión escamosocilíndrica original, en el borde distal de la ectopia, pero
también puede producirse en el epitelio cilíndrico
cercano a la UEC, o como islotes esparcidos en el
epitelio cilíndrico expuesto.
A medida que continúa el proceso, las células
escamosas metaplásicas inmaduras evolucionan a
epitelio metaplásico estratificado maduro (figura
1.9d). Para efectos prácticos, este último se asemeja
al epitelio escamoso estratificado original. Pueden
verse algunas células cilíndricas residuales o vacuolas
de moco en el epitelio metaplásico escamoso
evolucionado, que contiene glucógeno a partir de
la capa celular intermedia, por lo que se tiñe de
marrón o negro con el Lugol. En el epitelio escamoso
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Capítulo 1
Metaplasia
escamosa
Acidez vaginal
Epitelio
cilíndrico
Epitelio cilíndrico
Orificio
glandular
Quistes de
Naboth
Papilas
Criptas
FIGURA 1.10: El epitelio escamoso metaplásico recubre los orificios glandulares, lo que lleva a la formación de quistes de Naboth por retención.
Quistes de
Naboth
FIGURA 1.11: Múltiples quistes de Naboth, en un epitelio
escamoso metaplásico maduro, ocupan el exocérvix.
metaplásico maduro pueden verse unos folículos, los
llamados quistes de Naboth (figuras 1.10 y 1.11). Los
quistes de Naboth se forman por retención de moco,
como resultado de la oclusión de una cripta
endocervical por el epitelio escamoso metaplásico
que se superpone (figura 1.10). El epitelio cilíndrico
enterrado sigue secretando moco, que con el tiempo
llena y distiende el quiste. El moco atrapado confiere
al quiste un color blanco marfil amarillento
visualizable (figura 1.11). El epitelio cilíndrico de la
pared del quiste se aplana y acaba destruyéndose por
la presión del moco. Las criptas del epitelio cilíndrico
aún no recubiertas de epitelio metaplásico siguen
abiertas. La mejor manera de evaluar el límite más
lejano del epitelio metaplásico del exocérvix es
localizar la cripta que se abre más lejos de la unión
escamoso-cilíndrica.
10
La metaplasia escamosa es un proceso irreversible; el
epitelio transformado (que ahora es pavimentoso) no
puede volver a convertirse en cilíndrico. El proceso
metaplásico del cuello uterino se denomina a veces
metaplasia indirecta, pues las células cilíndricas no se
transforman en células escamosas, sino que son
reemplazadas por la proliferación de las células cúbicas,
subcilíndricas, de reserva. La metaplasia escamosa
puede avanzar en grados diversos en distintas zonas del
mismo cuello uterino, por lo que pueden visualizarse
múltiples zonas de madurez muy dispar en el epitelio
escamoso metaplásico, con o sin islotes de epitelio
cilíndrico. El epitelio metaplásico adyacente a la UEC es
inmaduro, mientras que el epitelio metaplásico maduro
se encuentra cerca de la UEC original.
El epitelio metaplásico incipiente puede evolucionar
de dos modos (figura 1.12). En la gran mayoría de las
mujeres, se convierte en epitelio metaplásico
escamoso maduro, similar, para todos los efectos
prácticos, al epitelio escamoso original normal que
contiene glucógeno. En una minoría muy pequeña de
las mujeres, puede evolucionar a epitelio atípico
displásico. Algunos tipos de papilomavirus humanos
(VPH) oncógenos pueden infectar persistentemente las
células metaplásicas escamosas basales inmaduras y
transformarlas en células atípicas con anomalías
nucleares y citoplasmáticas. La proliferación y la
expansión no controladas de estas células atípicas
pueden conducir a la formación de un epitelio
displásico anormal que puede volver a su estado
normal, persistir como displasia o evolucionar a cáncer
invasor al cabo de varios años.
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Introducción a la anatomía del cuello uterino
También se piensa que alguna metaplasia puede
surgir por endocrecimiento a partir del epitelio
escamoso del exocérvix.
Epitelio cilíndrico
Zona de transformación
Metaplasia escamosa incipiente
Infección
por tipos
oncógenos
de VPH
Epitelio escamoso
metaplásico maduro
normal que
contiene glucógeno
Epitelio escamoso
atípico o displásico
FIGURA 1.12: Diagrama esquemático de cómo sigue
madurando la metaplasia escamosa incipiente.
La zona del cuello uterino donde el epitelio cilíndrico
ha sido reemplazado o está reemplazándose con el
nuevo epitelio escamoso metaplásico se denomina
zona de transformación (ZT). Corresponde al área del
cuello uterino limitada distalmente por la UEC
original y proximalmente por el límite más lejano del
epitelio metaplásico, definido por la nueva UEC
(figuras 1.7, 1.13 y 1.14). En las mujeres
premenopáusicas, la zona de transformación está
plenamente ubicada en el exocérvix. A partir de la
menopausia, el cuello uterino se reduce de tamaño,
conforme descienden los niveles de estrógeno.
En consecuencia, la zona de transformación puede
desplazarse, primero parcialmente y luego
plenamente, al conducto cervical.
Epitelio escamoso original
Unión escamoso-cilíndrica original
Epitelio escamoso metaplásico
Epitelio cilíndrico
OCE
Nueva unión escamoso-cilíndrica
Zona de transformación
FIGURA 1.13: Diagrama esquemático de la zona de transformación
Epitelio escamoso
original
UEC original
Metaplasia escamosa
madura
Zona
acetoblanca
indicativa
de displasia
UEC nueva
Metaplasia escamosa
incipiente
FIGURA 1.14: a) Diagrama esquemático de la zona de transformación normal; b) Diagrama esquemático de la zona de
transformación anormal o atípica, con displasia.
11
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Capítulo 1
La zona de transformación puede considerarse
normal cuando presenta metaplasia escamosa,
incipiente o evolucionada, junto con zonas o islotes
de epitelio cilíndrico, sin signos de carcinogénesis
cervical (figura 1.14a). Se denomina zona de
transformación anormal o atípica (ZTA) cuando en ella
se observan signos de carcinogénesis cervical, como
cambios displásicos (figura 1.14b). Identificar la zona
de transformación tiene gran importancia en la
colposcopia, pues casi todas las manifestaciones de
carcinogénesis cervical ocurren en esta zona.
Zona de transformación congénita
Al principio de la vida embrionaria, el epitelio cúbico
del tubo vaginal es reemplazado por epitelio
escamoso, que empieza en el extremo caudal del seno
urogenital. Este proceso se completa mucho antes del
nacimiento, de modo que la vagina y el exocérvix
queden totalmente cubiertos por epitelio escamoso. El
proceso avanza muy rápidamente a lo largo de las
paredes laterales y, después, de las paredes vaginales
anterior y posterior. Si la epitelización se produce
normalmente, en el momento del nacimiento la UEC
original estará situada en el orificio cervical externo.
12
En cambio, si se detiene este proceso o queda
incompleto, la UEC original se situará distalmente del
orificio cervical externo o, en casos raros, en las
paredes vaginales, en particular en los fondos de saco
anterior y posterior. El epitelio cúbico que queda aquí
sufrirá metaplasia escamosa. Esta última conversión a
epitelio pavimentoso en las paredes vaginales anterior
y posterior y en el exocérvix conduce a la formación de
la zona de transformación congénita. Se trata, pues,
de una variante de la metaplasia escamosa
intrauterina, en la cual una interferencia de la
maduración normal impide que se complete la
diferenciación del epitelio escamoso. En superficie se
observa una maduración excesiva (que pone de
manifiesto la queratinización), mientras las capas más
profundas
presentan
maduración
retardada,
incompleta. Clínicamente, se visualiza un área gris
blanquecina, hiperqueratósica, que va de los labios
anterior y posterior del cuello uterino a los fondos de
saco vaginales. Puede producirse maduración gradual
del epitelio durante varios años. Este tipo de zona de
transformación se ve en menos del 5% de las mujeres
y es una variante de la zona de transformación normal.
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Capítulo 2
Introducción a la neoplasia intraepitelial cervical (NIC)
• Los cánceres cervicouterinos invasores de células escamosas vienen precedidos por una larga fase de
enfermedades preinvasoras, denominadas colectivamente neoplasia intraepitelial cervical (NIC).
• La NIC se clasifica en grados 1, 2 y 3 según la proporción del espesor epitelial que presenta células
maduras y diferenciadas.
• En los grados más avanzados de NIC (2 y 3), la proporción del espesor epitelial con células
indiferenciadas es mayor.
• La infección persistente por uno o más de los subtipos oncógenos de papilomavirus humanos (VPH)
causa irremediablemente neoplasia cervical.
• La mayoría de las anomalías cervicales causadas por la infección por VPH tienen escasa probabilidad
de progresar a NIC o a cáncer cervicouterino de alto grado.
• La NIC de más bajo grado vuelve a la normalidad en plazos relativamente cortos o no progresa a
formas de alto grado.
• Es mucho más probable que la NIC de alto grado se convierta en cáncer invasor.
• La lesión precursora originada en el epitelio cilíndrico se denomina adenocarcinoma in situ (AIS). El
AIS puede asociarse a la NIC entre uno y dos tercios de los casos.
Los cánceres invasores del cuello uterino vienen
precedidos generalmente por una larga fase de
enfermedades preinvasoras. Esto se caracteriza
microscópicamente por una serie de manifestaciones
que van de la atipia celular a diversos grados de
displasia o neoplasia intraepitelial cervical (NIC o CIN,
según sus siglas en inglés) antes de progresar a
carcinoma invasor. Un buen conocimiento de la
etiología, la fisiopatología y la evolución natural de la
NIC proporciona una buena base para la inspección
visual y el diagnóstico colposcópico, y para
comprender los principios del tratamiento de estas
lesiones. En este capítulo se describe la evolución de
los sistemas de clasificación de los precursores del
cáncer de células escamosas cervicales, las bases
citológica e histológica de su diagnóstico y su
evolución natural en cuanto a las tasas de regresión,
persistencia y progresión. También se describen las
lesiones precancerosas del epitelio cilíndrico cervical,
comúnmente denominadas lesiones glandulares.
El concepto de precursores del cáncer
cervicouterino se remonta al final del siglo XIX, cuando
se reconocieron zonas de cambios epiteliales atípicos
no invasores en muestras de tejidos adyacentes a
cánceres invasores (William, 1888). El término
carcinoma in situ (CIS) se introdujo en 1932 para
denotar las lesiones en las cuales las células
carcinomatosas indiferenciadas abarcaban todo el
espesor del epitelio, sin interrumpir la membrana
basal (Broders, 1932). Ulteriormente se comunicó la
asociación entre CIS y cáncer invasor del cuello
uterino. El término displasia se introdujo a fines de los
años cincuenta para designar la atipia epitelial
cervical intermedia entre el epitelio normal y el CIS
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Capítulo 2
(Reagan et al., 1953). La displasia se categorizó en
tres grupos —leve, moderada y pronunciada— según el
grado de afectación de la capa epitelial por las células
atípicas. Posteriormente, por largos años, las lesiones
precancerosas cervicales se notificaron usando las
categorías de displasia y CIS, todavía ampliamente
empleadas en muchos países en desarrollo.
Clasificar separadamente la displasia y el CIS fue
progresivamente considerándose arbitrario, sobre la
base de los resultados de algunos estudios de
seguimiento de las mujeres con esas lesiones. Se
observó que algunos casos de displasia retrocedían,
algunos persistían y otros progresaban a CIS. Se observó
una correlación directa entre progresión y grado
histológico. Estas observaciones condujeron al concepto
de un solo proceso mórbido continuo en el que el
epitelio normal evoluciona a lesiones epiteliales
precursoras y a cáncer invasor. Sobre la base de dichas
observaciones, en 1968 se introdujo el término de
neoplasia intraepitelial cervical (NIC) para denotar las
múltiples posibilidades de atipia celular confinada al
epitelio. La NIC se dividió en los grados 1, 2 y 3 (Richart,
1968). NIC 1 correspondía a la displasia leve, NIC 2 a la
displasia moderada y NIC 3 a la displasia grave y al CIS.
En los años ochenta fueron reconociéndose cada vez
más alteraciones anatomopatológicas como la atipia
coilocítica o condilomatosa asociada con la infección
por virus del papiloma humano (VPH). Los coilocitos son
células atípicas con una cavitación o halo perinuclear en
el citoplasma, que indica cambios citopáticos debidos a
la infección por el VPH. Esto condujo al desarrollo de un
sistema histológico simplificado en dos grados. En 1990
se propuso una terminología histopatológica basada en
dos grados de la enfermedad: NIC de bajo grado, que
comprendía las anomalías compatibles con atipia
coilocítica y las lesiones NIC 1, y NIC de alto grado que
comprendía NIC 2 y NIC 3. Se consideró que las lesiones
de alto grado eran precursoras ciertas del cáncer
invasor (Richart, 1990).
En 1988, el Instituto Nacional del Cáncer de los
EE.UU. convocó un seminario para proponer un nuevo
esquema de presentación de los resultados de la
citología cervical (informe del seminario del Instituto
Nacional del Cáncer, 1989; Solomon, 1989; Kurman et
al., 1991). Las recomendaciones hechas entonces y su
revisión en un segundo seminario celebrado en 1991
fueron denominadas Sistema Bethesda (TBS) (informe
del taller del Instituto Nacional del Cáncer, 1992). La
Cuadro 2.1: Correlación entre la terminología displasia/carcinoma in situ, NICy Bethesda
Terminología de
displasia
Terminología NIC
original
Terminología NIC
modificada
Sistema Bethesda
Terminología LIE (1991)
Normal
Normal
Normal
Atipia coilocítica,
condiloma plano, sin
cambios epiteliales
NIC 1
NIC de bajo grado
Dentro de los límites normales
Cambios celulares benignos
(infección o reparación)
ASCUS/AGUS
L-LIE
NIC de bajo grado
L-LIE
NIC 2
NIC de alto grado
H-LIE
NIC 3
NIC de alto grado
H-LIE
NIC 3
Carcinoma invasor
NIC de alto grado
Carcinoma invasor
H-LIE
Carcinoma invasor
Atipia
Displasia o discariosis
leve
Displasia o discariosis
moderada
Displasia o discariosis
grave
Carcinoma in situ
Carcinoma invasor
NIC: neoplasia intraepitelial cervical; L-LIE: lesión intraepitelial escamosa de bajo grado; (H-LIE): lesión escamosa intraepitelial
de alto grado; ASCUS: Células escamosas atípicas de significado incierto; AGUS: Células glandulares atípicas de significado
incierto.
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Introducción a la neoplasia intraepitelial cervical (NIC)
Cuadro 2.2: Sistema Bethesda (2001):
categorías de notificación
característica principal del TBS fue la creación del
término “lesión intraepitelial escamosa” (LIE), con dos
grados: lesiones de bajo grado (L-LIE) y lesiones de alto
grado (H-LIE). La clasificación TBS combina los cambios
condilomatosos planos (VPH) y la NIC de bajo grado (NIC
1) en L-LIE, mientras el H-LIE abarca los NIC más
avanzados, NIC 2 y NIC 3. Se empleó el término lesión
para recalcar que los cambios morfológicos en los cuales
se basa un diagnóstico no necesariamente significan
proceso neoplásico. El TBS fue diseñado para la
notificación citológica, pero sirve también para
comunicar resultados histopatológicos. Se utiliza sobre
todo en América del Norte. En el cuadro 2.1 se presenta
la correlación entre la terminología de displasia o
carcinoma in situ, los diversos grados de NIC y el
Sistema Bethesda. En este manual, al comentar los
diversos grados de lesión escamosa precancerosa
cervicouterina, emplearemos la terminología NIC.
El TBS se reevaluó y revisó en un seminario celebrado
en el 2001 convocado por el Instituto Nacional del
Cáncer, de los Estados Unidos, copatrocinado por 44
sociedades profesionales de más de 20 países (Solomon
et al., 2002). En el cuadro 2.2 se resumen las categorías
del Sistema Bethesda del año 2001.
No existe lesión intraepitelial o neoplasia maligna
Anomalías de células epiteliales
Célula escamosa
Células escamosas atípicas (ASC)
‘de significado incierto’ (ASC-US)
‘no puede descartarse H-LIE’ (ASC-H)
Lesión escamosa intraepitelial de bajo
grado (L-LIE)
Lesión escamosa intraepitelial de alto
grado (H-LIE)
Carcinoma de células escamosas
Glandular
Células glandulares atípicas (AGC)
(endocervicales, endometriales o no
especificadas)
Células glandulares atípicas,
probablemente neoplásicas
(endocervicales, endometriales o no
especificadas)
Adenocarcinoma endocervical in situ (AIS)
Adenocarcinoma
Otros (lista no exhaustiva)
Células endometriales en mujer de más de 40
años
Características clínicas de la NIC
No existen síntomas específicos ni características
clínicas que indiquen la presencia de NIC. Sin embargo,
muchas de estas lesiones pueden aparecer blancas tras
aplicar ácido acético al 3-5% y ser yodonegativas
después de aplicar Lugol, pues el epitelio de la NIC
contiene escaso o ningún glucógeno.
Diagnóstico y clasificación de la NIC por la
citología
La NIC puede detectarse por examen microscópico de
las células cervicales en un frotis teñido por la técnica
de Papanicolaou. En estas preparaciones citológicas, se
evalúan los cambios de cada célula para el diagnóstico
y la clasificación de NIC. En cambio, el examen
histológico de los tejidos permite examinar otras
características. Evaluar citológicamente la NIC
basándose en los cambios nucleares y citoplasmáticos
suele ser muy difícil (figura 2.1).
La hipertrofia nuclear y los cambios de tamaño y
forma son características constantes de todas las
células displásicas (figura 2.1). La mayor intensidad
tintorial (hipercromasia) es otra característica
a
b
c
FIGURA 2.1: Aspecto citológico de a) NIC 1, b) NIC 2, c) NIC 3 (x 20).
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Capítulo 2
destacada. Las células displásicas siempre presentan
distribución irregular de la cromatina, como en grumos.
Los núcleos anormales en las células superficiales o
intermedias indican una NIC de bajo grado (las figuras
mitóticas y los nucléolos visibles son poco comunes en
estos frotis), mientras que la anomalía de los núcleos
de células parabasales y basales indica NIC de alto
grado. El tamaño del núcleo respecto de la cantidad
relativa de citoplasma (relación núcleo/citoplasma) es
una de las bases más importantes para evaluar el grado
de NIC (figura 2.1). Las mayores relaciones se asocian
con grados más avanzados de NIC. En general, en un
frotis cervical se observan células con diversos grados
de alteración, lo que conlleva bastantes dificultades y
FIGURA 2.2: Histología de la NIC 1: Obsérvese que las células
displásicas están confinadas en el tercio inferior del epitelio. Los
coilocitos indicados por flechas se observan sobre todo en los
estratos epiteliales superiores (x 20).
FIGURA 2.3: Histología de la NIC 2: Las células atípicas
aparecen sobre todo en los dos tercios inferiores del epitelio.
Obsérvense las invaginaciones que indican las flechas gruesas y
los capilares que infiltran las papilas estrómicas, indicados por
las flechas estrechas.
16
una buena dosis de subjetividad al presentar los
resultados. La experiencia del citólogo es sumamente
importante en el informe final.
Diagnóstico y clasificación de la NIC por la
histopatología
Puede sospecharse NIC por examen citológico con la
técnica de Papanicolaou o mediante examen
colposcópico. El diagnóstico final de NIC se establece
por examen histopatológico de una biopsia cervical con
sacabocados o una muestra de escisión. Se valora si una
muestra tisular cervical presenta NIC y en qué grado, en
función de las características histológicas de
diferenciación, maduración y estratificación de las
células y de las anomalías de los núcleos. Para clasificar
la NIC se observa la proporción del espesor epitelial que
presenta células maduras y diferenciadas. Los grados
más avanzados de NIC suelen tener una mayor
proporción del espesor epitelial con células
indiferenciadas y solo una delgada capa superficial de
células maduras, diferenciadas.
Al realizar el diagnóstico se evalúan anomalías
nucleares como la dilatación, la mayor relación
núcleo/citoplasma, la hipercromasia, el polimorfismo y
la variación del tamaño nuclear (anisocariosis). A menudo
existe una fuerte correlación entre la proporción del
epitelio que presenta maduración y el grado de anomalía
nuclear. Las figuras mitóticas de las células en división
son poco frecuentes en el epitelio normal y, cuando
existen, se ven solo en la capa parabasal. Conforme se
incrementa la gravedad de la NIC aumenta el número de
figuras mitóticas, que pueden verse en las capas
epiteliales superficiales. Cuanto menos diferenciado es
un epitelio, más alto es el nivel en que pueden verse
figuras mitóticas. Las configuraciones anormales de las
figuras mitóticas también se tienen en cuenta al
establecer el diagnóstico final.
En la NIC 1 existe buena maduración, con mínimas
anomalías nucleares y pocas figuras mitóticas (figura
2.2). Las células indiferenciadas se encuentran en las
capas epiteliales más profundas (tercio inferior). Se
observan figuras mitóticas, pero no muchas. Pueden
verse cambios citopáticos debidos a la infección por el
VPH en todo el espesor del epitelio.
La NIC 2 se caracteriza por cambios celulares
displásicos restringidos sobre todo a la mitad o los dos
tercios inferiores del epitelio, con anomalías nucleares
más marcadas que en la NIC 1 (figura 2.3). Pueden
verse figuras mitóticas en toda la mitad inferior del
epitelio.
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Introducción a la neoplasia intraepitelial cervical (NIC)
Vasos sanguíneos
en la papila
estrómica alargada
FIGURA 2.4: Histología de la NIC 3: Las células displásicas se
FIGURA 2.5: Histología de la NIC 3: Las células displásicas
distribuyen por el tercio superior del epitelio, no solo en los dos
se reparten por todo el espesor epitelial y pierden la
tercios inferiores. Obsérvese la pérdida de polaridad de las
polaridad (x 20).
células (x 40).
En la NIC 3, la diferenciación y la estratificación
pueden faltar por completo o existir solo en el cuarto
superficial del epitelio, con abundantes figuras
mitóticas (figuras 2.4 y 2.5). Las anomalías nucleares
aparecen en todo el espesor del epitelio. Muchas
figuras mitóticas tienen formas anormales.
Una
estrecha
relación
entre
citólogos,
histopatólogos y colposcopistas mejora la notificación
en las tres disciplinas. En particular, ayuda a
diferenciar los grados más leves de NIC de otras
afecciones con las que pueden confundirse.
Etiopatogenia de la neoplasia cervical
Algunos estudios epidemiológicos han identificado
varios factores de riesgo que contribuyen a la aparición
de precursores del cáncer cervicouterino y del propio
cáncer. Entre dichos factores figuran la infección con
ciertos tipos oncógenos de papilomavirus humanos
(VPH), las relaciones sexuales a una edad temprana, la
multiplicidad de compañeros sexuales, la multiparidad,
el uso prolongado de anticonceptivos orales, el consumo
de tabaco, la pobreza, la infección por Chlamydia
trachomatis, la carencia de micronutrientes y un
régimen alimentario con pocas frutas y verduras (CIIC,
1995; Bosch et al., 1995; Schiffman et al., 1996;
Walboomers et al., 1999; Franco et al., 1999; Ferenczy
y Franco, 2002).
Los tipos 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59
y 68 de VPH están fuertemente asociados con NIC y con
cáncer invasor (CIIC, 1995; Walboomers et al., 1999). Se
considera que la infección persistente con uno o más de
dicho tipos oncógenos causa irremediablemente
neoplasia cervical (CIIC, 1995). El análisis de los
resultados combinados de un estudio de casos y testigos
multicéntrico realizado por el Centro Internacional de
Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC, 1995) arrojó
riesgos relativos (RR) que iban de 17 en Colombia a 156
en Filipinas, con un RR combinado de 60 (intervalo de
confianza del 95%: 49-73) de cáncer cervicouterino
(Walboomers et al., 1999). La asociación fue similar para
el carcinoma escamocelular (RR: 62) y para el
adenocarcinoma del cuello uterino (RR: 51). Se detectó
ADN del VPH en 99,7% de 1.000 muestras evaluables de
biopsia de cáncer cervicouterino obtenidas en 22 países
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Capítulo 2
(Walboomers et al., 1999; Franco et al., 1999). El 16 y
el 18 son los principales genotipos víricos de VPH
encontrados en los cánceres cervicouterinos de todo el
mundo.
Varios estudios de cohorte (de seguimiento)
comunican una fuerte asociación entre la infección
persistente por VPH oncógenos y el riesgo elevado de
NIC (Koutsky et al., 1992; Ho et al., 1995; Ho et al.,
1998; Moscicki et al., 1998; Liaw et al., 1999; Wallin et
al., 1999; Moscicki et al., 2001; Woodman et al., 2001;
Schlecht et al., 2002).
La infección por VPH se transmite por contacto
sexual, por lo que los factores de riesgo están
estrechamente relacionados con el comportamiento
sexual (por ejemplo, número de compañeros sexuales o
relaciones sexuales a una edad temprana). En la
mayoría de las mujeres, las infecciones por VPH son
transitorias. La evolución natural de la infección por
VPH se ha estudiado mucho. La prevalencia de la
infección por VPH varía entre las diferentes regiones
del mundo, suele alcanzar un máximo de 20 a 30% de
las mujeres de entre 20 y 24 años de edad, y disminuye
luego a 3-10% de las mayores de 30 (Herrero et al.,
1997a; Herrero et al., 1997b; Sellors et al., 2000).
Cerca del 80% de las mujeres jóvenes que contraen VPH
presentan infecciones transitorias que se resuelven en
el espacio de 12 a 18 meses (Ho et al., 1998; Franco et
al., 1999; Thomas et al., 2000; Liaw et al., 2001).
Se cree que la infección por VPH comienza en las
células basales o parabasales del epitelio metaplásico.
Si la infección persiste, puede suceder que el genoma
vírico se incorpore al de la célula anfitriona. La
diferenciación normal y la evolución de epitelio
escamoso metaplásico inmaduro a maduro puede
interrumpirse como resultado de la expresión de
oncoproteínas E6/E7 y de la pérdida del control del
crecimiento
normal.
Esto
puede
conducir
ulteriormente a la aparición de epitelio displásico
anormal. Si el proceso neoplásico no se interrumpe, las
lesiones tempranas de bajo grado pueden llegar a
abarcar todo el espesor del epitelio. Después, la
enfermedad puede atravesar la membrana basal y
convertirse en cáncer invasor, extendiéndose a los
tejidos y órganos circundantes. La invasión puede luego
alcanzar la sangre y los vasos linfáticos, con lo cual la
enfermedad puede diseminarse a los ganglios linfáticos
y a órganos distantes.
Evolución natural de los precursores del
cáncer cervicouterino
A pesar de la exposición frecuente de las mujeres a los
VPH, la aparición de neoplasia cervical es poco común.
La mayoría de las anomalías cervicales causadas por la
infección por VPH tienen poca probabilidad de progresar
a NIC o a cáncer cervicouterino de alto grado, pues la
mayoría retroceden por sí mismas. El largo plazo que
transcurre entre la infección inicial y la enfermedad
evidente indica que pueden ser necesarios varios
cofactores (diferencias genéticas, efectos hormonales,
carencias de micronutrientes, tabaquismo o inflamación
crónica) para que avance la enfermedad. La regresión
espontánea de la NIC también parece indicar que
muchas mujeres pueden no estar expuestas a dichos
cofactores.
Varios estudios han abordado la evolución natural de
la NIC, haciendo hincapié en la regresión, la
persistencia y la progresión de la enfermedad (McIndoe
et al., 1984; Ostor et al., 1993; Mitchell et al., 1994;
Melinkow et al., 1998; Holowaty et al., 1999). Han
revelado que la mayoría de las lesiones de bajo grado
son transitorias; que en la mayoría de los casos vuelven
a la normalidad en plazos relativamente cortos o no
progresan a formas más graves. En cambio, es mucho
más probable que la NIC de alto grado se convierta en
cáncer invasor, aunque también algunas de estas
lesiones persisten como tales o retroceden. El intervalo
medio para que los precursores progresen a cáncer
invasor va de 10 a 20 años.
Algunos estudios han intentado resumir las tasas de
regresión, persistencia y progresión de la NIC. Aunque
Cuadro 2.3: Probabilidad de regresión, persistencia y progresión de NIC
Categoría NIC
Regresión
Persistencia
Progresión a NIC 3
NIC 1
NIC 2
NIC 3
57%
43%
32%
32%
35%
56%
11%
22%
-
18
Progresión a
carcinoma invasor
1%
1,5%
12%
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Introducción a la neoplasia intraepitelial cervical (NIC)
Cuadro 2.4: Evolución natural de las LIE
Anomalía citológica
de referencia
Regresión a la normalidad a los 24 meses
ASCUS
L-LIE
H-LIE
68,2%
47,4%
35,0%
estos estudios tengan muchas limitaciones,
proporcionan ciertas pistas sobre el comportamiento
biológico de tales lesiones. En el cuadro 2.3 se presenta
el análisis de los resultados combinados de los estudios
publicados de 1950 a 1993 (Ostor et al., 1993). En otro
resumen, la probabilidad acumulada para todos los
grados de NIC estudiados tanto por citología como por
histología es de 45% de regresión, 31% de persistencia y
23% de progresión (Mitchell et al., 1994). Las tasas de
progresión a cáncer invasor en estudios de seguimiento
por biopsia de pacientes con carcinoma in situ se
situaban entre 29% y 36% (McIndoe et al., 1984). Un
metanálisis de 27.000 mujeres dio las tasas ponderadas
de progresión a H-LIE y a cáncer invasor a los 24 meses,
según la anomalía citológica de referencia, que se
presentan en el cuadro 2.4 (Melinkow et al., 1998).
Holowaty et al. (1999) calcularon el RR de progresión y
de regresión de displasias moderadas y avanzadas en un
seguimiento de 2 años, tomando como referencia la
displasia leve. El RR de CIS fue 8,1 para la displasia
moderada y 22,7 para la displasia grave. El
correspondiente RR de cáncer invasor fue 4,5 y 20,7
respectivamente.
Adenocarcinoma in situ
La lesión precursora, cuya procedencia del epitelio
cilíndrico se conoce, se denomina adenocarcinoma in
situ (AIS). En el AIS, el epitelio cilíndrico normal es
reemplazado por epitelio anormal que presenta pérdida
Progresión a H-LIE
a los 24 meses
Progresión a cáncer invasor
a los 24 meses
7,1%
20,8%
23,4% (persistencia)
0,3%
0,2%
1,4%
FIGURA 2.6: Adenocarcinoma in situ, que coexiste con un
epitelio endocervical normal (x 10).
de la polaridad, células y núcleos de mayor tamaño,
hipercromasia nuclear, actividad mitótica, menor
expresión de la mucina citoplasmática y estratificación
celular o acumulación (figura 2.6). También pueden
observarse ramificaciones glandulares anormales y
glándulas arracimadas con proyecciones epiteliales
papilares intraluminales sin islotes de estroma. Puede
subdividirse, según el tipo de células, en endocervical,
endometrioide, intestinal y mixto. La mayoría de los AIS
se encuentran en la zona de transformación. El AIS
puede asociarse a la NIC de epitelio escamoso entre uno
y dos tercios de los casos.
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Capítulo 3
Introducción al cáncer invasor del cuello uterino
• Se denomina cáncer invasor preclínico al cáncer del cuello uterino en fase temprana, con mínima
invasión del estroma, a menudo sin ningún síntoma ni manifestación clínica.
• Conforme avanza la invasión del estroma, la enfermedad se vuelve clínicamente evidente y revela
varios patrones de crecimiento visibles en el examen con el espéculo.
• Histológicamente, entre 90 y 95% de los cánceres invasores del cuello uterino son tumores de células
escamosas; en la mayor parte de los países en desarrollo, el adenocarcinoma constituye menos del 5%
de los cánceres del cuello uterino.
• El sistema de clasificación más usado para el cáncer invasor del cuello uterino se basa en el tamaño
del tumor y la diseminación de la enfermedad a la vagina, el parametrio, la vejiga urinaria, el recto y
los órganos distantes.
• El estadio clínico de la enfermedad en el momento del diagnóstico es el factor aislado más importante
de predicción de la supervivencia en el cáncer invasor del cuello uterino.
El presente capítulo trata sobre las características
clínicas y el diagnóstico del carcinoma cervicouterino
invasor. Los resultados físicos anormales en el tacto
vaginal y el examen con espéculo pueden sugerir el
diagnóstico de carcinoma cervicouterino invasor, el cual
debe confirmarse mediante el examen histológico de
muestras de tejido. En algunos de estos cánceres no se
presentan síntomas ni se observan manifestaciones
anormales evidentes en la exploración física; es el
llamado carcinoma cervicouterino invasor preclínico. La
colposcopia desempeña un papel importante en el
diagnóstico del carcinoma invasor preclínico en sus
etapas iniciales.
Características clínicas
Las mujeres con cáncer invasor del cuello uterino
a menudo tienen como manifestación inicial alguno
o varios de los siguientes síntomas: hemorragias
intermenstruales, hemorragias poscoitales, menstruaciones más abundantes, flujo seropurulento
abundante, flujo fétido, cistitis recurrente, frecuencia
y urgencia miccional, dolor de espalda y en la parte
inferior del abdomen. En los estadios avanzados, las
pacientes pueden presentar cansancio por anemia
intensa, uropatía obstructiva, edema de las
extremidades inferiores, hematuria, obstrucción
intestinal y caquexia. En la mayoría de las mujeres, la
exploración vaginal con espéculo revela una masa
proliferativa ulcerada.
En las fases más tempranas de la invasión estrómica,
el carcinoma cervicouterino puede no causar síntomas
ni manifestaciones clínicas y, por consiguiente, se le
conoce como carcinoma invasor preclínico. La forma
más temprana del carcinoma invasor se reconoce
histológicamente como carcinoma microinvasor. Son
cánceres que no han invadido más allá de 5 mm de
profundidad y 7 mm de ancho hacia el estroma cervical
subyacente. Los carcinomas invasores en estadios
tempranos aparecen como un diminuto botón de
células invasoras que han penetrado a través de la
membrana basal hasta llegar al estroma subyacente
(figuras 3.1 y 3.2). También pueden observarse indicios
de reacción estrómica a la invasión, en forma de una
colección linfocítica o aflojamiento localizado del
estroma alrededor de la invasión.
Conforme avanza la invasión del estroma, la
enfermedad se vuelve clínicamente evidente y revela
varios patrones de proliferación, que a menudo son
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Capítulo 3
FIGURA 3.4: Carcinoma cervicouterino invasor
FIGURA 3.1: Histología: invasión estrómica incipiente (x 40).
FIGURA 3.5: Carcinoma cervicouterino invasor
FIGURA 3.2: Histología: invasión estrómica incipiente (x 10).
FIGURA 3.6: Carcinoma cervicouterino invasor avanzado, con
FIGURA 3.3: Carcinoma cervicouterino invasor incipiente
22
crecimiento proliferativo ulcerante
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Page 23
Introducción al cáncer invasor del cuello uterino
visibles en el examen con el espéculo. Las lesiones muy
tempranas pueden presentarse como una zona de
superficie rugosa, rojiza y granulosa que sangra al tacto
(figura 3.3). Los cánceres más avanzados pueden ser
exofíticos, endofíticos o una combinación de ambos
(figuras 3.4 a 3.6). Los carcinomas exofíticos por lo
general invaden superficialmente, y la mayor parte de su
masa se proyecta hacia la luz vaginal como un hongo o
una protuberancia proliferativa similar a una coliflor, con
excrecencias polipoideas o papilares. Los cánceres
endofíticos pueden infiltrar ampliamente el estroma,
distorsionando el cuello uterino, con poco crecimiento
visible en la superficie. Estas lesiones pueden extenderse
hacia el endocérvix al tiempo que dejan intacto el
epitelio escamoso del cuello uterino hasta que la lesión
rebasa los 5 ó 6 cm de diámetro. Dan lugar a un cuello
sumamente aumentado de tamaño, irregular y en forma
de barril, con una superficie rugosa, papilar o granulosa.
Tales cánceres pueden mantenerse asintomáticos
durante mucho tiempo. Los tumores que son a la vez
exofíticos y endofíticos generalmente están ulcerados,
con infiltración profunda del estroma subyacente. En
todos los tipos, la hemorragia al tacto y la necrosis son las
características clínicas predominantes. También es
común el flujo maloliente, debido a la infección agregada
del tejido necrótico por anaerobios.
Al proseguir la invasión, puede afectar directamente a
la vagina, el parametrio, la pared lateral de la pelvis, la
vejiga urinaria y el recto. La compresión de los uréteres
por afección local avanzada provoca obstrucción ureteral,
hidronefrosis (aumento del volumen de los riñones) y, a la
larga, insuficiencia renal. Además de la invasión local se
produce metástasis de los ganglios linfáticos regionales. El
cáncer metastásico de los ganglios paraaórticos puede
atravesar la cápsula de los ganglios e invadir directamente
las vértebras y las raíces nerviosas. La invasión directa de
ramas de la raíz del nervio ciático provoca dolor de
espalda; la compresión sobre las venas de la pared pélvica
y los vasos linfáticos causa edema de los miembros
inferiores. Puede ocurrir diseminación hematógena en las
vértebras lumbares y en el músculo psoas sin invasión
ganglionar. En las etapas avanzadas de la enfermedad se
presentan metástasis a distancia, que suelen afectar a los
nódulos paraaórticos, los pulmones, el hígado, los huesos
y otro tipo de estructuras.
FIGURA 3.7: Histología: carcinoma queratinizante invasor de
FIGURA 3.9: Histología: adenocarcinoma invasor bien
células escamosas bien diferenciadas (x 10).
diferenciado (x 20).
Citopatología
En los países en desarrollo, entre el 90 y 95% de los
cánceres invasores que se originan en el cuello uterino
corresponden histológicamente a carcinomas de células
escamosas (figuras 3.7 y 3.8) y entre el 2 y 8% son
adenocarcinomas (figura 3.9).
FIGURA 3.8: Histología: carcinoma invasor de células
escamosas no queratinizante (x 10).
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Capítulo 3
Microscópicamente, la mayoría de los carcinomas
escamocelulares aparecen como redes infiltrantes de
bandas de células neoplásicas separadas por estroma,
con una gran variación en los patrones de crecimiento,
tipos de células y grado de diferenciación. El estroma
cervical que separa las bandas de células malignas
muestra infiltración por linfocitos y células
plasmáticas. Las células malignas pueden subdividirse
en dos tipos, queratinizantes y no queratinizantes. Los
tumores pueden ser carcinomas bien diferenciados,
moderadamente diferenciados o mal diferenciados.
Entre el 50 y 60% son carcinomas moderadamente
diferenciados y los restantes se distribuyen por igual
entre las categorías bien y mal diferenciadas.
