FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA Departamento de Historia

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
Departamento de Historia de América
MANUEL LORENZO: MILITAR Y GOBERNADOR DE
SANTIAGO DE CUBA
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
PRESENTADA POR
Manuel Muriel Hernández
Bajo la dirección del doctor
Mariano Cuesta Domingo
Madrid, 2012
©Manuel Muriel Hernández, 2012
Manuel MURIEL HERNÁNDEZ
MANUEL LORENZO
Militar y Gobernador de Santiago de Cuba
TESIS DOCTORAL
Dirigida por el Prof. Dr.
D. Mariano Cuesta Domingo
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
Facultad de geografía e Historia
Departamento de Historia de América
Madrid 2012
ABREVIATURAS UTILIZADAS
AGMS - Archivo General Militar (Segovia)
AGN
- Archivo General de Navarra (Pamplona)
AGDN - Archivo General del Notariado (Madrid)
AHCM - Archivo Histórico de Cultura Militar (Madrid)
AHMS - Archivo Histórico Municipal de Salamanca (Salamanca)
AHN
- Archivo Histórico Nacional (Madrid)
AMCR - Archivo Municipal de la villa de Castro del Río (Castro del Río-Córdoba)
AS
- Archivo del Senado (Madrid)
GM
- Gaceta de Madrid (Madrid)
1
2
ÍNDICE
3
INTRODUCCIÓN
13
1. Aproximación al personaje, etapa inicial.
49
2. Soldado.
51
3. Su actividad previa a la Guerra de la Independencia.
53
I
GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
55
1. Cataluña 1808.
57
2. Manuel Lorenzo, en el sector catalán.
61
3. %apoleón refuerza el ejército francés.
66
4. Reorganización del ejército.
70
5. Acciones en que intervino Manuel Lorenzo (1809).
71
6. Cambios y operaciones en el ejército de Cataluña (1810).
79
7. Manuel Lorenzo en el sitio de Tarragona (1811).
87
8. En el Reino de Valencia.
109
9. Cambio de frente en 1812.
125
10. Lorenzo hacia el final de la Guerra (1813-1814).
128
II
GUERRA DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA
145
147
1. Un ejército para América.
Las circunstancias políticas y económicas de España en 1814.
147
Política de recuperación de la América española.
148
154
2. Lorenzo en Venezuela (1815).
La expedición de Morillo a Costa Firme.
El ejército de Costa Firme.
154
156
3
Estado de la capitanía general de Venezuela.
159
Lorenzo y la reconquista de la isla Margarita.
161
Lorenzo en la guarnición de Cumaná.
162
Cambios en la administración y en la política.
163
Lorenzo en Cumaná.
165
3. Capitanía General de Venezuela, una explicación necesaria.
166
La Capitanía General de Venezuela, origen de la república.
166
El medio y el hombre.
168
Criollos y peninsulares blancos, pardos, negros e indios.
172
Defensa de Costa Firme.
176
4. Lorenzo en Cumaná (1816).
183
La reorganización de las guerrillas.
183
Pérdida de Margarita.
184
En el continente.
186
Lorenzo en el sitio de Cumaná.
187
Lorenzo en Cumaná, frente de Barcelona (1817).
189
Morillo en Margarita.
191
5. Lorenzo en los departamentos de Barlovento (1818).
194
La provincia de Cumaná, objetivo de los rebeldes.
194
Lorenzo comandante de los departamentos de Barlovento.
195
Informe de Morillo.
196
Batalla de Cariaco y derrota de Mariño.
197
Otros frentes, nuevas batallas.
200
6. Lorenzo en Barlovento (1819).
203
Lorenzo en las bocas del Orinoco.
203
Lorenzo en Barlovento.
204
7. La España constitucional ante la guerra de América.
206
Causas que definieron la victoria de los republicanos.
206
Los Llanos vencen a Morillo.
206
4
Bolívar y la batalla de Boyacá.
208
Situación del Ejército Expedicionario al finalizar 1819.
211
8. Desentendimiento de la España constitucional de la guerra de
América.
212
Cabezas de San Juan, últimos recursos para combatir la independencia.
212
Medidas de los gobiernos liberales.
218
Hacia un armisticio.
220
El pueblo venezolano a favor de la independencia.
223
9. Agitaciones independentistas en Barlovento (1820).
225
Operaciones militares en la costa de Barlovento.
225
Independentismo en Carúpano, sublevación del batallón de Lorenzo.
228
Un ayuntamiento ofrece el mando a Lorenzo.
230
10. Firma de un Armisticio vaticinio de la derrota. Morillo entrega el
mando a La Torre.
234
Armisticio, y pérdida de Venezuela.
234
Ayudas extranjeras.
240
Abandono del Ejército Expedicionario; la derrota.
241
Morillo en la historia colombiana.
242
244
11. Ruptura del Armisticio.
Ruptura del Armisticio.
244
12. Lorenzo en Barquisimeto; Carabobo y las campañas de 1821.
246
Manuel Lorenzo, Comandante Militar de Barquisimeto.
246
Primera acciones militares.
253
Situación de Barquisimeto.
255
Plan de Bolívar para la batalla de Carabobo.
258
Pérdida de Barquisimento.
260
Ascenso de Lorenzo.
264
Sustitución de Lorenzo.
268
Derrota de Carabobo.
273
5
Puerto Cabello y rendición de Caracas y Cumaná. Ascenso de Lorenzo.
279
Ninguna esperanza de ayuda.
286
13. Lorenzo en Puerto Cabello y Maracaibo (1822).
287
Manuel Lorenzo en el puerto de La Vela.
287
Lorenzo, jefe de la división de Puerto Cabello y Costarriba.
290
Lorenzo y el batallón de Barinas, pérdida de Coro.
293
Batalla de Dabajuro: derrota de Soublette por Morales. Nuevo ascenso
de Lorenzo a coronel en el campo de batalla.
296
Morales Capitán General y comandante del Ejército.
299
Conquista de Maracaibo.
304
Últimas campañas de 1822.
309
310
14. Capitulación y fin de la guerra.
Situación comprometida de la plaza de Maracaibo desasistida
de la flota.
310
Teatro de operaciones.
312
Batalla naval de Maracaibo.
314
Rendición de Puerto Cabello.
315
El carácter de la guerra en Costa Firme.
317
Manuel Lorenzo en Venezuela: una valoración.
320
15. Repatriación de Lorenzo a través de Cuba.
322
Cuba lugar de acogida de las tropas derrotadas en el continente.
322
La situación política peninsular vista desde la isla.
324
La situación política y económica de Cuba.
325
III
GUERRA CARLISTA
333
1. Lorenzo en España hasta la guerra carlista: actividades en la Península y
335
ascenso a Brigadier.
2. El problema sucesorio y su repercusión política.
342
3. Lorenzo jefe liberal; acciones en el %orte.
354
6
4. Actitud del gobierno de Madrid ante la situación en el %orte.
368
5. Bases de Carlismo.
380
6. El general Lorenzo jefe comandante del Ejército de %avarra.
399
Acciones.
7. Lorenzo con el general Valdés.
406
8. Lorenzo con el general Quesada.
434
9. Lorenzo bajo el mando del general Rodil.
457
10. Lorenzo, jefe del ejército de %avarra y Virrey.
476
11. Lorenzo con el general Mina.
482
12. Manuel Lorenzo destinado a Cuba.
516
IV
EL GENERAL LORENZO GOBERNADOR MILITAR Y POLÍTICO DE
SANTIAGO DE CUBA
519
1. El general Lorenzo gobernador militar y político de Santiago
521
de Cuba.
El general Lorenzo Gobernador militar y político de la Plaza de Santiago
de Cuba y Comandante General del Departamento Oriental de Cuba.
521
Reencuentro de Manuel Lorenzo con Cuba.
532
2. La política del capitán general Tacón a la llegada del general Lorenzo
a Cuba.
538
El teniente general Miguel Tacón y Rosique.
538
Miguel Tacón traza su política al Gobierno.
545
Cuando Tacón llegó a Cuba.
552
3. Lorenzo gobierno de Santiago de Cuba.
Santiago en julio de 1835.
574
574
4. Primera etapa del gobierno del general Lorenzo.
581
Política directriz para Lorenzo.
581
Tacón recorta facultades a Lorenzo.
585
El problema de los consejeros cubanos.
593
7
Tacón pide la destitución de Lorenzo.
600
Elecciones a procuradores en Cortes.
602
Santiago de Cuba.
607
Realizaciones en el departamento Oriental.
615
5. Jura de la Constitución en Santiago de Cuba.
618
Movimientos sediciosos en la Península.
618
La Jura.
622
Bloqueo del departamento Oriental.
636
Estado de Santiago de Cuba.
640
Proclamación de la Constitución y repercusiones.
641
6. Bloqueo del departamento de Santiago de Cuba.
643
Situación del general Lorenzo.
643
El gobernador Lorenzo ante el bloqueo.
648
Los comerciantes de Santiago de Cuba contra el capitán general Tacón.
651
Lorenzo justifica la jura de la Constitución en Santiago de Cuba.
655
7. Lorenzo organiza la defensa militar de la Constitución en Santiago.
664
Primeras provisiones.
664
Nueva comandancia de Las Tunas.
667
La formación de la Milicia Nacional.
667
La amenaza de filibusteros.
671
8. Situación después tras la ruptura: destitución de Lorenzo.
673
Situación interna de la provincia de Cuba, informe de Tacón.
673
Maniobras de Tacón para minar la situación de Lorenzo.
680
Intromisión de Inglaterra en el problema constitucional de Santiago
de Cuba.
685
Destitución del general Lorenzo por Tacón.
692
Destitución de Lorenzo por el Gobierno.
698
Preocupación de los comerciantes y hacendados.
701
El Ayuntamiento de Santiago ante Tacón.
704
Manuel Lorenzo depone su actitud.
713
8
Sublevación de Bayamo.
715
Cesión del mando.
719
9. Liquidación del periodo constitucional en Santiago de Cuba.
723
Santiago de Cuba.
723
División pacificadora.
731
Gestiones de los comisionados ante Tacón.
740
Represalias.
747
Represalias sobre Santiago de Cuba, y favores a San Salvador de Bayamo. 749
Concesiones a Tacón de Títulos nobiliarios.
755
Mercedes para Ildefonso Suárez y otros.
755
La Iglesia y el pronunciamiento constitucional.
756
10. Elecciones en la provincia de Santiago de Cuba durante el periodo
constitucional.
766
Las Cortes del Estatuto Real.
766
Convocatoria a Cortes.
767
Celebración de elecciones en Santiago de Cuba.
768
Las Cortes Constituyentes se oponen a la admisión de los diputados
electos.
770
Protesta de los diputados cubanos.
771
11. Juicio de residencia del general Lorenzo.
773
Juicio de residencia de Manuel Lorenzo.
773
Sentencia del juicio de Manuel Lorenzo.
779
Revocación de la sentencia.
783
Amnistía de la sumaria contra Manuel Lorenzo.
784
12. Algunas cuestiones políticas derivadas del pronunciamiento del general
Lorenzo y de la jura e la Constitución en Santiago de Cuba: la reactivación
del anexionismo.
785
La reactivación del anexionismo.
785
Primeras actividades anexionistas.
790
El movimiento anexionista, es posterior a Tacón y Lorenzo.
795
9
13. La prensa y de la Isla de Cuba.
798
El general Lorenzo en la prensa.
798
V
LORENZO EN LA PENÍNSULA (1837 A 1843)
1. Lorenzo y su Manifiesto a la nación española.
803
805
2. El general Manuel Lorenzo en la Península. De Alicante al Ejército
807
del %orte.
3. El general Lorenzo capitán general de Castilla la Vieja.
816
4. El general Lorenzo con los liberales progresistas.
823
5. Defensa de la Regencia de Espartero.
838
6. Últimos servicios del general Lorenzo en el ejército.
852
VI
SENADOR Y HOMBRE DE NEGOCIOS
857
859
1. Lorenzo Senador Manuel.
Manuel Lorenzo senador por Alicante.
859
Manuel Lorenzo senador por Cáceres.
861
Intervención de Manuel Lorenzo en las sesiones del Senado.
863
El Senado aprueba pensiones a favor de familiares del teniente general
Manuel Lorenzo.
865
2. Lorenzo hombre de negocios hasta su muerte.
867
La fortuna del general Lorenzo.
867
Residencia del teniente general Manuel Lorenzo.
868
Castro del Río.
871
Testamento de Manuel Lorenzo.
874
Formación de la sociedad mercantil “Río de Tejada, Arcaya y Compañía”. 876
Evaluación de la fortuna de Manuel Lorenzo.
10
881
El general Lorenzo en Castro del Río.
884
Fallecimiento de Manuel Lorenzo.
887
Reclamaciones de la familia de Manuel Lorenzo.
888
CONCLUSIONES
891
FUENTES DOCUMENTALES
899
PERIÓDICOS REVISTAS Y PERIÓDICOS
899
BIBLIOGRAFÍA
901
11
12
INTRODUCCIÓN
Aspectos generales.
El primer contacto con el personaje de la tesis, el general, gobernador y senador
Manuel Lorenzo Oterino, se remonta a los años de la escuela primaria en Tamames
(Salamanca). En la única Historia Elemental1 que existía en la escuela se condensaba
toda la historia de España2. El capítulo treinta y seis estaba dedicado los reinados de
Isabel II, Amadeo de Saboya y la Primera República; al final del mismo había una
pequeña lectura de veintitrés líneas titulada “Acción de Alsasua, 1834 (Guerra Civil)”3.
En este hecho militar de la primera guerra carlista, Zumalacárregui atacó un
convoy militar con pertrechos y numerario del ejército liberal. Éste iba al mando del
comandante del Ejército del Norte general Quesada, y se dirigía de Vitoria a Pamplona
cuando fue sorprendido en Alsasua por el ejército carlista; después de un enconado
combate con graves pérdidas para los liberales, el convoy llegó a su destino. La
“Lectura 36” terminaba diciendo: “Todavía se combatió en Echegárate, pero el convoy
llegó felizmente a Segura, desde donde marchó a Villafranca de Guipúzcoa, y tomando
por Azcárate el camino de Pamplona, entró en dicha capital el 27, en cuanto supo
Quesada que el brigadier Lorenzo se movía en dirección a Huarte-Araquil.” Leí tantas
veces el pequeño capítulo que se grabaron para siempre los nombres de los generales
Zumalacárregui, Quesada y Lorenzo sin saber muy bien quienes eran, así como el de los
topónimos Vitoria, Pamplona, Alsasua, Segura, Azcárate, Echegarate y Huarte-Araquil.
En la lectura de la Historia de Salamanca de Manuel Villar y Macías (1887),
encontré una serie de biografías de salmantinos ilustres, entre las que se hallaba la del
general Manuel Lorenzo. La biografía ocupaba media página donde aparecían datos
poco precisos sobre la fecha de su nacimiento, “en el último cuarto del siglo XVIII”.
Informaba que había dejado su oficio de herrero al estallar la Guerra de la
Independencia para empuñar las armas en defensa de su patria; había estado en las
guerras de independencia de América; y de brigadier en la guerra carlista, derrotó e hizo
prisionero al jefe carlista Santos Ladrón de Guevara en Los Arcos (11 de octubre de
1
Historia de España. Segundo Grado. Págs. 202- 203. Editorial Luis Vives. Zaragoza 1957 y 1960.
Como autor figura la Editorial Luis Vives.
2
Hemos optado, de conformidad con el director, por notas identificativas cuyo desarrollo completo se
halla en BIBLIOGRAFÍA.
3
GUIU MARTÍ: El año militar.
13
1833). El 29 de diciembre del mismo año junto con Oráa había derrotado a
Zumalacárregui en Nazar y Asarta, y por tal victoria y con ese nombre, “le quiso dar un
título de marqués la reina gobernadora, pero rehusó”4. Por las fechas en que se
desarrollaban las operaciones, parecía que no había duda de que el general Manuel
Lorenzo, era el que citaba Guiu y Martí en la “Lectura 36”. No había ninguna noticia
sobre su función más importante, la de gobernador civil y militar de Santiago de Cuba.
La Historia de la Guerra Civil y de los partidos liberal y carlista de Antonio
Pirala5, nos acercó a las operaciones más relevantes en que había participado Manuel
Lorenzo en la guerra carlista desde el 11 de octubre de 1833 a finales de febrero de
1835, en que cesa en el mando de una división en Navarra y es destinado como
comandante general del departamento Oriental y gobernador de Santiago de Cuba.
Este salmantino que había participado en la guerra de la Independencia, en la
guerra en las territorios americanos, en la guerra carlista con notable éxito, que había
sido gobernador militar de Santiago de Cuba y comandante general de su departamento
y que había alcanzado el mando de la capitanía general de Castilla la Vieja, sin embargo
no había tenido ningún reconocimiento en la capital de su nacimiento, ninguna calle o
plaza recordó su nombre en ninguna época. Era un personaje desconocido totalmente en
la culta y universitaria Salamanca.
Nos atraía la trayectoria militar y política del general Manuel Lorenzo por lo
variado del teatro donde desarrolló sus funciones militares: frentes de Cataluña (18081811), de Valencia (1811-1813), de Castilla la Vieja, Vitoria, Navarra y Francia en
1813 y 1814; campaña en la insurrección de la América hispánica en la Capitanía
General de Venezuela desde 1815 hasta la capitulación en 1823; en la guerra carlista, en
Navarra, desde octubre de 1833 hasta marzo de 1935; fue Comandante General y
Gobernador de Santiago de Cuba desde 18 de julio de 1835 hasta 22 de diciembre de
1836 y Capitán General del distrito militar de Extremadura, Baleares y Comandante
general del Campo de Gibraltar.
Toda esta trayectoria sugiere la existencia de otros muchos hechos olvidados, que
acaso en su tiempo carecieran de valor al historiador, pero que en la actualidad podrían
tener relevancia. También habría participado en otros hechos importantes, y silenciada
su actuación, por haber sido acaparada la atención por otros actores, por otros jefes
4
5
VILLAR Y MACÍAS: Historia de Salamanca. Libro IX. Pág. 126
PIRALA: Historia de la Guerra Civil. Tomo I. Págs. 201 y siguientes.
14
superiores o personajes más caracterizados; como así sucedió. Manuel Lorenzo en los
momentos de mayor protagonismo de la primera guerra carlista fue siempre un segundo
jefe, mandó un segundo cuerpo de ejército y, en algunas ocasiones interinamente, fue
comandante del ejército de Navarra y virrey. Teníamos que encontrar el camino que nos
condujera al conocimiento del personaje desde sus orígenes, y su desarrollo hasta la
conclusión de su vida y obra.
Comunicado mi interés por el tema al profesor Cuesta Domingo, exigió otra prueba
sobre el personaje. Se presentó un artículo en la Cátedra “General Castaños” de la
Capitanía General del Sur [se llamaba entonces] Sevilla que titulamos Actividad
Castrense y Política del General Manuel Lorenzo en España y América periodo 18301847 (fue publicado). La pequeña obra resultó de interés, porque entendían en la
Cátedra que no todo debía ser Espartero, Narváez y O´Donnell, personajes que como es
lógico allí aparecieron. Ahora parecía que el personaje estaba aprobado y a tal efecto
nos dedicamos a valorar las posibilidades.
Aceptamos el reto de la elaboración de la Tesis, a pesar de las dificultades que a
priori presentaban las fuentes, estaba seguro que el desarrollo de un programa bien
confeccionado, siguiendo la metodología adecuada en cada una de las facetas de la vida
de Lorenzo, nos descubriría un personaje de gran dimensión en el campo militar, y rico
en otras facetas de su vida política y personal. No esperábamos encontrar abundancia de
fuentes, y menos una exégesis de su obra, o comentarios a los hechos de un personaje
de segundo escalón en la milicia. Nos equivocábamos en algún aspecto, pues en su
faceta de comandante militar del departamento de Santiago de Cuba, llamó la atención
en la metrópoli, la política liberal desarrollada por Lorenzo en su provincia, que no
estaba en sintonía con la del Gobierno que trataba de transformar la provincia de Cuba
en una colonia de explotación. Lorenzo fue sumariado y expulsado de Cuba. Hoy hemos
comprobado que se le recuerda, se valora y estudia su obra en Cuba por los
historiadores; a Lorenzo se le tiene allí por un luchador por las libertades de la isla,
admitiendo que se trataba de un general y patriota al servicio de España.
El general Manuel Lorenzo fue presentado en el DEA6, y cuando empezamos a
trabajar en la Tesis, necesariamente conocíamos ya su expediente militar conservado en
6
DEA es una sigla de uso universitario cuyo desarrollo no procede en este ámbito. Las demás siglas que
aparecen en la Tesis son desarrolladas cuando aparecen por primera vez, todas ellas en la Introducción; en
su mayoría son de uso común en la investigación histórica pero nos ha parecido apropiado, por los
habituales usos.
15
el Archivo General Militar de Segovia (AGMS). Queremos decir que conocíamos su
trayectoria vital, lugares de los hechos principales, comisiones a las que había
pertenecido, condecoraciones, etc. El itinerario de su vida desde el nacimiento hasta su
muerte. Con estos datos podíamos establecer mediante hipótesis las principales etapas
de su vida. Al introducirnos, comprobamos que lo que parecía un gran avance, solo
mostraba el vacío historiográfico. En cada etapa teníamos que estudiar el camino a
seguir para adentrarnos en el tema.
Las etapas de la vida militar y política del general Manuel Lorenzo están
perfectamente diferenciadas, lo que ha permitido ajustar la metodología a las diversas
fuentes, en el que hay una primacía de la historia militar, aunque haya necesariamente
un soporte de historia política y social.
Objetivos y estructura de la Tesis.
1. El primer objetivo es dar a conocer a un personaje con sobrados méritos,
alcanzados en España e Hispanoamérica.
2. Conocer al soldado en la Guerra de la Independencia y los criterios que
primaban en los ascensos de aquel ejército.
3. Comportamiento en el ejército de Ultramar.
4. Profundizar en el conocimiento político y militar de la Primera Guerra carlista.
Campañas y causa de la baja del general Lorenzo en el Ejercito del Norte.
5. Conocer el estatus colonial de Cuba en 1834 y los cambios introducidos en esa
época, de tanta trascendencia para la Isla y para España.
6. Aclarar la controvertida actuación del general Lorenzo como gobernador
político y militar de Santiago de Cuba y su departamento.
7. Valorar la competencia militar del general Lorenzo, en especial, el de su
segundo periodo en la guerra carlista.
8. Conocer las causas de su introducción en la política y su comportamiento
9. Conocer el valor y el empleo de la fortuna de la mujer del general Lorenzo.
Para el conocimiento de los objetivos de la Tesis, hemos desarrollados su estudio en
seis etapas o periodos perfectamente diferenciadas que tienen fuentes y documentos
específicos.
1ª. Lorenzo Soldado de la guerra de la Independencia. Comprende desde su nacimiento
en Salamanca el 29 de octubre de 1785 hasta su ingreso en la milicia en 1802, y
comienzo y desarrollo de la guerra de la Independencia de 1808 a 1814 que termina con
el grado de subteniente. En este periodo asiste a la liquidación del Viejo Régimen.
16
2ª. Campaña de la guerra de la independencia americana en la Capitanía General de
Venezuela. Marchó en 1815 en el ejército de Costa Firme al mando de Morillo y
permaneció ocho años en campaña hasta la capitulación en 1823. Termina la guerra de
Ultramar con el grado de coronel Laureado. Es repatriado a Cuba donde permanece un
año. Es el periodo de formación de Lorenzo como jefe que le capacita para el mando de
unidades superiores. El periodo de ausencia de la Península, ha sido de máxima tensión
entre absolutistas y liberales.
3ª. Regreso a España y guerra carlista. Se incorpora al servició en Pamplona como
inspector de inválidos en 1826. Adiestra al regimiento de Córdoba 9º de línea y presta
servicios con él en Baleares, Barcelona y Zaragoza en los años 1829, 1830, 1831 y
1832. En este periodo disimula su ideología liberal y asciende a brigadier. Periodo de la
guerra carlista de octubre de 1833 a marzo de 1835 que pasó destinado a Cuba.
Asciende a mariscal de campo por la victoria de Los Arcos que le da a conocer en la
milicia y en toda España.
4ª Gobernador político y militar de Santiago de Cuba y comandante general del
departamento Oriental, de 19 de julio de 1835 a 23 de diciembre de 1836. Se enfrenta a
la política del capitán general de Cuba Miguel Tacón y Rosique tomando iniciativas
liberales y proclamando la Constitución de 1812 en su departamento. Lorenzo es
cesado, sumariado y expulsado a España.
5ª. Regreso a la Península en febrero de 1837. De cuartel en Alicante. Con la Milicia
Nacional, con el titulo de miliciano, derrota al jefe carlista Forcadell y recupera la
provincia de Alicante, le nombran 2º Cabo de la Capitanía general de Valencia y Murcia
el 13 de agosto, y el día 28 segundo Comandante del Ejército del Norte. Es elevado a la
categoría de capitán general de Castilla la Vieja, Extremadura y comandante general del
Campo de Gibraltar. Senador por Alicante y Cáceres. Asciende a teniente general el 9
de octubre de 1841. Periodo de 1837 a 1843 en que termina la vida militar activa.
6ª. Lorenzo hombre de negocios en la campiña cordobesa. Fija su domicilio en la villa
de Castro del Río, desde su paso a la reserva en 1843 hasta su muerte en 1847. Forma
una sociedad mercantil con Río de Tejada, con la novedad en la época, de que uno de
los dos socios es su mujer Ana de Arcaya que reunía todos los poderes. Opera en Castro
del Río, Montilla y Baena, invirtiendo más de 3.000.000 de reales. A partir de 1843 los
moderados vigilan su vida y operaciones.
17
Estado de la cuestión y fuentes.
La primera etapa de la vida militar de Lorenzo [en la Guerra de la Independencia]
que incluye desde su nacimiento en Salamanca hasta el final de la Guerra de la
Independencia, es un periodo desconocido, las fuentes documentales no ofrecen datos
importantes. La búsqueda se centra en los antecedentes familiares, procedencias y
oficios dentro del ambiente de la historia de la ciudad de Salamanca a finales del siglo
XVIII y primeros años del XIX. Conocemos el acta de bautismo celebrado el 6 de
noviembre de 1785 en la iglesia de San Cristóbal de los Caballeros de la Real Orden de
San Juan, ya desaparecida, que aporta la fecha de nacimiento: 29 de octubre de 1785.
Conocemos los padres y abuelos por este documento de su expediente militar7.
Es muy importante conocer el ambiente de la ciudad, y la crisis que se abate sobre
Salamanca para comprender los motivos del ingreso en la milicia desde muy joven,
pues exagerando Lorenzo, en más de una ocasión dijo que fue soldado desde la infancia.
Por la temprana edad de su ingreso en la milicia, necesariamente se formó su
personalidad en el ejército, en su regimiento. En el ejército de esa época, la oficialidad
se nutría con cadetes procedentes de la nobleza; el pueblo llano que ingresaba en el
ejército podría alcanzar al final de su carrera un grado de sargento u oficial subalterno.
En esta primera parte de la vida y desarrollo militar de Lorenzo, no le acompañó la
fortuna al encuadrarse en el regimiento de Granada, porque esta unidad en la guerra, no
se distinguió por las victorias alcanzadas, él formaba en su tropa en continua
remodelación sin que valoraran con justicia la labor que desarrollaba. Disciplinado,
intrépido y patriota, no buscó otras unidades mejor dotadas, ni le tentaron las guerrillas
de vida más cómoda, de menor disciplina y mejor compensados los méritos. Esto nos
demuestra la sólida formación militar que iba adquiriendo, el apego a la disciplina, la
estima a su unidad y a la institución del ejército. Pero esto apunta también a un
convencimiento de cierta falta de ideales y a una necesidad de búsqueda de nuevos
horizontes; es verosímil que estuviera convencido del valor negativo de su estatus social
que le hacía ser poco ambicioso en sus aspiraciones y que le conducían a un
conformismo con lo alcanzando por escaso que fuera.
7
AGMS. Sección primera, legajo 1783.
18
Este determinismo que pesaba sobre Lorenzo, no lo pudo vencer en mucho tiempo,
y le acompañó en los primeros años de su vida militar, hasta terminada la guerra de la
Independencia. Después vendría la reacción, ya jefe militar y desaparecido el Antiguo
Régimen se pasaría al más exaltado liberalismo.
Las fuentes para escribir la historia de Lorenzo no son abundantes, y para este
periodo muy reducidas. De su época salmantina además de la Historia de Salamanca de
Villar y Macías, habría que añadir la Historia de Salamanca de Ricardo Robledo y José
Luis Martín así como Respuestas Generales del Catastro de Ensenada y El proceso
histórico del despoblamiento en la provincia de Salamanca de Bienvenido García
Martín; finalmente, la Hoja de servicios que se conserva en el Archivo General Militar
de Segovia.
En la Guerra de la Independencia, Manuel Lorenzo es un número de tropa, la inicia
de cabo, grado al que había llegado después de seis años de milicia. La guía de los
hechos en que intervino no puede ser otra que la Hoja de servicios, donde seguimos la
cronología de las operaciones; también nos ayudamos con el Historial del Regimiento
de Infantería de Granada Nº 34 conocido como “El Arrojado” Archivo Histórico de
Cultura Militar de Madrid, (AHCM). Para la descripción de las operaciones en este
periodo contamos con el citado Archivo Histórico de Cultura Militar (AHCM), con el
Archivo General Militar de Segovia (AGMS) así como con el Archivo Histórico
Nacional de Madrid (AHN) y la Revista de Historia Militar (RHM). Disponemos
además con obras clave como son la de José Gómez Arteche (Historia de la Guerra de
la Independencia. Historia Militar de España de 1808 a 1814); la del Conde de Toreno
(Historia del Levantamiento Guerra y Revolución de España), la de Modesto Lafuente
(Historia General de España); la Historia de la guerra de España contra 1apoleón (de
Juan Díaz de Baena); Contribución a la historia de La Guerra de la Independencia de
la Península Ibérica contra 1apoleón I (de Jean Sarramon); Historia de la Guerra de la
Independencia de España (de José Muñoz Maldonado); La Guerra de la Independencia
en España (de Jean René Aymes); y Estudios de la Guerra de la Independencia
(Institución “Fernando el Católico” del CSIC, Zaragoza).
En los tres años de la campaña de Cataluña nos hemos ayudado con las obras de
Francisco Javier Cabanes, Raimundo Ferrer, Adolfo Blanc, Nicolás Benavides y José A.
Yaque, Antonio de Bofarull, Fernando Fuster Vilaplana, Julio Belza y Ruiz de la
Fuente, José María González de Echavarri Vivanco, José Maria Recasens Comes,
19
Carlos Santacara, Conde de Clonard, Emilio de Diego, Tomás Pérez Delgado, Charles J.
Esdaile, y para el sitio de Tarragona la de sus defensores Juan Senen de Contreras y
marqués de Campoverde. En lo sucesivo será de necesaria consulta en trabajos como el
que nos ocupa, el Diccionario de la Guerra de la Independencia Madrid 2011, de
Emilio de Diego y José Sánchez-Arcilla si queremos documentar las pequeñas acciones
que solo aparecen citadas en los expedientes personales, como son pequeños combates,
golpes de mano tipo guerrilla, emboscadas y actos individuales que premian el valor, y
otros que no pueden aparecer en las historias generales.
Preso Lorenzo en la rendición de Tarragona y deportado a Francia, se fugó
penetrando en España por el Pirineo de Huesca, siendo asignado al batallón ligero de
Barbastro según consta en su expediente; pero dicha unidad no figuró en el estado de
fuerzas de ninguna división del ejército de Valencia. Lorenzo fue encuadrado en la peor
unidad del II Ejército en Valencia; el general Blake, después de los pobres resultados de
esta unidad en la batalla de Sagunto, en vísperas de la de Valencia, pensó disolver la 4ª
división por su falta de rendimiento, frenándole la posibilidad de que le desertaran los
aragoneses que vinieron con el general Obispo.
Nada sabemos de Lorenzo en el año 1812, porque las anotaciones de su hoja de
servicios están equivocadas y solo aparecen hechos que sucedieron en el año 1811:
“Acción del pueblo de Nágera (Náquera) en el Reino de Valencia el 25 de octubre; el 30
del mismo en el puente del Pajazo: defensa de las líneas de Valencia y batalla del 26 de
Diciembre en sus inmediaciones y su retirada hasta Alicante”8. Para la campaña del
reino de Valencia hay que destacar la obra de José Luis Arcón Domínguez (La batalla
por Valencia) y la de Luis Andriani (Memoria justificativa de la defensa de Sagunto en
1811).
En 1812 con la remodelación de los ejércitos, pasó del 2º al 4º Ejército de la
Izquierda -división del general Morillo- con quien asiste a la batalla de Vitoria y demás
combates en torno a Sorauren, pasando a Francia donde concluye la guerra en mayo de
1814. Aquí ponemos de manifiesto las dificultades de las fuentes de esta primera fase de
la vida militar de Lorenzo, al no poder fiarnos de algunas anotaciones de su Hoja de
servicios. Para esta fase, además de las obras generales ya citadas, son fundamentales
las obras que tratan de la batalla de Vitoria: La batalla de Vitoria 175 años después (de
8
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
20
Ortiz de Orruño) y Conmemoración de la Batalla de Vitoria en su 150 aniversario 1813
1963 (de Becerro de Bengoa).
*
Al referirse a los méritos de Lorenzo en su carrera militar [En la Independencia
americana], se pasa sobre la campaña de América con gran rapidez, como si se tratara
de un tiempo perdido, pero esta segunda etapa es fundamental. Regresó a España con
los restos de un ejército derrotado que había capitulado en Venezuela, y aquí, le
tuvieron que rehabilitar su grado de coronel ganado en los sangrientos campos de
batalla americanos. Pues bien, Lorenzo debe a la campaña de 1815 a 1823 contra los
rebeldes de la Capitanía General de Venezuela, su formación militar y humana, después
acreditada en todas las funciones que le encomendaron; en ella desarrolló su talento
militar y forjó su personalidad. Ascendió de teniente a coronel, formó las unidades
adecuadas a sus grados desde compañía a regimiento, y mandó alguna de las divisiones
del reducido Ejército de Costa Firme. También administró el departamento de
Barlovento y sus ciudades; y plazas fuertes como Barquisimeto. Destacó tanto por su
ardor e intrepidez en el combate como por su capacidad para allegar recursos para el
ejército de operaciones.
Manuel Lorenzo ostentaba el grado de teniente ayudante al que había ascendido el
2 de septiembre, cuando se enroló voluntario en Ejército Expedicionario de Costa
Firme, que tantos esfuerzos económicos le había costado reunir a la nación. La base del
citado ejército era la división que el general Morillo había mandado con tanto éxito en
la Guerra de la Independencia. Próximo a partir a su destino, se produjeron grandes
deserciones de jefes y oficiales cuando se conoció el cambio de destino de Buenos Aires
a Venezuela. Acaso sea este el motivo del ascenso de Lorenzo a capitán el 30 de mayo
de 1815, un mes después de su llegada a Venezuela; había permanecido en el grado de
teniente ayudante nueve meses en tiempo de paz, mientras que los ascensos de guerra le
habían costado más de dos años pasar de un empleo al inmediato superior.
Para un licenciado en Historia de América con amplias lecturas, no eran nuevos los
problemas y el estado de la situación de la Capitanía General de Venezuela y las
campañas que habían precedido a la llegada del teniente Manuel Lorenzo con el Ejército
de Costa Firme en 1815. Tampoco le eran desconocidos los autores venezolanos que
historiaron aquella época, algunos como José Manuel Restrepo bajo la inspiración de
21
Bolívar9, todos estaban influenciados por el pensamiento de los héroes de la guerra de la
independencia patria, como Baralt. Resultaba difícil encontrar autores que superaran
aquella época y se aproximaran a la realidad. Había que buscar -porque tenían que
existir-, historiadores que de acuerdo con la evolución del pensamiento historiográfico
se hallaran alejados del nacionalismo, y situados en nuestra neutralidad. No pensábamos
encontrar historiadores que se ocuparan de Manuel Lorenzo ni accidentalmente, pero
existen sorpresas en parte debido a que nuestro personaje había elevado su categoría.
Para equilibrar el mito de Bolívar habíamos estudiado y analizado poco después de
su publicación a Bolívar de Salvador de Madariaga, respetando siempre la gran obra del
Libertador, creador de las repúblicas de Venezuela y Colombia10 que agradecidas tanto
han idealizado su persona.
A Humboldt le conocía solo como un nombre ¡Humboldt! Pero habiendo tenido
que leer y comentar Del Orinoco al Amazonas11, fácilmente ahora, nos llevó éste a los
momentos inmediatos al comienzo de la guerra de la independencia de Venezuela, a los
datos de la Capitanía general, donde se encuentran estudiados minuciosamente la
geografía física, las ciudades, los puertos comerciales y de defensa, la población con la
clasificación de la sociedad: criollos y españoles, pardos, indios y esclavos y las
funciones de cada uno. De estos nos interesaban los criollos, los que parecían estar
inmersos en la pacífica colonia del XVIII y los evolucionados o republicanos; y los
pardos que en su primera reacción de libertad se unieron a los españoles.
El periodo de Lorenzo en la guerra de América, es fundamental en su carrera y
trayectoria humana, y no se comprendería sin exponer el punto de su partida, solo así se
pueden valorar las mutaciones de la sociedad venezolana, la evolución durante la
contienda. En base a esos conocimientos previos vamos a exponer el punto de partida de
Lorenzo a su llegada.
Cuando Lorenzo desembarcó con el Ejército de Costa Firme en Venezuela, ésta se
encontraba totalmente dominada aunque no pacificada. Tomás Boves, titulado
“Comandante General de Barlovento” y caudillo de los pardos de Los Llanos, había
aniquilado a los ejércitos patriotas en 1814 y derrotado a la república de Bolívar,
encontrado la muerte el 5 de diciembre de ese año en la batalla de Urica que ganó su
9
Al hablar de venezolanos, nos referimos sin hacer distinción de los colombianos.
No olvidamos su participación en Perú y Colombia
11
Tambien fue leído y tratado con igual interés su Ensayo político sobre la isla de Cuba.
10
22
segundo el coronel Francisco Tomás Morales. Los fugitivos de Urica fueron destruidos
por Morales en Maturín el día 12 de diciembre. Éste competente militar, un día antes de
la partida de Cádiz de la escuadra que transportaba el Ejército de Costa Firme, el 17 de
febrero, derrotaba en Güiria los restos del ejército venezolano, manifestando que
después de la derrota que habían sufrido los sediciosos no quedaban ni reliquias de
aquella inicua raza en toda Costa Firme. Bolívar, Mariño y los jefes más caracterizados
de la revolución se encontraban fugitivos en Nueva Granada y en islas extranjeras.
Había pasado el periodo más cruel de la guerra civil, la llamada “guerra a muerte”
dictada por Bolívar en junio de 1813 en represalia a otras crueldades realistas; no vamos
a entrar a averiguar cuál de los caudillos y jefes contendientes ocupa el desgraciado
honor de ser el más sanguinario pero no tenemos obstáculo en afirmar que se trataba de
una guerra civil, porque no fueron de otro modo los sucesos de Venezuela; llegado el
caso, nuestro trabajo lo mantendrá sea cual fuere la opinión de los diversos tratadistas y
autores que han trabajado esta temática.
Boves fue reconocido por los venezolanos como un gran caudillo desde Baralt,
Juan Vicente Gonzáles, Gil Fortoul, Vallenilla Lanz, Eloy G. González, Duarte Level y
otros grandes historiadores. Con sus sobresalientes cualidades arrastró a las clases
ínfimas de la sociedad venezolana, masas de mestizos y de color de Los Llanos contra
las clases ricas criollas, a quien por sus títulos, se encontraban sometidos, y ahora se
habían pasado a la república. Comprendieron que lo que querían los mantuanos, ricos y
preparados criollos, era sustituir al Rey en su soberanía para tomarla ellos, dejando a los
pardos en la situación de sometimiento que venían padeciendo: tuvieron claro que
debían luchar por el Rey.
Para que la labor patriótica de Boves se hubiera reconocido por España, y tenido
continuidad a la llegada de Morillo con el Ejército de Costa Firme, debía haberse
sometido a la autoridad del capitán general Cagigal, que aunque lo intentó no logró su
obediencia. Actuó por su cuenta y lo humilló con comunicaciones como la que le envió
después de la segunda victoria de la Puerta diciéndole que había recobrado el honor de
las banderas que él había dejado perder. Otro ejemplo de insubordinación estuvo a cargo
de Francisco Tomás Morales -personaje fundamental en el desarrollo militar de Lorenzo
en Venezuela-, cuando después de la batalla de Urica fue nombrado por los jefes del
ejército “Comandante General de Barlovento” para continuar la guerra sin dependencia
23
del capitán general Cagigal; siete capitanes que discreparon de esta independencia
fueron fusilados por Morales y sus cabezas enviadas al gobernador militar de Caracas.
Boves ha tenido el reconocimiento a las aportaciones que había hecho por la
nación venezolana. He aquí la opinión de algunos autores venezolanos: “Dejó de ser con
Boves en Urica el gran maestro de los patriotas, según Duarte Level; el primero de
nuestros caudillos populares, al decir de Vallenilla Lanz; el primer jefe de la democracia
venezolana, según Juan Vicente González”12. El segundo comandante de Boves,
Francisco Tomás Morales, después de la muerte del caudillo en Urica, remató la obra de
pacificación venciendo en Maturín y Güiria y entregando Venezuela sometida al general
Morillo. Este valiente y competente militar, que para muchos autores venezolanos no
había pasado de segundo criminal después de Boves, ha sido rescatado y se ha valorado
su figura, como corresponde a sus méritos13.
Con la llegada del ejército pacificador de Morillo se prescinde del ideal de los
llaneros, de los ascensos de jefes y oficiales del desarrapado ejército de Boves, al que
someten a descalificaciones y chanzas. El fino olfato político de Bolívar lo celebra y
pronto surge el nuevo caudillo llanero –Páez- que conducirá a estos magníficos
soldados al campo de batalla, pero esta vez contra los realistas, contra España.
Comienza una nueva fase de la guerra en Costa Firme, aquella a la que asiste Lorenzo
durante ocho años.
No cae bien entre los venezolanos de todo signo, la prepotencia del poderoso
ejército pacificador en el que llega Lorenzo, tanta fuerza, rebasaba con mucho la idea
que ellos tenían de la relación de su patria -la colonia- y la presencia de España. Está
comprobado por los historiadores que aquellas provincias se sostenían por el prestigio
de la soberanía del rey de España, no hicieron falta ejércitos hasta última hora. Pronto
empezaron a flaquear los partidarios debido a la falta de tacto de los gobernadores que
colocaron en Caracas. Para el depuesto capitán general Juan Manuel Cagigal estaba
fuera de lugar tanto aparato militar, porque a su entender, Venezuela se reconquistó y
pacificó dos veces, sin más fuerzas que la que componían los leales americanos.
12
VALDIVIESO: Tomas Boves… Pág. 176.
El Profesor Jesús Ignacio FERNÁNDEZ DOMINGO: Las campañas americanas del Mariscal de
Campo Morales (Tesis Doctoral de la Universidad Complutense), resalta su capacidad táctica y
estratégica puesta de manifiesto después de haberse hecho cargo de los restos del ejército, tras su
nombramiento de capitán general. Con la maniobra de la toma de Maracaibo y las brillantes victorias de
Dabajuro y Garabullas puso de manifiesto su talento militar. Cuando se pierde el ejército en la batalla
naval del lago Maracaibo y se capitula, está Morales en manos del ejército republicano, pero no le atacan
ni critican por su pasado, no se vengan, le ofrecen en cambio la más honrosa capitulación.
13
24
Sabemos por el expediente militar de Lorenzo su destino de guarnición en Cumaná, la
lucha contra las guerrillas en el mismo año de su llegada, su ascenso a primer ayudante
o jefe en 1817 con el nombramiento de “Comandante general del departamentos de la
costa de Barlovento” y de un batallón del regimiento de Clarines de guarnición en esa
área. Aquí hasta 1820 debió desarrollar Lorenzo su capacidad como administrador y
jefe previsor si nos atenemos a los triunfos anotados en su expediente y a los oficios
favorables que se comunican a Madrid. Además de los testimonios del Archivo
Histórico Nacional donde encontramos importante documentación sobre sus trabajos,
también quedará un testimonio particular sobre su personalidad y comportamiento en
las memorias de un oficial subordinado destinado en su comandancia durante algún
tiempo (capitán Rafael Sevilla)14.
Aquí recibió la noticia de la concertación del armisticio, y fue el primero que sufrió
la reacción del cambio de opinión de los venezolanos, sufriendo la sublevación del
Clarines; fue la primera unidad del ejército que se pasó al enemigo, despareciendo la
autoridad española del territorio de su mando. Por estas circunstancias tan adversas para
Lorenzo es mencionado en la historia de Venezuela.
El ayuntamiento de Carúpano tomó la iniciativa de sufragar los gastos para crear
una unidad de cuatrocientos hombres que sustituyera a los sublevados y ponerla al
mando de Lorenzo porque reconocían los servicios que había prestado al departamento,
e informan al capitán general, que por su carácter intrépido, activo y prudente merecía
por su virtud y conocimientos prácticos la confianza no solo del ayuntamiento sino la de
todos los pueblos de la Costa de Barlovento. Morillo estudió la carta y anotó al margen
su recomendación, pero como tenía que entregar el mando a La Torre que le sustituía en
la Capitanía General de Venezuela, dejaba a éste la toma de decisiones. E aquí, la
implicación de los criollos en la ayuda para la continuación de la guerra. Los
republicanos sabían que eran los criollos los que sostenían la guerra con hombres y
dinero y que España se había desentendido de ella hacía tiempo. Cuando España ofreció
14
Nos estamos refiriendo al capitán Rafael Sevilla (Memorias de un oficial del ejército español) que
informaba sobre Lorenzo: “El batallón que mandaba estaba en cuadro; no tenía más que doscientas
plazas, indios la mayor parte”. Y Con motivo del ataque de una embarcación enemiga al puerto de
Carúpano, el capitán Sevilla retrata la personalidad de Lorenzo: “Pasé enseguida a la casa del comandante
principal, D. Manuel Lorenzo, que, sin embargo de estar enterado de todo, seguía escribiendo sus
documentos para la subinspección con su acostumbrada sangre fría. Le referí todo lo que había visto y
hecho, haciéndole ver el peligro en que nos encontrábamos. -No importa -me contestó- tenemos cañones
y fusilería en grande; los dejaremos desembarcar, nos echaremos sobre ellos y los destrozaremos en un
santiamén.- Y continuó escribiendo con la misma impasibilidad.- A mí me desconcertaba tanta
cachaza…”.
25
el armisticio y se estudiaron las condiciones, los republicanos desconfiaban llegar por
este camino a ningún resultado que le favoreciera. No esperaban encontrar la fórmula
adecuada. Juan Germán Roscio eminente jurista y pensador al que Bolívar escuchaba, le
informaba en junio de 1820, que mientras los españoles tuvieran criollos con que hacer
la guerra, no habría otras proposiciones de paz que las de Morillo. Entendían los
republicanos que la lucha a favor de España estaba totalmente a su costa.
Es el momento oportuno para justificar la posición que nosotros defendemos sobre
la naturaleza de la guerra civil de Venezuela. Después del armisticio, Lorenzo es
nombrado comandante militar de Barquisimeto, mandará una pequeña columna, y caerá
sobre el una división republicana de la maniobra de Bolívar sobre Carabobo. Se cubre
de gloria en San Felipe –derrotando al indio Vargas ahora pasado al enemigo- y Cerro
Zaragoza, pero ha de retirarse ante la presión del enemigo hacia Montalbán. Al
inoportuno envió del coronel Tello al sector de Barquisimeto con dos batallones y un
escuadrón en su ayuda que mermaron las tropas de La Torre, le achacan la derrota de las
tropas españolas en Carabobo. Así lo afirman acreditados autores como Albi de la
Cuesta, Restrepo, Santana y Baralt. Manifiesta Baralt que La Torre, cediendo a torcidas
sugestiones, cometió la falta de desmembrar sus fuerzas a presencia de un enemigo
superior en número, por atender a cubrir un flanco distante que daba tiempo a esperar,
especialmente cuando Lorenzo aunque apurado resistía valerosamente y con buen éxito
los embates del enemigo.
Después, el expediente informa de la brillante retirada a Puerto Cabello. Manda la
vanguardia del general Morales. A quien acompaña en la operación de la Guaira, Cata,
y Trapiche de los Aguacates; a la batalla de Dabajuro en la que Morales derrota a
Soublette, y Lorenzo asciende a coronel en el campo de batalla. En esta época se da a
conocer Lorenzo en el ejército como partidario de la Constitución de Cádiz de 1812.
Nombrado Morales capitán general del Ejército de Tierra Firme, en sustitución de
La Torre, le acompaña en la maniobra y toma de Maracaibo y batalla de Garabullas
donde Lorenzo recibe la Cruz Laureada de San Fernando de 2ª clase. Cuando el general
Morales capitula después de la batalla naval del lago Maracaibo en agosto de 1823,
Lorenzo fue transportado a Cuba, donde permaneció un año en la isla a la espera de su
repatriación a España, que tuvo lugar en el verano de 1824.
Este periodo, creemos, es fundamental en el desarrollo de la personalidad de
Lorenzo. Como jefe aprende a tomar decisiones, a organizar la defensa de un
26
departamento sin posibilidad de ayudas, a pelear en la defensa de los intereses
encomendados, a cooperar con otras tropas y departamentos de la provincia de Cumaná,
etc.
Esta etapa es rica en bibliografía española y americana. Se dispone, entre otra, de
la documentación del Ejército de Costa Firme del general La Torre, conde de
Torrepando (Archivo Histórico Nacional de Madrid). Del periodo de Morales como
capitán general es fundamental la Tesis Doctoral de Jesús Ignacio Fernández Domingo
(Las campañas americanas el Mariscal de Campo Morales) y también son interesantes
las obras de Antonio Rodríguez Villa (El Teniente General Don Pablo Morillo primer
conde de Cartagena y marques de la Puerta), la de Julio Albi de la Cuesta (Banderas
olvidadas. El ejército realista de América) como también es importante la obra de
Salvador de Madariaga (Bolívar) por que muestra una contraposición al mito del
Libertador de los autores americanos antiguos y algunos actuales. De autores
americanos, además de los citados Baralt y Restrepo hay que mencionar a Arcaya,
Briceño Perozo, Brito Figueroa, Duarte Level, Gil Fortoul, Eloy G. González,
Larrazábal, Lecuna, Parra Pérez, Pérez Tenreiro, Riaño, Santana, Sucre Reyes y
Vallenilla Lana además de Humboldt; también tenemos en consideración a otros autores
tales como, Becker, Heredia, Izard, Marchena Fernández, Jaime Delgado, Valdivieso
Montaño y algunos más que se citan oportunamente.
*
La integración de Lorenzo en su patria en esta tercera etapa [en la Guerra Carlista]
no era fácil, porque desconocía la tierra y la sociedad española de su época, tenía que
empezar a conocer España, pues nunca había tenido un domicilio fijo, un hogar en ella,
siempre estuvo con el regimiento en campaña con el breve paréntesis de unos meses en
1814. Llegó a Valladolid, sufrió el juicio de calificación y el reconocimiento de su
grado de coronel y el de su matrimonio celebrado en Coro en 1822. Marchó de
guarnición a Pamplona (1826) como inspector del cuerpo de inválidos y redactor de las
hojas de servicios de los oficiales de esa guarnición; pasó, posteriormente, a la
guarnición en Baleares y fue ascendido a Brigadier (1830). Siempre alegó la culpa del
retraso en el ascenso a su condición de liberal, a que nunca había adulado a un poder
contrario a sus convicciones durante la década ominosa. Lorenzo dejó constancia en su
Manifiesto, que el mando y la disciplina de su regimiento fueron sus únicas
ocupaciones.
27
Era liberal y creemos que este título lo presentó como mérito en América. Pero era
prudente, y a su llegada a España no tuvo contactos con sus correligionarios. La opinión
más extendida para que no se significara políticamente, se debía a su esposa, una
realista que había tenido que abandonar Venezuela. De haber sido sospechoso de
liberalismo no hubiera sido elegido para mandar el regimiento de Córdoba 9º de Línea
en el periodo itinerante por Cataluña, foco del liberalismo más activo. Cuando salió de
guarnición para Levante y dejó el ambiente realista que se vivía en Pamplona, debió
tranquilizarse, pues si es verdad que no le persiguieron, estuvo allí temeroso e
intranquilo: supo disimular su liberalismo.
En Barcelona (1831 y 1832), coincidió con Fernando Fernández de Córdova, quien
dio cuenta (en sus Memorias íntimas) de las grandes represiones contra los liberales por
parte del Capitán General conde de España. Oportunamente apareció ante Lorenzo la
guerra carlista. Fue el primer jefe liberal que se enfrenta a los carlitas, y vence y hace
prisionero al mariscal de campo Santos Ladrón de Guevara en la batalla de Los Arcos
(11 de octubre de 1833) entonces jefe del naciente ejército carlista, fue ascendido a
Mariscal de Campo. Después se sucedieron las victorias de Logroño (28 de octubre), y
de Puerto Herrera y Peñacerrada (20 de noviembre) así como la acción de Oñate en el
que derrotó al ejército de las Provincias Vascongadas. Por dejación de Sarsfield fue
nombrado jefe del ejército de Navarra, ocupó el mando de operaciones militares del
virreinato y en Nazar y Asarta derrotó a Zumalacárregui (29 de diciembre de 1833). La
fama y competencia de Lorenzo fue enaltecida por el Gobierno y difundida en toda
España.
Lorenzo en 15 meses de campaña tuvo cinco comandantes en jefe del Ejército del
Norte, y por tanto, estuvo sometido a los diferentes juicios, criterios y circunstancias
que adornaban a cada uno de los nuevos comandantes. Fue un continuo empezar de
nuevo, pero no solo en este pequeño periodo de tiempo como consecuencia de los
cambios de comandantes generales en el Ejército del Norte; toda la vida le acompañaron
los cambios por lo que su biografía es muy rica.
Con Sarsfield primer comandante del Ejército del Norte, ocupó Lorenzo el puesto
de jefe de la vanguardia, lo que le permitió cosechar las victorias de puerto Herrera,
Peñacerrada y Oñate. Nombrado virrey de Navarra, le cedió a Lorenzo la dirección de
las operaciones y el mando de la tropa, siendo de este periodo la victoria de Nazar y
28
Asarta el 29 de diciembre sobre Zumalacárregui, cuando ya era jefe del Ejército del
Norte Jerónimo Valdés.
Durante el mando del teniente general Jerónimo Valdés de 29 de noviembre de
1833 a 22 de febrero de 1834, Lorenzo actuó como jefe del ejército en Navarra hasta
últimos de enero, en que fue ocupada la Real Fábrica de Orbaiceta por Zumalacárregui,
y acudió Valdés con un ejército para poner en orden el frente de Navarra. Lorenzo
mandó la división de vanguardia del ejército de Valdés, asistiendo a la acción de Huesa
que resolvió a satisfacción de éste. Después de liberado Elizondo, el 9 de febrero
entraba en Pamplona y el día 11 marchaba a las Provincias Vascongadas quedando
Lorenzo nuevamente de jefe de ejército de operaciones en Navarra.
Quesada ocupó el mando desde el 22 de febrero hasta el 9 de julio de 1834. En su
doctrina para la campaña estableció negociaciones con los carlistas que fracasaron. De
Lorenzo tenía un juicio poco elevado y lo sustituyó en el mando de la división de
vanguardia. Le dio el mando de una columna de 800 hombres para vigilar la zona de
Estella a Pamplona. Lorenzo quedaba a merced de Zumalacárregui que se presentó
pronto con Villarreal, y con fuerzas que multiplicaban las de Lorenzo le atacó en Muro,
debiendo hacer éste una retirada magistral desde Muro a Estella. Lorenzo no participó
en la acción de Alsasua, pero Quesada le echó la culpa del resultado del combate. La
acción de Dos Hermanas, no figura en el expediente de Lorenzo, pero varios
historiadores la describen, encomiando la labor de Lorenzo. El periodo de Quesada fue
el de las represalias más duras entre liberales y carlistas.
Rodil ocupó el mando de 9 de julio al 25 de octubre. Recupera a Lorenzo y le
entrega el mando de la 2ª división15. Lorenzo acompañó a Rodil a fortificar EcharriAranaz y Olazagutia, y después a las Amezcoas. El 31 de julio en la batalla de Artaza,
eligió a Lorenzo con la 2ª división para mandar la izquierda y a Espartero con la 5ª
división la derecha, el centro iba al mando de Rodil. Los tres generales ayacuchos
obtuvieron una gran victoria en el territorio que se reservaban los carlistas. La llegada
de Don Carlos y su persecución por Rodil trastornó todos los programas; Lorenzo con
su división participó en los incendios y devastaciones de ese periodo.
15
Acompañaban a Rodil cuando llegó al Norte con el ejército de Portugal de 10.000 hombres, los
brillantes generales Fernández de Córdova, barón de Carondelet, Figueras, Bedoya, González Anleo,
Sanjuanena…
29
Mina ocupó el mando desde su nombramiento el 25 de octubre de 1834 y el resto
del periodo de Lorenzo en la campaña del Norte que termina en el mes de febrero de
1835. Cuando fue nombrado Mina jefe del ejército, estaba en el exilio y hasta su vuelta
ejerció Lorenzo interinamente de comandante del ejército de Navarra y virrey16.
Lorenzo entregó el mando al general Mina el 3 de noviembre, y tuvo la decepción de no
recibir puesto de mando en las divisiones, mandándole a los servicios administrativos
del virreinato. La conducción de convoyes le recuperó para el mando de fuerzas y
obtuvo la victoria de Unzue o del Carrascal. Las enfermedades de Mina y Córdova le
devolvieron el mando de la división en enero, apuntándose la acción de Orbiso y la
ayuda al fuerte de Maeztu. En Arquijas el 5 de febrero hizo tablas con Zumalacárregui.
Manuel Lorenzo entró enfermo en Pamplona y aquí recibió la orden de que había
sido destinado a Santiago de Cuba. Fue una sorpresa. Protestó de la medida y pidió a la
Reina continuar en campaña, pero no fue atendido. El nuevo destino fue recibido por
Lorenzo como un castigo inmerecido, porque estaba seguro que había entregado a la
causa de la Reina todo lo que poseía su persona. Lorenzo se convenció una vez más, de
que no tenía atractivo, y no se fijaban en sus méritos. Los éxitos de Lorenzo habían sido
divulgados y era famoso entre el público, mas como no tuvo un memorialista, a nadie
encargó una memoria o publicación y nadie se ocupó de ello, el paso del tiempo se
encargó de olvidar su nombre de muchos hechos a los que estuvo ligado, y en otros
casos fue pasado a un segundo término.
Estamos en la convicción de que la historiografía no ha sido generosa con Lorenzo,
en esta época ni en ninguna de su larga proyección. En la guerra carlista que acabamos
de apuntar, existe mucha documentación para hacer la biografía de nuestro personaje y
situarlo con justicia dentro de aquellos anales. Los hechos en que intervino en la
desgraciada guerra que desangró a España durante siete años, han quedado reflejados en
las obras de muchos tratadistas contemporáneos y modernos. Tenemos en este caso
muchas fuentes que hemos utilizado como son las conservadas en el AGMS (Archivo
General Militar de Segovia), AHN (Archivo Histórico Nacional), AHCM (Archivo
Histórico de Cultura Militar), AGN (Archivo General de Navarra) y GM (Gaceta de
Madrid). Manuscritos como el de Evaristo San Miguel De la guerra civil española.
16
El puesto le correspondía por antigüedad al mariscal de campo Luis Fernández de Córdova, que lo tuvo
dos horas para cumplir las ordenanzas, después lo cedió otro más moderno “el general Lorenzo, a cuyas
órdenes me puse voluntariamente, por no conceptuarme capaz de ocupar el primer puesto.” Córdova.
Memorias justificativa… Pág. 79.
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Muchas obras sirven para la introducción o desarrollo como la Historia de la guerra
civil, y de los partidos liberal y carlista de Antonio Pirala, Juan Antonio Zaratiegui
Vida y hechos de Don Tomás de Zumalacárregui, Alfonso Bullón de Mendoza la
Primera guerra carlista, De Jaime del Burgo Antecedentes de la 1ª guerra carlista,
Ramón Oyarzun Historia del carlismo, Francisco Javier de Burgos Anales del reinado
de Isabel II… Asimismo son abundantes las memorias estudiadas, como las de los
generales Fernando y Luis Fernández de Córdova, ministro García de León y Pizarro,
general y ministro Manuel Llauder Comín, general Francisco Espoz y Mina, general
Marcelino Oráa, general Juan Manuel Sarasa. Son numerosos los tratadistas de toda o
una parte de la guerra como: Antonio Arrue, Francisco Asín, Francisco Bacón, Luis
Bordas, conde de Clonard, José Maria González Chavarri Vivanco, José Extremiana.
Estanislao Guiu y Martí, C. F. Henningsen, Benjamín Jarnes, Francisco de Paula
Madrazo, Isidoro Ramírez, Ramón del Río Aldaz, Alberto Risco S. I., Pedro Voltes,
Thomas Wisdom, y otros más sobre temas generales que como los demás son citados de
forma sucinta a pie de página y de forma pormenorizada en el aparatado bibliográfico.
La Revista de Historia Militar, nos facilita numerosos autores y trabajos, etc.
*
Nos encontramos ante la etapa más importante y controvertida de la vida de
Manuel Lorenzo [Comandante militar en Cuba], a pesar de que el periodo que nos
ocupa solo abarca año y medio de los cuarenta y cinco que dedicó a su patria, nos
estamos refiriendo a la función de gobernador de Santiago de Cuba y comandante
general del departamento Oriental, que ocupó del 19 de julio de 1835 al 23 de diciembre
de 1836. En todos los trabajos encomendados a Lorenzo se entregó con absoluta
dedicación a su cometido. Igual sucedió con la implantación de la Constitución en su
gobierno, llevándola hasta la última consecuencia como creía que era su deber. Al errar
en el camino seguido, fue sometido a la más dura sanción por parte de las autoridades y
a las críticas negativas de los historiadores españoles de su época, en cambio, a pesar
del tiempo transcurrido todavía se le recuerda en Cuba favorablemente. El problema se
centra en la proclamación de la Constitución de Cádiz de 1812 en Santiago de Cuba el
29 de septiembre de 1836. Este acto de la proclamación no fue obra de un
revolucionario que abusando de la autoridad en él depositada la desviara al servicio de
un partido o de sus intereses particulares para hacerse con el poder en su provecho.
31
Durante todo el verano de 1836 se sucedieron en la Península actos revolucionarios
en varias ciudades como el sangriento de Málaga, que perseguían cambios en la forma
de gobernar España. Cuando llegaron las noticias de las revoluciones a Santiago de
Cuba –primer puerto donde atracaban los correos que llegaban a Cuba- Lorenzo tomó
las medidas adecuadas para evitar alborotos y actos violentos de acuerdo con las
instrucciones del capitán general para esos casos. Los informes enviados a Tacón fueron
de su aprobación y agrado por la oportunidad en la aplicación de las medidas y la
ajustada obediencia a sus instrucciones. La situación cambió, cuando el bergantín
Guadalupe rindió viaje en Santiago de Cuba la tarde del 29 de septiembre con la
correspondencia de España y la Gaceta de Madrid con la implantación de la
Constitución. El capitán de navío Ruiz de Apodaca –comandante de marina- fue el
primero en conocer la noticia, y acudió dando vivas a la Constitución a la casa de
gobierno para informar a Lorenzo, seguido de mucha gente del pueblo que se le fue
uniendo en el recorrido. El gobernador Lorenzo a la vista de la Gaceta se encontró ante
una nueva situación diferente a la del verano y creyó que debía proclamar la
Constitución en Santiago de Cuba siguiendo la costumbre. Así lo hizo aquella noche. La
actuación de Lorenzo, a partir de este momento está llena de preguntas e interrogantes.
Desde el lugar donde se proclamó la Constitución a las personas que lo convencieron y
trazaron los programas a seguir. Ante esta decisión tan importante en la vida de Cuba se
preguntaron cuales eran los objetivos finales de esa revolución; quién era la persona que
había tomado esa decisión; y quienes le apoyaban y con qué fines.
Mucho han discutido los historiadores de la época, sobre el motivo y de donde
partió el impulso, para nombrar a Lorenzo gobernador militar y político de la plaza de
Santiago de Cuba y comandante general del departamento Oriental de la Isla. Los
autores españoles coinciden en una valoración negativa de la persona para ese cargo,
basada en la errónea creencia de que se debía a la influencia de notorios liberales como
el ministro de Hacienda Álvarez de Mendizábal de quien aseguraban era paisano. Por
eso, entienden, se comportó como un exaltado liberal y revolucionario contra la política
que imponía el capitán general Tacón en sintonía con el Gobierno, que trataban de
convertir la provincia de Cuba en una colonia de explotación. Lorenzo fue nombrado
por un gobierno moderado presidido por Martínez de la Rosa, a propuesta del ministro
de la Guerra Llauder el 13 de enero de 1835. Lo conservó en el gobierno de Santiago de
Cuba, el gabinete moderado de Istúriz cuando Tacón pidió por primera vez su
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destitución en el mando en mayo de 1836, y lo combatieron y destituyeron los liberales
del gabinete de José María Calatrava, teniendo su mayor crítico en Álvarez de
Mendizábal el hombre que con los sargentos de la Granja trajo la Constitución de Cádiz
de 1812, el 13 de agosto de 1836.
Es probable que Lorenzo un militar sin preparación específica para la
administración militar y política, que había salido de un campo de batalla para
prepararse y entrar en otro, no fuera el más idóneo para gobernar un departamento. Éste
era el segundo en extensión de la isla con 1.229 leguas cuadradas (38.930 km2) y una
población multirracial de 131.443 habitantes, según el censo de 1827. Creemos que en
principio se ajustó a la política del capitán general Tacón, a pesar de que la encontraba
superada en la Península. Pronto surgieron desavenencias cuando a Lorenzo le recortó
el capitán general facultades que venían disfrutando sus antecesores. En la prensa diaria
de Santiago de Cuba empezaron a aflojarse las trabas de la censura concediendo a la
imprenta ciertas libertades de acuerdo con su pensamiento y lo que se escribía en los
periódicos de la Península, pero en contradicción con las disposiciones restrictivas de
Tacón. Lorenzo se relacionó –pero superficialmente- en Santiago de Cuba con las
personas más cercanas a su pensamiento, los hombres más cultos de la ciudad vigilados
por Tacón, por considerarlos apestados de liberalismo. A estos contratiempos para
Lorenzo, se unieron en la primavera de 1836 las elecciones a procuradores del
Estamento, donde salió elegido por Santiago de Cuba el liberal José Antonio Saco,
acaso el primer pensador cubano del siglo XIX, que había sido expulsado de Cuba en el
estreno de su gobierno por Tacón en 1834. Los motivos alegados por Tacón para
expulsar a Saco, eran la capacidad que tenían sus escritos para influenciar a la juventud
cubana. Era fácil echar la culpa a Lorenzo, de la derrota de los hombres presentados por
el capitán general en las elecciones porque así le convenía a este, pero seria difícil de
convencer porque los electores eran los más significados terratenientes de Santiago de
Cuba –cercanos al capitán general- y su ayuntamiento perpetuo y conservador. Tacón
pidió al Gobierno la destitución inmediata del gobernador Lorenzo.
Todo cambió el 29 de septiembre, cuando arribó al puerto de Santiago de Cuba el
bergantín Guadalupe con la correspondencia española y la Gaceta de Madrid donde
constaba que la Reina había firmado una Real orden estableciendo la Constitución de
Cádiz de 1812 en toda la nación. Esa misma noche convocó al Ayuntamiento perpetuo,
jefes del ejército y la marina, y personajes más representativos de la sociedad de
33
Santiago de Cuba. Informados de los acontecimientos, fue leída la Real orden, y
seguidamente juraron la Constitución con gran júbilo y sin ninguna oposición. También
el día 1 de octubre en la plaza de Isabel II se efectuó el juramento público y solemne por
parte de las corporaciones, la milicia presente, empleados públicos, el pueblo y la
Iglesia. Lorenzo informó del acto de la jura de la Constitución a las autoridades del
departamento Central y a las de la Audiencia de Puerto Príncipe, que prefirieron esperar
las instrucciones del capitán general. Lorenzo sin pérdida de tiempo, colocó la placa de
la Constitución de 1823 en el lugar que ocupaba, creó el nuevo Ayuntamiento
constitucional, la Diputación provincial y la Milicia Nacional. Algunos autores aseguran
que la Constitución se juró aquella tarde en la “Sociedad Filarmónica” lugar de ocio y
francachelas que los tribunos locales utilizaban para atacar la política de Tacón,
precisamente bajo el impulso y asesoramiento de los eximios liberales santiagueros.
Lorenzo comunicó al capitán general la proclamación de la Constitución de 1812
en Santiago de Cuba y como respuesta ordenó éste el bloqueo del departamento por
tierra y por mar con los barcos de la escuadra. La iniciativa de Lorenzo a la vista de la
Gaceta de Madrid, fue la seguida por el capitán general de Puerto Rico, y así se la
comunicó a Lorenzo en oficio y suponemos al capitán general Tacón. Esta forma de
proclamar la Constitución sin la llegada de comunicaciones de los ministerios de
Gobernación y de la Guerra y del capitán general, era la forma que se había seguido en
otras ocasiones en 1812 y 1820, pero en la situación actual con un capitán general tan
celoso de su autoridad, Lorenzo debió esperar las instrucciones de Tacón.
Las cosas se le complicaron al voluntarioso Lorenzo, cuando por reales órdenes de
19, 23 y 25 de agosto, redujeron el ámbito de aplicación de la Constitución a la
Península e islas adyacentes, para no complicar la vida a los habitantes de Cuba y
Filipinas, toda vez que convocaban con esas fechas elecciones a Cortes para que
dictaminaran sobre el funcionamiento de la Constitución o bien la reformaran. Las
comunicaciones con la Península eran lentas, y las órdenes que tanto favorecían al
capitán general, las recibió éste el 21 de octubre, las remitió a Lorenzo el día 22, y no se
recibieron en Santiago de Cuba hasta los primeros días de noviembre. El 4 de
noviembre Lorenzo convocó al Ayuntamiento, Diputación y autoridades para dar cuenta
del contenido de las reales órdenes. Lorenzo se encontraba sublevado contra el
Gobierno y la autoridad del capitán general, y se habían cambiado oficios agresivos y
hasta enviado una representación a la Reina y a las Cortes dando cuenta del desarrollo
34
constitucional en Santiago de Cuba; por esto Lorenzo y las instituciones creadas por él
decidieron seguir adelante hasta recibir del Gobierno y de las Cortes una solución a sus
problemas. Estas instituciones y los comerciantes habían mandado por su cuenta
tambien sendas representaciones a la Reina.
Después y en la jura de la Constitución, los historiadores se preguntan que papel
jugaron en el desarrollo del proceso constitucional, los liberales cubanos asesores de
Lorenzo, ya que fueron los auxiliares necesarios para que ésta funcionara: Muñoz del
Monte estaba en la Diputación y redactaba las proclamas; Valiente junto con Bocanegra
ayudante de Lorenzo habían marchado con una representación a Madrid para el
Gobierno y las Cortes; Kindelán coronel de milicias, se encargaba de la defensa del
sector de Santiago de Cuba. Autores españoles como Pezuela y Zaragoza, creen que
Lorenzo era un hombre sin voluntad, preparación y horizontes, y estaba en manos de
estos; eran los liberales santiagueros los que proyectaban los pasos a seguir si hemos de
creer a los autores citados. Pezuela cree que Lorenzo no era un mal español, Zaragoza
que era un revolucionario que conducía a Cuba a la independencia. El capitán general
había denunciado al Gobierno, que Lorenzo, desde su llegada a Cuba habia tomado
todas las medidas para separar a Cuba de la metrópoli. Se nos planteaba el problema de
aclarar la posición, el papel de Lorenzo en la proclamación y su conducta en el periodo
de vigencia de la Constitución en Santiago de Cuba. ¿Era Lorenzo un militar inepto e
incauto como aseguran los historiadores españoles, o un mal español, un traidor como
aseguraba al Gobierno el capitán general?
Al tiempo que Lorenzo organizaba en su departamento la defensa de la
Constitución, de acuerdo con las instituciones locales y provinciales, -porque creía que
las medidas tomadas por los ministros los día 19, 23 y 25 eran inconstitucionales al
alterar el mandato del 13 de agosto-, comunicaba a Tacón las consecuencias desastrosas
del bloqueo y el intento de invasión del departamento de su mando antes de recibir
respuesta de las consultas evacuadas a Madrid.
Tacón no hace caso del oficio de Lorenzo, sigue con su política, lo destituye
amenazándole con el envío de una división pacificadora que estaba formando, de la que
tenía conocimiento el Gobierno –éste no se pronunciaba pero dejaba hacer a Tacón en
quien tenia una gran confianza- al que había informado de su posible utilización. Tacón
ofrecía a Lorenzo y sus colaboradores pasaportes para España y respeto a los bienes, si
hacían uso de ellos en el plazo de ocho días.
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Ni Tacón ni Lorenzo sabían en esas fechas de mediado de noviembre, que el
Gobierno español habia destituido a Lorenzo el 26 de octubre, por motivos diferentes al
problema de la Constitución. Tenía el Gobierno español noticia de un tory muy
influyente en la política inglesa, que había vivido en La Habana, conocía su sociedad y
hablaba bien el español, que estaba de acuerdo con Don Carlos para acudir a Cuba y
convencer a los cubanos de que fueran neutrales hasta que terminara la contienda
uniéndose después al vencedor. Alarmó al Gobierno la posible pérdida de los 4 millones
de pesos que recibían de Cuba anualmente para sufragar los gastos de la guerra.
¿Quiénes podrían ser los colaboradores de ese espía en la Isla? El capitán general estaba
fuera de toda duda ya que era un acrisolado patriota, lo había demostrado en la campaña
de independencia americana y ahora era la guía de Gobierno en la isla. ¿Pero y
Lorenzo? Creían que era también un patriota, pero tenían noticias por Tacón de que era
un hombre muy influenciable y estaba rodeado de liberales cubanos independentistas.
Un hombre influenciable podía ser peligroso para la colonia y decidieron la destitución,
enviando el correspondiente oficio para que lo trasladara a España y lo sustituyera por
quien correspondiera mientras nombraba el Gobierno un sustituto. El oficio de la
destitución llegó al capitán general una semana después de la marcha de Lorenzo a la
Península. El otro personaje que debían devolver a España era el arzobispo de Santiago
de Cuba fray Cirilo de Alameda y Brea, notorio carlista.
Lorenzo debió conocer su destitución a mediados de diciembre porque cambió su
postura frente al problema constitucional. A una representación de los jefes y oficiales
de los regimientos de que no cruzarían armas con sus hermanos de La Habana, si eran
enviados como amenazaba Tacón, siguió una reunión en la que cedía el mando Lorenzo;
así se lo comunicó de oficio al capitán general. También de acuerdo con Lorenzo, el
Ayuntamiento envió una representación a Tacón con la decisión de volver a la situación
de antes del 29 de septiembre de 1836, en el que trataban de convalidar los hechos
judiciales del periodo constitucional. En ambos se pedía no hubiera represalias para los
que habían colaborado con Lorenzo.
El general Lorenzo embarcó el día 23 de diciembre de 1836 en la fragata de guerra
británica Vestal que mandaba el capitán de navío William Jones, pasando el día después
al bergantín goleta mercante “Ana María” que lo trasladó a Cádiz donde llegó el 11 de
febrero de 1837. El resto de sus colaboradores que embarcaron en la “Vestal”
marcharon a Jamaica.
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Desde el principio de la proclamación de la Constitución en Santiago de Cuba
apareció en su puerto una unidad de la flota británica situada en la estación de Jamaica.
El gobierno inglés no permitiría una revolución, ni una guerra civil en Cuba, que podía
animar a otras potencias como Estados Unidos o Francia a intervenir en la política y el
estatus de la Isla. Los ingleses tenían grandes intereses en ese departamento como eran
las minas del Cobre, donde explotaban este mineral, cuyo principal propietario era Mr.
Harry cónsul inglés en Santiago de Cuba. El capitán Jones ofreció a Lorenzo toda clase
de seguridades para su persona y la de los colaboradores si cedía el mando en la persona
que designara el capitán general. A Lorenzo le pareció extraña la intervención inglesa
en una cosa de familia y no aceptó, pero ofreció seguridad y protección a los bienes de
Gran Bretaña. Marchó la “Vestal” a La Habana y con el general Tacón acordaron las
medidas a tomar contra Lorenzo que no se diferenciaban de la primera oferta del capitán
Jones en Santiago de Cuba. A la llegada de vuelta de La Habana pidió el capitán
William Jones una reunión con Lorenzo con asistencia el cónsul francés. Sometieron a
Lorenzo a todas las consideraciones que se pudieran derivar de una guerra civil que no
sería beneficiosa para España y para él aunque la ganara; Lorenzo no aceptó ni en otra
reunión que pidió éste para aclarar parte del escrito ingles del día anterior, donde se
hablaba de armar a los negros. A pesar de ese aparente fracaso no desistió el inglés y
permaneció en Santiago de Cuba hasta el desenlace del enfrentamiento. Desde su
llegada fue la casa del cónsul inglés refugio de los descontentos, como el arzobispo fray
Cirilo de Alameda y Brea, y el lugar desde el que Tacón tomaba contacto con sus
partidarios.
Después de la marcha de Lorenzo el coronel Fortun, jefe de la artillería de Santiago
de Cuba se hizo cargo del gobierno de la ciudad y el departamento. El 4 de enero el
general Tacón puso en marcha la división pacificadora que marchó a Santiago de Cuba
al mando del brigadier Gascue, quien abrió sumarias que desterraron a numerosos
ciudadanos, muchos sin meritos constitucionales, pues los colaboradores habían
marchado de la Isla con pasaportes del propio general Tacón, de acuerdo a lo pactado
con el capitán Jones.
El estado de la cuestión, del gobierno de Lorenzo en Santiago de Cuba, está lleno
de preguntas: relaciones del capitán general con el Gobierno sobre el cambio de la Isla
de provincia a colonia de explotación, sobre quien había llevado la iniciativa. ¿Partieron
del Gobierno liberal las normas y Tacón las ejecutaba, como creen los autores cubanos,
37
o aceptaron las iniciativas de Tacón por necesidad? ¿Primaron el desarrollo de la
industria y el comercio español y por eso retiraron del poder a la oligarquía y
aristocracia criollas? ¿En que fundaba Tacón sus previsiones catastrofistas, y el odio a
los criollos? ¿El anexionismo resurgió como consecuencia de las políticas de Tacón y
Lorenzo? ¿El gobierno creyó las denuncias de Tacón contra Lorenzo? ¿Qué piensan en
Cuba de las iniciativas de Lorenzo?
Existe abundante documentación sobre la isla de Cuba en este periodo. Es rico en
documentación el AHN sección de Ultramar, el AHCM sección Célebres, así como en
el AGMS. Algunos autores españoles se manifestaron contrarios a la actuación de
Lorenzo, destacando en esta línea Jacobo de la Pezuela (Ensayo histórico de la Isla de
Cuba e Historia de la Isla de Cuba), Justo Zaragoza (Las insurrecciones de Cuba),
Miguel Tacón (Correspondencia reservada del Capitán General Don Miguel Tacón),
José Ahumada y Centurión (Memoria histórica de la Isla de Cuba, manuscrito de la
Biblioteca Nacional mandado elaborar por el ministro de Ultramar). Estos autores
conservadores españoles consideraban a Cuba como una cosa poseída, una cosa
particular de España en la que la metrópoli podía actuar como mejor le conviniera a su
política sin pensar en la población, en los naturales del país. Las obras citadas no son
contemporáneas de Lorenzo, por lo que choca que sus juicios, a esa distancia, estén tan
mal elaborados, sin duda eran hombres que miraban a Cuba como una propiedad
privada.
El general Lorenzo era un liberal, y aunque no fuera un teórico y tuviera una
formación intelectual deficiente, si tenía una concepción clara sobre lo que eran las
colonias. Creía Lorenzo que cuando un pueblo estaba organizado como entidad política,
surgía en él inevitablemente la idea de independencia, los habitantes se olvidaban de su
origen, de su procedencia. El caso de Cuba era muy diferente al de otras colonias, era
notorio y así lo admitía la población de la Isla en aquella época, que la composición de
su sociedad le impedía llegar a la independencia, cualquiera que fuera la opinión de
políticos y exaltados partidarios. Este fue el pensamiento más corriente de Cuba en esa
época y así lo plasmaron tres décadas después autores como Carlos Sedano en Estudios
políticos sobre Cuba. Lorenzo en su Manifiesto del General Lorenzo a la 1ación
Española trató de justificar su actuación ante las autoridades españolas, ministros de
Ultramar, Gobernación y Guerra. Defienden la actuación de Lorenzo autores como
Ramiro Guerra en su Manual de Historia de Cuba, Pedro José Guiteras Historia de
38
Cuba, y en general todos los autores cubanos como Valdés Domínguez. Los
intelectuales cubanos de La Habana que giraban en torno de Luz Caballero y del Monte,
miraron con escepticismo el desarrollo constitucional de Santiago de Cuba. Domingo
del Monte en su Centón reúne la correspondencia de los liberales de La Habana,
Matanzas y Puerto Príncipe. Una información exacta de los sucesos de la proclamación
de la Constitución de 1812 en Santiago de Cuba, sin ningún juicio crítico, lo
encontramos en las Crónicas de Santiago de Cuba, de Emilio Bacardí y Moreau.
*
Manuel Lorenzo llegó a Cádiz el 11 de febrero de 1837 sumariado y pendiente en
Santiago de Cuba del juicio de residencia. Como siempre que emprende una nueva
etapa en su vida, se le presentan todas las dificultades que acepta con paciencia pero no
con resignación. Cuando llega al puerto, no puede emprender el viaje a Madrid a
defender su actuación como desea, se lo impiden las autoridades, debe quedar residente
y vigilado en Cádiz hasta que el Gobierno tome las medidas que requiera el caso. Este
tiempo lo aprovecha para publicar en la editorial Campe, propiedad de un cubano, su
Manifiesto del General Don Manuel Lorenzo a la 1ación Española, que había
elaborado durante la travesía del Atlántico. Aquí le llegó la noticia que debía ingresar
preso en el castillo de Peñas de San Pedro. Protesta de la reclusión a que le someten y
logra que debido a su mal estado de salud y la presión de influencias le cambien la
prisión por una residencia en Alicante para su reposición, a espera de las medidas que
deben aplicar a su actuación en Santiago de Cuba. El Gobierno al no detener y
encarcelar a Lorenzo como parecía su deber a la vista de los sucesos de Santiago de
Cuba presentados por Tacón, parece ser que no había creído las denuncias de Tacón de
querer separar a Cuba de la madre patria. En un momento en que no se sabía quien
estaba al frente del ministerio de la Guerra -el gabinete Calatrava en un año de duración
tuvo ocho ministros de la guerra entre titulares y sustitutos- llegó a Alicante para su
recuperación, y a las pocas semanas, los jefes carlistas Forcadel y Cabrera tomaron la
mayor parte de la provincia hasta Orihuela. La diputación sin ejército y con una Milicia
Nacional sin la preparación adecuada y mandos comunicó al Gobierno su preocupación.
Nadie de aquella ciudad podía ponerse al frente, solo podía conducirla el general
Lorenzo que se encontraba enfermo en la ciudad. Sin esperar respuesta del Gobierno le
ofrecieron el mando a Lorenzo que no pudo aceptarlo por estar sumariado, sin cargo en
el ejército. Pero, aceptó gustoso el puesto de miliciano. Con el título de miliciano partió
39
de campaña contra los carlistas a los que batió en Novelda y Villena persiguiéndolos
hasta Almansa, haciendo evacuar el territorio y tomando más de doscientos prisioneros.
Le nombraron 2º cabo de la capitanía general de los reinos de Valencia y Murcia el 13
de agosto.
Ya no sorprende que ante la grave situación de la guerra en el Norte y el
Pretendiente acercándose a Madrid, el Gobierno propusiera a la Reina el nombramiento
de Lorenzo el 23 de agosto segundo comandante del Ejército del Norte a las órdenes de
Espartero, a pesar de encontrarse sumariado. El 9 de septiembre, además de su función
de segundo comandante, le entregaron el mando de la división de Castilla la Vieja para
combatir a Zaratiegui que había invadido Segovia, Valladolid, Palencia Burgos y
Zamora. El 20 de septiembre es nombrado capitán general de Castilla la Vieja, y con su
división se bate en Aranda de Duero contra Zaratiegui y Don Carlos teniendo que
retirarse a esperar a Espartero. Dividido el Ejército del Norte en dos cuerpos, es
nombrado Lorenzo jefe del segundo. El 5 de octubre bate a los carlistas en la batalla de
Retuerta y el 12 participa en la de Huerta del Rey. Se hizo cargo de la capitanía general
de Castilla la Vieja el 28 de octubre, expulsando a los carlistas de las montañas de
Burgos y de la frontera de Extremadura tomando Béjar. En diciembre de 1837 pide la
dimisión del cargo por encontrarse enfermo; la administración militar es incompatible
con su carácter. El 6 de enero de 1838 entregó el mando. En un periodo de diez meses
se rehabilitó de su pasado al frente del gobierno de Santiago de Cuba, ya no temerá el
juicio de residencia y la sumaria pendiente; en Madrid no harán caso a las peticiones de
los que reclaman se ejecute sobre él la justicia. Ha pasado el periodo del ostracismo de
su persona, de aquí en adelante se le conocerá y tendrán en cuenta hasta la llegada de los
moderados al poder. Lorenzo ocupará puestos importantes en la milicia al tiempo que
tratará de intervenir en la política.
Durante los años 1838 y 1839 se conoce poco de la vida de Lorenzo: su ingreso en
la Milicia Nacional de Madrid y nombramiento de comandante del primer batallón por
aclamación, y un viaje a Londres para recuperar la fortuna de su mujer.
En febrero de 1840 es nombrado senador por Alicante. Desde Madrid coopera con
los liberales para hacerse con el poder, y es importante su participación en el
pronunciamiento del ayuntamiento de Madrid de 1 de septiembre y demás sucesos que
llevaron a Espartero a la presidencia del gobierno y a la Regencia provisional. En
noviembre de 1840 es nombrado capitán general de Extremadura, con licencia para
40
residir en Madrid durante el tiempo que durara la legislatura del Senado. En el
pronunciamiento de los moderados en octubre de 1841, el general Lorenzo actuó contra
los generales Diego de León y Manuel de la Concha en el fracasado intento de la toma
de palacio 7 de octubre de 1841; el día 9 asciende a teniente general, y es nombrado
comandante de la vanguardia del ejército que se desplaza al Norte para combatir a los
sublevados de la Provincias Vascongadas y Navarra que dirigen Montes de Oca y
O`Donnell. El día 22 es nombrado comandante del 2º cuerpo de ejército de la izquierda.
En el declive de la Regencia de Espartero, el 24 de mayo de 1843 es nombrado
capitán general de Baleares y el 10 de agosto comandante general del Campo de
Gibraltar que desempeñó hasta el 26 de octubre de 1843 en que es sustituido, pasando
de cuartel a Andalucía fijando su domicilio en la Villa de Castro del Río (Córdoba).
Lorenzo a medida que comprueba el deterioro de los liberales y el mediano resultado
del periodo de esos tres años de gobierno donde tanto se ha significado, se aleja de la
política y pasa página a su vida militar.
Los archivos que ya hemos citado en el periodo anterior son ricos en
documentación. Es fundamental la Historia de la guerra civil y de los partidos liberal y
carlista de Antonio Pirala para estudiar la campaña militar del año 1837. El periodo de
1840 relacionado con la llegada de Espartero al poder tiene una extensa bibliografía
donde destacan las obras de C.C.M.M. (Espartero su origen y elevación), E.
Christiansen (Los orígenes del poder militar en España), Antonio Martínez Mansilla
(Lorenzo Arrazola o el Estado Liberalcatólico), Nicomedes Pastor Díaz (Galería de
españoles célebres), Manuel Marliani (La regencia de don Baldomero Espartero y
sucesos que la propiciaron), Concepción de Castro Monsalve (La revolución liberal y
los municipios españoles), Juan del Nido (Historia política y parlamentaria de S. A. don
Baldomero Espartero). Para la Milicia Nacional deben ser consideradas las obras de
Juan Sisinio Pérez Garzón (Milicia 1acional y revolución burguesa: el prototipo
madrileño 1808-1874) y Joaquín Ruiz de Morales (Historia de la Milicia 1acional).
Para el periodo de comandante del Campo de Gibraltar, Fernando Fernández de
Córdova (Mis memorias íntimas).
Entre 1838 y 1840, Lorenzo pensó introducirse en la política liberal de la época y
una vez entregado el mando de la capitanía de Castilla la Vieja el 6 de enero de 1838,
entró en la primavera en la Milicia Nacional, nombrándole por aclamación comandante
del primer batallón. Tenía una gran fortuna y se le presentaba más favorable la entrada
41
en el Senado que en el Congreso, donde la lucha era muy dura, para triunfar debía estar
adornado con una gran cultura y tener dotes de orador de los que carecía. Lorenzo fue
elegido senador por Alicante en las elecciones del 31 de enero de 1840. Juró el cargo el
28 de marzo y el día después le extendieron sus credenciales. Desde esta fecha y
arropado en su función de senador y en la milicia trabajó con gran disimulo para la
llegada de Espartero al poder, siendo destacada su intervención en el pronunciamiento
del ayuntamiento de Madrid del 1 de septiembre. Nombrado capitán general de
Extremadura, el Gobierno le permite sea sustituido por un segundo cabo en la capitanía
general del distrito mientras dure el periodo legislativo.
Su trabajo en el Senado fue muy pobre y solo intervino en las legislaturas de 1840 y
1841. Excusó su asistencia por enfermo en las legislaturas de 1842 y 1843. Aunque fue
senador por Cáceres en la tercera legislatura de 1843, y en las de 1844 y 1845 pidió
excusas para no asistir a las sesiones. A partir de su paso a la reserva en octubre de 1843
dejó de interesarle el Senado y su domicilio en Madrid y lo fijó en la Villa de Castro del
Río.
En la legislatura de 1840 formó en la comisión de abono de haberes y suministro a
los cuerpos movilizados, formaban parte de ella, varios ministros, diplomáticos y
militares, como Facundo Infante, Luis de Salamanca conde de Campo-Alange, Mauricio
Carlos de Onís, Eugenio Ladrón de Guevara, Francisco Romo Gamboa y José
Rebolledo de Palafox y Melci duque de Zaragoza. Intervino en la sesión de 27 de junio
de 1840 presentando una proposición de ley para declarar beneméritos a los milicianos
nacionales de Roa y Nava de Roa. El 7 de junio de 1841 discutió un dictamen relativo a
los diputados provinciales de Badajoz. El 14 de agosto de 1841 fue su última
intervención, donde discutió el proyecto de ley de presupuestos sobre la rebaja de los
sueldos de los mariscales de campo de servicio en una capitanía general en comparación
con los generales en campaña. Es fundamental el Archivo del Senado para desarrollar
estos temas.
*
La etapa de Lorenzo como hombre de negocios, es la última, la de Castro del Río.
Nos presenta a un empresario moderno con gran sentido económico y social, un
miembro de la burguesía que se adelantó a los hombres de su tiempo. Esto nos hace
poner en duda los juicios que se han vertido sobre su deficiente formación y falta de
visión y horizontes, pues supo aprovecharse de la coyuntura que presentaba en ese
42
momento la desamortización de los bienes de la Iglesia y de los terrenos de comunes y
propios de los municipios. Se desconoce porque fijó en la villa de Castro del Río su
residencia, pero creemos que el conductor fue un liberal progresista de Castro del Río
llamado José Maria del Río Tejada regidor del ayuntamiento de la Villa. Los contactos
debieron ser muy tempranos, pues para salvar a Lorenzo de sus problemas con la
justicia militar parece ser que lo presentaron para el Senado por la provincia de Córdoba
en las elecciones de octubre de 1837. En Castro del Río sacó el máximo de votos.
¿Compró en ese año ya casa y fincas?
José Maria del Río operó varios años con Lorenzo en la compra-venta de bienes,
pero queriendo dar formalidad a la importancia que merecían esos negocios crearon una
sociedad mercantil bajo la razón social de “Río de Tejada, Arcaya y Compañía” con
200.000 reales de capital al cincuenta por ciento entre los socios. El objeto social era la
adquisición, enajenación y permuta de toda clase de bienes, arrendando o disponiendo
de ellos en la forma más útil para los socios. Lorenzo, caso insólito en esa época,
concedió amplios poderes a su esposa para que procediera a la creación y otorgamiento
de la sociedad mercantil junto con el otro socio, y para que en nombre de los esposos
gestionara la sociedad.
Lorenzo nos da una lección de inteligencia y pensamiento moderno por encima de
las costumbres y convenciones de la época al entregar a su mujer la dirección de una
sociedad mercantil. Lorenzo se encargaba de las explotaciones agrícolas; de regadío en
la cuenca de Guadajoz y otras de olivar, cultivo y pasto en la campiña cordobesa.
Lorenzo tiene un gran sentido social y económico, no deja ocioso su capital y buscaba el
mayor rendimiento, tanto en la especulación como en las explotaciones agrícolas. Las
inversiones se elevaban a unos 3.000.000 de reales. En el detalle de sus bienes llama la
atención las pequeñas inversiones en bienes muebles, ropas y alhajas. Lorenzo
disfrutaba de tres a cuatro meses en balnearios, principalmente el de Cestona. La
capitanía de Sevilla y el gobernador de Córdoba ejercían sobre Lorenzo una gran
vigilancia. Murió en Castro del Río el 7 de octubre de 1847, siendo enterrado el 8 en el
cementerio de la Villa. Para este periodo de la vida de Lorenzo contamos con el Archivo
General del Notariado (AGDN) y el Archivo Municipal de la Villa de Castro del Río
(AMCR). Francisco López Villatoro La Villa de Castro del Río 1833-1923. Aspectos
económicos, políticos y sociales.
43
Hipótesis
Durante la elaboración de la primera parte del trabajo, consideramos al general
Lorenzo un hombre de suerte, primero por salvar la vida después de tantos combates y
segundo porque pareciendo estar condenado por las circunstancias del escalafón repleto
de coroneles a un retiro seguro a su llegada a España desde Venezuela, había logrado
superar muchas pruebas y llegar sin dificultades al grado máximo de la milicia, el de
teniente general, e ingresar en el Senado adornando su persona con el título de mayor
prestigio social de la España de su época. A Lorenzo, sumariado por su función de
gobernador en Cuba, y esperando el castigo en Alicante en la situación más adversa, la
suerte vuelve a visitarle cuando los carlistas invaden la provincia y como simple
miliciano la recobra conduciéndole nuevamente al mando de tropas y a segundo jefe del
Ejército del Norte.
Había que buscar las explicaciones que condujeron al éxito.
1. Las plantillas de oficiales, jefes y generales del ejército peninsular, se encontraban
sobredimensionados en número al terminar la Guerra de la Independencia y licenciarse
parte de los ejércitos. Desde 1815 hasta el regreso de Lorenzo a España en 1824 el
ejército, había pasado por golpes, sublevaciones y guerras constitucionales. En las
acciones y reacciones entre progresistas y conservadores había intervenido en casi todos
los hechos el ejército, como soporte o impulsor de ellos. Se encontraba profundamente
politizado. El nombramiento para puestos militares a los sospechosos de uno u otro
signo, creaba tensiones entre los antagonistas, era mucho mejor para los responsables
del orden, disponer de jefes a los que no se asignaba una posición política de liberal o
progresista durante la última época del reinado de Fernando VII. Dentro de este
pensamiento tendría lugar el nombramiento de Lorenzo para el modesto puesto de
inspector en comisión del cuerpo de inválidos de Pamplona y Fuenterrabía en marzo de
1826. Antes había pasado el juicio de clasificación que “que le declaró digno del
nombre de español, amante de Rey y Patria”. Con esta nota favorable le llegaron la
ocupación de redactor de las hojas de servicios de los oficiales y jefes procedentes de
Ultramar y filas realistas de Navarra. Por el buen desempeño de los cometidos le vino el
nombramiento de coronel del regimiento de Almansa 9º de línea, que reorganizará y
trasformará en el de Córdoba 9º de línea una de las unidades más eficaces de las que
operaron en la guerra carlista. El esperado ascenso a brigadier después de estar ocho
años en el escalafón de coronel, le llegaría en 1830, en el momento que se sustituyen los
44
mandos de jefes realistas considerados afectos a Don Carlos o de sospechosos de ello.
Esta situación política le benefició, de lo contrario no le hubiera llegado el ascenso a
brigadier. Había roto la barrera y entrado en el generalato. Hay causas políticas que
debemos tener en cuenta.
2. Dentro de los partidos políticos del siglo XIX aparecieron una serie de redes militares
que buscaban apoyo a sus intereses, una de estas redes era la de los militares que
volvieron de la guerra de Ultramar e independencia de las provincias americanas y que
se conocieron con el nombre de “ayacuchos”. Todos estos jefes llegaron de coroneles,
brigadieres y algún mariscal de campo. Eran hombres de edades parecidas, gran
preparación militar, liberales y un pensamiento común marcado por la tragedia que cada
uno había vivido a lo largo de la guerra ultramarina; entre ellos destacaban Espartero,
Rodil, Valdés... La guerra carlista les dio la oportunidad de llegar a la cumbre de la
milicia: Manuel Lorenzo fue uno de ellos. La primera victoria de la guerra, la de Los
Arcos donde cayó prisionero Santos Ladrón le valió a Lorenzo el grado de mariscal de
campo. Lorenzo en el periodo de la guerra de 1833 a 1835, tuvo dos comandantes en
jefes ayacuchos, Valdés y Rodil, y el habanero Quesada y Mina. Durante el periodo de
Valdes fue Lorenzo comandante del ejército de Navarra y obtuvo su mayor victoria, la
de Nazar y Asarta. El elitista Quesada le quitó del mando de su división y lo mandó a lo
que él creía frentes secundarios. Rodil en la distribución del Ejército del Norte a pesar
de venir con brillantes generales victoriosos de la campaña de Portugal, le dio el mando
de una división y le consideraba entre sus elegidos; Espartero y Lorenzo fueron elegidos
por Rodil para la operación de Artaza. Mina le quitó el mando de la división y lo mandó
a trabajos administrativos del virreinato salvándole de esta misión la necesidad de
militares con preparación para la conducción de convoyes. Vuelto a España sumariado
en febrero de 1837, por la recuperación de Alicante en el mes de abril, le volvieron a dar
el mando de tropas y el día 13 de agosto le nombraron 2º cabo de la capitanía general de
Valencia y Murcia. Espartero fue ministro de la Guerra entre los días del 18 al 30 de
agosto, y el día 28 le nombró segundo jefe del Ejercito del Norte y le dio el mando de la
división de Castilla la Vieja, el 20 le nombraron capitán general de ese distrito. En
1840, Manuel Lorenzo desde su puesto de senador y comandante del primer batallón de
la Milicia Nacional contribuyó al éxito del pronunciamiento del Ayuntamiento de
Madrid y de la llegada al poder y a la Regencia del general Espartero, que le nombra
capitán general de Extremadura con residencia en Madrid mientras duraba la legislatura
45
del Senado. El 8 de octubre de 1841, Lorenzo contribuye a derrotar el pronunciamiento
moderado que trataba de capturar a la Reina en Palacio. El día 9 Lorenzo es ascendido
por Espartero a teniente general y comandante de la vanguardia que marcha al Norte
contra los sublevados y el día 22 comandante del ejército de operaciones del Norte.
Derrotado el pronunciamiento moderado, a mediados de noviembre marcha a
Extremadura de donde era capitán general. El Regente Espartero suspendió en 1840 la
sumaria que pesaba sobre Lorenzo por los asuntos de Cuba, y eliminó la sentencia del
juicio de residencia de Santiago de Cuba. Creemos en la existencia de alguna relación
entre los ayacuchos y que esto pudo favorecer a Lorenzo.
3. La proclamación de la Constitución de 1812 el 29 de septiembre de 1836 en Santiago
de Cuba, el cese y la sumaria que le instruyeron, no aparece en el expediente de
Lorenzo: Solo “… embarcándose en Cádiz el 11 de junio, haciendo su desembarco el 19
de Julio, día en que tomó posesión [1835]. 1836. Siguió en el desempeño de este
gobierno hasta el 21 de Diciembre en que recibió la orden de 18 de octubre por la que S.
M. le ordenaba su incorporación en la Península y el 22 del mismo diciembre tuvo
cumplimiento dando a la vela en el mismo día”. A esto se reduce la historia de Lorenzo
en Cuba. Lorenzo no recibió en Cuba la orden de destitución del gobierno, porque
cuando llegó a últimos de diciembre, ya estaba de regreso a España siguiendo
instrucciones del capitán general. Manuel Lorenzo proclamó la Constitución de 1812, a
la vista de la Gaceta de Madrid. La Constitución había sido impuesta por los sargentos
de La Granja a la Reina el 13 de agosto y fue financiado el proyecto según todos los
indicios por Mendizábal y sus correligionarios. El hecho de la proclamación de la
Constitución fue calificado como un acto revolucionario por el capitán general Miguel
Tacón que trató por todos los medios de demostrar a Madrid, que Lorenzo trabajaba
para independizar a la Isla y separarla de la metrópoli, principio al que se unieron
Calatrava y Mendizábal. Resultaba paradójico que los hombres que habían traído la
Constitución de 1812, atacaran duramente a Lorenzo por implantarla en Cuba. Desde
1834 Tacón desarrolló en Cuba una política, bien a su iniciativa o por mandato del
Gobierno, que tendió anular la preponderancia de los capitalistas criollos en la política y
en la economía de la Isla, para lo que le dieron todos los poderes civiles, políticos y
militares y que en lo sucesivo detentaron todos los capitanes generales. La política
dictada desde Madrid, y que otros autores dicen que eran la aprobación por Madrid de
las iniciativas de Tacón, expulsó a los criollos de los centros económicos y sociales de
46
la Isla creados por ellos. También anularon la representación de la oligarquía criolla en
las Cortes nacionales. Establecieron para el control social y económico unos aranceles
que creaban monopolios y reservaban el mercado de la Isla para la colocación de los
productos nacionales sobrantes del mercado español. El capitán general rompió el orden
hasta entonces establecido en la Isla, creando entre 1834 y 1837 un nuevo estatus
colonial que propició la entrada masiva de peninsulares que apoyados por la
administración española de Tacón establecieron una dura competencia. Lorenzo con la
iniciativa de la proclamación de la Constitución y otras medidas liberales de su
gobierno, resultaron de una inoportunidad política grande, lo que le valió las
destituciones del capitán general y del Gobierno. En cambio parte de la oligarquía
criolla vio con simpatía las iniciativas de Lorenzo porque ahora le interesaba, más que
nunca, las elecciones y no regirse por leyes especiales. Además la sanción y destitución
de Lorenzo le aclaró la situación a muchos cubanos, que ante la imposibilidad de una
independencia para Cuba, buscaron la salida al problema político cubano, girando hacia
el anexionismo político. La posición del Gobierno resulta extraña, pues al tiempo que
colmaba de títulos y condecoraciones a Miguel Tacón concediéndole el marquesado de
la Unión de Cuba y el vizcondado de Bayamo convertidos después en ducado y
marquesado, la Sala de Indias del Tribunal Supremo de Justicia anuló la sentencia del
juicio de residencia de Lorenzo y la Regencia le amnistiaba de la sublevación militar.
Parece ser que a nadie le interesaba airear la política de Cuba. A nosotros si nos
interesaba saber porqué echaron tierra a las actuaciones de Lorenzo y a las
irregularidades administrativas de Tacón.
4. Se observa en Lorenzo cierto despego hacia las funciones de administración militar.
Nombrado capitán general de Castilla la Vieja el 20 de septiembre de 1837 mientras se
encontraba en la campaña del Norte, no tomó posesión hasta mediados de noviembre,
una vez que hubo limpiado de enemigos las sierras de Burgos y Béjar, a últimos del mes
de diciembre presentó la dimisión alegando enfermedad y pidió el cuartel para Sevilla.
Aprovechando la situación de cuartel en Sevilla, solicitó al Gobierno con fecha 30 de
mayo de 1838 permiso para trasladarse a Londres donde su mujer tenía depositada la
herencia de la madre, permiso que le concedieron por cuatro meses el 11 de junio. El 6
de junio solicitó el traslado del Cuartel a la Corte porque “se ve precisado a establecer el
colegio de educación de sus seis hijos de menor edad para que en lo venidero sean más
útiles que su padre a la causa nacional”. Del resto de los años 1838 y 1839 no se le
47
conoce ninguna actividad más que el de comandante honorífico del primer batallón de
la Milicia Nacional de Madrid, del que había sido elegido por aclamación estando de
cuartel en Sevilla. Hay que sospechar que una vez que recibiera la herencia se dedicó a
su empleo. El 13 de febrero de 1840 es elegido Senador por la provincia de Alicante,
acceso a un puesto que se llegaba por prestigio social, académico y por dinero. En
Castro del Río fijó su retiro, lugar donde había comprado casas cortijos y olivares, así
como en otros pueblos de la campiña cordobesa como Montilla y Baena. Los últimos
años de cuartel, desde Castro del Río, hay peticiones al ministerio de la Guerra para
visitar los balnearios de moda como el de Cestona. Tantos gastos solo podía soportar
una gran fortuna. En Castro del Río creó con Río de Tejada una sociedad mercantil que
funcionó durante varios años. Tambien por medio de su amigo tuvo relaciones con las
casas de banca Aguirrebengoa de París, y J. S. Zulueta de Londres. Nos preguntamos
como influyó la fortuna de su mujer en su vida militar y política.
Finalizan estas páginas que tratan de los epígrafes preceptivos y se da paso al núcleo
de la laboriosa, difícil y compleja Tesis.
48
1. Aproximación al personaje, etapa inicial.
Manuel Lorenzo fue testigo y actor discreto e importante, durante la última parte de su
vida, de las profundas transformaciones políticas que se operaron en España. Su periodo
vital, sesenta y dos años, es grande para la época, si nos atenemos a su prolongada vida;
una larga e intensa vida castrense de cuarenta y seis años, con una presencia
ininterrumpida durante dieciséis consecutivos (1808 a 1823) en los campos de batalla de
España y América, a los que habría de añadir otros dos años de campaña en la Guerra
Carlista.
Manuel Lorenzo conoció los reinados de Carlos III, Carlos IV, José I contra quien
luchó, Fernando VII, la regencia de María Cristina, y el comienzo del reinado de Isabel
II. En este periodo de tiempo, España se transformó totalmente a causa de las guerras de
invasión y civiles, y a los pronunciamientos militares que traen la inestabilidad política.
La Guerra de la Independencia liquidó las viejas instituciones políticas que, con pocos
cambios, habían gobernado España durante más de tres siglos. También acabó con el
Imperio Colonial americano en el que se apoyaba la vida económica, social y política de
la vieja monarquía española. España, al final de este periodo, dejó de ser una potencia
europea de primer orden, y se transforma en otra de segunda, desunida, con atraso
industrial e instituciones políticas obsoletas, propias de otras circunstancias que habían
desaparecido ya. La redefinición de la nueva nación española abarcó un largo periodo
de más de cincuenta años, los reinados de Fernando VII y de su hija Isabel II, llenos de
guerras civiles y convulsiones políticas, de continuos cambios ministeriales y
constitucionales, resultado de la falta de entendimiento de los partidos políticos liberal y
moderado, sobre la idea que debía regir España.
Manuel Lorenzo, nació en Salamanca el 29 de octubre de 1785, en el seno de una
familia de humildes trabajadores, perteneciente al gremio de herreros y cerrajeros; con
este oficio figura su abuelo Francisco Lorenzo, en las Respuestas Generales del
Catastro de Ensenada17. Fue bautizado el 6 de noviembre de 178518, en la iglesia de
San Cristóbal de los Caballeros de la Real y Militar Orden de San Juan, ya
desaparecida, que estuvo situada en la plaza del Santo. Sus padres se llamaban Miguel
Lorenzo Hernández y Josefa Oterino González, naturales de la ciudad de Salamanca,
17
ENSENADA: Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. Introducción de Miguel Artola. Pág.
211. Salamanca. 1753
18
Partida de Bautismo. AGM. 1ª Sección. Legajo. 1873.
49
como también lo eran sus abuelos paternos, Francisco Lorenzo y Mariana Hernández, y
la materna Isabel González; su abuelo materno Matías Oterino era natural del lugar de
Cervantes, jurisdicción de la Puebla de Sanabria. El 6 de mayo de 1786, fue confirmado
en la iglesia de San Julián, por el obispo de Salamanca D. Andrés José del Barco, siendo
padrinos de la ceremonia los señores condes de Francos, vecinos de Salamanca y
grandes propietarios, muy influyentes en la vida social de la ciudad19.
No están documentados los años de su infancia y permanencia en la ciudad por
pertenecer Manuel Lorenzo a una capa baja de la sociedad salmantina. Sin embargo,
creemos que su educación debió ser esmerada para la época, pues poseía una letra clara,
bonita, y gran capacidad para expresar su pensamiento en los escritos y oficios elevados
a sus superiores. Era muy aficionado a comunicarse por carta con sus subordinados,
cuando las circunstancias lo demandaron, como en su época de Gobernador de la
Provincia Oriental de Cuba. Terminada la educación primaria y hasta su ingreso en el
ejército, trabajó en el oficio de herrero, como lo venía haciendo su familia desde
generaciones atrás.
Al terminar el siglo XVIII –durante el periodo de formación de Manuel Lorenzo-,
Salamanca se encontraba sumergida en la crisis más grave de su historia, que afectaba
por igual a la vida académica, (cuyos colegios mayores habían sido suprimidos por
Carlos III)20 la economía, la industria y la actividad municipal. Salamanca había
alcanzado el máximo de su población hacia la época del nacimiento de Manuel Lorenzo.
En el tercer viaje de Jovellanos a la ciudad, anota, que en 1791 tenía una población en
torno a los 19.000 habitantes, y destacaba la existencia en la ciudad de 25 parroquias, 25
conventos de frailes, 12 de monjas, con 4 colegios mayores; existían también labradores
que vivían principalmente en las afueras de la puerta de Zamora y cultivaban su fértil
alfoz; y curtidores en la ribera del río Tormes. Pero la ciudad, era fundamentalmente, un
centro de servicios religiosos, académicos y administrativos21. El sostenimiento de
tantas instituciones, así como de los servicios propios de la ciudad, consumían grandes
rentas de procedencias agrarias y ganaderas fundamentalmente, que al disminuir estas
progresivamente, afectó en la última década del XVIII y primeros años del XIX a la
población, reduciéndola en un tercio.
19
A iniciativa de este ilustre prócer se creó la Real Sociedad de Amigos del País de Salamanca en 1784.
VILLAR Y MACIAS: Historia de Salamanca. Pág. 91.
4 VILLAR Y MACIAS: Historia… Libro VIII. Págs. 47 a 51.
21
ROBLEDO, RICARDO, y MARTÍN, JOSÉ LUIS: Historia de Salamanca. Tomo IV. Salamanca 2001.
Pág. 18
50
La ciudad de Salamanca tuvo un crecimiento sostenido en el siglo XVIII, llegando al
máximo de población el año 1787, para disminuir dramáticamente a partir de esta fecha.
El censo de Floridablanca de 1786, le asigna una población de 16.287, que con las
habitaciones colectivas se elevaba a 19.092. Diez años después, la población solo
contaba con 13.807 habitantes, época en que a la provincia se le asignaban 210.380
habitantes. En vísperas de iniciarse la guerra de la Independencia, la ciudad de
Salamanca contaba con 13.200 habitantes aproximadamente22.
Al iniciarse el siglo XIX, se produce una de las crisis más graves que se han conocido
en la ciudad. Hubo en su entorno una disminución en la producción de alimentos, que
redujeron la capacidad de sostenimiento de la población, tanto de la ciudad como de los
pueblos, y eso, teniendo en cuenta que en su partido se encontraban tierras agrícolas tan
aptas para el cultivo de cereales y legumbres como las de la Armuña, Tierra de Alba y
Campo de Peñaranda. Entre los que contestaron al cuestionario de Cayetano Soler, en
1802, el municipio de Florida de Liébana achacaba las causas de la crisis a la
disminución de su vecindario. La crisis reflejaba, la interdependencia entre la población
y la producción23. La descomposición del sistema social venia de muy atrás, de siglos
anteriores, y ahora alcanzaba a todos los niveles, económico, político y cultural. En la
provincia de Salamanca los despoblados fueron en aumento y afectaron a la distribución
de la propiedad, condicionando la explotación de la tierra y el desarrollo de la
agricultura24.
Esta crisis, es la causa de que la familia de Manuel Lorenzo fuera una de las que
tuviera que emigrar, pues cuando ingresó en el ejército, la unidad elegida no se
encontraba en Salamanca, ni de paso, y tres décadas después, Manuel Lorenzo sitúa a su
padre en Madrid, en la fecha del 2 de Mayo de 1808.
2. Soldado.
Dentro de este panorama, varios miles de salmantinos buscaron en otros horizontes un
lugar donde encontrar trabajo y rehacer sus vidas. Manuel Lorenzo, que ejercía el oficio
22
ROBLEDO, R. y MARTÍN, J. L: Historia… Tomo IV. Pág. 19.
ROBLEDO, R. y MARTÍN, J. L: Historia… Tomo IV. Pág. 33.
24
GARCIA MARTIN, BIENVENIDO: El proceso histórico del despoblamiento en la provincia de
Salamanca. Salamanca 1982. Págs. 91 a 96.
23
51
de herrero25, buscó una salida a su situación personal, ingresando a los dieciséis años
como soldado en el ejército, el 1º de enero de 180226. Sus pretensiones debieron ser
muy limitadas; en aquella época la oficialidad se nutria de cadetes procedentes de la alta
y baja nobleza, que habían probado su limpieza de sangre. La máxima categoría militar
que podría alcanzar en el ejército del Viejo Régimen, al final de de su vida militar, era
la de sargento u oficial subalterno, si las circunstancias le eran favorables. La guerra de
la Independencia –con la cancelación de las instituciones del Viejo Régimen-, las
guerras coloniales y carlistas, le elevó como a otros militares que salieron del pueblo, al
alto grado de teniente general.
Manuel Lorenzo hizo su ingreso en el ejército el 1º de enero de 1802, en el
Regimiento de Granada nº 34 “El Arrojado”, de rico historial, que en aquel año fue
trasladado de Sevilla al distrito de Castilla la Nueva, quedando de guarnición en
Madrid27. Este dato nos hace suponer que alguna de sus unidades pasara a Salamanca,
pues se trataba de un regimiento que a lo largo de su historia, muy amplia ya en aquella
época, había prestado importantes servicios en la frontera con Portugal. También cabe la
hipótesis de que en aquella fecha hubiera fijado la familia de Lorenzo su residencia en
Madrid, pues pasados muchos años, en 1825, después de regresar de Costa Firme, y en
1832 de guarnición en Pamplona, pidió licencia –que no le concedieron- para pasar a
Madrid a arreglar asuntos pendientes, “de los que dejó su difunto padre (victima del 2
de mayo de 1808) que jamás pudo saber en poder de quien existen, respecto a las
ocurrencias que se sucedieron hasta 1814…”28.
Es necesario dar a conocer brevemente, esta unidad, en la que Lorenzo encauzó su
vida militar, y forjó su personalidad a lo largo de más de nueve años que permaneció en
sus filas, desde el 1º de enero de 1802 a junio de 1811.
El Regimiento de Granada, fue creado en el 22 de abril de 1657, durante el reinado de
Felipe IV, dentro de la necesidad de formar nuevos tercios para luchar contra las
insurrecciones de Portugal y Cataluña. Su base fueron las milicias de Granada, pasando
después de completar su instrucción a defender la plaza de Valencia de Alcántara contra
el ataque del ejército portugués que mandaba el conde de San Lorenzo. De vuelta de
25
VILLAR Y MACIAS, M: Historia… Libro IX. Pág. 126.
Archivo General Militar de Segovia. Expediente Militar. Signatura. 1ª. L-1873.
27
AHCM. Archivo de Historia y Cultura Militar. Madrid: Historial del Regimiento de Infantería de
Granada nº 34. “El Arrojado”; Archivo Histórico de Cultura Militar. Madrid. (AHCM).
28
Instancia elevada al Ministerio de la Guerra y a S. M. por medio del Virrey de Navarra, D. Antonio de
Solá. Pamplona 23 de diciembre de 1832. AGMS. Sección primera, legajo 1.873
26
52
Extremadura a la ciudad del Darro se le dio el nombre “Tercio del Casco de Granada”.
En 1658 y 1659 estuvo otra vez en Extremadura, y en 1662 cuando se reanudó la guerra
con Portugal. En 1674 declarada la guerra con Francia estuvo en los Pirineos.
El siglo XVIII fue de extremada movilidad para el regimiento. Formó parte de la
guarnición de numerosas plazas, y participó en todas las campañas de guerra. Hizo la
guerra de Sucesión; estuvo en 1704 en el sitio de Gibraltar, para pasar seguidamente al
ejército de Extremadura; en Ceuta en 1710; en 1727 nuevamente en la recuperación de
Gibraltar; en Gerona en 1736; en el distrito de Galicia en 1739.
El año 1744 pasó a Italia de guarnición y estuvo en varias plazas de Lombardía,
participando en la batalla de Plasencia. En 1758 volvió de nuevo a España a las
guarniciones de Andalucía, y de aquí pasó a Ciudad Rodrigo en 1765. En 1771 embarcó
en el Ferrol con destino a La Habana donde permaneció trece años, regresando a La
Coruña el 1784, ciudad en la que participó en 1789 en la proclamación de Carlos IV.
Está presente en la campaña del Rosellón en 1793 a los órdenes del general Ricardos,
destacando sus brillantes actuaciones en el asalto a las baterías de Millas, ocupación de
las trincheras de Villafranca y el fuerte de Puig del Oro, etc. Después de apoderarse de
las plazas de Port Vendres, San Telmo y Colliure el 20 y 21 de diciembre de 1793,
continúa de campaña durante el año 1794. En 1799 se encuentra en Sevilla de donde
pasa a Castilla la Nueva en la fecha ya anotada29.