El carcinoma escamocelular queratinizante está
compuesto por unas espirales características de células
epidermoides que contienen nidos centrales de
queratina (perlas de queratina) (figura 3.7). Los núcleos
son grandes e hipercrómicos, con cromatina gruesa. Hay
puentes intercelulares visibles, junto con gránulos
queratohialinos y queratinización citoplasmática. Las
figuras mitóticas visibles son escasas.
El carcinoma escamocelular no queratinizante
(figura 3.8) aparece como nidos irregulares y dentados
de células poligonales hinchadas que invaden el
estroma cervical. Puede haber disqueratosis y puentes
intercelulares. El polimorfismo celular y nuclear es más
obvio y las figuras mitóticas son muy numerosas. No
suele haber perlas de queratina.
Otros tipos poco comunes de carcinoma escamocelular
son el carcinoma escamocelular condilomatoso (también
llamado carcinoma verrucoso), el carcinoma
escamocelular papilar, el carcinoma linfoepitelioide y el
carcinoma de células escamotransicionales.
En muchos países en desarrollo, el adenocarcinoma
constituye menos del 5% de todos los carcinomas
cervicouterinos. En general, se origina en el conducto
cervical a partir del epitelio glandular. La forma más
común de adenocarcinoma es el tipo de células
endocervicales, en el cual las glándulas anormales
presentan diversas formas y tamaños, con yemas y
ramificaciones (figura 3.9). La mayoría de estos tumores
son moderados o bien diferenciados. Los elementos
glandulares se organizan en un patrón complejo. Pueden
asomar papilas de la superficie, hacia la luz de la
glándula. Algunas de las células pueden contener mucina
en cantidad moderada o abundante.
Otros tipos de adenocarcinoma son el de tipo
intestinal, el adenocarcinoma de células en anillo de
sello, el adenoma maligno, el adenocarcinoma papilar
24
velloglandular, el adenocarcinoma endometrioide y el
adenocarcinoma seroso papilar. El carcinoma
adenoescamoso incluye a los tumores con patrones de
crecimiento glandulares y escamosos.
La presencia de células tumorales dentro de la luz de
un capilar demuestra una capacidad de proliferación
agresiva, tanto en el adenocarcinoma cervicouterino
como en el carcinoma de células escamosas, y se le ha
correlacionado con un mayor riesgo de metástasis en los
ganglios linfáticos regionales. Ocasionalmente se produce
invasión de los vasos sanguíneos, signo de pronóstico
particularmente desfavorable, que se relaciona con
metástasis hematógenas a distancia. Aunque están bien
descritas las características citológicas del carcinoma
escamocelular invasor del cuello uterino, la citología no
es un método confiable para diagnosticar las lesiones
invasoras. Identificar estas lesiones en los frotis de
citología requiere de una vasta experiencia, ya que el
frotis cervical a menudo contiene apenas unas cuantas
células malignas entre gran cantidad de restos celulares
diversos y glóbulos rojos. Los citólogos a menudo
tampoco reconocen el adenocarcinoma del cuello
uterino; un citólogo experimentado puede reconocerlo
cuando las características celulares muestran una
variación extrema respecto de lo normal. El
reconocimiento individual de los tipos de células es
todavía más complejo. En consecuencia, el diagnóstico
definitivo de confirmación de un cáncer invasor siempre
se basa en el estudio histopatológico. Para el diagnóstico
se prefiere una muestra de tejido tomada de la periferia
de la lesión, ya que es más probable que contenga tejido
tumoral morfológicamente intacto, mientras que una
biopsia tomada del centro de una lesión puede contener
material necrótico que puede afectar la precisión del
diagnóstico histológico.
Clasificación
La planificación terapéutica y la evaluación del
pronóstico requieren de una evaluación detallada del
estado general de salud de la paciente y de la
determinación del estadio clínico del cáncer invasor. En
el cuadro 3.1 se presenta el sistema de clasificación más
difundido para el carcinoma cervicouterino, elaborado
por la Federación Internacional de Ginecología y
Obstetricia (FIGO). Se trata básicamente de un sistema
de clasificación clínica basado en el tamaño del tumor y
la extensión del cáncer en la pelvis. El grado de
crecimiento del cáncer se evalúa tanto clínicamente
como mediante diversos estudios para determinar el
estadio de la enfermedad, del I al IV (cuadro 3.1 y figura
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Introducción al cáncer invasor del cuello uterino
Cuadro 3.1: Clasificación de la FIGO (véase la figura 3.10)
Estadio I
El estadio I se refiere al carcinoma limitado estrictamente al cuello uterino; ya no lo es si hay
afectación del cuerpo uterino. El diagnóstico de los estadios IA1 y IA2 debe basarse en el examen
microscópico del tejido extirpado, de preferencia un cono, que debe incluir la lesión completa.
Estadio IA:
Estadio IA1:
Estadio IA2:
Estadio IB:
Estadio IB1:
Estadio IB2:
Cáncer invasor identificado sólo microscópicamente. Hay una invasión medida del
estroma con una profundidad máxima de 5 mm y un diámetro no mayor de 7 mm.
Invasión medida del estroma no mayor de 3 mm de profundidad y 7 mm de diámetro.
Invasión medida del estroma mayor de 3 mm, pero menor de 5 mm de profundidad y
no mayor de 7 mm de diámetro.
Lesiones clínicas limitadas al cuello uterino o lesiones preclínicas mayores que en el
estadio IA. Todas las lesiones evidentes a simple vista, aun con invasión superficial, se
consideran cánceres en estadio IB.
Lesiones clínicas no mayores de 4 cm.
Lesiones clínicas mayores de 4 cm.
Estadio II
El estadio II se refiere al carcinoma que se extiende más allá del cuello uterino, pero que no invade la
pared pélvica. El carcinoma afecta a la vagina, pero no llega hasta el tercio inferior de esta.
Estadio IIA:
Estadio IIB:
No hay invasión obvia del parametrio, pero sí invasión en los dos tercios superiores
vagina.
Invasión obvia del parametrio, pero no de la pared pélvica lateral.
Estadio III
El estadio III se refiere al carcinoma que ha invadido la pared pélvica lateral. En el tacto rectal, no hay
ningún espacio libre de cáncer entre el tumor y la pared pélvica lateral. El tumor llega al tercio inferior
de la vagina. Todos los casos con hidronefrosis o un riñón abolido se consideran cánceres en estadio III.
Estadio IIIA:
Estadio IIIB:
No hay extensión a la pared pélvica lateral, pero sí hay invasión del tercio inferior de la
vagina.
Extensión a la pared pélvica lateral, hidronefrosis o un riñón abolido.
Estadio IV
El estadio IV se refiere al carcinoma que se ha extendido más allá de la pelvis verdadera o ha invadido
clínicamente la mucosa de la vejiga urinaria, del recto o de ambos.
Estadio IVA:
Estadio IVB:
Diseminación del tumor a los órganos pélvicos adyacentes.
Diseminación a órganos distantes.
Es imposible evaluar clínicamente si un cáncer cervicouterino ha invadido el cuerpo del útero. Por
consiguiente, se omite toda la determinación de la extensión a este último.
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Capítulo 3
intravenosa y radiografías torácica y ósea. La
linfangiografía, la ultrasonografía, la tomografía
computada (TC), las imágenes obtenidas por resonancia
magnética (RM) y la laparoscopia pueden proporcionar
información adicional, pero dicha información no debe
usarse para evaluar el estadio clínico según la FIGO,
pese a que tales investigaciones pueden ofrecer
información útil para planificar el tratamiento. Sin
Bladder
Rec
tu
Pared pélvica
m
3.10). El estadio I representa un tumor limitado al
cuello uterino, en tanto que el estadio IV corresponde a
la fase de crecimiento en la cual el cáncer se ha
diseminado por metástasis en los órganos distantes.
El estadio según la clasificación de la FIGO se evalúa
por métodos como inspección y palpación mediante
tactos vaginal y rectal, colposcopia, cistoscopia,
legrado endocervical, histeroscopia, urografía
Parametrio
2/3 superiores de
la vagina
Tercio inferior de
la vagina
Carcinoma
invasor
ESTADIO I
ESTADIO II A
ESTADIO III A
ESTADIO III B
ESTADIO II B
ESTADIO IV A
FIGURA 3.10: Diagrama esquemático de los estadios clínicos del carcinoma cervicouterino invasor.
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Introducción al cáncer invasor del cuello uterino
embargo, en muchos medios de escasos recursos, el
examen con espéculo y los tactos vaginal y rectal son
los métodos disponibles para la clasificación. Si es
posible, pueden efectuarse además cistoscopia,
evaluación radiográfica torácica y ósea y urografía
intravenosa. Siempre que se descubra un cáncer
invasor del cuello uterino debe llevarse a cabo una
clasificación sistemática, que se asentará en el
expediente médico con un diagrama descriptivo.
También deben describirse los estudios y
procedimientos en los cuales se basó la clasificación.
Tratamiento y pronóstico
El
tratamiento
convencional
del
carcinoma
cervicouterino puede incluir cirugía, radioterapia o una
combinación de ambas. Los carcinomas cervicouterinos
tempranos (estadios I y IIA) pueden tratarse con alguna
de las dos opciones. La radioterapia es el tratamiento
preferido una vez que la enfermedad se ha extendido
más allá de los límites del cuello uterino y los fondos de
sacos vaginales, cuando la cirugía no es eficaz. El
tratamiento del carcinoma cervicouterino con
radioterapia a menudo puede incluir una combinación
de radioterapia externa (para toda la pelvis) y radiación
intracavitaria (para la parte central de la enfermedad).
En caso de neoplasias localmente avanzadas, como los
estadios IIB y III, combinar la radiación intracavitaria y
la externa ofrece un mejor control de la enfermedad y
mejora la supervivencia, en comparación con la
radioterapia externa por sí sola.
Las mujeres con cáncer microinvasor (estadio IA)
pueden
ser
tratadas
mediante
conización,
histerectomía o histerectomía ampliada. Las pacientes
con cáncer en estadios IB y IIA puede ser tratadas
mediante histerectomía radical (de Wertheim) y
linfadenectomía pélvica o mediante radioterapia
intracavitaria, o bien con una combinación de
radioterapia externa y radioterapia intracavitaria. En
casos específicos de carcinoma pequeño (<2 cm) en
estadio IB, puede realizarse cervicectomía radical
combinada con linfadenectomía laparoscópica, para
conservar la función reproductora de la paciente. La
radioterapia y la cirugía ofrecen resultados similares en
el cáncer invasor en los estadios iniciales (estados IB y
IIA). Los cánceres en estadios IIB y III se tratan con una
combinación de radioterapia externa e intracavitaria.
En las mujeres con neoplasias en estadio IV se da
tratamiento paliativo con radioterapia externa,
quimioterapia o ambas.
La quimioterapia coadyuvante con cisplatino ha
mejorado los resultados de la radioterapia en el
carcinoma cervicouterino avanzado. Los ensayos clínicos
aleatorizados han demostrado una mejoría significativa
en la supervivencia global y en la supervivencia libre de
enfermedad con el tratamiento a base de cisplatino
administrado en forma concomitante con la radioterapia
(Thomas, 2000; Verde et al., 2001). Se ha observado un
beneficio significativo al combinar quimioterapia con
radiación para disminuir la recurrencia, tanto local como
distante. El beneficio absoluto del tratamiento
combinado sobre la supervivencia global fue de 16%. En
base a estas pruebas, la quimioterapia coadyuvante de
la radioterapia está surgiendo como la nueva norma
terapéutica para el carcinoma cervicouterino avanzado.
El estadio clínico de la enfermedad en el momento del
diagnóstico es el factor aislado más importante de
predicción de la supervivencia a largo plazo; las tasas de
supervivencia también disminuyen a mayor edad. Otros
factores que influyen en la supervivencia son las
condiciones generales de salud y el estado nutricional.
Las pacientes anémicas tienen una mala respuesta al
tratamiento, lo mismo que aquellas seropositivas al VIH.
Varios estudios clínicos y de poblaciones han demostrado
una supervivencia a 5 años uniformemente alta (>75%)
en relación con las neoplasias en estadio I; las tasas de
supervivencia declinan rápidamente conforme avanzan
los estadios de la enfermedad (<10% en el estadio IV)
(Delgado et al., 1990; Fagundes et al., 1992; Kosary et
al., 1994; Gatta et al., 1998; Sankaranarayanan et al.,
1998; Denton et al., 2000). En una serie extensa de
pacientes con carcinoma cervicouterino tratadas con
radioterapia, se demostró que la frecuencia de
metástasis a distancia (principalmente extendida a los
ganglios linfáticos paraaórticos, pulmones, cavidad
abdominal, hígado y aparato digestivo) aumentaba al
avanzar el estadio de la enfermedad, de 3% en el estadio
IA a 75% en el estadio IVA (Fagundes et al., 1992). En un
estudio de 1.028 pacientes tratadas con cirugía radical,
las tasas de supervivencia guardaron una relación
uniforme con el volumen tumoral (Burghardt et al.,
1992). Las tasas de supervivencia a 5 años variaron de
91% para las pacientes con tumores < 2,5 cm3 a 70% para
aquellas con tumores de entre 10 y 50 cm3. La
supervivencia libre de enfermedad a 3 años varió de
94,6% para los tumores en estadio I £5 mm a 59,5% para
los tumores en estadio I ≥21 mm (Delgado et al., 1990).
Los estadios clínicos avanzados se relacionan con una
frecuencia mayor de invasión vascular, con diseminación
a los ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos y
metástasis a distancia.
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Capítulo 4
Introducción a la colposcopia: indicaciones, instrumental,
principios y registro de los resultados
• Un colposcopio es un microscopio de campo estereoscópico, binocular, de baja resolución, con una
fuente de iluminación potente, que se emplea para el examen visual del cuello uterino bajo aumento
como auxiliar en el diagnóstico de las neoplasias cervicales.
• La indicación más común para la colposcopia es un resultado positivo en las pruebas de tamizaje por
ejemplo, citología positiva, inspección visual con ácido acético (IVA) positiva, etc.
• Un elemento clave del examen colposcópico es la observación de las características del epitelio
cervical después de la aplicación sucesiva de solución salina isotónica, solución de ácido acético del
3% al 5% y solución yodoyodurada de Lugol.
• Las características de los cambios acetoblancos en el cuello uterino después de la aplicación del ácido
acético diluido son útiles en la interpretación de la colposcopia y para dirigir las biopsias.
• Los cambios de color del cuello uterino tras la aplicación de solución yodoyodurada de Lugol dependen
de la presencia o ausencia de glucógeno en las células epiteliales. Las zonas que contienen glucógeno
adquieren un color castaño oscuro o negro; las zonas que carecen de glucógeno se mantienen
incoloras o pálidas o adquieren un color amarillo mostaza o azafrán.
• Es importante anotar con cuidado los resultados del examen colposcópico en un registro colposcópico
inmediatamente después del procedimiento.
El presente capítulo describe las indicaciones para
llevar a cabo la colposcopia, el instrumental empleado,
los fundamentos de las diferentes observaciones
colposcópicas y los métodos para registrar los resultados
del estudio. En el siguiente capítulo se describe paso a
paso el procedimiento de la colposcopia.
Indicaciones para la colposcopia
Cuando se dispone de un colposcopio y un
colposcopista capacitado, hay varias indicaciones para
este examen, de las cuales la más frecuente son los
resultados positivos en las pruebas de tamizaje
cervical. El motivo más común para solicitar una
colposcopia es la citología cervical anormal,
generalmente descubierta como resultado de un
estudio de tamizaje (cuadro 4.1). Las anomalías de
alto grado notificadas en la citología, como la
neoplasia intraepitelial cervical (NIC) de alto grado
(NIC 2 y NIC 3) pueden relacionarse con un carcinoma
cervicouterino invasor de células escamosas o un
adenocarcinoma subyacente. Es importante que todas
las mujeres con anomalías de alto grado sean enviadas
de inmediato a colposcopia diagnóstica. Sin embargo,
hay una considerable variación en la atención de las
mujeres con anormalidades de bajo grado, como la
neoplasia intraepitelial cervical de bajo grado (NIC 1).
Los criterios para solicitar la colposcopia en algunos
centros, por ejemplo, en los países en desarrollo donde
se cuenta con ella, permiten practicarla de inmediato
en las mujeres con anomalías de bajo grado, mientras
que en otros lugares, por ejemplo, en los países
desarrollados, se les cita cada seis meses para repetir
el estudio citológico hasta por dos años y solo se envía
a colposcopia a aquellas pacientes con anomalías
persistentes o progresivas. Cabe destacar que las
mujeres con lesiones de bajo grado (NIC 1) en la
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Capítulo 4
Cuadro 4.1: Indicaciones para la colposcopia
Cuello uterino de aspecto sospechoso
Citología que muestra carcinoma invasor
NIC 2 o NIC 3 en la citología
Anomalías de bajo grado (NIC 1) que persisten durante más de 12 a 18 meses en la citología
NIC 1 en la citología
Calidad insatisfactoria persistente en la citología
Infección por papilomavirus humanos oncógenos (VPH)
Acetopositividad en la inspección visual con ácido acético (IVA)
Acetopositividad en la inspección visual con ácido acético y lente de aumento (IVAA)
Resultados positivos en la inspección visual con solución yodoyodurada de Lugol (IVL)
citología tienen más probabilidades de presentar una
lesión de alto grado que se descubriría en la
colposcopia; quizás un 15% de aquellas con atipia y un
20% con NIC 1 en la citología pueden albergar lesiones
de mayor grado (Shafi et al., 1997). En los países en
desarrollo, es aconsejable que las mujeres con NIC de
cualquier grado en la citología sean remitidas a
colposcopia, por la posibilidad de errores de
clasificación en el informe citológico y de una
deficiente vigilancia periódica.
Los resultados anormales en la citología suelen
preocupar a la mujer, lo mismo que el hecho de
someterse a un examen colposcópico. Vale la pena hacer
algunas advertencias de tipo clínico. Si el médico observa
características sospechosas en el cuello uterino, es
recomendable enviar a la paciente a un examen
colposcópico, independientemente de los resultados de
la citología. Asimismo, la presencia de una zona de
leucoplasia (hiperqueratosis) en el cuello uterino debe
motivar un examen colposcópico, ya que la leucoplasia
no solo puede encubrir una lesión, sino también impedir
la toma adecuada de muestras de la zona para citología.
Aún no se sabe con certeza si las mujeres con verrugas
anogenitales externas tienen mayor riesgo de NIC;
aunque está claro que deben someterse a citologías
periódicas, se desconoce si el examen colposcópico les
ofrece algún beneficio (Howard et al., 2001).
30
Todavía se estudia el papel de la aplicación de ácido
acético entre el 3% y el 5% y la subsiguiente inspección
visual del cuello uterino bajo lente de aumento (IVAA)
o sin aumento (IVA), así como la inspección visual con
solución yodoyodurada de Lugol (IVL) en cuanto
técnicas de tamizaje (Universidad de Zimbabwe,
estudio JHPIEGO, 1998; Denny et al., 2000; Belinson et
al., 2001; Sankaranarayanan et al., 2001). Las mujeres
que dan positivo en estas pruebas pueden ser enviadas
a colposcopia para excluir NIC de alto grado o cáncer
invasor subyacentes.
Equipo para colposcopia
Hinselmann (1925) fue el primero en describir el equipo
colposcópico básico y su uso, y estableció los
fundamentos para la práctica de la colposcopia. Un
colposcopio
es
un
microscopio
de
campo
estereoscópico, binocular, de baja resolución, con una
fuente de iluminación potente de intensidad variable
que ilumina el área bajo examen (figura 4.1).
El cabezal del colposcopio, que alberga los
elementos ópticos, contiene la lente objetivo (en el
extremo del cabezal situado más cerca de la paciente
que está en exploración), dos lentes oculares que
emplea el colposcopista para observar el cuello
uterino, una fuente de iluminación, filtros verde, azul
o ambos para interponer entre la fuente de iluminación
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Introducción a la colposcopia: indicaciones, instrumental, principios y registro de los resultados
Oculares de movilidad independiente
Filtro verde para visualización detallada de los vasos
Cabezal
Objetivo
Rueda de ajuste de la inclinación de los elementos
ópticos
Manilla de ajuste de altura
Manilla de control del enfoque y la inclinación*
Barra del colposcopio
Conducción de luz por cable de fibra óptica
Transformador
Fuente de luz
Potenciómetro
Interruptor
Soporte de piso con 5 patas
Ruedas
*para inclinar el cabezal
FIGURA 4.1: Colposcopio
y el objetivo, una perilla para introducir el filtro, una
perilla para cambiar el aumento del objetivo (si el
colposcopio tiene aumentos múltiples) y una perilla
para enfoque fino. El filtro sirve para eliminar la luz
roja y así facilitar la visualización de los vasos
sanguíneos, que se ven oscuros. El colposcopio tiene un
mando que permite inclinar el cabezal hacia arriba y
abajo, para facilitar la exploración del cuello uterino.
La distancia entre las dos lentes oculares puede
ajustarse a la distancia interpupilar del explorador, a
fin de lograr una visión estereoscópica. Cada lente
ocular tiene escalas de dioptrías grabadas que
permiten la corrección visual de cada colposcopista. La
altura del cabezal al piso puede ajustarse con la perilla
correspondiente, de modo que la colposcopia pueda
efectuarse con el explorador sentado cómodamente y
sin tensión en la espalda.
Los colposcopios modernos por lo general permiten
graduar el aumento, comúnmente entre 6x y 40x, con
aumentos intermedios, por ejemplo, 9x, 15x, 22x.
Algunos equipos más avanzados y costosos pueden contar
con un zoom eléctrico para modificar el aumento. Los
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Page 32
Capítulo 4
FIGURA 4.2: Colposcopio con cámara fotográfica y ocular para
enseñanza
colposcopios más sencillos tienen un nivel único fijo de
aumento, como 6x, 9x, 10x, 12x ó 15x. Casi todo el
trabajo con el colposcopio puede realizarse dentro del
intervalo de 6x a 15x. Un menor aumento ofrece una vista
más amplia y mayor profundidad de campo para la
exploración del cuello uterino. Más aumento no
necesariamente es mejor, ya que a cambio se pierden
otras cosas: el campo de visión se estrecha, la distancia
focal se acorta y se requiere más iluminación. Sin
embargo, un mayor aumento puede revelar características
más finas, como vasos sanguíneos anormales.
La ubicación de la lámpara en el colposcopio debe ser
accesible para facilitar su cambio cuando sea necesario.
Algunos colposcopios tienen lámparas montadas en el
cabezal; en otros, la lámpara está montada fuera de este
y la luz se conduce al cabezal a través de un cable de
fibra óptica. Esto último permite usar lámparas de mayor
intensidad, pero la iluminación total puede disminuir si el
cable se dobla o se tuerce. Las lámparas de los
colposcopios pueden ser halógenas, de xenón, de
tungsteno o incandescentes. Generalmente se prefieren
las halógenas, ya que producen una luz intensa luz
blanca. La intensidad de la fuente de iluminación puede
ajustarse con un potenciómetro.
Para enfocar el colposcopio, se ajusta la distancia
entre el objetivo y la paciente, colocando el instrumento
a una distancia de trabajo correcta. Los colposcopios
suelen tener un ajuste de enfoque fino de modo que, si
la distancia entre la base del aparato y la mujer se
mantiene fija, puede modificarse ligeramente el enfoque
del aparato usando la manilla de enfoque fino. La
distancia de trabajo (distancia focal) entre el objetivo y
la paciente es muy importante; si es excesiva (mayor de
300 mm), es difícil para el colposcopista alcanzar a la
paciente y si es demasiado corta (menos de 200 mm),
puede ser difícil usar instrumentos tales como la pinza de
biopsia al tiempo que se mantiene el campo bajo visión
con el aparato. Suele ser adecuada una distancia focal de
32
250 a 300 mm. Cambiar los objetivos modifica el
aumento y la distancia de trabajo.
Los colposcopios son bastante pesados y por ello se
montan en soportes de piso con ruedas, se suspenden de
un soporte del techo o se fijan a la mesa de exploración
o a una pared, a veces con un brazo flotante que permite
un ajuste más fácil de la posición. En los países en
desarrollo, es preferible usar colposcopios montados en
un soporte de piso con ruedas, ya que son más fáciles de
manipular y pueden moverse dentro del consultorio o
entre varios consultorios.
En algunos colposcopios pueden agregarse accesorios
tales como un ocular lateral para enseñanza, cámara
fotográfica (figura 4.2) y cámara de video CCD. Sin
embargo, aumenta considerablemente el costo del
equipo. Tales accesorios se agregan en la mayoría de los
colposcopios mediante un divisor del haz luminoso. Este
separa el haz luminoso en dos partes y envía la misma
imagen al puerto de exploración y al puerto accesorio.
Los sistemas colpofotográficos son útiles para obtener
registros de los resultados colposcópicos y para el control
de calidad. Los accesorios para enseñanza y para
videocolposcopia pueden ser útiles para mostrar y
comentar los hallazgos en el momento mismo. Con una
moderna cámara CCD conectada a un puerto
digitalizador, es posible crear imágenes digitales de alta
resolución a partir de las imágenes colposcópicas.
Mesa de exploración
La mesa de exploración permite colocar a la paciente en
posición de litotomía modificada. Pueden apoyarse los
pies en soportes para los talones, o bien usarse soportes
para las piernas. Las mesas o sillas que pueden subirse
o bajarse por medios mecánicos o eléctricos son más
costosas y no son indispensables ni para el examen
colposcópico ni para realizar los procedimientos
terapéuticos guiados por colposcopia.
Instrumental
El instrumental necesario para la colposcopia es escaso y
debe colocarse en un carrito o bandeja para instrumentos
(figura 4.3) a un lado de la mesa de exploración. Los
instrumentos son: espéculos bivalvos (figura 4.4),
separador de las paredes vaginales (figura 4.5), torundas
de algodón, pinzas de anillos, pinzas de disección largas
(cuando menos de 20 cm de largo), espéculo endocervical
(figura 4.6), legra endocervical (figura 4.7), pinzas para
biopsia (figura 4.8), pinzas para pólipos cervicales y
pinzas de tenáculo (pinzas de Pozzi). Además, la bandeja
puede contener el instrumental necesario para el
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Introducción a la colposcopia: indicaciones, instrumental, principios y registro de los resultados
(5)
(1)
(2)
(3)
(6)
(4)
(12)
(10)
(15)
(11)
(7)
(8)
(9)
(14)
(13)
(16)
FIGURA 4.3: Bandeja de instrumentos de colposcopia
1:
Bandeja riñón
2:
Frascos de solución salina, ácido
6:
Recipiente con alcohol para fijar la
11: Pinza portaesponjas
extensión
12: Separador de las paredes vaginales
acético al 5% y Lugol
7:
Torundas finas de algodón
13: Espéculo endocervical
Solución de Monsel
8:
Cepillos para citología cervical
14: Cureta endocervical
4:
Frasco de formol
9:
Torundas grandes de algodón
15: Pinza de disección
5:
Jeringa para la anestesia local
10: Espéculo vaginal
3:
16: Pinza de biopsia con sacabocados
FIGURA 4.4: Espéculos bivalvos de Collin de varios tamaños
FIGURA 4.5: Retractor de las paredes vaginales
tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical
mediante crioterapia o escisión electroquirúrgica con asa
(LEEP) (véanse los capítulos 11 y 12). La bandeja también
debe contener el material desechable que se requiere
para la colposcopia y el tratamiento.
En vista de los diversos tamaños de la vagina, debe
contarse con espéculos bivalvos de varios anchos.
Pueden usarse espéculos de Cusco, Grave, Collin o
Pedersen. Para lograr una visualización óptima del
cuello uterino, debe usarse el espéculo más ancho que
pueda insertarse cómodamente en la vagina. Los
separadores para las paredes vaginales son útiles para
impedir que las paredes laterales de una vagina laxa
obstruyan la vista del cuello uterino. Sin embargo,
pueden ser molestos para la paciente. Otra opción es
usar un condón de látex sobre el espéculo y cortarlo
con tijeras a 1 cm del receptáculo de la punta (figura
4.9). Pueden usarse pinzas de anillos o pinzas de
disección largas para sujetar las torundas de algodón
secas o húmedas. Para inspeccionar el conducto
cervical puede emplearse el espejo endocervical o una
pinza de disección larga. La legra endocervical sirve
33
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Capítulo 4
FIGURA 4.6: Espéculo endocervical
FIGURA 4.8: Pinza de biopsia cervical con sacabocados de
bordes muy cortantes
FIGURA 4.7: Legra o cureta endocervical
FIGURA 4.9: Espéculo vaginal cubierto con un condón de látex
para tomar muestras de tejido del endocérvix. Existen
diversos tipos de pinzas cortantes de cuerpo largo (de
20 a 25 cm) para toma de biopsias cervicales con
sacabocado, como las de Tischler-Morgan, Townsend o
Kevorkian. Puede usarse una pinza de tenáculo (de
Pozzi) o un gancho de piel o de iris para sujetar el
cuello uterino al tomar una biopsia con sacabocado. Los
pólipos puede arrancarse con la pinza para pólipos.
Lugol en pasos sucesivos. El estudio del patrón vascular
del cuello uterino puede resultar difícil después de
aplicar las soluciones de ácido acético y de yodo. Por
ello, es útil la aplicación inicial de solución salina
fisiológica para estudiar minuciosamente la
arquitectura vascular subepitelial. Es aconsejable usar
un filtro verde para ver los vasos con más nitidez.
Principios de la prueba con ácido acético
Bases de los procedimientos para el examen
colposcópico
Técnica con solución salina
El componente fundamental de la práctica colposcópica
es el examen de las características del epitelio cervical
tras la aplicación de solución salina, ácido acético
diluido entre el 3% y el 5% y solución yodoyodurada de
34
El ingrediente clave en la práctica colposcópica, la
solución de ácido acético del 3 al 5%, se aplica
generalmente con un aplicador de algodón (torundas de
algodón sostenidas con una pinza de anillos, o hisopos
rectales grandes o pequeños) o con un rociador pequeño.
La solución coagula y despeja el moco. Se cree que el
ácido acético causa hinchazón del tejido epitelial, en
particular del epitelio cilíndrico y de cualquier zona de
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Introducción a la colposcopia: indicaciones, instrumental, principios y registro de los resultados
epitelio escamoso anormal. Causa una precipitación o
coagulación reversible de las proteínas nucleares y las
citoqueratinas. Por tal razón, el efecto del ácido acético
depende de la cantidad de proteínas nucleares y
citoqueratinas presentes en el epitelio. Cuando se aplica
ácido acético al epitelio escamoso normal, ocurre poca
coagulación en la capa de células superficiales, donde los
núcleos son escasos. Aunque las células más profundas
contienen más proteínas nucleares, el ácido acético no
penetra lo suficiente y, en consecuencia, la precipitación
resultante no logra opacar el color del estroma
subyacente. Las zonas de neoplasia intraepitelial cervical
(NIC) experimentan una coagulación máxima debido a su
mayor contenido de proteínas nucleares e impiden el
paso de la luz a través del epitelio. Como resultado, el
patrón vascular subepitelial queda oculto y se vuelve
difícil de ver, al tiempo que el epitelio toma un color
blanco. Esta reacción se denomina acetoblanqueo y
produce un efecto perceptible que contrasta con el color
rosado del epitelio escamoso normal circundante, un
efecto que comúnmente se distingue a simple vista.
En casos de NIC de bajo grado, el ácido acético debe
penetrar hasta el tercio más profundo del epitelio
(donde se ubica la mayoría de las células anormales,
con una alta densidad nuclear). Así pues, la aparición
de la acetoblancura se demora y es menos intensa por
la menor cantidad de proteínas nucleares, en
comparación con las zonas con NIC de alto grado o
cáncer invasor preclínico. Las zonas con NIC de alto
grado y cáncer invasor se tornan densamente blancas y
opacas inmediatamente después de la aplicación del
ácido acético, debido a su mayor concentración de
proteínas nucleares anormales y a la presencia de un
gran número de células displásicas en las capas
superficiales del epitelio.
La apariencia acetoblanca no es exclusiva de la NIC y
el cáncer en estadios iniciales. También se observa en
otras situaciones en las cuales hay más proteína nuclear,
por ejemplo, en la metaplasia escamosa inmadura, la
zona de transformación congénita, el epitelio que está en
regeneración y cicatrización (asociado con inflamación),
la leucoplasia (hiperqueratosis) y el condiloma. Si bien el
epitelio acetoblanco asociado con la NIC y el cáncer
invasor preclínico en estadios iniciales es más denso,
grueso y opaco, con bordes bien delimitados respecto del
epitelio normal circundante, el acetoblanqueo que se
presenta en la metaplasia escamosa inmadura y el
epitelio en regeneración es menos pálido, delgado, a
menudo translúcido y con una distribución difusa, sin
bordes bien definidos. El acetoblanqueo debido a
inflamación y cicatrización por lo común se distribuye de
manera amplia en el cuello uterino y no se limita a la
zona de transformación. Los cambios acetoblancos
asociados con metaplasia inmadura y cambios
inflamatorios desaparecen rápidamente, casi siempre
entre 30 y 60 segundos.
El acetoblanqueo asociado con NIC y cáncer invasor
aparece de inmediato y persiste durante más de un
minuto. El efecto del ácido acético desaparece mucho
más lentamente en las lesiones de NIC de alto grado y
cáncer invasor preclínico en estadios iniciales que en
las lesiones de bajo grado, la metaplasia inmadura y los
cambios subclínicos debidos al VPH. Puede durar entre
2 y 4 minutos en caso de lesiones de alto grado y cáncer
invasor.
También ocurre acetoblanqueo en la vagina, la piel
de la región anogenital externa y la mucosa anal (véase
el cuadro 4.2). La intensidad de la reacción de
acetoblancura varía en una misma paciente y de una
paciente a otra. La reacción a menudo se acompaña de
otros signos visuales en la misma zona y no es
específica de la preneoplasia intraepitelial. El cáncer
invasor puede ser acetoblanco o no; sin embargo, suele
tener otras características distintivas que alertarán al
colposcopista. Por estas razones, es necesario un
entrenamiento práctico para adquirir conocimientos,
aptitudes y experiencia en la colposcopia. El
aprendizaje de la colposcopia requiere de una práctica
supervisada más extensa que los demás procedimientos
endoscópicos, debido a la interpretación microscópica
que debe hacerse in vivo, además de los aspectos
técnicos del procedimiento en sí.
Como ya se ha dicho, el objetivo principal de la
colposcopia es detectar la presencia de NIC de alto
grado y de cáncer invasor. Para ello, es necesario
observar bien todo el epitelio en riesgo, identificar con
precisión las anomalías, evaluar su grado de
anormalidad y tomar las biopsias apropiadas. El registro
colposcópico y las biopsias tomadas por un
colposcopista son indicadores importantes de la gestión
de calidad en las clínicas o consultorios de colposcopia.
Principios de la prueba de Schiller (solución
yodoyodurada de Lugol)
El fundamento de la prueba de Schiller es que el
epitelio escamoso metaplásico original y el epitelio
escamoso metaplásico maduro recién formado
contienen glucógeno, en tanto que la NIC y el cáncer
invasor contienen escaso o ningún glucógeno. El epitelio
cilíndrico no contiene glucógeno. El epitelio escamoso
35
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Capítulo 4
Cuadro 4.2: Lesiones intraepiteliales preneoplásicas genitales y anales que muestran una
reacción de acetoblanqueo
Neoplasia intraepitelial cervical (NIC)
Neoplasia intraepitelial vaginal (VAIN)
Neoplasia intraepitelial vulvar (VIN)
Neoplasia intraepitelial anal (NIA)
Neoplasia intraepitelial peneana (NIP)
metaplásico inmaduro por lo general no contiene
glucógeno o, en ocasiones, puede contenerlo en bajas
cantidades. Por su parte, el yodo es glucofílico y, en
consecuencia, la aplicación de una solución yodada da
lugar a la captación de yodo por los epitelios que
contienen glucógeno. Así pues, el epitelio escamoso
normal, que sí contiene glucógeno, se tiñe de color
castaño caoba o negro tras la lugolización. El epitelio
cilíndrico no capta el yodo y no se tiñe, pero puede
cambiar ligeramente de color debido a una capa
delgada de solución de Lugol; las zonas de epitelio
escamoso metaplásico inmaduro pueden no teñirse con
el yodo o bien teñirse de manera parcial. Si hay
descamación (o erosión) de las capas de células
superficiales e intermedias a consecuencia de
afecciones inflamatorias del epitelio escamoso, estas
zonas no se tiñen con el yodo y se mantienen
claramente incoloras contra un fondo negro o caoba
circundante. Las zonas de NIC y de cáncer invasor no
captan el yodo (ya que carecen de glucógeno) y se ven
como zonas gruesas de color amarillo mostaza o
azafrán. Las zonas con leucoplasia (hiperqueratosis) no
se tiñen con el yodo. Los condilomas pueden no teñirse
con yodo o, en ocasiones, teñirse de manera parcial. Se
recomienda la aplicación sistemática de solución de
yodo en la práctica colposcópica, ya que puede ayudar
a identificar las lesiones que se pasaron por alto durante
el examen con solución salina y con ácido acético, así
como delimitar la extensión anatómica de las zonas con
mucha mayor precisión, lo cual facilitará el
tratamiento.
36
Registro de los resultados colposcópicos
Los propios colposcopistas deben elaborar un registro
cuidadoso de los resultados de la colposcopia en cada
consulta, inmediatamente después del examen. Este
registro, que puede archivarse en papel o por medios
electrónicos, es la piedra angular de cualquier sistema
de expediente médico que pueda usarse en la atención
continua de la paciente y en el control de calidad de la
misma. El anexo 1 contiene un ejemplo de un registro
de colposcopia que recoge toda la información
importante de una evaluación colposcópica. Los
colposcopistas o las clínicas pueden adaptar este
formato para ajustarlo a sus necesidades; el formato
estructurado tiene como objetivo inducir al
colposcopista a emplear datos cuantitativos, siempre
que sea posible, y a capturar la información cualitativa
en un dibujo. Los colposcopistas suelen registrar sus
resultados de muy diversas maneras, incluso en una
misma clínica. Diversos expertos han recomendado
representaciones estandarizadas de los hallazgos
colposcópicos en un dibujo; las representaciones
simbólicas sugeridas por René Cartier son un buen
ejemplo de lo que puede ser útil en este contexto
(Cartier y Cartier, 1993).
Ya que debe realizarse exploración de todo el
aparato genital inferior siempre que se envíe a una
mujer a colposcopia, el colposcopista debe poder
registrar los hallazgos clínicos del epitelio vaginal,
vulvar, perianal y anal. Estos hallazgos pueden
combinarse con el registro cervical en una misma
página o anotarse por separado en otra.