3. Su actividad previa a la Guerra de la Independencia.
Durante seis años, el soldado y cabo Manuel Lorenzo no tiene otra biografía que la
que le presta su regimiento en los diferentes servicios de guarnición. Permanece dos
años en Madrid, y a primeros de 1804, con su Regimiento de Granada es trasladado a la
capitanía general de Valencia con destino a la plaza de Alicante. El 5 de junio, marchó
Lorenzo con 982 hombres del Regimiento a la isla de Mallorca, donde permaneció
algún tiempo para pasar después a la de Menorca, siempre reforzada por temor a los
ingleses. En este destino, le sorprendieron los sucesos de 1808 y el comienzo de la
guerra de la Independencia30. Desde Menorca, con su unidad, Manuel Lorenzo fue
trasladado a Cataluña el 22 de julio de 1808. Encuadrado en el ejército regular de
29
AHCM: Historial del Regimiento de Infantería de Granada nº 34. Archivo Histórico de Cultura Militar.
Madrid.
30
AHCM: Historial del… Pág. 35
53
Cataluña, va a ser testigo y modesto partícipe de la epopeya del pueblo catalán, durante
tres años, en la guerra de la Independencia31. Como partícipe y testigo, relataremos las
acciones más importantes de las campañas de la guerra de la Independencia, siguiendo
el índice de su hoja de servicios, y el historial de las unidades en que sirve. Durante los
seis años que dura la guerra contra los franceses, solo alcanza el modesto empleo de
subteniente.
31
La primera cita de la guerra con el nombre de Independencia, se debe al historiador y militar catalán,
Don Francisco Javier Cavanes, y aparece en su Historia de las operaciones del ejército de Cataluña en la
guerra de la usurpación o sea de la Independencia de España. Tarragona. 1809.
54
I
GUERRA DE LA I%DEPE%DE%CIA
55
56
1. Cataluña, 1808.
Conocedor Napoleón de la importancia de Barcelona, capital del Principado, procuró
apoderarse de ella por todos la medios, a donde penetró el 28 de febrero de 1808,
abusando de tretas y la debilidad del gobierno, pensando que, dueño de élla y de su
riqueza, lo era ya de toda Cataluña. En efecto, Barcelona con 140.000 habitantes32 era la
ciudad “más rica, la más poblada, la más industriosa, y la más militar de todo el reyno,
era sin duda el almacén de toda Cataluña y el depósito de sus tesoros … vestuarios,
armamento, trenes, oficiales, en una palabra, todo lo que se necesitaba para la formación
de un exército”33. Esta descripción, trazada por Cabanes, militar e historiador catalán,
nos da las medidas o dimensiones, de la poderosa industria del Principado, competencia
de las mejores de Europa. Un francés, M. Lipp, en su “Guide des negocians dans toutes
ses entrepises mercantiles”, impreso en Montpeller, en 1793, nos hace una descripción
de la industriosa Barcelona en tiempo muy aproximado al de su ocupación por los
franceses: “Los catalanes, dice, siendo activos, valerosos, hábiles trabajadores, artistas
industriosos, y muy aplicados al trabajo y al comercio, han introducido, no solamente en
la capital, centro de todas las artes, sino también en varios puntos del mismo Principado,
Fábricas y manufacturas de toda especie, a saber: pañuelos de seda, gasas, ropa de seda,
medias de seda, de hiladillo, de hilo, de algodón y de lana, … ,papel, armas de fuego, …
,cintas, galones de oro y plata, y seda, encajes, blondas. Se cuentan, cincuenta mil
mujeres ocupadas únicamente en este último ramo del comercio y cerca de diez mil en
la de hilaturas de los algodones en rama que vienen de América española. Existen en
Barcelona Fábricas de tejidos de algodón, muselinas, terciopelo de algodón… y, se debe
advertir que dentro de la misma ciudad hay más de setecientos texedores de velas o
fabricantes de pañuelos de seda, más de mil quinientos medieros de seda, igual de
medias de algodón, Noventa fábricas considerables, florecientes de indianas,… que
expiden partidas muy considerables de pintadas a América… ”34. De toda esta riqueza
instalada, de las de su activo trabajo y comercio, de los impuestos que generaba, etc., se
habían apropiado los franceses y con ello contaban para financiar sus ejércitos.
Allí, en la metrópoli barcelonesa, se centralizaba la vida militar, política y económica;
el Principado de Cataluña no era de los más poblados de España, con 814.412
habitantes (datos de 1788), tenía delante a Andalucía con 1.829.106, Galicia 1.350.000,
32
EYMES, Jean René: La Guerra de la Independencia en España (1808-1814). Pág. 8.
CABANES: Historia de las operaciones… Págs. 21- 23.
34
FERRER: Barcelona cautiva. Págs. 1- 3.
33
57
Castilla la Vieja y Castilla la Nueva35; para defender tanta riqueza hubiera necesitado
mayor población, de aquí que requiriera la ayuda de las regiones limítrofes y de las islas
Baleares.
Era lógico que pensaran los franceses, que con la posesión de esa plaza tenían una
base estratégica bien dotada y segura para operar sobre Aragón y Valencia. Además, por
tener Cataluña y Francia frontera común, las rutas naturales de su geografía, eran
perfectamente conocidas; por tanto, el suministro de pertrechos y la circulación de
soldados, estaban a cubierto de las contingencias guerrilleras. Así lo creían firmemente
en Paris, el emperador y sus estados mayores.
No contaron los generales franceses con el patriotismo sin desmayo de los catalanes.
A falta del concurso de la capital del Principado, férreamente ocupada por el ejército
francés, la Junta Suprema del gobierno de Cataluña, se estableció en la ciudad de
Lérida, por ser ésta la plaza fuerte más alejada del enemigo. La Junta de Lérida, se
instaló el 18 de junio, y a partir de ese momento, supo levantar el entusiasmo y la
revolución en las poblaciones y nutrir de voluntarios las filas patriotas, hasta un número
tan importante, -cerca de 40.000-, para los que no había suficientes recursos,
armamento, subsistencias, etc. A falta de organización, de jefes y oficiales para
encuadrarlos en un ejército regular, resucitaron el cuerpo de migueletes que tan buenos
servicios habían prestado, pero que en la actualidad, a causa de la evolución del arte de
la guerra y los armamentos, y la falta de disciplina y subordinación de este cuerpo, no
resultaba eficientemente operativo36.
Convencido el general Duhesme gobernador de Barcelona y jefe del ejército francés
de Cataluña, de que el Principado se encontraba sometido, partió de la capital con dos
columnas, la primera al mando del general Schwartz, de tres mil ochocientos hombres,
para ocupar Lérida, imponer una contribución de seiscientos mil francos a la ciudad, y
continuar a Zaragoza para darse la mano con el general Lefevre. A esta columna se
enfrentaron los hombres levantados por la Junta Suprema de Cataluña, logrando las
victorias del Bruch, primera derrota de los franceses, que tanto elevaron el ánimo de los
españoles. Los somatenes de Igualada y de Manresa, ayudados por los de San Pedor,
gente bisoña y mal armada, sin oficialidad, caballería y artillería, fueron los primeros
35
AIMES: La Guerra de… Pág. 8.
CABANES: Historia de las operaciones. Págs. 90- 94; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento. Pág. 439; FERRER: Barcelona cautiva. Pág. 200.
36
58
que derrotaron a los franceses el 6 de junio de 1808, en Casa-Masana, el Bruch y
Esparraguera, haciendo retroceder a la columna del general Schwartz con fuertes
pérdidas y en el mayor desorden hasta Barcelona. Esta gloriosa victoria, frustró la
primera salida de los franceses de Barcelona.
La segunda columna, más fuerte, de cuatro mil doscientos hombres de caballería e
infantería, con la correspondiente artillería, a las órdenes del general Chabran, se dirigió
a Tarragona, aquí incorporaría a su división el regimiento suizo de Wimffen de
guarnición en ésta, continuaría por Tortosa a Núles, donde se reuniría con el mariscal
Moncey, para combinar las operaciones en esa región.
Preocupado el general Duhesme, por la derrota de sus tropas en el Bruch, y no
encontrándose seguro en Barcelona, mandó llamar al general Chabran, pues tenía ya
conocimiento del alzamiento general en todo el Principado. A la división Chabran, nada
le sucedió en Tarragona donde permaneció del día 5 al 9, pero fracasó en su intento de
agregar a sus fuerzas, el regimiento Wimpffen de guarnición en la plaza, operación a la
que se opusieron jefes y oficiales que estaban decididos a seguir la causa nacional. A su
vuelta de Tarragona, a donde había llegado sin contratiempo, pudo comprobar, fuerte
oposición en el Panadés, teniendo que combatir con los somatenes en Vendrell,
Villafranca, Segarra y Arbos, donde dejaron sus señas de identidad, matando a muchos
de aquellos intrépidos paisanos y quemando casas y edificios. Los soldados franceses e
italianos de ese ejército creían que habían venido a España a saquear y a dominar, y no a
combatir, ni a ser vencidos37.
El 14 de junio, el general Chabran, para vengar la afrenta sufrida por el general
Schwartz el día 6, dirigió su expedición sobre la ciudad de Manresa –segunda acción del
Bruch-, pero sufrió otra fuerte derrota –cuatrocientas cincuenta bajas y pérdida de
alguna artillaría-, que le hizo retroceder a Barcelona empujado por los somatenes. A la
defensa de Manresa cooperaron cuatro compañías levantadas en Lérida y algunos
soldados desertores de la guarnición de Barcelona38. Las victorias del Bruch y de
Gerona, primeras de la guerra de la Independencia ganadas contra al ejército de
Napoleón, tuvieron gran repercusión en Cataluña, “exaltó de tal modo el ánimo de los
37
CABANES: Historia de las operaciones… Pág. 57; FERRER: Barcelona cautiva. Pág. 149.
CABANES: Historia de las operaciones… Págs. 28 -57; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento. Págs. 92 y 93.
38
59
catalanes, que ya en adelante no dudaron oponerse a los franceses”39; no quedó ningún
pueblo por levantarse.
Las impensadas derrotas sufridas, le hicieron reaccionar a Duhesme, operando sin
fraccionar sus tropas. Forzó el cordón de Mongat, y entró el 17 de junio en Mataró, que
sometió a un sistemático saqueo, con robo de dinero, joyas, vestuario, asesinatos y
violaciones. La derrota de los somatenes victoriosos en el Bruch, en la línea del río
Llobregat el 30 de junio, y el siguiente saqueo de los pueblos de Martorell, San Andreu,
Pallejá, San Vicente, Molins de Rey y San Boy40, convenció a la Junta de Lérida, de que
los somatenes y migueletes eran insuficientes para defender las ciudades, o afrontar el
sitio de estas, por lo que aumentaron las peticiones de auxilio al ejército, que no habían
dejado de hacer desde el comienzo de la campaña.
Se dirigieron insistentemente a la capitanía general de Baleares, para que les ayudase
con parte de las tropas que guarnecían aquellas islas, a lo que se oponían los
mallorquines, por temor a que los ingleses retornaran a Menorca. A las peticiones de los
comisionados de la Juntas, se unieron las de los aragoneses que querían acudir a la
defensa de Zaragoza, y los de Barcelona al socorro de Cataluña, por lo que el marqués
del Palacio, mariscal de campo, y jefe de la guarnición de Menorca, decidió apoyarlos el
30 de junio.
Hemos presentado la joya de Cataluña, Barcelona y sus riquezas, que tan arteramente
habían ocupado los franceses, y la reacción de los hombres del Principado acudiendo a
las armas para expulsarlos de la gran urbe catalana, no ahorrando esfuerzos y
sacrificios, pero siendo insuficientes los medios propios. Esta es la causa de la llegada
del Regimiento de Granada, entre otras unidades, para cooperar en la lucha contra los
franceses en Cataluña. Nos ocuparemos de los sectores y batallas en que intervino el
Regimiento de Granada, unidad a la que permaneció Manuel Lorenzo en este frente.
39
40
CABANES: Historia de la operaciones. Pág. 43.
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la Independencia, II, Págs. 591- 593.
60
2. Manuel Lorenzo en el sector catalán.
La guarnición de Menorca contaba con los regimientos de infantería de Soria y
Granada, un batallón de Borbón, el de tropas ligeras segundo de Barcelona, tres
compañías de voluntarios de Aragón, diez oficiales del real cuerpo de artillería con 109
artilleros, oficiales del real cuerpo de ingenieros con 90 zapadores, y un destacamento
de húsares, compuesto de tres oficiales y 70 soldados.41 Movido por las insistentes
peticiones de las Juntas Superiores y de los corregimientos, convocó el marqués del
Palacio a los jefes de las citadas tropas, para comunicarle su resolución de acudir en
auxilio de la Península, y a tal fin, reunió las embarcaciones, hizo provisiones de
víveres, pertrechos e impedimentas, y dispuso la traslación de la tropa. La Junta de las
islas Baleares, después de dejar 500 suizos, para que en unión de los marinos
custodiaran los fuertes de Mahón, autorizó el embarque de las tropas que habían tenido
a su cargo la defensa de Menorca de acuerdo con el siguiente programa: Con destino a
Aragón, envió a Tortosa el 13 de julio, las tres compañías de voluntarios aragoneses con
cincuenta artilleros; el día 18, salió hacia San Feliu de Guixols, el batallón segundo de
Barcelona con un destacamento de artillería, en socorro de Gerona42. Por fin, se dio a la
vela desde la isla de Menorca el 20 de julio con el resto de la expedición, los
regimientos de infantería de Granada con 1.300 hombres, Soria con 1200 y Borbón con
600, más 140 artilleros y 90 zapadores, un tren de sitio de 37 piezas, con abundantes
pertrechos y municiones, en total unos 3.330 hombres, que desembarcaron en Tarragona
el día 22 de julio de 1808.43
Las tropas desembarcadas formaron la base del ejército de Cataluña. A la ciudad de
Tarragona, se trasladó inmediatamente la Junta de Lérida, que nombró el 6 de julio
presidente, a don Domingo de Traggia marqués del Palacio, y le confirió el mando de
las tropas del Principado como capitán general44. Al marqués del Palacio, se le señaló
como ángel de salvación general venido de Baleares45. En esta ciudad fijaron su
residencia el comandante general y la administración del Principado. A Tarragona
llegaban y eran equipados los migueletes y desertores de la ciudad de Barcelona, que
animaron el ritmo con la llegada de las tropas de refresco de las islas Baleares. La
41
BLANCH: Historia de la guerra. Pág. 100.
BLANCH: Historia de la guerra. Pág. 100 y siguientes.
43
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la Independencia, II, págs. 613- 616.
44
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento, I, Págs. 439, 440; BLANCH: Historia de la
guerra. Págs. 100 y siguientes.
45
BOFARULL Y BROCÁ, Antonio de: Historia crítica de la guerra de la Independencia en Cataluña.
Pág. 165. Tomo I. Barcelona 1886.
42
61
deserción en Barcelona era casi general entre militares y empleados, acabando con los
soldados de guarnición; en opinión general, era organizada por los mismos franceses
que no quería dejar en la ciudad enemigos preparados que podían en sus salidas hacerse
con la plaza46. Entre las primeras medidas tomadas por el marqués del Palacio, antes de
acudir a la ayuda de Gerona, fue reforzar la línea del río Llobregat, y organizar su
resistencia. Se formaron dos columnas; la de la derecha contaba con 900 hombres del
regimiento de Granada, más algunos suizos de Wimffen, a cuyo mando estaba el jefe
del regimiento don Martín González de Menchaca. La segunda al mando del conde de
Cadalgues, estaba compuesta por 700 hombres del Soria y Borbón, con cuatro piezas de
campaña47.
La columna formada por el regimiento de Granada, tomó el día 26 de julio el camino
de la costa por Villanueva la Geltrú y Sitjes, llegando el día 30 al pueblo de San Boy, en
la orilla derecha del río Llobregat, que estaba guarnecido por somatenes, migueletes y
suizos48, en una línea que se extendía desde el citado pueblo hasta Martorell. El mismo
día de la llegada y sin tiempo de situarse y organizarse el regimiento de Granada, el
general Lechi (italiano al servicio de Francia) con un fuerte cuerpo de ejército que
Cabanes eleva a 2.500 hombres, y otros autores como Ferrer los sitúa en 7.000, que
podían acercarse a 4.000 según Gomez de Arteche, atacó la línea de defensa, vadeó el
río Llobregat por varios puntos, apoderándose por sorpresa de la artillería situada en San
Boy, de Molins de Rey y Martorell a costa de sensibles pérdidas. Los somatenes y
migueletes tuvieron que abandonar sus posiciones del cordón defensivo. El general
Lechi, se retiró inmediatamente a la margen izquierda del río Llobregat, para evitar la
reacción de las tropas que se habían retirado. Lechi como de costumbre, permitió a sus
tropas el saqueo, apoderándose de todo cuanto encontraron a su alcance49. Con
referencia a este combate, el primero en que participó el regimiento de Granada en esta
guerra, informa Gomez de Arteche: “La llegada de la columna provocó un ataque de los
italianos de Lechi, tan desgraciado en sus no considerables proporciones que ni mención
ha obtenido del historiador Vacani, pero que produjo la muerte de varios imperiales y en
46
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra, II, págs. 412 y 427.
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra, II, pág. 616.
48
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra, II, pág. 616.
49
CABANES: Historia de las operaciones… Págs. 82 y 83. GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, II. Págs.
82 y 83; BOFARULL: Historia crítica… Pág. 172.
47
62
los españoles el entusiasmo de un primer combate afortunado”50. Este día fue el
bautismo de fuego del cabo Manuel Lorenzo según consta en su expediente51.
Durante todo el mes de agosto los defensores de la línea del Llobregat, veían las
evoluciones de las tropas del general Lechi por las llanuras de Barcelona que unas veces
marchaban hacia el río Besós y otras a las márgenes del Llobregat, casi siempre en
busca de mantenimiento; sus actividades y depredaciones eran interrumpidas
constantemente por los migueletes que les observaban desde las alturas y sostenían con
ellos fuertes escaramuzas52. Duhesme anota en sus Memorias, los odios que las
violentas medidas de Lechi provocaron en aquellos días53.
El 1º de septiembre había situado ya el marqués del Palacio en las orillas del Llobregat
4.800 hombres al mando del conde de Cadalgues, con instrucciones de observar la
máxima vigilancia y el mantenimiento del paso de San Boy, y el puente de Molins de
Rey, ya que por ellos iban las carreteras de Lérida y Tarragona. Milans del Boch, se
situaba en la margen izquierda del Besós, y desde las alturas de San Jerónimo espiaba
las salidas de los franceses de Barcelona. Clarós, Rovira y Rivas campeaban por el
Ampurdán, y observaban a la división de Reille.
En esta apurada situación, resolvió el general Duhesme atacar a los españoles antes
que aumentaran su número. Salió de Barcelona el 1º de septiembre a las doce de la
noche; en la vanguardia marchaban, doce compañías y un escuadrón italiano; otros tres
batallones italianos y los velites reales al mando del general Milossewitz, franquearon el
Llobregat por el flanco izquierdo de San Boy, por San Juan Despí, y apoyado por
Schwatz arrollaron cuanto se opuso, acometieron el campamento que cubría la derecha,
empujaron a los migueletes y forzaron a la guarnición a retirarse a Begas. La victoria
fue fácil a los franceses por esta parte.
El ataque por el puente de Molins, que era posición más importante, fue más débil. El
puente fue tomado un par de veces por los franceses y otras tantas desalojados por
Cadalgues, con suizos de Winpffen, y una compañía de Borbón. Su intento sobre el
50
GOMEZ DE ARTERCHE: Guerra, II, pág. 616.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873; AHCM: Historial del Regimiento de infantería de Granada nº
34.
52
GOMEZ ARTECHE: Guerra IV, pág. 183.
53
FERRER: Barcelona cautiva, apud; GOMEZ DE ARTECHE: Guerra, tomo IV, pág. 187.
51
63
valle de Pallejá también fue abortado54. Dice Cabanes sobre aquella campaña: “Se cree
con fundamento que la intención del general Duhesme era forzar la línea del Llobregat y
saquear el Panadés lo que sin duda hubiera conseguido sin la resistencia que encontró en
el puente de Molins de Rey, la que desbarató sus ideas, e hizo inútil la ventaja que había
conseguido en San Boy; de suerte que por la tarde tuvo que abandonar este punto y
retirarse a Barcelona, dejando inutilizada la artillería que tomó por la mañana”55. El
historiador italiano Vacani, cree que la acción del 2 de septiembre, obedecía a la
imperiosa necesidad de levantar el ánimo de los soldados con un triunfo y desembarazar
el frente de la división italiana, de la vecindad inmediata de los españoles. Las pérdidas
de los españoles en esta jornada, se elevó a 15 muertos, 41 heridos, 9 prisioneros, y 182
extraviados; las pérdidas de los franceses fueron más elevadas56.
El frente de los ríos Llobregat y Besós, fue en el verano de 1808, el más activo de
Cataluña. El regimiento de Granada operó directamente ese día, además de en San Boy,
en Molins de Rey. Como consecuencia de estas operaciones, fue reforzado hasta los
1200 hombres, y pasó a formar parte de la segunda división de la derecha, que
accidentalmente mandaba el brigadier don Gaspar Gómez de la Serna57. En este
contesto de ampliación y reorganización del Regimiento, obtuvo Manuel Lorenzo por
méritos de guerra, el ascenso a sargento 2º, con fecha 14 de septiembre de 180858.
Otra acción gloriosa, que se apuntaría en el expediente de Manuel Lorenzo, fue su
participación el 12 de octubre en la acción victoriosa de San Cugat, que en el Historial
del Regimiento de Infantería de Granada figura con el nombre de San Cucufate. El 1º
de octubre, creyendo Duhesme que Cadalgues había abandonado el Llobregat, avanzó
hacia esa línea, pasó el día 11 por Granoller, y el 12 se presentaba en San Cugat del
Vallés con 4.000 hombres. El conde de Cadalgues se presentó con 3.150 infantes, 220
caballos y 6 piezas de montaña, situándose en la ermita de Santo Domingo a 300 pasos
de la población. Los guardias walones, otra compañía española y la carga de 200
húsares españoles dieron la victoria al ejército español. Los walones y el regimiento de
Soria desalojaron a los franceses del cementerio y le empujaron por el camino de
54
MUÑOZ MALDONADO, José: Historia política y militar de la Guerra de la Independencia de
España contra 1apoleón. Pág. 68. Vol. II. Madrid 1833; GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, IV, págs.
183-199; BLANCH: Historia de la. Pág. 116.
55
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, IV, págs. 201; BOFARULL. Historia crítica… Págs. 172 y 173.
56
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, IV, págs. 202.
57
AHCM: Historial del Regimiento de Infantería Granada nº 34. “El Arrojado”.Pág.35.
58
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
64
Moncada, que era el de su retirada natural. La acción de San Cugat, llevó otra vez la
esperanza a toda Cataluña, y produjo en el ejército una emulación honrosa59.
La falta de entendimiento entre la Junta y el comandante de las operaciones marqués
del Palacio, y las peticiones del pueblo, que no estaba contento con el resultado de las
disposiciones tomadas, propiciaron su relevo. De acuerdo con la Central, fue nombrado
el capitán general de Mallorca Juan Miguel Vives60, que había desembarcado con tropas
de Mallorca el día 26, y tomó el mando el 28 de octubre, como capitán general de
Cataluña. El general marqués del Palacio pasó a formar parte de la Junta General militar
del reino61.
El general Vives centró sus esfuerzos en estrechar el cerco de Barcelona. A tal efecto
organizó varios ataques; el del día 8 de noviembre, no tuvo resultados por falta de la
llegada de material. El regimiento de Granada –división lo llama Muñoz Maldonadotan activo en ese frente se retiró a San Cugat. En la operación comenzada el día 25 y
culminada el 26, hicieron retroceder a los a los franceses hasta Barcelona y le tomaron
prisioneros los 104 hombres que defendían la posición de San Pedro Mártir62. El
regimiento de Granada –la unidad del sargento Lorenzo- se batió brillantemente contra
las tropas imperiales los días 25, 26 y 27 de noviembre, en la operación en que
empujaron a los franceses hacia Barcelona63. Al mismo tiempo que se empujaba a los
franceses hasta Barcelona se hablaba de una sublevación desde dentro, pero solo era una
quimera, porque en opinión de Cabanes, “en Barcelona no existía una cabeza capaz de
dirigir con acierto el movimiento popular que se tenía dispuesto, y al mismo tiempo los
que debían ejecutarlo, no estaban organizados y dispuestos de modo que pudiesen
hacerlo con aquella exactitud y sigilo, prontitud y actividad en que estriba
necesariamente su feliz resultado”64.
Dentro de las medidas de estrechamiento a Barcelona, el conde de Cadalgues, con las
tropas de su mando, se situó a la vista de la Cruz Cubierta, donde había realizado el
enemigo una serie de obras y atrincheramientos en las faldas de Monjuich; allí se fueron
59
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Pág. 69; GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra… IV Vol.
Págs. 203 y siguientes. AGMS. Sección primera, legajo 1.873; AHCM: Historial del Regimiento de
Granada; BOFARULL: Historia crítica… Pág. 198.
60
BOFARULL: Historia crítica… Pág. 199.
61
BLANCH, Adolfo: Historia de la guerra de la independencia en Cataluña. Barcelona 1968. Pág. 124.
62
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra… IV Vol. Págs. 202, 229; AHCM: Historial del Regimiento de
infantería… Pág. 35.
63
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y…. Pág. 73; AHCM: Historial del Regimiento… Pág. 35.
64
BOFARULL: Historia Crítica... Pág. 230.
65
concentrando los enemigos. La división de Gómez de la Serna cayó sobre Sarriá y
Gracia65. Se fijó para el ataque y sorpresa sobre los presidios, la noche del 4 al 5
diciembre, oscura hasta la madrugada, para así burlar el fuego de las fortalezas que los
protegían. El principal objetivo era expulsar los enemigos de San Andrés y San Martín.
El conde de Cadalgues dirigió sobre las baterías de la Cruz Cubierta unos 600
granaderos de los regimientos de Borbón, Almería, Saboya y los suizos de Wimffen,
apoyados por 150 húsares, y ayudados por otras unidades como el regimiento de
Granada. Los granaderos ganaron el reducto, clavaron la artillería, y después de causar
muchas bajas a la guarnición, la arrojaron hacia Barcelona, dejando el suelo cubiertos
de cadáveres, tomándole 12 prisioneros y cuatro caballos. En esta ocasión el historiador
Vacani anotó sobre la guarnición francesa: “dispersándolos y echando por tierra y
clavando sus piezas”. Al amanecer según había previsto el mando, Duhesme y Lechi,
con la guarnición de la ciudad acosaron a los españoles en la operación de retirada66. La
operación pudo ser una gran victoria, ya que la tropa enemiga pudo quedar prisionera de
guerra “si la división del brigadier Gaspar Gomez de la Serna no se hubiera dividido y
extraviado el camino que debió seguir para acudir al punto que le señalé para cortar al
enemigo la retirada”67
También Manuel Lorenzo, operó aquella noche con su regimiento de Granada, en el
asalto a las trincheras de los franceses, retirándose después a primera línea donde siguió
combatiendo. Figura en el expediente de Lorenzo, el “ataque de la Cruz Cubierta y toma
de sus baterías el 5 de Diciembre”68.
3. %apoleón refuerza el ejército francés de Cataluña
No se entenderían las próximas operaciones que se realizaron en torno a Barcelona y
la precipitada retirada del regimiento de Granada, en que estaba encuadrado Lorenzo, si
antes no repasamos los acontecimientos militares, que ocurren durante el mes de
noviembre y diciembre, en otros frentes de Cataluña, activados por los franceses, y que
afectaron a las unidades encargadas de las operaciones del cerco de la capital.
65
BOFARULL: Historia crítica… Pág. 236.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, IV, págs. 229 y 230; MUÑOZ MALDONADO: Historia política y…
Págs. 73 y 74.
67
BOFARULL: Historia crítica… Pág. 238.
68
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
66
66
Los apuros que venía sufriendo la guarnición francesa de Barcelona, eran cada vez
más angustiosos. Las operaciones, las enfermedades y las deserciones, mermaban
diariamente las tropas del general Duhesme. Las crecientes medidas arbitrarias, con
aumento de impuestos, la declaración de Barcelona en estado de sitio, a la que se opuso
el nominal capitán general de Cataluña, conde Ezpeleta, hecho que le llevó a presidio y
sustitución como tal capitán general, llevaron a los barceloneses a una abierta rebeldía69.
Convencido Napoleón, del error de sus primeros cálculos, decidió someter a Cataluña,
y a tal fin, creó el séptimo ejército. Este debía formarse con las divisiones de los
generales Duhesme y Reille, y con las de los generales Pino, Souham y Chavert,
procedentes de Italia, de varias nacionalidades y nuevas levas. En total, reunían 25.000
infantes y 2.000 caballos, que pasaban al mando del general Gouvión de Saint Cyr. En
la despedida que le hizo Napoleón en Paris, le dijo a Saint Cyr, que tenía que conservar
Barcelona a toda costa, “porque si se perdiese, decía, serían necesarios 80.000 hombres
para recobrarla”70.
Pasó Saint Cyr los Pirineos en los primeros días de noviembre; el día 7 puso cercó a
Rosas y la tomó el día 27. Desembarazado del cerco de Rosas, después de dejar en el
Ampurdán a la división de Reille, marchó con 15.000 infantes y 1.500 caballos a
socorrer a Barcelona. El general Vives salió al encuentro con fuerzas equilibradas en
número, pero dejó en el cerco de Barcelona, la división de que nos venimos ocupando,
con otras fuerzas, entre las que se encontraba el regimiento de Granada. Se situó en una
posición ventajosa pasado el Cardedeu entre Llinás y Villalba; en la noche del día 15 de
diciembre, el ejército francés pernoctó a una legua de distancia. El día 16, en la
disputada batalla de Cardedeu o Llinás, las tropas españolas que mandaban Vives y
Reding sufrieron una grave derrota, que le causaron 500 muertos, y otros 1.000 entre
heridos y prisioneros; los franceses tuvieron también grandes pérdidas cifradas en 1.400
bajas entre muertos y heridos. Pero fue superior derrota, el desánimo que causó en las
filas, las autoridades y el pueblo español. Por el contrario en el bando francés, además
del socorro que supuso para Barcelona, en pertrechos y medios, levantó la moral de la
guarnición y el de las bisoñas tropas que venían a reforzarla. Las unidades que se
69
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 163.
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 164; BOFARULL: Historia crítica… Pág.
206.
70
67
retiraron ordenadamente, fueron a situarse con Reding en la derecha del río Llobregat;
el marqués de Lazan retrocedió a Gerona; y Milans se situó en Arenys71.
Como resultado de Cardedeu, el conde de Cadalgues, y su división, tuvo que hacer
una precipitada retirada de Barcelona a la derecha del Llobregat, uniéndose a las
derrotadas fuerzas de Reding; en la operación logró salvar la artillería y municiones,
pero hubo de abandonar los inmensos acopios, de los bien abastecidos almacenes
situados en Sarriá72. El día 12 el regimiento de Granada asistía con éxito al combate del
pueblo de Gracia, y el 16, por la mañana, habían rechazado una salida de los franceses,
y los habían empujado hasta Barcelona.
En los días 12 y 16 de diciembre, el regimiento de Granada se distinguió en la defensa
de los pueblos de Gracia y Sarriá, debiendo retirarse a Molins de Rey con el grueso de
las unidades a causa de la derrota de Cardedeu. En el expediente de Lorenzo, figura
como distinguido en las acciones de las citadas fechas en los pueblos de Gracia y
Sarriá73.
Antes de terminar el trágico año de 1808, el ejército de Cataluña había de sufrir otra
grave derrota, cuatro días después de la de Cardedeu. El día 20 de diciembre, tres días
después de la llegada de Saint Cyr a Barcelona, avanzó con su ejército hasta la orilla
izquierda del Llobregat, situando su derecha en Molins de Rey, de donde tomó nombre
la batalla. Las tropas francesas de las divisiones de Pino, Souham, Chavert y Chabran se
elevaban a 20.000 hombres, más la caballería y la artillería, la suya y la tomada en
Cardedeu. El ejército español estaba formado por unos 9.500 hombres y 900 caballos,
fugitivos de la acción de Cardedeu, más los soldados de Cadalgues. La derecha de las
tropas españolas eran mandadas por el brigadier Gómez de la Serna, la izquierda por el
general Cuadrado, White la caballería, el coronel Desvalls la retaguardia, y el coronel
Silva la columna situada en un reducto que habían levantado en el camino de Valencia,
donde se encontraban Cadalgues, Reding y el cuartel general. Fue atacado el centro
español, que retrocedió y se entregó a la fuga74. En esta situación intentó intervenir
Cadalgues cuando la acción estaba decidida, limitándose a contener la desbandada de
los que iba a apoyar, que huían presos del pánico y la desesperación. La infantería
71
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Pág. 78; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 165 y 166; BOFARULL: Historia crítica… Págs. 246 a 250.
72
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 166.
73
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
74
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, V, págs. 155-163.
68
siguió en su fuga el camino de Corvera, y fue perseguida durante 15 horas hasta
Villafranca y Vendrell, ya cerca de Tarragona, donde se situó Souham. Chabran siguió
el camino de Lérida hasta Martorell y Chavert hasta San Sadurní de Noya. A causa de
las cuchilladas recibidas en Villafranca, murió pocos días después en Tarragona el
brigadier don Gaspar Gómez de la Serna y quedaron prisioneros jefes tan acreditados de
ese ejército, como el mariscal de campo conde de Cadalgues, los coroneles Silva, Bodet,
O`Donovan y Desvalls. Cuenta Cabanes que las tropas españolas llegaron hasta
Tarragona, desnudas, hambrientas, y poseídas de un terror pánico inexplicable; en la
desbandada arrojaron los fusiles, no solo los bisoños, también lo hicieron guardias
españolas y walonas. El general Saint Cyr, eleva de 1.000 a 1.200 prisioneros; y dice,
que si el general Chabran hubiera acometido el paso del puente, dos terceras partes del
ejército español hubiera caído en poder de los, franceses. Parece ser, en efecto, que la
derrota se hubiera elevado a una de las mayores catástrofes de la guerra de la
Independencia. Para los críticos españoles, el desastre se debe al brillante y sólido
talento, a la pericia innegable del general Saint Cyr. A Reding, le faltó habilidad y
talento al presentar batalla con su ejército inferior al del enemigo, que tres días antes
había sido derrotado; después, hubo abandono y flojedad por su parte, impropio de su
valor y experiencia75.
El regimiento de Granada, resistió ese día el ataque de los imperiales y peleó
apoyando la retirada de las demás tropas hasta la plaza de Tarragona. Se anotaron en el
expediente de Manuel Lorenzo la “retirada de Molins de Rey, el 21”76.
Las campañas del año 1808, terminaron con graves derrotas del ejército de Cataluña y
la destitución de los capitanes generales marqués del Palacio y Vives. Ya dejamos
constancia de la del marqués del Palacio, en el mes de octubre. El general Vives, aun
reconociéndole sus paisanos los méritos, le achacaron que aventuró todo delante de
Barcelona, ciudad que pensaba tomar con facilidad ayudado por sus habitantes; a causa
de esas disposiciones, sufrió las derrotas de Cardedeu y Molins de Rey. El pueblo de
Tarragona, a donde llegaban los dispersos, le amenazó de muerte y dimitió, recayendo
el mando en don Teodoro Reding77.
75
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, V, págs. 169 y 170; BOFARULL. Historia crítica… Págs. 260 a
263.
76
AHCM: Historial del Regimiento… Págs. 35, 36.; AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
77
BLANCH, Adolfo: Historia de la guerra… Págs. 143,144 y 151; CONDE DE TORENO: Guerra y
revolución… Pág. 167.
69
4. Reorganización del ejército.
Las campañas del año 1809 fueron muy desfavorables para el ejército español del
Principado. Manuel Lorenzo participó con su regimiento de Granada o agregado a otras
unidades, en las principales acciones que se dieron en Cataluña y en los campos de
Aragón, donde iba a sufrir graves heridas, sin lograr moverse en el escalafón.
Los primeros meses del año 1809, fueron de reorganización de las tropas y asignación
de funciones. De la experiencia sacada de los hechos hasta aquí acaecidos, surgió para
Cataluña, un plan de campaña elaborado por el mariscal de campo don José Joaquín
Martí, que en el mes de diciembre, se había unido al ejército del Principado. Pero
perdida la iniciativa por los españoles, teniendo que acudir a tantos frentes, y estando
sometidos a la presión de tantas sorpresas, era difícil iniciar el plan de Martí y llevarlo a
la práctica; además, habría que contar con el enemigo, experto en deshacer
combinaciones del ejército español. El plan de campaña, fue aprobado por Reding y
todos los jefes militares, y debía producir ventajosos resultados; según Cabanes,
consistía en: formación de la milicias urbanas en apoyo de las autoridades y para la
conservación del orden y pública tranquilidad; prolongar la guerra al abrigo de las
plazas, poniendo en estado de defensa y fortificando las avenidas principales; reunir,
aumentar y proveer al ejército para obrar, cimentar su instrucción y disciplina, organizar
los numerosos ramos que lo constituyen, y crear en Cataluña un cuerpo nacional,
sujetándolo a una rigurosa disciplina militar; molestar de continuo a los enemigos en sus
comunicaciones y destacamentos, con partidas sueltas de migueletes sostenidas por
alguna tropa de línea; aumentar progresivamente estas partidas con proporción a la
fuerza y estado del ejército, intentando acciones de probable buen éxito para animar a
los soldados, reduciendo así el sistema de la guerra principal al de montaña, por ser más
análogo al genio de los naturales, más adecuado al terreno y aun más conforme al estado
de instrucción de nuestra tropas con respecto a la que poseían los enemigos, y, por
último, evitar cuidadosamente toda acción general78.
El plan de operaciones reseñado forzosamente debería ser provisional o temporal, el
papel asignado al ejército regular, reflejaba la desconfianza hacía los éxitos que de él
podían esperarse, mientras no estuviera perfectamente instruido, armado y mandado de
forma más competente, en definitiva, mientras no hubiera adquirido convencimiento de
su orgullo y poder, como en el pasado. Al momento, se protegería con golpes de mano,
78
En BLANCH: Historia de la guerra… Pág.155 y siguientes.
70
en operaciones de tipo guerrillero. De la experiencia de los primeros sitios de Zaragoza
y Gerona, deducían la forma de defenderse en la guerra de ciudades.
La situación que reflejaba era pésima pero el ejército español estaba para combatir sin
tregua y sin desfallecer; y ese fue al final su éxito. Al iniciar la guerra se encontraba en
deplorable situación de atraso en todos los órdenes, y tuvo que enfrentarse a un ejército
veterano, con veinte años de campañas ininterrumpidas, donde habían renovado los
principios del arte o ciencia militar, que imponían los nuevos armamentos. El ejército
español, no se había actualizado en su organización, ni entrenado en las nuevas tácticas
de combate, con los armamentos más modernos; siempre resultaba batido en los
enfrentamientos sufriendo grandes pérdidas. Al tener que renovar muertos, enfermos,
heridos y prisioneros, siempre resultaba un ejército con gran proporción de reclutas sin
experiencia: un ejército nuevo.
Al comenzar 1809, y dentro de los planes de organización, tres batallones del
regimiento de Granada fueron enviados a Lérida en el mes de enero, para reforzar aquel
sector provisionalmente, pero serían recuperados para la masa del ejército en las
operaciones que se proyectaban.
El general Reding, nuevo comandante en jefe del ejército de Cataluña, como los
anteriores que le habían precedido, se vio presionado por el ambiente popular y la Junta
a volver cuanto antes a un enfrentamiento con el ejército francés, que tomaba
precauciones y se concentraba. Él deseaba darle una victoria, su carácter osado
coincidía con el pueblo, pero era consciente como otros jefes prudentes, de la debilidad
de sus tropas, de la falta de instrucción, de la superioridad del enemigo tanto en número,
como en caballería y artillería; era consciente de las fatales consecuencias que tendría
para su ejército si era vencido y dispersado por el campo del Panadés. En esto había
insistido el general Martí, a quien había encomendado formulase un plan de ataque. Este
había recomendado en primer lugar, salvar el ejército y proteger el campo de Tarragona.
5. Acciones en que intervino Manuel Lorenzo (1809).
El 24 de febrero había resuelto Reding, que se encontraba en Mont Blanc con 10.000
hombres, atacar al ejército francés siguiendo un plan concertado; pero por consejo de
los generales con la llegada de Martí, acordó retirarse hacia Reus, para protegerse en las
alturas que la dominan. En la madrugada del día 25, cuando en su retirada, la división
71
de vanguardia y parte de la del centro, habían pasado por el puente Goy, las primeras
unidades españolas, tropezaron con la vanguardia francesa a la que atacó con dos
descargas y la obligó a retirarse a las alturas de Valls, al otro lado del Francolí, donde se
encontraba la división de Souhan. La división española de vanguardia, volvió a pasar el
puente, retrocedió a la izquierda del río Francolí, y envistió a la división de Souhan, que
ante el empuje de nuestras tropas, se retiró en dirección a Valls. El éxito inicial, hizo
creer a Reding en la victoria, cambió los proyectos del día anterior y llevó a todas sus
tropas a la batalla. Mandó a Martí atacara el flanco izquierdo del enemigo con los
regimientos de Granada, de Soria y los granaderos provinciales de Castilla la Nueva,
haciendo desistir al enemigo en el ataque a la izquierda española, quedando reducida la
acción al centro, con fuego de fusilería y artillería por espacio de cuatro horas. En esa
situación convenía retirarse a Constantí, medida prudente, pero la lentitud en las
decisiones de Reding, permitió a Saint Cyr, que se encontraba en Pla, acudir en ayuda
de los suyos, con fuerzas de refresco y descansadas, juntando más de 17.000 hombres.
Atacaron la izquierda de nuestras tropas y rompieron los batallones. La dispersión fue
completa a eso de las cuatro de la tarde; cada uno por su lado buscó la salvación por los
bosques y barrancos que les ofrecía el terreno. Según pudieron, se retiraron a Tarragona,
Reus, Cambril, Coll de Balaguer…. El general en jefe, Reding, con sus ayudantes y
ordenanzas, fue alcanzado por una patrulla francesa de caballería; en el combate que
siguió, recibió cinco heridas, llegando esa misma noche a Tarragona.79 Fue una acción
más, desgraciada para nuestro ejército, donde se perdieron la artillería y 2000 hombres
entre muertos, heridos y prisioneros. El 1º de marzo entraron en Barcelona camino de
Francia, 900 prisioneros, entre los que se encontraban el marqués de Castelldosrius,
grande de España y mayor general de caballería, el coronel Manuel Dumont
comandante de guardias walonas, el teniente coronel Manuel Antunez comandante de
guardias españolas, y tres edecanes del general en jefe Osorno, Chinche y Reid; esto nos
da idea de la magnitud de la derrota, que afectó a los hombres más inmediatos del
comandante en jefe. El general Reding murió el 23 de abril en Tarragona de resultas de
las heridas recibidas; fue sustituido provisionalmente por el marqués de Coupigny80.
79
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Pág. 189; BLANCH: Guerra de la independencia.
Págs. 167 a 172 GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra, V, págs. 202- 211; CONDE DE TORENO: Historia
del levantamiento… págs. 212- 216; BOFARULL: Historia crítica… Págs. 295 a 299.
80
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento. Págs. 216 y 220. Tomo 2. Astorga 2008; FERRER:
Barcelona cautiva. IV, pág. 143; BOFARULL: Historia crítica…Pág. 300.
72
El expediente de Lorenzo anota su participación en “en la batalla de Valls en el mes
de febrero”81, pero nada dice en cambio el Historial del Regimiento de Granada sobre
esa operación. No hay duda de su participación, porque le fue concedida la cruz de
distinción de la batalla de Valls82.
Después de la batalla de Valls, los franceses tenían abierta las puertas de Tarragona y
de su campo, abundante en recursos y población; pero Saint Cyr permaneció inactivo y
no emprendió su conquista. Souham se situó en Reus, donde repuso víveres, calzados y
cobró contribuciones. La división de Pino se situó en Valls, Pla y Alcocer. El general
Chavert en el monasterio de Santas Creus.
El general Saint Cyr, creyó haber demostrado la superioridad moral de su ejército
sobre el español, que residía en su calidad, en su moral y no en el número que cualquier
accidente puede destruir o descomponer, la superioridad moral era más duradera, solo
podía perderse por grandes faltas o desgracias importantes. Estaba claro esa
superioridad en cuanto a técnica militar, pero a ello se oponía el incansable patriotismo
del pueblo, su espíritu de independencia y el deseo de vengarse del enemigo que
causaba sus derrotas: nada le erredraba. Se olvidaron pronto de los errores de Reding y
de su falta de talento militar, para seguir con admiración, su tenacidad y afán de entrar
en combate83.
Otra vez se impuso la reorganización de las divisiones y columnas para restañar las
heridas causadas por la derrota de Valls y hacerlas operativas. El general Blake había
sido nombrado capitán general de Cataluña a la muerte de Reding. La Junta le encargó
la formación de un segundo cuerpo de ejército de la derecha, con base en la división del
general Lazan situada en Tortosa. Manuel Lorenzo marchó con su regimiento de
Granada en el mes de abril, a la ciudad de Tortosa, para formar con otros cuerpos la
división del general marqués de Lazan84.
Noticioso Blake de los movimientos del enemigo en Aragón, de sus fuerzas y
circunstancias, así como de la actuación de las partidas guerrilleras, salió de Tortosa el 7
de mayo en dirección a Alcañiz, plaza que ocupó el 18 de mayo, haciendo retroceder a
81
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
Panorama español. Crónica contemporánea. Pág. 133. Tomo I.
83
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra. V, págs. 220 y 221.
84
AHCM: Historial del Regimiento… Pág. 37.
82
73
la división de Laval que la ocupaba85. Esperó aquí Blake, la llegada de los franceses con
el marical Suchet, que acababa de tomar el mando. Juntas sus tropas y las de Laval se
elevaban a 8.000 hombres, 600 de ellos de caballería; algo inferiores a la de los
españoles que contaban con 8.176 infantes y 481 caballos. Benavides eleva al ejército
de Suchet a 10.000 infantes, 800 jinetes y 12 piezas de artillería.
Alcañiz está situada en el declive de un cerro, al abrigo de un castillo, a la orilla
derecha del río Guadalope que lame sus murallas, cuyo abundante caudal representaba
un obstáculo para las tropas que quisieran rebasarlo; a su lado destacan las colinas
denominadas Rodriguer y Horcas, y entre estas y el cerro de la Virgen de los Pueyos
situado a dos kilómetros, se extendieron los españoles. En el centro de Horcas, con
Blake, se situaron el marqués de Lazan, el brigadier Obispo, y el brigadier Loygorri con
la artillería; la derecha en el cerro de la Virgen con Areizaga y los voluntarios
aragoneses; en los olivares del cerro Rodriguer la caballería al mando de Martín
González de Menchaca.
Los franceses en un avance enérgico atacaron los flancos, para cortar la línea y tener
en su poder el ejército español integro. Areizaga rechazó por dos veces el intento de
apoderarse del cerro de la Virgen de los Pueyos. El ataque francés se extendió entonces
al centro e izquierda española, a las eminencias defendidas por la infantería y la
artillería. Llegaron los franceses en su impetuoso empuje hasta cerca de los cañones,
pero el acertado fuego de metralla les detuvo, haciéndoles retroceder. Deshecha esta
columna, el mariscal Suchet reorganizó sus tropas a la vista de los españoles, y en vez
de proseguir el combate, inició una retirada poco ordenada hacia Zaragoza, dejando el
campo de batalla cubierto de cadáveres. Blake no insistió en la persecución del
enemigo, por desconfianza hacia su caballería, floja en esa jornada. Los españoles
tuvieron de 200 a 300 bajas y los franceses cerca de 800. Los historiadores franceses
85
BENAVIDES MORO, Nicolás y TAQUE LAUREL, José A: El Capitán General Don Joaquín Blake y
Joyes, Regente del Reino, fundador del Cuerpo de Estado Mayor. Pág. 231. Madrid 1960. “Alcañiz estaba
guarnecida por el general francés Laval con una división de 6.000 a 7.000 infantes, 500 jinetes y seis
piezas de artillería. Blake situó la vanguardia al mando de Tejada entre Alcañiz y Valdealgorfas, a Martín
González de Menchaca en Castelserás –donde iba Lorenzo- y a Cucaló con otra columna en Torrecilla. El
resto del ejército con Blake. Cuando alcanzó Valdealgorfas atacó reciamente a los franceses, y derrotaron
a la vanguardia; cuando llegaron los españoles a Alcañiz el 19 de mayo, el general Laval se habia retirado
a Híjar. Fue un choque de vanguardias.
74
con Suchet, no le dan importancia a esta jornada, calificándola de simple operación de
reconocimiento, al objeto de privar a los españoles de una importante victoria86.
El Historial del Regimiento de Granada, deja constancia de su contribución a esa
victoria sobre los franceses el 24 de mayo; el expediente de Manuel Lorenzo, anota su
participación, con fecha del 15 de mayo; le fue concedida la cruz de distinción de la
batalla de Alcañiz. La cruz con el nombre de “Alcañiz” prendía de una cinta roja, fue
concedida por Fernando VII el 14 de mayo de 1815 a las tropas de Blake por su
arrojado comportamiento87.
Reanimadas las tropas de Blake con la victoria de Alcañiz, permaneció aquí durante
unos días, y las ejercitó en maniobras para valorar su situación, antes de marchar sobre
Zaragoza; las reforzó con hombres puestos a su disposición por la Junta de Valencia; de
la Central recibió auxilios pecuniarios88. Reforzado su ejército hasta los 17.000
hombres, y confiado en el entusiasmo de sus tropas, avanzó Blake camino de Zaragoza.
En Botorrita situó al general Areizaga con 6.500 hombres, y con el resto de las tropas
llegó el día 15 al pueblo de María, distante dos leguas y media de Zaragoza,
colocándolas en dos líneas al frente de los generales Roca y Lazan; la caballería al
mando del general O`Donojú se apoyaba en el río Huerba. Enfrente se situó el ejército
francés. Una quebradura del terreno separaba a los ejércitos. El paso de ésta por
Musnier, le costó el desorden y graves pérdidas, que la ayuda de Harizpe llevó el orden
y la confianza a la desordenada izquierda francesa. Cuando parecía que el ataque habia
fracasado se desencadenó una fuerte tormenta que suspendió el combate durante una
hora, porque casi no se distinguían los ejércitos. Pasada ésta, una hábil maniobra de los
franceses sobre nuestra derecha, con una columna y dos regimientos de la caballería
arrollaron a los jinetes españoles, rompieron la derecha y se apoderaron de un puente
86
BENAVIDES y YAQUE: El Capitán General… Págs. 232 a 235; GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra.
Págs. 28 a 37 Tomo VI; CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento Pág. 202; AHCM: Historial
del Regimiento… Pág. 37.
87
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Págs. 194-196.
88
JUNTA SUPERIOR DEL REYNO DE VALENCIA: La guerra de la independencia en el Reino de
Valencia. Manifiesto que hace la Junta Superior de observación y defensa del Reino de Valencia, de los
servicios y heroycos esfuerzos prestados por este........ Año 1809. : “He recibido el oficio de V. S. de 29.
del corriente en que me avisa la salida de esa ciudad para este ejército de las tres compañías de zapadores,
dos batallones de Saboya, el tercer batallón de Cazadores, y 400 Cazadores de Valencia, en los días que
se expresan en el oficio, con la prevención de que no hagan descansos …. Caspe 31 de Mayo de 1809. =
Joaquín Blake. = Señor D. José Caro”. También de Valencia recibió el auxilio pecuniario. “Ha llegado a
este cuartel general la remesa de 2.200.000. rs. que el zelo y actividad de V. S. ha proporcionado…… he
tenido particular satisfacción en que la batalla de Alcañiz me haya proporcionado este nuevo testimonio
de la decidida voluntad de V. S. de contribuir al bien de la patria con toda la energía que exigen las
circunstancias. = Dios guarde……. Samper 7 de Junio de 1809. = Joaquín Blake. = Señor D. Joseph
Canga Argüelles.”
75
que estaba detrás de la posición española. Aquí combatieron largo rato los generales
Blake, Roca y Lazan, hasta que algunos cuerpos españoles cedieron y bajaron de la
montaña. Se perdieron quince cañones y hubo bastantes muertos, quedando prisioneros
el jefe de la caballería general O`Donojú y el coronel Menchaca. Blake se retiró sin ser
molestado a Botorrita donde se reunió con Areizaga, que por disposiciones del general
en jefe, que nadie comprende, no intervino en la batalla. Situó en Botorrita a Areizaga,
para en caso de derrota, como sucedió, encontrar un refugio89.
En esta batalla el regimiento de Granada, formó parte de la división del general Roca,
y sufrió graves pérdidas. Sobre su comportamiento, dice el conde de Cleonard: “El
impertérrito cuerpo se sacrifica en holocausto a su dios y a su patria hallándose a su
cabeza el bizarro coronel Don Martín González de Menchaca”, que como hemos
apuntado más arriba cayó prisionero90. En esta batalla resulto gravemente herido
Manuel Lorenzo; anota el expediente: “en la del 15 de Junio en María de Aragón
recibiendo dos heridas de sable en el cuello”91.
Permaneció Blake todo el día 16 en Botorrita, dispuesto a esperar a los franceses,
determinación que pudo costarle caro, porque Suchet que había llegado la noche del día
15 a Zaragoza, envió al general Laval que estaba en Torrero, a amenazar la retaguardia
española, pero éste fue extraviado por sus guías. Se admiró Suchet de la permanencia de
Blake en Botorrita, y salió en su persecución encontrándose los dos ejércitos en Belchite
el día 18 de junio. El español, a pesar de habérsele unido la división de Areizaga y un
batallón del regimiento de Granada llegado de Lérida, en poco superaba al de María,
porque fueron muchos los muertos y extraviados. Blake situó sus tropas en la colina que
respalda Belchite, su centro en Santa Bárbara y prolongó su izquierda hasta la ermita de
Nuestra Señora del Pueyo. Los franceses procedían de la Puebla de Albortón, y al
primer empuje de los generales Musnier a nuestra izquierda y Habert a la derecha, el
espanto y temor cundió en un regimiento, y se extendió por todas las filas, que huyeron
atropellándose, solo quedaron en su posición los generales Blake, Lazan y Roca, con
89
DIEGO, Emilio de y SÁNCHEZ-ARCILLA: Diccionario de la Guerra de la Independencia. Págs.
1.098-1100; CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento. Págs. 288- 291. Tomo II. Astorga 2008;
BENAVIDES y YAQUE: El Capitán General… Págs. 235 a 238. Estos autores a pesar de que los
españoles cedieron el campo no consideran a Maria como una derrota: “Las perdidas de los encuentros de
María y Botorrita fueron escasas en número, pero de sensible calidad, pues el Brigadier D. Juan
O`Donojú, el Coronel González de Menchaca y el Sargento mayor D. Pedro Pierrad, después de pelear
bravamente, fueron heridos y hechos prisioneros”.
90
AHCM: Historial de Regimiento… Pág. 38.
91
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
76
algunos oficiales. Como la espantada se produjo al iniciarse la batalla, fueron pocos los
muertos y prisioneros, pero se perdieron los diez cañones que se salvaron de María92.
Los resultados de la batalla, si tal nombre merece, fueron desastrosos, la división
aragonesa de Lazan marchó a Tortosa, la de Valencia a Morella, otros a donde pudieron.
Los franceses recuperaron Alcañiz y Monzón aquel día, y el general Habert se
estableció en la línea del Cinca en función de observador.
Por lo que se refiere al regimiento de Granada, “aun le duraba la impresión de la
batalla de María, y nuestro Regimiento, ya muy mermado en dicha acción, aun pierde
más gente y sus reliquias se retiran al castillo de Mequinenza y desde allí se incorpora al
ejército de Cataluña”93. La “retirada de Belchite el 18” queda registrada en el expediente
de Manuel Lorenzo sin ningún comentario, pues estaba herido e incapacitado para el
combate94.
En las batallas de María y Belchite dio prueba el general Blake de su incapacidad
para el mando de un ejercito en campaña, como a su vez se repetiría más tarde en otras
ocasiones. En sus memorias, el general Francisco Vivanco y Barbaza-Acuña que asistió
como oficial a las acciones de Alcañiz, María y Belchite, critica al general Blake como
teórico militar:
“Don Joaquín Blake, en razón a que sin embargo de la común opinión que gozaba
de tener muchos conocimientos militares, el que relata hizo la observación de que
siempre al tiempo de poner en ejecución los planos trazados en el bufete, se confundía y
no atinaba el medio de llevarlo a efecto, sin duda porque le faltaba la primera cualidad
de un guerrero al frente de las líneas de su contrario; por eso se perdieron las batallas de
María y Belchite…”95.
En general Blake mereció grandes censuras por “su extremada confianza de
aventurar una segunda acción tres días después de la perdida de Maria”96.
92
BENAVIDES y YAQUE: El Capitán General… Págs. 238 y 239. Estos autores buscan siempre
motivos que exculpen a Blake en las derrotas. El combate –dicen- se empeñó bien sostenido por los
españoles. Una granada francesa cayó sobre un carro de municiones español, lo incendió volando éstos y
otros cajones próximos, causando “el pánico en uno de nuestros Regimientos inmediatos a estos, cuyos
soldados fuertemente impresionados, comenzaron a correr”. Este terror se comunicó a las demás
tropas…- CONDE DE TORENO: Historia del Levantamiento. Págs. 291 a 293.
93
AHCM: Historial del Regimiento … Pág. 38
94
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
95
GONZÁLEZ ECHEVARRI VIVANCO: Zumalacárregui. Págs. 74 a 76.
96
BOFARULL: Historia crítica… Pág. 354.
77
La última operación en que interviene Manuel Lorenzo durante el año 1809, es la
participación en la entrada del segundo convoy en Gerona el 26 de septiembre. Las
peticiones de socorro de Gerona, fueron escuchadas por el Gobierno de la nación, y la
Junta Superior ordenó al capitán general de Cataluña, que organizara el auxilio. La
operación era difícil de realizar, porque el enemigo astuto y preparado ceñía
estrechamente la plaza, desconfiando de cualquier maniobra que tendiera a meter
suministros en Gerona; sabían que el enemigo estaba debilitado, carente de víveres y
municiones, y esperaban reducirlos por estos medios y no perder más hombres en los
asaltos a la plaza. Blake con 6.000 a 7.000 mil infantes y 1.500 caballos, -Granaderos de
Castilla la Vieja y Castilla la Nueva, Iberia, regimiento de Baeza, húsares de Granada,
tercios de Manresa y Cervera, segundo de Vich y primero y segundo de Talarndistrajeron y combatieron a las fuerza principales, mientras que otras columnas al
mando del general García Conde con el convoy, O`Donnell, y prácticamente todas las
del sector de Gerona y el Ampurdán, después de combatir sin descanso, introdujeron las
1.500 acémilas y demás animales en Gerona el 31 de agosto97.
Más difícil y arriesgado, era la entrada del segundo convoy de socorro a Gerona, que
Blake había reunido en Hostalrich, y no se podía negar este auxilio, porque las
enfermedades que el hambre acarrea, estaban haciendo grandes estragos principalmente
en el pueblo, pues el soldado recibía una ración mínima para su sostenimiento, un
cuarto de pan cada tres días, con carne de caballo y mula, sin sal, vino y aguardiente98.