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Capítulo 5
El examen colposcópico paso a paso
• Antes de la colposcopia, es importante explicar el procedimiento a la paciente y tranquilizarla. Esto
contribuirá a que esté relajada durante el procedimiento.
• Antes del examen colposcópico, la paciente debe llenar un formulario de consentimiento por escrito,
previa información.
• Deben investigarse los antecedentes médicos y reproductivos pertinentes antes del procedimiento.
• Se deben seguir estrictamente los pasos esenciales del examen colposcópico para evitar los errores
comunes.
• Es importante visualizar la unión escamoso-cilíndrica en toda su circunferencia; de lo contrario, el
procedimiento colposcópico se considera "insatisfactorio".
• Durante la colposcopia, debe identificarse la zona de transformación (ZT). El límite proximal de la ZT
se define por la unión escamoso-cilíndrica, en tanto que su límite distal se identifica donde se
encuentran los orificios más distales de las criptas o folículos de Naboth en los labios del cuello
uterino y trazando una línea imaginaria para unir estos puntos.
• Es esencial obtener biopsias dirigidas, bajo visión colposcópica, de las zonas anormales o sospechosas
identificadas.
• La colposcopia durante el embarazo requiere considerable experiencia. Conforme avanza el embarazo,
la biopsia del cuello uterino se asocia con un mayor riesgo de hemorragia, más profusa y que a
menudo es difícil de controlar. Siempre deben ponderarse los riesgos de la biopsia contra el riesgo de
pasar por alto un cáncer invasor en estadios iniciales. Las lesiones no invasoras pueden evaluarse
después del parto.
El presente capítulo describe en detalle los pasos del
examen colposcópico para identificar una neoplasia
cervical. Seguir al pie de la letra este protocolo de
exploración contribuye a evitar en gran medida los errores
comunes en la práctica colposcópica. Antes de seguir
adelante, se aconseja a los lectores estudiar a fondo las
bases anatómicas y fisiopatológicas de la práctica
colposcópica descritas en los capítulos anteriores.
Comience por practicar con objetos
inanimados
El colposcopio puede considerarse como una extensión
del sentido de la vista del médico. Como tal, con la
práctica, debe convertirse en una herramienta cómoda
en lugar de un impedimento; llega a ser, por así decirlo,
una parte del cuerpo del colposcopista. Durante el
aprendizaje de la colposcopia, vale la pena
familiarizarse con el equipo que se va a usar. Es
conveniente practicar observando diversos objetos
inanimados en la sala de exploración (manzanas,
naranjas, flores, frascos pequeños con etiquetas, etc.),
con diferentes intensidades de luz, diversos aumentos y
con los filtros verde y azul o sin ellos.
Pueden ser necesarios dos ajustes para personalizar
el aparato. El colposcopio debe ajustarse a la distancia
interpupilar del colposcopista a fin de lograr visión
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Page 38
Capítulo 5
estereoscópica; para ello se modifica la separación entre
los dos oculares. Inicialmente deben mantenerse los
oculares separados al máximo. Si al observar por el
colposcopio se ven dos campos de visión distintos, hay
que acercar los oculares hasta que los dos campos se
fusionen y brinden una visión binocular estereoscópica.
Los oculares también pueden ajustarse para compensar
las variaciones en la visión de cada colposcopista en
particular, cambiando el foco de los oculares, que puede
llevarse a la corrección requerida (+ o - dioptrías), en
caso necesario, con la escala de dioptrías que aparece en
el costado de los mismos. Para ello hay que ver por el
ocular derecho con el ojo izquierdo cerrado y moviendo
el colposcopio; al mismo tiempo, se ajusta el enfoque
fino con la perilla correspondiente hasta que la imagen
esté enfocada. Sin mover el colposcopio y con el ojo
derecho cerrado, debe girarse lentamente el ocular
izquierdo hasta que la imagen quede enfocada. Con esto,
el instrumento queda ajustado a la visión del individuo.
Las personas con visión normal o que usan gafas no
necesitan hacer corrección alguna de las dioptrías.
Un método para practicar la técnica de la biopsia
colposcópica en un objeto inanimado consiste en usar un
trozo de tubo con un diámetro y longitud similares a los
de la vagina (unos 5 cm de ancho y 15 cm de largo) y una
pelota de espuma de látex que pueda cortarse en
secciones y encajarse en el extremo distante del tubo.
Puede usarse líquido corrector para máquina de escribir o
alguna pintura semejante para simular lesiones en la
superficie de la espuma de látex. Estas lesiones pintadas
serán los objetivos con los cuales practicar la colposcopia.
Así se evita el problema de obtener tejidos animales en
los cuales practicar y los consiguientes problemas de
conservación y limpieza de los mismos. Las biopsias deben
tomarse bajo visualización colposcópica siempre que sea
posible, de modo que es necesario aprender la técnica de
toma de biopsias usando el colposcopio. De igual modo,
siempre que sea posible, el principiante debe estar bajo
la supervisión de un instructor experimentado y que, de
preferencia, haya recibido un curso de capacitación. El
aprendizaje interactivo, basado en pacientes reales,
acelerará la curva de aprendizaje. En las sesiones
prácticas, vale la pena aprender a usar los formularios de
evaluación colposcópica (véase el anexo 1) para registrar
los resultados y el sitio de donde se haya tomado
cualquier biopsia.
Pasos del examen colposcópico
Muchos autores han descrito acertadamente la manera
correcta de realizar una exploración colposcópica
38
(Campion et al., 1991; Cartier y Cartier, 1993;
Coppleson et al., 1993; Soutter 1993; Wright et al.,
1995; Anderson et al., 1996; Burghart et al., 1998;
Singer y Monaghan, 2000). Aunque hay diferentes
corrientes de pensamiento y práctica de la colposcopia,
el método descrito en el presente manual se basa en la
técnica de colposcopia clásica o ampliada.
Los colposcopistas a menudo se forman sus propios
juicios respecto de lo que consideran esencial en el
examen y desechan gran parte de lo que consideran
inútil. Parecería que la práctica de la colposcopia es
bastante flexible en su contenido, y que el orden en
que se realizan los diferentes pasos puede variar en los
distintos medios, ya que las circunstancias cambian
según el entorno cultural y contextual en el que se
lleva a cabo la colposcopia en todo el mundo. Sin
embargo, recomendamos seguir cuidadosamente los
pasos que se describen a continuación, tanto durante la
fase de aprendizaje como en la práctica cotidiana de la
colposcopia. En la medida de lo posible, se expone el
motivo de cada paso. A menudo, la convicción sobre
la utilidad de cada paso vendrá con la experiencia.
Del capítulo 6 al 9 se comenta la evaluación de los
resultados normales y anormales de la colposcopia.
Explique el procedimiento a la paciente
Es posible que al remitir a una mujer a la consulta de
colposcopia, nadie le haya explicado de antemano el
procedimiento en detalle. Para las mujeres capaces de
leer, pueden ser útiles los folletos sobre lo que implica
una citología cervical anormal u otras pruebas de
tamizaje, con una explicación sobre el examen
colposcópico. Es importante que todas las mujeres
reciban una explicación previa del procedimiento y que
la enfermera o el colposcopista las tranquilicen. Si la
mujer no se relaja durante el procedimiento, la
colposcopia puede resultar difícil y no dar resultados
óptimos. El respeto a la intimidad y al pudor durante la
consulta y el examen es de capital importancia.
Solicite el consentimiento informado
Después de explicarle el procedimiento a la mujer y antes
de la colposcopia, debe obtenerse su consentimiento por
escrito. El formulario de consentimiento debe incluir
información sobre el examen colposcópico y los
procedimientos habituales que pueden acompañarlo,
tales como biopsia, legrado endocervical y fotografía, así
como resumir las complicaciones comunes que pueden
ocurrir (tanto las menos graves y más frecuentes como las
más graves, pero menos frecuentes). En el anexo 2 se
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El examen colposcópico paso a paso
presenta un ejemplo de formulario de consentimiento. Si
la paciente requiere de exámenes colposcópicos
subsecuentes, puede ser preferible obtener el
consentimiento informado en cada ocasión.
Puede planearse el tratamiento de una neoplasia
intraepitelial cervical (NIC), confirmada durante la
colposcopia, para ser aplicado en la misma sesión que en
la del examen, con objeto de reducir al mínimo el
número de visitas y contribuir a que se cumpla con el
tratamiento, ya que las pacientes, por diversos motivos,
pueden no estar dispuestas a hacer una visita
subsiguiente para completar el tratamiento. Es posible
realizar un tratamiento ablativo como la crioterapia
(véase el capítulo 12) después de efectuar una biopsia
dirigida durante la colposcopia, de modo que los
resultados de histopatología de la lesión tratada estén
disponibles en una fecha posterior. Por otra parte, un
tratamiento exerético como la escisión electroquirúrgica
con asa (LEEP) brindará una muestra de tejido que
ayudará a establecer la naturaleza histopatológica de la
lesión tratada (véase el capítulo 13). Si se planea un
tratamiento de ese tipo en la misma visita,
inmediatamente después de la colposcopia, el proceso
de consentimiento informado debe mencionar también
los aspectos terapéuticos. Antes de obtener el
consentimiento informado, deben explicarse las posibles
consecuencias en términos de tratamiento excesivo o
innecesario, así como los posibles efectos colaterales y
complicaciones del procedimiento terapéutico.
Reúna los antecedentes personales de interés
La anamnesis de la paciente suele efectuarse después
de obtener su consentimiento informado. La mayoría de
las mujeres son remitidas a colposcopia después de una
prueba de tamizaje, y es aconsejable contar con el
resultado de dicha prueba de tamizaje al momento del
examen colposcópico. Si se envió a la paciente por
resultados anormales en la citología, es ideal tener a la
mano una copia por escrito del frotis o los frotis
anteriores en el momento de la colposcopia. Deben
obtenerse los antecedentes obstétricos y ginecológicos
pertinentes, así como los antecedentes de toda
exposición relevante (por ejemplo, número de
embarazos, fecha de la última menstruación,
antecedentes de uso de anticonceptivos orales o
suplementos hormonales, infecciones de transmisión
sexual, etc.) y registrarse la información en un
formulario diseñado para ello. Es importante conocer la
fecha de la última menstruación para evaluar la
posibilidad de embarazo o menopausia.
Introduzca el espéculo vaginal e inspeccione el
cuello uterino
La paciente se coloca en posición modificada de
litotomía, sobre una mesa de exploración con soportes
para los talones, estribos o soportes para piernas. Es
importante pedir a la paciente que se relaje. De
preferencia, las nalgas deben asomar ligeramente sobre
el borde de la mesa. Esto hace mucho más fácil
introducir el espéculo y manipularlo en diferentes ejes,
en caso necesario. A un lado de la mesa se coloca una
bandeja de instrumental con los instrumentos
esenciales para la colposcopia (figura 4.3).
Generalmente es adecuado un espéculo mediano
bivalvo (de Cusco, Grave, Collin o Pedersen). El
lubricante preferido es el agua limpia y tibia en el
espéculo, ya que entibia el metal pero no interfiere con
la interpretación de las muestras cervicales, como los
frotis de citología. Si la mujer tiene la vagina demasiado
laxa, es útil un separador para las paredes vaginales
(figura 4.5) o un condón de látex colocado sobre el
espéculo (cortado a 1 cm del receptáculo de la punta)
(figura 4.9). Debe tenerse especial cuidado de alinear
las hojas del separador para las paredes vaginales en
forma perpendicular al espéculo vaginal, para no
pellizcar la vagina. La habilidad para esta maniobra se
adquiere con la práctica. En las mujeres muy obesas,
puede ser preferible usar dos espéculos de Sim para
separar las paredes vaginales anterior y posterior.
Una vez colocado el espéculo y con las valvas
completamente separadas, se tiene una buena visión
del cuello uterino y los fondos de saco vaginales. Esto
también puede causar cierta eversión de los bordes del
cuello uterino en las multíparas, lo que deja al
descubierto la porción inferior del conducto cervical.
Después de exponer el cuello uterino, debe evaluarse
la naturaleza de las secreciones y observar cualquier
hallazgo evidente, como ectropión, pólipos, folículos
de Naboth, zona de transformación congénita, atrofia,
inflamación o infección, leucoplasia (hiperqueratosis),
condilomas, úlceras, neoplasias y cualquier lesión obvia
en los fondos de saco vaginales. A continuación, debe
retirarse suavemente el exceso de moco del cuello
uterino con torundas de algodón empapadas en
solución salina. No se recomienda limpiar con torundas
de algodón secas, ya que pueden causar una
hemorragia traumática y petequias subepiteliales.
Debe evitarse la manipulación brusca y traumática del
espéculo y las torundas, ya que puede ocasionar
pérdida del epitelio y hemorragia.
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Capítulo 5
Tome una muestra para citología cervical, si es
necesario
Es probable que la mujer haya sido enviada por un
resultado anormal en la citología; por consiguiente, es
discutible si hace falta repetir el frotis en tales casos.
Sin embargo, si al colposcopista le interesan los
resultados de una nueva citología, debe tomarse la
muestra del cuello uterino antes de aplicar cualquier
solución, como el ácido acético. A veces, la toma de la
muestra para el frotis causará sangrado, pero este suele
ceder poco a poco después de aplicar el ácido acético.
Tome muestras para exámenes de laboratorio, si
es necesario
En este punto, debe tomarse cualquier otra muestra
para tamizaje o exámenes diagnósticos motivada por los
signos o síntomas sospechosos. Por ejemplo, puede
obtenerse con un hisopo una muestra para cultivo de
Neisseria gonorrhoeae del conducto cervical o del pus
en el fondo de saco vaginal, o bien tomarse una muestra
del conducto cervical para buscar Chlamydia
trachomatis después de retirar el exceso de moco. Si se
encuentra una lesión ulcerosa en la vagina, el cuello
uterino o la zona anogenital externa, el colposcopista
debe considerar la posibilidad de que se deba a una o
varias infecciones de transmisión sexual y tomar las
medidas diagnósticas pertinentes. Si se necesita una
muestra para buscar papilomavirus humano (VPH), por
ejemplo, deben obtenerse las células cervicales antes
de aplicar el ácido acético.
Zona de
transformación
En seguida, debe inspeccionarse el cuello uterino
con bajo aumento (5x a 10x), en busca de zonas
obvias de anormalidad (por ejemplo, leucoplasia).
Aplique solución salina isotónica
Se aplica solución salina isotónica al cuello uterino con
un rociador o con torundas de algodón y después se
retira el exceso de líquido. Esto no es tan solo la manera
ideal de realizar una inspección preliminar en busca de
anomalías superficiales (por ejemplo, leucoplasia o
condilomas), sino también la mejor manera de examinar
en detalle los capilares y vasos sanguíneos superficiales
del cuello uterino. Como auxiliares para el examen de
los vasos sanguíneos se emplean los filtros verde o azul
del colposcopio, que intensifican el contraste de los
vasos, y un mayor aumento (cerca de 15x). Si bien
algunos colposcopistas experimentados no realizan
sistemáticamente una inspección después de aplicar la
solución salina, sino que proceden de inmediato a la
aplicación de ácido acético, se dice que debe
efectuarse la inspección en todos los casos, ya que
permite tomar nota de la ubicación de los vasos
anormales e integrar esta información con los
resultados de los pasos subsecuentes, lo cual
determinará el sitio apropiado para tomar una o varias
biopsias, en caso necesario. La aplicación de ácido
acético al cuello uterino, e incluso la de solución
yodoyodurada de Lugol, puede ocasionar hinchazón de
los tejidos y la consiguiente opacidad. La hinchazón y la
opacidad tienden a enmascarar algunos detalles de los
Abertura más distal de
las criptas cervicales
UEC nueva
UEC original
Área de epitelio cílíndrico
Área de epitelio escamoso
metaplásico
Abertura más distal de las
criptas cervicales
Área de epitelio escamoso
original
FIGURA 5.1: Método para identificar los bordes proximal y distal de la zona de transformación. (UEC = unión escamoso-cilíndrica)
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El examen colposcópico paso a paso
vasos del tejido subepitelial, de modo que siempre es
mejor evaluar los capilares y los vasos con solución
salina antes de aplicar cualquier otra solución.
La otra tarea importante en este punto es identificar
los bordes distal y proximal de la zona de transformación.
El borde interno se define por la totalidad de la
circunferencia de la unión escamoso-cilíndrica. Cuando la
unión se localiza proximal al orificio cervical externo,
dentro del conducto, hace falta un esfuerzo adicional
para visualizar toda la unión. Si la unión está bastante
cerca del orificio cervical externo, en ocasiones es
posible verla si se abren las valvas del espéculo vaginal y,
con un aplicador de punta de algodón, se levanta el labio
anterior o se baja el labio posterior del cuello. También
puede usarse un espéculo endocervical (figura 4.6) o las
ramas de una pinza de disección larga, lo que a menudo
permitirá inspeccionar una porción mayor del conducto.
La habilidad para estas maniobras se adquiere con la
práctica. Si no se visualiza la unión escamoso-cilíndrica
en su toda su circunferencia, el procedimiento
colposcópico se considera inadecuado o insatisfactorio
(véase el capítulo 6).
El límite distal de la zona de transformación, es
decir, la ubicación de la unión escamoso-cilíndrica
original, puede identificarse si se observan las
aberturas de los folículos de Naboth más distales en los
labios del cuello uterino y se les conecta mediante una
línea imaginaria (figura 5.1).
Aplique el ácido acético
Este paso puede llevarse a cabo usando ácido acético
glacial diluido en una solución entre el 3% y el 5%. Es
preferible usar ácido acético diluido al 5%, ya que los
cambios de acetoblanqueo pueden ser más rápidos y
más evidentes que con una solución entre el 3% y el 4%.
Si se usa vinagre de mesa blanco, generalmente es ácido
acético al 5%, pero vale la pena confirmar la
concentración de la solución. Los dos objetivos
principales de aplicar el ácido acético son, en primer
lugar, efectuar otra inspección de toda la unión
escamoso-cilíndrica nueva y, en segundo lugar, detectar
y evaluar cualquier área atípica o anormal de la zona de
transformación. El ácido acético debe aplicarse
profusamente al cuello uterino con un hisopo con punta
de algodón, con torundas de algodón, con una gasa de 5
x 5 cm o con un rociador, de modo que cubra toda la
superficie cervical, incluido el orificio cervical externo.
Enjugar el cuello uterino varias veces con una torunda
de algodón u otro aplicador grande ayuda a coagular y
retirar el moco, lo cual a su vez contribuye a que el ácido
acético penetre por completo en el epitelio. Puede ser
difícil extraer el moco del conducto, pero es posible, y
bastante fácil, empujarlo momentáneamente hacia el
interior del conducto con una torunda de algodón
empapada en ácido acético, sobre todo si el moco impide
evaluar alguna característica importante, como la unión
escamoso-cilíndrica. En este caso, la torunda también
sirve para aplicar el ácido a la unión escamoso-cilíndrica,
que puede estar proximal al orificio cervical, y para
manipular el cuello uterino a fin de ver puntos de interés
que de otro modo quedan ocultos. Este paso requiere de
paciencia, porque el efecto de acetoblanqueo se instala
gradualmente en el curso de unos 60 segundos y puede
desaparecer pasado ese lapso. Por consiguiente, puede
repetirse la aplicación del ácido acético cada 2 a 3
minutos durante el examen. Para ello es posible usar la
misma torunda y aprovechar el ácido acético que se
acumula en la cara posterior de la vagina.
Aplique la solución yodoyodurada de Lugol
(prueba de Schiller)
Las células epiteliales escamosas normales (tanto las
originales como las células metaplásicas maduras)
contienen depósitos de glucógeno que se tiñen de color
castaño caoba o casi negro al aplicarles una solución
que contiene yodo, como la solución de Lugol. En
cambio, el epitelio cilíndrico normal no contiene
glucógeno y no capta el yodo ni se tiñe. De manera
análoga, la metaplasia escamosa inmadura, el epitelio
inflamatorio y en regeneración y la zona de
transformación congénita contienen muy poco o nada
de glucógeno y no se tiñen con el yodo, o lo hacen solo
parcialmente. Los condilomas también se tiñen
parcialmente con el yodo o no se tiñen en absoluto. Las
zonas de transformación anormales, como aquellas con
neoplasia intraepitelial cervical (NIC) o cáncer invasor,
contienen muy poco o ningún glucógeno. El grado de
diferenciación de las células en una lesión escamosa
preneoplásica determina la cantidad de glucógeno
intracelular y, en consecuencia, la intensidad de la
tinción observada. Por consiguiente, según los diversos
grados de la NIC, es de esperarse toda una gama de
coloración, desde el castaño pálido hasta el amarillo
mostaza. En general, la NIC de alto grado capta menos
el yodo y produce zonas de color amarillo mostaza o
azafrán. En algunos casos de NIC de alto grado, la
aplicación enérgica o repetida de yodo a veces puede
desprender el epitelio anormal; el estroma subyacente
se verá pálido, ya que carece de glucógeno.
Es importante integrar siempre los resultados de las
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Capítulo 5
FIGURA 5.2: Técnica de biopsia: Debe usarse una pinza de biopsia dentada y bien afilada. Aplique firmemente la pinza de biopsia
al cuello uterino con las mandíbulas bien abiertas; fije la parte inferior de la zona de biopsia y cierre las mandíbulas por completo.
El corte debe hacerse con un cierre rápido y enérgico de la pinza. Hay que evitar hacer varios cortes o girar la pinza, ya que esto
machaca la muestra de tejido. La muestra obtenida debe colocarse de inmediato en formol. Puede cauterizarse el sitio de la biopsia
con solución de Monsel.
pruebas con solución salina, ácido acético y yodo para
hacer una evaluación colposcópica. La prueba de
Schiller también es muy útil para determinar si existen
lesiones vaginales. La aplicación de la solución
yodoyodurada delineará claramente los bordes de una
lesión antes de tomar una biopsia o intentar un
tratamiento.
Tome biopsias del cuello uterino, si es necesario
Una vez que se detecta una zona de transformación
anormal, debe evaluarse el área y compararla con el
resto del cuello uterino. Si se encuentra cualquier otra
área anormal, el colposcopista deberá decidir en ese
momento de dónde tomar una o varias biopsias. Resulta
esencial obtener una o más biopsias con sacabocado,
dirigidas, de las zonas que la colposcopia identifique
como anormales o dudosas. La biopsia debe tomarse del
área de la lesión que muestre las peores características
y esté más cercana a la unión escamoso-cilíndrica.
Siempre debe efectuarse el proceso bajo control
colposcópico, aplicando con firmeza la pinza para
biopsia (figura 4.8), con las mandíbulas bien abiertas
(figura 5.2), a la superficie cervical en duda. Con esta
maniobra, el cuello uterino puede retroceder un poco,
pero esto es normal.
Para obtener una muestra de tejido, la pinza para
biopsia se dirige bajo visión colposcópica a la zona de
donde se obtendrá la biopsia. El cuello uterino tiende a
resbalarse bajo la presión, pero suele ser fácil sujetarlo
y obtener el tejido si la pinza para biopsia tiene bordes
cortantes anchos y bien afilados, con uno o dos dientes
para anclar la pinza en el momento de tomar la biopsia
(figura 5.2). También puede usarse una pinza de Pozzi
42
para fijar el cuello uterino antes de tomar la biopsia.
Entonces, se cierran las mandíbulas de la pinza
completamente, se extrae la muestra y se coloca de
inmediato en formol. La biopsia debe ser lo bastante
profunda para obtener estroma, a fin de observar si hay
invasión. El corte debe hacerse mediante el cierre
rápido y firme de la pinza. Debe evitarse abrir y cerrar
la pinza varias veces o girarla, ya que eso puede
machacar la muestra de tejido. El procedimiento suele
ser indoloro si se lleva a cabo de manera eficaz, con
una pinza para biopsia dentada y bien afilada. A veces
es útil sujetar el posible sitio de biopsia con un gancho
para piel; si es difícil, se debe hacer solo con la pinza.
Una vez tomada la biopsia, es aconsejable indicar el
sitio de donde se tomó en un diagrama del cuello
uterino del formulario de registro. Es importante
colocar la muestra en un frasco rotulado, con formol al
10%. El sitio de la biopsia o biopsias puede cauterizarse
con solución de Monsel o con una barra de nitrato de
plata al concluir el procedimiento, para controlar la
hemorragia.
Aplique solución de Monsel después de la
biopsia
Es común realizar hemostasia con el uso de solución de
Monsel (subsulfato férrico) en el sitio de la biopsia. Esto
se logra ejerciendo una suave presión con un hisopo con
punta de algodón impregnado con solución de Monsel
(véase el anexo 3). La solución de Monsel es el agente
hemostático más usado para después de la biopsia o la
escisión cervicales, y funciona bien cuando tiene una
consistencia espesa, como la del dentífrico. La
consistencia pastosa se logra exponiendo la solución
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El examen colposcópico paso a paso
base al aire en un envase pequeño, lo que ocasiona
evaporación y espesamiento del agente, o con un horno
de microondas. Esta consistencia puede mantenerse si
se conserva la pasta en un envase cerrado y se agrega
una pequeña cantidad de solución de Monsel cuando se
seque y se vuelva demasiado espesa.
También puede usarse una barra de nitrato de plata
para cauterizar el sitio de la biopsia. La acción
hemostática de estos productos químicos es mucho
mejor si se aplica la sustancia con prontitud, antes de
que la zona empiece a sangrar, para permitir el
contacto directo del producto con el tejido en lugar de
que lo haga con la sangre.
Haga un legrado endocervical, si es necesario
Hay tres circunstancias comunes en las cuales debe
realizarse un legrado endocervical (LEC), para lo cual
se usa una legra o cucharilla endocervical (figura 4.7).
En el primer caso, si el examen colposcópico del
ectocérvix no muestra ninguna anormalidad, pero la
mujer fue remitida por una anomalía citológica, debe
efectuarse un LEC para evaluar adecuadamente el
conducto cervical, que puede contener un cáncer
invasor oculto o alguna otra lesión. En el segundo caso,
si la citología de envío indica que puede haber
una lesión glandular, debe realizarse un LEC
(independientemente de los hallazgos del examen
colposcópico). En el tercer caso, debe hacerse un LEC
si el examen colposcópico resultó insatisfactorio (se
haya descubierto o no una lesión cervical). No
obstante, debe señalarse que el LEC brinda muy
escasos resultados en manos inexpertas, ya que a
menudo las muestras tomadas son inadecuadas. Así
pues, en tales situaciones, un LEC negativo no debe
tomarse como prueba inequívoca de ausencia de
neoplasia en el conducto cervical.
En las tres situaciones mencionadas, y en particular
en el caso de una lesión acetoblanca que se extiende
hacia el conducto, puede ser prudente extirpar el
cuello uterino con un cono (mediante escisión
electroquirúrgica con asa o conización con bisturí frío,
según convenga; véanse los capítulos 11 y 13). Sin
embargo, esta medida genera una enorme carga de
trabajo para los servicios de histopatología y, como tal,
puede no ser factible en varios países del África
subsahariana y otras regiones en desarrollo con
servicios de histopatología sumamente limitados o que
no cuentan con ellos. Al valorar a las pacientes en un
medio así, queda a discreción del colposcopista el
decidir si debe realizarse un LEC o una biopsia de cono.
Debido al riesgo de un efecto adverso sobre el
desenlace del embarazo, el LEC está absolutamente
contraindicado en las mujeres embarazadas.
Antes de hacer el LEC, el fondo de saco posterior
debe estar seco, para evitar que el tejido legrado se
pierda en la solución de ácido acético que se acumuló
durante su aplicación al cuello uterino. Durante el LEC,
el colposcopista sostiene la legra o cucharilla como un
lápiz y raspa el conducto cervical con movimientos
firmes, cortos y lineales cortos, lineales hasta tomar
muestras de su totalidad. La legra debe permanecer
dentro del conducto durante todo el procedimiento. Al
retirarla, hay que tener cuidado de hacerla girar, para
que los contenidos de la cucharilla salgan en ella. El
material extraído debe ponerse ya sea sobre una gasa o
sobre un pedazo de papel marrón y colocarse de
inmediato en formol. Puede extraerse cualquier tejido
residual del conducto con una pinza. Para evitar la
posible confusión de tomar involuntariamente muestras
de una lesión visible en el ectocérvix o de incluir tejido
residual de una biopsia exocervical cercana al orificio
cervical externo en la muestra de la legra endocervical,
algunos colposcopistas realizan un LEC bajo control
colposcópico antes de tomar la biopsia cervical.
Inspeccione las paredes vaginales, la vulva, el
periné y la región perianal
Al momento de retirar el espéculo, deben
inspeccionarse las paredes vaginales y, en seguida, el
epitelio vulvar, perineal y perianal. Se bañan estas
superficies con ácido acético y, tras un par de minutos,
se observan y se evalúan las zonas acetoblancas. No hay
un acuerdo general sobre si estas zonas deben
examinarse así, pero parece razonable hacerlo, dado
que la exploración entraña muy poco tiempo y esfuerzo
adicionales y que el VPH tiene propensión a infectar
estas zonas y causar lesiones intraepiteliales, la mayoría
de las cuales son susceptibles de tratamiento.
Tacto vaginal bimanual y tacto rectal
Algunos médicos consideran que deben realizarse un
tacto vaginal bimanual y un tacto rectal antes de la
colposcopia, otros creen que deben hacerse después y
unos cuantos no los incluyen como parte del protocolo
normal en la consulta de colposcopia. Si se realiza antes
de la colposcopia, debe usarse solamente agua como
lubricante. A pesar de esta falta de acuerdo, el tacto
vaginal bimanual y el tacto rectal pueden proporcionar
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Capítulo 5
información sobre la orientación del eje de la vagina
antes de insertar el espéculo vaginal, y permiten palpar
el cuello uterino en busca de nódulos o dureza y masas
en otras estructuras pélvicas, como los ovarios y el
útero. Se ha sostenido que el reconocer otras
anomalías, como la presencia de fibroides uterinos de
gran tamaño, es importante para planear el mejor
tratamiento para la paciente.
Explique a la paciente los hallazgos
Una vez que la paciente se haya vestido, explique
cuidadosamente los hallazgos del examen y déle la
oportunidad de hacer preguntas. Comente el plan de
tratamiento, haga hincapié en la importancia de un
seguimiento adecuado y aborde los posibles obstáculos
para el cumplimiento.
Registre los hallazgos
Deben registrarse los hallazgos del examen colposcópico
con ayuda de los formularios apropiados, que se
archivarán de manera tal que puedan consultarse
fácilmente.
Si la mujer está embarazada
Los efectos del embarazo sobre el cuello uterino son
edema, aumento en el área del epitelio, dilatación y
abertura del orificio cervical externo y eversión. Al
avanzar el embarazo, estos cambios se acentúan, de
modo que un examen inadecuado al inicio del embarazo
puede volverse adecuado en una etapa posterior debido
a la eversión. Sin embargo, ciertas dificultades de la
exploración se incrementan con el transcurso del
embarazo: las paredes vaginales tienden a ser
redundantes y a colapsarse, lo que dificulta la visión; el
moco cervical aumenta; la mayor vascularidad favorece
la presencia de hemorragia; el patrón de los vasos
sanguíneos en el tejido seudodecidual cervical puede
semejar un cáncer invasor; y la NIC adquiere el aspecto
de un grado más avanzado del que en realidad tiene
(por el mayor tamaño, el edema y el patrón vascular).
Por todo ello, se requiere una considerable experiencia
para la colposcopia durante el embarazo.
44
Los pasos del procedimiento colposcópico en una
mujer embarazada son similares a los ya descritos, pero
debe tenerse más cuidado para no lesionar ningún
tejido al realizar el tacto vaginal o insertar el espéculo.
Si se necesita obtener una muestra para citología,
puede hacerse con espátula, aplicando una presión
suave para no causar una hemorragia. Algunos
prefieren tomar la muestra para citología al final de la
colposcopia, para evitar una hemorragia inducida que
pueda enmascarar el campo colposcópico, pero hay
riesgo de que la muestra sea hipocelular y deficiente,
por la eliminación de las células durante los diferentes
pasos del procedimiento colposcópico.
Conforme avanza el embarazo, la biopsia cervical se
asocia con una mayor probabilidad de hemorragia, más
profusa y que a menudo puede ser difícil de controlar.
Siempre deben ponderarse los riesgos de la biopsia
contra el riesgo de pasar por alto un cáncer invasor en
estadios iniciales. Debe tomarse una biopsia o
realizarse una escisión en cuña de toda lesión
sospechosa de ser un cáncer invasor. Es recomendable
usar una pinza para biopsia bien afilada, que desgarra
menos los tejidos. La biopsia siempre debe efectuarse
bajo visión colposcópica, a fin de controlar su
profundidad. Para reducir al mínimo la hemorragia, es
útil aplicar de inmediato solución de Monsel o nitrato
de plata en el sitio de biopsia, dejar a la paciente en
reposo durante los siguientes 15 a 30 minutos y usar un
tampón o algún otro paquete hemostático que ejerza
presión sobre el sitio de la biopsia. Algunas mujeres
pueden requerir una inyección de vasopresina en el
cuello uterino o puntos de sutura para lograr la
hemostasia. A fin de evitar un esfacelo tisular intenso
por la solución de Monsel, no deben dejarse los
paquetes hemostáticos en la vagina más de unas
cuantas horas después de aplicar la pasta. Otra opción
en las mujeres embarazadas es tomar la biopsia
cervical con un asa de diatermia. Si la colposcopia es
inadecuada y la citología sugiere un cáncer invasor,
debe realizarse una conización, de preferencia en el
segundo trimestre. Las lesiones no invasoras pueden
evaluarse después del parto.
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Capítulo 6
Aspecto colposcópico del cuello uterino normal
• Después de la aplicación de solución salina isotónica, el epitelio escamoso tiene aspecto translúcido y
liso, con un tinte rosado. El epitelio escamoso original se ve de color rosado más intenso, por
comparación con el rosado claro del epitelio metaplásico.
• El epitelio cilíndrico se ve rojo oscuro con aspecto de racimo de uvas, de anémona de mar o velloso.
• A menudo no se ve ninguna imagen vascular en el epitelio escamoso original. En ocasiones, en este
epitelio puede ser visible una red de capilares. En el epitelio escamoso metaplásico recién formado
pueden observarse vasos con ramificación arbórea.
• Después de la aplicación de ácido acético, el epitelio escamoso aparece sin brillo y pálido, en
contraposición con el matiz rosado ordinario; el epitelio cilíndrico es de un rojo menos intenso, y el
acetoblanqueo pálido de las vellosidades semeja un racimo de uvas.
• La amplia variedad de aspectos colposcópicos que puede presentar la metaplasia escamosa después de
la aplicación de ácido acético plantea dificultades para diferenciar entre estos cambios normales y las
características anormales relacionadas con la NIC. La metaplasia escamosa puede aparecer como un
conglomerado pálido de distribución irregular, como zonas laminares o como membranas vidriosas, de
color blanco rosáceo, con aberturas de criptas y proyecciones parecidas a lengüetas que apuntan hacia
el orificio cervical externo.
• Tanto el epitelio metaplásico escamoso maduro como el original se tiñen de color caoba o negro con la
solución de Lugol, cosa que no sucede con el epitelio cilíndrico. El epitelio metaplásico escamoso
inmaduro generalmente no se tiñe con el yodo; puede teñirse parcialmente si contiene glucógeno en
algunas zonas. En las mujeres posmenopáusicas, el epitelio escamoso a veces no se tiñe por completo
con el yodo, debido a la atrofia.
Las características anatómicas del cuello uterino se
resumen en el capítulo 1. En el presente capítulo se
describe el aspecto colposcópico del epitelio escamoso
normal, el epitelio cilíndrico, la unión escamosocilíndrica, la metaplasia inmadura y madura, y la
zona congénita de transformación. Conocer las
características colposcópicas del cuello uterino normal
y poder identificarlas sientan las bases para diferenciar
los resultados colposcópicos normales de los anormales.
El concepto anatómico más importante que un
colposcopista debe dominar es cómo identificar la zona
de transformación (véase el capítulo 5, figura 5. 1). En
esta zona anatómica se originan la neoplasia
intraepitelial cervical (NIC) y el carcinoma
cervicouterino invasor; por consiguiente, es un punto
focal importante del examen colposcópico. A menos que
el colposcopista pueda examinar adecuadamente toda la
zona de transformación, el examen colposcópico se
considerará incompleto o insatisfactorio. En otras
palabras, la unión escamoso-cilíndrica debe ser visible
en toda su extensión; si solo se ve parcialmente, o no
se ve en absoluto, se considera que la zona de
transformación no es visible. Por lo tanto, se considera
que el examen es incompleto o insatisfactorio para
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Capítulo 6
descartar la NIC y el carcinoma invasor. Aunque no haya
signos anormales en la porción de la zona de
transformación visible, desde el punto de vista clínico
no puede descartarse la presencia de una neoplasia
cervical en las partes ocultas de dicha zona.
La siguiente descripción del aspecto colposcópico del
cuello uterino normal empieza por las características de
la zona de transformación.
Después de aplicar solución salina isotónica
Epitelio escamoso
El epitelio escamoso, que aparece como un epitelio
suave, translúcido y con un tinte rosado, debe
examinarse muy minuciosamente para definir los puntos
de referencia de la zona de transformación. El epitelio
escamoso original es de color rosado más subido en
comparación con el rosado claro o el color blanquecino
rosado del epitelio escamoso metaplásico. Si uno observa
con cuidado, en algunas mujeres se aprecian claramente
algunas aberturas de las criptas, con aspecto de orificios
circulares diminutos, diseminadas por la superficie del
epitelio escamoso (figuras 5.1 y 6.1). En otras mujeres,
se pueden buscar los quistes de Naboth. Al mirar
distalmente, es decir, alejándose del orificio externo del
cuello uterino hacia la parte exterior del exocérvix, se
Orificios glandulares
llega a un punto donde ya no se ven aberturas de las
criptas ni quistes de Naboth. El trazado de una línea
imaginaria que une las aberturas de las criptas o los
quistes de Naboth más distales que uno puede ver en los
labios del cuello uterino a través del colposcopio marca
la unión escamoso-cilíndrica original (es decir, el punto
donde se unen el epitelio escamoso original o nativo y el
epitelio escamoso metaplásico). La unión escamosocilíndrica original forma el borde exterior, distal o caudal
de la zona de transformación en toda su circunferencia (o
sea, tiene 360 grados). A veces, la sutil variación de
colores entre el epitelio escamoso nativo y el metaplásico
señala la unión escamoso-cilíndrica original.
A continuación, hay que identificar el borde
proximal o interior de la zona de transformación, que
está definido por la nueva unión escamoso-cilíndrica
(es decir, la línea de demarcación donde se unen el
epitelio metaplásico escamoso y el cilíndrico) en toda
su circunferencia (360 grados). Si el colposcopista logra
observar la nueva unión escamoso-cilíndrica en toda su
extensión, el examen colposcópico se clasifica como
completo o satisfactorio en lo que se refiere a la
evaluación de la zona de transformación (figuras 5.1 y
6.1). La nueva unión escamoso-cilíndrica tiende a
retraerse hacia el conducto cervical conforme avanza
UEC original
Epitelio
escamoso
original
ZT con metaplasia
escamosa
evolucionada
Epitelio
escamoso
metaplásico
UEC nueva
FIGURA 6.1: Se visualiza la nueva unión escamoso-cilíndrica (UEC) en su totalidad, por lo que el examen colposcópico es
satisfactorio; la zona de transformación (ZT) se ve en su totalidad. El epitelio escamoso metaplásico es blanquecino rosado, por
contraste con el epitelio escamoso original, rosado.
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Aspecto colposcópico del cuello uterino normal
Capilares en red (reticulares)
Capilares ‘en horquilla del pelo’
Vasos ‘en astas de ciervo’
Vasos sanguíneos largos, paralelos
Red vascular normal
Ramificación normal del árbol vascular, con calibres
gradualmente decrecientes
Vasos sanguíneos ramificados con regularidad
FIGURA 6.2: Patrones vasculares normales
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Capítulo 6
la edad, y con el tiempo acaba completamente dentro
de él (figuras 1.7d, 1.7e, 1.8c y 1.8d). Si la unión está
situada en una posición proximal con respecto del
orificio cervical externo, dentro del conducto cervical,
se requiere una maniobra adicional para visualizarla en
su totalidad. Se abren las hojas del espéculo vaginal y,
con ayuda de un hisopo de algodón, se levanta el labio
cervical anterior o se abate el labio posterior; a
menudo, esto permitirá visualizar la unión escamosocilíndrica, si está lo bastante cerca del orificio cervical
externo. El uso del espéculo endocervical (figura 4.6) o
de las puntas de unas pinzas de disección largas
permite con frecuencia inspeccionar una mayor
extensión del conducto. Con la práctica, uno adquiere
destreza para efectuar estas maniobras. Casi todas las
lesiones de NIC ocurren en la zona de transformación,
y las alteraciones más graves tienden a estar más cerca
de la nueva unión escamoso-cilíndrica o lindando con
ella, en lugar de estar más alejadas.
Epitelio cilíndrico
Cuando se observa por vez primera el cuello uterino
normal en una mujer joven, lo primero que se aprecia
es el orificio cervical externo. Generalmente, aparece
rodeado por el epitelio cilíndrico, de color rojo oscuro y
con un aspecto de racimo de uvas, o bien de tentáculos
de anémona de mar o velloso, en contraposición con el
epitelio escamoso, que es liso y de color rosado claro.
Cada estructura vellosa del epitelio cilíndrico contiene
un capilar fino, de manera que la sangre del capilar y la
vascularización del tejido conjuntivo subyacente le
imparten a dicho epitelio un aspecto notablemente
rojizo. Durante el examen del conducto endocervical
pueden detectarse pólipos pequeños.
(reticulares) o de horquilla para el pelo (figura 6.2).
En las mujeres que toman anticonceptivos orales
y en las posmenopáusicas, el aspecto reticular
es especialmente visible porque el epitelio es
más delgado. Los capilares en forma de horquilla
ascienden, forman un asa y luego descienden hacia el
estroma de donde salieron. Como el asa se observa
desde arriba, el examen colposcópico generalmente
muestra unos puntos con solo un leve aspecto de asa,
en el mejor de los casos. Cuando hay inflamación del
cuello uterino (por ejemplo, por tricomoniasis), es
frecuente que los vasos en forma de horquilla tomen
la forma de astas de ciervo, que son más
prominentes, con lo cual se torna más evidente el
aspecto de asa (figura 6.2). A menudo, no se ve ninguna
imagen vascular en el epitelio escamoso original.
El aspecto de los vasos exocervicales descrito
anteriormente es más prominente hacia la parte
exterior de la zona de transformación, más cerca de la
unión escamoso-cilíndrica original. En el epitelio
escamoso metaplásico inmaduro de formación más
reciente, situado más cerca de la nueva unión
escamoso-cilíndrica, predominan otras imágenes
vasculares. Se trata de vasos superficiales ramificados
grandes (comparados con los capilares) que pueden
presentar tres imágenes básicas reconocibles (figura
6.2). La primera se parece mucho a la ramificación de
un árbol y la segunda se aprecia comúnmente en
posición suprayacente con respecto de los quistes de
a
Vascularización
La siguiente característica, en orden de importancia,
que se debe observar es la vascularización. El examen
de los vasos sanguíneos se facilita aplicando solución
salina isotónica al cuello uterino y usando el filtro verde
(o azul) del colposcopio para mejorar el contraste de los
vasos. Si el colposcopio cuenta con capacidad de
amplificación, también es útil el uso de un número más
alto (cerca de 15x). El que los vasos más pequeños sean
visibles o no, depende del espesor o la opacidad del
epitelio escamoso suprayacente. Los vasos más
pequeños que pueden ser visibles son los capilares del
estroma por debajo del epitelio.
En el epitelio escamoso nativo u original se
aprecian dos tipos de capilares: en forma de red
48
a
FIGURA 6.3: Quistes de Naboth con vasos ramificados con
regularidad (a).
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Aspecto colposcópico del cuello uterino normal
Epitelio cilíndrico
Capilar eferente
Capilar aferente
Tejido conectivo
FIGURA 6.4: Red capilar en las vellosidades cilíndricas
Naboth (figura 6.3). La estructura regular y la
disminución del calibre de los vasos hacia la punta de
las ramas son indicios de una naturaleza benigna
(normal). El tercer tipo a veces se presenta con la
cicatrización posterior al tratamiento de la NIC (figuras
6.2 y 13.9): los vasos son largos y corren paralelos entre
sí. La ausencia de otras características epiteliales
anormales que indicarían la posibilidad de neoplasia es
un indicio útil de que la vascularización es normal. Si
hay alguna duda, siempre es prudente tomar una
biopsia.
Los vasos del epitelio cilíndrico en realidad son redes
capilares terminales. Una red capilar se limita al núcleo
estrómico de cada vello con aspecto de racimo de uvas
(figura 6.4), que se proyecta hasta la superficie
epitelial. Con el colposcopio, las puntas redondeadas
de las vellosidades individuales son las características
principales visibles y la parte superior de la red
vascular en cada vello aparece como un punto. En
algunos casos, pueden verse vasos ramificados grandes
y profundos.
Unión escamosocilíndrica
Después de aplicar solución de ácido acético
al 5%
Epitelio escamoso
En el cuello uterino normal de una mujer joven, después
que la solución de ácido acético ha actuado (1 ó 2
minutos), generalmente se revelan ciertos cambios en las
características observadas tras la aplicación de solución
salina. El color del epitelio escamoso tiende a ser algo
mate en contraposición con el matiz rosado corriente, y
la translucidez disminuye, de manera que aparece un
tanto pálido (figura 6.1). En las mujeres posmenopáusicas
el color es generalmente más pálido que en las
premenopáusicas. También en este caso hay que observar
cuidadosamente los puntos de referencia y la extensión
total de la zona de transformación. La unión escamoso-
a
FIGURA 6.6: Cuello uterino posmenopáusico: el epitelio es
pálido, quebradizo, sin brillo, y presenta petequias
subepiteliales (a). No se ve la unión escamoso-cilíndrica.
cilíndrica puede verse muy claramente como una línea
blanca neta, como si fueran unos escalones vistos de
perfil, debido a la presencia de una metaplasia escamosa
inmadura que presenta división activa alrededor del
borde, en sentido medial (proximal) a la unión (figura
6.5). El epitelio escamoso posmenopáusico atrófico se ve
más pálido, quebradizo, sin brillo, a veces con petequias
subepiteliales, debido al traumatismo infligido a los
capilares subepiteliales por la introducción del espéculo
vaginal bivalvo (figura 6.6). A menudo, la nueva unión
escamoso-cilíndrica no es visible en las mujeres
posmenopáusicas porque se ha retraído por completo al
interior del conducto endocervical.
Epitelio cilíndrico
FIGURA 6.5: Nueva unión escamoso-cilíndrica que protruye
tras la aplicación de ácido acético al 5%.
A continuación debe inspeccionarse el epitelio cilíndrico.
De ordinario, es de un color rojo notablemente menos
intenso que después del tratamiento con solución salina,
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Capítulo 6
y el aspecto acetoblanco pálido de las vellosidades puede
hacer que se vea como un racimo de uvas (figura 6.7).
Después de que el moco endocervical que hay entre las
vellosidades se ha coagulado por efecto del ácido acético
y se limpia, puede verse más fácilmente la superficie y
sus características. En las embarazadas, las vellosidades
están hipertróficas y es más fácil de observar el aspecto
de racimos de uvas. Si un pólipo está cubierto por el
epitelio cilíndrico (que todavía no ha experimentado
cambios metaplásicos), puede manifestarse el aspecto
característico que semeja un racimo de uvas. Más a
menudo, especialmente cuando protruye, el epitelio que
cubre el pólipo sufre cambios metaplásicos y presenta
características de diversas etapas de la metaplasia.
Metaplasia escamosa
FIGURA 6.7: Cambio de color del epitelio cilíndrico tras la
aplicación de ácido acético al 5%. Las vellosidades cilíndricas
se vuelven blancas y cubren el rojo del epitelio cilíndrico.
Durante las diferentes etapas de la aparición de la
metaplasia, puede verse una amplia variedad de
aspectos colposcópicos. Esto puede plantearle
dificultades al colposcopista sin experiencia, quien
necesita diferenciar estos hallazgos normales de las
características anormales vinculadas con la NIC. El
epitelio escamoso metaplásico inmaduro que puede
ponerse levemente blanco por efecto de la solución de
ácido acético suele causar confusión a los
colposcopistas principiantes. Se puede tomar una
biopsia en caso de duda. Desde el punto de vista
colposcópico, pueden reconocerse tres etapas en la
aparición de la metaplasia escamosa (Coppleson y Reid,
1986). En la etapa más temprana, se pierde la
b
a
b
b
a
b
a
FIGURA 6.8: Primeros cambios del epitelio escamoso inmaduro
FIGURA 6.9: Metaplasia escamosa incipiente: Las vellosidades
observables por colposcopia (tras aplicación de ácido acético al
cilíndricas se han fusionado y forman una delgada membrana
5%), en que las puntas de las vellosidades cilíndricas metaplásicas
(a). Las vellosidades adyacentes van confluyendo (b) (tras
se tiñen de blanco (a) y las vellosidades empiezan a confluir (b).
aplicación de ácido acético al 5%).
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Aspecto colposcópico del cuello uterino normal
a
a
b
FIGURA 6.10: Epitelio metaplásico escamoso inmaduro,
brillante y rosado pálido (a) con islotes de epitelio cilíndrico
(flecha estrecha) y orificio glandular (flecha en negrita) (tras
c
aplicación de ácido acético al 5%).
translucidez de las vellosidades de epitelio cilíndrico y
estas se tornan opacas en las puntas; las vellosidades se
ensanchan y aplanan, y las contiguas se fusionan
formando conglomerados y láminas de un color rosado
pálido (figuras 6.8, 6.9 y 6.10). En consecuencia, el
epitelio metaplásico se ve como un conglomerado
pálido, o zonas con aspecto laminar, de distribución
irregular en el epitelio cilíndrico ectópico.
A medida que la metaplasia progresa, el aspecto
semejante a un racimo de uvas del epitelio cilíndrico
a
a
b
FIGURA 6.11: Línea blanca que protruye, correspondiente a la
nueva unión escamoso-cilíndrica, y lengüetas de metaplasia
escamosa incipiente (a) con orificios glandulares a las 4-8 del
reloj (b) (tras aplicación de ácido acético al 5%).
FIGURA 6.12: Aspecto tras la aplicación de ácido acético al 4%:
lengüetas de metaplasia escamosa que protruyen (a) hacia el
orificio cervical externo en el labio inferior y los orificios
glandulares (b) tras aplicación de ácido acético al 5%. Algunos
orificios están ya cubiertos por epitelio metaplásico (c) y pronto
pueden convertirse en quistes de Naboth. Obsérvese el orificio
glandular distal que indica la flecha y el tono blanco rosáceo del
epitelio metaplásico, por contraste con el color rosa del epitelio
escamoso original.
desaparece y los espacios entre las vellosidades se
funden con membranas en forma de dedos o lengüetas
de color blanco rosáceo, vidrioso, que apuntan hacia el
orificio cervical externo (figuras 6.11 y 6.12). Puede
haber muchas aberturas de criptas e islotes de epitelio
cilíndrico dispersas por todo el epitelio metaplásico.
Los bordes de las aberturas de las criptas a veces no se
blanquean con la solución de ácido acético al comienzo
del proceso metaplásico, pero pueden ponerse
levemente blancos a medida que el proceso
metaplásico progresa. Gradualmente, las zonas
metaplásicas parecidas a lengüetas se fusionan para
formar una zona de aspecto membranoso, blanca
rosácea o ligeramente pálida, vidriosa y reluciente que
avanza continuamente (figura 6.13).
Por último, el epitelio metaplásico inmaduro se
convierte en un epitelio escamoso metaplásico maduro
plenamente desarrollado que se asemeja al epitelio
escamoso nativo original, salvo por la presencia de
algunas aberturas de criptas (figura 6.1) y folículos de
retención de Naboth en el epitelio metaplásico (figuras
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Capítulo 6
Orificio glandular
Metaplasia
escamosa
incipiente
Islote de
epitelio
cilíndrico
Metaplasia
escamosa
madura
FIGURA 6.13: Aspecto acetoblanco pálido y translúcido por metaplasia escamosa incipiente con varios orificios glandulares, tras
aplicación de ácido acético al 5%.
Quiste de Naboth
Puntos que señalan
pequeños quistes de
Naboth
FIGURA 6.14: Metaplasia escamosa madura tras la aplicación de ácido acético al 5%: Obsérvese el quiste de Naboth a las 5 del reloj
y el punteado múltiple que indica quistes de retención. Las flechas estrechas muestran los orificios glandulares distales. La nueva
unión escamoso-cilíndrica ha retrocedido al conducto cervical
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Aspecto colposcópico del cuello uterino normal
a
a
a
metaplásico son los vasos largos regulares y ramificados
cuyo calibre disminuye gradualmente, y una red de
vasos regulares ramificados (figura 6.2). Estas imágenes
vasculares son más prominentes encima de los quistes
de Naboth (figura 6.3).
Cuando la metaplasia ocurre en el epitelio que cubre
un pólipo cervical que protruye, está cubierta por
epitelio blanco pálido (figura 6.15).
Después de aplicar la solución yodoyodurada
de Lugol
FIGURA 6.15: Epitelio metaplásico escamoso inmaduro (flecha)
en el pólipo, intercalado con zonas de epitelio cilíndrico (a), tras
aplicación de ácido acético al 5%.
1. 11, 6.3 y 6.14). Al principio, los folículos de
retención pueden verse como zonas puntiformes
blancas, antes de agrandarse por la acumulación
progresiva de moco en su interior, momento en el que
aparecen como granos o botones de color marfil o
levemente amarillento (figuras 1. 11, 6.3 y 6.14). Las
formaciones vasculares características en el epitelio
Epitelio escamoso
Epitelio cilíndrico
Según se describe en el capítulo precedente, las células
que contienen glucógeno captan el yodo, de suerte que
adquieren un color caoba oscuro y uniforme cuando se
tiñen con la solución de Lugol. Por consiguiente, el
epitelio escamoso normal del cuello uterino y la vagina
(tanto nativo como maduro metaplásico) en las mujeres
de edad fecunda se tiñe de caoba o de negro (figura
6.16). Esto es útil para distinguir las zonas normales de
las anormales en la zona de transformación que han
presentado acetoblanqueo tenue. El epitelio cilíndrico
no se tiñe con el yodo (figura 6.16). El epitelio
metaplásico escamoso inmaduro generalmente no se
tiñe con el yodo; si contiene glucógeno en forma
parcial, se tiñe parcialmente (figura 6.17). Las
características vasculares, que se ven tan fácilmente
después de aplicar solución salina, pueden ser difíciles
Epitelio escamoso
El epitelio cilíndrico
no ha captado el yodo
FIGURA 6.16: Cambios de color tras la lugolización
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Capítulo 6
a
FIGURA 6.17: Zona de epitelio escamoso inmaduro no teñida,
FIGURA 6.18: Tras la aplicación de la solución yodoyodurada de
o solo parcialmente, por el yodo (a) (el aspecto tras la aplicación
Lugol, el pólipo endocervical y la metaplasia escamosa incipiente
de ácido acético se muestra en la figura 6.13).
que rodean el orificio cervical externo se tiñen parcialmente.
de observar cuando se aplica la solución de Lugol. Los
pólipos cervicales no se tiñen con el yodo, pues
generalmente están cubiertos de epitelio metaplásico
cilíndrico o inmaduro (figura 6.18). Si la maduración del
epitelio metaplásico varía, sobre la superficie del pólipo
uno puede observar que la captación de yodo a veces es
parcial, otras incompleta y en algunas ocasiones falta
del todo. En las mujeres posmenopáusicas, la atrofia del
epitelio determina que el exocérvix no se tiña
plenamente con el yodo.
respecto a la zona de transformación formada después
del nacimiento, queda alejado en el exocérvix, a cierta
distancia del orificio cervical externo; en algunos casos,
puede incluso extenderse sobre la vagina. Es importante
reconocer que esta es una situación normal y no es
necesario ningún tratamiento.
Con el ácido acético, la zona de transformación
congénita generalmente adopta una coloración
acetoblanca leve y los capilares pueden formar una
imagen en mosaico de trazo fino (véase el capítulo 7). La
zona no capta el yodo después de aplicar la solución de
Lugol. Si se toma una biopsia del tejido para confirmar
el diagnóstico, es mejor comunicar el diagnóstico
colposcópico al anatomopatólogo. Recalcamos que
siempre es necesario proporcionar los resultados
colposcópicos detallados al anatomopatólogo.
Zona de transformación congénita
La zona de transformación congénita se tiñe de blanco
después de aplicar la solución de ácido acético. En esta
situación, el epitelio metaplásico formado durante la
última parte de la vida fetal, en posición distal con
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Capítulo 7
Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical
• El diagnóstico colposcópico de la neoplasia cervical depende del reconocimiento de cuatro
características principales: la intensidad (tonalidad), la acetoblancura, los bordes y el contorno
superficial de las zonas acetoblancas, las características vasculares y los cambios cromáticos después
de la aplicación de yodo (lugolización).
• La aparición de características anormales en un área localizada de la zona de transformación aumenta
la probabilidad de que se trate de una lesión neoplásica.
• Diferenciar entre la NIC de bajo grado, la metaplasia escamosa inmadura y las lesiones inflamatorias
puede requerir una considerable destreza.
• En caso de duda debe indicarse una biopsia.
• La observación de zonas, densas, opacas, acetoblancas bien delimitadas en la zona de transformación
cerca de o lindando con la unión escamoso-cilíndrica es el sello distintivo del diagnóstico colposcópico
de NIC.
• La NIC de bajo grado a menudo se observa como lesiones acetoblancas delgadas, planas, de bordes
bien delimitados pero irregulares, en forma de pluma, angulosos o digitiformes.
• La NIC de alto grado se asocia con zonas acetoblancas, blanco grisáceas, anchas, densas, de aspecto
mate, opaco, con bordes regulares bien delimitados, que a veces pueden estar sobreelevados y
dehiscentes. Pueden ser más extensas y las lesiones complejas se extienden al conducto cervical. El
contorno superficial de las zonas acetoblancas asociadas con lesiones de NIC de alto grado tienden a
ser menos lisas, o irregulares y nodulares. La observación de uno o más bordes dentro de una lesión
acetoblanca o de una lesión acetoblanca con variaciones en la intensidad del color se asocia con
lesiones de alto grado.
• Las características vasculares anormales como el punteado y el mosaico son significativas solo si se
limitan a las zonas acetoblancas.
• Las características vasculares, como el punteado fino y los mosaicos finos en las zonas acetoblancas,
pueden asociarse con NIC de bajo grado.
• El punteado grueso y los mosaicos gruesos en las zonas acetoblancas tienden a ocurrir en las lesiones
de alto grado.
• Las lesiones de NIC carecen de glucógeno, por lo tanto, no se tiñen con yodo y permanecen con una
tonalidad color mostaza o amarillento-azafranada.
• Un sistema de calificación como el índice colposcópico de Reid puede guiar la interpretación y el
diagnóstico colposcópicos.
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Capítulo 7
El diagnóstico colposcópico de la neoplasia cervical
requiere conocer y saber reconocer sus cuatro
características principales: la tonalidad e intensidad del
acetoblanqueo, los bordes y el contorno superficial de
las zonas acetoblancas, el patrón vascular y la tinción
de yodo. La colposcopia con biopsia dirigida se describe
como el método de referencia o el patrón de oro para
el diagnóstico de las lesiones cervicouterinas
precancerosas (Singer y Monaghan, 2000). La
sensibilidad de la colposcopia para diagnosticar la
neoplasia cervical varía de un 87% a un 99%, pero su
especificidad es inferior, se halla entre un 23% y un 87%
(Mitchell et al., 1998; Belinson et al., 2001).
Las características colposcópicas de la neoplasia
intraepitelial cervical (NIC) se describen en este capítulo
para dotar al principiante con aptitudes que le permitan
distinguir los hallazgos colposcópicos asociados con la NIC
de alto grado (NIC 2-3) de los de las lesiones de bajo
grado (NIC 1). La existencia de una sola característica
anormal no constituye un indicador determinante de que
exista una lesión; la coexistencia de características
anormales en un área localizada de la zona de
transformación aumenta la probabilidad de una lesión. Es
obvio que se requiere una aptitud considerable para
diferenciar entre las lesiones de bajo grado, la
metaplasia escamosa inmadura y ciertas afecciones
inflamatorias. Ante cualquier duda, se insta al
principiante a obtener biopsias y a examinar los hallazgos
histopatológicos con el anatomopatólogo. La estrecha
colaboración con el patólogo es insoslayable y útil para
acrecentar las propias aptitudes diagnósticas. Al final de
este capítulo, se presenta un sistema que le permite al
colposcopista calificar las anomalías. Este sistema es útil
como base para seleccionar las zonas para la biopsia. Es
esencial biopsiar las peores zonas, es decir, aquellas que
presentan las características más graves en sus cambios.
Los hallazgos colposcópicos de una zona de
transformación anormal o atípica pueden incluir la
totalidad de la zona de transformación, pero por lo
general solo afectan a una porción de ella y puede
haber lesiones diferenciadas múltiples. Generalmente
existe un límite neto entre el epitelio normal y el
anormal.
Las características colposcópicas que permiten
diferenciar una zona de transformación anormal de la
normal son las siguientes: tonalidad de las zonas
acetoblancas; patrón superficial de las zonas
acetoblancas; límite entre las zonas acetoblancas y el
resto del epitelio; características vasculares y cambios
cromáticos después de la lugolización.
Aspecto después de la aplicación de solución
fisiológica normal
Después de aplicar solución fisiológica, el epitelio
anormal puede aparecer más oscuro que el normal.
Vascularización
Con filtro verde (o azul) y gran aumento cuando sea
necesario, el mejor momento para evaluar todos los
patrones de vascularización anormal es antes de aplicar
ácido acético, ya que éste puede enmascarar parcial o
totalmente los cambios, en especial en las zonas
acetoblancas. Las anomalías de interés son el punteado,
los mosaicos y los vasos atípicos.
Mosaicos gruesos
Zona acetoblanca
Mosaicos finos
Punteado fino
Punteado grueso
Umbilicación
FIGURA 7.1: Representación esquemática de punteado y mosaicos.
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Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical
b
a
FIGURA 7.2a: Punteado fino (a) y mosaicos gruesos (b) tras la
aplicación de solución salina isotónica.
Mosaico
Capilares estrómicos
Punteado
Crestas interpapilares
FIGURA 7.2b: Diagrama esquemático de las crestas interpapilares y
los capilares estrómicos que, vistos desde arriba, parecen punteados.
Capilares: Los capilares aferentes y eferentes dentro
de las vellosidades (figura 6.4) del epitelio cilíndrico se
comprimen durante el proceso metaplásico normal y no
se incorporan al epitelio escamoso neoformado. En
cambio, forman una red fina debajo de la membrana
basal. Cuando la NIC se desarrolla como resultado de la
infección por el VPH o a partir de la metaplasia atípica,
el sistema capilar aferente y eferente puede estar
atrapado (incorporado) en el epitelio displásico
enfermo en varias papilas estrómicas alargadas (figuras
2.3 y 2,4), y una delgada capa de epitelio puede quedar
sobre estos vasos. Esto forma la base de los patrones
vasculares de punteado y de mosaico (figuras 7.1, 7.2 y
7.3). Los vasos terminales en las papilas estrómicas que
FIGURA 7.3: Punteado grueso antes y después de aplicar ácido
acético.
subyacen al delgado epitelio aparecen en una vista
frontal con el colposcopio como un patrón de puntos
negros, constituyendo lo que se denominan zonas
punteadas (figuras 7.1, 7.2 y 7.3). Los vasos sanguíneos
interconectados de las papilas estrómicas alrededor de
las crestas interpapilares del epitelio, paralelas a la
superficie, se observan colposcópicamente como las
zonas empedradas del patrón de mosaico (figuras 7.1 y
7.2). En las zonas de mosaico, el epitelio aparece como
placas individuales pequeñas, grandes, redondas,
poligonales, regulares o irregulares. Las alteraciones de
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Capítulo 7
las zonas de punteado y de mosaico pueden clasificarse
como finas o gruesas. Los cambios gruesos tienden a
asociarse con grados más graves de anormalidad. Los
criterios de evaluación empleados para la predicción
colposcópica de enfermedad son los mismos en estas
dos situaciones: cuando los patrones de punteado y de
mosaico coexisten, y cuando se los observa por
separado.
Los vasos que presentan punteado y mosaico suelen
ser más manifiestos que los vasos normales del estroma
porque penetran en el epitelio y son, por lo tanto, más
superficiales. Al aplicar ácido acético, estos patrones
vasculares anormales parecen circunscribirse a las
zonas acetoblancas.
El término punteado fino se refiere a las asas
capilares vistas de frente que presentan un pequeño
calibre y se hallan próximas entre sí, produciendo un
efecto de punteado delicado (figuras 7.1 y 7.2a). Los
mosaicos finos son una red de vasos sanguíneos de
pequeño calibre que aparecen muy próximos entre sí,
según un patrón de mosaico, cuando se los observa con
el colposcopio (figura 7.1). Estos dos aspectos
vasculares pueden coexistir y hallarse en las lesiones de
bajo grado (NIC 1). Los patrones no necesariamente
aparecen en toda la lesión.
Los punteados gruesos (figura 7.3) y los mosaicos
gruesos (figuras 7.1 y 7,2) están formados por vasos de
mayor calibre con distancias intercapilares más
grandes, en contraposición a los cambios finos
correspondientes. Ambos tienden a ocurrir en las
lesiones neoplásicas más graves, como la NIC 2, la NIC
3 y el cáncer invasor preclínico temprano. A veces, los
dos patrones se superponen en algunas zonas, de modo
que las asas capilares se observan en el centro de cada
placa de mosaico. Este aspecto se denomina
umbilicación (figura 7.1).
a
FIGURA 7.4: Hiperqueratosis (leucoplasia) (a)
a
a
FIGURA 7.5: Lesiones satélites (a) alejadas de la unión
escamoso-cilíndrica que hacen pensar en un condiloma.
Leucoplasia (hiperqueratosis)
Condilomas
La leucoplasia o hiperqueratosis (figura 7.4) es un área
blanca, bien delimitada en el cuello uterino que puede
ser evidente a simple vista, antes de la aplicación del
ácido acético. El color blanco se debe a la presencia de
queratina y es una observación importante. Suele ser
idiopática, pero también puede deberse a irritación
crónica por cuerpos extraños, infección por VPH o a
neoplasia escamosa. Sea cual fuere el área que la
leucoplasia ocupe en el cuello uterino, debe biopsiarse
para descartar la NIC o la neoplasia maligna de alto
grado. En estas zonas, suele no ser posible evaluar
colposcópicamente la vascularización subyacente.
Una lesión exofítica en el cuello uterino generalmente
representa y muestra los rasgos característicos de un
condiloma (figuras 7.5-7.8). Los condilomas son lesiones
exofíticas múltiples que con poca frecuencia se
encuentran en el cuello uterino y sí se observan
comúnmente en la vagina o la vulva. Según su tamaño,
pueden ser evidentes sin colposcopio. Antes de la
aplicación del ácido acético, se presentan como
crecimientos vasculares blandos, rosados o blancos, con
múltiples proyecciones digitiformes delicadas en la
superficie. Su aspecto colposcópico es característico:
presentan una superficie vascular papiliforme o
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Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical
a
a
FIGURA 7.6: Condiloma exofítico en el labio posterior del cuello uterino (a) antes y después de aplicar ácido acético al 5%.
a
FIGURA 7.7: Condiloma exofítico del cuello uterino (a) tras
FIGURA 7.8: Condiloma con patrón encefaloideo (cerebroide).
aplicar ácido acético.
arborescente, cuyos elementos poseen un capilar
central. Ocasionalmente, la superficie de un condiloma
puede presentar un aspecto vorticilar, en acúmulos, con
textura encefaloidea, que se conoce como patrón
cerebroide (figura 7.8). A menudo, la superficie de la
lesión puede ser profusamente hiperplásica. Estas
lesiones pueden estar ubicadas dentro de la zona de
transformación, pero suelen hallarse en su exterior.
Después de la aplicación de ácido acético, existe
blanqueo de la superficie con cambio acetoblanco que
persiste por algún tiempo. Un condiloma de la unión
escamoso-cilíndrica a veces puede confundirse con un
área prominente de vellosidades epiteliales cilíndricas.
Ambos tienden a ser acetoblancos, pero el condiloma se
blanquea más. Siempre es prudente obtener una biopsia
para confirmar el diagnóstico de cualquier lesión
exofítica y descartar la neoplasia maligna. Las lesiones
condilomatosas no suelen captar la tinción de yodo, o
adquieren solo una coloración parcialmente parda.
Aspecto después de aplicar solución de ácido
acético al 5%
La observación de un área bien delimitada, densa,
opaca, acetoblanca próxima o contigua a la unión
escamoso-cilíndrica en la zona de transformación,
después de la aplicación de ácido acético al 5%, es
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Capítulo 7
fundamental. En realidad, es el más importante de
todos los signos colposcópicos y es el sello distintivo del
diagnóstico colposcópico de la neoplasia cervical. El
grado en que el epitelio toma la coloración acética se
correlaciona con la tonalidad o la intensidad del color,
el brillo superficial y la duración del efecto y, a su vez,
con el grado de cambio neoplásico en la lesión. Lo más
probable es que las lesiones de grado mayor adquieran
una coloración blanca intensa rápidamente. Las
características vasculares anormales como el punteado,
el mosaico y los vasos atípicos son significativas sólo si
aparecen en las zonas acetoblancas.
El ácido acético deshidrata las células y coagula
reversiblemente las proteínas nucleares. Por lo tanto,
las zonas de mayor actividad nuclear y contenido de
ADN presentan los cambios de coloración más notables.
Los efectos más marcados se observan en las lesiones
de alto grado y en el cáncer invasor. Existe una relación
directa entre la intensidad del color blanco mate y la
gravedad de la lesión. Las zonas menos diferenciadas se
asocian con lesiones de aspecto blanco mate,
intensamente opaco, en la zona de transformación.
El condiloma plano y la NIC de bajo grado pueden
presentarse, raramente, como delgadas lesiones
acetoblancas satélites, separadas (alejadas) de la unión
escamoso-cilíndrica con patrones geográficos (remedan
regiones geográficas) y bordes irregulares, angulosos,
digitiformes o en forma de pluma (figuras 7.9-7.13).
Muchas lesiones de NIC de bajo grado revelan zonas
acetoblancas menos densas, menos extensas y menos
complejas cerca de o lindando con la unión escamosocilíndrica, con bordes bien delimitados, pero
irregulares, en forma de pluma o digitiformes (figuras
7.10-7.16) comparadas con las lesiones de NIC de alto
Cuadro 7.1: Extensión superficial de las zonas acetoblancas asociadas con neoplasia cervical
Neoplasia cervical
Casos
Un labio del cuello uterino (%)
Ambos labios (%)
NIC 1
27
21 (78)
6 (22)
NIC 2
30
17 (57)
13 (43)
NIC 3
87
36 (41)
51 (59)
Cáncer invasor en estadios
iniciales
66
10 (15)
56 (85)
Adaptado de Burghart et al., 1998
a
a
a
a
FIGURA 7.9: Lesión satélite tras aplicar ácido acético al 5% (a),
FIGURA 7.10: Lesiones satélites tras aplicar ácido acético al 5%
alejada de la UEC, indicativa de lesión de bajo grado.
(a), alejadas de la UEC, indicativas de lesiones de bajo grado.
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Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical
FIGURA 7.11: Delgada lesión acetoblanca con bordes en el
FIGURA 7.13: Lesiones acetoblancas poco densas que surgen
labio superior. La histología fue NIC 1.
de la UEC en la posición de las 12 y las 6 del reloj, de bordes
irregulares. La histología fue NIC 1.
a
FIGURA 7.12: Lesión acetoblanca poco densa, delgada,
FIGURA 7.14: Obsérvese la lesión acetoblanca NIC 1 que
alargada, de bordes regulares que lindan con la UEC.
circunda el orificio, de bordes irregulares y con mosaicos finos (a).
Obsérvense los mosaicos finos en la parte distal de la lesión. La
histología fue NIC 1.
grado (figuras 7.17-7.27). Las lesiones de alto grado
muestran bordes bien delimitados, regulares, que a
veces pueden presentar bordes sobreelevados y
dehiscentes (figuras 7.25 y 7.26). Las lesiones de alto
grado, como la NIC 2 o la NIC 3, tienen un aspecto
blanco yeso o blanco grisáceo, espeso o abigarrado
(figuras 7.17-7.27). Respecto de las lesiones de bajo
grado, pueden ser lesiones más extensas y complejas
que penetran en el conducto cervical (figuras 7.227.27). Las lesiones de alto grado a menudo tienden a
afectar ambos labios (Burghardt et al., 1998) (cuadro
7.1). Las lesiones malignas graves o tempranas pueden
obliterar el orificio cervical externo (figura 7.22 y
7.25).
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Capítulo 7
FIGURA 7.15: Lesiones acetoblancas moderadamente densas,
FIGURA 7.17: Lesiones acetoblancas moderadamente densas de
de bordes irregulares, en ambos labios (NIC 1).
bordes bien delimitados y con punteados gruesos en el labio
anterior y en la posición de las 3 del reloj (NIC 2).
a
a
a
FIGURA 7.16: Lesión acetoblanca de densidad variable, que
FIGURA 7.18: Zona acetoblanca bien delimitada, de bordes
circunda el orificio, con mosaicos finos (flecha). La histología
regulares y con mosaicos gruesos (NIC 2).
fue NIC 1. Bordes internos dentro de la lesión (a).
A medida que las lesiones se tornan más graves, sus
superficies tienden a ser menos lisas y a reflejar menos
la luz, a diferencia del epitelio escamoso normal. Las
superficies pueden tornarse irregulares, sobreelevadas
y nodulares respecto del epitelio circundante (figuras
7.20 y 7.23-7.27).
La línea de demarcación entre las zonas normales y
anormales en la zona de transformación es neta y bien
62
delineada. Las lesiones de alto grado tienden a tener
bordes regulares, más netos (figuras 7.17, 7.18,
7.19, 7.21, 7.23, 7.25 y 7.26) que las lesiones de bajo
grado (figuras 7.13-7.16). La visualización de uno o
más bordes dentro de una lesión acetoblanca
(‘lesión dentro de una lesión’) (figura 7.21) o de una
lesión con diversa intensidad de color (figura 7.16) es
un dato importante que indica lesión neoplásica,
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Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical
a
c
c
b
a
FIGURA 7.21: Lesión acetoblanca en la posición del 12 del
FIGURA 7.19: Lesión acetoblanca densa, con diversas
reloj, que linda con la UEC. Dos intensidades de color (a y b) y
intensidades cromáticas y mosaicos gruesos (a) en una lesión
borde interno (c) en la misma lesión. Ejemplo de lesión dentro
NIC 2.
de una lesión.
b
a
FIGURA 7.20: Lesiones acetoblancas con punteado grueso (a) y
FIGURA 7.22: Zona acetoblanca densa, opaca, que circunda el
mosaicos (b) en una lesión NIC 2.
orificio, con mosaicos gruesos (NIC 3).
particularmente, de alto grado. Los orificios de las
criptas que se hallan en las lesiones precursoras de alto
grado pueden presentar bordes de acetoblanqueo
gruesos, densos y amplios: son los llamados orificios
glandulares blancos (figura 7.26). Son más blancos y
amplios que los anillos acetoblancos lineales, leves,
que a veces se observan alrededor de los orificios de las
criptas normales.
Las características fundamentales que permiten
diferenciar entre las lesiones de NIC y la metaplasia
63
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Capítulo 7
FIGURA 7.23: Lesión acetoblanca densa de borde regular y con
FIGURA 7.25: Lesión acetoblanca muy densa , abigarrada (NIC
punteado grueso irregular en una lesión NIC 3.
3), de bordes sobreelevados y enrollados, que obliteran el
orificio cervical externo.
FIGURA 7.24: Mosaicos gruesos (a) en una lesión NIC 3.
a
FIGURA 7.26:
Lesión
acetoblanca
densa,
de
bordes
sobreelevados y enrollados, con un orificio glandular blanco
(flecha gruesa) y mosaicos gruesos con umblicación, indicativa
de NIC 3.
inmadura son la naturaleza menos densa y translúcida
del acetoblanqueo asociado con la metaplasia, y la
ausencia de un margen neto entre las zonas
acetoblancas de la metaplasia inmadura y el epitelio
normal. La línea de demarcación entre el epitelio
normal y las zonas acetoblancas de la metaplasia en la
zona de transformación es difusa y se mezcla
64
invariablemente con el resto del epitelio (figura 6.86.13). Las proyecciones del epitelio metaplásico,
digitiformes o en forma de lengüeta, a menudo apuntan
hacia el orificio cervical externo centrípetamente
(figuras 6.11-6.12). Las lesiones acetoblancas asociadas
con NIC se ubican invariablemente en, y parecen surgir
de, la zona de transformación más cercana o contigua
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Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical
FIGURA 7.27: Lesión acetoblanca densa, opaca, abigarrada,
escamoso-cilíndrica y bien delimitados del epitelio
circundante, se localizan los cambios acetoblancos
asociados con NIC. Las lesiones de bajo grado tienden a
ser delgadas, menos densas, menos extensas, con
bordes irregulares, en forma de pluma, geográficos o
angulosos y con punteado fino y mosaico; a veces, las
lesiones de bajo grado pueden separarse de la unión
escamoso-cilíndrica y rara vez se observan en ellas
vasos atípicos. Por otra parte, las lesiones de alto grado
se asocian con zonas densas, opacas, blanco grisáceas,
acetoblancas, con punteado grueso o mosaico y con
bordes regulares y bien delimitados; estas lesiones a
menudo afectan ambos labios y ocasionalmente pueden
albergar vasos atípicos; las lesiones de la NIC 3 tienden
a ser complejas y afectan el orificio cervical externo.
que circunda el orificio (NIC 3).
a la unión escamoso-cilíndrica (figura 7.11-7.21). Se
extienden centrífugamente respecto del orificio
cervical externo. La línea demarcatoria entre el
epitelio escamoso normal, las lesiones inflamatorias y
el epitelio en regeneración es también difusa (figuras
9.2, 9.5).