Partió el convoy el día 21 de septiembre, de las murallas de Hostalrich hacia La
Bisbal, donde llegó el día 25, de aquí siguió la ruta de Castellar a Gerona; estaba
compuesto por dos mil acémilas y buen número de cabezas de ganado lanar. Iba
custodiado por la división del mariscal de campo don Luís Wimphen, con cerca de
12.000 hombres, y en la vanguardia el coronel del regimiento de Santa Fe, don Antonio
Garcés de Marcilla, con O`Donnell. Este se adelanto con dos mil hombres, atacó a los
italianos del general Mazzucchelly y los dispersó, pero la lentitud de su marcha con 170
acémilas, y combatiendo contra Saint Cyr, que había tomados fuertes medidas, apenas
pudo llegar a los fuertes de Capuchinos, Condestables y Santa Ana. El resto de las
tropas, con Wimphen y Marcilla, fueron atacadas por las divisiones enemigas de
Souham y Pino, retrocedieron y se unieron a Blake, que vio como eran destruidas sus
97
98
BLANCH: Historia de la guerra. Págs. 239 y siguientes.
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de. VII, págs. 407, 408, 409.
78
tropas. Regresó a Hostalrich habiendo perdido 2.000 hombres. El convoy con las
numerosas cabezas de ganado cayeron en poder de los franceses. Los franceses se
vengaron del anterior descalabro y castigaron inhumanamente a los infelices acemileros
y campesinos conductores del convoy, fusilando y ahorcando a muchos en Palau. La
culpa de este fracaso recayó en el general Blake99.
Como consecuencia del fracaso del convoy, la ciudad de Gerona, después de agotar
todos sus recursos y casi perecer de hambre y enfermedad – solo en el mes de
noviembre murieron en los hospitales 1.378 soldados y oficiales, sin contar los de la
población civil que fueron muchísimos-, capituló honrosamente el 11 de diciembre. En
el asedio perecieron de 9.000 a 10.000 hombres de los cuales, cuatro mil eran
moradores de la ciudad. El triste final llenó de luto al Principado y a España.
En el Historial del Regimiento de Granada nº 34. “El Arriesgado”, no figura su
participación en operaciones militares, durantes los meses de julio a diciembre de 1809.
Lo dedicó a recuperarse de las pérdidas sufridas en Maria y Belchite, y a la
reorganización de los tres batallones. Como en el expediente de Lorenzo, figura la
“entrada del segundo convoy en Gerona el 26 de septiembre”, se colige de ello, que
alguna tropa, suboficiales y oficiales del regimiento de Granada, reforzaron a otras
unidades que participaron en la fracasada operación100.
6. Cambios y operaciones en el ejército de Cataluña (1810).
La caída de la ciudad de Gerona, debía traer aparejadas consecuencias inmediatas.
Lejos de arredrarse la Junta, trabajó con más empeño en adiestrar el ejército de 40.000
hombres que habían levantado. La Junta, ayudada por la Central, los organizó en
somatenes porque tenía confianza en su forma de guerrear y desconfiaba de la propuesta
de Blake. Éste, quería formar cuerpos de línea y no de indisciplinados paisanos, que en
buenos principios militares parecía lo correcto. Los somatenes y migueletes luchaban
brava e incansablemente contra los franceses, defendían con increíble tesón sus
familias, casas y haciendas; en numerosas ocasiones, el ejército regular tenía que sacarle
99
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 407 a 413; Tomo 7; BLANCH: Historia de la guerra…
Págs. 239 a 248; FUSTER VILAPLANA: Sitios de Gerona en los años 1808-9. En Revista de Historia
Militar, 5, págs. 100 y 101. 1959; BENAVIDES y YAQUE: El Capitán General… Págs. 259 y 260.
100
AHCM: Historial del Regimiento… Pág. 39; AGM. 1ª L- 1873.
79
de los apuros en que su audacia les metía, acaso trastornando y comprometiendo sus
planes. Blake, al no ser atendido, presentó su dimisión101.
Dice al respecto el padre Ferrer en su exhaustivo diario Barcelona cautiva acerca de
esta dimisión: “Esta dejación del mando del ejército de Cataluña, que hace el experto y
fino militar Blake por motivos de salud, cabalmente en el día que entraron los franceses
en Gerona, hace temer a los políticos las más desastrosas consecuencias para Cataluña,
por ser muy difícil hallar un piloto, que en tamaños apuros y desecha borrasca, sepa
dirigir la nave”102.
Los juiciosos hombres de la Junta de Cataluña, valoraban la capacidad de Blake por
sus conocimientos como organizador, capaz de levantar divisiones y organizar un
ejército al día después de una derrota, llevándolo rápidamente a la batalla, para lo que
no tenía pereza; pero comenzadas las acciones, algo le paralizaba, y no tomaba
disposiciones con la rapidez que las circunstancias exigían; “no gozaba de popularidad a
causa de su mala estrella”103. Quedó el mando en Portago, que por enfermedad pasó a
García Conde, de éste a un general más antiguo, don Juan Henestrosa, por pocos días,
porque el 21 de enero pasaba a don Enrique O`Donnell104.
Así aparece consignado en la Hoja de servicios de Lorenzo, la gran operación que
tuvo lugar en Grao de Olot en la fecha citada.
La conquista de Gerona por los franceses, le dejó libre un ejército que unido a los
refuerzos que esperaba de Aragón, les hacía presagiar una pronta sumisión del
Principado. Pero antes de empezar sus operaciones se vieron sorprendidos por los
movimientos de Rovira, Clarós y Torrá. Todo el ejército que sitió Gerona se corrió
hacia las alturas del Grao de Olot. Verdier y Souham, combatiendo rudamente en San
Miguel y Santa Pau, se acercaron a la Villa de Olot, donde no entraron porque se lo
impidieron los migueletes de Clarós y los suizos.
Aquí comenzó su campaña el regimiento de Granada, una vez reorganizados sus tres
batallones, después de la práctica destrucción que sufrió en las acciones de Maria y
retirada de Belchite105. El regimiento de Granada, combatió desde los primeros días de
enero, y el día 5, en el Grao de Olot, de donde toda la brigada se vio obligada a
101
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Págs. 220-222.
FERRER: Barcelona cautiva. IV, pág. 427.
103
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Págs. 250 y 251.
104
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
105
AHCM: Historial del Regimiento… Pág. 39.
102
80
retroceder a la Villa de Olot, con graves pérdidas en hombres y oficiales de mérito
sobresaliente106. Aparte de dar noticia de la acción el expediente de Lorenzo, no hace
ningún comentario sobre su comportamiento.
Los días 11, 12 y 13 de enero, combatió duramente el regimiento de Granada cerca de
Vich, en torno al Coll de Suspina, como lo recoge el expediente de Manuel Lorenzo107.
Reunidos los generales Fontana y Souham, en combinación con Palombini, entraron
en Vich; los españoles se retiraron y se situaron en las posiciones de Centelles y Coll de
Suspina: el brigadier Porta con una columna de 1.500 hombres, y el general O`Donnell
al frente de la división de vanguardia del ejército. Las posiciones elegidas se revelaron
como excelentes. Las divisiones de Fontana y Souham llegaron hasta la posición
Centelles y Porta retrocedió a las alturas de Coll de Suspina, hasta donde casi subió el
enemigo, momento que fueron atacadas a la bayoneta por O`Donnell; el choque fue
terrible y decisivo; los franceses no pudieron resistir y todo el regimiento hubiera caído
prisionero sin el auxilio del segundo ligero italiano que oportunamente envió Fontana.
Las tropas imperiales tuvieron 200 muertos, y 10 oficiales y 100 soldados prisioneros.
Las tropas italianas se recogieron a Tona hasta donde las persiguió O´Donnell108.
El mes de enero empezaba a ser favorable para nuestras tropas; la acción de Coll de
Suspina hizo trasladar fuerza francesas con urgencia. O´Donnell adquirió con su
brillante conducta un prestigio que nadie podría discutirle por mucho tiempo, y obtenía
en estos días el mando interino del ejército.
Duhesme, con una columna de 2.000 infantes y jinetes, y dos piezas de artillería, salió
a esperar al mariscal Auguereau el día 21, que venía de Francia con un socorro para
Barcelona. De la columna, después de dejar un destacamento en Granollers, se adelantó
ese día a Santa Perpetua donde situó 400 hombres dejando en Mollet la vanguardia.
Campoverde, batió a los de Santa Perpetua salvándose solo dos soldados de los 400 que
la componía. El resto de la fuerza, la más numerosa, la de Mollet, compuesta por 1.200
hombres, entre los que se encontraba el segundo escuadrón de coraceros y dos piezas de
artillería, fueron batidas después de tres horas por Campoverde y Porta, alcanzando una
gran victoria sobre los franceses; solo se salvaron de doscientos a trescientos hombres,
cayendo prisionero el comandante de la plaza y el coronel de coraceros Guery con su
106
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
108
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
107
81
escuadrón. Los franceses perdieron 700 hombres, cuatro cañones y una bandera. El
general Duhesme regresó esa noche a Barcelona, con algunos oficiales, jinetes y
soldados heridos, reflejándose en ellos la derrota. El mariscal Auguereau, llegó con el
convoy de socorro a Barcelona y, destituyo al general Duhesme109.
Las últimas acciones descritas, tenían excitadas a las tropas de Cataluña y a su
comandante en jefe general O´Donnell, que en ese momento reunía 12.000 hombres a
su mando inmediato. El joven capitán general interino de Cataluña, por su arrojo y dotes
de mando que había acreditado con brillantez en numerosas operaciones, se había
ganado la estima de los naturales del país, y la Junta, pidió para él a la Central, el grado
de teniente general, y la propiedad en el cargo de capitán general que fueron atendidos.
O’Donnell deseaba justificarlo.
Pocas son las referencias a este combate, en el expediente de Manuel Lorenzo, se
limita a decir su participación, “en la de Santa Perpetua y Mollet el 21 del mismo”.
Igual sucede con las referencias al Regimiento de Granada.
De forma precipitada envió dos reconocimientos sobre Vich; uno al mando del
general Sarsfield con 1.000 hombres y 60 caballos; y otro el día 13 de febrero al mando
de Milans del Bosch, con 1.200 hombres y 60 caballos, más los suizos de Kaiser en
reserva. Estas maniobras pusieron en estado de alarma a la división de Souham.
No había acabado de establecer Milans su línea, mandando al regimiento de Granada
y la caballería por la derecha a fin de envolver la posición de Moya, y uno de los
batallones de América por la izquierda con otro de reserva, cuando, se presentaron al
otro lado del pueblo, en apoyo de la posición que trataban de asaltar los españoles,
4.000 infantes y 500 caballos, toda la división imperial de Souham. Ante fuerzas tan
superiores, Milans tuvo que retroceder a sus posiciones de Coll de Suspina tan
peligrosamente acosado, que corría ya la derrota, cuando acudió en su ayuda O`Donnell
remediando la situación; el regimiento de Granada, y las otras fuerzas antes acosadas,
cargaron e hicieron retroceder a su campo a los imperiales110.
Después de la acción del día 14 sobre Moya, que tuvo un final feliz, O`Donnell
decidió atacar a los franceses; tenía desde hacía varias semanas organizadas y
distribuidas sus fuerzas en brigadas y divisiones bajo mandos acreditados. El día 19 se
109
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de, VIII, págs. 238 a 247; BLANCH: Historia de la guerra. Págs.
293 y 294.
110
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la, VIII, págs. 259.
82
aproximó a Vich para desalojar de allí a los franceses. Siguió por Tona, Munter y
Montañola. A las nueve de la mañana Sarsfield que mandaba la vanguardia, rompió el
fuego, que rápidamente se generalizó. La batalla fue muy reñida entre Souhan y
O`Donnell. Después de fracasado el ataque de nuestra derecha frente a los escuadrones
y la artillería francesa, -los españoles carecían de ella por no haber podido conducirlas
por terrenos tan fragosos-, a las doce del día, los franceses se vieron reforzados por
2.500 hombres llegados de Vich. La división que O`Donnell conservaba en el alto del
Vendrell, la bajó al llano continuando la batalla hasta las tres, en que flaqueando Porta
sin poder intervenir, y tras otra carga de los escuadrones italianos, los españoles
emprendieron la retirada a los montes de donde habían salido por la mañana - Coll
Suspina, y Tona-, confiados en la victoria. Se perdieron cerca de 2.000 hombres, de
ellos 900 entre muertos y heridos, y el resto prisioneros. Por haber sido muy reñida la
acción, se calcula que los franceses tuvieron más muertos111.
El expediente de Lorenzo anota: “Reconocimiento del llano de Vich el 13 de febrero;
batalla del mismo el 20”112. La historia recoge el buen comportamiento del Regimiento
de Granada en el que Lorenzo se encontraba encuadrado.
Las acciones se sucedían en Cataluña con gran rapidez, ninguna de las batallas era
decisiva y los enfrentamientos eran continuos en todos los frentes, no se daban tregua.
Antes de la nueva acción, consignamos aquí, que Manuel Lorenzo, fue ascendido al
grado de sargento 1º con antigüedad de 1º de marzo de 1810. Había permanecido en la
anterior categoría de sargento 2º, dos años, dos meses y siete días; podía considerarse el
ascenso por antigüedad. Había participado en 17 acciones, casi todas de gran
importancia, por haber intervenido con su regimiento, dentro de las grandes unidades de
brigada y división; y esta puede ser la causa, de la falta de recompensas en los mandos
bajos de la tropa, al fijarse poco en el valor y la entrega de las pequeñas unidades. Otra
de las causas pueden ser, los resultados casi siempre negativos de los enfrentamientos,
que sí valían en cambio, para el ascenso de los mandos superiores; las planas mayores y
el estado mayor, cambiaba continuamente con la renovación de los comandantes en jefe
que no duraban un trimestre; la administración militar debía ser caótica y primitiva, al
estar en continuo movimiento. Lorenzo recibió –como ya hemos anotado- graves
111
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 256 a 259; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 251. BLANCH: Historia de la guerra… Págs. 296y siguiente.
112
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
83
heridas en María de las que se recuperó pronto. Consignamos aquí las citadas
operaciones para comprobar, que están entre las más importantes del ejército español en
Cataluña:
En 1808, la de San Cugat el 12 de octubre; ataque a la Cruz Cubierta y toma de sus
baterías el 5 de diciembre; acción de Gracia el 12 de diciembre; acción de Sarriá, el 16
del mismo mes; retirada de Molins de Rey el 21. En el año 1809, la batalla de Valls, en
el mes de febrero; batalla de Alcañiz, el 15 de mayo; batalla de Maria, el 15 de junio;
retirada de Belchite, el 18 de junio; segundo convoy de Gerona el 26 de septiembre. En
el año de 1.810, acción en Grao de Olot, el 5 de enero; ataques del 11, 12 y 13 del
mismo mes sobre el Coll de Suspina y retirada en los mismos días de esas alturas;
batalla de Santa Perpetua y Mollet, el 21 de enero; reconocimiento del llano de Vich, el
13 de febrero; y batalla de Vich, el 20 de febrero113.
Una vez que el general O´Donnell, hubo reunido a las tropas que se dispersaron, ante
la acometida de los franceses en la acción del día 19, se decidió a atacar la guarnición de
Villafranca del Panadés, compuesta de 900 hombres fuertemente atrincherados en
opinión del mariscal Augereau. El general Caro, con una división de 6.000 hombres,
conducidos por los naturales del país, se deslizó entre las posiciones del enemigo y se
presentó hacia las 12 horas de la mañana del día 30 de marzo frente a Villafranca. La
sorprendida guarnición, se retiró de la ciudad al fuerte cuartel donde se alojaban, donde
resistieron durante dos horas y media, los ataques de las tropas del general Caro. A las
tres de la tarde, se rindieron 600 hombres que fueron enviados a Tarragona, los otros
300 perecieron en el combate114.
Ante el éxito de esta operación, continuó O´Donnell el ataque a las guarniciones
aisladas de los franceses. El día 1º de abril cayó la de Esparraguera y el día tres la de
Manresa. Se trataba por todos los medios, de llamar la atención e impedir que los
enemigos organizasen el ataque a la ciudad de Tarragona115. En estas dos operaciones
como en la de Villafranca del Panadés, se distinguió el regimiento de Granada, y fueron
anotadas en el haber del sargento Manuel Lorenzo116.
113
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 8. Pág. 276; BLANCH: Historia de la guerra… Pág.
306.
115
AHCM: Historial del Regimiento… Pág. 39.
116
AHCM: Historial del Regimiento… Pág. 39.
114
84
O`Donnell pedía a los catalanes la máxima ayuda y esfuerzo: “Elíjanse jefes valientes,
aguerridos y de conocido exaltado patriotismo”, y recomienda buscar el apoyo de Falset
y Tibisa y todos los corregimientos de Tarragona; a las orillas del Ebro todos los de
Lérida y Tortosa para interceptar todas las comunicaciones; se trataba de eliminar un
eventual auxilio al “pérfido enemigo” que “será tratado como enemigo por sus mismos
hermanos”117.
Para tratar de desviar a los franceses de su inmediato objetivo, que era poner sitio a la
ciudad de Tortosa, organizó el general O`Donnell, una serie de ataques sobre Tibisa a
fin de interrumpir el transporte de material de sitio por el Ebro y sus márgenes. Pero los
franceses, mantenían suficientes tropas en Tibisa y Mora, para rechazar a los españoles,
y fueron acercando el grueso de su ejército a Tortosa118.
El regimiento de Granada ejecutó el movimiento sobre Tibisa y Falset entre las
primeras unidades, combatiendo duramente los días 5, 11, 13, 15, y 19 de junio, el día
30 se retiró a Falset, por eso hemos titulado este punto con la anotación que figura en la
Hoja de servicios, de Manuel Lorenzo119.
El general O`Donnell efectuó en persona un reconocimiento sobre Tibisa y Masos de
Mora, el día 29 de julio, al frente de los regimientos de Granada, Ibernia y Almería, más
la caballería de Santiago, pero tuvo que retirarse ante la presencia de tropas muy
superiores120. En este tiempo, los franceses tomaron la ciudad de Hostalrich después de
una heroica defensa, en la que cayo prisionero su comandante, Estrada. Los defensores
del castillo lo evacuaron.
Después de la retirada de Tibisa, los ataques del ejército de Cataluña, se centraron de
forma persistente en Falset y su zona. Los guerrilleros atacaron continuamente las
barcazas y, el 3 de noviembre, se libró una acción muy importante por parte de los
somatenes. Emboscados estos, atacaron y tomaron las embarcaciones cargadas de
municiones y víveres, las destrozaron y echaron a pique, cayendo en poder de los
españoles muchos prisioneros y ahogándose un elevado número. Como consecuencia de
esta operación guerrillera, el mariscal Suchet, se vio obligado a enviar las divisiones de
los generales Habert y Abbe, a fin de desmontar las unidades del ejército regular, que
encastillados en la zona de Falset, apoyaban las operaciones antes descritas. Después de
117
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 9. Pág. 252.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 9. Págs. 262, 263, 264.
119
AHCM: Historial del Regimiento… Pág.39.
120
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 9. Pág. 264.
118
85
duros combates de los hombres que mandaba Campoverde, contra tropas muy
superiores, los nuestros pudieron retirarse el día 19 de noviembre; en la retirada, se
perdieron alrededor de 300 hombres, entre ellos el conde de la Cañada coronel del
regimiento de Granada y el brigadier Navarro; el antiguo gobernador de Tortosa cayo
prisionero y pudo evadirse después de los franceses. Ahora, el mariscal Suchet, con las
fuerzas vencedoras de Falset, quedaron en disposición de apretar el cerco de Tortosa sin
casi oposición militar española121. Manuel Lorenzo, con el regimiento de Granada
participó en el ataque al pueblo de Fibisa y después en la retirada, sin que aparezca en el
expediente, ninguna observación especial122.
Después de la pérdida del conde de la Cañada, coronel del regimiento de Granada en
las operaciones de Falset, sometieron a éste, a una reorganización y distribución de
acuerdo con las disposiciones del ejército, para hacer frente a los imperiales que habían
tomado la iniciativa en varios frentes. Se dividieron los batallones: el 1º pasó con la
primera división, a cargo del brigadier don Bartolomé Georget, que ocupaba la línea de
nuestro ejército de la derecha, en Montalban; el 2º y el 3º que regía el mariscal de
campo marqués de Campoverde, se situó en Sanahuja. En esta última unidad estaba
encuadrado Manuel Lorenzo, a quien, como ya hemos escrito, se le anotaron todas las
acciones de los pueblos de Tibisa y Falset, en los que había combatido en destacadas
actuaciones del regimiento de Granada123.
El tercer batallón pasó a primeros de verano con la segunda división a la alta montaña,
y al finalizar agosto combate al enemigo en Cervera, después en La Bisbal, San Feliz y
Palamos. En septiembre penetra en la Cerdeña, y sostiene un reñido combate en el
campo de la Perxa el día 29. Los otros batallones, combaten en Falset y márgenes del
Ebro. El 19 de noviembre ya están todos los batallones juntos. Combaten en Santa
Coloma de Farnes, vuelven a orillas del Ebro, combaten en la ermita de San Pablo de
Mora, retirándose después a Falset el 14 de diciembre124.
121
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 9 Pág. 299 y siguientes.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
123
AHCM: Historial del Regimiento… Pág. 40; AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
124
AHCM: Historial del Regimiento … Págs. 39, 40
122
86
7. Manuel Lorenzo en el sitio de Tarragona (1811).
En el mes de marzo de 1811, se celebró un congreso en Cataluña, al que faltaron las
ciudades ocupadas: Barcelona, Tortosa y Figueras. Tenía por objeto el congreso,
restaurar la moral de la población, y comprobar la fuerza. En la reunión, el marqués de
Campoverde, nuevo capitán general, juró lealtad a la religión y a la patria y, aludiendo
al problema planteado de la defensa de Tarragona en nombre de Cataluña y como
comandante en jefe de las tropas, dijo: “Los muros de Tarragona solo restan a mi amada
patria: estos brazos la defenderán. Por ellos a de pasar al enemigo, si osado y temerario
pretende esclavizarla”125; son unas palabras sonoras que después no justificó
Campoverde. Era comandante general Iranzo que tuvo que dimitir al no gozar de la
confianza del país, pasando a Campoverde, a cambio de estar a disposición de lo que
mandara el gobierno126.
Los hechos militares en que participó Manuel Lorenzo, en la defensa de Tarragona,
desde el inicio del cerco hasta la rendición de la plaza, fueron los más importantes
servicios que prestó no solo en la campaña de Cataluña, sino en toda la guerra de la
Independencia. Los combates fueron de tanta dureza como los de Gerona, y cuando
capituló la ciudad, el regimiento de Granada cayó prisionero, y con él, Manuel Lorenzo.
La primera operación en que interviene el regimiento de Granada en los combates por
la defensa de Tarragona, tuvo lugar en el pueblo de Perelló cerca de esta ciudad, el día 3
de marzo de 1811. El general Courten, salió de Tarragona con cerca de 4.000 infantes y
200 caballos, para ocupar el pueblo, que defendía el coronel Robert con 2.400 franceses.
El objetivo era recobrar el castillo de Coll de Balaguer, que habia sido conquistado por
el general Habert el 8 de enero127. Tuvo lugar un encarnizado combate, en el que los
franceses hicieron una inteligente y desesperada defensa, teniendo al final que retirarse
a Ampolla, a donde acudió en su auxilio desde Tortosa, el general Habert que obligó a
levantar el cerco del fuerte. Los franceses perdieron 400 hombres en esa operación.128
125
GÓMEZ DE ARTECHE. Guerra de la… Tomo 10. Pág. 187.
LAFUENTE. Historia General… Pág. 188.
127
LAFUENTE. Historia General… Págs. 187-188; CONDE DE TORENO. Historia del
levantamiento… Pág. 338.
128
DIEGO, Emilio de. y SÁNCHEZ-ARCILLA: Diccionario de la Guerra de la Independencia. Pág.
1353; MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… pág. 42 III Vol.; GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra
de la… Tomo 10. Pág. 189; CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento. Pág. 338.
126
87
En la Hoja de servicios de Lorenzo solo aparece: “Acción del pueblo de Perelló el 3
de Marzo”129.
Estas operaciones tendentes a evitar el cerco de Tarragona, solo lo retrasaron. Antes
de empeñarse totalmente en Tarragona, el mariscal Suchet, tenía que resolver otro
problema en la línea de sus comunicaciones con Francia, ocupar el castillo de San
Fernando de Figueras, que en una audaz operación de los somatenes y fuerzas regulares
en colaboración con servidores catalanes del almacén de víveres del castillo, facilitaron
las claves para ocuparlo sin perdidas. La ocupación de un centro como el castillo de San
Fernando y Figueras, llenó de júbilo a Cataluña que creyó se había producido ya un
cambio en el signo de la guerra. De Barcelona hacia el norte era jurisdicción de Mac
Donald, pero ante el apuro colaboró el mariscal Suchet como servicio al imperio130.
El Castillo se encontraba bloqueado por las tropas francesas y, en sus inmediaciones,
se libraban tenaces combates. Esta fortaleza era la plaza de armas de Cataluña, el
depósito general de los recursos de artillería, municiones, víveres, caudales, todo lo que
representaba la reserva para la guerra en esa zona. Los franceses bloquearon la
fortaleza, aislándola del exterior, e impidiendo la entrada de refuerzos, provisiones y
otros elementos, con los que debían, preparar la defensa los españoles. Los pueblos más
próximos fueron los primeros en prestar los auxilios que podían en hombres y víveres.
Aunque se sabía en Tarragona, con alguna anticipación, que estaban los franceses
preparándose para la ocupación del castillo, Campoverde, temeroso de lo que pudiese
suceder a esa ciudad, no emprendió la marcha al Ampurdán hasta el día 18 de abril; el
día 2 de mayo, llegó frente a Figueras, donde le esperaban los franceses con 10.000
infantes y 600 caballos; contaban con el auxilio de 3.000 hombres llegados del
Rosellón, más los que pudieran desplazarse desde Barcelona al mando de Mac Donald.
Las tropas españolas en principio eran equivalentes a las francesas, contando los 4.000
hombres de la fortaleza, compuestas de somatenes y migueletes.
El general marqués de Campoverde atacó el día 3 de mayo el campamento francés,
arrollando las defensas sus generales Sarsfield, Eroles, y Pierrad; éste mandaba el
regimiento de Alcántara. En esa situación, los franceses, pidieron parar el ataque para
establecer una capitulación, pero solo fue una añagaza que tendió el general Bagaray
129
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
LAFUENTE: Historia General… Págs. 190-191; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Págs. 338 y 339.
130
88
d`Hilliers mientras completaba sus refuerzos, que aceptó Campoverde. Dice Toreno que
no era una demanda de enemigo sino un ardid de guerra. Cuando iniciaron de nuevo el
combate Sarsfield y Eroles, la acción había cambiado de signo, y ya solo pudieron
introducir hombres y artillería en el castillo. Las pérdidas por parte de los españoles, se
elevó a unos 1.000 hombres, y 700 los franceses. Los españoles tuvieron que retirarse y
Campoverde embarcó en Mataró para Tarragona131.
El regimiento de Granada, la unidad en la que se encuadraba Lorenzo, intervino en la
batalla, y la Hoja de servicios consigna que Manuel Lorenzo se halló en la “batalla de
Figueras el 3 de Mayo”132. Con su regimiento embarcó en Mataró, y llegó a la ciudad de
Tarragona el día 11 de mayo, las vísperas de iniciarse el cerco, pues el día 8, ya hicieron
los franceses dirigidos por el famoso general de ingenieros Rogniat, un gran reducto a
1,200 metros del fuerte del Francolí, con la misión de rechazar cualquier desembarco
por aquella parte.
Ni los capitanes generales que se habían sucedido en el mando, ni la Junta Superior de
Cataluña, habían prestado suficiente atención ni recursos, para preparar las defensas de
la ciudad de Tarragona y convertirla en un baluarte, máxime si se tiene en cuenta que se
trataba de la última ciudad representativa del Principado, que estaba libre. Según Muñoz
Maldonado las fortificaciones de la plaza se encontraban en un completo abandono y
deterioro al comienzo de la insurrección, pero todos los habitantes a porfía se dedicaron
a repararlas y aumentarlas, y en poco tiempo se pusieron en respetable defensa133.
Perdida su importancia política y militar, y a siglos de su antiguo esplendor, cuando
fue capital de la España citerior, la ciudad había ido reduciéndose, y en 1811, Tarragona
contaba solo con una población de 11,000 habitantes. La ciudad estaba dividida en dos
partes bien diferenciadas, la ciudad antigua o alta, defendida por fuertes muros, y la
ciudad baja, la marina con el puerto, donde se situaba la industria, el tráfico comercial y
marítimo; en la ciudad baja, a poniente, se encontraba el arrabal, recorrido por el río
Francolí. Para su defensa, contaba con varios fuertes exteriores, entre los que descollaba
el del Olivo, en la parte alta sobre una meseta de más de setenta metros de alta, y a 400
131
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs. 210 y siguientes; CONDE DE TORENO:
Historia del levantamiento… Pág. 339.
132
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
133
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Págs. 56 y 57.
89
toesas134 de la plaza al Norte, era el fuerte principal y más importante, que se le
consideraba como inexpugnable, se habían colocado en él 50 cañones135; el Fuerte Real,
que protegía la parte baja de la ciudad, la más vulnerable del sistema defensivo, se
encontraba hacia la campiña, a la misma distancia que el anterior, en una montaña; y el
del Francolí, al Oeste, sobre la orilla izquierda en la desembocadura o desaguadero del
río; contaba también con las Lunetas del Rey y del Príncipe y el baluarte de San José.
Las murallas y los fuertes estaban artilladas con trescientas bocas. La guarnición estaba
compuesta por tropas regulares del ejército, regimientos de Granada, Valencia, Saboya,
América, Almería, Santa Fe, Almansa e Iliberia, y los batallones ligeros de Zaragoza,
Gerona y Tarragona; las guardias de los respectivos generales y hasta 2.000 voluntarios
del país; tropas de todas las clases, regulares, voluntarios catalanes de toda su geografía
e incluso vecinos del pueblo; había insuficientes artilleros y zapadores en estas tropas.
En total, podían ascender a 12.000 hombres, y se regulaban según las necesidades. Al
iniciarse el sitio gobernaba la plaza el general don Juan Caro que contaba para su
defensa con 6.000 soldados y 1500 voluntarios136.
Las tropas francesas del mariscal Suchet se elevaban a 20.000 hombres, compuesto
de 20 batallones y 10 escuadrones de caballería, con 102 piezas de artillería de todos los
calibres. Estas fuerzas estaban divididas en tres divisiones al mando de los generales
Harispe, Habert y Frere; la caballería la mandaba el general Bonnsard; la artillería
Valée; y los ingenieros Rogniat137.
Los franceses iniciaron el sitio el día 11 por el fuerte del Francolí. El día 18 de
mayo, los españoles, en número de 6.000 hombres, mandados por el general San Juan y
el coronel Canterac, intentaron tomar y destruir las trincheras abiertas en el Francolí.
Mientras los zapadores destruían las trincheras; nuestras tropas hicieron huir a los
batallones franceses que las custodiaba, siendo rápidamente auxiliados por la división
Habert con la que se entabló un fuerte combate. Campoverde que asistía a la operación,
ordenó hacer la retirada de los españoles, mientras eran apoyadas por la artillería del
teniente coronel Zara y la fusilería de Gamez, que hicieron retroceder a los franceses a
134
Medida de longitud que equivalía a casi dos metros. MOLINER MARIA: Diccionario del uso del
español. Madrid 1998.
135
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y militar… Pág. 57.
136
LAFUENTE: Historia General…Págs. 192 y 193; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 340. CONTRERAS, Juan Senen de: SITIO DE TARRAGO1A, lo que pasó entre los
franceses y el general Contreras que la defendió, con sus observaciones sobre la Francia, y noticia del
nuevo modo de defender las plazas. Pág. 1. Madrid. 1813.
137
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs. 224 y siguientes.
90
sus posiciones. Costó mucho a los nuestros, porque nada resolvieron, 43 muertos y 175
heridos, y a los franceses 150 entre muertos y heridos, entre ellos importantes jefes y
oficiales. Antes de esta operación, los coroneles Aldea y O´Ronan habían tratado de
recuperar los atrincheramientos perdidos frente al fuerte del Olivo138.
Desde los inicios de las operaciones hubo roces entre la Junta del Principado, que
había cooperado desde el principio, -antes del cerco de Suchet-, con todos los medios a
su disposición en fuerzas, material y fondos; pero, llegó a inmiscuirse en asuntos de
distribución de funciones y mandos, responsabilidades propias de Campoverde, general
en jefe, que respondía de los hechos ante el gobierno de la nación.
La Junta dejó de su seno, una representación en Tarragona, y se embarcó en la fragata
mercante “Mercedes”. Había aportados todos los recursos de que disponía para la
defensa de la plaza, y buscó incansable otros allí donde los hubiera, escribiendo a otros
capitanes generales, almirantes y autoridades, en socorro de hombres, víveres,
municiones y caudales.
Antes de iniciarse los combates por la toma de los fuertes, los franceses, a la par que
continuaban montando baterías en el cerco, resolvieron una serie de problemas que le
planteaban los españoles en el entorno estratégico. A los ataques de Sarsfield, sobre
Alcover y Montblanc, respondieron en su socorro Bonssard, Frere, y Palombini,
conduciendo después Suchet esas divisiones a Tarragona donde le eran más útiles.
Mora, era el centro donde los franceses recibían los víveres de Aragón; en el camino de
Mora a Tarragona, los transportes eran continuamente atacados por las guerrillas de los
somatenes y migueletes. El coronel Villamil, le causo a los franceses en una operación
340 bajas entre muertos, heridos y prisioneros139.
El día 20 de mayo llegaron al puerto de Tarragona, el buque ingles “Invencible” y la
fragata española “Prueba”, a cuyo bordo llegó el general don Juan Senén de Contreras y
Torres, con 400 soldados procedentes de Mallorca. Contreras tomó el mando de la plaza
el día 24 de mayo. Se trataba de un culto militar autor de varias obras; fue muy bien
acogido por los miembros de la comisión de la Junta, que le consideraban un sujeto de
vastos conocimientos y gran talento140
138
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10, Págs. 224 a 231.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs. 236, 237 y siguientes.
140
BELZA Y RUIZ DE LA FUENTE: “El sitio de Tarragona en 1811”. Revista de Historia Militar, nº
15. Año 1969. Págs. 75 y 76.
139
91
Aunque la unidad de Manuel Lorenzo se encontraba con su regimiento en la parte baja
de la ciudad, el Arrabal junto al río Francolí, y no intervino en la defensa del fuerte del
Olivo y los sangrientos combates que en él se libraron, traemos aquí la acción, por el
significado que tuvo su pérdida para la defensa de la plaza. También, porque huyendo
de los métodos y estratagemas de que se valieron los franceses para tomar el Olivo, el
general Contreras cerró el día 21 de junio, la puerta de la muralla que separaba la parte
alta de la ciudad de la baja, cuando las tropas españolas se retiraban vencidas en el
Arrabal, buscando la protección de las murallas de la ciudad vieja, dejando fuera a las
unidades que buscaban ese refugio, entre ellas, los restos del regimiento de Granada, la
unidad del sargento Lorenzo. Las fuerzas atrapadas entre la muralla y los franceses, se
revolvieron contra éstos, dando lugar al más heroico combate de la batalla por
Tarragona, y para Lorenzo, de toda la guerra.
El desaliento y la desconfianza que sembró entre los defensores de la ciudad la
pérdida del fuerte del Olivo, fue causa de las desgraciadas medidas tomadas por el
mando de la defensa, entre otras, el abandono de Tarragona por el capitán general
marqués de Campoverde.
La primera operación seria, de graves consecuencias, fue el ataque de Suchet al fuerte
del Olivo y su pérdida por los españoles. Los franceses colocaron la noche del 22 al 23
de mayo tres baterías contra éste; los españoles las atacaron el día 27 haciendo una
salida contra los trabajadores; para la defensa de estos acudió el general Salme con tres
batallones encontrando la muerte frente a los españoles141.
El día 28 hay un fuerte duelo artillero, entre el fuerte y las baterías francesas, que
desmontan alguna de nuestras piezas. El día 29, dos columnas francesas de 400
hombres, dirigidas por los comandantes Papiguy, -que murió en el asalto-, y la otra por
Vacani ingeniero militar y eminente historiador de esta campaña, quien descubrió, que
por los caños del acueducto que antes suministraba el agua al fuerte, era fácil
encaramarse y penetrar en el fuerte. Atacaron y penetraron en el fuerte, en el momento
en que el regimiento de Almería sustituía al de Iliberia, operación que se realizaba cada
ocho días, –el fuerte tenía una guarnición de 1.500, hombres-. Penetró una columna
francesa por la gola, y la otra por el acueducto. Los franceses refuerzan los suyos con
otros 500 hombres al mando del general Ficatriz. Los españoles rechazan al enemigo en
141
LAFUENTE: Historia General… Págs. 193-194; MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Pág.
59.
92
el recinto interior, pero siguen entrando por el acueducto y por la puerta principal
mezclados con las tropas españolas; los franceses rompieron una de las dos puertas a
hachazos. Ya todo es confusión, se lucha cuerpo a cuerpo a la bayoneta y a sable,
debido al corto espacio en que se libraba, produciéndose una espantosa carnicería;
vendieron cara la victoria disputándose a palmos el terreno y lidiando como leones,
según expresión del mismo Suchet en sus Memorias142. Dice al respecto el Conde de
Toreno: “Ciega iracundia no valor verdadero guiaba en la lucha a los militares de ambos
bandos. Dícese que el enemigo escribió en el muro con sangre española: Vengada queda
la muerte del general Salme”143. El general Harispe, llegó con poderosos refuerzos y
resolvió la operación a favor de los imperiales. El fuerte cayó más por la confusión y la
sorpresa que por el desánimo de los españoles.
El general Vivanco, que como oficial se halló en la defensa del fuerte del Olivo hasta
el 28 de mayo de 1811, dice en sus Memorias, “… que por uno de aquellos descuidos
que con malicia o inadvertidamente cometen los que mandan el Comandante General de
la plaza de Tarragona Don Senen de Contreras, dio a las diez de la mañana del mismo
día, orden que al anochecer fuese relevado el regimiento de Iliberia que se hallaba
guarneciendo dicho fuerte del Olivo con el de Almería que estaba en Tarragona,
efectivamente, salió éste para hacer efectivo el mandato, pero fue tan tarde que cuando
llegó la cabeza al rastrillo del fuerte y antes de abrirlo, sin duda sabedores los franceses
de la orden del relevo por algún pérfido o traidor, o bien con inteligencia de alguno de
los que mandaba dicho regimiento de Almería, se mezclaron con los soldados de él, y al
franquear la entrada penetraron los franceses y españoles juntos”144. Las pérdidas fueron
muy elevadas, sin contar el fuerte, principal elemento de defensa de la ciudad, se
perdieron 1.100 hombres entre muertos, heridos y prisioneros, entre ellos su
comandante José Maria Gamez, dos tercios de la guarnición, el resto se retiró a
Tarragona145. Las de los franceses no pasarían de 500, que como siempre, Suchet rebaja
a 325.
El día después, 30 de mayo, Campoverde y el coronel O`Renan con 1,500 hombres de
los regimientos de América, Iliberia y Voluntarios de Valencia, intenta su recuperación,
142
LAFUENTE: Historia General… Pág. 194.
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 342.
144
GONZALEZ DE ECHAVARRI VIVANCO, José María: Zumalacárregui. Pág.
145
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Pág. 59.
143
93
pero tienen que retirarse, con dificultades para evitar el envolvimiento de sus tropas146.
Dice Contreras en su libro justificativo, que cuando le nombraron acababa de llegar de
Cádiz en la fragata Prueba, y como “recién llegado, no conocía a los jefes y las tropas, a
las autoridades civiles, los habitantes y la plaza”147.
La pérdida del fuerte del Olivo, tuvo graves consecuencias, entre ellas, el abandono de
la plaza por el comandante general marqués de Campoverde. Antes, convocó un
Consejo de Guerra donde se estudió la delicada situación de la defensa de Tarragona
después de la caída del fuerte del Olivo; oídos los pareceres de los asistentes, generales
Caro, Courten, Cabrer, Sarsfield, el coronel Green y el mariscal de campo Contreras, el
comandante general Campoverde, encargó a éste la defensa de la plaza y a su hermano
el coronel González de Aguilar el Gobierno, y, con absoluta independencia de ellos, a
Sarsfield le nombro comandante de la división de la Marina, que defendía el arrabal y el
puerto, donde se encontraba el regimiento de Granada y Manuel Lorenzo. El día
después, 31 de mayo, marcho Campoverde con 5.000 hombres a establecerse en
Igualada, y el general Caro a Valencia, quedando reducida la guarnición de la plaza a
menos de 10.000 hombres148. Después de la pérdida del fuerte del Olivo, y la salida de
Campoverde de Tarragona, a partir del día 30, huyeron de la ciudad una gran cantidad
de vecinos, que con los que habían salido desde el principio del cerco, -buena parte de
su población civil- se establecieron en Villanueva y Sitges, convirtiéndolas en ciudades
de refugiados. Hay que tener en cuenta que antes del cerco, y durante mucho tiempo,
Tarragona se consideraba una fortaleza, la única que le quedaba a Cataluña, y se
convirtió en una ciudad de refugiados, ya desde 1809 con la llegada de los del Panadés,
campo de Tarragona, Conca del Barberá, etc., para seguir las emigraciones de 1810, que
con las de 1811, llegó al grado máximo. La ciudad era insuficiente para albergar tanta
gente, vivían apelmazados en las estancias. Esto acarreaba problemas de suministros,
falta de higiene y limpieza, enfermedades, ocupación de hospitales y atenciones de
gobierno, a las que planteado el cerco no se podía atender. Al empezar este, el general
Caro propuso a la comisión de la Junta Superior, la evacuación de todas las personas
146
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Págs. 341 y 342; GÓMEZ DE ARTECHE:
Guerra de… Tomo 10. Págs. 253, 254 y 255.
147
CONTRERAS: Sitio de Tarragona … Pág. 7
148
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10 Págs. 253, 254, 255 y siguientes. TORENO: Historia
del Levantamiento… Pág. 342; BELZA: El sitio de… Págs. 76, 77, 78; BLANCH: Historia de la guerra
de la Independencia en … Págs. 390,
94
que no fueran absolutamente necesarias a la defensa. No fue necesario, la larga
contienda había enseñado a la población a situarse149.
Después de la toma del fuerte del Olivo, Suchet, volvió a su idea primitiva de atacar
por el Francolí. En los primeros días de junio realizó importantes trabajos, montando
baterías, estableciendo trincheras y guarniciones al abrigo de nuestros tiradores y
artillería, que el día 3 realizó más de 8.000 disparos sin poder arruinar sus obras. El día
7, abren fuego 24 piezas sobre el fuerte del Francolí, desmontan las siete piezas de los
españoles, destruyen los revestimientos y arruinando los parapetos. El general Contreras
autoriza la evacuación, retirándose de él la artillería y las municiones. La toma del
fuerte del Francolí, permitió a los franceses extender las trincheras en más de 600
metros. Como consecuencia del avance de los franceses en ese frente, la escuadra se vio
obligada a fondear al otro lado de la punta del Milagro, dejando a la plaza sin protección
de los fuegos de los barcos de guerra. El comisionado de la Junta Esteban Pagés, salió
de plaza para informar a Campoverde de la difícil situación y para demandar socorro150.
Los días 11 y 12 de junio, el general Sarsfield, comandante en jefe del sector atacado,
en persona y con 3.000 hombres, mantiene un violento combate con el enemigo durante
varias horas, destruyendo sus obras, ahuyentado a los trabajadores, causándole graves
destrozos en las baterías que desde hacia dos días estaban montando los franceses; todo
lo pasó a sangre y fuego. El resultado de la operación fue de graves pérdidas para ambas
partes151. El general Contreras, en esta fecha, comunica a la Junta Superior que la
desesperada situación, solo puede ser remediada, con la ayuda del exterior152. El
próximo objetivo de Suchet, era el Arrabal y la Marina, que defendía Sarsfield con sus
tres mil hombres. En estas fuerzas se encontraba encuadrado el regimiento de Granada y
Manuel Lorenzo.
Faltaba coordinación, había desconfianza, lo que hacia presagiar un final catastrófico,
a pesar de que la guarnición se mantenía firme. Ésta, esperaba ayudas que no llegaban.
El día 14 de junio, se presentó en aguas de Tarragona una flota, con 4.000 hombres de la
división del general José Miranda, desembarcando solamente 400 hombres para el tercer
149
RECASENS COMES, José Maria: La población de la ciudad de Tarragona durante la guerra de la
Independencia. … 481 y siguientes. En Estudios de la guerra de la Independencia. I. Institución Fernando
el Católico. Zaragoza. 1982.
150
BELZA: El sitio de… Págs. 79 a 81.
151
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y militar… Pág. 61; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 342
152
BELZA: El sitio… Págs. 82y 83.
95
batallón del regimiento de Almansa, pasando con el resto a reforzar a Campoverde, que
reúnen entre los dos 9.500 infantes y 1.200 jinetes. Pero estima Campoverde, que no
son suficientes para hacer frente a una batalla campal con Suchet, o con el ejército de
Aragón, ni para emprender una operación sobre las líneas enemigas, y entiende, que su
derrota sería el final de todos. Desconfiaba de sus tropas para una gran operación. Era el
reverso de los anteriores comandantes generales que le habían precedido. No lo entendía
así la Junta Superior del Principado, que reclamaba un esfuerzo, le pide vuele en socorro
de Tarragona, sin pararse en sacrificios de cualquier naturaleza que fueren, porque era
lo último que le quedaba a la Provincia153.
El día 16 fue aciago, 54 piezas enemigas atacan los fuertes y la población del puerto,
causando grandes incendios en las casas y campamentos. Se producen dos fuertes
asaltos por sendas columnas, que son rechazadas en sus tres intentos, sufriendo fuertes
pérdidas el enemigo, entre ella el comandante de la operación Javerssac154. A partir de
este día se suceden con asombrosa rapidez los acontecimientos; apertura de las brechas
en Orleáns y la Media luna, asalto a la Luneta del Príncipe y del puente levadizo que
daba entrada a la parte de la Marina; a partir de aquí, entiende el general Contreras, se
pasa a una situación crítica; el sitiador cerró más el frente atacado. La competencia de
los ingenieros franceses conducidos por Rogniat, sientan las bases de las brillantes
operaciones que realizan los franceses155. Todas estas operaciones le costaban a los
franceses grandes pérdidas. El 16 de junio entre muertos y heridos se contaban, un
general, dos coroneles, 15 jefes de batallón, 19 oficiales de ingenieros, 13 de artillería,
140 de las demás armas, en fin, con los soldados 2.500 hombres; aun les faltaba por
tomar el Arrabal primero y después la ciudad alta156.
153
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs. 272 a 277; BELZA: El sitio… Págs. 83 y 84.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs., 275-277; BELZA. El Sitio… Pág. 84. Cita
Belza la actuación del sargento mayor del 2º de Saboya, don Manuel Llauder, que se había distinguido en
la defensa de la batería de San Carlos. La actuación del teniente Llauder – de 20 años- fue muy brillante
en la entrada del primer convoy en Gerona. Manuel Llauder, teniente general, sería el ministro de la
guerra que en 1835, firmo la orden que nombraba a Manuel Lorenzo gobernador político y militar de la
Provincia Oriental de Santiago de Cuba.
155
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs., 278 y 279.
156
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 343; MODESTO LAFUENTE: Historia
general de España. Tomo 17. Pág. 195. Madrid 1889.
154
96
Pero a pesar de estas sangrías, dice Cudrington jefe de la escuadra de ese sector en un
informe a sus superiores: “Sin embargo, las bajas de hombres no disuaden a Suchet,
cuya capacidad y perseverancia son iguales a su severidad”157.
El día 21, al amanecer, rompieron el fuego las baterías francesas en toda su línea,
sobre San Carlos, Orleáns, San José y Fuerte Real; a las cinco habían abierto las
brechas. Bombardean también el puerto y la plaza. Cinco columnas de mil hombres
cada una, franceses, italianos y polacos se lanzaron al asalto. La lucha fue
empeñadísima y sangrienta, los boquetes abiertos por el enemigo fueron tomados y
perdidos varias veces. Ocupada la Luneta, ganaron también el muro del recinto,
dirigiéndose al asalto del Fuerte Real, donde descansaba la defensa del Arrabal y la
Marina. La tercera columna se lanzó sobre la batería de San Carlos, ocupándola después
de lucha cuerpo a cuerpo; pronto los granaderos llegaban al muelle y penetraban en la
Marina, y, en las casas que componían aquel rico barrio, que pronto era pasto de las
llamas y del saqueo; en la Marina se perdieron 2.000 hombres158. Velasco que había
reemplazado a Sarsfield, se lanzó sobre una columna enemiga y la obliga a refugiarse en
las casas, donde se lucha cuerpo a cuerpo. Dice Contreras que aquello resultó un vivo
degüello de unos y otros. La llegada de continuos refuerzos enemigos rechazan a los
nuestros hasta las puertas de la ciudad. Todos, -dice el historiador alemán Schepeler-,
soldados, paisanos, mujeres y niños que se retiraban hacia la ciudad alta, fueron
brutalmente asesinados en las calles, utilizando las bayonetas como puñales, al tiempo,
se cebaban en el robo y agitaban la antorcha incendiaria. Los grandes almacenes
repletos de indianas y otros ricos productos americanos, fueron pasto de las llamas. En
su impetuoso avance, las tropas imperiales se mezclaron con las de Velasco, batidas en
la Marina, el Arrabal y el Puerto, que se retiraban y trataban de ganar las puertas de San
Juan de la muralla, que protegía la ciudad alta.
El general Contreras nos lo cuenta: “Yo estaba en la muralla del cuerpo de la plaza,
encima de la puerta de San Juan con tropa para socorrer a los que se retiraban si
hubieren rechazado de las brechas al enemigo: pero viéndolos venir mezclados con él,
hice cerrar las puertas, sin cuya precaución, amigos y enemigos se me habrían metido en
la plaza. Y grité a mis tropas se formaran en batalla al pie de la muralla.”159 Se
157
SANTACARA: La Guerra de la Independencia vista por los ingleses, 1808-1814”. Madrid. 2005.
Pág. 357.
158
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… 64 y 65.
159
CONTRERAS: Sitio de Tarragona… Pág., 15.
97
acordaron de la ocupación del fuerte del Olivo, y dejaron fuera a vencedores y vencidos,
junto con la población de la ciudad baja, que corría a guarecerse; sin esa medida, es
probable que esa noche se hubiera perdido la plaza. Entonces se produjo una reacción
no esperada contra los franceses: El 1º de Saboya formó en orden de batalla junto a la
muralla del fuerte, y Velasco, con los fugitivos que iban llegando, entre ellos, los del
regimiento de Granada, se revolvieron contra los perseguidores, dando comienzo otro
rudo combate en el que los franceses se vieron obligados a retirarse desordenadamente,
quedando libres las puertas de servicio del fuerte de San Juan. Junto a esta, dejó el
enemigo muchos muertos y heridos. Los españoles perdieron ese día 500 hombres, de
ellos 160 prisioneros.
Por la noche, entre las doce y las tres de la madrugada entraron 5.000 personas
procedentes del Arrabal, donde se perdió entre otras muchas cosas de valor, un
manantial con abundante agua, que era muy necesaria. Hay que culpar a Campoverde de
retirar el mando a Sarsfield que se había comprometido a defender la Marina, el mismo
día 21 al empezar el combate. Le sustituyó Velasco nombrado por Contreras, quien
luchó valerosamente en el Arrabal, la Marina y en la muralla del fuerte de San Juan160.
El general en jefe, marqués de Campoverde, dice sobre esa jornada: “Más por
nuestra desgracia venció el enemigo el 21 de junio los tres recintos con poca oposición
de nuestros defensores. …… Contreras cifraba toda su esperanza en los auxilios y
socorros de fuera, y así no es extraño descuidase la defensa que estaba a su cargo. El
brigadier Sarsfield que se había comprometido a defender la Marina con su cabeza,
dice, se ha ido esta tarde. Así fue; pero autorizando su salida con un pasaporte el Sr.
Contreras para el cuartel general sin mi conocimiento” 161.
Pero la marcha de Sarsfield obedeció al oficio de Campoverde: “Montblanc 20 de
Junio= Mi estimado amigo: he de merecer a V M. llame a Doyle y hable sobre lo que le
escribo que es sacar a Sarsfield y dejar ahí a Velasco mandando su punto”162.
160
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Tomo 10. Págs. 282, 283, 284, 285, 286, 287, 288, 289 y
290. BELZA, Julio. El sitio de… Págs. 83 y siguientes. LAFUENTE: Historia general de España. Tomo
17. Barcelona 1889. Pág. 196. Dice este autor que: “En estas acometidas y defensas perecieron en una y
otra parte acaso 1,500 hombres”; DÍAZ DE BAENA, Juan: Historia de la Guerra de España contra el
emperador 1apoleón. Pág. 293. Valencia 1999.
161
MARQUES DE CAMPOVERDE: Exposición de la conducta que ha observado el Mariscal de Campo
de los Reales ejércitos Marques de Campoverde, Conde de Santa Gadea, en la época que estuvo al
mando en Gefe interino del Exército y Provincia de Cataluña, y noticias exactas de lo ocurrido en el sitio
de Tarragona. Pág. 18.
162
CONTRERAS: Sitio de Tarragona… Págs.
98
Es una situación llena de despropósitos. El general Sarsfield, debía tener mucha prisa
por dejar ese infierno, y recibida la autorización de marcha, se embarcó sin despedirse
cuando ya había empezado la batalla. Está demostrado, que abandonó a los 6.000
hombres que tan bravamente y con tanto tino, había conducido el día 16.
Una acción tan importante, tenida por heroica y sangrienta por todos los historiadores,
merecía por parte del comandante en jefe, un análisis más riguroso, y mayor atención
hacía sus soldados que tan bravamente se habían batido.
No dejó nada escrito Manuel Lorenzo sobre su vida militar (solo la justificación
política de su actuación como gobernador de Santiago de Cuba) y, por tanto,
desconocemos cual fue el día más duro de su larga vida militar, el de lucha más intensa,
en el que fue testigo de más atrocidades y en el que entregó más su persona en sacrificio
de la libertad y de la patria. Desconocemos cual era su pensamiento sobre el valor, el
honor y la muerte, que acompañan siempre al militar. En cambio, si conocemos el
concepto que tenia el ejército de él, cuando ya es protagonista de la historia militar,
siendo coronel y general. El concepto más común con el que le citan entre otros, el
historiador don Antonio Pirala, en su monumental Historia de la guerra civil, y de los
partidos liberal y carlista, es el de “intrépido”, y el conde de Clonard, en la Historia de
las armas de la infantería y caballería española, nos dice, que “descollaba por su
denuedo e impaciente ardor … por la fuerza de su carácter”163, esto cuando ya rozaba
los cincuenta años, y era uno de los jefes del ejército español, más condecorado con la
Orden Militar de San Fernando, en toda la historia de ésta. Y volvemos a los hombres
que se sacrificaron el día 21 de junio, en el Arrabal y junto a las murallas del fuerte de
San Juan, a la vista del jefe de la plaza, general Contreras164, que nada podía hacer.
Como para sus compañeros, podemos afirmar que, fue para Lorenzo uno de los hechos
más heroicos y de entrega de esa campaña y de la guerra en Cataluña, y acaso de su
existencia militar.
163
SOTTO, SERAFIN MARIA. CONDE DE CLONARD: Historia de las armas de la infantería y
caballería española. Tomo 7 Pág. 197.
164
El conde de Toreno, no hace referencia a la acción que tuvo lugar en la muralla, junto a la puerta del
fuerte de San Juan, cerrada por orden del gobernador Contreras, y pasa muy por encima los cruentos
combates de la Marina y los asesinatos e incendios de la ciudad baja: “Hacia la marina rechazó Velasco
los primeros ataques, sostuvo se con noble esfuerzo, y no se retiró sino cuando avanzaron por el flanco
los franceses que venían de los baluartes de San Carlos y Nueva Orleáns. Contreras, puesto en lo alto del
muro de la ciudadela, tomó precauciones para evitar cualquier sorpresa de aquel segundo recinto, y logró
que Velasco y los suyos se salvasen entrando por la puerta de San Juan”.
99
Suponemos que el sargento Lorenzo, que entonces contaba 25 años, estaría orgulloso
toda su vida, de haber sido uno de ellos, de los que lucharon en Tarragona. Pero fueron
muchas las veces, en las que se repitieron las situaciones de heroísmo de los
combatientes, tanto individualmente, como en acciones colectivas, acaso superiores a la
descrita, en el mismo cerco de Tarragona, como la defensa del fuerte del Olivo. Aquí
citamos a nuestro biografiado, que fue acreditado, como un bravo entre los bravos, para
realzar la de sus compañeros de sitio, con el deseo de que estuviera a la altura de ellos.
Manuel Lorenzo no solo se distinguió este día en la defensa de la ciudad. Desde el día
22 al 28 de junio, defendió la puerta de San Juan, y este día, se batió en la brecha abierta
por los franceses, que terminó con la ocupación de la ciudad.
Entre el 21 y el 28 de junio que se pierde Tarragona, Campoverde fue incapaz de
organizar ninguna operación en ayuda de la plaza, y siguió cometiendo errores en la
sustitución de mandos. El día 22, le escribe a Contreras el ansia que siente de ponerse a
la vista de la plaza. El 24 salió Campoverde de Villarrodona con dos divisiones, una al
mando de Miranda para atacar los campamentos franceses de Pallaresos y Hostalnou,
una segunda al mando del general en jefe para atacar el campamento francés junto a
Tarragona. Miranda no atacó sus objetivos y Campoverde no encontrándose fuerte se
retiró a Vendrell. Contreras salió a las cuatro de la tarde, al camino real de Barcelona,
con una división de 4.000 hombres al mando de Courten, dividida en dos columnas
(Eguagaray y Rotten), para atacar el campamento por su parte. Después de tres horas de
impaciente espera, ya entrada la noche, regresaron a la plaza sin noticias de
Campoverde.
A la vehemencia de Contreras contra Campoverde, respondió éste, enviando cartas a
los jefes de la plaza y a Velasco, para que éste tomara el mando si se trataba de rendirla.
Cayeron en poder de Contreras, y éste, reunió a los generales y jefes a sus órdenes, les
ofreció el mando a cualquiera de los allí presente que fuera capaz de defender la plaza
sin la fuerza exterior. El vocal de la Junta Superior en el cuartel general, Valentín
Segura, pidió el día 25, abrir un consejo de guerra a Campoverde, porque veían perdida
la ciudad de Tarragona165.
165
BELZA: El sitio de… Pág. 87; GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs. 291 a 297; El
conde de Toreno, en su famosa obra, aquí tantas veces citada, toma decidido partido por el dubitativo y
confuso marques de Campoverde, que nada había hecho para perfeccionar las fortificaciones de la ciudad;
cambiaba de gobernador a mitad del asedio; le sustraía unidades y jefes competentes como Sarsfield, del
interior de Tarragona, para no hacer nada a favor de la plaza desde el exterior; no cumplió con las ofertas
100
Contreras ya no espera ayudas. El 26 de junio se presenta a la vista de la plaza, una
flota inglesa, con una división de 3.000 hombres y material, a las órdenes del coronel
Skerrett, con instrucciones de su superior el general Graham: permanente comunicación
con los buques británicos y, ante una eventual retirada, se embarcarían en las
respectivas embarcaciones previstas166.