Para resumir, la tinción acetoblanca no es específica
para la NIC y también puede ocurrir, hasta cierto punto,
en las zonas de metaplasia escamosa inmadura, la zona
congénita de transformación, la inflamación y el
epitelio curativo y regenerativo. Sin embargo, en la
zona de transformación, lindando con la unión
Aspecto después de la aplicación de la
solución de yodoyodurada de Lugol (prueba
de Schiller)
La solución de yodoyodurada de Lugol se aplica
abundantemente con una torunda de algodón a todo el
cuello uterino y las partes visibles de la vagina. La
periferia del cuello uterino, los fondos de saco y las
paredes vaginales deben observarse hasta que el
epitelio adquiera una fuerte tonalidad castaño-caoba o
casi negra por el yodo. El epitelio escamoso vaginal y
cervical normal y el epitelio metaplásico maduro
contienen células ricas en glucógeno; por lo tanto,
captan la tinción de Lugol y viran al negro o castaño. El
a
a
a
FIGURA 7.28: Las lesiones satélites (a) no captan el yodo tras la
FIGURA 7.29: Lesión NIC 1 con zona yodonegativa de color
lugolización; permanecen como delgadas zonas amarillas (su
amarillo mostaza, de bordes irregulares (su aspecto tras aplicar
aspecto tras aplicar ácido acético puede verse en la figura 7.10).
ácido acético puede verse en la figura 7.15).
65
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Page 66
Capítulo 7
FIGURA 7.30: Zona yodonegativa de color amarillo mostaza en
el labio anterior (NIC 2 ) tras la lugolización.
FIGURA 7.32: Zona yodonegativa densa de color amarillo
azafranado en el labio superior, indicativa de NIC 3 (su aspecto
tras aplicar ácido acético puede verse en la figura 7.26).
FIGURA 7.31: Zona yodonegativa densa, de color amarillo
FIGURA 7.33: Las lesiones condilomatosas no captan el yodo (su
azafranado (NIC 3) tras la lugolización. Obsérvese la
aspecto tras aplicar ácido acético puede verse en la figura 7.8).
irregularidad de la superficie.
epitelio displásico contiene poco o ningún glucógeno y,
por ende, no capta el yodo y queda de color mostaza o
amarillo azafranado (figuras 7.28-7.32). Esta diferencia
de color es útil para distinguir las zonas normales de las
anormales en la zona de transformación que han sufrido
acetoblanqueo débil. El epitelio cilíndrico no capta el
yodo y la metaplasia inmadura solo lo hace
66
parcialmente, si lo hace. El epitelio atrófico también
capta parcialmente el Lugol y esto dificulta la
interpretación en la posmenopausia. Las lesiones
condilomatosas tampoco captan yodo, o lo hacen solo
en parte (figura 7.33).
El epitelio atípico de la NIC puede adherirse menos
firmemente al estroma subyacente, del cual se puede
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Examen colposcópico de la neoplasia intraepitelial cervical
Cuadro 7.2: Índice colposcópico de Reid modificado
Característica
0 puntos
1 puntos
2 puntos
Color del área
acetoblanca
(AB)
Acetoblanqueo de baja
intensidad; blanco-níveo, AB
brillante; AB indistinto; AB
transparente; AB que excede
la zona de transformación
AB blanco grisáceo con
superficie brillante
Blanco nacarado mate;
gris
Margen de la
lesión AB y
configuración
superficial
Bordes en forma de pluma;
lesiones angulosas, melladas;
lesiones planas con bordes mal
definidos; superficie
microcondilomatosa o
micropapilar
Lesiones regulares, de
contornos netos y
rectilíneos
Bordes dehiscentes,
enrollados;
demarcaciones internas
(área central de cambio
de alto grado y zona
periférica de cambio de
bajo grado)
Vasos
Vasos finos/uniformes;
patrones escasamente
formados de punteado fino o
mosaico fino; vasos que
exceden el borde de la zona
de transformación; vasos finos
dentro de las lesiones
microcondilomatosas o
micropapilares
Vasos ausentes
Mosaico o punteado
bien definidos y gruesos
Tinción de
yodo
Captación positiva de yodo
que confiere al tejido un color
castaño-caoba; captación
negativa de lesiones
calificadas con 3 puntos o
menos en los tres criterios
precedentes
Captación parcial de
yodo por una lesión
calificada con 4 o más
puntos en los tres
criterios precedentes;
aspecto moteado,
jaspeado
Captación de yodo
negativa por una lesión
calificada con 4 o más
puntos en los tres
criterios precedentes
Puntuación: De 0 a 2 puntos = probabilidad de tratarse de NIC 1. De 3 a 4 puntos = lesión superpuesta: probabilidad de
tratarse de NIC 1-2. De 5 a 8 puntos = probabilidad de tratarse de lesiones de NIC 2-3.
Cuadro 7.3: Calificación de hallazgos colposcópicos anormales en dos categorías
Grado
Hallazgos
1. No significativo
El epitelio acetoblanco es generalmente brillante o semitransparente. Los
bordes no son netos, con vasos de pequeño calibre (punteado o mosaico finos)
o sin ellos, con patrones mal definidos y distancias intercapilares cortas. No
existen vasos atípicos.
2. Significativo
El epitelio acetoblanco opaco, denso o gris, presenta bordes netos. Hay vasos
de calibre dilatado, irregulares o enrollados (punteado grueso o mosaico). Los
vasos atípicos y a veces el contorno superficial irregular indican cáncer
inminente o invasor.
Adaptado de Coppleson et al., 1993 b
67
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Capítulo 7
separar o despegar fácilmente, después de la
impregnación repetida con diferentes soluciones,
dando lugar a una erosio vera (defecto epitelial) que
expone el estroma. Estas erosiones verdaderas pueden
observarse fácilmente después de la lugolización, pues
el estroma no capta el yodo.
Determinación de la naturaleza de la lesión
La detección colposcópica de la NIC incluye
esencialmente el reconocimiento de las siguientes
características: el tono del color, el margen y el
contorno superficial del epitelio acetoblanco en la zona
de transformación, así como la disposición del lecho
vascular terminal y la tinción de yodo. Las variaciones
en la calidad y la cantidad de los aspectos atípicos
precitados ayudan a diferenciar la NIC de los cambios
fisiológicos, benignos, infecciosos, inflamatorios y
reactivos en el cuello uterino. La clasificación en
grados, basada en estas variaciones, puede guiar el
diagnóstico colposcópico. Recomendamos que el
principiante se familiarice con la terminología
colposcópica actual (véase el anexo 4) y la emplee para
68
registrar sus hallazgos (Stafl y Wilbanks, 1991).
Asimismo se insta al colposcopista a que efectúe un
diagnóstico colposcópico presuntivo (o predictivo) al
final de la exploración colposcópica en términos de:
normal (o negativo), NIC de bajo grado, NIC de alto
grado, cáncer invasor, otro (por ejemplo, inflamación
etc.) o colposcopia insatisfactoria. El uso de una
calificación o sistema de clasificación puede guiar la
interpretación y el diagnóstico colposcópicos de un
modo menos subjetivo y ayuda a desarrollar un enfoque
sistemático de la colposcopia. La puntuación
colposcópica de Reid modificada (cuadro 7.2 y anexo 5)
basada en el índice colposcópico propuesto por Reid
y Scalzi (1985) es muy útil para esta finalidad. Se
recomienda que los principiantes empleen sistemáticamente este sistema de calificación para
decidir si una lesión es o no una NIC y para seleccionar
los sitios de biopsia. Una opción puede ser el sistema de
clasificación en dos clases desarrollado por Coppleson
et al (1993) (cuadro 7.3). También se recomienda que
el principiante utilice los sistemas precitados solo
cuando se observa un área acetoblanca.
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Capítulo 8
Diagnóstico colposcópico del carcinoma invasor preclínico
del cuello uterino y de la neoplasia glandular
• Las lesiones acetoblancas con vasos atípicos; las lesiones acetoblancas amplias, complejas que
obliteran el orificio cervical externo; las lesiones con contorno irregular y exofítico; las lesiones
notoriamente espesas, de color blanco yeso con bordes sobreelevados, dehiscentes y enrollados; y las
lesiones sangrantes al tacto deben investigarse exhaustivamente para descartar la posibilidad del
cáncer invasor preclínico en estadios iniciales.
• El aspecto de los vasos sanguíneos atípicos puede constituir el primer signo de la invasión; uno de los
signos colposcópicos más tempranos de la invasión son los vasos sanguíneos que escapan de las placas
de mosaico.
• Los patrones vasculares atípicos varían y pueden adoptar la forma de horquillas, tirabuzones, hilachas,
comas, renacuajos y otros patrones irregulares de ramificación extraña, con calibre irregular.
• La mayoría de las lesiones glandulares se originan en la zona de transformación y pueden asociarse
con lesiones de NIC concomitante.
• La acetoblancura definida de vellosidades individuales o fusionadas en parches discretos, en
contraposición al epitelio cilíndrico circundante, o los orificios glandulares blancos, múltiples,
estrechamente ubicados en una lesión acetoblanca densa, pueden indicar lesiones glandulares.
• El blanco grisáceo, las lesiones densas con excrecencias papilares y vasos atípicos con aspecto de
hilachas o de escritura manuscrita o las lesiones con estructuras vellosas notoriamente atípicas pueden
asociarse con lesiones glandulares.
• La mayoría de las lesiones glandulares se originan en la zona de transformación y pueden asociarse
con lesiones de NIC concomitante.
• La acetoblancura definida de vellosidades individuales o fusionadas en parches discretos, en
contraposición al epitelio cilíndrico circundante, o los orificios glandulares blancos, múltiples,
estrechamente ubicados en una lesión acetoblanca densa, pueden indicar lesiones glandulares.
El carcinoma invasor es la etapa de las enfermedades que
sigue a la NIC 3 o a la neoplasia intraepitelial glandular
de alto grado. La invasión implica que las células
epiteliales neoplásicas han penetrado al estroma que
subyace al epitelio por rotura de la membrana basal. El
término "cáncer invasor preclínico" se aplica a las
neoplasias invasoras muy tempranas (por ejemplo, de
estadio 1) en mujeres sin síntomas ni hallazgos físicos
manifiestos o signos clínicos, que se diagnostican
incidentalmente durante una colposcopia o mediante
otros enfoques de detección temprana como el tamizaje.
La responsabilidad primaria de un colposcopista es
asegurar que cuando existe un carcinoma invasor
preclínico del cuello uterino, se lo diagnosticará. Los
signos colposcópicos de esta afección son generalmente
reconocibles desde el principio, a menos que la lesión
esté escondida en el fondo de una cripta. Este capítulo
describe la detección colposcópica de los carcinomas
69
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Page 70
Capítulo 8
cervicales invasores seguida de una consideración
específica de la neoplasia glandular cervical.
Es crucial para el colposcopista familiarizarse con los
signos del cáncer cervicouterino preclínico y
comprender la necesidad de observar estrictamente los
protocolos de diagnóstico para garantizar la seguridad
de las mujeres referidas para su atención. El empleo
para el diagnóstico de la colposcopia y la biopsia
dirigida reemplaza el uso de la conización cervical con
bisturí frío como principal recurso diagnóstico de las
anomalías cervicales. Esto significa que la
responsabilidad de la exactitud del diagnóstico ya no
descansa exclusivamente en el patólogo que evalúa la
muestra del cono, sino también en el colposcopista que
le proporciona el material histológico para el examen.
El uso del tratamiento ablativo, como la crioterapia, en
el que no se dispone de muestra histológica alguna del
área tratada, subraya aún más la necesidad de observar
estrictamente el protocolo de colposcopia y de estar
familiarizado con los signos del carcinoma invasor.
Enfoque colposcópico
El colposcopista debe estar muy consciente de que los
cánceres invasores son más comunes en las mujeres
mayores y en aquellas que presentan anomalías
citológicas de alto grado. Las lesiones amplias de alto
grado, que afectan más de tres cuadrantes del cuello
uterino, deben investigarse exhaustivamente por la
a
posibilidad de cáncer invasor en estadios iniciales, en
especial, si se asocia con vasos atípicos. Otros signos de
advertencia son: presencia de una amplia zona de
transformación anormal (mayor de 40 mm2), lesiones
acetoblancas complejas en ambos labios del cuello
uterino, lesiones que obliteran el orificio cervical
externo, lesiones con contorno superficial irregular y
exofíticas, lesiones blanco yeso notoriamente espesas
de bordes sobreelevados dehiscentes, vasos atípicos
notablemente sobreabundantes, sangrado al tacto y
síntomas como hemorragia vaginal.
Una ventaja de realizar un examen digital de la
vagina y el cuello uterino antes de colocar el espéculo
vaginal es la posibilidad de detectar cualquier indicio
de nodularidad o dureza del tejido. Después de insertar
el espéculo se aplica solución fisiológica normal al
cuello uterino y se inspecciona su superficie en
búsqueda de cualquier lesión sospechosa. Luego debe
identificarse la zona de transformación, según se
describe en los capítulos 6 y 7. El examen colposcópico
se realiza de la manera normal (capítulos 6 y 7) con
aplicaciones sucesivas de solución fisiológica, ácido
acético y solución yodoyodurada de Lugol, con
observación cuidadosa después de cada una.
Los hallazgos colposcópicos del cáncer invasor del
cuello uterino preclínico varían según las
características específicas de crecimiento de las
lesiones individuales, particularmente las de las
b
FIGURA 8.1: (a) Gruesa zona acetoblanca densa, opaca, que afecta a los cuatro cuadrantes del cuello uterino e invade el
endocérvix, con contorno superficial irregular y vasos atípicos.
(b) La lesión no capta el yodo; se queda como una zona de color amarillo azafranado tras la lugolización.
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Diagnóstico colposcópico del carcinoma invasor invasor preclínico del cuello uterino y de la neoplasia glandular
c
c
a
b
b
FIGURA 8.2: Carcinoma invasor temprano: mosaicos
irregulares sobreelevados con umbilicación (a), quebradizos
(b), superficie irregular y vasos atípicos (c) tras aplicar ácido
acético al 5%.
lesiones invasoras tempranas. Después de la aplicación
del ácido acético, las lesiones invasoras preclínicas
tempranas viran rápidamente a una coloración blancogrisácea o blanco-amarillenta (figura 8.1). La
acetoblancura persiste durante varios minutos.
Uno de los signos colposcópicos más tempranos de la
posible invasión son los vasos sanguíneos que brotan de
las placas de mosaico con producción de vasos
longitudinales irregulares (figura 8.2). A medida que el
proceso neoplásico se acerca estrechamente a la etapa
de cáncer invasor, los vasos sanguíneos pueden adoptar
patrones cada vez más irregulares y extraños. El
aspecto de los vasos atípicos indica generalmente los
primeros signos de la invasión (figuras 8.1-8.5). Las
características claves de estos vasos superficiales
atípicos son que no existe disminución gradual alguna
del calibre (estrechamiento gradual) en las ramas
terminales y que la ramificación regular, propia de los
vasos superficiales normales, está ausente. Los vasos
sanguíneos atípicos, que resultan según se cree de la
presión horizontal del epitelio neoplásico en expansión
sobre los espacios vasculares, presentan una
distribución completamente irregular y fortuita, y gran
variación en el calibre con cambios de dirección
abruptos, angulosos, con ramificaciones y patrones
extraños. Estas formas vasculares han sido descritas
mediante rótulos como: en horquilla ancha, en
hilachas, en hilachas extrañas, tirabuzones, en
zarcillos, vasos arborescentes y en forma de raíz (figura
8.5). Son irregulares en tamaño, forma, curso y
a
b
FIGURA 8.3: a) Amplia zona acetoblanca, densa, opaca, con contorno superficial irregular, punteados gruesos y vasos atípicos,
que afecta a los cuatro cuadrantes del cuello uterino. Existen bordes interiores dentro de las zonas acetoblancas (flechas). Se
observan varios orificios glandulares blancos.
b) La lesión no capta el yodo; se queda como una zona de color amarillo mostaza tras la lugolización.
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Capítulo 8
Aspecto antes de aplicar ácido acético
b
b
a
Aspecto tras aplicar ácido acético al 5%
Aspecto tras la lugolización
FIGURA 8.4:
Carcinoma invasor temprano: Lesiones
acetoblancas gruesas, densas, opacas, de bordes sobreelevados
y enrollados (a) y vasos atípicos (b) que sangran al tacto. Zona
yodonegativa de color amarillo mostaza que corresponde a la
extensión de la lesión. Claro patrón superficial irregular de
“valles y montes”.
72
disposición, y la distancia intercapilar es
sustancialmente mayor y más variable que la del
epitelio normal.
Si el cáncer es predominantemente exofítico, la
lesión puede aparecer como un crecimiento vegetante
con hemorragia al tacto o exudación capilar. Los
carcinomas invasores tempranos, principalmente
exofíticos, tienden a ser blandos y de color densamente
blanco grisáceo, de bordes sobreelevados y dehiscentes
(figuras 8.4 y 8.6). El sangrado o la exudación
superficiales no son infrecuentes, especialmente si
existe proliferación marcada de vasos superficiales
atípicos (figuras 8.1-8.4 y 8.7). La hemorragia puede
enmascarar la acetoblancura del epitelio (figuras 8.2,
8.4 y 8.7). Los tipos vasculares atípicos superficiales
varían y, en forma distintiva, presentan distancias
intercapilares ampliadas. Estos pueden adoptar la
forma de horquillas, tirabuzones, hilachas, comas,
renacuajos y otros patrones de ramificación
irregulares, extraños, y calibre irregular (figuras 8.18.5 y 8.7). Los vasos anormales que se ramifican
muestran un patrón de vasos grandes que
repentinamente se tornan más pequeños y que luego se
reabren bruscamente en un vaso más grande. Todas
estas anomalías pueden detectarse mejor con el filtro
verde (o azul) y el empleo de gran aumento. La
evaluación adecuada de estos patrones vasculares
anormales, en particular con el filtro verde, constituye
un paso muy importante en el diagnóstico colposcópico
de los cánceres cervicales invasores tempranos.
El cáncer invasor preclínico en estadios iniciales
también puede aparecer como zonas densas, espesas,
de color blanco yeso, con irregularidad y nodularidad
superficial y con bordes sobreelevados y dehiscentes
(figura 8.6). Tales lesiones pueden no presentar
patrones vasculares atípicos ni sangrar al tacto. El
perfil superficial irregular con aspecto de picos y
depresiones es también característico de los cánceres
invasores en estadios iniciales (figuras 8.2-8.4, 8.6 y
8.7). Los cánceres invasores en estadios iniciales,
preclínicos, sospechados colposcópicamente, son a
menudo lesiones muy extensas, complejas que afectan
todos los cuadrantes del cuello uterino. Tales lesiones
incluyen con frecuencia el conducto cervical y pueden
obliterar el orificio externo. Las lesiones infiltrantes
aparecen como zonas blancas, nodulares, duras, y
pueden presentar zonas necróticas en el centro. Los
cánceres invasores del cuello uterino rara vez producen
glucógeno y, por consiguiente, las lesiones viran al
amarillo mostaza o azafranado después de la
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Diagnóstico colposcópico del carcinoma invasor invasor preclínico del cuello uterino y de la neoplasia glandular
a): Vasos como horquillas anchas
b): Vasos como hilachas
(c): Vasos como zarcillos
(d): Vasos como hilachas de ramificación extraña
(e): Vasos en tirabuzón
g): Vasos arborescentes
f): Vasos en forma de raíz
(h): Vasos en forma de coma o de renacuajo
i): Vasos de ramificación irregular
FIGURA 8.5: Patrones vasculares atípicos
73
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Capítulo 8
lugolización (figuras 8.1, 8.3, 8.4 y 8.7).
Si se biopsia una lesión sospechosa de carcinoma
invasor y el informe histológico es negativo para
invasión, es responsabilidad del colposcopista asegurar,
en un examen posterior, la obtención de una biopsia
posiblemente más amplia y un legrado endocervical
(LEC). Si el patólogo informa que el estroma presente
es inadecuado para decidir si existe invasión
histológica, corresponde efectuar otra biopsia.
Los cánceres avanzados, francamente invasores, no
necesariamente requieren colposcopia para el
diagnóstico (figuras 3.4-3.6 y 8.8). Un examen
mediante espéculo vaginal con palpación digital
adecuadamente conducido debe establecer el
diagnóstico, de modo que luego puedan realizarse
exámenes de confirmación y determinación del
estadio. La biopsia debe tomarse de la periferia del
crecimiento, evitando las zonas necróticas, para
asegurar el diagnóstico histopatológico preciso.
Lesiones glandulares
FIGURA 8.6: Lesión acetoblanca densa, abigarrada, de color
blanco yeso, con bordes sobreelevados, enrollados e
irregulares, y superficie nodular que indica carcinoma invasor
temprano.
No existen características colposcópicas obvias que
permitan un diagnóstico definitivo del adenocarcinoma
in situ (AIS) y del adenocarcinoma, como tampoco se ha
establecido, y aceptado ampliamente, criterio firme
alguno para reconocer las lesiones glandulares. La
mayoría de los AIS cervicales o el adenocarcinoma
temprano se descubren incidentalmente después de la
biopsia para la neoplasia intraepitelial escamosa. Vale
la pena señalar que a menudo el AIS coexiste con la NIC.
El diagnóstico colposcópico del AIS y el adenocarcinoma
requieren un alto grado de capacitación y pericia.
Se ha sugerido que la mayoría de las lesiones
glandulares se originan dentro de la zona de
transformación y el reconocimiento colposcópico de la
acetoblancura definida de las vellosidades individuales
o fusionadas en parches discretos (en contraposición a
las vellosidades cilíndricas blanco-rosadas circundantes)
puede conducir a la sospecha de lesiones glandulares.
FIGURA 8.7: Carcinoma cervicouterino invasor; a) contorno superficial irregular, de aspecto “valles y montes”, con vasos atípicos
en la zona acetoblanca densa; b) aspecto tras la lugolización.
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Diagnóstico colposcópico del carcinoma invasor invasor preclínico del cuello uterino y de la neoplasia glandular
FIGURA 8.8: Carcinoma invasor: crecimiento proliferativo en
el cuello uterino que se densifica y toma una coloración blanca
de yeso tras aplicar ácido acético. La hemorragia oculta
parcialmente el acetoblanqueo.
Las lesiones de la NIC están casi siempre conectadas con
la unión escamoso-cilíndrica, pero las lesiones
glandulares pueden ocurrir como islotes densamente
blancos en el epitelio cilíndrico (figura 8.9). En
aproximadamente la mitad de las mujeres con AIS, la
lesión está totalmente dentro del conducto (figura 8.9)
y puede ser fácilmente pasada por alto si no se visualiza
e investiga adecuadamente el conducto cervical.
Una lesión en el epitelio cilíndrico que contiene
vasos en forma de ramificaciones o de raíces (figura
8.5) también puede indicar anomalías glandulares. Las
vellosidades cilíndricas notoriamente acetoblancas en
marcado contraste con las vellosidades circundantes
pueden sugerir lesiones glandulares (figura 8.10). Las
lesiones sobreelevadas con superficie acetoblanca
irregular, patrones papilares y vasos sanguíneos atípicos
suprayacentes al epitelio cilíndrico pueden asociarse
con lesiones glandulares (figura 8.11). Una lesión
jaspeada irregular roja y blanca con excrecencias
papilares pequeñas y brotes epiteliales y orificios de
criptas grandes en el epitelio cilíndrico, también puede
estar asociada con lesiones glandulares.
El adenocarcinoma invasor puede presentarse como
lesiones acetoblancas densas, blanco-grisáceas, con
FIGURA 8.9: Lesión glandular acetoblanca densa en el
conducto cervical, visible al abrir el orificio
cervical externo
con una pinza de disección larga (adenocarcinoma in situ).
75
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Page 76
Capítulo 8
b
b
a
b
b
FIGURA 8.10: Adenocarcinoma in situ : Las puntas de algunas
FIGURA 8.11: Adenocarcinoma in situ: lesiones sobreelevadas,
vellosidades cilíndricas se vuelven muy blancas, comparadas
de superficie acetoblanca irregular, vellosidades dilatadas e
con las circundantes, tras aplicar ácido acético (flecha), al igual
hipertrofiadas, patrones papilares (a) y vasos atípicos (b) por
que los quistes de Naboth.
encima del epitelio cilíndrico.
excrecencias papilares y vasos sanguíneos atípicos
similares a hilachas o a escritura manuscrita (figura
8.12). La superficie blanda puede desprenderse
fácilmente cuando se la toca con una torunda de
algodón. El adenocarcinoma también puede
presentarse como estructuras vellosas marcadamente
atípicas con vasos atípicos que reemplazan al epitelio
cilíndrico exocervical normal (figura 8.13). Los orificios
glandulares blancos, múltiples, estrechamente
ubicados en una lesión acetoblanca densa con
superficie irregular, también pueden indicar una lesión
glandular (figura 8.14).
En resumen, el diagnóstico colposcópico preciso del
carcinoma invasor preclínico y de las lesiones
glandulares depende de varios factores: el permanente
ojo avizor del colposcopista, la observancia estricta del
enfoque gradual del examen, el empleo de un índice de
clasificación, mucha atención a los vasos sanguíneos
superficiales, la evaluación honrada para determinar
un examen inadecuado, el uso apropiado del LEC para
descartar las lesiones en el conducto y la toma de una
biopsia bien dirigida de tejido suficiente que permita
efectuar un diagnóstico histopatológico fiable.
76
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Diagnóstico colposcópico del carcinoma invasor invasor preclínico del cuello uterino y de la neoplasia glandular
a
FIGURA 8.12: Adenocarcinoma: lesión acetoblanca blanco
FIGURA 8.14: Adenocarcinoma: múltiples orificios glandulares
grisácea, densa, con vasos atípicos con aspecto de escritura
blancos (flecha estrecha) en una lesión acetoblanca densa, de
manuscrita (a).
superficie irregular y vellosidades cilíndricas hipertróficas
(flechas gruesas) en el epitelio cilíndrico.
a
a
FIGURA 8.13: Adenocarcinoma: lesión acetoblanca densa,
alargada, de superficie irregular, en el epitelio cilíndrico con
vasos atípicos (a).
77
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Capítulo 9
Lesiones inflamatorias del cuello uterino
• Las lesiones inflamatorias de la mucosa cervical y vaginal cursan con secreción excesiva, maloliente o
no, espumosa o no, blanca, gris o amarillo-verdosa, y síntomas como dolor hipogástrico, dolor de
espalda, prurito, escozor y dispareunia.
• Las características colposcópicas de la inflamación cervical como punteado, congestión y ulceración
inflamatorios así como acetoblanqueo escasamente definido, irregular, se distribuyen amplia y
difusamente en el cuello uterino y la vagina, y no se restringen a la zona de transformación.
Las lesiones inflamatorias del cuello uterino y la vagina
son comunes, particularmente en los países tropicales
en desarrollo. La inflamación cervical se debe
principalmente a la infección (por lo general mixta o
polimicrobiana); otras causas son: cuerpos extraños
(dispositivo intrauterino, tampón retenido, etc.),
traumatismo e irritantes químicos como geles o cremas.
En este capítulo se describen las características clínicas
y diagnósticas de estas lesiones para facilitar el
diagnóstico diferencial de las anomalías cervicales.
Las lesiones inflamatorias se asocian con secreción
mucopurulenta, seropurulenta, blanca o serosa y
síntomas como dolor hipogástrico, dorsalgia, prurito,
escozor y dispareunia. Como hemos dicho, son más
comúnmente causados por infecciones o cuerpos
extraños irritantes. Los microorganismos infecciosos
comunes causantes de tales lesiones incluyen protozoos
como Tricomonas vaginalis, hongos como Candida
albicans, crecimiento excesivo de bacterias anaerobias
(Bacteriodes,
Peptostreptococcus,
Gardnerella
vaginalis, Gardnerella mobiluncus) en una afección
como la vaginosis bacteriana; otras bacterias como
Chlamydia trachomatis, Haemophilus ducreyi,
Mycoplasma hominis, Streptococcus, Escherichia coli,
Staphylococcus y Neisseria gonorrhoeae; e infecciones
por virus como el herpes simple.
La inflamación cervical provoca secreción diaria, que
puede o no ser pruriginosa, purulenta, fétida o
espumosa, y mancha la ropa interior, requiriendo el uso
regular de toallas sanitarias. Estas afecciones
inflamatorias son por lo tanto sintomáticas y deben
identificarse, diferenciarse de la neoplasia cervical y
tratarse. Toda vez que exista duda debe tomarse una
biopsia.
El examen anogenital externo, de vagina y cuello
uterino, en búsqueda de vesículas, úlceras de poca
profundidad y úlceras botonoides, y de la región
inguinal para detectar ganglios linfáticos inflamados o
hipertrofiados, y la palpación abdominal inferior y
bimanual para evaluar la sensibilidad y la existencia de
masas pelvianas deben ser parte del examen clínico
para descartar los cuadros infecciosos.
Cervicovaginitis
El término “cervicovaginitis” se refiere a la inflamación
del epitelio escamoso de la vagina y el cuello uterino.
En este cuadro, la mucosa cervical y vaginal responde a
la infección con una reacción inflamatoria que se
caracteriza por el daño a las células superficiales. Este
daño conduce a la descamación y ulceración, que
causan una reducción del espesor epitelial debido a la
pérdida de células de la capa superficial y de parte de
la capa intermedia (que contienen glucógeno). En las
capas más profundas, las células sufren tumefacción
con infiltración de neutrófilos en el espacio intercelular.
La superficie del epitelio se halla cubierta por desechos
celulares y secreciones inflamatorias mucopurulentas.
Existe congestión del tejido conjuntivo subyacente con
dilatación de los vasos superficiales y papilas estrómicas
hipertróficas y dilatadas.
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Capítulo 9
Cervicitis
"Cervicitis" es el término empleado para denotar la
inflamación que afecta el epitelio cilíndrico del cuello
uterino. Da lugar a la congestión del tejido conjuntivo
subyacente, descamación celular y ulceración con
secreción mucopurulenta. Si persiste la inflamación, las
estructuras vellosas se adelgazan, se pierde el aspecto
botrioideo (similar a la uva), y la mucosa puede secretar
menos moco.
En ambos cuadros precedentes, después de la
inflamación y la necrosis tisular reiteradas, las lesiones
son reparadas y se elimina el tejido necrótico. El
epitelio recién formado presenta numerosos vasos y la
proliferación tisular conectiva origina fibrosis de grado
variable.
Aspectos observables por colposcopia
Antes de la aplicación de ácido acético
El examen, antes de la aplicación del ácido acético,
revela las secreciones cervicales y vaginales, de
moderadas a excesivas, que a veces pueden indicar la
naturaleza de la infección subyacente. En la infección
por T. vaginalis (tricomoniasis), común en el trópico, hay
secreciones copiosas, de burbujas, espumosas,
hediondas, amarillo-verdosas, mucopurulentas. Las
infecciones bacterianas cursan con secreción poco
espesa, líquida, seropurulenta. La secreción puede ser
maloliente en el caso de la hiperproliferación bacteriana
anaerobia, la vaginosis bacteriana y la infección por
Trichomonas. En la candidiasis (moniliasis) y las
infecciones por levaduras de otro tipo, la secreción es
espesa y blanco-grumosa (caseosa) con comezón intensa
que da lugar a una vulva eritematosa. Las secreciones
mucopurulentas malolientes, oscuras, se asocian con
cuadros inflamatorios por cuerpos extraños (por ejemplo,
un tampón retenido). La gonorrea produce exudado
vaginal purulento e hiperestesia cervical. Las vesículas
pequeñas llenas de líquido seroso pueden observarse en
el cuello uterino y la vagina en la fase vesicular de la
infección vírica por herpes simple. Las infecciones
herpéticas se asocian con episodios de ulceración vulvar,
vaginal y cervical dolorosa que duran dos semanas. Las
excoriaciones son evidentes en la tricomoniasis, la
candidiasis y las infecciones bacterianas mixtas.
Una úlcera grande coalescente por herpes, u otras
afecciones inflamatorias, puede remedar el aspecto del
cáncer invasor. La curación fibrótica del cuello uterino,
por ulceración recurrente debida a inflamación
crónica, puede distorsionar el cuello. También puede
haber zonas necróticas asociadas. En caso de duda,
80
debe efectuarse una biopsia dirigida. Las infecciones
cervicales raras y poco comunes, debidas a
tuberculosis, esquistosomiasis y amebiasis, causan
ulceración y necrosis extensa del cuello uterino con
síntomas y signos que imitan el cáncer invasor; una
biopsia confirmará el diagnóstico.
Si el proceso infeccioso se acompaña de ulceración
marcada (con necrosis o sin ella), el área ulcerada
puede estar cubierta con exudado purulento, con
diferencias pronunciadas en la superficie del cuello
uterino. Puede haber exudación de gotitas serosas.
La infección e inflamación bacteriana, fúngica o
protozoaria de larga data puede conducir a la fibrosis,
que aparece blanca o rosada, según el grado de
fibrosis. El epitelio que reviste el tejido conjuntivo es
frágil, lo que determina ulceración y sangrado. El
aspecto después de la aplicación de ácido acético y de
la lugolización es variable, según la integridad del
epitelio superficial.
En el caso de la cervicitis, el epitelio cilíndrico es
intensamente rojo, sangra al tacto y existe secreción
purulenta opaca. Puede perderse el aspecto vellosocolumnar o botrioideo debido al adelgazamiento de las
vellosidades, la inflamación reiterada, y al hecho de
que no existen papilas claramente definidas (figura
9.1). Extensas zonas del cuello uterino y la mucosa
vaginal infectada se observan rojas debido a la
congestión del tejido conjuntivo subyacente.
FIGURA 9.1: Epitelio cilíndrico inflamado, rojizo, “de mal
aspecto”, que ha perdido las vellosidades y presenta exudado
inflamatorio (antes de aplicar ácido acético al 5%).
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Lesiones inflamatorias del cuello uterino
Después de la aplicación de ácido acético
La aplicación generosa de ácido acético elimina las
secreciones del cuello uterino y la vagina, pero puede
causar dolor. La cervicovaginitis se asocia con edema,
dilatación capilar, hipertrofia de las papilas estrómicas,
que contienen los paquetes vasculares, e infiltración del
FIGURA 9.2: Cervicitis crónica: este cuello uterino presenta una
inflamación importante, aspecto rojizo y sangra al tacto; zonas
estroma con células inflamatorias. El cuello uterino
crónicamente inflamado puede presentarse rojizo, con
zonas acetoblancas poco definidas, irregulares,
salpicadas en el cuello uterino, no restringidas a la zona
de transformación, y puede sangrar al tacto (figura 9.2,
9.3). Las papilas estrómicas hipertróficas aparecen
como manchas rojas (punteado rojo) sobre un fondo
blanco rosado, generalmente en la infección por T.
vaginalis, después de aplicar ácido acético. Un
colposcopista sin experiencia puede confundir los
punteados inflamatorios con los de la neoplasia
intraepitelial cervical (NIC). Sin embargo, se los puede
diferenciar mediante los siguientes criterios: los
punteados inflamatorios son finos, con distancias
intercapilares sumamente pequeñas, y se distribuyen
difusamente (no se restringen a la zona de
transformación) e incluyen el epitelio escamoso original
y la vagina con la mucosa inflamada interpuesta. Si la
inflamación persiste y se cronifica, da lugar a punteados
rojos grandes, focales, debidos a grandes acúmulos de
capilares agrupados, que aparecen como varias
manchas rojas de diferentes tamaños sobre un fondo
blanco rosado, lo que genera las denominadas manchas
de aspecto de fresa (figura 9.4). Colposcópicamente, un
cuello uterino crónicamente inflamado puede a veces
remedar el cáncer invasor (figura 9.5).
acetoblancas poco definidas, irregulares, salpicadas en el cuello
uterino (tras aplicar ácido acético).
a
a
a
a
a
a
FIGURA 9.3: Cervicitis crónica: el cuello uterino está muy
FIGURA 9.4: Muchas manchas rojas (a) indicativas de vaginitis
inflamado y erosionado; presenta zonas acetoblancas poco
por Trichomonas vaginalis (aspecto de fresa) (tras aplicar ácido
definidas, irregulares, salpicadas.
acético al 5%).
81
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Capítulo 9
a
a
a
a
Tras aplicar ácido acético al 5%
FIGURA 9.6: Aspecto punteado (a) debido a vaginitis por
Trichomonas vaginalis, tras aplicar la solución yodoyodurada de
Lugol.
Tras lugolización
FIGURA 9.5: Aspecto colposcópico de un cuello uterino con
inflamación crónica: zonas ulceradas, necróticas y regeneradas.
FIGURA 9.7: Vaginitis por Trichomonas vaginalis, tras
Estas últimas se vuelven algo blancas (a) tras aplicar ácido
lugolización (aspecto en piel de leopardo).
acético. Las zonas inflamadas no captan yodo.
Después de la aplicación de la solución
yodoyodurada de Lugol
El resultado de la prueba después de la lugolización
depende de la descamación y la pérdida de las capas de
células con glucógeno. Si la descamación se limita a la
cima de las papilas estrómicas donde el epitelio
escamoso es más delgado, se observa una serie de
82
manchas amarillas delgadas sobre un fondo pardocaoba, lo que produce un aspecto punteado (figura
9.6). Cuando la inflamación persiste y la infección se
torna crónica, las pequeñas zonas descamadas
confluyen para formar grandes zonas descamadas que
conducen al denominado aspecto en piel de leopardo
(figura 9.7). Estas características a menudo se
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Lesiones inflamatorias del cuello uterino
encuentran en la infección por Trichomonas, pero
también pueden verse en las infecciones fúngicas y
bacterianas. Si existe descamación marcada, el cuello
uterino se observa de color rojo-amarillento, con
afectación de la vagina (figura 9.8).
En resumen, las afecciones inflamatorias del cuello
uterino se asocian con secreciones copiosas, generalmente hediondas, mucopurulentas, seropurulentas,
blanquecinas, punteado rojo, ulceración y curación
por fibrosis. La secreción es espumosa, con burbujas,
en la tricomoniasis y caseosas, blanco-adherentes, en
la candidiasis. Las lesiones inflamatorias del cuello
uterino pueden diferenciarse de la NIC por la
afectación amplia, difusa, del cuello uterino, la
extensión a la vagina, la tonalidad roja y los síntomas
asociados como la secreción y el prurito.
FIGURA 9.8: Cervicitis crónica: placas poco definidas,
yodonegativas, salpicadas por la vagina y el cuello uterino, que
presenta un color rojo amarillento.
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Capítulo 10
Cómo evitar errores en el examen colposcópico del cuello
uterino y en el diagnóstico colposcópico provisional
• El conocimiento minucioso de la anatomía, la fisiopatología y la historia natural de las enfermedades
del aparato genital femenino es esencial para evitar errores en la evaluación colposcópica.
• La observancia estricta de un protocolo de diagnóstico y conocer las limitaciones de la colposcopia son
igualmente importantes.
• La interacción regular con los patólogos y las auditorías clínicas ayudan a mejorar la calidad de la
colposcopia.
• Se recomienda establecer un diagnóstico provisional sobre la base de los resultados colposcópicos.
El conocimiento adecuado de la fisiopatología y de la
historia natural de las enfermedades del aparato genital
femenino que pueden diagnosticarse con el colposcopio,
y luego tratarse, son esenciales para el desempeño
satisfactorio de la colposcopia. Igualmente importante
es conocer acabadamente el instrumental, los métodos
de examen y la terminología. Con buen juicio clínico
puede lograrse un alto grado de exactitud para
diagnosticar la neoplasia intraepitelial cervical (NIC) y
descartar el cáncer invasor. La observancia escrupulosa
de un protocolo de diagnóstico y conocer las
limitaciones y los escollos de la colposcopia son
importantes.
Los errores comúnmente se deben a la falta de
conocimiento y a la desviación del protocolo
colposcópico y de la práctica establecida. Un buen
entrenamiento, la experiencia, el interés innato y un
algoritmo de diagnóstico establecido disminuirán la
posibilidad de errores. Estos factores son
particularmente importantes en los ámbitos con bajos
recursos, donde las oportunidades para las
interconsultas y la educación continua son limitadas. El
colposcopista debe tratar de lograr el mismo grado de
exactitud que un histopatólogo puede lograr con las
muestras de conización cervical.
En el cuadro 10.1 se presenta un resumen de las
fuentes comunes de errores en la práctica
colposcópica. La interacción regular con el patólogo y
las auditorías clínicas, para correlacionar los
diagnósticos colposcópicos con los histológicos, ayuda a
mejorar la calidad de la colposcopia. Es importante que
el prestador aprenda el arte de la toma de biopsias
dirigidas colposcópicamente, del área apropiada en la
zona de transformación, mediante pinzas de biopsia
afiladas, sin aplastar las muestras. Si la unión
escamoso-cilíndrica está escondida en el conducto
cervical, es necesario realizar el legrado endocervical
(LEC) o la conización biópsica para investigar el
conducto adecuadamente. Después de una aplicación
liberal de ácido acético es menester esperar 60
segundos para que su efecto sea total. Debe
mencionarse, específicamente, la ubicación de la unión
escamoso-cilíndrica y de las zonas acetoblancas con
relación a la unión. Independientemente de la
extensión de las lesiones cervicales, también debe
efectuarse una inspección cuidadosa de la vagina. Es
mejor hacerlo al final de cada examen, al tiempo de
retirar el espéculo. Los hallazgos deben documentarse
claramente y en forma legible. Para los principiantes,
el empleo de un sistema de calificación objetiva como
la puntuación de Reid (anexo 5) es particularmente útil
para arribar a un diagnóstico colposcópico y seleccionar
los sitios apropiados para las biopsias dirigidas. La
educación continua es importante para que el
colposcopista se mantenga al nivel de los desarrollos;
de sus aptitudes depende, en gran parte, no pasar por
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Capítulo 10
Cuadro 10.1: Causas comunes de los
errores colposcópicos
alto o subtratar un cáncer invasor y asegurar la
provisión del tratamiento adecuado.
Diagnóstico provisional colposcópico
Capacitación y experiencia inadecuados
Conocimiento inadecuado de la historia natural de
las enfermedades
No emplear un protocolo de diagnóstico
establecido o desviación del protocolo
No usar el espéculo más grande posible
Unión escamoso-cilíndrica falsa causada por la
abrasión
No elegir los sitios de biopsia apropiados ni tomar
suficientes biopsias
No biopsiar cuando existe una duda
Emplear un sacabocados de biopsia romo, no
afilado, para obtener las muestras tisulares
No tomar una biopsia colposcópicamente dirigida
No biopsiar los condilomas o la leucoplasia
No esperar el efecto completo del ácido acético
No aplicar la solución yodoyodurada de Lugol y
examinar
No examinar el conducto cervical adecuadamente
cuando no se observa el límite de la lesión o la
unión escamoso-cilíndrica
No hacer el legrado endocervical (LEC) cuando no
se observa el límite de la lesión
No realizar la escisión cuando no se observa el
límite de la lesión con un espéculo
endocervical o cuando el LEC es equívoco o
positivo
No realizar la escisión cuando se sospecha
microinvasión
No inspeccionar vagina y vulva
No registrar adecuada y legiblemente los hallazgos
colposcópicos
No comunicarse con el anatomopatólogo
No correlacionar los hallazgos histológicos y
colposcópicos
No consultar a los expertos en los casos difíciles
No mantenerse actualizado mediante la educación
continua
No cuestionar la propia actuación
Adaptado de: Popkin (1995)
86
Se recomienda decididamente a los colposcopistas que
efectúen un diagnóstico provisional, basado en los
hallazgos del examen colposcópico. El diagnóstico
provisional puede consignar: normal, inflamación,
leucoplasia, condiloma, NIC de bajo grado, NIC de alto
grado, cáncer invasor temprano, cáncer invasor
evidente, otros (atrofia, pólipo cervical, cambios por
radiación, etc.) y no concluyente. Tal diagnóstico se
basa en la evaluación de todos los hallazgos, como las
características de las zonas acetoblancas, las
características vasculares, el cambio de coloración
después de la lugolización, las características
superficiales como la ulceración y los signos de otro
tipo, como sangrado al tacto, naturaleza del exudado
cervical y vaginal y los hallazgos del examen anogenital
externo, de la ingle y del abdomen inferior. Del capítulo
6 al 9 se los describe detalladamente. Una vez
efectuado un diagnóstico provisional, debe elaborarse
un plan para el manejo del cuadro diagnosticado. El
cuadro 10.2 proporciona un resumen de los hallazgos
colposcópicos que facilitan el diagnóstico provisional.
epitelio
translúcidas,
Ningún área
madura
angular o
geográfico
estrechas
mellado,
opacas,
mente densas,
plumoso,
Irregular,
digitiforme,
confluentes
moderada-
brillantes,
delimitadas,
Lesiones
grado
Lesiones bien
epitelio
necróticas
intermedias
resto del
zonas rojas o
Indistinto, se
mezcla con el
Nulo
epitelio
el resto del
Se mezcla con
irregulares, con
Áreas pálidas,
confluente
Nulo
NIC de bajo
Inflamación
rosado claro.
metaplasia
acetoblanca
Matiz blanco
Normal,
irregulares
resto del
acetoblancas
inmadura
mezcla con el
Indistinto, se
níveo, zonas
micropapilar
matosa, o
microcondilo-
Plana, lisa o
jaspeada
irregular,
Aspecto
de Naboth
criptas, quistes
orificios de
Lisa, revela
cilíndrico
de epitelio
criptas e islotes
orificios de
observan
Lisa; se
-
Supeficie
Acetoblanqueo
satélites
como lesiones
ser externo a la ZT
tempranas pueden
Las lesiones muy
linda con la UEC.
visto en la ZT,
Principalmente
diseminado
ampliamente
ZT, puede estar
No restringido a la
Restringido a la ZT
cerca de la UEC
ZT; prominente
Restringido a la
1-2 minutos
< 2 minutos
-
< 1 minuto
-
efecto
de la ZT y la UEC
-
Duración del
Relación respecto
seropurulenta o
profusa,o
mucopurulenta,
Secreción, fétida,
cilíndrico
del epitelio
Secreción clara
cilíndrico
del epitelio
Secreción clara
acetoblanca
de la lesión
mosaico dentro
puntead fino o
Puede verse
captación
Nulo
espesa, pegajosa
Nulo
presente
Puede estar
Nulo
Nulo
blanca inodora,
Nulo
presente
Puede estar
Nulo
Nulo
y vagina
Ninguna
parcial de yodo
Captación
pardo
vira al negro o
Capta el yodo,
parcial
captación
Ninguna o
cambio de color
cilíndrico, ningún
cuello uterino
distribuido en
difusamente
fino
Punteado rojo
normal
Patrón vascular
normal
Patrón vascular
cilíndrico
epitelio
del epitelio
color negro;
Secreción clara
Secreción
escamoso de
Nulo
Úlceras
Epitelio
Nulo
al tacto
Sangrado
normal
yodo
Captación de
Patrón vascular
vasculares
Características
6:12 PM
Nulo
Blanco rosado o
metaplasia
-
Margen
Normal,
-
Demarcación
-
Tonalidad
8/21/03
Normal
Diagnóstico
Cuadro 10.2: Resumen de las características colposcópicas que orientan el diagnóstico provisional
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Cómo evitar errores en el examen colposcópico del cuello uterino y en el diagnóstico colposcópico provisional
87
88
yeso, espesas,
reemplazado con
el crecimiento
densas, pueden
estar
obliteradas por
crecimiento
con el
reemplazado
uterino
Todo el cuello
y dehiscentes
Sobreelevados
ocasionalmente
lisos;
ZT: zona de transformación; UEC: unión escamoso-cilíndrica
profusa
hemorragia
uterino
Áreas blancas
evidente
Todo el cuello
Bien delimitado
Cáncer invasor
densas, opacas
Lesiones blanco
demarcaciones y
preclínico
presentes
opaca
Cáncer invasor
y dehiscentes
pueden estar
blanco nacarado
rativo
ulceroprolife-
tejidos adyacentes
se extiende a los
el crecimiento que
reemplazado con
uterino
el sangrado
obliterada por
generalmente
gruesos; vasos
externo
Todo el cuello
punteados
orificio cervical
Crecimiento
quebradizos o
obliteran el
(++++++)
presentes
siempre
Vasos atípicos
(+++++)
presentes
atípicos siempre
mosaicos
grandes que
gruesos,
sobreelevados
Mosaicos
(+)
vasos atípicos
acetoblanca;
de la lesión
grueso dentro
o punteado
mosaico grueso
Puede verse
depresiones
Blancura
> 3 minutos
2-4 minutos
lesiones complejas
el cuello uterino,
Puede afectar todo
UEC
lindando con la
Restringido a la ZT,
efecto
de la ZT y la UEC
vasculares
Características
de picos y
nodular o patrón
Irregular,
nodular
superficie
ocasionalmente
irregular o
Menos lisa, más
Duración del
Relación respecto
yodo
captación de
patrones de
oblitera los
la hemorragia
captación, pero
Ninguna
yodo
captación de
Ninguna
yodo
captación de
Ninguna
yodo
Captación de
profuso
Sangrado
común
superficial
exudado
Sangrado/
graves
las lesiones
presente en
Puede estar
tacto
Sangrado al
presente
Siempre
observarse
Puede
Nulo
Úlceras
secundaria
infección
debida a
purulenta
sanguinolenta,
Secreción fétida,
secundaria
infección
debido a
presente
Puede estar
Nulo
Secreción
6:12 PM
bordes internos
sobreelevados
confluentes;
grisácea o
regulares,
Bordes lisos,
delimitadas,
Lesiones bien
Superficie
Acetoblanqueo
densa, blanco
Margen
Lesión mate,
Demarcación
grado
Tonalidad
8/21/03
NIC de alto
Diagnosis
Cuadro 10.2 (cont.): Resumen de las características colposcópicas que orientan el diagnóstico provisional
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Capítulo 10
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Capítulo 11
Cómo proporcionar asistencia continua a las mujeres
• Cuando se le diagnostica a una mujer infección genital, hay que comenzar el tratamiento con
prontitud siguiendo las normas de la OMS.
• Si bien puede ser preferible tener el diagnóstico de NIC firmemente establecido antes de iniciar el
tratamiento, en muchos entornos de bajos recursos puede comenzarse a tratar en función de los
resultados de la primera colposcopia, para maximizar la cobertura de tratamiento.
• La atención de las mujeres con lesiones NIC 1 lesiones puede seguir una de las siguientes vías: (i)
tratamiento inmediato o (ii) seguimiento y ulterior tratamiento si la lesión persiste o si progresa
después de 18 a 24 meses.
• Todas las mujeres con lesiones NIC 2 y NIC 3 deben tratarse por crioterapia o LEEP.
• Las que son diagnosticadas de carcinoma invasor deben recibir tratamiento con prontitud.
• Puede volverse a explorar a las embarazadas diagnosticadas de NIC de alto grado alrededor de las 28
semanas de gestación. Si la enfermedad está estabilizada, se puede examinar a la mujer 2 ó 3 meses
después del parto, para establecer el diagnóstico definitivo por biopsia y tratar las lesiones como
convenga.
• Es conveniente citar a las mujeres tratadas por NIC entre 9 y 12 meses después del tratamiento.
La planificación de la atención médica a una mujer
después de su evaluación colposcópica inicial es
principalmente responsabilidad del colposcopista. Es
apropiado que la mujer participe en el proceso
decisorio. La atención depende generalmente de la
evaluación final, tras haber integrado los hallazgos
colposcópicos con los informes histopatológicos. Los
planes cambian si la mujer está embarazada. Deben
detallarse explícitamente en el expediente médico y
comunicarse con claridad a la paciente tan pronto como
sea posible. En condiciones ideales, los informes
histopatológicos (de biopsia, LEC, LEEP o citología) le
llegarán al colposcopista en el plazo de tres semanas
desde que se hizo la colposcopia. La crioterapia o la
LEEP son las dos formas de tratamiento abordadas en
este manual (véanse capítulos 12 y 13), pero debe
recalcarse que cada una tiene indicaciones específicas y
deben usarse solo cuando se satisfacen todos los
criterios de admisibilidad para la terapia específica. En
la figura 11.1 se muestra un plan general de manejo que
puede adaptarse en los entornos de bajos recursos.
Generalmente, es preferible tener el diagnóstico de
la neoplasia intraepitelial cervical (NIC) firmemente
establecido antes de tomar una decisión sobre el
manejo y de ofrecer cualquier tratamiento. Sin
embargo, puede haber excepciones a esta regla. Por
ejemplo, en muchos entornos, particularmente en los
países en desarrollo, puede ofrecerse tratamiento en la
primera visita para colposcopia, sobre la base de la
evaluación colposcópica, para maximizar la cobertura
de tratamiento (de otro modo, las pacientes perdidas
para el seguimiento no recibirían tratamiento de sus
lesiones). Si la decisión es tratar con crioterapia,
pueden efectuarse una o más biopsias dirigidas antes
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Capítulo 11
Confirmación histológica
Normal
Inflamación
Leucoplasia o
condiloma
Tratar según
el cuadro 11.1
Biopsia
Tratamiento por
crioterapia o LEEP
NIC 1
Tratar si persiste
tras 2 visitas de
seguimiento a
9 meses de
intervalo
Carcinoma
invasivo
NIC 2-3
Cirugía,
radioterapia o
quimioterapia
Tratar
inmediatamente
Seguimiento
clínico
Crioterapia, LEEP o conización
con bisturí frío
Conización con
bisturí frío
Seguimiento 9-12 meses después de tratar.
Evaluar por colposcopia, biopsia cervical,
o legrado endocervical
Normal
Volver a enviar a tamizaje o
seguimiento a los 3-5 años
Persiste
la enfermedad
Volver a tratar
Normal al
seguimiento 9-12 meses
después del tratamiento
FIGURA 11.1: Diagrama de la actitud diagnóstico-terapéutica ante la neoplasia cervicouterina y otras afecciones en entornos de
pocos recursos. (NIC = neoplasia intraepitelial cervical; LEEP = escisión electroquirúrgica con asa)
de la crioterapia, pues este tipo de tratamiento no
genera muestras tisulares para el examen histológico.
Una muestra hística tomada antes de instituir la terapia
ablativa ayudará a confirmar la naturaleza histológica
de la lesión tratada a posteriori. Los colposcopistas
expertos también pueden emplear este enfoque para
maximizar la cobertura de tratamiento y reducir al
mínimo el número de visitas al consultorio en algunos
entornos. Sin embargo, este enfoque puede dar lugar a
un significativo grado de sobretratamiento. Aunque se
supone que los métodos de tratamiento como la
crioterapia y la LEEP son seguros, y tienen poca
probabilidad de asociarse con secuelas a largo plazo y
90
complicaciones, aún resta establecer firmemente las
implicaciones posteriores de tal sobretratamiento. Por
otro lado, es probable que ese sobretratamiento
pueda, hasta cierto punto, proteger contra el
desarrollo futuro de la NIC, en vista de la ablación de
la zona de transformación donde ocurren la gran
mayoría de las lesiones de NIC.
Resultados después de la evaluación
colposcópica
Resultado de la colposcopia normal
En la mayoría de las mujeres con un cuello uterino
normal, la evaluación mediante el colposcopio da lugar a
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Cómo proporcionar asistencia continua a las mujeres
una evaluación satisfactoria del cuello uterino. Si se
observa la unión escamoso-cilíndrica y no existe signo
colposcópico alguno de NIC o de cáncer invasor, la mujer
debe ser dada de alta y puede reanudar la participación
en el programa de tamizaje, si existe uno en la región
(¡que no es el caso en muchos países en desarrollo!). De
otro modo, se le puede recomendar repetir el examen de
tamizaje después de tres a cinco años.
11.1 Tratamiento de las infecciones genitales femeninas
Infección genital
T. vaginalis (Tricomoniasis)
Normas de tratamiento
No embarazadas
Embarazadas
Metronidazol 400 mg por vía oral, 2 veces al día, durante
1ertrimestre: gel de metronidazol, 0,75%, 5 g, 2 veces al día
7 días o tinidazol 500 mg por vía oral, 2 veces al día,
intravaginalmente, durante 7 días; 2do y
durante 7 días o
3er trimestre: el mismo que las mujeres no embarazadas.
una dosis única de metronidazol 2 g por vía oral o
tinidazol 2 g por vía oral.
Candidiasis
Clotrimazol o miconazol, 200 mg intravaginalmente,
Clotrimazol o miconazol, 200 mg intravaginalmente, dosis
dosis diarias durante 3 días
diaria durante 3 días.
O
fluconazol, una dosis única de 150 mg por vía oral.
Vaginosis bacteriana
Metronidazol 400 mg por vía oral, 2 veces al día, durante
Gel de metronidazol, 0,75%, 5 g, 2 veces al día
7 días.
intravaginalmente, durante 7 días o clindamicina, 300 mg
por vía oral, 2 veces al día, durante 7 días.
Infección clamidiácea
Doxiciclina 100 mg por vía oral, 2 veces al día, durante
7 días o una dosis única de azitromicina, 1 g por vía oral.
Eritromicina 500 mg por vía oral, 4 veces al día, durante
7 días o amoxicilina, 500 mg por vía oral, 3 veces al día,
durante 7 días.
Infección gonocócica
Sífilis
Linfogranuloma venéreo
Ciprofloxacino, dosis única de 500 mg, por vía oral
Cefixima, 200 mg por vía oral, como dosis única o
o azitromicina 2 g por vía oral como dosis única.
ceftriaxona, 125 mg intramuscularmente, como dosis única.
Penicilina benzatínica, 2,4 millones UI, por inyección
Penicilina benzatínica, 2,4 millones UI, por inyección
intramuscular, como tratamiento único; en pacientes
intramuscular, como tratamiento único; en pacientes
alérgicas a penicilina, doxiciclina, 100 mg por vía oral,
alérgicas a penicilina, eritromicina 500 mg por vía oral,
2 veces al día, por 15 días.
4 veces al día, durante 15 días.
Doxiciclina, 100 mg por vía oral, 2 veces al día, durante
Eritromicina 500 mg por vía oral, 4 veces al día, durante
14 días o eritromicina 500 mg por vía oral, 4 veces al día,
14 días.
durante 14 días.
Chancro blando
Ciprofloxacino, 500 mg por vía oral, 2 veces al día,
Eritromicina 500 mg por vía oral, 4 veces al día, durante
durante 3 días o eritromicina 500 mg por vía oral, 4 veces
7 días.
al día, durante 7 días o una dosis única de azitromicina,
1 g por vía oral.
Granuloma inguinal
Azitromicina, 1 g por vía oral, como dosis única o
Eritromicina 500 mg por vía oral, 4 veces al día, durante
doxiciclina, 100 mg por vía oral, 2 veces al día, durante
7 días.
14 días.
Herpes genital
Aciclovir, 400 mg por vía oral, 3 veces al día, durante 7
—
días o famciclovir, 250 mg 3 veces al día, durante 7 días.
Enfermedad pélvica
Ceftriaxona 250 mg como una única inyección
Eritromicina 500 mg por vía oral, 4 veces al día, durante
inflamatoria (EPI)
intramuscular más doxiciclina 100 mg por vía oral, 2
14 días.
veces al día, durante 14 días o cefixima 800 mg por vía
oral como dosis única más doxiciclina como se ha
indicado o ciprofloxacino 500 mg por vía oral como dosis
única más doxiciclina como se ha indicado.
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Capítulo 11
Infección genital
NIC 1
Si se diagnostica una infección genital, debe instituirse un
rápido tratamiento según las normas de la OMS (WHO,
2001). En el cuadro 11.1 se esbozan las políticas de
tratamiento para las mujeres embarazadas y no
embarazadas, con diagnóstico de infección genital. El uso
del metronidazol oral está contraindicado durante el primer
trimestre del embarazo, pero puede emplearse con
seguridad en el segundo y tercer trimestres. Debe advertirse
a quienes lo toman no consumir alcohol mientras reciben el
medicamento o hasta 24 horas después de ingerir la última
dosis. Las pacientes con sífilis avanzada pueden requerir
tratamiento prolongado con antibióticos. No existe
tratamiento conocido para las infecciones por herpes
genital, pero el curso de los síntomas puede modificarse si
se inicia tratamiento sistémico con aciclovir o sus análogos.
Si el diagnóstico final en una mujer es NIC 1, el manejo
clínico puede seguir uno de los siguientes cursos: (a)
tratar de inmediato la lesión o (b) seguir a la mujer
citológica o colposcópicamente y luego tratarla si la
lesión es persistente o progresiva después de 18 a 24
meses y, si se produce regresión, darla de alta del
consultorio de colposcopia. En el contexto de los países
en desarrollo, puede decidirse tratar a la mujer
inmediatamente, porque muchas no regresan para una
visita de seguimiento. Si se decide tratar a la mujer con
crioterapia o LEEP, debe programarse al menos una
visita de seguimiento entre 9 y 12 meses después del
tratamiento (véanse capítulos 12 y 13). Después de la
crioterapia y la LEEP, la curación del cuello uterino es
macroscópicamente evidente a las 3 ó 4 semanas; los
aspectos citológico y colposcópico seguirán reflejando
los efectos curativos o regenerativos durante
aproximadamente tres meses.
Si la visita de seguimiento no revela signo alguno de
enfermedad persistente, la mujer puede ser dada de
alta del consultorio de colposcopia y asesorada para
participar en el programa de tamizaje, si existe uno en
la región. De otro modo, puede recomendársele repetir
el examen de tamizaje después de tres a cinco años. Si
durante la visita de seguimiento se halla enfermedad
persistente, deben llevarse a cabo investigaciones
Leucoplasia (hiperqueratosis)
La leucoplasia debe biopsiarse y remitirse para el
examen histopatológico, para descartar la neoplasia
cervical subyacente.
Condilomas
Los condilomas deben biopsiarse y las lesiones exofíticas
exocervicales localizadas pueden ser tratadas mediante
tratamiento ablativo con crioterapia o electrofulguración
o con tratamiento escisional como la LEEP.
Cuadro 11.2: Indicaciones para la conización mediante bisturí frío
• La lesión se extiende al conducto cervical y no es posible confirmar el grado exacto.
• La lesión se extiende al conducto y el extremo más alejado excede la capacidad ablativa de la técnica
del cono de LEEP (máxima profundidad ablativa de 1,5 cm).
• La lesión se extiende al conducto y el extremo más alejado excede la capacidad ablativa del
colposcopista.
• La citología es reiteradamente anormal, sugiriendo neoplasia, pero no existe anomalía colposcópica
correspondiente alguna del cuello uterino o la vagina en la cual realizar la biopsia.
• La citología indica una lesión mucho más grave que la observada y confirmada por la biopsia.
• La citología muestra células glandulares atípicas que indican la posibilidad de displasia glandular o
adenocarcinoma.
• La colposcopia indica la posibilidad de displasia glandular o adenocarcinoma.
• El legrado endocervical revela histología anormal.
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Cómo proporcionar asistencia continua a las mujeres
apropiadas y el tratamiento adecuado con crioterapia,
LEEP o conización mediante bisturí.
NIC 2-3
Todas las mujeres con lesiones de alto grado (NIC 2 o NIC
3) deben ser tratadas con crioterapia o LEEP. Deben
respetar estrictamente los protocolos de manejo y
concurrir para una visita de seguimiento entre 9 y 12
meses después del tratamiento (véanse capítulos 12 y
13). La mujer puede ser dada de alta del consultorio de
colposcopia si la visita de seguimiento no revela signo
colposcópico o citológico alguno de enfermedad
persistente y se le puede recomendar reanudar la
participación en un programa de tamizaje, si existe uno
en la región, o puede seguírsela después de tres a cinco
años. Si se detecta enfermedad persistente, se debe
instituir el tratamiento apropiado.
Si se efectúa una LEEP por NIC de cualquier grado y el
informe histopatológico de una muestra de la LEEP
indica la posibilidad de una escisión inadecuada de los
bordes exocervicales o endocervicales, se debe efectuar
una cuidadosa evaluación en tres visitas de seguimiento
con citología, si se dispone de ella, y colposcopia, con
atención especial al conducto cervical, a los 3, 9 y 15
meses. El problema de los bordes afectados requiere un
manejo cuidadoso. Si se detecta enfermedad
persistente en cualquier visita de seguimiento, la
paciente debe ser seguida y tratada apropiadamente. Si
existen pruebas citológicas, de LEC o colposcópicas de
una lesión persistente, y los límites pueden verse y
están dentro del alcance de un cono de LEEP, se puede
efectuar entonces ese procedimiento. De otro modo,
debe realizarse una conización con bisturí convencional
para asegurar la remoción completa de la lesión. Si los
resultados son normales en las tres visitas de
seguimiento, la paciente puede reingresar a un
programa de tamizaje, o ser seguida una vez en tres o
cinco años.
Cáncer invasor
Un diagnóstico de carcinoma escamocelular invasor o de
adenocarcinoma requiere derivación inmediata para el
tratamiento definitivo con cirugía o radioterapia (o
ambos), con quimioterapia o sin ella.
Mujeres que requieren investigaciones
diagnósticas adicionales
Algunos casos evaluados mediante colposcopia
requieren investigaciones de diagnóstico más amplias
antes del tratamiento. Un pilar en tal investigación es la
conización convencional con bisturí. Las indicaciones
para la conización biópsica diagnóstica se muestran en
el cuadro 11.2. Si la lesión de NIC invade mucho el
conducto cervical (más de 1,5 cm) o si no se visualiza su
límite superior, está indicada la conización con bisturí.
A las mujeres con cualquier informe citológico de
anomalía que indique posible displasia glandular se les
debe efectuar un LEC, además de la evaluación
colposcópica. Si el LEC no brinda indicios de lesión
glandular (pero sí lo hace la citología), puede indicarse
la conización con bisturí. La citología que sugiere
adenocarcinoma o las pruebas histológicas de displasia
glandular o adenocarcinoma deben ser seguidas por una
conización con bisturí para evaluar a fondo el grado y la
gravedad de la enfermedad. Si se detecta un
adenocarcinoma, debe tratárselo definitivamente
cuanto antes.
Embarazadas
El embarazo puede ser la primera oportunidad de
una mujer para someterse a tamizaje para el cáncer
cervicouterino como parte de la atención prenatal
corriente. En este caso, a menudo se la puede enviar
a colposcopia después de un resultado citológico
anormal antes de la mitad del embarazo. Se tratan
más adelante las posibilidades y recomendaciones
usuales sobre cómo debe procederse en cada caso.
Los colposcopistas deben saber que las lesiones
observadas en el cuello uterino gestante pueden
tornarse más pequeñas después del parto debido a la
retracción del cuello uterino. Las lesiones tenderán
a migrar después del parto hacia el orificio cervical
externo debido a la inversión (lo contrario de la
eversión) del epitelio cervical. Por consiguiente, una
lesión seguida en el período posparto puede parecer
más pequeña y ubicarse más en el conducto que en
el ectocérvix.
Durante el embarazo, se considera un manejo
adecuado basar el diagnóstico de trabajo en una
evaluación colposcópica de la NIC sin confirmación
biópsica. Ante la menor sospecha de que la
enfermedad pueda ser un cáncer invasor, debe
obtenerse una biopsia. Ya que la derivación y el
diagnóstico colposcópico ocurren generalmente
cerca de la mitad del embarazo, cuando se sospecha
una NIC de alto grado, la mujer puede reexaminarse
alrededor de las 28 semanas de gestación. Los
exámenes citológicos y colposcópicos deben
realizarse en ambas visitas. Si el diagnóstico
citológico o colposcópico cambia a un grado más
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Capítulo 11
grave de anomalía en cualquiera de las visitas de
seguimiento durante el embarazo, se debe obtener
una biopsia dirigida con sacabocados. Si la
enfermedad es estable, la mujer puede evaluarse en
los 2 a 3 meses que siguen al parto para el
diagnóstico definitivo mediante biopsia y el manejo
apropiado de cualquier lesión. Los planes de manejo
para las visitas de seguimiento de mujeres después
del parto dependen del diagnóstico final y
94
corresponden a los descritos para las no
embarazadas.
El parto vaginal puede permitirse si, confirmada la
microinvasión o la NIC, se planifican la revaloración
y el tratamiento posparto definitivo. Estas mujeres
deben citarse para la revaloración definitiva entre
las 8 y 12 semanas posparto. Antes de una nueva
colposcopia, el cuello uterino debe haber
involucionado o sanado completamente.
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Capítulo 12
Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical
mediante crioterapia
• La crioterapia y la escisión electroquirúrgica por asa (LEEP) son opciones de tratamiento de la NIC
apropiadas y eficaces tanto en entornos con muchos recursos como en los menos favorecidos, pues
requieren menos inversión financiera en equipo y mantenimiento, y pueden aprenderse en un período
corto.
• Comparado con el equipo necesario para LEEP, el de crioterapia cuesta mucho menos.
• La crioterapia requiere el suministro constante de gases comprimidos refrigerantes (N2O o CO2) en
bombonas transportables. La crioterapia no es adecuada para tratar lesiones con afectación del
endocérvix.
• Si se logra un contacto excelente entre la punta de la criosonda y el exocérvix, la crioterapia con N2O
alcanzará -89°C y con CO2 -68°C en el núcleo de la bola de hielo y alrededor de -20°C en la periferia.
Las células sometidas a -20°C durante más de un minuto llegan a la crionecrosis.
• La curación se produce en las seis semanas que siguen a la crioterapia. Estas pacientes pueden
presentar exudado vaginal acuoso durante 3 ó 4 semanas después del tratamiento.
• Se les debe desaconsejar la ducha vaginal, los tampones y el coito durante un mes después del
tratamiento.
• La crioterapia puede aumentar la transmisibilidad de la infección por VIH; los condones son un medio
eficaz de prevención.
• El tratamiento fracasa en cerca del 5 al 10% de las mujeres.
La ablación y la escisión son dos formas de tratamiento
quirúrgico ambulatorio de las pacientes que presentan
neoplasia intraepitelial cervical (NIC). La crioterapia, la
electrocoagulación, la coagulación fría y la ablación por
láser son métodos de tratamiento exerético de la NIC.
La escisión electroquirúrgica por asa (LEEP), con finos
electrodos cerrados de alambre, y la escisión
electroquirúrgica cilíndrica con electrodos de aguja
larga son las formas principales de tratamiento ablativo
ambulatorio de las pacientes con NIC.
De todos los tratamientos disponibles y eficaces de
la NIC, la crioterapia y la LEEP son apropiados tanto en
entornos con muchos recursos como en los menos
favorecidos por varias razones, por lo que son los únicos
métodos presentados en este manual. En primer lugar,
requieren menos inversión financiera en equipo,
mantenimiento y reparación. En segundo lugar, una vez
que se domina la colposcopia, la crioterapia y la LEEP
pueden aprenderse rápidamente y dan lugar a altas
tasas de curación y pocas complicaciones. Otras
técnicas quirúrgicas a base de rayos láser o
electrocoagulación exceden el alcance de este manual,
por lo que se invita al lector a consultar los excelentes
libros escritos al respecto (Wright et al., 1992; Wright
et al., 1995; Singer y Monaghan, 2000).
La mayor preocupación al tratar la NIC mediante
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Capítulo 12
técnicas ablativas (destructoras) o exeréticas es saber
si el tratamiento conseguirá erradicar toda NIC que
haya invadido las criptas subyacentes al epitelio
neoplásico. La posible profundidad de la afectación de
la cripta aumenta con el grado de NIC. Para destruir
una NIC 3 se necesita un tratamiento que sea eficaz a
una profundidad de 7 mm. La longitud total de la lesión
es un factor que también debe considerarse. Dicha
longitud es la suma de dos distancias, cada una medida
desde un punto de referencia del orificio cervical
externo: la distancia al borde proximal (en dirección al
conducto, o dentro de él) y la distancia al borde distal
(el más alejado del conducto) de la lesión. La longitud
promedio es 7,5 mm (entre 2 y 22 mm); entre 85% y 90%
de las lesiones son enteramente visibles por fuera de la
zona de transformación (Wright et al., 1995). Menos del
5% de las pacientes presentan implicación vaginal.
En este capítulo se presentan los principios y la
práctica de la crioterapia, y en el próximo se describe
la LEEP. El costo de compra y mantenimiento del equipo
de crioterapia (Figuras 12.1, 12.2 y 12.3) es mucho
menor que el de la LEEP. La crioterapia no requiere una
fuente de electricidad, como la LEEP, sino bombonas
fácilmente transportables de gas refrigerante muy
comprimido. Una vez colocado el espéculo vaginal y
visualizado el cuello uterino, ambos procedimientos
toman aproximadamente 15 minutos.
La LEEP requiere equipo auxiliar pero la crioterapia
no, por varias razones. La crioterapia no suele requerir
un anestésico local, pero la LEEP sí precisa varias
inyecciones de un anestésico local en el exocérvix. La
LEEP genera humo que permanece en la vagina a menos
que se aspire para seguir visualizando bien el campo
operatorio. El tercer equipo auxiliar que requiere la
LEEP es un espéculo vaginal con aislamiento eléctrico
(y un retractor de las paredes laterales vaginales
asimismo aislado, en caso necesario) (figura 13.3) o un
espéculo metálico aislado con condón de látex (figura
4.9) para prevenir la lesión eléctrica (de choque o
térmica) de la paciente o el operador si el asa o la
bolita del electrodo lo toca accidentalmente. Un
espéculo vaginal metálico conduce la electricidad, por
lo que puede causar una lesión eléctrica a la vagina si
el asa lo toca accidentalmente. Los espéculos y los
retractores de paredes vaginales con aislamiento son
más costosos que los que no lo llevan.
En contraposición a la LEEP, que es una técnica
exerética, la crioterapia es ablativa. En términos
prácticos, esto significa que tras la crioterapia no hay
ninguna muestra histopatológica por evaluar, lo que
96
obviamente presenta un ahorro inmediato de costos.
Los partidarios de la LEEP prefieren disponer del
informe anatomopatológico del tejido extirpado
mediante el procedimiento de escisión electroquirúrgica por asa, que les permite no solo evaluar el
grado más avanzado de lesión existente, sino también
la adecuación de la escisión (si están o no involucrados
los bordes de la escisión).
La limitación principal de la crioterapia es que no sirve
para tratar las lesiones que no están totalmente ubicadas en
el exocérvix, sino que afectan al conducto cervical. En
cambio, la LEEP permite extirpar adecuadamente la mayoría
de las lesiones cervicouterinas, independientemente de la
afectación del conducto. El metanálisis de los estudios
clínicos aleatorizados que evaluaron la eficacia comparativa
de la crioterapia con otras terapias como la LEEP, la
conización y el láser, llega a la conclusión de que estos
tratamientos son igualmente eficaces para controlar la NIC
(Nuovo et al., 2000; Martin-Hirch et al., 2000). De las
comparaciones y los cotejos previos se desprende
empíricamente con claridad que el método más práctico y
económico de tratamiento de la NIC en entornos de bajos
recursos es la crioterapia, a condición de que la lesión esté
totalmente localizada en el exocérvix. La LEEP es el
tratamiento preferido si la lesión afecta al conducto cervical
(véase el capítulo 13).
Como la LEEP es una técnica más difícil que la
crioterapia, se sugiere que los colposcopistas comiencen
por dominar la crioterapia antes de pasar a la LEEP.
Si un tejido vivo se congela a una temperatura de
-20°C o inferior durante al menos 1 minuto, se produce
crionecrosis. Varias son las características de este
proceso: cristalización intracelular y extracelular,
deshidratación, choque térmico, estasis vascular y
desnaturalización de las proteínas. La congelación
rápida seguida de descongelación lenta es de gran
nocividad para las células, especialmente las
neoplásicas. Una secuencia de dos ciclos de
congelación y descongelación puede producir más
destrucción tisular que un ciclo único.
En la crioterapia se emplea una criosonda con un
extremo de metal muy conductor (generalmente plata
y cobre), cuya superficie entra en contacto directo con
la lesión exocervical. Se logra una gran disminución de
la temperatura mediante la expansión, a través del
pequeño orificio de la criosonda, del gas refrigerante
comprimido. El óxido nitroso (N2O) o el dióxido de
carbono (CO2) son los refrigerantes preferidos, pues
ambos producen una transferencia térmica excelente
al circular por la punta de la sonda.