Ante una situación tan desesperada, resultaba peligroso encerrarse en la plaza, porque
las posibilidades de reembarque resultaban imposibles. La tarde del día 26 visitan al
general Contreras, el coronel Skerrett, el general Doyle, y el jefe de la flota en aguas del
Mediterráneo, comodoro Codrington con otros jefes y oficiales. Examinada la situación,
el general Contreras le “repitió su determinación de abrirse camino y unirse al marqués
de Campoverde, en el momento que las baterías del enemigo abrieran brecha, lo cual
esperaba que ocurriera a la mañana siguiente, quien estuvo de acuerdo en que los
ingleses no debían desembarcar con intención alguna de defender la ciudad, aunque
deseaba se le unieran en su planeada salida”167. Examinada la situación por Skerrett, que
le pareció agónica, no desembarca la tropa y parte para Vendrell, para comunicarse con
el marqués de Campoverde. Estaba claro, que nadie deseaba continuar la defensa de la
plaza hasta el final, como había sucedido en el caso de Gerona.
Todavía el día 27, escribe Campoverde a Contreras para que le envíe 3.000 hombres,
la orden se la entrega personalmente al conde O`Ronan, y en consecuencia, el
regimiento de Almería, estuvo preparado toda la noche frente al fuerte de la Reina,
esperando la salida de Tarragona, pero no acudió la flota a recogerlos para llevarlos con
Campoverde.
Como no llegaban los auxilios del exterior, Contreras prepara un proyecto de evasión,
para salvar la guarnición, rompería a la derecha del fuerte del Olivo, remontaría el valle
para llegar a Vendrell168. En la orden, Campoverde le comunicaba a Contreras que el
de socorro ofrecido; contradictorio y desacertado, se retiro sin atacar a Suchet, y sin dispararle un tiro.
etc.: “Mal avenido Campoverde con Senen Contreras a causa de continuos e indiscretos razonamientos de
éste, le escribió para si no estaba contento se desistiese del mando, previniendo al propio tiempo a D.
Manuel Velasco le tomase en el caso de dejación de Contreras. ….. Era solo hombre de mal contentar,
presuntuoso, y que usaba con poco recato de la palabra y de la pluma. (Pág. 344)…..Reprenderse deben
en Contreras sus piques y quisquillas sus manejos para malquistar al pueblo contra los demás jefes;
lastimosas ocupaciones en que perdía el tiempo con desdoro suyo y en perjuicio de la causa que sostenía.
Descansó también sobremanera en los auxilios que esperaba de fuera, y aunque oficial de saber práctico,
anduvo a veces desatentado en el modo de repeler las acometidas del enemigo o de preverlas.(Pág. 345)”.
166
SANTACARA, Carlos: La Guerra de la Independencia vista por los británicos, 1808- 1814. Pág. 359.
167
SANTACARA, Carlos: La Guerra de la Independencia… Págs. 358 y 359.
168
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs. 300 a 303; BELZA. El sitio… Págs. 88 y 89 ;
101
recurso para salvarse esa plaza era una acción general, pero no teniendo confianza de
algunas de las tropas que componen esta división (la mayor parte eran quintos) era
mejor embarcar 3.000 hombres de las mejores tropas entre las que pueden contarse los
cuerpos de Iliberia y Almería”169. Resulta difícil creer que en condiciones tan precarias,
intentara sustraerle la misma noche en que empieza la batalla final, los 3.000 mejores
hombres de los 8.000 que contaba la plaza para su defensa.
Antes de poner Contreras su plan en prácticas, el día 28, los franceses abrieron el
fuego de sus baterías al amanecer, para establecer brechas lo suficientemente amplias.
Su primer intento, fue aportillar el muro del fuerte de San Juan, respondiendo los
nuestros con un fuego durísimo que destruyeron los espaldones de sus baterías matando
a los artilleros que quedaron al descubierto, pero una voladura de pólvora en el baluarte
Cervantes apago aquellos acertados fuegos170. Díaz de Baena, nos hace un vibrante
estado de lo acontecido en la brecha: ataque enemigo que es rechazado con reiteración
hasta su conquista por los franceses a costa de grandes pérdidas171.
Con igual brío se luchaba en todas partes. Realizadas las brechas practicables, hacia
las cinco de la tarde, Suchet se lanzó al asalto de la plaza con tres columnas escogidas.
La columna francesa mandada por Habert con Ficatier, después de tres asaltos
rechazados con grandes pérdidas, coronan la brecha y se derraman por el interior,
asaltando los Baluartes y las casas aspilleradas; en esta fase de la lucha, los españoles se
defienden al arma blanca. Los que desbordaron la brecha por la izquierda, tomaron el
Baluarte de San Pablo, y abrieron la puerta del Rosario por donde entraron los
batallones del general Montmarie que se extendieron por todo el recinto sorprendiendo a
los españoles. La confusión comenzó, y el heroísmo colectivo hasta ese momento se
torna en individual. Contreras arenga al primero de Saboya y con los dispersos de
Almería y Almansa que suben por la calle Mayor, rehace allí la defensa; la lucha sigue y
cae muerto entre muchos el gobernador coronel González de Aguilar, hermano del
marqués de Campoverde. El general Courten se lanzó al campo con las tropas que tenía,
con los fugitivos que por San Antonio saltaban la muralla, tratando de abrirse paso por
el camino de Barcelona, pero fueron detenidos por los soldados del general Harispe, y
aceptaron la señal de rendición, a las primeras descargas; no fueron respetadas sus vidas
169
MARQUES DE CAMPOVERDE: Exposición de la conducta … Pág. 27
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento…. Pág. 344.
171
DÍAZ DE BAENA, Juan: Historia de la guerra de España contra el emperador 1apoleón. Pág. 294.
Madrid, 1843. Valencia, facsímile, 1999.
170
102
y los pasaron a degüello. En la calle, ya nadie obedecía a los mandos, a pesar del
ejemplo de los generales, jefes y oficiales que manifestaron el mayor valor y serenidad;
cada uno trataba de buscar su salvación. En la Catedral donde había 900 heridos,
algunos oficiales apoyados por soldados defendieron callejones y portales durante algún
tiempo. Contreras, después de arengar al 1º Saboya, marchó a la puerta de San Magín,
“para procurar allí -nos dice-, reunir la gente que pudiese, y cargar con ella al enemigo,
salvarla durante la noche, o emprender la salida por medio de los contrarios, fui herido
de un bayonetazo en el vientre y hecho prisionero por una partida enemiga”172. La
defensa de Tarragona había terminado173.
El marqués de Campoverde, hace un decepcionante análisis del comportamiento de
sus hombres, mientras que las memorias enemigas atestiguan su heroico
comportamiento; también parece que no se enteró de la situación de la plaza, cuando
dice: “… pero a las siete de la tarde de este día sucedió la inesperada desgracia de
Tarragona: Cedió la guarnición a un débil ataque de la brecha, abandonó la segunda
luna, y el enemigo se aprovechó de estos desgraciados momentos de la confusión.
Todos huyeron, a manos del enemigo; siendo víctimas de un heroísmo los Gefes que
quisieron contener el desorden, y animaban a los soldados a hacer defensa en las calles
y edificios, distinguiéndose entre todos mi hermano Don José González, que con veinte
soldados quiso defenderse en las escaleras de la Catedral, pagando su bizarría con la
vida”174. Nadie duda de la heroica conducta y muerte del coronel José González de
Aguilar, gobernador de la plaza de Tarragona, pero tampoco puede ponerse por encima
de los demás, ni todos están conformes, en el lugar de la muerte que le asigna su
hermano el marqués de Campoverde.
El espectáculo de Tarragona era espantoso, los generales franceses en premio al valor
y sacrificio de sus soldados, le permitieron el saqueo, que traen inseparable los
asesinatos y las violaciones. Eguagaray aporta un estado de muertos en la tarde noche
del día 28 que los hace ascender a 5.630: tropa degollada 2.500, paisanos 2.800, mujeres
172
CONTRERAS: Sitio de Tarragona… Pág. 26.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10. Págs. 303 a 312; BELZA. El sitio… Págs. 89, 90, 91;
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 344; CONTRERAS: Sitio de Tarragona…
Pág. 26.
174
MARQUES DE CAMPOVERDE: Exposición de la conducta… Pág. 22.
173
103
200, y niños 130175. Además de las perdidas humana hubo otras pérdidas materiales y
morales como fueron 337 cañones, 15.000 fusiles y 20 banderas176.
Las pérdidas totales de los españoles desde el comienzo del sitio fueron las siguientes:
prisioneros 8.200, heridos 8650, muertos 7.900177. Los autores no se ponen de acuerdo
ni tampoco los jefes responsables de aquel momento.
Las pérdidas de los franceses fueron también muy elevadas. Según sus datos tuvieron
3.000 bajas entre muertos y heridos. Los historiadores franceses las elevan a 4.300, y el
general Contreras comandante de la defensa eleva la cifra a 12.000 hombres178.
Aportamos las bajas que aparecen en el trabajo de Julio Belza, El sitio de Tarragona en
1811 que venimos citando: un general (Salme); 14 coronelas jefes de cuerpo; 13 jefes y
oficiales de estado mayor; 31 oficiales de artillería; 22 de zapadores; 150 jefes y
oficiales de infantería y artillería; 380 artilleros; 200 zapadores; y 11.000 entre tropas de
a pie y a caballo179. El conde de Toreno, cifra las perdidas de los franceses en 4.239
hombres, pero, anota, que otras autoridades las elevan a 7.000 hombres180.
La pérdida de Tarragona tuvo más y peores consecuencias que la de Gerona. La
influencia moral fue grande en toda España y mucho más en Cataluña, donde la opinión
pública era adversa a Campoverde. Ya no fiaban su porvenir en el ejército regular, y
deseaban volver a la guerra de somatenes, con sus jefes propios. La división valenciana
deseaba regresar a su tierra; muchos catalanes desertaban y se pasaban a las guerrillas;
también unos 500 aragoneses se volvieron a su país y se incorporaron a Mina. En vista
de la situación, Campoverde celebró un consejo, en el que se decidió por mayoría
abandonar el Principado. La Regencia sustituyo a Campoverde como capitán general de
Cataluña por el general Luís Lacy181. El general Campoverde demostró en su mandato
que no sabía tomar decisiones, le faltaba carácter y energía. Entró en la plaza de
Tarragona para su defensa, y pronto se sintió incómodo, la abandonó debilitando las
fuerzas de la guarnición, con el pretexto de forma una fuerte división con la que apoyar
a los encerrados en Tarragona desde fuera; nunca la encontró preparada para enfrentarse
175
EGUAGARAY en GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Tomo 10 Pág. 314.
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y milita… 65 y siguientes.
177
BELZA: El sitio… Pág. 91.
178
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Tomo 10 Pág. 313.
179
BELZA: El sitio… Pág. 92.
180
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 345.
181
LAFUENTE: Historia general… Pág.198; MUÑOZ MALDONADO: Historia política y militar…
Pág. 67.
176
104
al enemigo. En la plaza hizo nombramientos que establecieron la disensión entre los
jefes.
Tarragona ha sido la más silenciada de todas las ciudades cercadas y rendidas como
Zaragoza, Gerona y Ciudad Rodrigo, aquella no se rindió, y su drama fue tan grande
como las de las otras ciudades. Tampoco se ha tenido en cuenta que la ciudad se
enfrentó al más hábil y competente general que Napoleón envió a la Península, el
mariscal Suchet, el imbatido, el hombre de la victoria. La toma de Tarragona, no fue
obra de la casualidad, ni de la suerte, sino de un concienzudo cerco llevado a cabo por
los más eminentes generales y técnicos del ejército francés; en cuanto a la magnitud de
la empresa, la cuantifica el profesor de Diego, cuando dice que la artillería francesa
“llegaría a disparar más de 230.000 proyectiles de diferentes calibres, durante el tiempo
que duró el sitio”182. Este mismo autor, nos da noticia del papel que las mujeres,
debieron jugar y nos recuerda algunas: “Tampoco faltaron los ejemplos épicos de
algunas de ellas, combatiendo junto a los hombres en los lugares de mayor peligro. El
posterior relato de sus gestas nos ha legado el nombre de Rosa Venás –La Rossa-, a la
que alguno comparó con Agustina de Aragón, y también las de Francisca Ortigas y
Rosa Lleonart”183.
Más de 8.000 soldados cayeron prisioneros de los franceses en la pérdida de
Tarragona. No era la primera vez, era algo cotidiano, que grandes columnas de
prisioneros españoles fueran conducidos a los depósitos de Francia: soldados, oficiales,
jefes y generales.
Caer prisionero podía significar el final. Los soldados sabían que después de
sangrientas batallas como Medina de Río Seco, Burgos, Medellín, Alba de Tormes,
Ocaña, etc., miles de asoldados fuero ejecutados. Napoleón había recomendado a su
hermano José, que actuara con dureza y crueldad, porque era la mejor medicina contra
la “canalla rebelde”. Nunca dominaría España si no era con rigor y energía, y por eso
ordenó que todos los prisioneros de guerra fueran depositados en Francia, no
quedándose aquí, más que con aquellos en que pudiera confiar. Por eso las condiciones
reservadas a los españoles capturados en combate fue la de prisioneros de guerra a los
182
183
DIEGO Emilio de: España, el infierno de 1apoleón. Pág. 382. Madrid. 2008.
DIEGO: España, el infierno… Pág. 383.
105
que se dispensó un trato horroroso, brutal y cruel. Este trato era igual en la conducción,
que después en las fortalezas, depósitos, pontones o campos de detención184.
Por estas circunstancias, muchos soldados cuando eran conducidos a Francia, se
jugaban la vida intentando la fuga. Muchos lograban fugarse en el camino, así sucedió
en esta ocasión con algunos del regimiento de Granada. Manuel Lorenzo se escapó de la
columna de presos en el pueblo de Urdos (Francia), el día 13 de julio, regresando a
España en el mes de agosto, e incorporándose nuevamente al ejército el 1º de
septiembre. Fue destinado al batallón ligero de Barbastro según consta en su
expediente185. El general Contreras, fue recluido en el castillo de Bouillon en los Países
Bajos, de donde más tarde logró tambien evadirse186.
Con la nueva incorporación de Manuel Lorenzo, a una unidad del ejército regular a
últimos de agosto, creemos, ha llegado el momento de reflexionar sobre el carácter
serio, honrado, y patriótico de este modesto militar. La experiencia de tres años de
guerra, con la asistencia a más de veinte combates, herido en más de una ocasión -grave
en María-, prisionero y escapado de la columna de presos cuando era conducido de los
depósitos de Francia, no le había permitido alcanzar en su carrera militar más que un
ascenso, de cabo a sargento, y esto en dos fases. Nos parece un caso insólito en aquella
guerra de ascensos meteóricos para guerrilleros y oficiales de la clase noble, donde los
subalternos pasaban ignorados, y no ascendían si no se imponía una clara necesidad. A
la altura de 1811, después de nueve años de milicia, de ellos tres de guerra, debía de
tener claro que no iba a alcanzar en la carrera de las armas la gloria militar.
En las campañas de Cataluña, en los tres años de duración, había sido testigo de las
más graves derrotas del ejército regular, que provocaron en seis ocasiones, el cambio de
los capitanes generales jefes supremos del ejército: generales marqués del Palacio,
Vives, Reding, Blake, O`Donnell y marqués de Campoverde. Comprobó como el
ejército regular, había perdido para la Junta de Cataluña y para el pueblo catalán, gran
parte de su prestigio, y, aunque no podían prescindir de él, pasaban a potenciar
nuevamente a sus cuerpos tradicionales de somatenes y miqueletes, y a los guerrilleros.
184
PÉREZ DELGADO, Tomás: Guerra de la Independencia y Deportación. Memorias de un soldado de
Ciudad Rodrigo (1808-1814) Centro de Estudios mirobrigenses. Ciudad Rodrigo. 2004.
. Págs. 223, 224, 225 y 226.
185
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
186
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 345.
106
La lentitud en la promoción militar de Lorenzo, a pesar de los trabajos y sacrificios
sufridos, se debió sin duda, a que careció el regimiento de Granada, de un coronel
distinguido, que promocionado dentro de él, hubiera alcanzado altos niveles en el
mando, y dado fama a la unidad. Como sucedió muchas veces en la guerra, ese jefe
victorioso, hubiera fichado a los mandos subordinados para otras operaciones. Los
coroneles del regimiento de Granada, se sucedieron en el mando con rapidez, y unos
fueron hechos prisioneros y otros murieron en combate. Solo el conde de Clonard, cita
elogiosamente al regimiento de Granada en la batalla de Maria de Aragón, donde
Lorenzo recibió dos heridas graves de sable.
Nos llama la atención, que cuando se despegó de su corto cautiverio en Francia, no
eligió el frente de Cataluña, de donde partió preso, y había permanecido los tres años de
guerra. Nos preguntamos si buscó nuevos horizontes, por no considerar recompensado
los méritos alcanzados en esa campaña. Tampoco sabemos aquí por donde pasó la
frontera, ni con quienes, aunque suponemos, que sería por el Pirineo aragonés, donde
sería fichado con los reclutas de este país que le acompañaron en la improvisada 4ª
división del general Obispo, la menos acreditada del frente de Valencia. Al sargento
Lorenzo solo le importaba pelear dentro del ejército regular, opción que volvía a elegir.
No discriminaba a ninguna unidad por sus cualidades o veteranía, ni a los soldados por
su formación, el tenía la preparación suficiente para lograr la instrucción del recluta y de
las pequeñas unidades que le correspondían por su categoría en el empleo.
A Manuel Lorenzo no le tentó, como a otros muchos, a pesar de los posibles
beneficios, el paso a unidades guerrilleras, en las que hubiera triunfado, debido a su
carácter valeroso y prudente al mismo tiempo, a la frialdad de su comportamiento a la
hora de juzgar situaciones peligrosas, y al atractivo y confianza que inspiraba a sus
subordinados. Lorenzo personalmente, era austero y sufrido, despreciador de
adulaciones y riquezas ajenas.
Tenemos un caso paralelo al de Manuel Lorenzo, en el soldado navarro Juan Manuel
Sarasa, nacido el mismo año que aquel, en 1785, en el pueblo de Ollo. Más tarde sería
subordinado de Lorenzo, ya teniente coronel en el regimiento de Córdoba en 1833, y,
después, enemigos en la guerra carlista donde ambos alcanzarían el grado de mariscales
de campo. De su vida militar dejó escritas unas memorias, y en ellas, reflexiona sobre
107
su conducta en la guerra de la Independencia, después de la llegada a España con la
división del marqués de la Romana187.
Reflexionando sobre este periodo de su vida dice:
“Tales fueron mis servicios y padecimientos en esta memorable y gloriosa
campaña que tanto eco produjo en todo el mundo, y que hizo despertasen de su
letargo naciones más grandes y de más recursos que la valiente e indomable España.
Si la ambición hubiera guiado mis pasos, hubiera ascendido y cortado muchas
penalidades. Si a mi regreso del Norte hubiera imitado la mala conducta de muchos,
que desertaron del ejército marchando a sus países a aumentar las guerrillas, de
seguro hubiera ascendido y padecido menos, porque sabido es que en un ejército es
más difícil distinguirse que en una guerrilla; sabido es también que las penalidades
que sufre un ejército no se sienten en una guerrilla. Mil hombres en donde quiera
encuentran pan y techado, no así sesenta o setenta mil. Más grato me hubiera sido
batirme en mi país a las órdenes del célebre Mina, en donde nada me hubiera faltado,
donde tenía los amigos de mi niñez y aun los camaradas del ejército del Norte, y sin
embargo cumpliendo con mi deber (guía de todas mis acciones) no me separé del
ejército y sufrí todas las consecuencias. En ello y solo en ello cifro mi orgullo”188.
Sobre el atractivo que ejercían las guerrillas sobre soldados y oficiales, tenemos el
informe enviado en junio de 1811 por un oficial anónimo de la Plana Mayor destinado
en el cuartel general del 5º Ejército al jefe de Estado Mayor en Cádiz:
“Dado que los guerrilleros siempre visten con el mayor de los lujos y nunca les
faltan puñados de doblones con los que regalarse, uno ha de ser de verdad el mayor de
los patriotas para servir en el ejército”189.
Esas reflexiones, que hemos anotado, y el informe de un oficial superior sobre las
guerrillas, nos permiten presentar a Manuel Lorenzo, como un caballero modesto y
patriota, que ponía los intereses de la patria y la libertad por encima de los suyos
propios; no buscó unidades especiales, donde medrar en su carrera, se unió a la primera
unidad donde necesitaban sus servicios, y pasó confundido en élla, durante el tiempo
que permaneció en el frente del reino de Valencia.
187
Sarasa, ingresó también como soldado raso, en el regimiento de Zamora en 1805. Marchó con su
regimiento al reino de Etruria; de aquí pasó a Alemania y la Pomerania sueca; estuvo en el sitio de
Strlsund, y se trasladó a Dinamarca. Su división se unió a la del marques de la Romana, que llegó para
auxiliar a Napoleón en 1808. Sublevados volvió a España desembarcando en Santander el 14 de octubre.
Sarasa estuvo presente en el mes de noviembre, en los combates de Balmaseda, Espinosa de los Monteros
y retirada a León. El 2 de enero de 1809, combate en Villafranca del Bierzo, donde cayó prisionero, se
fugó y volvió a su unidad el 12 de marzo; en Lugo el 19 y 20 de mayo; en Tamames el 18 de octubre; en
Medina del Campo e los días 19 y 23 de noviembre; Alba de Tormes el 28 del mismo mes. En 1810 en
Alconetar. En 1811 en Abrantes y en el sitio de Badajoz, quedando preso por segunda vez en el Gévora, y
encerrado en la plaza de Manbenga en Francia. Vida y hechos militares del Mariscal de Campo Don Juan
Manuel Sarasa. Págs. 2 a 13. Pamplona 1952.
188
SARASA: Vida y hechos militares… Págs. 15 y 16.
189
ESDAILE. Charles J.: España contra 1apoleón. Pág. 200. Barcelona 2006.
108
8. En el Reino de Valencia.
El batallón ligero de Barbastro, había sido una unidad de brillante historia, que por
circunstancias de sucesivas reorganizaciones durante la guerra, pasaba ahora al
anonimato al incluirla en una unidad superior, por lo que el historial del regimiento deja
de escribirse ese año de 1811. En la Península, no reaparecerá hasta la expedición a
Portugal del general Rodil en 1833, y oficialmente hasta que por Real Orden del 3 de
abril de 1847, se reorganiza en Fuencarral, tomando como base compañías de los
regimientos de Zamora y San Fernando190.
No veremos el nombre del batallón ligero de Barbastro, reseñado en los estados de
organización y fuerza efectiva de las unidades de división, durante el resto de las
campañas hasta concluir la guerra de la Independencia. Sin embargo, en el expediente
de Manuel Lorenzo, de acuerdo con Reales Ordenes, figuran sus servicios “en el
batallón ligero de Barbastro desde 1º de Septiembre de 1811 hasta el 22 de agosto de
1817”, permaneciendo en él 5 años, 11 meses y 21 días191. El batallón ligero de
Barbastro, reaparecerá entre las unidades que acompañaron al general Morillo a
América, como veremos en su momento.
Según su historial, fue creado por Real Orden del 28 de marzo de 1793, bajo la
denominación Cazadores de Montaña de la ciudad de Barbastro, siendo extinguido por
las reformas de la infantería en 1823, y vuelto a la vida marcial, por Real Orden de 30
de abril de 1847. Creado con motivo de la guerra con Francia, su primer cometido fue
en 1794, la defensa del puerto de Benasque. Participó activamente en la guerra contra
Portugal en 1801, operaciones de Barbacena, San Vicente, Castelo de Vide y Marvao.
En la guerra de la Independencia participó en las más importantes operaciones,
empezando por la batalla de Río Seco, reconquista de Bilbao, acciones de Zornoza,
Balmaseda y Sodupe; batalla de Espinosa de los Monteros, donde obtiene una Cruz
Conmemorativa; acciones del Carpio y Mengibar; batalla de Bailen; sorpresa de
Tarancon; acción de Villa Martín; sorpresa del Villafranca del Bierzo; ataque de Puente
San Payo y Lugo (1809); batalla de Tamames, donde se le recompensa con la Cruz de
honor con el lema “Venció en Tamames”; batalla de Alba de Tormes, Talavera de la
Reina; defensa del Puerto del Alberche, y Puente del Arzobispo; batalla de Ocaña;
190
191
AHCM: Historial del batallón de Cazadores de Barbastro nº 16.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
109
acción de Cantagallo; ataque de Moguer; defensa de los Castillejos (1810) y Olivenza;
toma de Gibraleón, Trigueros y Veas; defensa de las posiciones de Castillejos; sorpresa
de Fregenal de la Sierra; ataque a Villarrosa; retirada de Jerez de los Caballeros; batalla
de la Albuela; ataque a Montemolin y Alcala de los Gazules; combate de la Peña de
Juan Sánchez Jiménez, Villamartín, Ubrique; y batalla de Bornos192. La falta en el orden
cronológico, nos hace ver, el poco rigor con que están tomados los datos del Historial,
por lo que hay que mirarlos con precaución.
Como consecuencia de la desaparición de la historia del batallón ligero de Barbastro,
a partir de su incorporación al frente de Valencia, al no figurar en los estados de
organización y fuerza de las unidades tipo división que participaron en las acciones,
carecemos de esa guía, de los datos indirectos sobre Lorenzo que nos suministraba en la
campaña de Cataluña el regimiento de Granada. La guía exclusiva sobre su
participación en los combates de las sucesivas campañas de la guerra de la
independencia, será su expediente militar. En éste encontramos anomalías en el orden
cronológico de las citas de las operaciones. Así en dicho expediente figura: “1812.
Acción del pueblo de Nágera - debería decir Náquera- en el Reino de Valencia el 25 de
Octubre; el 30 del mismo en el puente de Pajaso: defensa de las líneas de Valencia y
batalla del 26 de Diciembre a sus inmediaciones y su retirada hasta Alicante”.
La campaña de Valencia, con las batallas de Sagunto y Valencia, y la rendición de
ésta ciudad, tuvieron lugar en 1811. Como solo aparecen estas anotaciones en el año
1812, y corresponden al año 1811, carecemos de la más pequeña noticia sobre Lorenzo,
para el citado año de 1812.
Volvemos sobre la presencia de Manuel Lorenzo en el frente de Valencia. Por el
encuadramiento en la 4ª división, necesariamente tuvo que pasar éste a España, por el
Pirineo de Huesca, cuando se fugó en Urdós (Francia) de la columna de presos
españoles rendidos en Tarragona, cuando eran conducidos a los depósitos de Francia.
Llegó al territorio español en el momento en que apresuradamente, se reclutaban en la
zona del Alto Aragón, soldados para la formación de la división del general Obispo.
Ésta, muy elevada en número de hombres, más de 7.000, estaba formada por reclutas y
quintos en su mayoria, con un elevado porcentaje de hombres útiles, superiores a las de
192
AHCM: Historial del batallón de Cazadores de Barbastro nº 16. Antecedentes históricos.
110
las unidades veteranas, pues alcanzaba hasta el 89 por cien. La división figuraba como
la 4ª en el 2º ejército el 15 de agosto de 1811193.
Otro problema que se nos plantea, al no figurar en el estado de organización y fuerza
el batallón ligero de Barbastro -acaso por su escaso número de hombres-, es ubicarlo en
uno de los otros batallones o regimientos. La 4ª división, en la fecha citada, de acuerdo
con el estado de organización y fuerza efectiva disponible, estaba formada por las
siguientes unidades de batallón: Regimiento de la Princesa, 2 batallones; 2º de Soria, 2
batallones; Cariñena, 2 batallones; Cazadores de Palafox, 1 batallón; Voluntarios de
Molina, 1 batallón; Gastadores de Aragón, 1 batallón; Voluntarios de Daroca, 1
batallón; Voluntarios de Aragón, 1 batallón; Tiradores de O`Doyle, 1 batallón. Total 12
batallones194.
A Manuel Lorenzo lo situaremos en el batallón de Tiradores de O`Doyle, porque solo
esta unidad de la 4ª división, pasó en la reorganización de los ejércitos en 1812, del 5º
ejército donde figuraba en esa fecha, al 4º ejército de la Izquierda, con el que Lorenzo
estuvo en las acciones de Alba de Tormes, Vitoria, Sorauren y Francia hasta terminar la
guerra.
El batallón en que se encuadró Lorenzo, estaba formado por aldeanos aragoneses de
inmediata incorporación, e integrado en la primera brigada, que tenía que desempeñar
funciones de reserva, debido a las grandes carencias, puestas de manifiesto por el
general Pirez, jefe del Estado Mayor del 2º Ejército. Refiriéndose a los batallones
Voluntarios de Aragón, Voluntarios de Daroca y Tiradores de O`Doyle, manifestaba
que solo la mitad de los hombres tenía fusiles y, ninguno de ellos bayonetas; carecían de
tantas cosas que parecía que iban desnudos. Además, como muchos habían sido
193
El estado de la organización y fuerza efectiva y disponible del 2º Ejército el 15 de agosto a la llegada
del general Blake a Valencia era el siguiente:
Divisiones
1ª
2ª
3ª
4ª
5ª
Caballería
Div.
Reser.
Artillería
Comandantes
José Miranda
Luís Mª Andriani
Luís Bassecourt
José Obispo
El Empecinado
José Lanzarote
Bernardo Acuña
Jefes y Of.
173
110
62
271
---142
135
Disponibles
211
129
69
300
---160
140
Fuerza
4.112
2.938
2.331
7.155
2.620
2.563
6.007
Total
5.030
3.628
2.670
8.022
2.620
3.249
6.635
José Navarro
42
43
1.253
1.396
ARCÓN DOMINGUEZ, José Luis: Sagunto. La batalla por Valencia. (I). Págs. 56 y 57. Valencia, 2002.
194
ARCÓN: La batalla… Pág. 56.
111
reclutados a la fuerza, tuvieron un elevado número de deserciones, en especial el
batallón Voluntarios de Aragón, que obligó al general Obispo a dictar severas
advertencias. De todo esto se deduce el dudoso valor militar de la 4ª división, que
apuntaba el general Pirez195.
Los batallones Voluntarios de Aragón, de Daroca, y Tiradores de O`Doyle se
encontraban en periodo de instrucción en Requena, bajo la dirección del general
Obispo; eran los soldados desarrapados y sin armas que nos describió el general Pirez.
La división tenía sus depósitos de armas, municiones y bagajes en Arcos de la Salina
(Teruel).
La crítica sobre el valor de las tropas, rebasaba a la 4ª división, y Gómez de Arteche la
extiende a todas las del 2º Ejército: “En las que iban a la defensa de Valencia a fines de
1811 había cuerpos recientemente organizados, sin la instrucción detenida y sólida que
se necesitaría para pelear con las que regía tan experto general como Suchet, y
muchísimos que formaban aquellos cuerpos no habían hecho un disparo de fusil en sus
ejercicios ni menos en el campo de batalla”196.
Esta división formada tan apresuradamente, estaba mandada por el mariscal de campo
José Obispo, capitán retirado en Zaragoza en 1807, que se incorporó a la defensa de su
ciudad en 1808, alcanzando en ella el grado de brigadier. En Cataluña se distinguió por
su capacidad de organización, y fue ascendido a mariscal de campo por los méritos
contraídos en la batalla de Vich el 20 de febrero de 1810. Fue nombrado comandante
general de Aragón en 1811197.
Antes de comentar las operaciones en que intervino el sargento Manuel Lorenzo, en el
segundo semestre de 1811, haremos una exposición del panorama bélico de España y el
Reino de Valencia, con la reorganización de éste, para hacer frente a la ofensiva
francesa. Estableceremos el marco donde se libraron algunas de las grandes batallas de
la guerra de la Independencia, que tan adversas fueron a las armas españolas.
La situación del panorama bélico en España en el verano de 1811 era preocupante.
Las tropas imperiales acababan de obtener importantes triunfos en el frente de Cataluña,
donde habían logrado las rendiciones de Tarragona y Figueras; ya no quedaba ninguna
plaza fuerte en poder de los españoles; los ejércitos levantados por la Junta de Cataluña
195
ARCÓN: La batalla… Págs. 29, 61 y siguientes.
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Pág. 99. Tomo 11. Madrid 1899.
197
ARCÓN DOMINGUEZ: Sagunto. La batalla por Valencia (I) Págs. 60 y 61. Valencia 2002.
196
112
habían sido destruidos, y gastados los más prestigiosos generales que durante los
últimos tres años los habían conducido. Soult había rechazado a Blake en Huelva y a
Freire en Granada, causándole en agosto la derrota de Zujar. Los franceses seguían
manteniendo las plazas de Ciudad Rodrigo y Badajoz.
El general Blake, después de los magros resultados de las operaciones del condado de
Niebla, se encontraba incómodo. Sometido a las intemperancias y caprichos de
Wellington, con el que no se entendía, solicitó de la Regencia y de las Cortes pasar al
teatro de operaciones de Valencia. La Regencia tenía necesidad de su nombramiento
para cortar el caos de aquella capitanía, y como ostentaba el grado de capitán general
podía mandar a los tenientes generales de los reinos de Valencia y Murcia. Le puso a su
disposición los ejércitos 2º y 3º además del expedicionario, por si se iniciaba la invasión
del reino de Valencia198.
Ya hemos hablado en otra parte, de su carácter introvertido y reflexivo; de su
conducta antes y durante las batallas; su manejo de las reservas, lejos de la primera
línea; su desconfianza sobre el valor de las guerrillas para luchar contra cuerpos
reglados bien instruidos, mandados y equipados; de su elección de los terrenos; de su
carácter realista al valorar a las tropas bisoñas frente a las veteranas francesas; todo lo
sometía un plan estudiado y coherente. Pero a pesar de su capacidad como organizador,
nunca fue un general afortunado. Desde el principio de la guerra fue batido en Medina
de Rioseco, Zornoza, Espinosa de los Monteros, María, Belchite, fracasando en la
conducción del ejército de Cataluña; resultó victorioso en Alcañiz, y contribuyó a la
victoria de la Albuera.
Tampoco ahora iniciaba su último mandato con suerte. Embarcó en Cádiz el 30 de
julio rumbo a Valencia, con el ejército expedicionario de 5.500 hombres, acompañado
de los victoriosos generales de la Albuera: Lardizabal, Zayas y Loy. Desembarcó en
Almería el 3 de agosto, y en Baza se unió al ejército 3º de Murcia, situándose en la
venta del Baúl con 18.000 hombres y 2.000 caballos, a esperar al mariscal Soult que
estaba en Granada. El día 7 marchó a Valencia y dejó las tropas al mando del general
Freire, que fueron derrotadas en Zujar, con pérdida de más de un millar de hombres.
Freire culpó al general O`Donnell, que fue defendido por Blake. La capitanía general de
Murcia fue ocupada por el general Mahy. La fiebre amarilla afectó al ejército de Blake,
que tuvo que quedar retenido en Alicante, continuando él, el viaje a Valencia, donde
198
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 358.
113
entró el 14 de agosto199. Los hombres dejados en Alicante y los de Mahy en Murcia,
llegarían a Valencia una vez superada la cuarentena.
En Valencia, a pesar de estar al mando de cinco divisiones de infantería, una de
caballería y la artillería, otra división de reserva, solo podía contar en ese momento
debido a circunstancias de instrucción y localización, con 11.000 hombres de las
divisiones 1ª, 2ª y Volante, y 1.700 jinetes del mariscal de campo San Juan200.
Pronto surgieron desavenencias entre el capitán general de Valencia marqués del
Palacio y Blake, más que por diferencias estratégicas, por una profunda antipatía
personal. A pesar de que el marqués del Palacio era el jefe político y conservaba el
mando del distrito, no contó con él para organizar la defensa y para desembarazarse de
una persona engorrosa, so pretexto de ponerlo al abrigo de cualquier contingencia, lo
mandó con la Junta al ostracismo, a la villa de Alcira, a unas cinco leguas de
Valencia201. El pueblo criticaba al marqués del Palacio, y así lo han recogido los
historiadores, porque fundaba más la defensa de Valencia a la intercesión de la Virgen
de los Desamparados, que a un esfuerzo militar, tal era su afición a las funciones
religiosas202. No era cierto, el marqués del Palacio era un hombre de alta preparación,
académico de la Historia, de la Sociedad de Amigos del País, autor de libros sobre
arqueología, ingeniería hidráulica y aerostación; era hombre de relevantes cualidades
humanas, que se granjeó el apoyo del clero regular y monárquicos adversarios de las
reformas de las Cortes de Cádiz. Desde el punto de vista estratégico pensaba hacer
frente a los franceses en el Mijares, Palancia, Sagunto y sierra Calderona. Había
fortificado varios puntos de Valencia al Grao, y alistado más de 6.000 reclutas del 2º
ejército que habían sido baja en la defensa de Tarragona. Pero su ejército de 25.000
hombres era inadecuado para hacer frente al disciplinado y victorioso de Suchet203.
Hacia el 15 de septiembre, el general Blake, se convenció de la inminente invasión del
reino de Valencia, al comprobar que los franceses habían avanzado desde Tortosa hacía
Peñíscola con un gran ejército.
199
CONDE DDE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 358; ARCÓN: SAGU1TO. La batalla…
(1) Págs. 42, 43 y 45.
200
ARCÓN: Sagunto. La batalla… (1) Págs. 56, 57 y 64.
201
ARCÓN: Sagunto. La batalla… (1). Págs. 45 y 46; CONDE DE TORENO: Historia del
Levantamiento… Pág. 360.
202
SERRAMÓN, Jean: Contribución a la historia de la Guerra de la Independencia de la Península
Ibérica contra 1apoleón I. Págs.106 y 107. Tomo I. Madrid 2010; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 360; BENAVIDES y YAQUE: El Capitán General… Pág. 373.
203
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Págs.33, 34 y 36.
114
Entre las primeras disposiciones que tomó Blake, fue disponer que las tropas de la 4ª
división que mandaba el general Obispo204 -a las que consideraba más débiles-,
reunieran sus depósitos y los batallones en periodo de formación en Bejís, pueblo al
suroeste de la provincia de Castellón, lejos de primera línea, donde los reclutas
continuarían su periodo de instrucción y equipamiento; las tropas más formadas se
situarían en la zona de Segorbe205.
El avance del mariscal Suchet fue tan rápido, que el 23 de septiembre llegó a Sagunto,
cuando los dispersos batallones de la 4ª división del general Obispo, no habían llegado
de Aragón al punto destinado, ni tampoco las del general Villacampa; el ejército
expedicionario y el 3º se encontraban retenidos por la fiebre amarilla. En la maniobra,
Suchet tomó el camino de Valencia desde Tortosa por la costa, Harispe bajó desde
Teruel, y Palombini con los italianos desde Morella por San Mateo y las Cuevas206.
Reunido todo el ejército francés, compuesto de 20.000 infantes, 2.400 caballos y
3.000 artilleros y zapadores207, Suchet ocupó Castellón, pasó el Mijares y tomó
Villarreal el día 21 de septiembre. Dejaron cercadas las poblaciones de Peñíscola y
Oropesa, y sin ningún contratiempo ni combates llegaron a Sagunto208, primer objetivo
fijado por el estado mayor imperial.
El mariscal Berthier para animar a Suchet, le comunicó el 25 de agosto, el ambiente
derrotista que imperaba en Valencia según comunicación de los afrancesados
valencianos. Capturada la ciudad de Sagunto –Murviedro-, y derrotado el enemigo en
una batalla campal, Valencia se rendiría a las armas francesas209. Sagunto era un
objetivo a batir porque era una plaza fuerte que cerraba el paso hacia Valencia; por el
mismo motivo debía ser su defensa el mayor empeño por parte de los españoles.
La estrategia de los generales Suchet y Blake, giraba en torno al fuerte de Sagunto, y,
como consecuencia de ello, condujo a una serie de batallas, entre ellas la de Sagunto
que nos llevó a la pérdida de Valencia y su Reino.
Mucho se ha discutido entre técnicos militares e historiadores, sobre el valor de la
fortaleza de Sagunto; para unos, fuerte inexpugnable, para otros, solo un campo
204
Desde la 4ª división, aunque era la menos prestigiosa, de los ejércitos que defendieron Valencia,
contemplamos las operaciones del reino de Valencia por ser la unidad donde operaba Lorenzo.
205
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Pág. 73.
206
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Págs. 74, 76, 97.
207
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Pág. 51; BENAVIDES y YAQUE. El Capitán General… Pág. 378.
208
CONDE DE TORENO. Historia del levantamiento… Pág. 360.
209
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Págs. 49.
115
atrincherado. Si tenía tal importancia, nadie se había preocupado de preparar su
capacidad de defensa, nada se gastó para potenciarla, cuando el Reino de Valencia,
había derramado grandes riquezas en dinero y materiales en los de Aragón y Cataluña,
etc.210.
Hasta la pérdida de Tortosa el 2 de enero de 1811, nadie se interesó por la situación de
la plaza de Sagunto. A primeros de agosto dimitió el coronel del Pino, militar científico
y pundonoroso, porque no consideraba defendible la fortificación en ese estado, después
de varios meses de trabajo; consideraba a Sagunto como un simple campo atrincherado
sin concluir, que comprometía el concepto de un militar, esta era la opinión que
corroboraba hasta el mismo pueblo211. Así lo certificó el mayor de ingenieros director
de las obras Francisco Jaramillo el 11 de agosto de 1811; el castillo de Sagunto no podía
hacer otra defensa que la de un campo atrincherado. La artillería de la plaza contaba con
17 piezas, de las que solo 3 eran del calibre 12; por eso, los franceses, colocaron su
artillería del calibre 24 en las alturas de Aníbal fuera del alcance de de los fuegos de la
defensa.
El marqués del Palacio, nombró el 6 de agosto comandante de la plaza al coronel
ayudante de estado mayor Andriani, que estaba considerado como un hombre enérgico,
inteligente, cuyos brillantes antecedentes ofrecían todas las garantías212. Y con éste,
recorrió el fuerte Blake, sin que hiciera ninguna observación, pues era su costumbre
comunicarse con sus subordinados por instrucciones y órdenes. La guarnición de 2.900
hombres, acababa de reclutarse y subió al fuerte el 22 de septiembre, en el momento en
que Blake hizo su impecable retirada de Almenara a Valencia213
Libre de obstáculos, se entregó Suchet al cerco, y el 28 de septiembre a las tres de la
mañana, lo intentó tomar por sorpresa. Rechazado por los defensores, perdió en la
operación 400 hombres, y se recogieron 60 escalas y 200 fusiles214.
210
Para conocer parte del esfuerzo realizado por el reino de Valencia en la guerra de la Independencia, en
ayuda de los demás, hay una exposición detallada en la obra editada por la Junta Superior de Valencia
titulada Guerra de la Independencia en el reino de Valencia. Manifiesto que hace la Junta Superior de
observación y defensa del Reyno de Valencia, de los servicios y heroicos esfuerzos por este. Valencia
1999.
211
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Pág. 135.
212
SERRAMON: Contribución a la historia… Pág. 111.
213
ANDRIANI, Luís Maria: Memoria justificativa de la defensa de Sagunto en 1811. Págs. 14, 27, 28,
29, 36. Madrid 1838. Valencia, facsímile 1994.
214
ANDRIANI: Memoria justificativa… Págs. 37, 38 y 39; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 361.
116
Suchet tuvo que recapacitar y pensar, que en su flanco derecho y a la espalda, en
Segorbe, se encontraba la 4ª división del general Obispo, que podía cortar las líneas de
abastecimiento y refuerzos con sus depósitos y almacenes de Teruel y Zaragoza, y hasta
cortar su retirada; tenía que hacerse dueño del entorno y después, hacer un cerco en toda
regla a Sagunto. Para valorar la situación, mandó al coronel Barbieri hacia Segorbe, a
reconocer las tropas españolas que calcularon en la cifra exagerada de 4.000 hombres y
500 caballos215.
El día después, el 29 de septiembre, marchó el general Palombini, con 4.000 hombres
y los 450 caballos del regimiento 1apoleone, contra las tropas españolas, situándose en
Petrer y Gilet. La vanguardia del general Obispo se encontraba en Soneja. Éste, con el
resto de la fuerza, Cariñena, Daroca, y el 2º batallón de Ávila en Segorbe. El primero
de Voluntarios de Aragón, y Tiradores de O`Doyle, donde se encontraba Lorenzo,
estaba en Begís, esperando recibir armas, ropa y calzado. El día 24 de septiembre, el
general Obispo le cursó órdenes para que los dos batallones acudieran rápidamente a
Segorbe216.
Siguiendo instrucciones de Blake, el general Obispo ordenó al coronel García de los
Ríos, que atacara el flanco de los franceses con el 2º de Ávila; lo que se creía era una
avanzadilla, resultó ser una gran unidad de 2.200 hombres y 200 caballos, por lo que
costó mucho trabajo a dicha unidad y al de Daroca retirarse hacia la cartuja de Val de
Cristo. Ordenada la retirada, el general Obispo se retrasó para facilitar la huida de los
paisanos de Segorbe y asegurar trescientas reses que había logrado reunir en el pueblo.
En la retirada se batieron con serenidad los cazadores de Cariñena y los húsares de
Aragón, facilitando la retirada hacia Almonacid y los montes de Espadán, y otros hacia
Jérica217. Los cazadores de O`Doyle, no debieron entrar en combate, o acaso
sostuvieron la retirada, pues la operación no figura en el expediente de Lorenzo. La 4ª
división perdió 8 oficiales y 105 soldados, 20 de ellos prisioneros. La mitad de la bajas
fueron de caballería, de difícil reposición218.
Después de la victoria obtenida sobre la 4ª división en la acción de Segorbe, fijó
Suchet su atención en las divisiones de O`Donnell y Villacampa, y salió el 2 de octubre
con 5.500 hombres y 800 caballos en su busca hacia Bétera, donde esperaba
215
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Págs. 97, 98, 110, 111 y 113.
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Págs. 114 y 115.
217
ARCÓN: Sagunto. La batalla… Págs. 115, 116, 117 y 118.
218
SERRAMON: Contribución a la… Págs. 129 y 130; ARCÓN: Sagunto. La batalla… Pág.123.
216
117
encontrarlas. O´Donnell inquieto por el avance de Palombini sobre Segorbe, se retiró
sobre Benaguacil y Liria dejando en Bétera solo un destacamento. El combate se libró
en la Ermita del Calvario, Ventas de la Puebla y Puebla de Vallbona. O`Donnell
siguiendo la doctrina de su jefe no pretendió como Obispo hacer frente a la gran unidad
francesa, y se retiró por Benaguacil y Marchante al otro lado del Turia, a su
acantonamiento de Manises. La operación costó 50 muertos, otros tantos desaparecidos
y 80 prisioneros219.
De vuelta de la operación de Cuenca, Mahy con el ejército 3º, siguiendo instrucciones
de Blake marchó a reforzar a Obispo en Segorbe, pues según las instrucciones para la
gran batalla de Sagunto, tendría el campo de batalla en Torres-Torres, Gilet y Petrel. El
general Obispo le comunicó que había tenido que replegarse hacia Jérica y Alcublas,
pero ese día 22, Mahy recibió instrucciones de que abandonara la ruta de Alcublas a
Segorbe y marchara a Liria. La 4ª división volvía a quedarse expuesta al ataque de
Palombini.
El estado mayor francés, creía que la 4ª división cubría una operación sobre Teruel,
cuando en realidad estaba esperando a Mahy para operar sobre Gilet. El 19 de octubre
regresó a Segorbe, para evacuarla el día siguiente cuando supo la llegada de las tropas
imperiales. Tomó el camino de Aragón e hizo creer a los franceses su deseo de pelear,
cuando la razón era marchar hacia Alcublas para reunirse con Mahy. Palombini llegó a
Segorbe el día 21, y el coronel Barbieri le informó de la excelente posición de los
españoles detrás del río Palancia, en torno a la villa de Jérica, en número de unos 3.000
hombres y 400 caballos. Pensando Palombini que al día después sería atacado, decidió
adelantarse. El coronel Barbieri tomó contacto con los españoles que defendía el puente
de piedra a unos dos kilómetros de Jérica, donde se encontraba el grueso de la 4ª
división. Como el puente de madera, de más fácil acceso estaba quemado, volvieron los
franceses sobre el puente de piedra, que estaba defendido por la vanguardia de la 4ª
división, formado ese día por el batallón de Tiradores de O`Doyle y el primer escuadrón
de dragones de la Reina, al mando del coronel Tadeo Aldea. Los primeros carecían de
correajes y zapatos, por lo que creyeron los franceses atacaba una banda de paisanos. En
ese primer enfrentamiento de Manuel Lorenzo y su nuevo batallón acusaron falta de
preparación, serenidad y veteranía. A los pocos minutos de fuego creyéndose
flanqueados por los dragones de la caballería francesa, echaron a correr buscando su
219
ARCÓN: SAGU1TO. La batalla… Pág. 125.
118
salvación al otro lado del puente, momento que aprovecho el enemigo para ocuparlo. Al
día siguiente ocuparon los franceses Jérica llegando hasta Viver y empujando a las
tropas españolas hacia Alcubla220.
En el expediente de Manuel Lorenzo figura su participación y buen comportamiento
en Náquera221, pero nada nos dice de Segorbe y Jérica. Todo resulta contradictorio, la
actuación de la 4ª división en este frente fue muy criticada, acusándosele de no haber
prestado ayuda a la columna de O`Ronan, enviada para ocupar el puesto que se le había
asignado a la división del general Obispo.
Al final el general Blake, brindó al marical Suchet la ocasión que estaba buscando.
Dice el Conde de Toreno que Suchet estaba preocupado con la marcha del cerco de
Sagunto222: “Confiaba solo en que Blake, deseoso de socorrer la plaza, viniese con él a
las manos, y entonces parecíale seguro el triunfo… … Aquel general, tan afecto
desgraciadamente a batallar, e instado por el gobernador Andriani, trató de ir en ayuda
del fuerte”223. La opinión pública le había criticado su retirada de septiembre a Valencia
sin pelear, y ésta volvió a criticarle y los historiadores, por la pasividad adoptada sin
prestarle apoyo, al general Obispo el 30 de septiembre, y a O`Donnell el 2 de octubre en
Pobla de Vallbona. Ahora se le criticaría por aceptar la batalla campal que buscaba el
enemigo.
Al partir para el campo de batalla Blake el día 24 de octubre, dirigió una proclama a
sus soldados, que terminaba… “Pero hablo con españoles, que pelean por la libertad de
la patria, por su religión, y por su Rey, y seria ofender los nobles sentimientos que les
anima a decirles otra cosa, sino que nuestro deber es vencer al enemigo o morir en el
combate”224.
Blake partió de Valencia el día 24 con 25.000 hombres, 2.550 de caballería y por la
noche quedó en frente del ejército frances. Dirigió una arenga a sus tropas: “Generales,
Gefes, Oficiales y soldados del segundo y tercer ejército: Marchamos para atacar, y con
220
SERRANON: Contribución a la historia… Pág. 137; ARCÓN: Sagunto. La batalla por Valencia (II).
Págs. 107 y siguientes.
221
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
222
ANDRIANI: Memoria justificativa... Páginas 41 a 45. Al fracaso del ataque el 28 de septiembre, se
unió el del 18 de octubre, donde 800 granaderos de la legión del Vístula e italianos, apoyados por otros
2.000 hombres, y los fuegos de artillería, fueron rechazados en la brecha con pérdida de 500 hombres.
Los defensores del fuerte de Sagunto tuvieron 180 hombres fuera de combate.
223
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 362.
224
BENAVIDES y YAQUE: El Capitán General… Pág. 393.
119
la ayuda de Dios batir al ejército de Suchet…”225. En el dispositivo para la batalla, el ala
derecha lo formaba Zayas con Blake y su estado mayor situados en el Puig. El centro lo
ocupaba Lardizabal, en la Cartuja de Ara Cristo, con la vanguardia y la caballería de los
generales Caro y Loy. El general Mahy mandaba la izquierda, con O`Donnell en Bétera,
y a sus órdenes Miranda y Villacampa. En el flanco izquierdo el general Obispo con la
4ª división situada en Náquera, con la misión de bajar a Gilet y Petrel hacía Murviedro.
Parece que Suchet se vio sorprendido, y, ante la imposibilidad de levantar el cerco,
dejó venir a los españoles. Gomez de Arteche cree, que no era posible elegir mejor
situación que la hecha por Suchet, entre el mar y Santi Espíritu, para aprovechar la
fuerza de que podía disponer, 20.000 hombres en línea. Situó al general Habert en la
izquierda, Harispe a la derecha, y Palombini en la reserva. Robert Chlopicki en Santi
Espíritu con 5.000 hombres para hacer frente a las fuerzas del general Obispo226.
El día 25, iniciado ya el combate con el fuego de las avanzadillas, comunicó
O`Donnell a Blake que el general Obispo y la 4ª división “seguían sin asomar por
Náquera, y pedía confirmación de las órdenes reservadas para tal eventualidad… … la
ausencia de Obispo reducía en un 20% la fuerza irresistible de la izquierda, y en un 40%
la del ataque de diversión del desfiladero de Santi Espíritu; Blake insistió en seguir
adelante con el plan de contingencia, que obligaban a los hombres de O`Ronan, a
desempeñar la tarea de los tres mil de Obispo… … Blake ignoraba el desproporcionado
tamaño de las fuerzas francesas en Santi Espíritu y Gilet: nada menos que cinco mil
hombres… … que desde luego no podía dejar de meter en un grave aprieto a la pequeña
columna de O`Ronan, pese al carácter demostrativo de la misión”227.
Suchet dice en sus Memorias: “Al principio de la acción, la división Obispo había
avanzado por el camino de Náquera, amenazando nuestro flanco para penetrar en el
desfiladero de Santi Espíritu; pero el general Robert lo había contenido y rechazado
varias veces”228. Como Obispo con la 4ª división no llegó a tiempo, O`Donnell hizo
avanzar a Villacampa con O`Ronan desde Cabezbort, yendo Miranda en ayuda de
Villacampa. Ambos se encontraron en el desfiladero con la caballería francesa que los
225
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y… Pág. 140.
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Pág. 161. Tomo 11; CONDE DE TORENO: Historia del
alzamiento… Pág. 363; ARCÓN: Sagunto. La batalla… Págs. 146, 147, 150 y 151. Tomo II. Valencia
2004; DÍAZ DE BAEZA: Historia de la guerra de España contra… Pág. 303.
227
ARCÓN: SAGU1TO. La batalla… (II). Pág. 158; SERRAMON: Contribución a la historia… Págs.
143 y 146.
228
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Pág. 172. Tomo 11.
226
120
atacó de flanco y atropelló a los batallones de Burgos y Tiradores de Cádiz,
comenzando el desorden y dispersión de toda la columna; las tropas de ambos generales
fueron hacia Mahy que hizo retroceder a los jinetes franceses. Mahy se retiró con sus
tropas y las de Miranda y Villacampa a Ribarroja; el general Obispo y la 4ª a
Villamachante.
La batalla y su resolución, giró en torno al montecillo de Hostalet, que Lardizabal
apoyado por Caro y Loy lo ocupó, tocando la victoria, pero Suchet acudió con sus
reservas y con Habert, Harispe y Palombini allí donde había sido arrollada su infantería.
Coraceros y húsares hábilmente dirigidos, arrollaron a nuestros jinetes, recuperaron el
Hostalet, cayendo heridos y prisioneros los generales de caballería Caro y Loy.
Arrollaron a la infantería que sin protección de la caballería se dio a la fuga. Zayas, que
vio la derrota del centro, empujado por Suchet se retiró ordenadamente por el Puig,
donde todavía estaba Blake, y junto con Lardizabal marcharon para Valencia229.
Las pérdidas fueron muy elevadas 800 muertos y heridos, 4.500 muertos, heridos y
prisioneros entre ellos los generales Caro y Loy, 12 jefes, 198 oficiales, 200 caballos y
pérdida de 12 piezas de artillería230. Pero hubo más desgracias. Desde el fuerte vieron el
resultado de la batalla, y los franceses hicieron pasar delante los prisioneros, al tiempo
que ofrecían a Andriani una honrosa capitulación. El capitán de artillería de Miguel,
salió del fuerte y se entrevistó con Caro y Loy. A su vuelta informó a Andriani, que
convocó una junta de jefes y aceptaron la capitulación231.
Como consecuencia de estos resultados tan adversos, la Regencia empezó a desconfiar
de los talentos militares de Blake, pero no tenía el hombre adecuado para reemplazarle.
El conde de Toreno, admite su valía en labores administrativas o propias de estado
mayor. En esta ocasión nos cuenta: “Hábil general la víspera de la batalla, embarazose,
según costumbre, al tiempo de la ejecución, y le faltó presteza para acudir donde
229
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 165 a 168; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 363; BENAVIDES y YAQUE, culpan de la derrota al general Mahy que se retiró
sin avisar en contra de las instrucciones, dejando el centro del dispositivo de la batalla sin protección.
Páginas 394 a 397.
230
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y militar… Pág. 142.
231
ANDRIANI: Memoria justificativa… Págs. 50, 51, y 59. La hoja de servicios de Andriani resume su
controvertida actuación de la forma siguiente: “Fue nombrado gobernador del atrincheramiento de San
Fernando en agosto de 1811; hizo su gloriosa defensa rechazando el asalto de 28 de septiembre del mismo
año, por el que le fue conferido el grado de brigadier; rechazó con igual o mayor gloria los asaltos del 18
de octubre del propio año, y después de prolongar la defensa milagrosamente por espacio de ocho días
por medio de los mayores esfuerzos, y pasados ya 34 días de riguroso sitio a que forzó el enemigo, quedó
prisionero el 26 de los expresados mes y año”.
121
convenía, y para variar y modificar en el campo lo que había de antemano dispuesto y
tratado”232.
Cinco días después de la batalla de Sagunto, Manuel Lorenzo intervino en un combate
menor, que figura en su expediente, como acción del puente del Pajazo233. Se encuentra
este puente, situado en un lugar estratégico sobre el río Cabriel, en la carretera de
Castilla la Nueva al reino de Valencia, que unía los pueblos de Pesquera, con
Villargordo del Cabriel. En el puente, del lado de la provincia de Cuenca, existían unas
casas llamadas del Pajazo, que contribuían a la defensa del puente, entonces
perteneciente al partido de Requena234.
Este estratégico lugar fue disputado más de una vez durante la guerra de la
Independencia. Aquí había tenido lugar el 20 de junio de 1808 un combate contra los
franceses del marical Moncey, en el que las tropas valencianas fueron derrotadas.
La acción del 30 de octubre, tuvo por objeto conservar el puente frente a las tropas
francesas de D`Armagnac, que operaba desde Cuenca. Fue una escaramuza realizada
por su unidad, de la que solo hemos encontrado la referencia del expediente de Lorenzo.
Pocos días después, la zona de Requena quedó bajo la jurisdicción del general Freire,
que acudió con 4.000 hombres en ayuda del ejército de Valencia.
Los días de Manuel Lorenzo en la provincia de Valencia estaban contados; los
acontecimientos militares se precipitaron rápidamente, y la solución, iba a ser otra vez,
muy desfavorable a las armas españolas. El cansancio y la apatía, parecía haberse
apoderado de los españoles, mientras que los franceses se encontraba crecidos por sus
victorias, y por los elementos militares acumulados sobre la marcha para la ocupación
de Valencia.
La 4ª división del general Obispo, se encontraba situada en San Onofre, junto a Cuart
de Poblet. Por su falta de preparación militar, Blake no se fiaba de ella, por lo que pensó
en disolverla, y dar al general Obispo otro cometido, pero temía que le desertaran los
aragoneses que habían venido con él. A este respecto, Blake le manifestaba a Mahi: “La
división de Obispo tiene gente nueva; pero yo no veo donde ir a buscar esos veteranos
232
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 363.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
234
MADOZ, Pascual: Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. Tomo XII. Pág. 518
233
122
que necesitamos: Obispo mismo tiene sus tachas de achaques y años, pero es hombre
honrado, trabajador y bizarro”235.
No solo encontraba Blake a la 4ª división sin capacidad de combate, también
observaba desgana en los valencianos, que se encontraban desmoralizados, ante tantos
fracasos, después de haber trabajado y luchado denodadamente, y colaborado en los
frentes de otros reinos, donde había dejado muchos hijos y riquezas. No les faltaba
patriotismo, pero no creían en la próxima victoria; tampoco sabían lo que tenían que
hacer en ese momento. Blake no había cultivado el paisanaje, ni tampoco a los
guerrilleros, que se acercaron para la defensa. Ni unos ni otros contaban en su
concepción de la batalla, que debía ser puramente militar. Ello también le ahorraría a
Valencia muchas vidas y desgracias, al no tener el temperamento de un Álvarez de
Castro, o un Palafox. Blake estaba apartado del pueblo y de la ciudad, que en ese
momento contaba más de 60.000 habitantes. Puede decirse que desde el mes de agosto,
en que situó a la Junta y al capitán general marqués del Palacio en Alcira, había perdido
el diálogo.
Los ejércitos se encontraban separados por el Turia, los franceses a la izquierda y los
españoles a la derecha.
Ambos ejércitos se habían situado y fortificado a ambas orillas de Turia, a la
izquierda, los franceses amenazando Valencia, y a la derecha los españoles, entre
Burjasot, Paterna, Ribarroja, Manises, Cuart y Mislata. Las tropas más curtidas y de
más confianza, se encontraban con Zayas en Mislata, las de Lardizabal junto a Valencia,
y las de Miranda en Monte Olivete. La caballería la situaron en Aldaya y Torrente. El
general Freire con una división de 4.000, llegada como refuerzo, vigilaba en Requena a
D´Armagnac.
El general Mahy tenía el cuartel general de su ejército en Manises. La división de
Creagh se encontraba a la derecha en Cuart; y en San Onofre junto a Cuart de Poblet la
división de Villacampa, la más acreditada por su valor y disciplina de ese tercer ejército,
junto a ella, la 4ª división del general Obispo, cuyas circunstancias conocemos, ambas
bajo las órdenes de Mahy236.
235
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Pág. 195.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Pág. 195; MUÑOZ MALDONADO: Historia política y
militar de… Pág. 148.
236
123
Después de la batalla y rendición de Sagunto, Napoleón reforzó a Suchet con 14.000
hombres de los generales Reille y Severoli; de Portugal llegaron 6.000 hombres al
mando de Montbrun; el 20 de diciembre había juntado un ejército de operaciones sobre
Valencia muy aguerrido, de 34.000 hombres y 2.644 caballos237.
Suchet, sin perder tiempo, ordenó el avance. El general Harispe pasó el Turia el 26 de
diciembre y acometió a la izquierda española, donde se encontró con la caballería
española que mandaba el general Martín de la Carrera, librándose un duro combate
entre Aldaya y Manises. Al principio, los españoles lograron un gran éxito, pero
rehechos y reforzada la caballería francesa empujaron a Martín de la Carrera, y le
obligaron a retirarse, y tomar el camino de Alcira. Mousnier envistió Manises y San
Onofre –donde se encontraba la 4ª división de Obispo-, desalojó a las divisiones de
Mahy, que ofrecieron poca resistencia, marchando por Chirivella en busca del Júcar. La
4º división de Obispo en su retirada ocupó Cullera pero levantaron el campo a la vista
de los franceses y reuniéndose con Mahy tomaron el camino de Alicante238, fijando en
Alcoy el cuartel general.
Solo en Mislata, el general Zayas luchó con éxito contra Palombini, derrotándole y
haciéndole huir desordenadamente hacia el Turia. Pero la llegada de Reille con
refuerzos, le obligaron a retirarse a Valencia.
El general Blake, como de costumbre estuvo lento en sus reacciones, y llegó tarde con
los batallones que debían reforzar a Zayas239. Con Blake quedaron cercados Zayas,
Lardizabal y Miranda. Valencia capituló el 9 de enero de 1812, marchando a Francia
cerca de 18.000 prisioneros240. Lafuente nos informa, que Blake, “por educación militar,
no era muy dado al armamento de las masas y fiaba poco en las resistencias populares, y
así no vemos que pensara en hacer de Valencia otra Zaragoza”241.
237
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 375; GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de
la… Págs. 197 y 198; DIAZ DE BAENA: Historia de la guerra de España contra… Pág. 313.
238
MUÑOZ MALDONADO: Historia política y Militar de… Págs. 149 y siguientes; AGMS. Sección
primera, legajo 1.873; SERRAMON: Contribución a la historia… Págs. 253, 264, 267 y 268;
BENAVIDES y YAQUE: El Capitán General… Págs. 441 y siguientes. Estos autores culpan de la
derrota al general Mahy, que se retiró abandonando el barranco de Torrente y siguió sin detenerse hasta el
Júcar, dejando a las fuerzas de Mislata sin protección.
239
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 216 y siguientes; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Págs. 375, 376, y 377; DIAZ DE BAENA: Historia de la guerra de España contra…
Págs. 314, 315 y 316.
240
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 376.
241
LAFUENTE: Historia general de España. Tomo 17. Pág. 224.
124
9. Cambio de frente en 1812.
Con la capitulación de Valencia el 9 de enero de 1812 ante el mariscal Suchet, las
autoridades de la Junta Suprema y la Audiencia marcharon a refugiarse en Alicante242.
La ciudad de Alicante se convirtió no solo en refugio de los valencianos, sino tambien
de otras ciudades, convirtiéndose en la capital del Reino; aquí se sustituyó la Junta
Suprema por una Comisión del Gobierno que se ocupó de sus funciones243. El día 30 de
diciembre la Junta situada en Játiva comunicaba al general Mahy que las fuerzas en
retirada regresaran a la defensa de Valencia. El día 2 de enero le contestaba Mahy desde
Alcoy, poniendo en duda la competencia de la Junta, y preguntándole por los efectos y
dinero, pues las tropas estaban descalzas, desnudas, sin dinero alguno, y, sin esos
auxilios perentorios nada podía hacerse; Mahy esperaba que las autoridades se hicieran
cargo de la situación y que no le vieran moroso en el cumplimiento de sus obligaciones,
pues nadie estaba más interesado que él en la salvación de la patria244.
El general Mahy se situó en Alcoy, y las divisiones que le acompañaban en Elche y
Alicante; las de Freire se sitúan en Albacete y en Villena y Fuente la Higuera las del
general La Carrera. El día 12 de enero las tropas del general Obispo (donde sigue
encuadrado Lorenzo) entran en Alicante coincidiendo con algunas tropas de la división
de Freire, en el momento en que los franceses se acercan a Sax y Monforte. En esta
misma fecha, ante el peligro que amenaza a la ciudad, el gobernador general Roche
organiza la defensa con el regimiento de infantería de la Corona, el batallón de Alcázar
de San Juan, batallón de Voluntarios de Alicante, y el batallón de Voluntarios de
Aragón que pertenecía a la división del general Obispo. De los hombres -según
comunicación del general Roche al Duque del Infantado- de los ejércitos 2º y 3º de la
escandalosa retirada de Valencia solo habían aportado a Alicante confusión, desorden
anarquía y desconfianza. El caos reinaba en los pueblos alicantinos de la Marina, los
soldados y el paisanaje estaban en contra, y negaban el abrigo y sustento a tropas,
242
VIRAVENS Y PASTOR, Rafael: Crónica de la muy ilustre y siempre fiel ciudad de Alicante. Pág.
385. Alicante 1989.
243
ÁLVAREZ CAÑAS, Maria Luisa: La Guerra de la Independencia en la provincia de Alicante. Pág.
144. Alicante 2010.
244
RUBIO, Vicente: Montbrun y Alicante. Pág. 377. La guerra de la Independencia (1808-1814) y su
momento histórico. III Ciclo de estudios históricos de la provincia de Santander. Centro de Estudios
Montañeses. Diputación Provincial de Cantabria 1982.
125
mientras que el miedo, el terror y la desesperación sacaba a las puertas de las casas los
socorros para los franceses245.
Al amanecer del día 16 de enero de 1812, avanzaron hasta cerca de Alicante tres
divisiones del ejército francés que operaba en Castilla la Nueva al mando de Montbrun.
Con la intimación de la Ciudad, el pueblo acudió a las murallas junto con la tropa. La
retirada de los franceses se hizo el mismo día 16 de enero, y se especuló en la ciudad
que la retirada obedecía a la necesidad de Napoleón de concentrarse en la campaña de
Rusia246.
En el año 1812, no hay anotado en el expediente de Manuel Lorenzo, la participación
en ninguna acción militar, porque las que le asignan para ese año, sucedieron en el de
1811 como ya hemos reseñado.
En este año no hubo casi actividad en el frente de Alicante, hacia donde se retiraron
las unidades en las que Lorenzo prestaba sus servicios. Solo desde esta ciudad se podían
haber cortados los libres movimientos de Suchet, pero faltó el entendimiento entre los
generales españoles e ingleses, y la flota que estos gobernaban, era la que suministraba
los pertrechos de guerra y boca, no permitiendo ninguna operación. Wellington creía, y
así se lo comunicó a los generales españoles, que no debían aceptar batalla individual ni
todos reunidos, porque serían derrotados por Soult en su marcha desde Andalucía al
reino de Valencia247. En un despacho dirigido al general Elio el 14 de septiembre, entre
otras cosas le decía: “Todo lo que yo deseo es que ninguno de los cuerpos españoles
hoy existentes sea derrotado, porque pienso que, si puede evitarse tal desgracia por
algún tiempo, tengo motivos para esperar que podremos obligar al enemigo a evacuar la
Península”248. El lord inglés aunque todavía no era generalísimo, tenía después de la
batalla de los Arapiles, la idea de maniobra para la campaña de 1813, y contaba con los
ejércitos españoles.
A pesar de no figurar ningún hecho militar en su expediente durante el año 1812,
obtiene el ascenso a subteniente el 8 de mayo de 1812. Había permanecido en el anterior
grado de sargento primero, 2 años, 2 meses, y 7 días249. Para una época de guerra, puede
considerarse como un ascenso por antigüedad. En la última campaña del reino de
245
RUBIO: Montbrun… Págs. 378-382.
VIRAVENS: Crónica de… Pág. 385; ÁLVAREZ CAÑAS: La guerra de la…Pág. 145.
247
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 290 y 291.
248
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la Independencia. Págs. 290 y 291. Tomo XII. Valencia. 2.000.
“Despacho de Wellington a Elío el 14 de septiembre desde Cordobilla de Aguilar. Palencia. (N. A.)”
249
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
246
126
Valencia, las unidades que componían la 4ª división del general Obispo, en las que
estuvo encuadrado Lorenzo, alcanzaron cortos lauros, por su probada falta de medios y
preparación para el combate.
La suerte de Manuel Lorenzo, cambió como consecuencia de la reorganización de los
ejércitos españoles, que le desplazaron del frente de Levante al de la Izquierda. La Real
Orden de 4 de diciembre de 1812, dictó una nueva formación y organización de los
ejércitos, porque la del 16 de diciembre de 1810, por la que se regían, ya no tenía razón
de ser, a cusa de las mudanzas sobrevenidas en la Península, tanto en lo político como
en lo militar.
Según la citada disposición, se reunirían las tropas en cuatro cuerpos de ejércitos, 1º,
2º, 3º y 4º, más las reservas de Andalucía y Galicia. Cesaban las denominaciones
antiguas de los siete ejércitos y quedaban reducidos a cuatro. El de Cataluña conservaría
el número Primero; el segundo y tercero viejos, formarían el nuevo Segundo; el cuarto y
quinto viejo formarían, el Tercero; y el sexto y séptimo, formarían el Cuarto.
Pero esto ya no se cumplió desde el principio, porque del antiguo quinto, tomaron una
serie de unidades para formar las divisiones de los generales conde de España, Pene
Villemur y Morillo, con lo que quedó ampliado el Cuarto ejército, y reducido el
Tercero, ya desde la organización de éstos. Las citadas divisiones son las que
acompañarían a Wellington de Fregeneda a Salamanca, en el inicio de la campaña de
1813.
Las unidades tipo batallón que pasaron del Tercer ejército, para formar la división de
Morillo, fueron las siguientes: Legión extremeña, Primero de León, Unión, Victoria, y
Tiradores de Doyle250. De estos batallones, solo los Tiradores de Doyle, asistieron a las
batallas por la defensa de Valencia, donde situamos a Manuel Lorenzo. El cambio de
ejército y de frente, le permitió a Lorenzo participar o ser testigo de las grandes
operaciones que condujeron a la expulsión de los franceses del territorio español, y
penetrar en Francia donde le llegó la terminación de la guerra en mayo de 1814.
250
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la Independencia… Págs. 381 a 387. Tomo XII.
127
10. Lorenzo hacia el final de la guerra (1813-1814).
En mayo de 1813 empezaron sus movimientos los anglo-portugueses. Tenía
Wellington en ese momento, un ejército poderoso, compuesto de 48.000 ingleses y
28.000 portugueses, más el Cuarto ejército español que ascendía a 26.000 hombres.
Wellington salió de Ciudad Rodrigo el 22 de mayo, con dos divisiones inglesas y una
portuguesa. En Tamames, estuvo parado dos días, el 24 y 25, donde se le unieron la
mayor parte de la segunda división del conde de España, con la de Julián Sánchez.
Reanudada la marcha hacia Salamanca, en Matilla de los Caños, dicta “las órdenes
precisas para el abastecimiento de las tropas que llevaba consigo y el comienzo de las
operaciones de la división Morillo…”251.
Como sabemos por las instrucciones, el general Morillo, tuvo el honor de iniciar las
operaciones; mandaba la 1ª división del Cuarto ejército, y venía de Extremadura. Quedó
incluido, en el ejército de sir Rowland Hill, y le fijaron como primer objetivo moverse
del lado de Alba de Tormes, y atacar la izquierda de los franceses. Éstos, de resultas de
la campaña de 1812, y de Arapiles, tenían una vigilancia especial sobre el Tormes,
porque creían que Wellington, empezaría otra vez la nueva campaña por ese frente.
El general Morillo llevó a cabo la primera operación de la campaña del año 1813, que
expulsó de España a los franceses. Con gran valentía, se enfrentó a los imperiales, los
derrotó, y ocupó la villa de Alba de Tormes el día 26 de mayo. Fue la primera batalla de
la campaña liberadora. Esta plaza había sido ya, lugar de un sangriento encuentro y
derrota de los españoles en esta guerra, el 28 de noviembre de 1809.
En esta ocasión, en el combate por la ocupación del puente, se distinguieron los
batallones de cazadores de la Unión y Tiradores de Doyle252. En el expediente de
Lorenzo, se anota el buen comportamiento en los combates del puente y la recuperación
de la ciudad. La historia ha recogido, la brillante actuación de la unidad de Lorenzo;
había quedado atrás, la batalla de Jérica del 21 de octubre de 1811, cuando ante el
empuje de los franceses por el flanco del puente que defendían, los reclutas huyeron
como un solo hombre, buscando su salvación al otro lado del puente, integrándose con
las unidades que defendían la citada villa castellonense253. Manuel Lorenzo había vuelto
251
CONDE DE TORENO: Historia del alzamiento… Pág. 462. GOMEZ DE ARTECHE. Guerra de la…
Pág. 86. Tomo XIII.
252
CONDE DE TORENO: Historia del alzamiento… Págs. 462 y 463.
253
ARCON: SAGU1TO. La batalla… Pág.108.
128
a su tierra de Salamanca después de más de 11 años de ausencia, para participar en la
liberación definitiva de la ocupación de los franceses.
Los franceses tenían de guarnición en Salamanca la división Villate, con tres
escuadrones de caballería. Este animoso general, intentó hacer frente a los aliados en el
Puente Romano, pero ante la llegada de Wellington con fuerzas tan numerosas, y la
pérdida de Alba de Tormes, evacuó la ciudad por el vado de Santa Marta, reuniéndose
en Huertas con el cuerpo de infantería y caballería derrotado por Morillo en Alba de
Tormes.
Los franceses desalentados, iniciaron una apresurada retirada hacia el norte, al
considerar que era imposible sostener la línea del Duero. Wellington en su maniobra,
había avanzado sigilosamente un cuerpo de ejército al mando de Graham, por el norte
de Portugal, para unirse con las tropas españolas de Galicia. El día 30 de junio se
reunieron en Benavente, las tropas del general Girón que había sustituido a Castaño, con
las del general Graham, continuando por Tordesillas y Torrelobatón. En Burgo de
Osma, lucharon los franceses Maucune y Reille con Graham. En Medina de Pomar se le
unió Longa con su división. Los franceses, por ese lado, en su retirada, evacuaron
Castro Urdiales el 22 de junio, y se trasladaron a Santoña254.
El rey José salió de Madrid en el mes de marzo, con un convoy muy numeroso de
material rodado y acémilas, que transportaban las riquezas que habían despojado en
iglesias, archivos, palacios, museos, etc., y también conducía a los funcionarios
josefinos y sus familiares, heridos y otros. Se situaron los franceses detrás del Pisuerga,
en Valladolid, a donde llegó el rey José, buscando el camino de Burgos. En esta ciudad,
ante la imposibilidad de hacer frente a los aliados, los franceses la evacuaron el 13 de
junio, después de volar el castillo, que provocó graves daños a la población, al caserío y
a la catedral. En la retirada de Burgos fueron perseguidos por la caballería de Julián
Sánchez el Charro, y los guerrilleros, que le dieron alcance, sosteniendo con su
retaguardia algunos combates.
La división de Morillo le apretó de cerca, pero no hay ninguna anotación en el
expediente de Lorenzo, en esta marcha, desde Alba de Tormes a Vitoria.
El rey, acosado cada vez más por los aliados, pasó el 18 de junio Pancorbo, Miranda
de Ebro, y llegó a Vitoria, donde decidió hacer frente a los aliados; no le quedaban otras
254
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 84 a 87. Tomo XIII.
129
opciones255. Ante esta situación, dice el profesor de Diego que: “El duque de Ciudad
Rodrigo tenía la ocasión de batir a José Bonaparte, e incluso de hacerle prisionero. El
plan de batalla que fue expuesto por Wellington., el 20 de junio, contemplaba una
maniobra de gran estilo, en el cual, sus tropas, distribuidas en cuatro columnas, se
presentarían, casi al mismo tiempo pero por diversos puntos, frente al Ejército del rey
José”256.
La de Vitoria, es la más grande de las batallas libradas en la guerra de la
Independencia, y la primera victoria, a que asiste Manuel Lorenzo, porque la de
Alcañiz, en la que estuvo presente, y la reciente de Alba de Tormes fueron batallas
menores. La de Alcañiz, fue consecuencia después de dos grandes derrotas consecutivas
en pocos días, Maria y Belchite. En el expediente de Lorenzo, figura la “batalla de
Vitoria en los campos de Arañoz el 20 de junio”, han castellanizado, el nombre vasco de
Ariñez o Ariñiz, y generalizado este nombre, para todo el campo donde se dio la batalla.
La 1ª división del general Morillo no operó en Ariñez, su frente de partida, fue un punto
a menos de dos kilómetro, más al norte de la Puebla del Arganzón, y poco más de
medio, al este del Zadorra. En el desarrollo de la batalla, su unidad, giró al nordeste,
siguiendo la línea de los montes citados hacia Zaldiarán, sin alcanzar la altura, y el
pueblo de Zumelzu, que se encuentra dos kilómetros al sur del citado Ariñez.
El campo de la batalla de Vitoria, es una llanura, que ocupa una extensión, de dos y
media leguas de Norte a Sur, y de cinco de Este a Oeste, en la que se encuentra parte de
la cuenca del Zadorra; en la margen izquierda está la ciudad de Vitoria, y la mayor parte
del llano. Este llano se conoce con el nombre de Concha de Álava o Meseta de Vitoria.
Circundan estos llanos varias montañas, entre las que destacamos la cordillera de
Morillas, porque concluye bruscamente en las Conchas de Arganzón, cerrando la
cuenca, objetivo destacado en la batalla257. La llanura, por el Norte, está limitada por la
sierra de San Adrián y las montañas de la Peña de Amboto, con el famoso puerto de
Arlaban, desfiladero que conducía a San Sebastián y Bayona, lugar idóneo de retirada a
Francia si los franceses eran derrotados. El otro camino en caso de derrota era el de
Pamplona por Salvatierra258.
255
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Págs. 463 y 464.
DIEGO, Emilio de: España, el infierno de 1apoleón. Madrid. 2008.
257
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 101 y 102. Tomo XIII. Valencia 2001.
258
PIELTAIN DE LA PEÑA, Ricardo: La batalla de Vitoria. Págs. 121 y 122. Revista de Historia
Militar. Nº 14. Año 1967.
256
130
Algunos tratadistas dicen que en la batalla de Vitoria hubo en realidad tres encuentros
claramente diferenciados, en el lugar y el tiempo, pero lógicamente dependientes entre
si. Las tres zonas de la batalla, vistas desde el lado aliado eran: la Derecha, el Centro y
la Izquierda.
Nosotros nos fijaremos preferentemente en la Derecha, porque en élla formaban los
españoles de la división de infantería del general Morillo, en la que se encontraba
encuadrado el subteniente Manuel Lorenzo.
El objetivo de la Derecha cubría desde el paso de la Puebla de Arganzón, conocido
popularmente como el boquete de La Puebla, entre la carretera de Miranda y las cimas
de los montes de Subijana, y Zumelzu hasta Zaldiaran, bajando por Esquibel y
Berrosteguieta a la Llanada. En esta zona se combatió desde las 8 de la mañana hasta las
3 de la tarde, y fue el lugar, donde dio comienzo la batalla259.
La Derecha estaba encomendada al cuerpo de ejército del general Hill, que contaba
con tres divisiones, y 23.000 hombres.
La 1ª división de vanguardia era la del general Morillo, que se componía de las
siguientes unidades:
1ª Brigada:
León. Regimiento de Línea.
Unión. Regimiento de Línea.
Legión extremeña. Regimiento de Línea.
2ª Brigada:
Tiradores de Doyle. Regimiento Ligero.
Victoria. Regimiento Ligero.
2º de Jaén. Regimiento Ligero.
Una batería de artillería.
El resto de las tropas del general Hill, la componían:
2ª división anglo-portuguesa del general Stewar: brigadas Cádogan, Byus, O`Callagan,
Ashworth, y la batería de Maxwell.
8ª división de infantería portuguesa del general Silveira conde de Amarante: brigadas Da
Costa, Campbell, batería de Cunha; brigadas de caballería ligera de Alten y Long, y pesadas de
260
Fane, y portuguesa de Campbell .
El Centro tenía como objetivo, la citada carretera de Miranda y el Zadorra, en la misma
dirección de Oeste a Este, desde Nanclares, Villota, Tres Puentes y Mendoza hasta Vitoria, era
el eje de la batalla, frente al centro francés. Se luchó entre las 11 de mañana y las 7 de la tarde.
En el Centro se encontraba Wellington con Beresford, y las divisiones 3ª, 4ª, 7ª y la ligera, con
casi toda la artillería, y la caballería pesada y portuguesa.
La Izquierda se situaba desde Abechuco a Durana en ambas orillas del río Zadorra; algunos
autores matizan, y citan Arriaga y Gamarra Mayor, un objetivo menor. Aquí se combatió de las
12 de la mañana a las 7 de la tarde. La Izquierda estaba al mando del general Graham, y contaba
259
260
ORTIZ DE ORRUÑO, José Maria: La batalla de Vitoria 175 años después. Pág. 43. Vitoria 1988.
ORTIZ DE ORRUÑO: La batalla de Vitoria… Pág. 49.
131
con las divisiones 1ª y 5ª anglo-portuguesa, la española del general Longa, dos portuguesas, una
de caballería inglesa, otra de caballería alemana, y 18 piezas de artillería261.
La posición de los franceses se situaba, en los altos del Zadorra las tropas del general
Reille que ocupaban Durana, Gamarra Mayor y Abechuco. En el centro desde Margarita
por Tres Puentes y Villota hasta Subijana se extendió el ejército de Andalucía, al mando
del conde de Gazan cuya división de Maransen se posesionó de los altos de la Puebla,
desde el boquete hasta Zumelzu. En segunda línea, de reserva, se colocó el ejército del
conde Erlon, extendido desde las alturas inmediatas de Vitoria por Gomecha hasta
Ariñez262.
La fuerzas disponibles de los aliados, según Gómez de Arteche, estaba en torno a los
80.000 hombres, de los que 35.000 eran ingleses, 25.000 portugueses y 20.000
españoles. Estas tropas contaban con 9.000 caballos y 90 piezas de artillería. La 1ª
división del general Morillo, contaba ese día 21 de junio, con una fuerza disponible de
4.379 hombres, de los 5.655 del total263.
El ejército francés era menos numeroso que el de los aliados, alinearon en Vitoria
56.000 hombres, pero era más homogéneo, contaba con una artillería superior, y tenía
mayor capacidad de maniobra. El rey José, esperaba las tropas del general Clauzel, y
por eso había despachado esa mañana al amanecer parte del convoy, escoltado por la
división de Maucune, que pasó el estrecho de Arlaban, antes de que lo cortaran las
tropas de Graham264. El rey José, en esta situación se encontraba a la defensiva,
esperando las fuerzas de Clauzel, que perseguía al general Mina. Wellington titubeaba,
pero en cuanto se enteró que Clauzel estaba en San Vicente descansando un día, se
decidió a atacar265.
La división de Morillo tuvo el honor de iniciar la batalla. En la madrugada, cruzaron
el Zadorra por el puente, desalojando de él los piquetes franceses de caballería que lo
protegían. Los españoles iniciaron rápidamente, la ocupación de las alturas de la Puebla
que cubren el boquete. La 1ª brigada con el regimiento de León, inició la subida al
monte, en paralelo y a la misma altura por la derecha, iba Morillo con los de Unión y la
261
ORTIZ DE ORRUÑO: La batalla de Vitoria… Pág. 43; GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs.
103 y 104. Tomo XIII. Valencia 2001.
262
BECERRO DE BENGOA. Ricardo: Conmemoración de la Batalla de Vitoria en su 150 aniversario
1813-1963. Diputación Foral de Álava Pág. 33. Vitoria 1963.
263
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 104 y 383. Tomo XIII. Valencia 2001
264
BECERRO DE BENGOA: Conmemoración… Pág. 33; GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Pág.
106. Tomo XIII.
265
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 467.
132
Legión extremeña. La 2ª brigada con los regimientos ligeros Tiradores de O`Doyle,
Victoria y 2º de Jaén, marcharon por las faldas. Cuando los españoles coronaron las
crestas, los recibió el enemigo en posición, que acometidos, cedieron sus posiciones,
después de obstinada resistencia, dejando en poder de los españoles, cuatrocientos
prisioneros.
El general Maransen, ante la retirada de sus hombres de la cumbre de los montes,
envía desde el llano para recuperarlos, a los regimientos números 12º y 45º, que después
de un duro encuentro, tienen que retroceder ante la feroz resistencia de los españoles en
esos terrenos de breñas y rocas. El general Morillo es herido de consideración pero no
abandona su puesto. Comprobado el avance español por el general Hill, los refuerza
enviando el regimiento 71º de Cadogan, y después toda la brigada y el 6º de cazadores
portugueses (Ashworth), para explotar el éxito266.
Comprobado por el rey José y Jourdan, el peligro que suponía la pérdida de las
cumbres ordenó al general conde de Gazan detuviera el progreso. Con dos brigadas,
Rey y Baille de St. Pol, refuerzan sin coordinación a Maransen, y ambas unidades son
detenidas en la pendiente, desorganizadas y tienen que retroceder con grandes pérdidas,
quedando detenidas en Subijana267.
Hill aprovechó el avance de Morillo, y que los franceses de Villate habían
abandonado el valle para restablecer la situación frente a los españoles, acometiendo por
el desfiladero de las Conchas, e introduciéndose en la Llanada; ocupó el pueblo de
Subijana donde se atrincheraron ante el ataque de la división Schwiter. En las crestas de
Zumelzu los aliados frenan su marcha. En este momento la división del general Morillo
tiene agotadas sus reservas debido a los ardorosos combates iniciales y pasa a segunda
línea268. Los escoceses que acompañan a la división española inician un nuevo avance,
pero son prácticamente diezmados, muere el coronel Cádogan y se estabiliza el frente.
Fue enviado por el mando francés el general Villate, para rectificar el error del conde
Gazan, y realizó sobre el lado de la falla infructuosos ataques, ante los españoles y
escoceses muy bien atrincherados. A las tres de la tarde, Villate recibe la orden de
retirarse, rompe el contacto, retrocede ordenadamente, y le siguen de cerca los aliados.
266
ORTIZ DE ORRUÑO: La batalla de Vitoria… Página 54.
ORTIZ DE ORRUÑO: La batalla de Vitoria… Pág. 56.
268
ORTIZ DE ORRUÑO: La batalla de Vitoria… Págs. 59 y 60.
267
133
La batalla por la Derecha, a la que tanto contribuyó la división Morillo, había
terminado269.
¿Cómo se desarrolló la batalla en los otros frentes? En el campo francés la conquista
de los altos o montes de la Puebla de Arganzón por Morillo y el desfiladero de las
Conchas y Subijana de Álava por Hill, provocó, gran desorden en el campo francés, y
fue el motivo del envío de la división Villate y la de Courroux y Darricau para reparar la
situación. El rey José y su asesor Jourdan se vieron en la necesidad de concentrar su
ejército, operación a la que no respondió el general Gazan yendo a Zuazo. El rey en
persona apoyó, la distribución de las 45 piezas de artillería del general Tirlet. Estas
maniobras observadas por Wellington, y los anteriores éxitos de Hill, motivaron el
inicio de la ofensiva en el centro al pasar la 4ª división el Zadorra por el puente de
Nanclares270.
Visto por Wellington y Beresford el avance de Hill y la toma de Subijana de Álava,
las divisiones del centro pasaron a la ofensiva, conquistando la 4ª el puente de
Nanclares, y el de Tres Puentes, lo fue por la Ligera; más al norte la 7ª pasó el río por el
puente de Mendoza, y por Gobeo la 3ª. Después, Wellington hizo atacar la posición de
Ariñez, el obstáculo más importante que iba a encontrar del enemigo. En el centro en
torno a Ariñez, se produjeron los más duros combates de la batalla, por ser esta
posición, la que consideró el mando francés que había que defender a toda costa. La
artillería francesa situada en Jundiz, realizó un fuego horroroso y detuvo a los ingleses,
que avanzaban por los claros que habían dejado los generales Gazan y Erlon. La
colocación de dos brigadas de artillería por los ingleses permitió batir el cerro de Jundiz,
que fue ocupado, en el momento en que Jourdan ordeno la retirada a Vitoria. El pueblo
de Ariñez fue tomado por el general Picton. Cayeron Inglismendi y Zuazo, con lo que
los franceses empezaron a perder la batalla. Una vez que fueron rechazados los
franceses de Ariñez, cayeron bajo el fuego de Hill en Subijana, y de Morillo que se
había corrido hasta Zaldiaran y Berrosteguieta271.
269
ORTIZ DE ORRUÑO: La batalla de Vitoria… Págs. 60 a 63; BECERRO DE BENGOA:
Conmemoración… Pág. 35. Lorenzo había ganado la cruz de distinción por la batalla de Vitoria con la
que serían compensados por el gobierno de la nación. PANORAMA ESPAÑOL. Crónica contemporánea,
Tomo 1º.Pág. 133.
270
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 112 a 116. Tomo XIII:
271
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 116 a 120. Tomo XIII. Valencia 2001; BECERRO DE
BENGOA. DIPUTACIÓN FORAL DE ÁLAVA: Conmemoración. Pág. 35.
134
En la Izquierda, el general Graham, con ingleses, portugueses y españoles, en noble
emulación, fueron ocupando todos los objetivos que defendían los generales Sarrut y
Reille. Longa ocupó Gamarra Menor, Oswald tomó Gamarra Mayor, el pueblo de
Abechuco y el puente de Arriaga. A las seis de la tarde, Graham pasó el Zadorra, ocupó
el camino de Bayona, y empujó a la derecha enemiga por el camino de Pamplona272.
El rey José y sus fuerzas, no pudiendo rehacerse en ningún sitio, perdidas todas las
esperanzas, iniciaron una rápida retirada por el camino de Pamplona, por estar cortado
la carretera de Irún, abandonando todo, entre ello el famoso convoy. La impedimenta
del rey José, estaba formada por obras de arte, alhajas, documentos del más alto valor,
cinco millones de duros, etc. Un convoy muy importante, había salido al amanecer antes
de empezar la batalla, conducido por el general Maucune. El resto fue tomado por los
aliados; pero se evaporó el dinero273. Juan Velasco y Fernández de la Cuesta, en su obra
La batalla de Vitoria, cuenta: “Ha habido soldado que ha cogido 160.000 reales; y esta
mañana, creyendo que iban a tomar un carro de galletas, se hallaron con 12.000 duros
en él”274.
Las pérdidas, de la más sangrienta batalla de la guerra de la independencia, desastrosa
para los franceses, fueron muy elevadas. Los muertos y heridos franceses se elevaron a
8.000, más 1,000 prisionero; perdieron 151 cañones, 12.000 proyectiles, 2.000.000 de
cartuchos y más de 40.000 libras de pólvora, así como miles de armas individuales
como fusiles, carabinas , sables, etc. Los cañones fueron abandonados cortando los
arreos de los caballos por orden de general Tirlet, que sabía de las existencias en el sur
de Francia de nuevas existencias, como se atestiguaron en sus contraataques de
Sorauren para levantar el sitio de Pamplona, con 86 piezas de artillería, o en San
Marcial. El saqueo del convoy y la poca utilización de la caballería inglesa en la última
fase del combate, fueron la causa de que no se persiguiera a los franceses en su retirada.
272
CONDE DE TORENO: Historia del alzamiento… 468; BECERRO DE BENGOA. Conmemoración...
Pág. 35.
273
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 120 a 127. Tomo XIII; CONDE DE TORENO. Historia
del alzamiento… Págs. 468 y 469.
274
VELASCO LOPEZ CANO. Eduardo: Crónicas y biografías alavesas: Don Ladislao de Velasco y sus
contemporáneos… La batalla de Vitoria según manifiesto inédito del general Velasco procedente de
algunas consideraciones históricas. Pág. 16. Álava 1910. Según manuscrito inédito del general Juan de
Velasco y Fernández Cuesta.
135
Las bajas de las fuerzas aliadas, fueron algo inferiores a 5.000 hombres entre muertos y
heridos, de los cuales 3.300 eran ingleses, 1.000 portugueses y 600 españoles275.
La derrota del rey José y Jourdan en Vitoria, llenó de cólera a Napoleón, que se
encontraba en Alemania, quien los destituyó por ineptos, nombrando su lugarteniente y
comandante de los ejércitos en España, al mariscal Soult, el 1º de julio de 1813.
Tomó el mando el 12 de julio en San Juan de Pie de Port, el mismo día y punto, que le
comunicaban al rey José su destitución. Con gran actividad, el 14 había reorganizado el
ejército y formado tres cuerpos. Entregando el mando a Clauzel, Drouet, Reille y el de
reserva Villate; contaba además con dos divisiones de caballería al mando de Treillard y
Pierre Soult. En total 77.450 infantes, y 7.621 jinetes, con 86 piezas al mando de del
general Tirlet. Situó los tres ejércitos en la montañas de Vera a Reille; a Drout en
Espetelle; y a Clauzel lo situó en San Juan de Pie de Port276.
En este frente, el de Roncesvalles, era en el que se encontraba la división española del
general Morillo, junto con a la brigada inglesa de Byng, y la anglo-portuguesa de
Campbell en los Alduides, todos apoyados por el general Cole. En la persecución de los
aliados al ejército francés después de la derrota de Vitoria, se detuvieron en los pasos
fronterizos de los Pirineos, por donde pasaron los enemigos a Francia, porque quedaban
atrás los focos de resistencia que representaban Pamplona, San Sebastián, Pancorbo y
Santoña. Las otras fuerzas estaban, Hill en el Baztan frente a Urdax; Picton en Olagüe;
Pack ante Vera y Donataria; y Longa y Girón a lo largo del Bidasoa. Todas las tropas
aliadas se acercaban a los 100.000 hombres, de ellos anglo-portugueses 57.000, y los
demás españoles277.
El mariscal Soult, inició la nueva campaña entrando en España por Roncesvalles, con
el objeto de socorrer la plaza de Pamplona; después giraría hacia Guipúzcoa, Vizcaya y
Álava, proporcionando, con su movimiento a la reserva, facilidad para socorrer a San
Sebastián y Santoña.
Las tropas de Clauzel y Reille, penetraron por Valcarlos la mañana del 25 de julio, y
flanquearon a las tropas aliadas. La fábrica de Orbaiceta, estaba defendida por una
unidad de la división Morillo. La brigada de Byng resiste en Altobiscar, y la división del
275
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Págs. 468 y 469; ORTIZ DE ORRUÑO: La
batalla de Vitoria… Pág. 83.
276
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la…Págs. 162 y 163.
277
GÓMEZ ARTECHE: Guerra de la… Págs. 164 y 165. Tomo XIII. Valencia 2001; CONDE DE
TORENO: Historia del alzamiento… Pág. 477.
136
general Morillo por la derecha se bate en el collado de Benteartea, resistiendo hasta casi
ser flanqueada por las fuerzas enemigas, que evitó el general Cole acudiendo en su
ayuda. La unidad de Byng quedó separada de Campbell, que defendía los Alduides, por
cuya cresta avanzaba Reille.
La acción de Benteartea es el combate más duro, a que asistió Manuel Lorenzo y su
unidad, dentro de los que tienen lugar en torno a la batalla de Sorauren, hasta el 31 de
julio. La Hoja de servicios, solo hace la cita de la asistencia a esa acción. Conocemos la
brillante actuación de su unidad en Benteartea, por el parte de la 1ª división que rindió
el general Morillo, el 2 de agosto, al capitán general del 4º ejército dando cuenta
detallada de esta operación:
“El 25 de Julio a las tres de la mañana se dirigieron los enemigos por el camino
de San Juan de Pie de Puerto con objeto de forzar nuestras posiciones de Benteartea, y
habiéndose encontrado con nuestros puestos avanzados cerca del Castel-Peñon
principió el fuego de guerrillas; a las 8 ya era muy vivo y nuestros cazadores se
replegaron hacia la posición de las Peñas donde yo me hallaba con parte de los
regimientos ingleses 3, 61 y 66; el español de la Victoria, la compañía de tiradores de
Doyle y una pieza de artillería; continuaron tiroteándose con bastante empeño… …
Una columna de más de 3.000 hombres bajó a la derecha nuestra para apoderarse de
la altura de Hornillo con ánimo de descender a Orbaiceta y amagar a las compañías de
León que ocupaban la fábrica. Una columna de volteadores que dejaron a su paso en
Hornillo intentó bajar a Benteartea sobre el camino Real de Roncesvalles, pero fueron
batidos por los cuerpos de Doyle, Unión y Legión que defendían aquel punto…”278.
Conociendo Morillo la superioridad del enemigo y que le envolvían por ambos
flancos, lo comunicó al general ingles Byng, y dispuso la retirada, que se hizo con el
mayor orden, sostenida con valor y entusiasmo por la Victoria, Tiradores de Doyle,
Unión y Legión, aquí estuvieron hasta la noche, en que siguiendo instrucciones se
retiraron hacia el Espinar.
Morillo recibió la orden de retroceder hasta el collado de Ibañeta y continuar
nuevamente durante la noche por Linzoaín hasta Zubiri, junto al río Arga,
acompañándole el regimiento de León que había defendido la fábrica de armas de
Orbaiceta. El día 26 debido a la niebla y a la falta de comunicación de Soult con los
suyos, disminuyó la presión y permitió a Cole reunirse en Zubiri con Campbell, Picton
y Morillo. El día 27, Morillo ocupaba la derecha de la línea, y al no contar con apoyos
frente a un enemigo superior, se retiró al pueblo de Azoz. Continuó Morillo a petición
278
RODRIGUEZ VILLA, Antonio: El Teniente General Don Pablo Morillo primer conde de Cartagena
y marqués de la Puerta. Págs.286 y 287. Tomo II. Madrid 1908.
137
del conde de La Bisbal, la marcha en retirada hasta las posiciones de Villava, para cerrar
las avenidas hacia Pamplona y proteger el bloqueo279.
Los generales Reille por la izquierda y Clauzel por la derecha, siguieron en su retirada
a las fuerzas aliadas. Con la llegada de Hill, vencido y perseguido por Drouet,
prácticamente se encontraba reunido todo el ejército aliado. Al mariscal Soult, que
contaba con fuerzas suficientes, se le presentó la ocasión de presentar batalla a
Wellington, y decidir la primera parte de la campaña que había iniciado. La batalla que
se ha conocido con el nombre de Sorauren280.
El día 27, por la tarde el mariscal Soult, avanzó para ocupar la posición que defendía
una columna compuesta por el regimiento de Pravia y un batallón portugués, reforzado
durante la acción por el del Príncipe y el 40 ingles. Resistieron en su posición, y
ofreciendo una brava pelea, conservando sus puestos, pero los franceses tomaron
Sorauren en el camino de Ostiz281. El conde La Bisbal, había sacado fuerzas del cerco
de Pamplona, y situado una brigada en el alto de San Miguel entre Villava y Huarte, y la
segunda en la desembocadura del valle de Sorauren, que fue la que se batió este día con
denuedo y admiración de los aliados y de los franceses.
El campo de batalla fueron los pueblos de Villava y Huarte, situados al pie del monte
de San Miguel, bañados por los ríos Ulzama y Arga, donde se juntan sus valles, que
tienen los nombres de Sorauren y Esteribar, media legua al norte de Pamplona. Los
anglo-portugueses ocuparon los puestos de vanguardia, con las divisiones 3ª y 4ª. Las
divisiones españolas de La Bisbal y Morillo formaron la reserva, excepto los
regimientos de Pravia y el Príncipe que ocuparon las alturas a la derecha de la 4ª
inglesa.
Con la llegada de Wellington a su cuartel general, se hicieron algunas modificaciones.
La 1ª división del 4º ejército, del general Morillo, fue situada en segunda línea
formando la derecha de los aliados, retrasada unos cuatro kilómetros, pero dentro del
terreno que limitaban los ríos Ulzama y Arga, donde unen sus aguas entre Villava y
Huarte. El despliegue era entre Villava y San Miguel de Miravalles; a su derecha se
279
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 286, 287 y 288. Tomo II.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs.168 a 175.
281
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 478.
280
138
situaron las fuerzas de Picton, que se extendían hasta Gorraiz. En la altura de San
Cristóbal se situaron las divisiones del ejército de reserva de Andalucía282.
El día 28 a medio día se comienza el combate en el Ulzama. Rompió la acción
Clauzel, atacando a Cole, que cuando estaba siendo envuelta por su flanco, apareció
primero una brigada portuguesa, que atacó el flanco y la retaguardia francesa. Por el
mismo sitio de la brigada portuguesa, la 6ª división de Pack bajó al valle y atacó de
frente a Clauzel, teniendo que retirarse río arriba, con grandes pérdidas para ambos
contendientes. La segunda división de Clauzel atacó y tomó la cima de la ermita de San
Salvador ocupada por la izquierda de la división de Cole. Otra vez la llegada de reservas
en ayuda, rechazaron los enconados y repetidos ataques de los franceses que tuvieron
que desistir y retirarse. También Reille atacó la montaña que ocupaban los ingleses de
Ross y un regimiento portugués, pero reforzados por Byng, después de larga y porfiada
lucha, rechazaron a los franceses a sus antiguas posiciones.
Dice Gómez de Arteche a cerca del desarrollo de de la batalla que “el talento peculiar
de lord Wellington para la elección de posiciones, su experiencia y la solidez de sus
veteranos al defenderlas, hicieron infructuosos el valor, el ardimiento, aquella furia
genial de los franceses y la innegable habilidad del duque de Dalmacia, su general en
jefe en aquella jornada”283.
La segunda división de Reille atacó la altura de Arleta, donde se mantenían los
españoles. El regimiento de Pravia, al igual que el día anterior, recibió al enemigo con
una carga cerrada, pasando de inmediato al arma blanca presentando en el combate
todos los horrores de la lucha personal; ante la superioridad, en la enconada porfía, el
regimiento de Pravia hubiera sido totalmente destruido sin la oportuna ayuda del
regimiento del Príncipe y el 40 ingles. Los franceses fueron rechazados varias veces en
su intento de tomar la posición del de Pravia.
La lucha en el Arga fue más bien, un reconocimiento por los franceses de las
posiciones aliadas de la extrema derecha, para ver si se podía acudir a Pamplona por esa
parte. Las caballerías francesa e inglesa sostuvieron el duelo, debiendo los franceses
volver a repasar el Arga.
282
283
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 180 a 188. Tomo XIII. Valencia 2001
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de… Págs. 191, 190, 189.
139
Los Combates del día 28 fueron los más importantes y decisivos de la batalla de
Sorauren. Soult tuvo que volver a las posiciones que ocupaba por la mañana, en las que
permaneció todo el día 29, sin que Wellington se decidiese a caer sobre su adversario.
Fue de contactos y de acecho de las maniobras del contrario. Wellington mantenía sus
posiciones para impedir el levantamiento del sitio de Pamplona.
Aun intentó Soult, cambiar de plan e ir a San Sebastián y desquitarse batiendo a las
tropas de Graham y Girón. Pero Wellington maniobró con las tropas de reserva,
Morillo, Campbell y 7ª división, para unirse con Hill, en cuanto desguarnecieron los
franceses las alturas de San Cristóbal, Arcain y Gorraiz. El día 30 se combatió todavía
en El Cano. El 1º de agosto en el puente de Yanci, la división de Longa sostuvo un duro
combate con los franceses que se retiraban. La situación le hizo reflexionar a Soult y
volver a las posiciones francesas de donde partió para su campaña. El 31 de julio tomó
el camino de Donataria llevando de vanguardia las divisiones de Reille y Clauzel284.
Morillo lamenta su escasa participación en esta batalla: “Mi división estuvo de
reserva con varios regimientos británicos, y aun no obstante tuve algunos heridos, sentí
verdaderamente no haber tenido parte activa en un ataque tan glorioso, donde los
ingleses pelearon con un valor y entusiasmo superior a todo elogio”285. Debido a estas
circunstancias, Morillo, no pudo particularizar el comportamiento de ninguna de las
unidades a su mando, en estas operaciones.
Las perdidas de ambos contendientes fueron muy importantes. Las de los franceses se
elevaron a 3,000 hombres, y las de los aliados 2.652, de ellas 192 españoles. Otros
autores, consideran para toda la campaña, o batalla de los Pirineos, la perdida de 8.000
por los franceses y 6.000 los aliados entre muertos, heridos y extraviados.
De esta campaña, o batalla de los Pirineos, se anotaron en el expediente de Manuel
Lorenzo, “las acciones de Benteartea, Sorauren, Campos de Villava, alturas de
Maquilea y montaña de Arañiz, sin dejar las armas en los días 25, 26, 27, 28, 29, 30, y
31 de Julio”286. De la descripción de los combates y de las posiciones que ocuparon las
unidades de la 1ª división del general Morillo, se deduce, que la actuación más
importante de su unidad y la personal de Manuel Lorenzo, fue como ya hemos anotado,
el combate de Benteartea, la defensa de un collado situado unos dos y medio kilómetros
284
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 189 a 201; CONDE DE TORENO: Historia del
levantamiento… Pág. 478.
285
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 289 y siguientes
286
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
140
de la frontera francesa y otros tantos del collado y puerto de Ibañeta, a donde se
retiraron para no ser cercados por los franceses, a poco más de tres kilómetros al norte
de Roncesvalles. En esta ocasión se llegó a la lucha personal y revistió el peligro de ser
cercados. El día 26 fue de retirada hacia las nuevas posiciones en la zona de Villava,
combatiendo siempre, estrechado de cerca por las unidades francesas, que disminuyeron
el ritmo de su avance. El día 27 fue de ocupación de posiciones dentro del valle de
Sorauren. En la acción del día 28, en la que se resolvió la batalla, fue de ayuda a las
unidades de vanguardia. Los días 29, 30 y 31, fueron de nervios y expectativas, de
observación de movimientos, y combates esporádicos.
Los ejércitos conservaban las mismas posiciones, que al terminar las operaciones de la
batalla de los Pirineos, cuyas líneas se prolongaban desde la desembocadura del
Bidasoa, hasta los Alduides, en el otro extremo.
En esta línea se combatió esporádicamente, sin que Wellington, emprendiera la
ofensiva hasta que no se liquidaran los focos de resistencia de los franceses. Después de
la victoria de San Marcial el 31 de agosto, se rindió el castillo de San Sebastián el 8 de
septiembre, y Pamplona el 31 de octubre. Tomada esta ciudad, decidió expulsar a Soult
de las posiciones del río Nivelle, que desemboca por San Juan de Luz y que ocupaba
desde este pueblo a Socoa. La 1ª división del 4º ejército al mando de Morillo, formaba
parte del dispositivo de la derecha aliada, con Hill, con las divisiones de Steward,
Clinton y los anglo-portugueses, que mandaba Hamilton. La izquierda era mandada por
Pedro Agustín Girón con el ejército de reserva de Andalucía. El centro lo gobernaba
Beresford, con Coville, Le-Cor y Cole. El combate se inició en la madrugada del 10 de
noviembre por parte de Cole atacando los reductos de delante de Sare.
Pablo Morillo, a la cabeza de la 1ª división española, “acometió los apostaderos
enemigos en la falda del Mondarin, y las repelió, amparando así las maniobras de los
ingleses, dirigidas contra los cerros que yacen por detrás de Ainhoue, los cuales tomó
sir Rolando Hill, arrojando al enemigo vía de Cambó”287. Esta victoria costo a los
aliados unos 3.000 hombres entre muertos heridos y extraviados; y los franceses,
dejaron 1.500 prisioneros y 400 heridos que no pudieron llevarse.
287
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Págs. 488 a 492.
141
No estando dispuesto Wellington a continuar con la invasión hasta que abonara el
tiempo, y que los aliados penetraran por el norte de Francia, ordenó al general Freire
con el 4º ejército, su regresó al cuartel general de Irún, quedando con los ingleses
solamente, y la 1ª división del general Morillo. Parece ser que el motivo, obedecía, a la
falta de recursos de Wellington para sostenerlos. Después, los echó de menos en la
batalla del Nive288.
Con las operaciones iniciadas el 8 y 9 de diciembre, que permitieron el paso del Nive
por Cambó, los franceses fueron empujados hasta más allá del Adour. Al éxito de esta
maniobra llevada a efecto por Hill, apoyado por Beresford, contribuyó la 1ª división de
Morillo, “quien pasó el mismo día el Nive por los vados de la Isleta y Cavarre, (Añoa),
y se enseñoreó del cerro de Urcuray, y otros inmediatos en los que quisieron hacerse
fuerte los franceses”289. Con estas acciones, termina el año 1813. Son las últimas
acciones anotadas en el expediente de Manuel Lorenzo, en dicho año. “Paso de los
vados del río Niver (en Francia) en el 5 de noviembre: en las acciones del paso de la
líneas de Añoa, el 10 y 12 de diciembre”290.
El 23 de diciembre, Wellington le escribe al general Freire, quejándose sobre las
únicas tropas españolas que conserva en ese momento: “He perdido 20.000 hombres en
esta campaña, y no es para que el general Morillo ni quien quiera que sea pueda venir a
saquear a los aldeanos franceses; y donde yo mando, declaro solemnemente que no lo
permitiré. Si se quiere el pillaje, que se llame a otro a mandar; porque yo declaro que si
se ha de estar a mis órdenes, es preciso no robar”291. Se olvidaba del comportamiento de
los soldados ingleses en San Sebastián y en otras ciudades y campos españoles.
Wellington temía que aquellos campesinos franceses pudieran pasar a las guerrillas para
defender sus intereses.
Durante el mes de enero las condiciones climatológicas impidieron la reanudación de
operaciones en el sur de Francia, pero corriendo ya el mes de febrero se iniciaron
nuevamente.
Manuel Lorenzo participa desde el primer día en que se reanudan los combates en
Eleta (Helette), el día 14 de febrero, anotan en su expediente el nombre de los sucesivos
pueblos por los que avanza, como San Palet y Benavarre, pero no citan el nombre de
288
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Pág. 82. Tomo XIV. Valencia 2003
CONDE DE TORENO: Historia del levantamiento… Pág. 493.
290
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
291
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Pág. 82. Tomo XIV. Valencia 2003.
289
142
Garritz, con el que la historia ha registrado la acción, en el que tanto se distinguió su
unidad.
En la acción de Garritz, se distinguieron de forma especial los españoles. Reunidos los
generales Harispe y Paris en una fuerte posición, esperaron a las divisiones de Stewart y
Morillo, con quienes sostuvieron una larga y reñida lucha. Los franceses tuvieron 450
bajas en su brava pelea a la bayoneta; también los ingleses tuvieron muchas bajas entre
los que se contaron jefes y oficiales. Las bajas de la división española estuvieron en los
Tiradores de Doyle, Legión extremeña, y los batallones de la Unión y de Jaén,
contándose algunos oficiales.
Wellington en una comunicación a lord Bathurst le hace la siguiente referencia
elogiosa de las tropas españolas del general Morillo: “En todas las acciones que acabo
de detallar a V. E. las tropas se han conducido perfectamente bien; y tengo una gran
satisfacción en observar el buen comportamiento de las del general Morillo en el ataque
de Hellete (Eleta) el día 14, y al arrojar los puestos avanzados del enemigos al frente de
su posición en Garritz, el 15”292.
En la batalla de Orthez el 27 de febrero, Hill se situó en los altos de Magret y Depart
en la margen izquierda del río desde donde cañoneó a la ciudad y a las tropas de
Harispe. Mientras que Morillo, unos diez kilómetros al sur, le protegía, poniéndose
sobre Navarres, bloqueando la ciudad. La batalla se libró en la margen derecha del río
Gave de Pau, y los españoles no intervinieron en la durísima batalla que puso una vez
más la superioridad de las tropas aliadas. La división Morillo quedó cercando la ciudad
y aquí le sorprendió el armisticio y el final de la guerra.293
El subteniente Lorenzo quedó ligado a la división de Morillo al terminar la guerra,
llegándole el ascenso de teniente ayudante el 2 de septiembre de 1814, después de
permanecer en la anterior categoría, 2 años, 8 meses y 28 días. Los seis años de
campaña le habían reportados pocos laureles, pero el destino, con muchísimo esfuerzo,
le tenía reservado un sitio de honor en el generalato del siglo XIX, antes tendría que
pasar por la campaña de la guerra de independencia americana.
292
293
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 87 y 88.
GÓMEZ DE ARTECHE: Guerra de la… Págs. 91 y 92. Tomo XIV. Valencia. 2003
143
144
II
GUERRA DE LA I%DEPE%DE%CIA E% VE%EZUELA
145
146
1. Un ejército para América.
Las circunstancias políticas y económicas de España en 1814.
Terminada la guerra de la Independencia en 1814, a la vuelta a España de Fernando
VII, se plantea el monarca los dos hechos capitales de su funesto reinado: primero,
eliminar las Cortes de Cádiz de 1812 y la labor realizada, volviendo a la situación
anterior a 1808; y segundo, reconquistar la América española sublevada desde 1810 aprovechando la ocupación de España por los franceses-, donde se rechazaba la
autoridad y el sometimiento a la monarquía. Para los absolutistas y en esto coincidían
con la prensa liberal, los españoles de todos los dominios formaban una sola nación y
una sola monarquía, por eso los naturales de los dominios tenían los mismos derechos
que los de la península.
Pasaremos por estos temas brevemente, solo para dar razón de la situación de división
y pobreza en que quedaba España, cuando se organiza la expedición del Ejército de
Costa Firme y pasa a América a cumplir su cometido. Pero a partir de ahora, al trazar la
biografía de Lorenzo, a medida que va ocupando puestos elevados en su carrera, habrá
que describir situaciones y escenarios del conjunto de que forma parte. Sin estas
descripciones, no se comprendería su vida, ni se podría valorar la importancia del sujeto
ante los hechos. La persona no está sola, forma parte de una época que da carácter a su
actividad. La España de la primera mitad del siglo XIX, está sujeta a grandes
trasformaciones, donde se gesta una nueva sociedad, a la que la política marca su
dirección y ritmo. Se producen numerosos cambios de gobierno de distinto signo, que
en ocasiones, transformaron en azarosa la vida militar de Lorenzo, a causa de sus
convicciones políticas liberales progresistas.
El Rey llegó a territorio español el 22 de marzo de 1814, en el límite del río Fluviá,
donde recibió el informe de la Regencia, que explicaba la situación de la nación. El 16
de abril llegó a Valencia, donde permaneció el tiempo necesario, para preparar el
decreto que restablecía el absolutismo, redactado en Madrid y firmado el 4 de mayo.
Entre el 10 y el 11 de mayo de 1814, se produce el golpe de estado en Madrid, con la
detención de los regentes del Reino, ministros y diputados liberales, con el presidente de
las Cortes, que las disuelve en nombre del Rey. Fernando VII había acabado con el
régimen liberal.
147
Con la implantación del absolutismo daba comienzo una época de inestabilidad
política. La reacción de los liberales no se hizo esperar, e intentaron con las armas la
restitución del sistema liberal; el general Mina, ya en el mes de septiembre de 1814,
marchó sobre Pamplona para restablecer la Constitución de 1812294.
Se sucedieron los pronunciamientos políticos, con muertes y exilios, que en nada
favorecieron el desarrollo económico y social de España, restando capacidad y atención
para resolver el problema americano, por tener que dar prioridad a otros, derivados del
asentamiento del régimen absolutista. Dice Artola, que: “La radicación del conflicto
entre liberales y absolutistas que se produjo en 1814, determinó el carácter excluyente
de sus respectivas posiciones. A partir de esta fecha el triunfo de un partido implicaba la
reducción del otro a la clandestinidad como consecuencia de la estrechez del sistema
político”295.
España arrastraba una grave crisis económica, causada por las devastaciones de la
guerra, que había destruidos las ciudades, la marina y el tejido económico y social de la
nación. Se tenía que rehacer la agricultura y la ganadería, la industria y el comercio.
España arruinada, sin dinero ni crédito, carecía de recursos, de fuerza, para situar en la
América sublevada los medios necesarios para reponer su autoridad. España necesitaba
una pronta pacificación para poder equilibrar su Hacienda, su economía necesitaba las
colonias porque allí estaban las riquezas, el oro, la plata y las ricas mercancías para
hacer florecer el comercio. Tenía España en contra, no hay que olvidarlo, a las naciones
cultas e industriales de Europa, que trataban de sustituirla en el comercio de aquellas
provincias.