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Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante crioterapia
FIGURA 12.1: Criosondas, aplicador, manómetro y cronómetro.
FIGURA 12.2: Equipo de crioterapia.
1. Sonda
10
2. Gatillo
3. Manecilla (de fibra de vidrio)
7
1
3
2
4. Marco
5. Entrada de gas
8
6. Tornillo de sujeción
7. Manómetro
8. Silenciador (salida)
9. Tubo por el que pasa el gas
10. Punta de la sonda
6
4
5
8
9
FIGURA 12.3: Partes del equipo de crioterapia.
Equipo de crioterapia (figuras 12.1 a 12.4)
La unidad de crioterapia consta de una bombona de gas
comprimido (botella), un marco con un tornillo de
sujeción y una entrada de gas que conecta la bombona
al aplicador a través de un tubo flexible por el que pasa
el gas, un manómetro que indica la presión del gas de la
bombona, un silenciador de la salida, un aplicador con
manecilla, un gatillo con el que se deja pasar el gas a
alta presión hacia la criosonda y la propia criosonda.
Casi todos los equipos tienen un manómetro con tres
zonas de color: amarilla, verde y roja. Al abrir la botella
de gas, si la aguja del manómetro se sitúa en la zona
verde, la presión de gas es adecuada para el
tratamiento; si se halla en la zona amarilla, la presión
es demasiado baja, por lo que hay que cambiar la
bombona antes de iniciar el tratamiento; si alcanza la
zona roja, la presión es excesiva y debe liberarse.
Consulte detenidamente el manual de instrucciones del
fabricante.
Crioterapia para lesiones del exocérvix
En el cuadro 12.1 se presentan los criterios de
admisibilidad para crioterapia. Si la mujer presenta
cervicitis, tricomoniasis o vaginosis bacteriana, se le
puede ofrecer crioterapia de inmediato, con
tratamiento antimicrobiano simultáneo, o bien
tratamiento antimicrobiano y que regrese a las 2 ó 3
semanas para crioterapia (véase el capítulo 11, cuadro
11.1). Si presenta enfermedad pélvica inflamatoria
(EPI), es aconsejable retardar la crioterapia hasta haber
tratado y resuelto la infección. Si una mujer mayor
presenta atrofia pronunciada por deficiencia de
estrógeno y tinción indiferenciada del margen exterior
de una lesión, puede efectuarse una crioterapia tras un
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Capítulo 12
Cuadro 12.1: Criterios de admisibilidad
para crioterapia
• Que toda la lesión esté en el exocérvix, sin
invadir la vagina ni el endocérvix
• Que sea visible la totalidad de la lesión y no
entre más de 2 ó 3 mm en el conducto
• Que pueda cubrir adecuadamente la lesión
la mayor criosonda disponible (2,5 cm), de
la cual la lesión no sobrepasará más de 2
mm
• Que haya NIC confirmada por biopsia o
colposcopia
• Que no se evidencie cáncer invasor
• Que el conducto cervical sea normal y no
haya signos de displasia glandular
• Que la mujer no esté embarazada
• Que hayan transcurrido al menos tres meses
desde el último parto de la paciente
• Que no se evidencie enfermedad pélvica
inflamatoria
• Que la mujer haya dado su consentimiento
escrito fundamentado para recibir el
tratamiento
FIGURA 12.4: Unidad de crioterapia conectada a una bombona
grande de gas (cubierta por un paño limpio) sujeta a un carrito
móvil.
tratamiento tópico con estrógenos y nueva valoración
colposcópica. La mujer debe dar el consentimiento
escrito para recibir el tratamiento, después de que se le
haya informado detalladamente sobre cómo se realizará
y las probabilidades de su eficacia, los efectos adversos,
las complicaciones, las secuelas a largo plazo y las
posibles alternativas para abordar su problema.
De cara a la eficacia del procedimiento, es
aconsejable usar la mayor botella de gas refrigerante
posible, de modo que haya gas suficiente para
completar el tratamiento y se mantenga elevada la
presión de salida del refrigerante por la punta de la
sonda. Las bombonas ordinarias solo mantienen la
presión adecuada para efectuar tres tratamientos. Una
bombona grande tiene la ventaja de que permite tratar
98
a más mujeres, pero su transporte de un consultorio a
otro puede ser un problema.
Si se logra un contacto excelente entre la punta de la
criosonda y el exocérvix (figuras 12.5 y 12.6b), la
crioterapia con N2O alcanzará -89°C y con CO2 -68°C en
el núcleo de la bola de hielo y alrededor de -20°C en la
periferia. Las células sometidas a -20°C durante más de
1 minuto llegan a la crionecrosis. La temperatura mínima
en la punta de la sonda debe ser de -60°C para una
congelación eficaz. Durante todo el procedimiento, es
fundamental establecer y mantener buen contacto entre
la punta de sonda y el tejido: un mal contacto supone
variaciones relativamente grandes de temperatura en la
bola de hielo, que se plasman en distintos grados de
eficacia en diversas partes del tejido tratado.
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Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante crioterapia
La crioterapia, paso a paso (figuras 12.5
y 12.6)
La paciente debe cumplir los criterios de admisibilidad
expuestos en el cuadro 12.1. En general, es preferible
que el diagnóstico de NIC esté firmemente establecido
antes de proceder a la crioterapia. Sin embargo, puede
haber excepciones a esta regla general. Por ejemplo, en
los países en desarrollo, puede ofrecerse tratamiento a
las mujeres en su primera visita de colposcopia para
maximizar la cobertura (si no, las que no se presentan a
seguimiento no recibirían tratamiento de sus lesiones),
sobre la base de un diagnóstico colposcópico. Sin
embargo, puede llevarse a cabo una biopsia dirigida
antes de la crioterapia, para tener un diagnóstico
histológico de la lesión que se tratará después. Debe
explicarse a la paciente las posibilidades de
sobretratamiento o de tratamiento innecesario, sus
efectos colaterales y complicaciones, y obtenerse su
consentimiento informado.
UEC
Criosonda
Punta
UEC
Cuello
Endocérvix
(conducto cervical)
UEC
UEC
Sonda
FIGURA 12.5: Colocación de la punta de la criosonda en el
exocérvix.
El médico debe estar familiarizado con el equipo de
crioterapia y los componentes (figuras 12.1-12.4) que
se usarán en un entorno dado. Hay que leer
detalladamente las instrucciones de uso y de seguridad
del fabricante. Las normas de seguridad se seguirán
escrupulosamente. Antes de iniciar la crioterapia, se
comprobará la presión de gas, para asegurar que sea
suficiente para el suministro eficaz de refrigerante por
la punta de la sonda mientras dura el tratamiento.
Deben respetarse las instrucciones del fabricante al
respecto. En casi todos los equipos, la zona verde del
manómetro corresponde a la presión adecuada (40-70
kg/cm2) y la zona amarilla a una presión baja
(<40 kg/cm2). Si la presión de gas en la bombona es
adecuada, la aguja se sitúa en la zona verde al abrir la
espita para liberar el gas. Si la presión es baja, la
congelación no será suficiente para alcanzar el grado
necesario de crionecrosis. La presión de trabajo
mínima tiene que ser 40 kg/cm2, sin lo cual la
congelación será inadecuada. Si la presión es menor, se
debe cambiar la bombona antes de proseguir el
tratamiento.
Si la mujer vuelve a la consulta (tras confirmación
histológica) para una segunda visita de tratamiento,
hay que proceder a una evaluación colposcópica
inmediatamente antes de la crioterapia para confirmar
que la ubicación y la longitud de la lesión permiten una
crioterapia eficaz.
El médico o la enfermera debe explicarle el
tratamiento a la paciente y tranquilizarla, para
ayudarle a relajarse durante la intervención. Después
de que haya orinado, se la colocará en una posición de
litotomía modificada y se expondrá el cuello uterino
con el espéculo más grande que pueda introducirse
cómodamente. Las secreciones se extraen con una
torunda de algodón empapada en solución salina. Se
aplica luego el ácido acético al 5% y se explora el cuello
uterino con el colposcopio. Después se aplica la
solución de Lugol para delinear los límites de la lesión.
La crioterapia no requiere anestesia local.
La superficie de la criosonda se limpia con solución
salina para obtener el contacto térmico adecuado con
el cuello uterino y la disminución óptima de la
temperatura tisular. Se aplica firmemente la punta de
la criosonda, con su centro en el orificio externo. Es
imprescindible velar por que las paredes vaginales no
estén en contacto con la punta de la criosonda. Luego
se pone en marcha el cronómetro y se aprieta el gatillo
del aplicador para enfriar la criosonda en contacto con
el cuello uterino. El gas sale con un siseo. Se tiene que
visualizar la formación de hielo en la punta de la
criosonda y en el cuello uterino a medida que avanza la
congelación. Asegúrese de que la sonda cubra
adecuadamente la lesión y la punta no toque ni congele
parte alguna de la vagina durante la intervención.
La crioterapia debe constar de dos ciclos secuenciales
de congelación-descongelación, cada uno de ellos con 3
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Capítulo 12
a
b
c
d
e
f
FIGURA 12.6: Práctica de la crioterapia. La criosonda cubre bien la lesión (a, b). Formación de la bola de hielo (c, d y e). Aspecto
tras la descongelación (f).
minutos de congelación seguidos de 5 minutos de
descongelación. Se controlará el tiempo de tratamiento
con un cronómetro. La congelación adecuada se alcanza
cuando la periferia de la bola de hielo sobrepasa 4 ó 5
mm del borde exterior de la punta de la sonda. Con ello
se asegura la crionecrosis hasta una profundidad mínima
de 5 mm. Para lograr homogéneamente este efecto en
todo el campo de tratamiento, es sumamente
importante establecer y mantener un contacto
excelente entre la punta de la sonda y la superficie del
exocérvix. Tras haber finalizado la segunda congelación
de 3 minutos, espere el tiempo adecuado de
descongelación antes de retirar la sonda del cuello
uterino. Al terminar la descongelación, el hielo de la
punta de la criosonda desaparece por completo y la
sonda se retira haciéndola rotar suavemente en el cuello
uterino. No intente quitar la punta de la sonda del cuello
uterino antes de que la descongelación sea completa.
Después de quitar la sonda, observe si el cuello uterino
sangra. La figura 12.7a presenta la apariencia del cuello
uterino inmediatamente después de la crioterapia.
Observe la bola de hielo formada en el cuello uterino. No
introduzca gasa ni algodón en la vagina después de la
intervención, para que puedan salir las secreciones. La
paciente puede usar compresas higiénicas para que las
secreciones no le manchen la ropa.
Después del uso, hay que pasar por la punta de la sonda
un algodón impregnado en alcohol etílico o isopropílico de
100
60-90%, luego corresponde limpiarla bien con agua
hervida, desinfectarla con glutaraldehído al 2% (véase el
capítulo 14) y guardarla seca. Al acabar la intervención
hay que descontaminar el aplicador, los tubos, el
manómetro y la bombona, pasándoles un algodón
impregnado en alcohol etílico o isopropílico de 60-90%.
El seguimiento de la crioterapia
Hay que explicarles a las mujeres cómo deben cuidarse
y qué síntomas pueden tener después del tratamiento:
pueden presentar cólicos ("calambres") leves y exudado
vaginal acuoso o ligeramente sanguinolento entre 4 y 6
semanas después del tratamiento. Se les debe
desaconsejar la ducha vaginal, los tampones y el coito
durante un mes después del tratamiento. Deben
comunicar la aparición de los siguientes síntomas en las
6 semanas que siguen al tratamiento: fiebre durante
más de 2 días, dolor hipogástrico intenso, exudado
vaginal purulento maloliente, sangrado con coágulos o
hemorragia persistente más de 2 días. Es preferible dar
por escrito las instrucciones sobre estos aspectos y
sobre el seguimiento.
La curación se produce en las seis semanas que
siguen a la crioterapia. Durante las 2 ó 3 primeras
semanas tras la crioterapia, la herida está cubierta por
tejido de granulación (figura 12.7b), tras lo cual la
superficie se reepiteliza. Normalmente, la herida sana
por completo entre las 6 y 8 semanas posteriores al
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Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante crioterapia
a
b
c
d
FIGURA 12.7: a) Bola de hielo en el cuello uterino inmediatamente después de la crioterapia. b) Aspecto 2 semanas después. c) 3
meses después. d) 1 año después.
tratamiento. En las figuras 12.7c y 12.7d se muestra el
aspecto del cuello uterino a los 3 y a los 12 meses de la
crioterapia.
Se desconoce el efecto de la crioterapia sobre la
posible transmisibilidad, desde las mujeres o hacia ellas,
de la infección por el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH) durante la fase de curación. Ha podido
ponerse de manifiesto la eliminación de VIH-1 en las
secreciones vaginales de seropositivas tratadas por NIC
(Wright et al., 2001). Por consiguiente, los autores
sugieren que se comunique a todas las mujeres que la
crioterapia puede aumentar la transmisibilidad del VIH y
que los condones son un medio eficaz de prevención.
Conviene usarlos como mínimo durante 4 semanas, pero
mejor durante 6. Lo ideal sería disponer de condones
gratuitos en los consultorios de colposcopia en los
entornos donde la infección por VIH es endémica.
Se debe programar una visita de seguimiento entre 9
y 12 meses después del tratamiento. Para el
seguimiento, se harán citología o IVA, seguidas de
colposcopia y biopsia dirigida según lo observado en la
colposcopia, para evaluar la remisión o la persistencia de
las lesiones. Si persisten, se repetirá el tratamiento. A
las mujeres sin neoplasia se las puede orientar a un
programa de tamizaje (si existe) o a seguimiento
después de 3 ó 5 años.
Fracaso de la crioterapia
El tratamiento fracasa en cerca del 5 al 10% de las
mujeres, como se comprueba en el primer año de
seguimiento. Estas lesiones persistentes, locales o
multifocales son más probables cuando la lesión
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Capítulo 12
original ha sido amplia. Para descartar el carcinoma
invasor no sospechado, es aconsejable biopsiar todas
las lesiones persistentes y volver a tratar con
crioterapia, LEEP o conización en frío, según convenga.
La evaluación de seguimiento puede llevarse a cabo
entre los 9 y 12 meses posteriores, y consistirá en
exámenes como la citología o la IVA y la colposcopia. A
las mujeres sin neoplasia se las puede orientar a un
programa de tamizaje (si existe en la zona) o a
seguimiento después de 3 ó 5 años. En la figura 11.1 se
presenta un enfoque de gestión en entornos de bajos
recursos.
Efectos adversos, complicaciones y secuelas a
largo plazo
La crioterapia es generalmente un procedimiento
indoloro; si se ha tranquilizado bien a la paciente, ella
coopera y el procedimiento se lleva a cabo
adecuadamente. Algunas mujeres pueden tener cólicos
o dolores hipogástricos durante la crioterapia y después
de ella. De vez en cuando puede producirse un desmayo
por reacción vasovagal. En tal situación, no hay que
perder la calma; estas pacientes se reaniman
fácilmente. Las hemorragias consecutivas a la
crioterapia son muy poco frecuentes.
Estas pacientes pueden presentar exudado vaginal
acuoso durante 3 ó 4 semanas después del tratamiento.
La hemorragia vaginal es muy poco frecuente; es más
probable si la congelación ha sido demasiado brusca y
102
la bola de hielo ha sobrepasado los 5 mm de
profundidad. El riesgo de infección posoperatoria es
muy pequeño, y seguramente puede reducirse aún más
posponiendo la crioterapia hasta que, ante un
diagnóstico probable de enfermedad pélvica
inflamatoria (EPI), cervicitis de transmisión sexual (por
ejemplo, clamidiasis o gonorrea), tricomoniasis vaginal
o vaginosis bacteriana, se ha tratado adecuadamente a
la mujer y esta se ha recuperado. Si una mujer
presenta en el posoperatorio un exudado hediondo,
dolor pélvico y fiebre, conviene hacer un cultivo del
exudado, si es posible, y se prescribirá un tratamiento
empírico con antibióticos eficaces para la EPI. Si se
diagnostica EPI, cervicitis de transmisión sexual o
tricomoniasis, la pareja de la mujer también debe
recibir tratamiento. En los países en desarrollo, puede
considerarse
la
posibilidad
de
administrar
sistemáticamente un tratamiento antibiótico empírico
tras la crioterapia (doxiciclina 100 mg por vía oral, 2
veces al día, durante 7 días y metronidazol 400 mg por
vía oral, 3 veces al día, durante 7 días).
Se produce estenosis del conducto cervical en menos
del 1% de las pacientes y una reducción del flujo
mucoso entre el 5 y 10% de ellas. La crioterapia no
tiene efectos adversos conocidos sobre la fecundidad y
el embarazo. En raras ocasiones se ha detectado un
cáncer invasor después de la crioterapia. Esto suele
deberse a un diagnóstico previo deficiente.
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Capítulo 13
Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante
escición electroquirúrgica con asa (LEEP)
• La corriente electroquirúrgica aplicada a los tejidos puede tener tres efectos sobre ellos, según la
intensidad y la onda empleadas: desecación, corte o fulguración.
• La escisión electroquirúrgica con asa (LEEP) es un procedimiento relativamente sencillo que puede
aprenderse fácilmente.
• La principal ventaja de la LEEP con respecto de la crioterapia es que extirpa el epitelio afectado, en
vez de destruirlo, lo que permite su examen histológico.
• Hay que emplear un asa más ancha que la lesión o y la zona de transformación que deban extirparse;
de lo contrario, hay que repetir la escisión varias veces.
• Si la lesión afecta al conducto cervical, debe usarse un método exerético en dos capas.
• Las mujeres presentarán un exudado marrón o negro hasta dos semanas después de la LEEP.
• Se les debe desaconsejar la ducha vaginal, los tampones y el coito durante un mes después del
tratamiento.
• Menos del 2% de las mujeres tratadas presentan hemorragia posoperatoria moderada o intensa, a las
que hay que atender con prontitud.
• La tasa de fracaso de la LEEP en mujeres tratadas por primera vez gira en torno al 10%.
La electrocirugía consiste en emplear corriente
eléctrica de radiofrecuencia para cortar tejidos o lograr
la
hemostasia.
Quien
realiza
la
escisión
electroquirúrgica con asa (LEEP) debe recordar que la
electricidad se descarga en el suelo a través de la vía
que opone la menor resistencia. La energía eléctrica
empleada en electrocirugía se transforma en calor y en
energía lumínica. El calor generado por el arco eléctrico
de alto voltaje formado entre el electrodo y el tejido
permite al médico cortar tejido por vaporización (a
100°C) o coagularlo por deshidratación (por encima de
100°C). Los electrodos cortantes son asas de acero
inoxidable o alambre de tungsteno muy fino (0,2 mm)
que permiten cortar en diferentes anchos,
profundidades y configuraciones (figura 13.1).
Las temperaturas más elevadas de la coagulación
FIGURA 13.1:
Asas, electrodo de bola, electrodo de
macroaguja
103
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Page 104
Capítulo 13
(2)
(1)
FIGURA 13.2: Generador electroquirúrgico (1) y extractor de
humos (2)
producen efectos térmicos mayores que los del corte
electroquirúrgico. Esto es importante en electrocirugía,
pues para poder realizar un examen histopatológico
adecuado, el efecto de coagulación en la muestra quirúrgica
obtenida debe ser mínimo. Por otra parte, cierto efecto de
coagulación es aconsejable, incluso al cortar, para minimizar
la hemorragia en el campo quirúrgico. Los fabricantes de los
generadores electroquirúrgicos modernos (figura 13.2) están
conscientes de la necesidad de controlar la hemorragia.
Proponen aparatos electroquirúrgicos que producen cierto
nivel de coagulación mezclando corrientes eléctricas, una
con una onda de corte y otra con una onda de coagulación.
Esta combinación se llama onda mixta de corte, y a ella nos
referiremos en este manual al hablar de escisión
electroquirúrgica.
Al seleccionar la coagulación en el generador
electroquirúrgico, la onda de coagulación tiene un
voltaje mayor de máximo a máximo (lo que produce
temperaturas mayores) que el de la onda de corte
simple; con ello se busca únicamente calentar el tejido
por encima de 100°C para lograr su deshidratación. Hay
tres tipos de coagulación: la desecación, en la cual el
electrodo activo toca el tejido; la fulguración, en la cual
el electrodo activo no toca el tejido, sino que ‘nebuliza’
varias chispas entre él y el tejido; y la coagulación por
punción, en la cual se inserta un electrodo, generalmente
una aguja, en el centro de la lesión. En este manual nos
referiremos, por regla general, a la coagulación en modo
de fulguración con un electrodo de bola de 3 a 5 mm (con
la excepción del recurso a un electrodo de aguja para
fulgurar una zona de hemorragia pertinaz). En modo de
fulguración, la onda de coagulación tiene un voltaje
mayor de máximo a máximo que en otros modos, y
104
coagula el tejido con menos electricidad, por lo que es
menor el riesgo de dañar tejidos adyacentes.
Para obtener un efecto adecuado, el generador
electroquirúrgico debe disponer de un electrodo de
retorno de la paciente o una placa dispersiva para
cerrar el circuito eléctrico y que se produzca el flujo
óptimo de corriente. La placa dispersiva debe colocarse
siempre lo más cerca posible de la zona quirúrgica,
contrariamente al efecto deseado en el electrodo
activo, donde se busca una alta densidad de corriente
para concentrar la energía eléctrica que se transforma
en el calor. Si no se mantiene un buen contacto
eléctrico del electrodo dispersivo en una zona grande,
la paciente puede sufrir una quemadura eléctrica en
este lugar. Para que esto no ocurra, los equipos
electroquirúrgicos modernos tienen un sistema de
circuitos (comúnmente denominado sistema de
monitoreo del electrodo de retorno) que vigila
continuamente la adecuación de la conexión de la
placa de tierra (almohadilla dispersiva) con la
paciente. Este tipo de circuitos no solo alerta al
operador de un problema, sino que también impide el
funcionamiento del sistema hasta que se corrige el
defecto. Para una electrocirugía segura y eficaz, es
muy recomendable que el generador electroquirúrgico
cumpla estas normas básicas. Se supone que para los
procedimientos electroquirúrgicos descritos en este
manual se empleará únicamente un sistema que
cumpla tales requisitos o los exceda.
No se realizará electrocirugía en presencia de gases,
anestésicos ni líquidos inflamables (por ejemplo,
soluciones o tinturas alcohólicas para preparaciones
cutáneas), de objetos inflamables, de oxidantes ni en
una atmósfera enriquecida por oxígeno. Por supuesto,
el operador corre el riesgo de quemarse con el
electrodo activo si lo toca cuando está en esa fase.
Adquirir competencia en LEEP antes de
practicarla a las pacientes
Todo colposcopista tiene que haber practicado la LEEP y
demostrado su capacidad para realizarla adecuadamente
simulando la escisión de lesiones cervicales en carne (de
vacuno, de cerdo, etc.) o en frutas en las cuales se han
pintado lesiones ficticias a escala. El líquido corrector de
tipografía o el ácido tricloroacético sirven para simular
dichas lesiones. Siempre debe practicarse la LEEP usando
el colposcopio, como se hace en situación real. Si es
posible, los colposcopistas deben tener experiencia y
competencia demostradas en crioterapia antes de
aprender la LEEP.
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Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante escisión electroquirúrgica con asa (LEEP)
Cuadro 13.1: Criterios de admisibilidad
de la LEEP
• Que haya NIC confirmada por biopsia
cervical, si es posible
• Si la lesión afecta al conducto cervical,
debe verse su límite distal o craneal; la
máxima extensión (distal) no será superior
a 1 cm
• Que no se evidencie cáncer invasor ni
displasia glandular
• Que no se evidencie enfermedad pélvica
inflamatoria (EPI), cervicitis, tricomoniasis
vaginal, vaginosis bacteriana, úlcera
anogenital ni trastorno hemorrágico
• Que hayan transcurrido al menos tres
meses desde el último parto de la paciente
• Que las mujeres hipertensas estén bien
controladas
• La mujer debe dar el consentimiento
escrito para recibir el tratamiento, después
de que se le haya informado
detalladamente sobre cómo se realizará y
las probabilidades de su eficacia, los
efectos adversos, las complicaciones, las
secuelas a largo plazo y las posibles
alternativas para abordar su problema
La LEEP, paso a paso
En primer lugar, debe confirmarse que la mujer cumple
los criterios de admisibilidad expuestos en el cuadro
13.1.
Si hay indicios de enfermedad pélvica inflamatoria
(EPI), cervicitis, tricomoniasis vaginal, vaginosis
bacteriana o úlcera anogenital, es aconsejable retrasar
la LEEP hasta haber tratado y resuelto la afección
(véase el capítulo 11, cuadro 11.1). Si una mujer mayor
presenta atrofia pronunciada por deficiencia de
estrógeno y tinción indiferenciada del margen exterior
de una lesión, es aconsejable retrasar la LEEP hasta
después de haber hecho un tratamiento tópico con
estrógenos.
En general, es preferible que el diagnóstico de NIC
esté firmemente establecido antes de proceder a la
LEEP. Puede, no obstante, haber excepciones a esta
regla general. Por ejemplo, en los países en desarrollo,
puede ofrecerse tratamiento a las mujeres en su
primera visita de colposcopia para maximizar la
cobertura (de no hacerlo, las que no se presentan a
seguimiento no recibirán tratamiento de sus lesiones).
Los colposcopistas expertos, en ciertos entornos
clínicos, pueden también emplear este enfoque para
maximizar la cobertura del tratamiento y minimizar el
número de consultas.
El instrumental para la LEEP se colocará en un
carrito o bandeja (figura 13.3).
Si la mujer vuelve a la consulta para una segunda
visita de tratamiento, hay que proceder a una
evaluación colposcópica inmediatamente antes de la
LEEP para confirmar que la ubicación y la longitud de
la lesión permiten una intervención eficaz. La
lugolización es útil para delimitar los márgenes de la
lesión antes de comenzar el tratamiento. Hay que usar
un espéculo vaginal (figura 13.3) con aislamiento
eléctrico o un espéculo metálico aislado con condón de
látex (figura 4.9) para prevenir el choque eléctrico de
la paciente si el electrodo activo toca accidentalmente
el espéculo (aunque esto no suele causar daño tisular,
pues la zona de contacto es relativamente grande).
También hay que tener cuidado para no producir dolor
al tocar involuntariamente las paredes vaginales con el
electrodo activo. Esto último puede evitarse usando un
retractor de las paredes laterales vaginales asimismo
aislado, además de un espéculo vaginal aislado (figura
13.3), o un espéculo asilado con un condón (figura 4.9).
Lo ideal es que el espéculo vaginal disponga de un
tubo evacuador de humo en la superficie luminal de la
paleta anterior, al que pueda acoplarse un mecanismo
de aspiración. Si no se dispone de este tipo de
espéculo, puede emplearse un simple tubo de succión
(preferentemente de material no conductor y no
inflamable), con su punta abierta lo más cerca posible
del cuello uterino. Es obligatorio disponer de un
sistema de extracción de humos de alto flujo y con
filtro para las partículas de humo y los olores.
La anestesia local se alcanza a los 30 segundos de
aplicar varias inyecciones de un total de hasta 5 ml de
xilocaína al 1% (o un agente similar) en el tejido
estrómico del exocérvix. Las inyecciones se
administran en torno a la periferia de la lesión y la zona
de transformación (en la posición de las 3, las 6, las 9
y las 12 del reloj), con una profundidad de 1 a 2 mm,
usando una jeringa de 5 ml y una aguja de calibre 25 a
27. Para reducir la hemorragia durante el
procedimiento suele añadirse un vasoconstrictor, como
105
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Capítulo 13
(9)
(8)
(1)
(2)
(3)
(5)
(4)
(7)
(14)
(11)
(6)
(11)
(15)
(12)
(10)
(16)
(13)
FIGURA 13.3: Bandeja de instrumentos
5: Frasco de anestésico local
12: Espéculo vaginal aislado
para LEEP
6: Jeringa para la anestesia local
13: Pinza portaesponjas
1: Bandeja riñón
7: Aguja y material de sutura
14: Separador de las paredes vaginales
2: Frascos de solución salina, ácido
8: Asas y electrodo de bola
acético al 5% y Lugol
aislado
9: Electrodo de retorno o placa dispersiva
15: Pinza de disección
3: Solución de Monsel
10: Mango con interruptor
16: Cureta endocervical
4: Frasco de formol
11: Torundas de algodón
la vasopresina (no más de una unidad), al anestésico
local que se inyecta. Para la anestesia local también
puede usarse xilocaína con adrenalina al 2% en vez de
pitresina, aunque puede causar palpitaciones y
temblores de la pierna antes de la intervención. Esto
puede evitarse mediante una infiltración subepitelial.
Si se prevé una escisión en dos capas (cono de LEEP), el
anestésico local se inyecta también en el conducto
cervical anterior y posterior.
El objetivo de la LEEP es extirpar las lesiones y la
zona de transformación en su totalidad y enviar el
tejido afectado al laboratorio de histopatología para su
estudio. Hay que usar la mínima cantidad de corriente
necesaria para una electrocirugía eficaz, para reducir
al mínimo el riesgo de los tejidos no afectados de la
paciente y que la muestra extirpada esté en condición
aceptable (con un mínimo de artefacto térmico) para el
estudio histopatológico. La potencia empleada
depende del tamaño del electrodo que corta el tejido
y de si va a aplicarse fulguración. Todo esto debe
determinarse previamente en la consulta y
106
comunicarse al operador de LEEP que elegirá una
potencia del generador para cortar o para fulgurar. Las
potencias habituales para los diferentes electrodos del
asa son las siguientes: 1,0 x 1,0 cm 30 vatios; 1,5 x 0,5
cm 35 vatios; 2,0 x 0,8 cm 40 vatios; 2,0 x 1,2 cm
50 vatios. Las potencias para los electrodos de bola
de 3 mm y de 5 mm son 30 vatios y 50 vatios,
respectivamente, en modo de coagulación. Cuando sea
posible, una lesión debe extirparse con un solo paso del
asa, aunque esto no siempre es factible. Se describen a
continuación cuatro casos operatorios básicos:
Escisión de una lesión exocervical con un solo
pase del asa (figuras 13.4 y 13.5)
Hay que emplear un asa más ancha que la lesión y la
zona de transformación que deban extirparse. El asa
tiene que tener un mínimo de 5 mm de altura (del
mango a la parte más alejada del alambre). Suele poder
emplearse un asa oval de 2,0 x 0,8 cm. Para conseguir
la forma y profundidad ideales del corte, conviene
mantener el mango del electrodo perpendicular a la
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Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante escisión electroquirúrgica con asa (LEEP)
FIGURA 13.4: Escisión de una lesión exocervical con un solo pase
FIGURA 13.5: Escisión de una lesión exocervical con un solo pase. Obsérvese la muestra extirpada en su sitio, una vez retirada, y el
aspecto del cuello del útero una vez extraída la lesión
superficie del exocérvix, es decir, el travesaño paralelo
al exocérvix. Para empezar, se administra anestesia
local; en el generador electroquirúrgico se selecciona la
potencia apropiada para el modo de corte mixto, y se
prende el sistema de extracción de humos. Cuando está
a punto de comenzar la incisión con el asa, antes de
tocar la superficie cervicouterina, el operador activa la
corriente mediante un pedal o accionando con el dedo
el interruptor del mango del electrodo. El asa se
introduce en el tejido 5mm por fuera del límite exterior
de la lesión. Es importante no empujar el electrodo,
sino dejar que vaya cortando; el operador sencillamente
decide la dirección. El asa va penetrando gradualmente
en el cuello uterino hasta que el travesaño está casi en
contacto con la superficie epitelial. Luego se guía el asa
de forma paralela a la superficie (horizontal o
verticalmente, según la dirección de corte) hasta
alcanzar con exactitud la parte exterior del borde
opuesto de la lesión. Entonces se retira lentamente el
asa, manteniéndola perpendicular a la superficie. En
cuanto el asa sale del tejido, se apaga la corriente. No
importa si la escisión se hace de derecha a izquierda o
viceversa. También es aceptable pasar el asa de atrás
hacia adelante. En cambio, no es aceptable pasarla de
delante hacia atrás, pues la hemorragia o el propio
tejido extirpado pueden quedar colgando y ocultar el
campo visual.
Una vez que se ha extirpado el tejido y colocado en
formalina, en el generador electroquirúrgico se
selecciona la potencia apropiada para el modo de
fulguración. Se fulgura la superficie de la herida
quirúrgica con un electrodo de bola de 3 o de 5 mm, en
modo de coagulación. También hay que fulgurar los
bordes de la herida quirúrgica para preservar la unión
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Capítulo 13
escamoso-cilíndrica en el exocérvix visible. Si se
produce una hemorragia que dificulta el control del
electrodo de bola, suele ser útil recurrir a un electrodo
de macroaguja para fulgurar una zona hemorrágica de
modo mucho más concentrado (mayor densidad de
corriente) y localizado. Si se consigue una hemostasia
satisfactoria, se impregna la superficie de la herida
quirúrgica con solución de Monsel y se retira el
espéculo. Suele observarse que una paciente muy
nerviosa tiende a sangrar más que una relajada, lo que
es otra buena razón para comunicarse con la paciente
durante toda la intervención y tratar de calmar sus
temores.
Si, pese a todo, es difícil detener la hemorragia, hay
que impregnar profusamente la base de la herida
quirúrgica con solución de Monsel y llenar la vagina de
gasa. La mujer deberá esperar varias horas antes de
retirar la gasa. Esta complicación se presenta con
mayor frecuencia en mujeres con cervicitis.
Escisión de una lesión exocervical con varios
pases del asa (figura 13.6)
Si el diámetro de una lesión excede el ancho del asa más
grande (generalmente 2 cm), la lesión debe extraerse
con varios pases de asas que pueden ser de tamaños
diferentes. Mediante el método básico descrito (figura
FIGURA 13.6: Escisión de una lesión exocervical con varios pases
108
13.3), suele extirparse primero la parte central de la
lesión. Se extirpan después las restantes partes
periféricas de la lesión, con uno o varios pases. Se
guardan
todas
las
muestras
para
estudio
histopatológico.
Escisión de lesiones combinadas exocervicales
y endocervicales (figuras 13.7 y 13.8)
Para una lesión con afectación del conducto cervical y
cuya extirpación no sea probable con la profundidad del
pase único descrito (figuras 13.4 y 13.5), puede
recurrirse a un método de escisión en dos capas. Las
mayoría de las lesiones que invaden el conducto
cervical suelen penetrar en él 1 cm o menos. Las
mujeres mayores y las que tienen NIC 3 suelen presentar
lesiones más largas, cuya exéresis requiere un segundo
pase, de la totalidad del conducto cervical.
Generalmente, la porción exocervical de este tipo de
lesión que invade el conducto puede extirparse con un
asa oval grande (2,0 x 0,8 cm). El resto del tejido del
conducto cervical puede extirparse con un asa más
pequeña, que suele consistir en un cuadrado de 1,0 cm
de lado, pero llevando cuidado de no profundizar más
de lo necesario para extirpar completamente la lesión
y un margen de tejido normal. Este tipo de escisión
puede penetrar hasta 1,6 cm en el conducto cervical
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Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante escisión electroquirúrgica con asa (LEEP)
FIGURA 13.7: Escisión de lesiones combinadas exocervicales y endocervicales
(a)
(b)
(c)
(d)
(e)
(f)
FIGURA 13.8: Escisión, por el método en dos capas, de una lesión exocervical que invade el conducto cervical; a) aspecto de la lesión
NIC 3 tras la aplicación de ácido acético al 5%; b) aspecto tras la lugolización; c) escisión de la lesión exocervical; d) fin de la escisión;
e) se ha finalizado el corte endocervical y aún no se ha retirado la muestra (flechas estrechas); f) la muestra endocervical cortada se
retira, y se fulguran los puntos sangrantes del fondo del cráter para producir la hemostasia
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Capítulo 13
(figura 13.7), y solo debe intentarse cuando sea
absolutamente necesario, porque el riesgo de
hemorragia y estenosis aumenta en proporción directa
a la profundidad de la escisión. No debe practicarse la
LEEP si no puede verse el límite distal o craneal de la
lesión, o si la parte distal de la lesión penetra más de
1 cm en el conducto. A estas pacientes debe
practicárseles conización con bisturí frío. Como este
método en dos pasos requiere destreza con la LEEP
básica, se recomienda no intentarlo hasta que el
operador esté bien familiarizado con esta LEEP. A las
mujeres que presentan lesiones con penetración más
profunda en el conducto hay que practicarles
conización
con
bisturí
frío
para
estudiar
adecuadamente el conducto cervical.
FIGURA 13.9: Aspecto del cuello uterino tres meses después de
Lesiones que invaden la vagina
la LEEP; obsérvense los vasos sanguíneos paralelos en la porción
Si la lesión invade la vagina, es preferible recurrir al
electrodo de bola para fulgurar la parte periférica
(vaginal) de la lesión y practicar LEEP en su parte
central (cervical). El tratamiento de estas lesiones
vaginales va más allá del alcance de este manual; el
tratamiento por LEEP aquí descrito abarca solo el tipo
de lesiones mostrado en las figuras 13.4 y 13.6-13.8. Los
lectores interesados pueden acudir a los textos
habituales (Wright et al., 1992; Wright et al., 1995).
curada (flecha)
Seguimiento de la LEEP
Hay que decirles a las mujeres cómo deben cuidarse y
qué síntomas pueden tener después del tratamiento, en
su caso particular, por escrito. Hay que explicarles que
tendrán un exudado pardo o negro que durará entre
unos pocos días y dos semanas, que deberán consultar
con prontitud si persiste más de dos semanas, si se hace
maloliente o si tienen dolores en la parte inferior del
abdomen o hemorragia profusa. Se les debe
desaconsejar la ducha vaginal, los tampones y el coito
durante un mes después del tratamiento. En las figuras
13.9 y 13.10 se muestra el aspecto del cuello uterino a
los tres y a los doce meses de realizada la LEEP.
No se conoce el efecto de la LEEP sobre la posible
transmisibilidad, de o a las mujeres, de la infección por
el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) durante
la fase de curación. Ha podido ponerse de manifiesto la
eliminación de VIH-1 en las secreciones vaginales de
seropositivas tratadas por NIC (Wright et al., 2001). Por
consiguiente, los autores sugieren que se comunique a
todas las mujeres que la LEEP puede aumentar la
transmisibilidad del VIH y que los condones son un
110
FIGURA 13.10: Aspecto del cuello uterino un año después de la
LEEP
medio eficaz de prevención. Hay que usar condones
entre 6 y 8 semanas. Lo ideal sería disponer de
condones gratuitos en los consultorios de colposcopia
en los entornos donde la infección por VIH es
endémica.
Hay que dar cita de seguimiento entre los 9 y 12
meses posteriores al tratamiento; el plan de manejo
seguirá el esquema presentado en el capítulo 11. En la
próxima sección se aborda la pauta a seguir ante
lesiones cuya persistencia se comprueba en las visitas
de seguimiento.