Política de recuperación de la América española.
Con la llegada de Fernando VII a España comienza una nueva etapa en la lucha por
someter los dominios o provincias americanas sublevadas a la obediencia de la corona.
Decimos una nueva etapa, porque ya las Cortes liberales se ocuparon del problema y
adoptaron varias e inteligentes medidas de tipo social, económico, y de igualdad de
todas las poblaciones de la monarquía, para hacer volver al redil a los territorios
sublevados y distanciados de la corona.
294
ARTOLA, Miguel: La burguesía revolucionaria (1808-1874). Pág. 49. 5 Historia de España. Dirigida
por Miguel Artola. Alianza Editorial, Madrid 1997.
295
ARTOLA, Miguel: La burguesía… Pág. 51. Madrid 1997.
148
Por un primer decreto de 15 de octubre de 1810 todos los territorios o dominios de
ambos hemisferios, Península y Ultramar, formaron una misma monarquía, una misma
nación, una misma familia, teniendo los mismos derechos peninsulares y ultramarinos.
En los países de ultramar donde se hubieran producido conmociones, en el momento
que reconocieran la legítima autoridad que se había establecido en la Madre Patria, se
olvidaría cuanto hubiera ocurrido. El 30 de noviembre se reiteró esta promesa. El 5 de
enero de 1811 se prohibió cualquier vejación a los indios primitivos. El 1º de febrero se
ofrecieron premios a los buscadores de minas de azogue en América. El 9 del mismo
mes se decretó la igualdad en modo y forma de la representación ante las Cortes, de
peninsulares y ultramarinos. También se autorizó a los naturales de América, a sembrar
y cultivar cuanto la naturaleza y el arte les ofreciese en aquellos climas; y a promover
las industrias manufactureras y las artes en toda su extensión. En cualquier empleo,
europeos y ultramarinos tendrían las mismas opciones. El día 12 de marzo y posteriores
se aprobaron otras medidas de tipo económico y fiscal, fomentando la agricultura y
eximiendo a indios y otras castas de varios tributos296.
Las medidas surtieron poco efecto porque a las masas a las que principalmente iban
dirigidas y que se beneficiarían más, no estaban en condiciones de recibirlas, ni acaso de
enterarse. Faltó a las Cortes enviar comisiones que recorrieran los extensos territorios,
explicando el alcance de su legislación. Debemos tener en cuenta que en el primer
momento, los sublevados contra la metrópoli era una pequeña minoría criolla, selecta y
cultivada, extraña a la masa del pueblo. Después se le fueron uniendo lenta, pero
progresivamente, miembros de todas las clases sociales, criollos, indios, negros, pardos
y españoles nacidos en la Península.
El Rey celoso de su autoridad y prestigio, no concebía ni podía permitir la separación
de los territorios americanos de España, fuente en otro momento de las arcas de la
corona, y se propuso, desde su llegada a España, crear un contingente de tropas, al
tiempo que intentaba una labor de captación de los diputados americanos, de los que
escuchó sus puntos de vista y soluciones, algo inimaginable de recibir información y
consejo de los diputados españoles. Porque, también sobre América, se proyectó el
poder absoluto: “La restauración del poder absoluto, que inspiró el golpe de mayo de
1814 en la Península, tuvo inmediato efecto sobre la política americana, cuando
296
BECKER. Jerónimo: La Independencia de América. Su reconocimiento por España. Págs. 38 y 39.
Madrid. 1922.
149
Fernando VII trató de recuperar la realidad del poder y de castigar cuantos se resistiesen
a la restauración”297. Para algunos historiadores, el llamamiento del Rey al
sometimiento de las colonias, en el caso de Venezuela, contribuyó, al deslinde de los
contendientes, tanto como el llamamiento de Bolívar a la guerra a muerte en junio de
1813298.
Fernando VII y los hombres de su entorno creían que los alborotos de las provincias
americanas, la rebeldía, era causa de los desaciertos cometidos en el periodo
constitucional y de las ideas que habían imperado en esos gobiernos. Juzgaban que era
posible poner remedio a la rebeldía con solo el influjo del Rey, y bien, si no era
suficiente, emplearían la fuerza de las armas. Como al final sucedió en medio de una
política errática299.
Solo creían o alimentaban esa idea, algunas personas del entorno del Fernando VII,
pero otros muchos absolutistas, la mayoría, no estaban de acuerdo. La prensa absolutista
representada por un órgano tan importante como El Procurador General de la 1ación
pensaba que el solo nombre del Rey restablecido en el trono, no era bastante para
restituir la tranquilidad en aquellos dilatados dominios. Pensarlo así era desconocer el
corazón y la razón humana sometida a las pasiones más violentas, como la que
arrastraban los rebeldes americanos que con otros europeos trataban de derribar y
sustituir a los españoles para empuñar ellos el cetro de las Españas300.
De acuerdo con este pensamiento, Lardizabal, ministro de Ultramar, pasó a las
autoridades Ultramarinas una circular, con la preocupación del Rey por los alborotos
que se habían producido en su ausencia o cautiverio, en algunas provincias ultramarinas.
Estaba dispuesto a enmendar los agravios que hubieran dado motivos a esa situación, y
para proceder con conocimiento y acierto, pide informes a personas naturales del país
que gocen de conocimientos y tengan crédito de imparcialidad301.
Había contado el Rey a su favor en América, en principio, hasta 1810, que en la
pugna por regir la administración colonial, todas las juntas provinciales americanas
decidieron el reconocimiento de Fernando VII y el apoyo a la Junta Central
297
ARTOLA, Miguel: La burguesía revolucionaria (1808-1874). Pág. 62. 5. Historia de España dirigida
por Miguel Artola. Madrid 1997.
298
CARRERAS DAMÁS, German: Los países de la Gran Colombia. Pág. 531. En Historia de España.
Menéndez Pidal. Tomo 32 Vol. 2.
299
BECKER: La Independencia… Pág. 49 y 52.
300
DELGADO, Jaime: La independencia de América en la prensa española. Pág. 214. Madrid 1949.
301
BECKER: La Independencia… Pág. 50.
150
constituida en la metrópoli, para luchar contra los franceses. Durante esa etapa tan
temprana de la revolución, el gobierno de la metrópoli careció de fuerzas y recursos
para enviar tropas a América y recuperar las colonias. La guerra que siguió fue
esencialmente una guerra civil entre la burguesía criolla conservadora que deseaba
continuar con su privilegiado estatus, y la burguesía revolucionaria con fines
independentistas, que conducían a otras clases menos favorecidas.
Con la invasión de Andalucía en 1810 y la creación de la Regencia, se produce inicialmente en Venezuela-, una derivación de las juntas americanas hacia la sustitución
de las autoridades españolas coloniales por gobiernos de la burguesía criolla. Se
produce una emancipación y se manifiesta por primera vez el espíritu de rebeldía que
tiende a sacudir la tutela de la metrópoli, transformándola en una asociación sin
imposiciones. En esos dos años, de 1808 a 1810, han aprendido a gobernar sus intereses
y se consideran capacitados para ello; el paso inmediato es la independencia.
Parra Pérez (Historia de la primera república de Venezuela) describe el proceso de la
separación de la Capitanía General de Venezuela. El 12 de enero de 1809, por acuerdo
extraordinario se ordenó reconocer en Venezuela como gobierno supremo del imperio, a
la Junta Central de España, mandando exponer el retrato de Fernando VII, cantar un Te
Deum en la Catedral y dar gracias a la Virgen del Carmen, por su singular protección y
particular beneficio. También el Cabildo de Caracas acogió con entusiasmo el decreto
de Sevilla, por el que el 22 de mayo, la Junta, en nombre de Fernando VII, convocó
Cortes extraordinarias en las que estarían representados los americanos y filipinos
mediante un diputado por cada virreinato y capitanía general302.
Por esas fechas se designó capitán general de Venezuela al brigadier Vicente
Emparan, oficial de marina, antiguo jefe militar de Puerto Cabello, y gobernador de
Cumaná. Era un perfecto conocedor del ambiente y se esperaba de él cordura y
ecuanimidad. Su actuación ha sido juzgada de muy diferente manera por los
historiadores, como desacertada por Baralt, y de severidad, actividad y firmeza por José
Domingo Orgaz. En Caracas desplegó un carácter de popularidad, desconocido hasta
entonces en los capitanes generales, pero, unas veces se mostró débil, y, otras, violento.
Las actuaciones de Emparan, fueron determinantes de los movimientos separatista303.
302
303
PARRA PEREZ: Historia de la primera República de Venezuela. Págs. 256 y 258.
PARRA PEREZ: Historia de… Págs. 258 y 259.
151
Los sucesos de 19 de abril de 1810, fueron urdidos por jóvenes revolucionarios
caraqueños, que le dieron un sello indeleble, que afectó a los destinos del continente.
Los revolucionarios se reunieron el día 18 en casa de Manuel Díaz Casado y decidieron
nombrar un gobierno en nombre de Fernando VII; estaban de acuerdo los alcaldes José
de las Llamozas e Isidro Quintero. El día 19 fue convocado el pueblo en la plaza y,
Emparan, fue llevado al Cabildo, que había sido convocado de forma ilegal. El alcalde
Llamozas le comunicó que a la vista de las victorias francesas en España y la cautividad
de Fernando VII, sin un poder Central, el pueblo de Caracas se negaba a reconocer al
Consejo de Regencia. El capitán general protestó de la falsedad de los argumentos, pero
tuvo la equivocación de salir al balcón, donde era requerido por el pueblo aleccionado
por Rivas y Montilla, y le preguntó si estaban contentos con el gobierno de S. M. A la
contestación negativa, abandonó el Cabildo y al día después con la Audiencia también
Venezuela304.
Constituido el Ayuntamiento en Junta Suprema, se le unieron en su seno, una serie de
revolucionarios que dijeron representar a clases y corporaciones, y acordaron que las
provincias de Venezuela asumieran su propio gobierno en nombre y representación de
Fernando VII, sin prestar obediencia al Consejo de Regencia305. Esta fue la base de la
formación de la primera república de Venezuela.
Una reacción en pro de la corona, surgió casi de forma espontánea. En Venezuela, un
grupo social que había estado al margen de la evolución del autogobierno criollo,
conducidos por un caudillo excepcional, Boves, logró borrar la república y restablecer la
autoridad de la metrópoli, a excepción de algunos focos. Igual en los otros virreinatos
con excepción de Buenos Aires y los territorios de él dependiente. Así puede decirse,
que aunque el problema de la independencia seguía latente, cuando Fernando VII
recuperó el trono, prácticamente, los territorios habían vuelto a la autoridad española306.
Además del interés político, de sometimiento de las colonias, existía otro de tipo
económico que no podemos silenciar. Los ingresos de la Corona en el año 1814 habían
quedado reducidos a la mitad del promedio de los años anteriores a la guerra de la
Independencia; y los caudales americanos llegados a España en ese año eran casi
inexistentes, encontrándose el estado incapacitado para recurrir al crédito, al no poder
304
PARRA PEREZ: Historia de… Págs. 270 a 273.
PARRA PEREZ: Historia de… Págs. 274 y 275.
306
ARTOLA, Miguel: La burguesía… Págs. 37, 38, y 39.
305
152
amortizar la deuda y pagar los intereses; las arcas estaban vacías307. De América, desde
el inicio de la insurrección, cada vez habían llegado menos caudales como consecuencia
de la destrucción de la economía por la guerra, en especial en el área de la capitanía
general de Venezuela.
Un sector interesado en el envío de las tropas a América, para recuperar los giros, eran
los comerciantes gaditanos. Trataban de recuperar las posiciones perdidas en el
comercio americano, del que ahora se favorecían los ingleses y el contrabando. Los
comerciantes, reunidos en el Consulado de Cádiz, solicitaron ayuda a todos los
consulados americanos de las colonias, a donde se despachaban las tropas, sin lograr
grandes respuestas; de esta iniciativa surgió la Comisión de Reemplazos308.
A este respecto dice Edmundo A. Heredia, en su obra Planes españoles para la
reconquista de Hispanoamérica lo siguiente: “Estos comerciantes, alarmados ante la
inercia gubernamental, organizaron rápidamente la institución que se encargaría de
recoger y administrar fondos para dotar a las expediciones y proveer todo lo necesario
para la navegación, como víveres, vestuario, armas, utillaje de los buques etc.; con esto
último, de paso, agregaban un rubro que produciría márgenes de ganancia para los
avisados comerciantes”309.
Fueron dos diputados Gutiérrez Huertas y Anes, los que llevaron las noticias a las
Cortes, de que en Cádiz había personas dispuestas para costear las expediciones
militares. El año 1811, la Administración creó la Comisión o Junta de Arbitrios y
Reemplazos, con sede en Cádiz. Este organismo tenía por objeto recaudar fondos,
preparar y organizar las expediciones armadas, de forma que, la mayor parte del dinero
para financiar las empresas militares proviniera de las mismas colonias americanas a
donde se enviaban y del comercio colonial310.
Además de los comerciantes había muchos españoles que se interesaban por la salida
de las tropas a Buenos Aires y Nueva España, y causaba disgusto la lentitud de la
partida. La prensa escribia en aquellos días que no había español que no estuviera
interesado en la pronta pacificación de las colonias por lo que había que colaborar para
que se realizara cuanto antes. Reclamaban este importante paso del que dependía la
307
FONTANA, Joseph: La quiebra de la monarquía absoluta 1814- 1820. Págs. 64, 65 y 380. Editorial
Ariel Barcelona, 1974.
308
MALAMUD, Carlos: Los Países del Plata. Págs. 456 y 457.
309
HEREDIA, Edmundo A: Planes españoles para la reconquista de Hispanoamérica. Pág. 47.
310
HEREDIA Edmundo A: Planes españoles… Pág. 48.
153
prosperidad de España y el reposo del mundo, la humanidad, la religión, la política, el
comercio, la navegación y cuantos lazos estrechaban a las naciones y a los hombres311.
1. Lorenzo en Venezuela.
La expedición de Morillo a Costa Firme.
Preparada la expedición con la idea de enviarla al Río de la Plata, el Gobierno cambió
a última hora el destino, acaso pensando que encontraría en esta región mayor oposición
al haber disfrutado sin interrupción de su independencia durante cinco años, y encontrar
a los rebeldes más organizados y con mayores ayudas internacionales; en consecuencia,
lo destinó a Costa Firme, a la antigua Capitanía General de Venezuela, en el virreinato
de Nueva Granada. En el territorio de la Capitanía General de Venezuela, los rebeldes
capitaneados por Bolívar habían sido derrotados por Boves y Morales, y era una buena
base para atacar Cartagena y a los rebeldes del Reino de Nueva Granada.
Pero no está claro, ni bien reconstruido, el proceso de preparación de la expedición de
Morillo a Costa Firme. Dice Heredia –obra citada- que el cambio de destino se pierde en
el silencio sobre opiniones y decisiones por parte de los funcionarios de la corona.
Algún analista como José Manuel Pastor –citado por Heredia-, cree que al consumir
más de un año en los preparativos, cuando estuvo lista la expedición para zarpar, era ya
tarde para recuperar el Río de la Plata. Por el contrario, el Virreinato de Nueva Granada
se hallaba casi totalmente en poder de los realistas, y los puntos que estaban dominados
por los revolucionarios parecían fáciles de reconquistar. José Manuel Vadillo, cree por
el contrario, que la dirección no fue nunca el Río de la Plata como tanto hubiera
convenido, y sí a Costa Firme, para donde tan inútil era como perjudicial después.
Jerónimo Becker justifica el desvío porque podía dar mejores resultados en Costa
Firme, y salvo algunos errores, la actividad del ejército de Morillo dio excelentes
resultados; solo lamenta que no se hubiera enviado otro igual al Río de la Plata312.
Julio Albi de la Cuesta, opina en su excelente obra Banderas olvidadas. El ejército
realista en América: “Quizá se pensó que primero había que considerar la soberanía en
Venezuela, luego recuperar Nueva Granada, y después reforzar el ejército del Perú. Esta
estrategia indirecta, seguramente demasiado lenta y complicada, tuvo, sin embargo
311
312
DELGADO: La independencia de… Pág. 215.
HEREDIA: Planes españoles… Págs. 151, 152 y 153.
154
numerosos adeptos, que la preferían a un ataque frontal contra el Río de la Plata. Es
innegable de que presentaba la ventaja de que la expedición desembarcaría en una costa
amiga, para empezar desde allí las operaciones, lo que no hubiera sido caso de mantener
el destino que inicialmente se le había dado”313.
El ministro de Estado José García de León y Pizarro, en sus Memorias ha dejado
descrito, la confusión, desorden y pesimismo que reinaba acerca del grave problema de
sujetar las provincias Ultramarinas a la soberanía de España:
“A mi entrada en el ministerio, encontré el asunto en el peor estado posible
de providencias poco acertadas, de el sistema de expediciones aisladas;
además era a mi juicio desacertada la elección de punto para la expedición de
Morillo; no había un centro de dirección práctico de aquellos países ni un
sistema político combinado con lo militar; de modo que unos generales usaban
de un rigor exagerado y otros de dulzura. Elío franqueaba el comercio de su
propia autoridad; otros restringiéndolo. Contado esto habían llegado las cosas
a un punto de exasperación miserable. Para mí era ya desde Cádiz perdida
nuestra América, pues en los negocios políticos nunca he juzgado por el
expediente, sino por otros principios más generales y seguros….”314.Tenemos
que conformarnos respecto a este tema con lo que nos dicen las Órdenes
Reales. Sin embargo Rodríguez Villa no transmite ninguna opinión sobre el
cambio de destino, solo las esgrimidas por el Rey (R. O. 9 de mayo de 1815).
El primer destino que se pensó dar a esta expedición fue Montevideo, pero las
circunstancias que sobrevinieron durante su habilitación, y lo adelantado de la
estación, decidieron remediar la situación en que se hallaban las provincias de
Venezuela y poner en pie de defensa al istmo de Panamá, llave de ambas
Américas, por eso el Rey decidió la expresada expedición a la Costa Firme315.
Las instrucciones dadas por el ministro Lardizabal, al mariscal de campo Pablo
Morillo el 18 de noviembre de 1814, aclaran los principios de la expedición:
“Al determinar S. M. que el Mariscal de Campo D. Pablo Morillo se le confiere
el mando de la Expedición nombrada del Río de la Plata, tuvo presente el
emplearlo para restablecer el orden en la Costa Firme hasta el Darien, y
privativamente en la Capitanía General de Caracas. Los deseos de S. M. quedaran
enteramente satisfechos si esto se consigue con el menor derramamiento de sangre
de sus amados vasallos a los extraviados de aquellas vastas regiones de América.
La tranquilidad de Caracas, la ocupación de Cartagena de Indias y el auxilio al
Gefe que manda en el nuevo Reyno de Granada, son las atenciones principales o
las primeras de que se ocupará la expedición. Conseguido esto se enviaran al Perú
el excedente de tropas Europeas que se puedan en todo el año 1815; y si hubiere
sobrante al Reyno de México”316.
313
ALBI DE LA CUESTA, Julio: Banderas olvidadas. El ejército realista de América. Pág. 147. Madrid.
1990.
314
GARCÍA DE LEÓN Y PIZARRO. José: Memorias. Pág. 263. Madrid. Revista de Occidente 1953.
315
RODRIGUEZ VIILA: El Teniente General Don Pablo Morillo, primer Conde de Cartagena, Marques
de la Puerta (1778-1837), en HEREDIA: Planes españoles… Pág. 154.
316
RODRIGUEZ VILLA, Antonio: El Teniente General D. Pablo Morillo primer Conde de Cartagena y
Marques de la Puerta. Págs. 437- 438. Tomo II. Madrid 1908.
155
Son testimonios que muestran un cuadro desalentador de la formación y partida
hacia América del Ejército Expedicionario de Costa Firme.
El ejército de Costa Firme.
En el año 1815 se produce una reforma orgánica en el ejército, que afectará a los
cuerpos que fueron a Ultramar reforzando las unidades superiores de regimientos de
línea al pasar de dos a tres batallones de a ocho compañías cada uno; quedando la
infantería ligera con batallones independientes. El ejército se elevaba a 89.964
hombres de infantería distribuidos en 47 regimientos de línea y 13 de infantería
ligera. La caballería quedó compuesta de 17 regimientos de línea –uno de coraceros
y dos de lanceros-, y 13 ligeros, de a cuatro escuadrones cada unidad, en total 22.140
hombres y 20.100 caballos317.
Componían el Ejército Expedicionario del general Morillo, las unidades siguientes:
Regimiento de Infantería de Línea de la Legión Extremeña.
Regimiento de Infantería de Línea León
Regimiento de Infantería de Línea Victoria.
Regimiento de Infantería de Línea Unión
Regimiento de Infantería Ligera Tiradores de Castilla.
Regimiento de Infantería Ligera de Barbastro.
Batallón del General o Cazadores de Infantería.
Regimiento de Caballería Dragones de la Unión.
Regimiento de Caballería Húsares de Fernando VII.
Regimiento combinado de artillería con 18 piezas.
Batallón de ingenieros.
Los combatientes sumaban un total de 10.642 hombres, sin contar los del servicio,
ni los empleados de la administración318. La citada cifra no coincide con la que
aporta la Junta de Reemplazos que los asciende a 12.253, acaso la cifra más fiable319.
317
ALBI DE LA CUESTA. Julio: Banderas olvidadas… Pág. 31.
MORON, Guillermo: Historia de Venezuela. Pág. 178. Tomo V. Caracas 1971; BARALT. Rafael
María. Resumen de la historia de Venezuela. Pág. 301. Brujas-Paris, 1939.
319
ALBI DE LA CUESTA: Banderas… Pág. 143.
318
156
Era un ejército de veteranos bien preparados y curtidos en muchas batallas de la
larga y sangrienta guerra de la Independencia. Eligieron a unidades que acompañaron
a Morillo en la batalla de Vitoria y posteriores hasta que terminó la guerra. Vemos
que aparece nuevamente el regimiento de infantería ligera de Barbastro, en el que
figura Manuel Lorenzo en su expediente desde el año 1811, pero como anotamos en
su día, no figura en los estados de fuerza de ninguna división desde esa fecha hasta
1815. Sin embargo, tiene una larga y brillante historia. Se cubrió de gloria entre
otras, en la batalla de Bailen320, por cuyo hecho de armas fue citado en el “Parte
Oficial de la batalla de Bailen que dio el Mariscal de Campo D. Teodoro Reding al
Excmo. Señor D. Francisco Xavier Castaños el 22 de julio de 1808”321. También le
cita el general Castaños en el Informe a la Junta de Andalucía322.
Asimismo los otros regimientos gozaban de un gran prestigio. Los de Extremadura
y León, habían sido creados en 1694, lucharon con anterioridad en América, y como
hemos dicho anteriormente en la guerra de la Independencia. El de la Unión era una
creación del general Morillo. La caballería se había creado “ad hoc” para el servicio
de América.
Hecha la selección de los cuerpos, fue recibido con rechazo por jefes, oficiales y
soldados del Ejército Expedicionario, mucho más cuando se conoció el definitivo
destino. Rafael Segovia, en sus Memorias de un oficial español, nos dice que cuando
se conoció el verdadero destino provoco un general descontento: “General
consternación causó la nueva. Todos sabíamos que en Buenos Aires y Montevideo
los rebeldes estaban divididos, que uno de los bandos esperaba las tropas del Rey
para pasarse a ellas y auxiliarlas, y que en Costa Firme la guerra se hacía sin cuartel
y con salvaje ferocidad”323.
La reacción de la oficialidad rayó en lo vergonzoso en algunos casos. Una gran
parte de los mandos de las unidades pidieron el traslado a otras, cuando supieron que
habían sido destinados a Ultramar. Un total de 38 oficiales dejaron el batallón de la
Unión; 25 y 19 agregados el de León; 24 el de Castilla; 20 el de Vitoria; 33 y 5
agregados el de Barbastro; y 25 el de Extremadura. “Ciñéndonos solo al de Barbastro
320
GOMEZ DE ARTECHE: Guerra de la Independencia. Pág. 360. Valencia 2008.
SORIANO IZQUIERDO. Juan: Documentos para el bicentenario. Parte Oficial. Pág. 6. Bailen 18082008.
322
SORIANO IZQUIERDO: Documentos para… Informe. Pág. 5
323
SEVILLA, Rafael: Memorias de un oficial español. Pág. 24. Bogotá 1983; ALBI DE LA CUESTA:
Banderas… Pág. 148.
321
157
-el batallón en que iba encuadrado Manuel Lorenzo-, solicitaron la baja o el traslado
el jefe del Cuerpo, un teniente coronel, un sargento mayor, dos ayudantes, un
cirujano, siete capitanes, trece tenientes y siete subtenientes. Además de este
Batallón, los de León, Unión, Victoria, y Castilla dejaron a sus primeros jefes
originales en la Península”324.
A pesar de esas defecciones, asegura Jesús Ignacio Fernández Domingo (Las
Campañas americanas del mariscal de campo Morales), que el ejército llevaba un
grupo de jefes formados por Morillo, que ocuparían los puestos de máxima
responsabilidad en la campaña de Costa Firme, y más adelante alguno de ellos en los
gobiernos de Cuba y Puerto Rico. Entre estos jefes se encontraban los coroneles de
infantería Juan Francisco Mendivil, Miguel de la Torre, Antonio Cano, Pascual Real,
Mariano Ricafort y Juan Cini. La caballería estaba bajo las órdenes de los brigadieres
Juan Bautista Pardo y Salvador Moxó325.
La escuadra que conducía el llamado ejército de Costa Firme, dio la vela en Cádiz
el 18 de febrero de 1815, y estaba compuesta por 65 buques de transportes y otros
menores, escoltados por el navío de guerra “San Pedro de Alcántara” de 74 cañones;
dos fragatas de 34 cañones, la “Diana” e “Ifigenia”; de una corbeta de 22 cañones, la
“Diamante”; la goleta “Patriota”; y un bergantín de 13 cañones. Los barcos San
Pedro y Diana ya habían hecho antes el viaje a América convoyando los refuerzos de
1812. La escuadra rindió viaje el 3 de abril de 1815, en Puerto Santo a barlovento de
Carúpano326.
Estas fuerzas navales, en su mayoría, regresaron al poco tiempo a la Península, no
dejando en Venezuela, las suficientes unidades para apoyar las operaciones
terrestres, bloquear la isla de Margarita, e interrumpir el tráfico comercial que
ayudaba a los rebeldes.
324
ALBI DE LA CUESTA: Banderas… Pág. 149.
FERNANDEZ DOMINGO, Jesús Ignacio: Las campañas americanas de marical de Campo Morales.
Pág. 133. Tesis Doctoral inédita. Universidad Complutense. Madrid. 2003.
326
MORON, Guillermo: Historia de Venezuela. Pág. 178. Tomo V. Caracas 1971; BARALT, Rafael
Maria: Resumen de la historia de Venezuela. Pág. 301. Brujas-Paris, 1939; ALBI DE LA CUESTA:
Banderas olvidadas… Pág. 148.
325
158
Estado de la Capitanía General de Venezuela.
Cuando la expedición del general Morillo arribó a Venezuela, esta se encontraba
totalmente sometida, aunque no pacificada. La segunda Republica de Venezuela, obra
de Bolívar, había sido barrida por el ejército de Boves, y los directores exiliados en
Jamaica y otras islas de las Antillas; toda resistencia había desaparecido, solo
conservaban el refugio de la isla de Margarita, y algunos focos en los montes, sin
contacto entre ellos ni capacidad de resistencia.
Tomás Boves, titulado “Comandante General de Barlovento” y caudillo de los pardos
de Los Llanos, había muerto el 5 de diciembre en la batalla de Urica, ganada por su
segundo, Francisco Tomás Morales, que acabó ese día, con el último ejército de la
república. Después, Morales, ocupó seguidamente las plazas de Maturín, Carúpano,
Cariaco y Río Caribes. Un día antes de la partida de Cádiz de la escuadra que
transportaba al ejército de Tierra Firme, el 17 de febrero, derrotaba Morales los restos
del ejército venezolano, en la ciudad de Güiria. Los jefes independentistas Bermúdez y
Bidean, escaparon a la isla de Margarita, lugar de reunión de los últimos fugitivos. En el
parte manifestaba Morales: “Después de la derrota que han sufrido los sediciosos en
Güiria… no ha quedado ni reliquias de esta inicua raza en toda Costa Firme…”. Para
Valdivieso, de esta forma terminó la campaña y resistencia de Oriente en el año 14327.
El fenómeno Boves, tan personal, desapareció con su muerte, y fue una gran pérdida
que no se supiera continuar con su obra. Con la muerte de Boves, los realistas perdieron
al caudillo que seguían las masas populares venezolanas llenas de odio contra la clase
criolla noble o burguesa que implantaba el régimen republicano más absorbente que el
del propio Rey de España328.
A Boves, le motejaron de cruel, pero no fue el más cruel, dentro de todos los jefes que
se movieron en la insurgente segunda república venezolana. Algunos autores
venezolanos, como Duarte Level, le califican de gran maestro de los patriotas; el
primero de nuestros caudillos populares, según Vallenilla Lanz; y el primer jefe de la
democracia venezolana Juan Vicente González329.
327
VALDIVIESO MONTAÑO, A: José Tomás Boves. Págs. 177 a 179. Oviedo 1990. BATALT:
Resumen… Pág. 301.
328
VALDIVIESO: José Tomás Boves. Págs. 173 y 174.
329
VALDIVIESO: José Tomás Boves. Pág. 176.
159
Boves, les enseñó las tácticas de combate que concibió y practicó con la caballería
llanera, asimilada rápidamente por los insurgentes, y, cuando por dejadez y falta de
información correcta, dejaron pasar a estos fieros combatientes -los pardos llaneros-, al
servicio de Bolívar, otro jefe llanero, analfabeto, José Antonio Páez, no menos bravo y
competente que Boves, convirtió esa caballería a partir de 1815, en la espina dorsal del
ejército de Bolívar, pesadilla de los españoles hasta la terminación de la guerra. Pero
Boves, hizo algo de más calado que perdura hasta hoy; fracturó la sociedad de Los
Llanos según la habían establecido los colonos españoles desde mediados del siglo XVI.
Les hizo romper los lazos de dependencia con sus antiguos amos y jefes los hacendados
criollos, a los que vejaron, robaron y a veces asesinaron, elevando su moral y afirmando
y creando su independiente personalidad. El grupo humano de los pardos, era el
resultado de la mezcla de los españoles colonizadores de ese territorio, con esclavos
negros e indios del lugar. Hoy el desarrollo económico y social ha dispersado y
mezclado ese tipo humano, relajando sus costumbres, cultura y personalidad. Pero
necesitada Venezuela en el siglo XIX, de crear una memoria popular romántica, sus
historiadores y escritores mitificaron los rasgos distintivos del llanero, su honradez,
carácter justiciero y dureza lo convirtieron en el carácter nacional.
Estos hombres se habían forjado en Los Llanos, una región natural del sur de
Venezuela sin límites muy precisos con un clima ardiente, y la brutal alternancia entre
las inundaciones invernales y las sequías veraniegas que hacen de ella una región hostil,
donde encontraron refugio y se multiplicaron los bovinos que habían escapado del
norte.
Las mismas dificultades climáticas, la monotonía del paisaje provocaba la
desorientación para los que no fueran baquianos; la relativa abundancia de animales
facilitaron extraordinariamente la supervivencia de todos los que escaparon del norte
agricultor: esclavos que no querían serlo, indios o pardos que no estaban dispuestos a
trabajar muchas horas, ni siquiera por un salario, y un sin fin de personas de todas las
etnias que huían de la ley. Este fue el proceso de la aparición del llanero330.
Un fallo de Boves, que afectó a la continuidad de su obra, fue su independencia de la
autoridad suprema colonial, del capitán general Cagigal, quien no pudo seguir ni
dominar aquella explosión de furia, que acaso fuera la clave de su triunfo. No aceptó los
330
IZARD LLORENS, Miquel: Tierra Firme: Historia de Venezuela y Colombia. Pág. 128. Alianza
Editorial. Madrid. 1987.
160
ascensos de Boves, quien después de la segunda victoria de La Puerta le escribió
diciendo: “He recobrado… el honor de las banderas españolas que dejó perder V. E.”,
se refería a la batalla de Carabobo primera331. Boves, se había convertido en el dueño
del Norte, Centro y Sur de Venezuela.
Francisco Tomás Morales su segundo, cuando llegó Morillo aportó a su ejército los
5.000 hombres de aquella aguerrida tropa, lo que suponía casi un 50 por 100 de los
expedicionarios. Tanto Morillo como sus jefes y oficiales, no supieron valorar a los
soldados que habían rendido a la segunda república, y solo vieron el contraste entre su
bien organizado, dotado y vestido ejército, y el desarrapado, miserable e indisciplinado
de los llaneros. “Si estos son los vencedores, ¿quiénes serán los vencidos?”, dijo
Francisco Mendivil, coronel del regimiento de la Unión; este juicio que hizo fortuna, se
extendió, e incluso llegó a conocimiento de Morillo, que aprobó aquella salida de tono.
El ultraje e ingratitud, culminó con la retirada y anulación de despachos a cierto número
de jefes y oficiales de ese ejército332.
Lorenzo y la reconquista de la isla Margarita.
Morillo antes de marchar a Nueva Granada, debía terminar con el último foco de
resistencia en Venezuela, la isla de Margarita. En la primera semana, después de su
llegada el 7 de abril, desembarcó en Pampatar con un poderoso ejército, del que
formaban parte, 3.000 hombres de Morales y entre las tropas expedicionarias llegadas
de España, el regimiento de Barbastro, donde se encontraba encuadrado el teniente
ayudante Lorenzo. Por su expediente sabemos que se encontraba en ella el 11 de abril,
pero ningún laurel guerrero pudo sumar a su hoja de servicios, por no haber tenido
oportunidad de entrar en combate333.
Apercibidos en la isla de la llegada de tan poderoso ejército gracias a la captura de un
mercante, analizadas las posibilidades de resistencia y triunfo, los jefes disidentes
dirigidos por Arizmendi acordaron someterse a la autoridad española. Morillo trató con
benevolencia a los rebeldes y les dio permiso y pasajes para marchar al continente. En
la ciudad de Asunción, se levantó el acta de posesión de la isla de Margarita, con fecha
de 11 de abril de 1815, estando presente con el mariscal de campo Pablo Morillo
331
VALDIVIESO: José Tomás Boves. Pág. 143
BARALT: Resumen de la Historia de Venezuela. Tomo primero. Pág. 305. Brujas-Paris 1939.
333
AGMS. Sección primera, legajo 1.873; BARALT: Resumen… Pág. 302.
332
161
comandante general del ejército de operaciones, el jefe de la escuadra brigadier Pascual
Enrile, segundo jefe del Ejército Expedicionario, y el comandante general de la 1ª
división Salvador Moxó334.
Arreglados los asuntos de Margarita y nombrado por gobernador de la isla el teniente
coronel Antonio Herraiz, volvió el general Morillo a la plaza fuerte de Cumaná. El día
21 de abril, se incendia y pierde frente a la isla de Coche, el buque San Pedro de
Alcántara, con él, además de muchos pertrechos, la caja del Ejército Expedicionario con
250.000 pesos. Fue el primer revés que sufrió Morillo, y tendría inmediata repercusión
en las relaciones con el pueblo caraqueño335.
Lorenzo en la guarnición de Cumaná.
La ciudad de Cumaná fue la primera fundada por los españoles en América del Sur el
año 1520336 sobre un asentamiento de los frailes franciscanos de 1515; sufrió numerosos
ataques y destrucciones, por lo que, la ciudad que ha sobrevivido hasta hoy, es la
fundada por Diego Fernández Serpa en 1569. Se trataba en la época colonial del puerto
y centro urbano más importante del Oriente venezolano, y contaba con una población al
término de este periodo de 4.372 habitantes337. Por su puerto, situación estratégica y
función administrativa, la dotó el General Morillo, con una fuerte guarnición compuesta
por el regimiento de Barbastro y el de caballería Dragones de la Unión, dejando como
gobernador político militar al coronel de Barbastro, Juan Cini338. Tenemos por tanto
ubicado en esta provincia durante un largo periodo de tiempo al oficial Manuel Lorenzo,
donde alcanzaría en breve tiempo varios grados militares.
334
RODRIGUEZ VILLA, Antonio: El Teniente General D. Pablo Morillo, primer conde de Cartagena, y
marques de la Puerta. Págs. 448 y 449. Madrid. 1908.
335
BRICEÑO PEROZO, Mario: Historia Bolivariana. Pág. 65. Los Teques (Venezuela). 1983.
336
SUCRE REYES, José: La Capitanía General de Venezuela. Pág. 28. Barcelona, 1969.
337
SUCRE REYES, José: La Capitanía… Pág.97.
338
BARALT: Resumen… Pág. 303.
162
Cambios en la administración y en la política.
Solo permaneció Morillo en Cumaná, el tiempo preciso para hacer sus nombramientos
y valorar el estado de defensa de la plaza y provincia, emprendiendo a continuación el
viaje hacía Caracas, a donde llegó el 11 de mayo, posesionándose de inmediato de la
capitanía general de Venezuela, que ostentaba el mariscal de campo Cagigal, quien
regresó de inmediato a la Península. A la llegada a la capital, le precedía su magnánimo
comportamiento con los rebeldes de Margarita y su proclama de buenas intenciones,
hizo concebir expectativas favorables a los criollos conservadores y a los
independentistas más tibios. Acaso, y a destiempo, hizo Morillo en Caracas una serie de
cambios o novedades, como fue la creación de una Junta de Secuestros y un Tribunal de
Apelaciones, suprimiendo la Real Audiencia el 23 y el 27 de mayo respectivamente,
poniéndolas bajo la presidencia de personas que no demostraron suficiente rectitud y
criterio como el brigadier Salvador Moxó. Con estas medidas, la seguridad y la
propiedad de la burguesía venezolana la consideró comprometida y atacada. Más tarde,
ya en Nueva Granada el general Morillo, se crearon en Caracas, el Consejo de Guerra y
el Tribunal de Policía, que de inmediato actuó contra los infidentes declarados o
supuestos.
También se complicó la situación del ejército expedicionario debido a los problemas
económicos. El 24 de abril de 1815, el fuego destruyó el navío “San Pedro de
Alcántara”, y se contó la caja del ejército entre las numerosas pérdidas. Morillo se vio
obligado a la petición de un empréstito de 200.000 pesos, antes de partir para Nueva
Granada, y a este siguieron casi de inmediato otros dos por un valor de 100.000 pesos
cada uno, a cubrir por unos comerciantes y ciudadanos con escaso numerario al estar
prácticamente interrumpido el comercio internacional. Toda una serie de adversas
circunstancias le daban al ejército pacificador la apariencia de un ejército de ocupación,
y les restó las simpatías de los que se encontraban a la expectativa de sus fallos y
también la de los tibios conservadores.339.
Morillo marchó desde Puerto Cabello a Nueva Granada, con la mitad del cuerpo
expedicionario, 5.000 hombres, más 3.000 de las tropas de Morales, dejando en Caracas
como capitán general interino a Cevallos, que al poco marchó a la Península quedando
en su puesto Salvador Moxó. Con la marcha de la mayor parte de las tropas a Nueva
Granada, las que quedaron en Venezuela, tuvieron que concentrarse en pocos puntos,
339
BARALT: Resumen… Págs. 304 a 307.
163
dejando grandes espacios del campo libres, poblados por simpatizantes de la república,
lo que animó a la insurgencia a volver a la lucha; se preparó para hacer la guerra de
guerrillas. Todo le parecía otra vez posible al haberse abandonado las tácticas de Boves.
Los insurgentes sabían practicar la lucha contra las tropas regladas340.
El 30 de mayo de 1815, ascendió Manuel Lorenzo al grado de capitán, al mes de su
llegada a Venezuela. Había permanecido como teniente, ocho meses y veintiocho días,
siendo el ascenso más rápido de toda su carrera hasta el momento341. Al no haber
intervenido hasta esa fecha en ningún combate, se supone que el ascenso premiaba su
incorporación voluntaria al Ejército Expedicionario, o porque se imponían las
necesidades de reorganización del ejército en campaña; estas necesidades había que
cubrirlas con la plantilla de oficiales peninsulares de que se disponía. Ya hemos
indicado anteriormente las bajas de trece tenientes y cinco capitanes que se habían
producido antes del embarque, una parte muy importante de la plantilla de oficiales de
su batallón. El oficial voluntario Manuel Lorenzo estaba bien conceptuado.
Para la clase de lucha que se planteaba, de pequeñas unidades del tipo compañía y
batallón, que debían permanecer aisladas mucho tiempo en la defensa de fuertes o
puntos de apoyo, y cubrir grandes distancias sin fácil comunicación con las bases, en
tierras de geografía y clima desconocidos e inhóspitos, con bosques impenetrables,
grandes ríos y por lo regular sin caminos ni carreteras, Manuel Lorenzo reunía las
mejores cualidades. Soldado intrépido, no se arredraba ante ningún obstáculo y, siempre
llevaba la iniciativa para entrar en combate, al que le conducía su golpe de vista táctico.
Era un buen organizador de unidades pequeñas o de tipo medio, cuya preparación la
llevó siempre personalmente. Tenía obsesión por la disciplina y ejercía una constante
vigilancia sobre los soldados a su mando. Se preocupaba de la salud y bienestar de los
soldados; de la preparación para el servicio y el combate; de su dotación de armas y
pertrechos y medios de mantenimiento. Tenía especial intuición para detectar las
situaciones de peligro ante cualquier eventualidad, tenía a sus tropas sobre las armas en
perfectas condiciones tácticas y anímicas. Los fallos le vendrían más tarde cuando a
causa del armisticio, se derrumbó la autoridad española y desertaron en masa las
unidades indígenas que estaban a sus órdenes. Porque hay que hacer constar aquí,
precisamente, que los mandos sucesivos que ejerció Lorenzo en los fuertes y centros de
340
341
BARALT: Resumen… Págs. 306, 307, 308.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
164
la provincia de Oriente, fueron sobre unidades nutridas con levas indígenas, con nativos
venezolanos; no tuvo bajo su mando a soldados peninsulares.
Lorenzo en Cumaná.
A partir de mediados del año 1815, se detectan las primeras operaciones de las
guerrillas enemigas en la provincia de Cumaná, y a la par, en todos los territorios de la
capitanía general. El día 18 de agosto, participa Manuel Lorenzo con su compañía en
una expedición sobre Cumanacoa, hostilizada y cercada por las guerrillas; como
consecuencia de esta operación, dos días después, el día 20, participa en el llamado
combate de San Lorenzo, ambos favorables a las armas españolas. El día 1º de
septiembre combate en Río Caribes, donde junto a los Dragones del teniente coronel
Solo, batieron al insurgente Peñalosa, y el 10, realiza un reconocimiento sobre el puerto
de Güiria342 y su zona, situada cerca de 250 kilómetros de la base de Cumaná. Cerca de
la Güiria, en su zona, está el puerto de Irapa, de donde escapó el coronel Ribero. Poco
después fue cogido prisionero en Puente Piedra por el sargento mayor de Dragones
Miguel Domínguez y fusilado el día 29 de agosto en Cumaná junto con Peñalosa343.
Las guerrillas en la zona de Cumaná, eran poco numerosas, apenas superaban los 200
hombres -si hemos de creer a los historiadores venezolanos-, pero muy activas; fueron
batidas por primera vez, el 2 de agosto en Morechico, por el teniente coronel Solo. Otra
guerrilla fue destruida en Urica. Después de estas operaciones contraguerrilleras no se
vuelven a producir más operaciones durante el año 1815, en la provincia de Cumaná y
el Oriente, donde se encontraba de guarnición Manuel Lorenzo344.
No fueron las descritas, las únicas operaciones realizadas en el último semestre del
año 1815. Los generales insurgentes, Monagas y Cedeño intentaron apoderarse de la
Guayana, pero fueron derrotados y tuvieron que refugiarse en el Tigre y Caicara
respectivamente. En Caracas también fueron destruidas las guerrillas; no así en la zona
de Casanare donde Urdaneta derrotó a la guarnición de Guasdualito. El general
insurgente Ricaute, derrotó al coronel Calzada en su paso de Barinas a Nueva Granada
por la cordillera en el lugar del Chire, y después, al bajar ésta, Calzada derrotó a
342
AGMS. Sección primera, legajo 1.873; BARALT: Resumen… Págs. 308 y 309.
BARALT: Resumen… Págs. 308 y 309.
344
BARALT: Resumen… Págs. 308 y 309.
343
165
Urdaneta en Chitaga el 30 de noviembre. También hubo guerrillas y contraguerrillas en
Mérida y Trujillo345.
Esto ponía de manifiesto, que el ejército pacificador era insuficiente para someter tan
extensos territorios, y empezaban los insurgentes a tomarle la medida. Eran
insuficientes las tropas destinadas a conservar la extensa Capitanía General de
Venezuela, donde pasaban poco de 7.000, los hombres que tenían que cubrir más de
900.000 km2. Estaba poblado este territorio, por cerca de un millón de habitantes de
diferentes etnias y composición social, inclinadas cada día más hacia la independencia.
Parece necesario, una vez presentado el Ejército Expedicionario de Costa Firme en
Venezuela, el rechazo de los llaneros de Boves por el ejército regular que dejaron
desierto de guarniciones los territorios de los Llanos, presentemos a continuación el
marco donde se van a desarrollar las operaciones de ese Ejército: la Capitanía General
de Venezuela
3. Capitanía General de Venezuela, una explicación necesaria.
La Capitanía General de Venezuela, origen de la República.
Se impone la descripción esquemática del marco en que se desarrollan las operaciones
de la guerra de la independencia, y nada mejor, que estudiar la formación de la
Capitanía General de Venezuela, porque en esta institución política se encuentra el
origen de la nacionalidad venezolana. El lento y singular crecimiento de una población
multiétnica, aislada en un inmenso territorio, que impuso ocupaciones y relaciones
específicas a sus habitantes, dio lugar a la creación en esta provincia, de una sociedad
nueva de acusada personalidad, de altos valores y sentimientos nacionales muy
arraigados, diferentes a los de otros territorios y provincias ultramarinas, que la
impulsaron a madrugar en la lucha por la independencia. Porque hay que hacer constar,
que realizadas las exploraciones por los conquistadores, la actuación de éstos, no
tuvieron consecuencias para el desarrollo de los territorios, fueron los agricultores y
ganaderos venidos para trabajar buscando un medio de vida los que impulsaron el
desarrollo y crearon Venezuela.
345
BARALT: Resumen… Págs. 310 y 311.
166
La descripción geográfica nos permite conocer los diferentes y extensos territorios que
la componían la Capitanía General, en el que cada uno imponía una forma de guerra
diferente. Los malignos climas de las zonas tórridas y tropicales, fue el arma principal
contra los españoles, al carecer de medios para soportarlo; las enfermedades y el
desgaste de las largas marchas causaron más pérdidas que los enfrentamientos bélicos
Al lento crecimiento de la población blanca o peninsular en América contribuyó, sin
duda, la fuerte restricción de licencias para emigrar, donde solo pasaban aquellos que
acreditaban un oficio y ser cristianos viejos, o iban a la guerra, a nuevos
descubrimientos o a administrar346. Esta provincia creció muy lentamente, y al término
de la colonia, los centros urbanos más importantes tenían los siguientes habitantes:
Cumaná 4.372, Nueva Barcelona 3.531, San Felipe de Austria o Cariaco 1.395, Río
Caribe 1.077, Carúpano 928, Aragua 824, Cumanacoa 795, y Pao 632347.
El retraso en su desarrollo hizo depender a Venezuela, de un organismo colonial
superior ya fuera audiencia o virreinato. Pero las vacantes de gobernador de la provincia
de Venezuela la suplían los alcaldes de la ciudad de Caracas, sin que la Audiencia de
Santo Domingo de quien dependían, pudiera nombrar uno interino. El año 1676, marca
un nuevo camino en el autogobierno de Venezuela, al terminar su dependencia política
de Santo Domingo, consagrándose la supremacía del cabildo de la capital sobre los de
las otras ciudades. Estos comenzaron pronto a abusar, extendiendo los poderes de los
cuerpos municipales, por lo que Felipe V, el 14 de septiembre de 1736, nombró un
teniente de gobernador y auditor de guerra, destinado a suplantar al gobernador, y
prohibiendo entregar el poder a los alcaldes348.
Hasta la fundación de la Audiencia de Caracas, el 31 de julio de 1786, estuvo
sometida Venezuela a la Audiencia de Santo Domingo, y transitoriamente a la más
moderna de Santa Fe de Bogotá. La primera tentativa del establecimiento de la
Audiencia, corrió a cargo de la ciudad de Caracas, en el año 1769, pero le fue denegada.
La Audiencia se constituyó definitivamente el 26 de febrero de 1787, bajo la presidencia
del capitán general. Las audiencias tenían competencias administrativas y judiciales en
primera, segunda y tercera instancia, y entendía en los casos criminales más graves. La
creación de la Audiencia vino a mermar las facultades del Cabildo de Caracas, que al
346
LÓPEZ DE VELASCO. Geografía… Págs. 78, 79 ,80 y 19.
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 84 a 97.
348
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 144, 145, 146, y 147.
347
167
estar acostumbrado a actuar con mucha independencia, en ocasiones, amparó a las
clases bajas contra el poder de los mantuanos349.
El gobernador y capitán general, tenía una doble función, era el representante del Rey
y jefe supremo del ejército. Este alto funcionario era elegido entre las jerarquías de los
ejércitos reales con más experiencia en los campos de guerra de Europa. El capitán
general era el presidente de la Audiencia350.
El 12 de febrero de 1742, se declaró independiente al capitán general de Venezuela
del vecino virreinato, y en lo sucesivo los nombramientos de los gobernadores no
habrían de confirmarlos la Audiencia de Santo Domingo. Por fin, el 8 de septiembre de
1777, las provincias de Cumaná, Maracaibo, Guayanas, y las islas de Trinidad y
Margarita, son agregadas política y militarmente a la Capitanía General de Venezuela.
El gobernador de la provincia de Caracas adquirió a partir de 1777 el título de capitán
general y extendió su autoridad a todo el país351.
La división administrativa de Venezuela, al terminar el siglo XVIII, estaba formada
por las provincias de Barinas, Cumaná, Maracaibo, Guayanas y Margarita, con un
gobernador al frente de cada una.
El medio y el hombre.
Los viajeros europeos que se acercaban por primera vez a las costas venezolanas del
continente sudamericano, quedaban impresionados por las poderosas montañas de las
cordilleras de Santa Marta, de Valencia, de Caracas, con alturas de más de media legua.
Así le sucedió al conde de Segur: “Cuanto mayor es la aproximación a las costas de este
Continente, tanto más la masa sombría de tan altas montañas parece derramar sus
sombras sobre el mar…”352.
Estas montañas que impresionaban a los viajeros que se acercaban a sus costas, fueron
la base y el origen de la colonización y desarrollo de estos territorios, donde se asentó la
primera población, que creó la nacionalidad venezolana. En ellas, o junto ellas,
fundaron los españoles las primeras ciudades, se desarrolló la agricultura y el comercio.
349
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 140 a 144.
BORGES, Ana Dolores: Apuntes para la historia militar de la Capitanía General de Venezuela. Pág.
88. Revista de Historia Militar. Nº 14. 1963.
351
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 133 y 134.
352
SEGUR, Conde de: Memorias, recuerdos y anécdotas. T. I pág. 420. En SUCRE REYES, José: La
Capitanía General de Venezuela. Pág. 25. Barcelona, 1969.
350
168
Surgió la civilización, al beneficiar las montañas con su altura, una gradación de climas
suaves, más aptos para la población europea, que la de la zona tórrida que por su
situación geográfica le correspondía.
En efecto, Venezuela tiene situado todo su territorio en la zona tórrida, lo que ha
obstaculizado el desarrollo de la población en las zonas bajas, calurosas y húmedas; ha
concentrado la población en los altos relieves de la fachada montañosa, en la cual el
escalonamiento de sus pisos térmicos ha atraído a la población al posibilitar climas
tropicales y templados. Aquí se ha encerrado siempre el dinamismo y la pujanza, el
desarrollo de la nación Así pues, puede decirse que Venezuela, debe su configuración y
existencia, a la cordillera de los Andes, cuyos tres macizos aislados, afirman la diferente
personalidad de los territorios que los comprenden.
Las tres macro regiones se escalonan de Norte a Sur, la montaña, la llanura y la
meseta, ocupando el 20, 35 y 45 por 100 del territorio respectivamente: La Andina, Los
Llanos y La Guayana.
La cordillera de los Andes, se desvía hacia el nordeste, y termina en la península de
Paria, atraviesa el norte de Venezuela en una longitud de 1.200 kilómetros. La zona se
encuentra repartida en tres macizos separados y aislados cuya altura decrece de oeste a
este. Los Andes venezolanos, propiamente dichos, son la cordillera de Mérida cubiertas
de nieves perpetuas, con las cumbres más altas: Bolívar 5.007 metros, y Humboldt
4.942 metros. La cordillera en su tramo central o cordillera del Caribe, alcanza los 3.000
metros de altura, donde se distinguen la cordillera de la costa y la interior; es el área más
densamente poblada de la Capitanía General y de la República, y en ella se encuentra la
capital y el lago de Valencia. Los Andes de Cumaná son los más bajos y accesibles,
alcanzan los 2.000 metros. La zona costera, de esta zona montañosa con la depresión de
Maracaibo y zonas de transición unidos a las zonas montañosas ocupan una extensión
de 200.000 kilómetros cuadrados.
Hacia el sur, entre la cordillera andina y la Guayana, al norte y oeste del Orinoco
desde el delta Amacuro hasta los Andes, hay una amplia faja de tierra que se extiende a
lo largo de 1.000 kilómetros donde están las grandes llanuras de Venezuela, conocida
como Los Llanos; es la parte central del país. Se trata de una amplia franja de tierra que
se divide en Llanos occidentales, centrales, orientales y meridionales que son los del
169
Apure. La anchura de los Llanos, decrecen de oeste a este353. La depresión de los Llanos
ocupa un tercio de la República, aproximadamente 300.000 km2. Codazzi, militar de la
guerra de la independencia, geógrafo y cartógrafo, describe de forma romántica los
Llanos de su época. Los compara con un mar de hierba que cubre hasta el horizonte, una
especie de golfo o mediterráneo, cerrado por las montañas y las selvas del la Guayana.
Una región ganadera donde se multiplicaba el ganado sin la ayuda del hombre. Una
región fértil cruzada por ríos navegables en todas direcciones, donde los habitantes en
las prácticas ganaderas con el caballo y el toro, y en la lucha contra el medio hostil y los
peligros del caimán y el tigre habían forjado el tipo humano del llanero, una raza de
aguerridos soldados354.
La región de las Guayanas ocupa el este y sur del territorio de la Capitanía General de
Venezuela, y su extensión de 520.000 km2, es aproximadamente la mitad del territorio.
El territorio de las Guayanas era misional, y desconocido del gobierno colonial, solo
tenía como medio de accesos a los ríos, y la población era muy débil, de raza indígena,
y desconocida en extensas áreas355.
De estas tierras, que visitó Humbolt a principio del siglo XIX, años inmediatos a la
insurrección, y final del periodo colonial, nos hace una síntesis geográfica muy ajustada:
“Este país, cuyo título oficial en español es Capitanía General de Caracas o de las
provincias de Venezuela cuenta aproximadamente, 1 millón de habitantes, entre
ellos, 60.000 esclavos. Comprende a lo largo de las costas, Nueva Andalucía o la
provincia de Cumaná, Barcelona, Venezuela o Caracas, Coro y Maracaibo; en el
interior, las provincias de Barinas y de la Guayana que forman tres formas distintas
que se suceden de este a oeste. En primer lugar está la superficie cultivada en la
orilla del mar y junto a la cadena costera; siguen luego sabanas o praderas, y,
finalmente la tercera, del otro lado del Orinoco, una zona de selva, accesible solo
gracias a los ríos que la atraviesan”356.
Todos los autores siguen estas observaciones, que se han convertido en principios.
Codazzi informa que “ningún país de América tiene tan marcadas sus zonas como
este. La primera que se nos presenta es el de las tierras cultivadas; la segunda la de
los pastos y la tercera la de los bosques; presentando como dice Humboldt, una
353
BAYNHAN, Ángela: Venezuela. Págs. 19, 250, 251. Barcelona 2.007.
CODAZZI, Agustín: Resumen de geografía de Venezuela. Págs. 78 y 79. Tomo I. Caracas Ministerio
de Educación y Cultura. 1940.
355
SUCRE REYES: La Capitanía… Pág. 26.
356
HUMBOLDT, Alejandro: Del Orinoco al Amazonas. Viaje a las regiones equinocciales del 1uevo
Continente. Págs. 154 y 155. Barcelona. Editorial Planeta. 2005.
354
170
imagen perfecta de los tres estados de la sociedad: la vida salvaje que vive en las
selvas del Orinoco, la del pastor que habita en las sabanas y la de los pueblos
agricultores que residen en los valles altos y al pie de las montañas de la costa”357.
Tenemos que seguir nuevamente al sabio alemán y gran geógrafo Alejandro
Humboldt, porque publicó sobre Venezuela, el primer censo del siglo XIX, el año 1807,
vísperas de los acontecimientos históricos de la Península y de las provincias
ultramarinas o colonias. Dividía la población en la siguiente composición étnica:
Indios de pura raza
Esclavos de raza negra
Blancos nacidos en Europa
Criollos blancos
Mestizos
Total. . . . . . . . . . .
120.000
62.000
12.000
200.000
406.000
800.000
15 %
8%
1%
25 %
51 %
La costumbre más que el derecho había dividido la población en las castas que
subsistían en aquella época. Humboldt, hizo una observación del comportamiento entre
las diferentes etnias: “Sin embargo lo mismo entre las colonias (españolas) que en la
metrópoli, la cordialidad, el abandono y una gran simplicidad en los modales,
aproximan a las diversas clases de la sociedad”358.
Además del censo de Humboldt, contamos con el que presenta Brito Figueroa, en su
Historia económica y social de Venezuela359, que hace ascender la población total para
el año 1800 a 898.043 habitantes:
Blancos, peninsulares y canarios
Blancos criollos
Pardos
Negros libres y manumisos
Negros esclavos
Negros cimarrones
Indios tributarios
Indios no tributarios
Población indígena marginal
12.000. 1,3 %
172.727. 19,0 “
407.000. 45,0 “
33.362. 4,0 “
87.800. 9,7 “
24.000. 2,6 “
75.564. 8,4 “
25.590. 3,3 “
60.000. 6.7 “
---------- -----898.043 100.
357
CODAZZI: Resumen… Pág.62.
HUMBOLDT, Alejandro: Viaje… Tomo I. Pág. 593. En SUCRE REYES, La Capitanía… Págs. 111112.
359
BRITO FIGUEROA, Federico: Historia económica y social de Venezuela. Pág. 131. La Habana.
Instituto Cubano del Libro. 1973.
358
171
Del total de población, casi el cincuenta por cien vivía en la provincia de Caracas.
Según este censo, los blancos ascendían a 172.726, equivalente al 20,3 %; de estos, eran
españoles 12.000. La mayor parte de la población la formaban los negros y pardos, que
en conjunto representaban el 61,3 %. El número de pardos, era de 407.000, un 45 % y
los negros libres 33.392, el 4%. Había 87.000 esclavos negros, y 24.000 esclavos
fugitivos, un 12.3 %. El resto eran indios sobre 165.000, equivalente al 18.4%.