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Tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical mediante escisión electroquirúrgica con asa (LEEP)
Efectos adversos, complicaciones y secuelas a
largo plazo de la LEEP
La mayoría de las mujeres sienten algún dolor
transitorio por la inyección de anestésico local en el
cuello uterino. Se presenta hemorragia perioperatoria
intensa en el 2% o menos de las LEEP. Hay que
recomendar a las mujeres que consulten si tienen
cualquier preocupación durante el posoperatorio.
Conviene darles por escrito instrucciones relativas al
posoperatorio que aborden los siguientes puntos: Si
existe dolor posoperatorio, suele ser similar a los
calambres; las mujeres pueden tomar analgésicos orales
como el paracetamol o el ibuprofeno, si los necesitan.
En general, pocas se quejan de dolor posoperatorio. Un
exudado mucoso marrón oscuro (de la solución de
Monsel) teñido de sangre suele persistir una o dos
semanas después del tratamiento. De las mujeres
tratadas,
unas
pocas
presentan
hemorragia
posoperatoria moderada o intensa, y hay que atenderlas
con prontitud. La curación tras la LEEP suele producirse
en el plazo de un mes.
Cuando se da hemorragia posoperatoria, suele aparecer
entre 4 y 6 días después del tratamiento y proceder del
labio posterior del cuello uterino. Generalmente, esta
hemorragia puede controlarse por fulguración, aplicando la
solución de Monsel o un hisopo de nitrato de plata. Rara vez
es necesario suturar el lugar de la hemorragia. El riesgo de
infección posoperatoria es muy pequeño, y seguramente
puede reducirse aún más posponiendo la intervención hasta
que, ante un diagnóstico probable de enfermedad pélvica
inflamatoria (EPI), cervicitis de transmisión sexual (por
ejemplo, clamidiasis o gonorrea), tricomoniasis vaginal o
vaginosis bacteriana, se ha tratado adecuadamente a la
mujer y esta se ha recuperado. Si una mujer presenta en el
posoperatorio un exudado hediondo, conviene hacer un
cultivo del exudado, si es posible, y se prescribirá un
tratamiento empírico con antibióticos eficaces para la EPI
(véase el cuadro 11.1). En los países en desarrollo, puede
considerarse la posibilidad de administrar sistemáticamente
un tratamiento antibiótico provisional tras la LEEP
(doxiciclina 100 mg por vía oral, 2 veces al día, durante 7
días y metronidazol 400 mg por vía oral, 3 veces al día,
durante 7 días).
En
la
evaluación
de
seguimiento,
en
aproximadamente un 2% de las mujeres se observa que
la unión escamoso-cilíndrica se encuentra en el
conducto cervical. Esto plantea dificultades para el
examen colposcópico y el muestreo citológico
adecuado. Debe advertirse a las mujeres que en raras
ocasiones (probablemente menos del 1%) se produce
estenosis parcial o completa del conducto cervical; es
más común en menopáusicas.
Pauta a seguir ante lesiones cuya persistencia
se comprueba en las visitas de seguimiento
Hay que proceder al seguimiento de todas las mujeres
entre los 9 y 12 meses posteriores al tratamiento,
independientemente de que el informe anatomopatológico
declare que los bordes exeréticos no están afectados, para
evaluar la regresión o la persistencia de lesiones y
complicaciones. Se detectan fracasos del tratamiento
(lesiones persistentes en la visita de seguimiento) en menos
de 10% de las mujeres controladas. Para descartar la
presencia de carcinoma invasor no sospechado, es
aconsejable biopsiar todas las lesiones persistentes. Estas
últimas deben volverse a tratar con crioterapia, LEEP o
conización en frío, según convenga.
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Capítulo 14
Descontaminación, limpieza, desinfección de alto grado
y esterilización de los instrumentos empleados
en el diagnóstico y tratamiento de la neoplasia cervical
• La descontaminación se refiere a las medidas adoptadas para asegurar que el manejo de un
instrumento médico sea inocuo al reducir su contaminación con microorganismos. Este paso permite la
inactivación del virus de la hepatitis B y el VIH.
• La limpieza asegura la remoción del material biológico de los instrumentos.
• La destrucción de todos los microorganismos, incluidas las esporas bacterianas en un instrumento, se
denomina esterilización.
• Cuando no se dispone del equipo de esterilización, o no puede esterilizarse el instrumento, se emplea
la desinfección de alto grado (HLD). Excepto las esporas bacterianas, la HLD destruye todas las formas
microbianas.
• La ejecución estricta de los procedimientos anteriores según un manual escrito es útil para garantizar
la calidad de la utilización segura de los instrumentos reutilizables.
En este capítulo se resumen los pasos básicos
incluidos en la utilización segura del instrumental
reutilizable para la colposcopia y el tratamiento de la
neoplasia intraepitelial cervical (NIC). Es absolutamente
esencial conocer en detalle y comprender los pasos del
proceso de desinfección/esterilización de alto grado
(HLD), pues asegura que el instrumental empleado esté
libre de agentes infecciosos. Cualquier incumplimiento
de este proceso puede conducir a la contaminación de
los instrumentos esterilizados y al daño del paciente. El
proceso para reutilizar el instrumental empieza con la
descontaminación y sigue con la limpieza, la
esterilización/HLD, el almacenamiento y la
manipulación. Un programa de garantía de la calidad
ayudará a asegurar que los instrumentos se procesen
adecuadamente para su reempleo.
Los pasos básicos previos a la reutilización de los
instrumentos empleados para los procedimientos
clínicos y quirúrgicos son tres: la descontaminación, la
limpieza y la esterilización/HLD. Estos se tratan
brevemente y se describen los métodos usados para
esterilizar diferentes instrumentos.
Descontaminación
La descontaminación comprende una serie de pasos
para hacer inocuo el manejo de un instrumento o
dispositivo médico al reducir su contaminación con
microorganismos u otras sustancias nocivas.
Generalmente, estos procedimientos son realizados por
personal de enfermería, técnico o de limpieza y la
descontaminación protege a estos trabajadores de la
infección inadvertida. Si estos procedimientos se llevan
a cabo adecuadamente, la descontaminación de los
instrumentos se asegurará antes de la manipulación
para la limpieza. Este paso inactiva la mayoría de los
microorganismos, como los de la hepatitis B y el VIH. El
procesamiento adicional es necesario para asegurar que
el objeto se limpie y luego se esterilice.
Limpieza
La limpieza es un paso crucial para proporcionar
instrumentos inocuos, asépticos. La limpieza manual
enérgica con agua corriente y jabón líquido o
detergente elimina el material biológico, como sangre,
humores orgánicos y residuos tisulares. Los
instrumentos deben limpiarse cuanto antes después del
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Capítulo 14
uso. Si se deja material biológico, éste puede actuar
como un santuario para los microorganismos residuales,
protegiéndolos de los efectos de la desinfección y la
esterilización.
Esterilización o desinfección de alto grado
(HLD)
La esterilización se define como el proceso de destruir
todos los microorganismos en un instrumento mediante
la exposición a agentes físicos o químicos. Este proceso
elimina todas las formas de vida microbiana, incluidas
las esporas bacterianas. En la práctica, se considera
lograda la esterilidad si la sobrevivencia probable de un
microorganismo es menor de uno en un millón. El
proceso de esterilización es fundamental para reutilizar
inocuamente los instrumentos en la atención clínica.
Cuando no se dispone del equipo de esterilización, o
no puede esterilizarse el instrumento, se usa la HLD. La
desinfección implica que la carga microbiana de un
instrumento se reduce, pero no se elimina enteramente.
El grado de esta reducción depende del proceso de
desinfección empleado y la resistencia de las formas
microbianas presentes. En la práctica, sin embargo, la
HLD destruye todas las formas de vida microbiana,
excepto las esporas bacterianas.
Método de descontaminación
Inmediatamente después del uso, colóquese el
instrumental y los demás elementos, como guantes, en
un balde plástico grande, limpio, con solución de cloro
al 0,5% durante 10 minutos. La solución clorada al 0,5%
puede prepararse agregando una parte de lejía
doméstica concentrada (solución de hipoclorito de
sodio, con 5% de cloro) a nueve partes de agua.
La fórmula general para hacer una solución diluida a
partir de un preparado comercial de cualquier
concentración dada es la siguiente: partes de agua
totales = [% concentrado/% diluido] -1. Por ejemplo,
para hacer una solución de cloro diluida al 0,5% a partir
de la lejía doméstica líquida concentrada al 5% =
[5,0%/0,5%] -1 = 10-1 = 9 partes de agua; en
consecuencia, agréguese una parte de lejía concentrada
a nueve partes de agua.
Si se está usando el cloro en polvo seco del
comercio, empléese la siguiente fórmula para calcular
la cantidad (en gramos) del polvo seco requerido para
hacer la solución de cloro al 0,5%:
Gramos/litro = [% diluido/% concentrado] x 1.000.
114
Por ejemplo, para hacer una solución de cloro
diluido al 0,5% a partir de polvo seco de hipoclorito de
calcio al 35% = [0,5%/35%] x 1.000 = 14,2 g. Por lo
tanto, agréguense 14,2 g de polvo seco a 1 litro de agua
o 142 g a 10 litros de agua. Los instrumentos no deben
quedar en la lejía diluida durante más de 10 minutos y
deben limpiarse en agua hervida inmediatamente
después de la descontaminación para prevenir la
decoloración y la corrosión del metal.
Método de limpieza
La limpieza manual minuciosa de los instrumentos con
agua y detergente para eliminar todo el material
orgánico, después de la descontaminación en la solución
clorada al 0,5% durante 10 minutos, es de importancia
capital antes de la esterilización o la HLD. Debe usarse
un cepillo para fregar los instrumentos y remover la
materia biológica. Los instrumentos deben limpiarse
cuanto antes después del uso, para que ningún material
orgánico se deshidrate y adhiera a los instrumentos,
proporcionando un santuario a los microbios. La persona
que efectúa la limpieza debe usar guantes protectores
para lavar los instrumentos.
Quienes efectúan la limpieza deben emplear lentes o
gafas para proteger los ojos del agua contaminada. Debe
prestarse especial atención a los instrumentos con
dientes (por ejemplo, sacabocados de biopsia),
articulaciones y tornillos (por ejemplo, espéculos
vaginales), a los cuales puede adherirse material
biológico. Después de la limpieza, los instrumentos
deben enjuagarse a fondo con agua hervida para extraer
los residuos detergentes.
Métodos de esterilización
Los instrumentos que se consideran ‘críticos’ (aquellos
que se introducen en los tejidos corporales estériles o el
sistema vascular, véase el cuadro 14.1, por ejemplo,
sacabocados de biopsia, instrumental quirúrgico, punta
del electrocauterio, espéculos vaginales) requieren
esterilización antes de su reempleo. Aquí, se describen
dos métodos de esterilización.
(a) La esterilización por vapor saturado a alta presión
mediante autoclaves se recomienda para la
esterilización. Los instrumentos descubiertos deben
exponerse durante 20 minutos a temperaturas de
121-132°C a una presión de 106 kPa (15 lb/pulgada2).
Se deben seguir las recomendaciones del fabricante,
dado que las presiones adecuadas pueden variar
levemente según la marca del autoclave. Los
paquetes pequeños de instrumentos envueltos deben
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Descontaminación, limpieza, desinfección de alto grado y esterilización de los instrumentos empleados
ser expuestos durante 30 minutos. El material
empleado como envoltorio debe ser suficientemente
poroso para que lo atraviese el vapor. Los
instrumentos estériles envueltos tienen un período
máximo de almacenamiento de hasta siete días, si se
conservan secos e intactos. Una vez abiertos, deben
colocarse en un envase estéril. Los autoclaves
pequeños son ideales para su uso en los consultorios.
(b) La esterilización química
por sumersión en
glutaraldehído al 2-4% por 8-10 horas o en formol
al 8% durante 24 horas es una alternativa a la
esterilización mediante vapor. Esto requiere
manipulación especial con guantes y los
instrumentos así esterilizados deben enjuagarse
con agua estéril antes del uso, pues estos
productos químicos dejan residuos en los
instrumentos. El glutaraldehído es muy costoso y
el formol es más irritante para la piel, el pulmón
y los ojos. La esterilización por vapor se prefiere
a la esterilización química.
Métodos de desinfección de alto grado (HLD)
Aquí se describen dos métodos de HLD:
a) El simple agua corriente hirviendo en un recipiente
limpio ofrece una forma barata y fácilmente
accesible de HLD. El tiempo de contacto para los
instrumentos debe ser de al menos 20 minutos,
después de iniciado el hervor. El agua del recipiente
debe cambiarse diariamente. El recipiente debe
lavarse y mantenerse seco todos los días.
b) Alternativamente, la HLD puede obtenerse al
sumergir los instrumentos en una de las siguientes
soluciones durante 20 ó 30 minutos:
• Solución de cloro al 0,1%: Si se emplea agua hervida
para hacer la solución, se puede usar cloro al 0,1% para
la HLD. Si no, se debe emplear la solución al 0,5%. El
tiempo de contacto requerido es de 20 minutos. La
solución es muy corrosiva para el acero inoxidable.
Después de la desinfección, los instrumentos deben
enjuagarse a fondo con agua hervida y luego ser
secados al aire o con un paño estéril antes del uso. El
período máximo de almacenamiento de la solución
preparada es de una semana.
• Solución de peróxido de hidrógeno al 6%: Puede
prepararse mediante el agregado de una parte de
una solución al 30% a cuatro partes de agua
hervida; el tiempo de contacto es 30 minutos.
Después de la desinfección, los instrumentos deben
enjuagarse a fondo con agua hervida y luego ser
•
secados al aire o con un paño estéril antes del uso.
Sin embargo, esta solución dañará las superficies
externas de las gomas y los plásticos y corroerá el
cobre, el cinc y los instrumentos de latón después
del uso prolongado.
Glutaraldehído al 2%: Debe prepararse según las
instrucciones del fabricante; la solución activada al
2% en un envase cubierto tiene un período máximo
de almacenamiento de dos semanas. El tiempo de
contacto es 20 minutos. Como el glutaraldehído
forma residuos en los instrumentos, que son tóxicos
para los tejidos, los instrumentos deben enjuagarse
a fondo con agua estéril y secarse con un paño
estéril antes del uso.
Garantía de la calidad
La ejecución estricta de la descontaminación, limpieza
y esterilización o HLD de los instrumentos, según un
manual escrito, es útil para la garantía de la calidad de
los procedimientos. El manual debe ser de fácil acceso
en el consultorio para la referencia rápida. El proceso
de garantía de la calidad incluye auditorías regulares,
análisis, ajustes de sistemas y educación. Las auditorías
deben incluir examen de los métodos de esterilización
usada, los elementos esterilizados, la duración y la
temperatura de la exposición, la identificación de la
persona que realiza la esterilización y el examen
periódico y la inspección del equipo empleado para la
esterilización. La frecuencia de infecciones pelvianas
después de los procedimientos clínicos en este contexto
(es decir, tamizaje, detección temprana y tratamiento
del precáncer cervical) es un buen indicador de la
calidad del proceso de esterilización implantado.
Clasificación de Spaulding del instrumental
médico (modificada)
De acuerdo con el modo en que se lo emplea, Spaulding
categorizó el instrumental médico como ‘crítico’,
‘semicrítico’ y ‘no crítico’ (cuadro 14.1). Esto es útil
como guía para el procesamiento previo a la
reutilización.
La desinfección de grado intermedio da lugar a la
destrucción de Mycobacterium tuberculosis, las
bacterias vegetativas, la mayoría de los virus (VIH,
hepatitis B y virus de herpes simple) y la mayoría de los
hongos (Candida, Aspergillus), pero no destruye las
esporas bacterianas. La desinfección de bajo grado
destruye la mayoría de las bacterias, algunos virus,
algunos hongos, pero no Mycobacterium tuberculosis o
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Capítulo 14
las esporas bacterianas. El alcohol etílico o isopropílico
al 60-90% o los yodóforos como el yodo povidona al 10%
actúan como desinfectantes de grado intermedio o bajo.
El alcohol no deja residuos en los instrumentos, pero los
yodóforos sí lo hacen. En el cuadro 14.2 se presenta una
guía para el procesamiento de los instrumentos y
materiales usados para el tamizaje de la neoplasia
cervical, la colposcopia y el tratamiento de la NIC.
Descontaminación de las superficies en el
consultorio de tamizaje
Las mesas de procedimientos, los carritos, el equipo
(colposcopio, equipo de criocirugía, generador
electroquirúrgico, evacuador de humo, lámpara
halógena, etc.) del consultorio de tamizaje pueden
contaminarse con humores orgánicos como
secreciones vaginales, secreciones purulentas,
sangre, etc. La mesa de procedimientos debe
descontaminarse después de cada procedimiento,
pero las otras superficies deben descontaminarse una
vez al día mediante una solución de cloro al 0,5%,
alcohol etílico o isopropílico al 60-90% u otros
desinfectantes químicos como los yodóforos. El piso
del consultorio de tamizaje también debe
descontaminarse diariamente.
Cuadro 14.1: La clasificación de Spaulding del instrumental médico
Clase
Uso
Procesamiento
Crítico, ‘C’
Se introduce en sitio corporal estéril
o en el sistema vascular
Descontaminación, limpieza seguida
de esterilización
Semicrítico, ‘SC’
Entra en contacto con mucosa
intacta o piel no íntegra
Descontaminación, limpieza seguida
de desinfección de alto grado (HLD)
No crítico, ‘NC’
Entra en contacto con piel sana
Descontaminación, limpieza seguida
de desinfección de grado intermedio
o bajo
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Descontaminación, limpieza, desinfección de alto grado y esterilización de los instrumentos empleados
Cuadro 14.2: Guía para procesar los instrumentos y materiales empleados para la detección
y tratamiento tempranos de la neoplasia cervical
Instrumento/material
Categoría
Procesamiento
Procedimiento sugerido
Espéculo vaginal, retractores
vaginales, pinzas de biopsia,
cureta endocervical, espéculo
endocervical, portaagujas,
pinzas dentadas, pinza
mosquito, pinzas vulsellum,
espéculo y retractor de
paredes laterales vaginales
aislados
‘C’
Descontaminación y
limpieza seguida de
esterilización o HLD
Autoclavado o desinfección con
agua hirviendo
Guantes
‘C’
Descontaminación y
limpieza seguida de
esterilización
Autoclavado de paquetes
envueltos
Criosondas
‘SC’
Descontaminación y
limpieza seguida de
HLD
Desinfección con cloro al 0,1% o
glutaraldehído al 2% o peróxido
de hidrógeno al 6%
Cabeza del colposcopio,
equipo de posición de la LEEP,
crioaplicador y regulador,
botella de gas refrigerante,
mesa de examen, lente
manual, aviscopio, linternas,
lámpara halógena, carrito del
instrumental, bandejas
‘SC’
Desinfección de grado
intermedio o bajo
Limpieza con alcohol etílico o
isopropílico al 60-90%
C: Crítico; SC: Semicrítico; NC: No crítico; HLD: Desinfección de alto grado
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Anexo 1
Registro de colposcopia
EJEMPLO
1. Número del expediente médico: ______________________
2. Nombre de la paciente: _____________________________
3. Edad: ______
4. Fecha de la consulta: ______ /______ /________ (Día/Mes/Año)
5. Colposcopista: ______________________________________________________________
6. ¿Vio toda la unión escamoso-cilíndrica (UEC)?
Sí
No
(En caso negativo, sopese la posibilidad de legrado endocervical)
7. Colposcopia insatisfactoria: Por no haber visto toda la UEC
Por no haber visto toda la lesión
8. Hallazgos colposcópicos dentro de la zona de transformación (marque con ✓):
(Dibuje la UEC, epitelio acetoblanco, punteado, mosaico, vasos atípicos y demás lesiones)
Epitelio acetoblanco plano
Epitelio acetoblanco micropapilar o cerebroide
Leucoplasia
Punteado
Mosaico
Vasos atípicos
Áreas yodonegativas
Otros (especificar): _________________________________________
9. Hallazgos fuera de la zona de transformación: __________________________
______________________________________________________________________________________________
10. Sospecha colposcópica de carcinoma invasor:
Sí
No
11. Otros hallazgos: ______________________________________________________________________
__________________________________________________________________________________________
12. Diagnóstico colposcópico (marque con ✓):
Colposcopia insatisfactoria (especifique): __________________________________________________
Hallazgos colposcópicos normales
Inflamación o infección (especifique): _____________________________________________________
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Anexo
Leucoplasia
Condiloma
NIC de bajo grado
NIC de alto grado
Carcinoma invasor (especificar ubicación): ________________________________________________
Otros (especificar): _____________________________________________________________________
Número de biopsias tomadas _____ (marque su ubicación con una ‘X' en el dibujo de la colposcopia)
Legrado endocervical (LEC)
13. Otros hallazgos (marque con ✓):
La lesión afecta al endocérvix
Se induce fácilmente la hemorragia mucosa
Cervicitis purulenta
Flujo opaco
Flujo amarillo
Otros (especificar): ______________________________________________________________________
14. Firma del colposcopista: ____________________________________________________________________
15. Si durante la colposcopia se ha realizado un test, anote los resultados:
Citología:
LEC:
Biopsia:
Negativa
Negativa
Negativa
Atipia o NIC 1
NIC 1
NIC 1
NIC 2
NIC 2
NIC 2
NIC 3
NIC 3
NIC 3
Carcinoma invasor
Carcinoma escamoso microinvasor
Carcinoma escamoso microinvasor
Arcinoma escamoso invasor
Carcinoma escamoso invasor
Adenocarcinoma
Adenocarcinoma in-situ
Displasia glandular
Adenocarcinoma
No se practicó LEC
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Anexo 2
Formulario de consentimiento
EJEMPLO
Nombre de la paciente……………………….…. Centro de salud ……………………….
Consentimiento para colposcopia, biopsia y posible tratamiento
El cáncer cervicouterino es un problema para las mujeres de nuestra región, que podría en gran parte prevenirse
mediante pruebas sencillas. Los médicos emplean una prueba que permite detectar problemas tempranamente. Así
pueden ser tratados y se evita el cáncer.
Procedimientos
La han remitido a colposcopia porque quizá tenga usted un problema de cuello uterino. Si decide someterse a esta
exploración, el médico le informará y orientará acerca del cáncer cervicouterino, le hará algunas preguntas sobre
sus antecedentes reproductivos y la posibilidad de que esté embarazada, y le explorará el cuello uterino hoy. Usará
un espéculo para mantener la vagina abierta. Luego, le limpiará suavemente el cuello uterino con vinagre. Quizá
sienta un leve picor debido al vinagre. El médico le mirará el cuello uterino con un colposcopio, que lo magnifica e
ilumina para poder verlo mejor. El colposcopio no la tocará. El examen llevará entre 5 y 7 minutos.
Si del examen con el colposcopio se desprende que tiene usted el cuello uterino sano, esto habrá sido todo. Si el
examen con el colposcopio sugiere que no tiene usted el cuello uterino sano, el médico tomará una pequeña
muestra de tejido del cuello uterino (lo que se llama una biopsia) para comprobar el diagnóstico.
La biopsia puede causarle algún dolor durante unos segundos, que varía de una sensación de leve pellizco a una
de retortijones. Después de la biopsia, le aplicarán crioterapia para extraerle la zona problemática del cuello
uterino. Probablemente sentirá retortijones durante el procedimiento y hasta después de transcurridos unos
minutos; después suelen detenerse. Seguramente también manchará algo o tendrá una leve hemorragia durante 1
a 2 semanas y un exudado vaginal acuoso que dura de 2 a 4 semanas. Se le pedirá que no tenga relaciones durante
3 ó 4 semanas, para darle tiempo al cuello uterino de sanar adecuadamente. También se le pedirá que regrese al
consultorio entre 9 y 12 meses después del procedimiento para una visita de seguimiento. El médico volverá a
examinarle el cuello uterino con un colposcopio para asegurarse del éxito del tratamiento. Si de este nuevo examen
colposcópico se desprende que el tratamiento no tuvo éxito, se le indicará cómo proceder.
Riesgos
La exploración vaginal puede darle vergüenza. El examen colposcópico puede causar irritación y ardor vaginal
durante unos minutos. Si le toman una biopsia del cuello uterino, puede presentar hemorragia vaginal leve durante
un día o dos. Si la someten a crioterapia, podrá tener un exudado vaginal acuoso durante hasta cuatro semanas.
Aunque es improbable, también puede presentar hemorragia vaginal abundante. Hay un 10% de posibilidad de que
la crioterapia, aun realizada correctamente, no sea eficaz; este resultado se detectará en el examen de seguimiento
entre los 9 y 12 meses posteriores a su realización.
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Anexo
Admisibilidad
Antes de la exploración se le harán algunas preguntas para conocer la posibilidad de que esté embarazada. Si la
posibilidad existe, le harán la prueba del embarazo ordinaria con una gota de orina. Le harán la colposcopia aunque
esté usted embarazada. Si necesita tratamiento y la prueba del embarazo es positiva, se aplazará el tratamiento
hasta seis semanas después del parto.
Confidencialidad
Toda su información personal será confidencial y se usará solo para su atención médica. Cualquier otro uso de la
misma requerirá su consentimiento escrito. El hecho de que usted rechace cualquier parte de este examen no
afectará la atención que podamos darle en el futuro.
Preguntas
Haga cualquier pregunta que tenga, acerca del examen o de sus derechos como paciente, al personal del hospital
de distrito.
Declaración de la paciente (ejemplar para el proveedor)
Me han explicado la información precedente relativa a la colposcopia, la biopsia y el posible tratamiento, y he
podido hacer preguntas. Acepto someterme a esta exploración.
____________________________________________________
Firma de la paciente
O Huella digital de la paciente Fecha ________________________________________
____________________________________________________
Firma de un testigo
Fecha _____________________
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------(cortar por la línea de puntos y dar a la paciente)
Declaración de la paciente (ejemplar para la interesada)
Me han explicado la información precedente relativa a la colposcopia, la biopsia y el posible tratamiento, y he
podido hacer preguntas. Acepto someterme a esta exploración.
Firma de la paciente
O Huella digital de la paciente Fecha ________________________________________
____________________________________________________
Firma de un testigo
Fecha _____________________
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Anexo 3
Preparación de la solución de ácido acético al 5%,
la yodoyodurada de Lugol y la de Monsel
Ácido acético al 5%
Ingredientes
Cantidad
1. Ácido acético glacial
2. Agua destilada
5 ml
95 ml
Preparación
Agregue cuidadosamente 5 ml de ácido acético glacial a 95 ml de agua destilada y mezcle a fondo.
Almacenamiento:
El ácido acético que no haya usado debe desecharse al final del día.
Etiquetado:
Ácido acético al 5%
Nota: Es importante acordarse de diluir el ácido acético glacial, ya que al aplicarlo sin diluir al epitelio le
causa una quemadura química grave.
Solución yodoyodurada de Lugol
Ingredientes
Cantidad
1. Yoduro potásico
2. Agua destilada
3. Cristales de yodo
10 g
100 ml
5g
Preparación
A. Disuelva 10 g de yoduro potásico en 100 ml de agua destilada.
B. Agregue lentamente 5 g de cristales de yodo, agitando al mismo tiempo.
C. Filtre y guarde en un frasco marrón, que cerrará firmemente.
Almacenamiento:
1 mes
Etiquetado:
Solución yodoyodurada de Lugol
Usar antes de (fecha)
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Anexo
Solución de Monsel
Ingredientes
Cantidad
1.
2.
3.
4.
15 g
unos granos
10 ml
12 g
Subsulfato férrico
Polvo de sulfato ferroso
Agua estéril para mezclar
Glicerolado de almidón
Preparación
Atención: La reacción es exotérmica (libera calor).
A. Eche unos granos del polvo de sulfato ferroso en 10 ml de agua estéril en un bocal de vidrio. Agite.
B. Disuelva el subsulfato férrico en la solución, dando vueltas con un agitador de vidrio. La solución debe quedar
límpida.
C. Pese el glicerolado de almidón en un mortero de vidrio. Mezcle bien.
D. Agregue lentamente la solución de sulfato férrico al glicerolado de almidón, removiendo constantemente para
conseguir una mezcla homogénea.
E. Guarde la mezcla en un frasco de vidrio marrón de 25 ml.
F. Para uso clínico, suele preferirse permitir la suficiente evaporación que dé a la solución una consistencia
pastosa, pegajosa, parecida a la mostaza. Esto puede llevar de 2 a 3 semanas, según el entorno. La parte
superior del envase luego puede asegurarse para el almacenamiento. Si es necesario, puede añadirse agua
estéril a la pasta para hacerla menos densa.
Nota: Esta preparación contiene 15% de hierro elemental.
Almacenamiento:
6 meses
Etiquetado:
Solución de Monsel
Agitar bien
Solo para uso tópico
Usar antes de (fecha)
Glicerolado de almidón
(ingrediente de la solución de Monsel)
Ingredientes
Cantidad
1. Almidón
2. Agua estéril para mezclar
3. Glicerina
30 g
30 ml
390 g
Preparación
A. En un crisol de porcelana, disuelva el almidón en el agua estéril.
B. Añada la glicerina. Agite bien.
C. Caliente el crisol y su contenido sobre un mechero de Bunsen. Mezcle constantemente con una espátula hasta
que la masa se hinche y adquiera una consistencia espesa. Tenga cuidado de no calentar excesivamente,
pues se pondrá amarilla.
Almacenamiento:
1 año
Etiquetado:
Glicerolado de almidón
Consérvese en un lugar fresco
Solo para uso tópico
Usar antes de (fecha)
Nota: No caliente excesivamente, o la mezcla se pondrá amarilla.
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Anexo 4
Terminología colposcópica
Hallazgos colposcópicos normales
Epitelio original escamoso
Epitelio cilíndrico
Zona de transformación normal
Hallazgos colposcópicos anormales
Dentro de la zona de transformación
Epitelio acetoblanco
Plano
Epitelio acetoblanco micropapilar o cerebroide
Punteado*
Mosaico*
Leucoplasia*
Áreas yodonegativas
Vasos atípicos
Fuera de la zona de transformación, por ejemplo en
exocérvix o vagina
Epitelio acetoblanco*
Plano
Epitelio acetoblanco micropapilar o cerebroide
Punteado*
Mosaico*
Leucoplasia*
Áreas yodonegativas
Vasos atípicos
Sospecha colposcópica de carcinoma invasor
Colposcopia insatisfactoria
No se ve la unión escamoso-cilíndrica
Inflamación o atrofia intensas
No se ve el cérvix
Otros hallazgos
Superficie micropapilar no acetoblanca
Condiloma exofítico
Inflamación
Atrofia
Úlcera
Otros
* Indica cambio, menor o mayor. Cambios menores
son el epitelio acetoblanco, el mosaico fino, el
punteado fino y la leucoplasia delgada. Cambios
mayores son el epitelio acetoblanco denso, el mosaico
grueso, el punteado grueso, la leucoplasia gruesa, los
vasos atípicos y la erosión.
Referencia: Stafl y Wilbanks (1991)
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Anexo
Anexo 5
El índice colposcópico modificado de Reid (RCI)*
El índice colposcópico modificado de Reid (RCI)*
Signos colposcópicos
Cero puntos
Un punto
Dos puntos
Color
Epitelio acetoblanco tenue (no
Coloración
Denso, opaco, de
completamente opaco); indiferenciado;
intermedia
densidad blanco
transparente o translúcido
blanquecina y
ostra; gris
Área acetoblanca más allá del borde de
superficie brillante
la zona de transformación
(la mayoría de las
Color blanco nieve e intenso brillo
lesiones deben
superficial (raro)
clasificarse en esta
categoría)
Bordes y superficie
de la lesión
Contorno microcondilomatoso o
Lesiones regulares,
Bordes dehiscentes,
micropapilar
simétricas, de
enrollados2
Lesiones planas con bordes indefinidos
contornos netos y
Demarcaciones
Bordes en forma de pluma o finamente
rectilíneos
internas entre
1
dentados
zonas de apariencia
3
Lesiones anguladas, melladas
colposcópica dispar:
Lesiones satélites más allá del borde de
una central de
la zona de transformación
cambios mayores y
otra periférica de
cambios menores
Angioarquitectura
Capilares finos, cercanos, de calibre y
Punteado o mosaico
disposición uniforme4
grueso bien
Patrones vasculares mal formados de
definido,
punteado o mosaico finos
nítidamente
Vasos más allá del borde de la zona de
delineado5 y
transformación
dispuesto amplia y
Capilares finos en lesiones
aleatoriamente
6
microcondilomatosas o micropapilares
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Ausencia de vasos
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Anexo
El índice colposcópico modificado de Reid (RCI)* (Cont.)
Signos colposcópicos
Cero puntos
Un punto
Dos puntos
Captación de yodo
Captación positiva de yodo que confiere
Captación parcial
Lesión significativa
al tejido un color castaño-caoba
de yodo; aspecto
que no capta la
Lesión insignificante que no capta la
moteado, jaspeado
tinción con yodo, es
tinción con yodo, es decir, tinción
decir, tinción
amarilla de una lesión con tres o menos
amarilla de una
puntos en los tres primeros criterios
lesión con cuatro o
Zonas más allá del borde de la zona de
más puntos en los
transformación, que resaltan en la
tres primeros
colposcopia por ser yodo negativas
criterios
7
(suelen deberse a paraqueratosis)
*
La clasificación colposcópica se realiza con una solución acuosa yodoyodurada de Lugol y ácido acético al 5%. (Véase el anexo 3
para la preparación de la solución yodoyodurada de Lugol y la de ácido acético al 5%)
1
No se incluye aquí el contorno superficial microexofítico indicativo del cáncer evidenciable por colposcopia.
2
Los bordes epiteliales se despegan con facilidad del estroma subyacente y se enrollan. Nota: Las lesiones prominentes de bajo grado
suelen interpretarse como más graves de lo que son, en cambio, es fácil pasar por alto sutiles parches avasculares de H-LIE.
3
Otórguele un cero aunque parte del borde periférico sea recto.
4
A veces, los patrones de mosaico vascularizados en el centro son característicos de anomalías histológicas de bajo grado. Estos
patrones capilares lesionales de bajo grado pueden ser muy pronunciados. Hasta que el médico aprende a diferenciar los
patrones vasculares finos de los gruesos, el sobrediagnóstico es la regla.
5
No se incluye aquí la angioarquitectura atípica indicativa del cáncer evidenciable por colposcopia.
6
En general, cuanto más microcondilomatosa es la lesión, más baja es la puntuación. Sin embargo, el cáncer también puede
presentarse como un condiloma, aunque raramente.
7
Paraqueratosis: aumento del grosor de la capa epitelial superficial, con persistencia de núcleos picnóticos.
Predicción colposcópica del diagnóstico histológico mediante el Índice colposcópico de Reid (RCI)
RCI (puntuación general)
Histología
0-2
3-4
Probablemente NIC 1 o NIC 2
5–8
Probablemente NIC 1
Lesión superpuesta:
Probablemente NIC 2-3
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Índice alfabético
Adenocarcinoma
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .15, 23, 74
Adenocarcinoma in situ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13, 19, 74
Aspecto en piel de leopardo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .82
Carcinoma adenoescamoso
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .24
Carcinoma de células escamosas no queratinizante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .23-24
Carcinoma de células escamosas queratinizante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .23-24
Carcinoma in situ (CIS)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13, 14
Carcinoma microinvasor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .21, 27
Células escamosas atípicas de significado incierto (ASCUS) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .14-15
Cervicitis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .80
Cervicovaginitis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .79
Colposcopio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .29, 31
Condiloma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .14, 58, 92
Conización con bisturí frío . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .43, 92, 93, 110
Crioterapia
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .89, 95-102
Criptas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .5, 10
Descontaminación
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .113, 116
Desecación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .104
Desinfección de alto grado
Displasia
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .113, 116
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13-15
Displasia glandular . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .93
Ectopia
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .7, 8
Ectropión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .7, 8
Embarazo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .43-44, 93-94
Endocérvix . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .2, 3
Epitelio cilíndrico
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .4-5, 48, 49, 53
Epitelio escamoso estratificado no queratinizante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .3, 4
Escisión electroquirúrgica con asa (LEEP)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .103, 111
Estenosis del conducto cervical . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .102, 111
Esterilización
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .113, 116
Exocérvix . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1, 3
Formulario de consentimiento
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .38, 125
Fulguración
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .104, 107
Hiperplasia
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .8
Hiperqueratosis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .30, 58, 92
Histopatología
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .16, 24
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Índice
Índice colposcópico de Reid
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .128
Infección genital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .91-92
Inspección visual con ácido acético (IVA)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .29-36, 41, 49, 59, 65, 81, 87, 127
Inspección visual con ácido acético y lente de aumento (IVAA)
Legrado endocervical (LEC)
Lesión acetoblanca
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .30-36
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .43
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .35, 59-65, 70, 81, 87, 130
Lesión escamosa intraepitelial de alto grado (H-LIE)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .14-15
Lesión escamosa intraepitelial de bajo grado (L-LIE) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .14-15
Lesiones inflamatorias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .65, 79-83
Leucoplasia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .30, 58, 86, 92
Metaplasia escamosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .8-11, 50-51
Metaplasia escamosa madura o evolucionada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .9-12, 35, 51, 87
Metaplasia inmadura o incipiente
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .9-10, 50-54
Mosaico fino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .58, 67, 87, 128
Mosaico grueso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .57-58, 67, 87, 128
Neoplasia intraepitelial anal (NIA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .36
Neoplasia intraepitelial cervical (NIC) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13-19, 55-68, 95-111
Neoplasia intraepitelial vaginal (VAIN)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .36
Neoplasia intraepitelial vulvar (VIN) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .36
Nueva unión escamoso-cilíndrica
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .5-8
Onda de coagulación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .104
Onda mixta de corte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .104
Prueba de Schiller
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .36
Punteado fino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .58, 67, 87, 129
Punteado grueso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .58, 63, 88, 129
Quiste de Naboth . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .10
Registro de colposcopia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .29, 36, 123
Sistema Bethesda
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .14-15
Sistema de clasificación de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO)
Solución de Monsel
. . . . . . . . . .24-25
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .42, 126
Solución yodoyodurada de Lugol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .36, 41, 53, 65, 82, 127
Terminología colposcópica
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .127
Umbilicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .58
Unión escamoso-cilíndrica (UEC) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .5-8, 87
Vasos superficiales anormales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .70-74
Vasos superficiales ramificados
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .47, 48
Zona de transformación (ZT) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .11-12, 53-54, 67, 87
Zona de transformación anormal (ZTA)
Zona de transformación congénita
134
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .11-12, 41
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .12, 54
cover1
8/21/03
6:01 PM
ISBN 92 75 32471 9
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