La población de Venezuela, como hemos visto, estaba formada por blancos, pardos,
negros e indios, en diferentes proporciones. La sociedad estaba organizada y dirigida
por los blancos: por los peninsulares que proyectaban en la colonia el poder político y
administrativo de la metrópoli, y socialmente, por los blancos nacidos en Venezuela,
conocidos en toda América como criollos.
Los criollos eran hijos de los españoles, que por muchas generaciones se fueron
asentando y poblando esos territorios, formaron un grupo tan numeroso y poderoso, que
acabó disputándole a la metrópoli el poder político haciéndose independientes. El
criollo durante el último tercio del siglo XVIII, a medida que adquiría riqueza y poder,
desarrolló una fuerte animadversión hacia los peninsulares y hacia la metrópoli, por las
causas que después veremos.
Ya desde el principio de la colonización hubo diferencias y matices entre peninsulares
y criollos que tendían a la separación. López de Velasco en 1574, cuando ya se habían
sucedido cuatro o cinco generaciones de criollos opinaba, que los españoles que nacen
el las Indias, salen ya diferenciados en la color y tamaño, porque todos son grandes y la
color algo bajo de acuerdo a la disposición de la tierra; y piensa que aunque no se
mezclen con los naturales se volverán en sus cualidades corporales y anímicas360.
Criollos y peninsulares blancos; pardos, negros e indios.
En general, los patricios criollos, vieron con gran disgusto la corriente inmigratoria a
las Indias, la llegada en tropel de inmigrantes de humilde nacimiento, procedente de la
Península, que se produjo a partir de mediados del siglo XVIII, burócratas,
comerciantes, hombres de negocios, oficiales del ejército que, por lo general, con la
experiencia preparación y trabajo, hacían dinero rápidamente, alcanzaban el ascenso
social muchas veces ayudados desde la administración. En general el nativo despreciaba
360
LÓPEZ DE VELASCO: Geografía y… Págs. 19 y 20.
172
al que acababa de llegar, al advenedizo, porque le supone una competencia en las
actividades y trabajos que podían proporcionar prestigio y ascenso social. Todos ven
mal al funcionario, un asalariado que nada arriesga en la vida mercantil e industrial, y
que además le aplicaba la política administrativa de la metrópoli, que consideraban
contraria a sus intereses. Los comerciantes criollos sentían odio hacia el monopolio,
porque debían aceptar del suministrador metropolitano las mercancías a un precio más
elevado que el internacional. Pero acaso, la principal rivalidad, a medida que el criollo
ascendía en la escala social, fuera la reserva que desde el principio de la colonia había
hecho la metrópoli de los altos puestos de la administración, para los españoles nacidos
en la Península, como el de capitán general o virrey. En los tres siglos de vida colonial,
solo hubo 4 virreyes criollos por166 peninsulares, y 14 capitanes generales por 588. La
iglesia fue más abierta, nombró obispos a 278 criollos, por 702 nacidos en España. Los
criollos tenían un inmenso poder económico, cada vez más divergente de los intereses
de la metrópoli, que debía tener presente la administración colonial, pero no tenían
poder político. Controlaban los cabildos, y además, accedieron en iguales condiciones
que los peninsulares, al sacerdocio, la abogacía y la milicia361.
La aristocracia criolla, vio desequilibrada su posición, además de por las causas
apuntadas, también por el crecimiento demográfico de las otras castas. Todo ello
engendraba una serie de problemas sociales que lesionaban la organización social, las
costumbres e intereses, atacando sus privilegios e influencia. La aristocracia, se
encontraba en la cúspide de la pirámide social, tenía un número reducido de miembros,
eran inmensamente ricos, formalistas en sus modales y clasista, limitando sus relaciones
sociales.
El desprecio hacia los españoles creció, cuando descubrieron a partir de la Paz de
Versalles y sobre todo desde 1789, su identidad americana: “Yo no soy español; soy
americano”362, les dijeron a Humboldt, motejando despectivamente a los peninsulares
de gachupines o chapetones. La ley de esclavos de 31 de mayo de 1789, hizo perder a la
aristocracia de las plantaciones su fe en la metrópoli, y combatieron el decreto porque
361
SUCRE REYES: La capitanía… Págs. 113 a 117; LYNCH, John: Las revoluciones
hispanoamericanas. Pág. 26. Barcelona 1976; PARRY, J. H. El imperio español de ultramar. 309, 310,
315. Madrid. 1970; PEREZ, Joseph: Los movimientos precursores de la emancipación. Pág. 13-16.
Madrid. 1977.
362
LYNCH: Las revoluciones hispanoamericanas 1808-1826. Pág. 9. Barcelona. 1976.
173
eran necesarios a la economía que practicaban363. La economía, fue uno de los factores
divergentes de última hora, que más influyó en la discordia. Los grandes plantadores de
tabaco, algodón, café, y sobre todo el cacao, que representaba más del 60 % de las
exportaciones, querían colocar sus productos en el mercado mundial y procurarse
importaciones más baratas; para eludir el monopolio, llegaron al convencimiento, de
que solo le quedaba la independencia.
El desprecio hacia los españoles creció, de forma explosiva, cuando las familias
criollas ricas, enviaron a sus hijos en viajes formativos por Europa, donde recibían
grandes atenciones en Paris y Londres, por parte de políticos, financieros, grandes
comerciantes e intelectuales, que se aprestaban a escucharles, con el fin de tender
puentes hacia el futuro control de las inmensas riquezas americanas364. Sirve de ejemplo
el caso de Simón Bolívar. En su segundo viaje a Europa, de 1803 a 1805, maduró la
idea de dirigir la independencia de América de los españoles, y así lo juro en Roma en
el Monte Sacro365.
Ahora comprendemos mejor, el proceso seguido por los criollos en su camino hacia la
independencia, desde la primera Junta de Caracas de 1808, cuando aun aceptaban la
existencia de una autoridad, en la Junta Central de la Península, hasta la Junta
Conservadora de los Derechos de Fernando VII, cuando invadida casi toda España por
los franceses en 1810, prescinden de las autoridades coloniales españolas –
administración y audiencia-, y aceptan solo la figura del Rey, convirtiendo al Cabildo en
el órgano de gobierno. El paso inmediato es la República.
Por su elevado número, con casi la mitad de la población de Venezuela en los años
inmediatos a la independencia, era el de los pardos, el grupo más importante. Los
pardos eran el producto del contacto prolongado de blancos, indios, y negros. Estos
hombres de sangre mezclada, mestizos, mulatos y zambos o zambaigos, se les
denominó con el nombre de pardos e incluía a toda persona que no fuera de raza blanca
pura, con los matices que aprobaba la riqueza366.
Sánchez Albornoz, en su obra sobre La población de América Latina, dice: “Los dos y
medio siglos de contacto, forzados las más de las veces, afectivos algunas otras, pero
asiduos siempre, habían llevado a cabo la miscegeneración de las tres estirpes que
363
PARRY, J. H: El imperio… Págs. 305, 309 y 310; LYNCH: Las revoluciones… Págs. 9 y 10.
PARRY, J. H: El imperio… Pág. 316-319.
365
MADARIAGA, Salvador: Bolivar. Págs. 132 a 147. Espasa-Calpe. Madrid. 1975.
366
SUCRE REYES: La Capitanía… Pág. 128; LÓPEZ DE VELASCO: Geografía… Pág. 22
364
174
habían convergido en el nuevo mundo”367. El mestizaje lo fomentó al principio la
corona, entre conquistadores e hijas de linajes reales aztecas e incas; pero el matrimonio
mixto, repugnaba a las convenciones sociales y no fue bendecido por la iglesia, de
donde se impuso el concubinato como forma de unión predominante, tanto para la unión
con indios como con negros. Lógicamente, al surgir los pardos fuera del matrimonio
bendecido se convirtieron en una casta aparte.
A mediados del siglo XVIII, el crecimiento prodigioso de los pardos empezó a
amenazar las posiciones de los blancos, detentadores de los privilegios, y comenzó la
resistencia, reforzando cada vez más los contrastes sociales basados en la pigmentación
de la piel. La aristocracia venezolana, dueña de la economía de plantaciones, con mano
de obra esclava y parda, fue quien se opuso decididamente al avance de la gente de
color, rechazó la ley de esclavos de 5 de mayo de 1789, ley de “gracias al sacar”, a la
educación popular, porque no quería perder sus esclavos. Las leyes tenían por objeto
destruir la línea que separaba las castas, e iba contra el poder de la aristocracia.
Cualquier concesión era mal vista por los blancos. Por la ley del 10 de febrero de 1795,
expedida en Aranjuez, el poder real concedía dispensa a algunos pardos para acceder a
la educación, recibir órdenes sagradas y ejercer el sacerdocio, ejercer funciones civiles
secundarias, también en algunos casos para vestir o casarse con blancas; la metrópoli
tenía que dar salida al poder que habían acumulado los pardos y que se tornaba
explosiva.
En la sesión celebrada el 14 de abril de 1796, el Cabildo de Caracas planteó el pleito
de las diferencias de castas, protestó contra la amalgama de blancos y pardos elevando
un informe al rey, en el piden se derogue la ley expedida en Aranjuez (febrero de 1795)
porque si se dispensara a los pardos y quinterones de la calidad que como tales le
dispensó el autor de naturaleza, quedarían habilitados para los oficios de la república,
propios de personas blancas. Se querrían mezclar e igualarse con los blancos y gentes
principales de distinción en la república y ante este sonrojo no habría quien quisiese
servir los oficios públicos como el de regidores y otros de la real hacienda, originándose
disensiones y turbaciones en las respectivas clases sociales368.
367
SÁNCHEZ ALBORNOZ, Nicolás: La población de América Latina. Pág. 143. Alianza Editorial.
Madrid, 1977.
368
SALAVERRÍA, José Maria: Bolivar El Libertador. Madrid. 1936. 3ª edición Espasa Calpe. En
Páginas españolas sobre Simón Bolivar. Ediciones de Cultura Hispánica. Madrid 1983. “Dos capítulos de
su biografía”. Págs. 44 y 45.
175
Sobre este tema el Cabildo concluía dicioendo que la abundancia de Pardos que hay
en esta Provincia, su genio orgulloso y altanero, el empeño que se nota en ellos por
igualarse con los blancos, exige por máxima de política, que Vuestra Majestad los
mantenga siempre en cierta dependencia y subordinación a los blancos, como hasta
aquí: de otra suerte se harán insufribles por su altanería y a poco tiempo querrán
dominar a los que en un principio fueron sus señores369.
Ahora comprendemos mejor, como los pardos de color, que eran hombres libres;
aquellos que en las faenas camperas de los hatos se convirtieron en llaneros, conducidos
por un caudillo singular, Tomás Boves, se alzaron contra sus antiguos amos por su
liberación, les desobedecieron, asesinaron a muchos, y derrotaron la república –
aristocrática- de Bolívar de 1811. Cuando por circunstancias políticas, los pardos se
pasaron a la otra orilla, se apartaron de España, aportaron la democracia a la república
venezolana que estaba naciendo.
Los negros formaban un grupo numeroso. Los esclavos como ya hemos apuntado,
ascendían –según los autores-, entre 60.000 y 87.000, y a este grupo más numeroso,
había que incluir los libres, que ascendían a 33.000, y los cimarrones. Los esclavos eran
los trabajadores imprescindibles de las plantaciones y estaban ligados a los propietarios.
El comercio o trata fue suprimida por la Junta Suprema de Caracas en agosto de
1810370.
Los indios aborígenes, se elevaban a la respetable cifra de 120.000, y constituían el
elemento preponderante de la mezcla de los 406.000 pardos. En la contienda no
representaron para realistas e independentistas, problemas apreciables, actuaron durante
algún tiempo en ambas formaciones hasta que se decantaron por los independentistas.
Defensa de Costa Firme.
Como no eran tierras especialmente ricas en productos de alto valor, y tenían débiles
rendimientos y recursos, dado la extensión de sus costas, la defensa de Venezuela fue
muy precaria, porque no se podía equipar una flota, que impidiera a los enemigos
acercarse a las costas y robar en los almacenes y depósitos de mercancías, de las
ciudades o puertos marítimos.
369
370
LYNCH, J: Las revoluciones… Págs. 30 a 32.
SÁNCHEZ ALBORNOZ: La población… Pág. 157.
176
La defensa militar de la Capitanía General de Venezuela durante los primeros años del
siglo XVIII, hasta la paz de Utrecht, nos presenta el panorama, como de falta de un
ejército organizado, con cuadros de mando capaces de imponer seguridad y disciplina a
los pueblos, que eran a veces invadidos por piratas y flotas enemigas. Se carecía de
fuertes para la defensa de los puntos más vulnerables de la costa, y de las armas más
elementales para la defensa personal, en una época en que las escuadras de Francia,
Inglaterra, Holanda y Dinamarca buscaban asentamientos en el área del Caribe y Tierra
Firme. Asegura la profesora Borges, que la difícil geografía “vino a representar la
principal defensa de la Provincia, y posiblemente a ello se debió que Venezuela no fuera
invadida por las distintas naciones que apetecieron asentarse en ella”371. Otro factor de
la de defensa, fue el tesón y el amor de los venezolanos por su territorio, que acudieron
con las armas a su defensa. En esos primeros y trágicos años, las fuerzas militares de las
Milicias compuestas por los paisanos encuadrados en la organización militar, prestaron
su servicio en todo el territorio. En total llegaron a organizarse treinta y tres compañías,
en toda la Capitanía General de Venezuela, y estaban integradas por hombres sin
distinción de clases. Es la época en que la Provincia se encontraba amenazada por la
flota anglo-holandesa372.
A lo largo del siglo XVIII, el gobierno español, impulsado por el crecimiento
económico y demográfico de Venezuela, procedió a levantar en los puntos más
vulnerables, fortalezas y castillos en el litoral caribe y en el río Orinoco, para frenar los
ataques de los corsarios y piratas que venían por mar de las posesiones de las Antillas
inglesas y de la Guayana holandesa. El Orinoco y sus numerosos afluentes, eran
navegables y permitían el acceso al centro del país, poniendo en peligro su posesión. En
ocasiones los particulares, con permiso del gobierno, y con caudales propios,
establecieron sistemas de defensa, a lo que contribuyó la Compañía Guipuzcoana, que
gozaba del privilegio de comerciar con Tierra Firme. Al principio del XVIII, un puerto
tan importante y estratégico como la Guaira, contaba para su defensa con 150
soldados373.
371
BORGES: Apuntes para la historia… Pág. 93.
BORGES: Apuntes para la historia… Págs. 87 a 93.
373
SUCRE REYES: La capitanía… Pág. 164. La Compañía
372
177
Después de la revuelta de Francisco León374, el gobierno, para restablecer el orden
seriamente comprometido, envió 1.800 soldados y poco después en 1749 y 1751 otros
contingentes. El regimiento de Caracas no se constituyó hasta el Reglamento Real de 6
de julio de 1768. Los gobernadores de Cumaná, Maracaibo, Guayana, Barinas y la isla
Margarita, podían adoptar medidas militares, pero siempre estaban bajo el orden
jerárquico superior de Caracas.
Las milicias, o servicio extraordinario en caso de peligro, llamaban a las armas a los
ciudadanos útiles entre 15 y 45 años. Fueron reguladas por un reglamento de 19 de
febrero de 1765. Además de los españoles, eran convocados al servicio de las milicias,
los mestizos, mulatos y negros375.
La defensa militar de la costa de Tierra Firme reposaba sobre seis puntos, el castillo
de San Antonio de Cumaná, el Morro de Nueva Barcelona, las fortificaciones de la
Guaira (con 34 cañones), Puerto Cabello, el fuerte de San Carlos en la desembocadura
de la laguna de Maracaibo y Cartagena de Indias. Después de esta última Puerto Cabello
es la plaza fortificada más importante”376.
Maracaibo, ciudad de 25.000 habitantes, era el centro estratégico y defensivo de una
amplia zona, que incluía a Barinas, Mérida, Trujillo, Coro, y otros territorios del
virreinato de Nueva Granada. También era el centro receptor de todas las mercancías de
su fértil cuenca, y su puerto el responsable del movimiento mercantil. Antes de empezar
la guerra de la independencia, tenía para la defensa cuatro compañías de línea y una de
pardos, más las milicias, en total 1.228 hombres.
La ciudad de Coro tenía 10.000 habitantes, estaba situada a la entrada de la península
se Paraguaná, en la proximidad del puerto de la Vela. Tenía un fortín de escasa
importancia, porque la zona era pobre y no tenía grandes recursos económicos. Era una
ciudad conservadora y realista a toda prueba. Fue la primera sede del gobernador de la
provincia de Venezuela hasta 1576.
Puerto Cabello era el punto mejor fortificado de la costa; contaba con una población
de 7.500 habitantes. Era el centro a donde afluían para su exportación los productos de
de la zona agrícola por excelencia, la de los valles de Aragua y el lago de Tacarigua; era
374
Francisco León, canario de la isla de El Hierro, se estableció en Barlovento, y fue el fundador de
Panaquire. Dirigió entre 1749-1751 el movimiento contra la Compañía Guipuzcoana y para la expulsión
de los vecinos. Diccionario historia de Venezuela. Págs. 669 y 670. Caracas 1988.
375
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 166 y 167.
376
HUMBOLDT: Viaje… Pág. 360. En SUCRE REYES. La Capitanía General de Venezuela. Pág. 168.
178
el depósito de la ciudad de Valencia, San Carlos, Barquisimeto, y San Felipe. Su puerto
esta situado en una espaciosa bahía encajonada, muy bien resguardada. Decía Humboldt
que no existía otro peligro para la entrada en el puerto más que los arrecifes de Punta
Brava y allí estaba apostada una batería de 8 cañones; hacia el oeste y el sudoeste se
hallaba un fuerte con cinco bastiones bien construido y las fortificaciones que
circundaban la vieja ciudad con una puerta grande fortificada que unía la ciudad vieja a
la nueva377.
Las instalaciones del puerto fueron mejoradas por la Compañía Guipuzcoana
perfeccionando las defensas. Cuando visitó Humboldt Puerto Cabello, no estaba en su
mejor momento: “Encontramos la plaza de Puerto Cabello en un estado de defensa poco
seguro. Las fortificaciones del puerto y el recinto de la muralla de la ciudad, que tiene
unos 60 cañones, exigen una guarnición de 1.800 a 2.000 hombres, y solo había a la
sazón 600…”. En caso de peligro recibía de Valencia, valle del Aragua y de San Carlos,
más de 3.000 hombres de milicias.
La Guaira era el puerto de la capital, de Caracas, solo servía como depósito y
embarcadero. El puerto estaba bien protegido por varias baterías, dos fortines y un
fuerte. Constituían la guarnición 840 hombres, más las tripulaciones de los barcos,
galeras, guardacostas y cañoneras. La ciudad tenía 6.000 habitantes. Los efectivos para
la defensa de la capital, Caracas, que estaba rodeada de elevadas montañas, ascendían a
3.438 hombres378. La población de Caracas al comenzar el siglo XIX se cifraba en
45.000 habitantes.
La ciudad de Barcelona tenía una población de 14.000 habitantes. Estaba situada a la
margen izquierda del río Nevera, y protegida por un fortín llamado del Morro, situado
en un promontorio de sesenta a setenta toesas de elevación, que dominaba la
desembocadura del río.
La ciudad de Cumaná tenía sobre 24.000 habitantes, y era la ciudad más importante
después de Caracas, fue la primera ciudad fundada en Venezuela. Gozó siempre de gran
importancia política y administrativa por ser la capital de la Nueva Andalucía, de la que
dependieron Barcelona y Guayanas hasta 1762. Las defensas naturales eran muy
grandes, pues los desembarcos enemigos eran frenados desde el fuerte que se
377
378
HUMBOLDT: Viaje… En SUCRE REYES. La capitanía… Pág. 169.
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 168-171.
179
encontraba situado en lo alto de un promontorio. Tenía para su defensa 671 hombres,
que con las milicias se elevaban a 2.926 hombres, blancos y pardos.
La isla Margarita, vivió en la primera época de la colonización, del desarrollo de la
explotación de las perlas, y cuando terminó esta ocupación, como su territorio era poco
apto para la agricultura fue prácticamente abandonada. Sin embargo la hizo prosperar su
situación estratégica, porque dominaba la navegación normal de Tierra Firme a la
metrópoli, y era una buena base, como después se demostró en posesión de los
independentistas. A su situación estratégica se debe la existencia de los fuertes de la
Asunción, Pampatar, y Juan Griego, que eran los tres puertos principales de la isla. La
población total en la guerra de la independencia de Venezuela, era de 14.000 habitantes,
con una elevada densidad, pues la isla solo tiene 961 km2. La composición de la
población era de 5.500 blancos, 2.000 indios, y 6.500 esclavos y libertos. La defensa
corría a cargo de una compañía de blancos de 77 hombres y cuatro de pardos de 110
cada una, con las milicias sumaban unos efectivos de 1.247 hombres.
El río Orinoco, la principal arteria del país, contaba con dos viejos fuertes, San
Francisco y El Padrastro, situados en Santo Tomás, la antigua capital. En Angostura
existían los de San Rafael y San Gabriel. La defensa estaba a cargo de 150 infantes y
100 artilleros. Lo completaban el cuerpo de milicias, 870 hombres. En Los Llanos había
solamente una compañía de 77 hombres379.
La Capitanía General de Venezuela contaba para su defensa un total de 13.126
hombres dependiendo de los siguientes centros: Maracaibo 1.215 hombres, de ellos 408
soldados y 810 de milicias; Valencia, Aragua y San Carlos, 3.110 hombres, 50 soldados
de caballería en San Carlos, y 3.060 de milicias; Caracas, 3.438 hombres, 1818 soldados
y 1620 de milicias; Cumaná, 2.916 hombres, 671 soldados y 2.245 de milicias;
Margarita, 1.247 hombres, 517 soldados y 730 de milicias; Guayanas, 1.120 hombres,
250 soldados y 870 de milicias; y Barinas con 77 soldados380. El cuadro distributivo de
de soldados y milicias por etnias era el siguiente:
379
380
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 168-171.
SUCRE REYES: La Capitanía… Págs. 163 a 173.
180
Blancos
Pardos
Total
%
Soldados
2.601
1.190
3.791
28.88
Milicias
5.770
3.565
9.335
71.12
Total
8.371
4.755
13.126
100
Al hablar de la defensa de los territorios, forzosamente debemos hacer referencia al
ejército colonial americano, y el papel e importancia que los criollos tuvieron en él, ya
que con esta base corrieron mejor por el camino hacia la independencia.
Cuando la conquista se transformó en colonización, y aparecieron en Europa las
riquezas que atesoraban los territorios americanos, que explotaba España en régimen de
monopolio, lógicamente despertó la codicia y el deseo de apoderarse de ellas por parte
de las otras potencias europeas. España se vio en la necesidad de defender aquellos
territorios, estableciendo un sistema militar estable. El sistema de defensa evolucionó en
hombres y costo, a medida que crecieron las riquezas y el aumento de la población
criolla, en que se basaba aquel progreso. Creció el ejército en tal medida en el siglo
XVIII, que la Administración tuvo que ponerse a su servicio, pasando a sus manos
muchos cargos tanto políticos como administrativos. La administración vivía
principalmente para que funcionara la Hacienda y la Defensa381.
Después de la segunda mitad del siglo XVIII, estuvo el ejército, en manos de la
oligarquía criolla, tanto por el número de sus efectivos, como de su participación en la
financiación. Si en un principio la metrópoli tuvo todo el peso de la defensa, desde la
dirección al coste económico, humano y logístico, con el paso del tiempo, el desarrollo
económico y demográfico del continente tomó tales dimensiones, que fue preciso
incluir en las obligaciones de la defensa a los criollos primero, y después a todas las
clases sociales. Sus aportaciones, incluía desde hombres a equipos, y financiación.
Lógicamente las clases acaudaladas contribuyeron de forma preponderante a la
formación de ese ejército americano, y a disponer en él, de los grados más elevados en
el mando y administración. Informa el profesor Marchena Fernández, a quien seguimos
en el tema, que “este transvase de responsabilidades a los criollos económica y
socialmente más representativos originó el basar la dominación española en un respeto a
381
MARCHENA FERNANDEZ, Juan: Oficiales y soldados en el ejército de América. Págs. 9 y 11.
Escuela de Estudios Hispanoamericanos: Sevilla. 1983.
181
la dignidad del Rey y a las instituciones que le representaban”382. Así la defensa
descansa más, en la presencia moral e histórica que representaba la ocupación colonial
durante tres siglos, que en la presencia material o física de la metrópoli.
El ejército de América al finalizar el siglo XVIII, expresa la realidad social de España
y América. En él se dan cita la nobleza española de diferente categoría, y las grandes
familias oligárquicas, los humildes labradores españoles y los desterrados de la fortuna,
junto con las clases bajas de la colonia.
Los altos oficiales como capitanes generales, gobernadores, tenientes de rey,
brigadieres, y coroneles, con algunos otros en las categorías inferiores eran españoles.
La gran masa de oficiales, capitanes, tenientes, alféreces y cadetes, eran americanos
criollos, como sargentos y tropa. Había sucedido, que al pasar progresivamente menos
aristócratas y nobles españoles al servicio del rey a América, se abrió la puerta a los
acaudalados criollos, cuyos hijos entraron de cadetes en las unidades acantonadas en sus
ciudades383. Así entraron en la oficialidad, muchos hijos de terratenientes y
comerciantes, de tal forma, que en 1800, los oficiales criollos representaban el 60 % de
la plantilla del ejército, por el 36,40 % de peninsulares, y un 3,50 % de extranjeros.
Las milicias se crearon ante la imposibilidad de guardar todo el continente con el
ejército regular peninsular. Se trataba de un ejército de reserva, formado en las
provincias, donde de acuerdo con su población se formaban los batallones con blancos,
pardos e indios, nombrándose oficiales y jefes hasta coroneles, a los acaudalados
terratenientes y comerciantes, a los que se les otorgaba ciertos fueros. El oficial de
milicias no era militar profesional, ni tenía preparación castrense, y no percibía sueldo;
tampoco tenía obligaciones de cuartel en su guarnición384. Todo el ejército de milicias,
aunque fuera más nominal que de hecho, lógicamente estaba en manos de los criollos.
Esta débil estructura militar se puso al servicio de los independentistas, cooperando con
diferente éxito.
El Ejército Real de América, debido a su estructura y composición, dejó de ser
operativo porque los oficiales criollos que tenían el mando directo de la tropa, se
pasaron a los independentistas como lo hizo también el hacendado o comerciante
criollo, coronel de un regimiento. Como la oligarquía criolla tenía un gran poder
382
MARCHENA: Oficiales y soldados… Pág. 5.
MARCHENA: Oficiales y soldados… Págs. 29 a 33.
384
MARCHENA: Oficiales y soldados… Págs. 79-80.
383
182
político, se apoderaron sin oposición de la Capitanía General y del gobierno de Caracas
en 1810. Al fallar el sistema en que se apoyaba el ejército colonial, la metrópoli tuvo
que enviar el Ejército Expedicionario del general Morillo en 1814.
4. Lorenzo en Cumaná (1816).
Reorganización de las guerrillas.
Terminó el año 1815 con los peores presagios para la misión pacificadora del Ejército
Expedicionario de Costa Firme. Con increíble rapidez, los jefes insurgentes derrotados
en 1814, levantaron guerrillas por todo el territorio venezolano que había sido teatro de
sus anteriores operaciones, y que conocían perfectamente, tanto en su geografía como
en los detalles de los vecinos que lo poblaban. En el pueblo venezolano, en tan poco
tiempo, se había producido cierta mutación en buena parte de ellos, y de seguidores
realistas, muchos se pasaron a los republicanos. A los campesinos no llegaba la
protección de las débiles guarniciones realistas, casi siempre situadas en la costa o
algunos puntos del Orinoco, quedando a merced de la propaganda y la presión de los
independentistas. El fenómeno Boves se había evaporado. En las ciudades, la fe en la
metrópoli se iba a resentir con la llegada de los nuevos gobernadores y jefes que
acompañaron a Morillo, porque no acertaron a pulsar los cambios que se habían
producido en la mentalidad de los venezolanos en los últimos años. Ciertas exigencias
de las nuevas autoridades y la dureza en sí de la situación, hicieron dudar a muchos
criollos cual sería la solución final del conflicto. Acerca del ambiente que se vivía en
Caracas y su provincia, el ministro interino de la guerra, Pedro Cevallos, comunicaba
reservadamente (1, abril, 1816) al general Morillo, los informes que le pasaba el capitán
general interino Salvador Moxó, describiendo el mal estado en que se encontraban, lo
poco que en ellos mejoraba el espíritu público, la intranquilidad por la diaria aparición
de reuniones de insurgentes en diferentes puntos, que huían ante la presencia de las
tropas Reales, pero talaban y devastaban aquellas hermosas provincias. Por estas
circunstancia habia destinado varias columnas y cuerpos volantes en diferentes
direcciones para persecución de los insurgentes y ayudar a los tranquilos habitantes de
esas zonas385.
385
RODRIGUEZ VILLA, Antonio: El Teniente General… Pág. 43.
183
La visión de los patriotas venezolanos de la situación para la ciudad y provincia de
Cumaná, que presenta historiador Baralt, es muy diferente. Las crueldades –dice-- se
habían despertado de forma extraordinaria, hasta en los oficiales instruidos e hijos de
honradas familias, acostumbrados a la guerra ordinaria, metódica y regular en Europa.
Gobernaban Cumaná, y celebraban sus triunfos con suplicios y muestras de crueldad de
los tiempos de Boves, Morales y Yañez. Hacían encarcelamientos y despojos
arbitrarios. El capitán de un bajel evitó tiraran al agua a cuarenta y tres personas; una
señora principal fue azotada públicamente por orden del coronel de Dragones Don Juan
Aldama386.
La relación entre españoles y venezolanos, se fue enrareciendo progresivamente, en
la provincia de Cumaná, a medida que los rebeldes fueron ocupando su territorio y
estrechando el cerco de la ciudad. El capitán Manuel Lorenzo, fue testigo del cambio
de situación, que se produjo en un tiempo increíblemente corto. El regimiento de
Barbastro de guarnición en tan amplia provincia se vio superado, y abandonó fuertes,
poblados y ciudades, retirándose a la ciudad de Cumaná para su defensa, como
último reducto de la zona.
Pérdida de Margarita
La isla de Margarita fue ejemplo de la unánime decisión de los rebeldes de luchar por
la independencia de Venezuela, y parece increíble, que una pequeña isla de 934 km2387,
situada a solo 25 kilómetros de la costa y con poco más de 14.000 habitantes, lograra
expulsar a los españoles de su territorio ese año, y fuera en la sucesivo el centro receptor
de todas las ayudas europeas y americanas a la rebelión, nido de corsarios y la base de
los futuros desembarcos en el continente de las tropas que allí se instruían y dotaban. La
pérdida del buque “San Pedro de Alcántara”, y la marcha de las demás unidades de la
flota de guerra a la Península, fueron la causa de la pérdida de la isla de Margarita, y de
que los insurgentes pudieran elegir los puntos de sus desembarcos sin que una flota Real
386
387
BARALT. Resumen… Pág. 320.
Diccionario Geográfico Planeta Agostini. Pág. 276. Barcelona. 1987.
184
se lo impidiera. El levantamiento de Margarita, “debe tenerse en cuenta como uno de los
que más influyeron en la Independencia de Venezuela”388.
Durante el gobierno de la isla por el teniente coronel Herraiz, de abril a junio de 1815,
no se produjo ninguna novedad. La sustitución en esa fecha por Urreiztieta, según los
historiadores venezolanos, cambió el comportamiento hacia los isleños, motivo que
aprovechó Arizmendi para levantar a la población en armas, y reducir al gobernador al
castillo de Santa Rosa, en Pampatar. Para sostenerse Urreiztieta, necesitó la ayuda del
brigadier Pardo, comandante de la provincia de Oriente, que acudió personalmente con
600 hombres. Arizmendi, defendió sus posiciones y esperó la ayuda de Bolívar.
Simón Bolívar, arribó el 25 de diciembre de 1815 a los Cayos de San Luís, república
de Haití, para preparar una expedición contra los realistas. Se entrevistó con el
presidente Petión que le prometió su ayuda con algunas condiciones. Creó en el puerto
de Los Cayos, un ejército de 250 hombres de desembarco, con 4.000 fusiles, una
imprenta, y otros pertrechos sin artillería. Bolívar, organizador y político, promovió en
Los Cayos una asamblea el 7 de febrero de 1816, a la que asistieron un gran número de
los jefes más caracterizados, como Mariño –jefe del estado mayor-, Soublette, Piar, Mac
Gregor, Briceño Méndez –secretario general-, Francisco Antonio Zea, Bermúdez,
Salom, Anzoátegui, Vélez, Chipea y Brion, un mulato de Curasao al que dieron el titulo
de almirante. Este los condujo en siete mercantes armados en guerra. El 2 de mayo
logro derrotar a una pequeña flota española que se le opuso a la altura de la isla de los
Frailes, desembarcando en la isla Margarita, en el puerto de Juan Griego, el 3 de
abril389.
Con la ayuda de Bolívar, los rebeldes isleños hicieron abandonar a los realistas el
castillo de Santa Rosa e intimaron la rendición de Pampatar. Aunque no lo
consiguieron, Bolívar, confiado en el éxito de las tropas de Arizmendi, abandonó
Margarita y pasó al continente. Los españoles resistieron en las fortificaciones de
Pampatar hasta el 3 de noviembre de 1816, en que inutilizados los pozos de agua por
Arizmendi, evacuaron la isla, marchando algunas tropas a Caracas, y el resto a reforzar
la guarnición de la sitiada plaza de Cumana390.
388
BARALT: Resumen… Pág. 321.
FERNÁNDEZ DOMINGO. Jesús Ignacio: Las campañas americanas del mariscal Morales. Pág. 160.
Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Madrid. 2003; BRICEÑO PEROZO. Mario:
Historia Bolivariana. Pág. 68. Los Teques (Venezuela). 1983.
390
BARALT: Resumen… Págs. 322 a 325.
389
185
Cuando Morillo conoció la dimensión de la insurrección de Margarita, desde el
cuartel general de Ocaña, les dirigió a los margariteños una proclama, en la que, a la vez
que culpa a Arizmendi de la sublevación general, les recuerda cual fue su
comportamiento con ellos y el castigo que les espera. Morillo les recuerda a los
margariteños la benevolencia con que trató a los rebeldes margariteños cuando ocupó la
isla sin vengar la muerte de los asesinos de los españoles. Esperaba su agradecimiento.
Ahora caería sobre ellos un castigo justo, que no afectaría a los inocentes y
arrepentidos391.
La ocupación de Margarita por los insurgentes, es el hecho más destacado de la
campaña de 1816. Primero, por lo que significaba humillar al Ejército Expedicionario,
demostrando que se le podía vencer. Segundo, porque harían de la isla, el más
importante centro de operaciones para atacar el continente. Tercero, porque servía de
ejemplo y guía a los patriotas venezolanos. Además de ese, otros hechos
importantísimos fueron la toma de la Ciudad de Barcelona, y el sitio de la plaza de
Cumaná.
En el continente.
Las operaciones sobre el continente, comenzaron el 1º de junio con el desembarco de
Bolívar en Carúpano, apoderándose de la plaza sin gran resistencia por parte de los
españoles que se retiraron a Cariaco. A Bolívar, como hombre de estado, más que
militar, le acompañaba la política. En Carúpano dio varios decretos. Por uno de ellos, se
llamaba a los negros a las armas, los cuales recobraban su libertad mediante la
indemnización de su valor a los propietarios. Es de suponer que esto no afectaba a
ningún propietario, porque la incipiente república no tenía un congreso para aprobarlos,
órganos de poder para llevarlos a cabo, ni un territorio donde aplicarlo. Este brindis al
aire, formaba parte del pago prometido al presidente Petión de Haití, por las ayudas y
servicios que éste le prestara392.
En la isla de Margarita le habían reconocido como autoridad suprema por parte de
Arizmendi, y ahora le reconocía Monagas. En Carúpano, por consejo del jurisconsulto
Diego Bautista Urbaneja, pidió la unidad de gobierno y la adhesión voluntaria a la
391
392
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General D. Pablo Morillo… Págs. 36-37.
FERNÁNDEZ DOMINGO, J. I: Las campañas… Pág. 160.
186
Asamblea del Norte, que inventó el Libertador para organizar la república. Para ampliar
sus contingentes, envió a Mariño a reclutar gente a Güiria, y a Piar a Maturin. Se calcula
que reunieron cerca de mil hombres, con los que se dispusieron a reanimar la lucha.
El gobernador de Cumaná, Tomás Cires, salió para contenerles, y el 19 de junio,
tomaron contacto con los rebeldes, pero estos se retiraron hacia otros frentes. En estas
salidas, según consta en la hoja de servicios participó el capitán Lorenzo393.
Bolívar podía elegir el desembarco en cualquier punto de la costa, entre los muchos
espacios que había entre las guarniciones. Éstas eran muy pequeñas, porque la mayor
parte del Ejército Expedicionario se encontraba en Nueva Granada. Arribó a la costa de
Ocumare, y una parte de los rebeldes conducidos por Soublette, fueron batidos por
Morales en Las Piedras, el 10 de julio, y les empujó hasta las cimas de Aguacate, donde
se le unió Bolívar con el resto del ejército. Ambos fueron batidos por Morales en
Aguacate el 13 de julio. En su retirada hacia Ocumare, el capitán Narciso López con
una compañía de cazadores de la Unión, y una compañía de cazadores de Valencia y
San Joaquín, atacó a Soublette, que llevaba 400 a 500 hombres, produciéndole un
severo castigo, con pérdidas de hombres y pertrechos. En su precipitado embarque,
abandonaron también a los heridos394.
Bolívar, con los restos del ejército, emprendió un peregrinaje que les condujo desde la
playa de Chuao hasta el Apure. Siempre combatiendo y siempre rechazado, llegó el 3 de
agosto a Santa María de Ipire, donde estaba Zaraza, continuando ambos hasta el pueblo
de San Diego de Cubrutica, donde formaron un ejército con los restos de las tropas de
Ocumare y la caballería de Zaraza y Monagas395.
Lorenzo en el sitio de Cumaná.
Con extraordinaria rapidez cayo en poder de los rebeldes toda la provincia de Oriente.
La derrota de los españoles en la batalla de Los Alacranes, abrió el camino para la toma
de Barcelona. Otra vez, la toma de esta ciudad, sirvió de motivo de propagandas dentro
393
BARALT: Resumen… Págs. 325-326.
RODRIGUEZ VILLA, Antonio: El Teniente General… Pág. 74; FERNÁNDEZ DOMINGO: Las
campañas… Pág. 161.
El capitán Narciso López, era un oficial venezolano al servicio de España. En las guerras carlistas,
mandó muchas veces, como brigadier, una división de caballería con diferente éxito, bajo el mando entre
otros, de los generales Manuel Lorenzo y Luís Fernández de Córdova. En 1850, dirigió una invasión de
Cuba, a favor de los anexionistas americanos, por lo que fue preso, y fusilado en 1851.
395
BARALT: Resumen… Págs. 337 a 335.
394
187
y fuera de Venezuela, y un acto de fe en el porvenir de la victoria. El 12 de septiembre,
Barcelona fue evacuada por las tropas realistas y con ellos emigraron numerosos
vecinos hacia Guaira, Unare y Cumaná, buscando el amparo de plazas menos
conflictivas. La toma de Barcelona, era la primera parte de la maniobra de los rebeldes
para tomar la plaza de Cumaná. Piar, que con este fin se encontraba en la zona de
Cumaná, llegó a Barcelona para hacerse con la dirección de las fuerzas. Aquí recibieron
pertrechos y artillería desde Margarita. Morales acudió con 3.000 hombres a la
recuperación de Barcelona, pero fue derrotado en la batalla de Juncal, teniendo que
retirarse a Orituco a reorganizar su división396. Jesús Ignacio Fernández Domingo, da la
cifra de mil veintidós infantes bajo el mando de Morales397, en la batalla de Juncal.
Los caudillos de Oriente, siguieron con su estrategia, y Bermudez ocupó los pueblos
de la costa de la provincia de Cumaná, como Yaguarapo, Río Caribes, Carúpano y
Cariaco, puntos que como podemos ver, estaban en continuo cambio de manos. Con
esta operación la ciudad de Cumaná quedaba sitiada. Con vistas a la ocupación de la
plaza de Cumaná, recogieron en la zona ocupada, toda clase de víveres ganado y
armamento. El 20 de septiembre, Mariño situó su cuartel general en Cautaro, como jefe
de operaciones sobre Cumaná, comenzando a hostilizarla en esta fecha.
En el ínterin de estos preparativos, llegó Bolívar al puerto de Güiría el 16 de agosto,
siendo mal recibido por los caudillos orientales Mariño, Bermúdez y Piar, tomando
como pretexto el abandono de la operación de Ocumare. Nadie le va a negar a Bolívar
ciertas llamaradas de estratega, pero en esta primera salida a campaña, no le acompañó
la inspiración, y ahora su llegada, a la hora del triunfo les molestaba, sobre todo a
Mariño que era el jefe natural y líder de la provincia de Oriente. Bolívar abandono el
horizonte y marchó a Puerto Príncipe, aquí se le unieron una serie de oficiales italianos
del antiguo ejército de Bonaparte, y con ellos regresó a Juan Griego el 28 de septiembre;
el día 30 estaba en Barcelona donde tomó el mando de las tropas. De aquí había
desaparecido Mac Gregor, y Piar prefirió marchar a la Guayana con 1.500 hombres398.
Con el mando de Bolívar, no progresaron más las operaciones, ni hubo batallas
señaladas, solo ataques de los revolucionarios y contraataques o respuestas de los
realistas según se desprende de la hoja de servicios del capitán Lorenzo: “Sitio de la
396
BARALT: Resumen… Págs. 337 a 342.
FERNÁNDEZ DOMÍNGO: Las campañas… Pág. 163.
398
BARALT: Resumen… Págs. 343,344, 345.
397
188
plaza de Cumaná desde el 14 de Septiembre hasta el 20 de Diciembre; y en las salidas
que se hicieron de la plaza”399.
En ese año de 1816, los insurgentes, Cedeño desde su base del Hato del Tigre con
1.300, ayudado por Piar con 1.500, en el mes de noviembre invadieron la Guayana.
Empezaba dibujarse en esa zona la figura del caudillo llanero Páez, que derrotó en la
batalla de Yagual a López, pero no pudo tomar San Fernando del Apure, que defendía el
brigadier Ramón Correa400.
Lorenzo en Cumaná, frente de Barcelona (1817).
Terminada la campaña pacificadora en Nueva Granada, le urgía a Morillo volver a la
Capitanía General de Venezuela, de donde recibía informes inquietantes sobre la
situación política y militar: “… tuve noticias sinceras y exactas del estado en que se
hallaba; no era la misma Venezuela que yo había dejado con fuerzas suficientes para
mantener la integridad”401.
¿Cual era la situación real? Se había perdido la isla de Margarita, y la provincia de
Cumaná excepto la capital, la ciudad de Barcelona era el centro de operaciones
rebeldes, con vistas a ocupar Caracas –opción de Bolívar-, y la plaza de Cumaná, que
asediaba Mariño. Eran dominios de los independentistas las llanuras de la provincia de
Caracas; los valles del Cauca y del Arauca donde Páez imponía sus respetos; y la
Guayana era dominio de Piar. Puede decirse que ocupaban otra vez las mismas
posiciones que tenían antes de 1814, antes de ser derrotados por Boves y Morales. Peor
era todavía la situación moral, España había perdido los afectos de parte de la población
venezolana que le seguía fiel; los llaneros se habían pasado al campo de la
independencia 402.
Es opinión de los tratadistas más afectos a Bolívar, que su obsesión por la posesión de
Caracas, sus recursos y hombres, fuera la causa de muchos errores en su carrera militar.
En este caso, a su llegada a Barcelona incurrió nuevamente en ese proyecto.
Los rebeldes dominaban la provincia de Cumaná, y Barcelona se convirtió en su
centro de operaciones en el norte del país bajo el mando de Bolívar, quien puso en
399
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
BARALT: Resumen… Págs. 346, 355 a 359.
401
BARALT: Resumen… Pág. 375.
402
BARALT: Resumen… Pág. 375.
400
189
marcha su plan, en contra de la opinión de los caudillos orientales, Mariño y Bermudez,
que con mayor número de tropas actuaban sobre Cumaná. No obstante, Bolívar, creyó
posible, a la vista de los escasos efectivos realistas que tenía enfrente, algunos indígenas
de Piritu al mando del capitán Jiménez, que era la ocasión de ocupar Caracas. Penetró
en la provincia, pero fue derrotado en Clarines, por las tropas del brigadier Francisco
Real –compuesta por novecientos indios al mando del competente Jiménez-, teniendo
que refugiarse en Barcelona. De vuelta, derrotado, se dedicó Bolívar a poner en defensa
la ciudad de Barcelona, fortificando el convento de San Francisco, con seis cañones
pasados de los navíos de Brión, para refugiar a la ciudad en la ciudadela improvisada.
Buscó la cooperación de Mariño y tuvo que aceptar sus condiciones. Considerando la
ciudad una ratonera, objetivo de las tropas reales más numerosas que las suyas, después
de los combates de febrero, Bolívar marchó a la Guayana el 21 o el 24 de marzo
dejando a Freites al mando de las tropas403.
Una división española de 3.500 hombres de todas las armas, a las ordenes del brigadier
Pascual Real, penetró en la ciudad de Barcelona el día 8 de febrero, y después de una
dura pelea en la que perdió más de 300 hombres, se retiró por la noche a el Pilar al tener
noticias que se acercaban Bermúdez y Mariño para auxiliar a Bolívar. Bermúdez llegó
el día 9 y el 10 Mariño, reuniendo entre los tres jefes insurgentes más de 3.000 infantes
y 600 jinetes. Las tropas españolas se retiraron después a Piritu y Clarines en espera de
artillería pesada, pues Bolívar había fortificado con la suya el convento de San
Francisco.
En el ínterin, el coronel Aldama sustituyó en el mando al brigadier Pascual Real que
había sido destituido. El día 3 de abril, inició éste la ofensiva sobre la ciudad, y el 5
estaba en su poder a falta del convento. El día 7, batió el edificio con la artillería,
tomándolo por la noche, en el que perecieron la mayor parte de los defensores,
salvándose, las mujeres y niños que en el se encontraban. Aunque no se ejerció la
política de guerra a muerte con los prisioneros y heridos que se tomaron, parece ser que
la conducta de Aldama y sus tropas no fue ejemplar y sí, acaso cruel. En el fuerte fueron
hallados varios miles de fusiles, gran cantidad de cartuchos, y otros efectos que Bolívar
había traído del extranjero404.
403
404
MADARIAGA: Bolivar… Pág. 542; BARALT. Resumen… Pág. 364.
MADARIAGA: Bolívar… Pág. 543.
190
En la operación de la toma de la ciudad de Barcelona y del asalto al fuerte del
convento de San Francisco, o casa fuerte de Barcelona, tomó parte el capitán Manuel
Lorenzo con su compañía del batallón ligero de Barbastro405.
Manuel Lorenzo desde su puesto de guarnición en Cumaná, intervino el 19 de enero
de 1817, en los combates que rechazaron a los rebeldes en su intento de ocupar la plaza.
No volvieron a intentarlo durante el año, contentándose con tener inactivas una parte
importante del ejército que guarnecía la provincia de Oriente. El más importante
combate en que intervino en este año, fue su participación en el asalto al convento
artillado de San Francisco de Barcelona, la noche del 7 de abril. Y la última operación
digna de reseñar, fue la del 3 de agosto en la defensa del pueblo de Cariaco, centro muy
codiciado por ambos contendientes realistas y republicanos. Los pueblos de Cariaco y
Carúpano fueron tomados, los días 10 y 13 de junio, antes de la partida de Morillo para
la toma de Margarita.
Su hoja de servicios recoge el ataque del 19 de enero en la plaza de Cumaná; asalto de
la casa fuerte de Barcelona el 7 de abril; acción en las inmediaciones de Cariaco el 3 de
agosto406.
No terminan aquí las novedades en la vida militar del capitán Lorenzo durante ese año
de 1817. Con fecha del 23 de agosto es ascendido al grado de Primer Ayudante. Había
permanecido en el grado de capitán 2 años, 2 meses y 23 días. Ese mismo día 23 de
agosto fue destinado al regimiento de Clarines407, que estaba formado mayoritariamente
por venezolanos; las compañías al mando de Lorenzo estaban compuestas por indios en
su mayoria. El ascenso alcanzado, puede asimilarse al grado de comandante, que no
existía en aquella fecha.
Morillo en Margarita.
En el año 1817 se iban a producir dos hechos desfavorables a las armas españolas, las
pérdidas de la isla de Margarita y la Guayana. Las situaciones creadas por estas
circunstancias, iban a reconducir la carrera de Manuel Lorenzo. Con la pérdida de la isla
de Margarita y la Guayana, el territorio de la comandancia de Barlovento que iba a estar
bajo su mando, quedaba expuesto a la acción de los rebeldes, por ser el lugar necesario
405
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
407
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
406
191
de desembarco y comunicación entre la isla, la costa y la provincia del sur. Las
acertadas, actuaciones de Lorenzo desde 1918 hasta la sublevación revolucionaria de los
soldados en 1820, le sitúan como un jefe distinguido, en un ejército que había gastado
prácticamente los hombres de la expedición de 1815, y se encuentra sin jefes y oficiales
acreditados.
Cuando Morillo se reintegró a la Capitanía General de Venezuela tenía planteados
una serie de problemas de difícil solución. El más acuciante era la vuelta de la isla de
Margarita a la autoridad española, porque era el símbolo de la resistencia insurgente, y
un nido de corsarios, base de la escuadra sutil que bloqueaba las costas; también era su
centro de comunicación con las naciones de Europa que les reconocían y ayudaban.
Mucho se ha criticado la prioridad de Morillo por la operación de recuperación de la
isla Margarita. Para Salvador de Madariaga, el general Morillo abandonó a La Torre en
la defensa de la Guayana y fue, “no a donde su cerebro militar mandaba, sino a donde
su corazón lastimado le dirigía… … No era capaz de libertar su ánimo de la imagen
hipócrita y despreciable de Arizmendi”408 . Creemos por el contrario, que Morillo tomó
la medida estratégica más acertada, La Torre perdió la Guayana en una campaña
desgraciada cuando las disensiones entre los jefes rebeldes hacían las circunstancias
favorables.
El 13 de mayo, se reunió Morillo en El Chaparro, con las fuerzas de Aldama, y las de
Canterac que habían llegado al Morro de Barcelona: tres batallones de infantería, dos
escuadrones de caballería y una compañía de artillería. La división del general Canterac
iba con destino a Perú, y la retuvo Morillo, con vistas a su participación en la operación
Margarita.
Después de tomar una serie de puntos estratégicos en las costas de las penínsulas de
Araya y Paria, algunos ya mencionados, como Cariaco y Carúpano, los republicanos
fueron derrotados con pérdida de más de 150 hombres, armamento, ocho piezas de
artillería, y tres importantes jefes. Después zarpó el general Morillo hacia Margarita el
13 de julio, con un importante contingente de 3.000 hombres y desembarcó en Mangle
el día 15. El 23 ocupó Porlamar, y por el camino de los valles penetró en Pampatar el
día 24; se luchó denodadamente en el cerro de Matasiete, y fracasó en la toma de
408
MADARIAGA, Salvador: Bolívar. Pág. 552. Tomo I. Madrid. 1975.
192
Asunción. Quedó Morillo impresionado por la bravura y desesperación con la que se
batieron los rebeldes. El 1 de agosto se apoderó de Juan Griego409.
Sin que pueda comprenderse, Morillo evacuó la isla de Margarita el 17 de agosto,
cuando conoció la pérdida de La Guayana y la amenaza de Caracas. Ordenó el bloqueo
de Margarita, de las costas de Güiria y las bocas del Orinoco, para lo que pensamos no
contaba con la flota suficiente. Morillo había demostrado antes, y, también en esta
guerra, que era un buen táctico, pero un corto estratega. Para Madariaga fue correcta la
evacuación de Margarita. Se vio obligado “a hacer demasiado tarde lo que debió haber
hecho al principio”410.
Bolívar, después de abandonar Barcelona, marchó a la Guayana, que con Piar, la
convirtieron en la base más importante de los republicanos. Angostura, fue cercada por
Piar, y fracasado el cerco, marchó contra las misiones del Caroní, tomándolas y
haciendo presos a los 21 misioneros capuchinos, que fueron degollados por Lara, sin
que Bolívar castigara a los asesinos. La pérdida de las misiones que regentaban los
padres capuchinos catalanes, fue muy sensible para la Guayana, pues, quedaron en
poder de los rebeldes 47 pueblos, únicos centros de la región, bien dirigidos, ordenados,
productores de riqueza. Los indios se pasaron a los republicanos411.
Las tropas que regresaron de Nueva Granada, dirigidas por La Torre fueron derrotadas
en Mucuritas. La Torre, asistió a Angostura que se encontraba cercada, pero a la bajada
del río, Piar, ayudados por los espías que anunciaron su salida y recorrido, le derrotó en
la sangrienta batalla de San Félix o de las Misiones, donde varios centenares de
soldados realistas fueron degollados y ahogados en el Orinoco. Después del combate
naval de Pagallos en el Orinoco, en el que las naves españolas fueron derrotadas, La
Torre y el gobernador Fitgeralt, evacuaron Angosturas y Guayana Vieja. La Guayana se
había perdido, y Bolívar proclamó la ciudad de Angosturas como la capital de la
república de Venezuela412.
Todo esto sucedía a pesar del poco entendimiento entre los caudillos rebeldes en ese
momento. Los orientales con Mariño, después de la pérdida de Barcelona, establecieron
un congreso en Cariaco, con facultades legislativas, ejecutivas y judiciales. Fue
409
MADARIAGA: Bolívar. Pág. 552; BARALT: Resumen… Pág. 393.
MADARIAGA: Bolívar… Pág. 552.
411
MADARIAGA: Bolívar… Pág. 543; BARALT: Resumen… Págs. 373 y 374.
412
BARALT: Resumen… Págs. 381 y siguientes; MADARIAGA: Bolivar. Pág. 545.
410
193
nombrada capital la isla Margarita. Bolívar se impuso en la Guayana a Piar, que fue
preso, juzgado y fusilado413.
El balance de los acontecimientos de 1817, no podían ser más adverso a las armas
españolas. Se había perdido definitivamente el dominio de Margarita, de la que ya
hemos dicho su función, y la Guayana, que le daba el dominio del Orinoco y los
acercaba a Trinidad, un nuevo centro de aprovisionamiento. Quedaban muchos
territorios en poder de los españoles todavía, pero se había demostrado que las tropas
españolas eran insuficientes para su control. Pero, acaso, la pérdida más importante, era
la enajenación de la voluntad de los naturales; cada vez era más difícil encontrar
hombres para cubrir las bajas en el ejército.
5. Lorenzo en los departamentos de Barlovento (1818).
La provincia de Cumaná, objetivo rebelde.
En el año 1818, los españoles llevaron a cabo victoriosas campañas en todos los
frentes. En el oriental, se contaba con la firme posesión de las ciudades de Cumaná y
Barcelona, y desde ellos, se organizaron operaciones de éxito contra los intentos de
ocupación de la provincia por parte de los jefes rebeldes Mariño y Bermúdez.
Se encontraba al frente de la provincia de Cumaná como gobernador, el brigadier
Tomás Cires, que por medio de columnas volantes sostuvo con éxito numerosos
combates contra los insurgentes. Al final, sus esfuerzos, le dieron la posesión de los
centros estratégicos de la costa, como Cariaco, Carúpano, Güiria, o de la llanura de
Cumanacoa. La posesión de estos centros, cambiaron varias veces de manos durante el
año, debido al obstinado empeño de los combativos rebeldes.
Cumanacoa, era el principal centro de los republicanos desde donde partían los
ataques a las ciudades de Barcelona y Cumaná. Los españoles al mando de Arana, la
tomaron el 8 de enero, pero al no tener suficientes hombres para establecer una
guarnición fija, después de la operación de castigo, la evacuaron nuevamente, volviendo
a posesión de Montes. A la vuelta de Mariño de Margarita, en el mes de marzo, operó
sobre el puerto de Cariaco y lo tomó. El teniente coronel Jiménez, con una columna,
413
BARALT: Resumen… Págs.383, 384, 385, 399 y 400.
194
partió de Güiria y lo recuperó el 12 de marzo, teniendo que retirarse Mariño a
Cumanacoa. Jiménez murió de resultas de este combate en Cumaná.
Desde Cumanacoa, marchó Bermúdez sobre Cumaná, y Mariño sobre Cariaco.
Bermudez fue derrotado en Puerto Madera el 30 de mayo, y marchó a la Guayana.
Mariño tomó Cariaco, pero tuvo que evacuarlo y retirarse hacia Maturin414.
Lorenzo, comandante de los departamentos de Barlovento.
Manuel Lorenzo, participó con una columna volante del regimiento de Clarines en
todas las operaciones desde primeros de año, sobre Cumanacoa y los departamentos del
Barlovento. Muerto el teniente coronel Jiménez, comandante de esa área y del
regimiento, el brigadier Tomás Cires, gobernador de Cumaná, tuvo el acierto de
nombrar el 16 de marzo, comandante general de los departamentos de la costa de
Barlovento, al primer ayudante Manuel Lorenzo.
Los departamentos de Barlovento eran los territorios más codiciados por los rebeldes,
por encontrarse en ellos los puertos naturales de desembarco de sus hombres y
pertrechos desde la isla Margarita, a pocos kilómetros de la costa. El territorio
comprendía las penínsulas de Araya y de Paria, y en ellos se encontraban los puertos de
Cariaco, Carúpano, Río Caribe y Güiria. Este nuevo cometido de Lorenzo, le hizo
despegar en su carrera militar.
Desde la Guayana, con tropas allí organizadas, volvió Bermúdez al teatro de
operaciones de la península de Paria. Transportado por la escuadra rebelde, al mando de
Antonio Díaz -que el año anterior había derrotado a las naves españolas en Pagallos-,
forzaron las bocas del Orinoco, y desembarcaron en la Güiria, que después de dos días
de combate tomó el 25 de agosto.
La guarnición de la Güiria, estaba a las órdenes del primer ayudante Manuel Lorenzo,
quien sostuvo en los días 23 y 24 de agosto, dos empeñadas acciones, logrando los
rebeldes, al final, sitiarle en el fuerte. Al amparo de la noche, logró Lorenzo evadirse
con sus hombres, y después de una penosa retirada de seis días y más de 120
kilómetros, llegó a Río Caribes415. Las operaciones que a continuación se desarrollaron,
permitieron destacar a Manuel Lorenzo como uno de los jefes de batallón más
414
415
BARALT: Resumen… Págs. 422 y siguientes.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
195
destacados de la cuarta división, al que tendrían presente en lo sucesivo para ocupar
puestos de responsabilidad.
De la Güiria, con ayuda de los barcos que le habían facilitado la toma de este puerto,
Bermúdez, intentó sorprender la pequeña guarnición de Río Caribes los días 12 y 13 de
octubre, pero fue derrotado por Lorenzo y obligado a refugiarse en la isla de
Margarita416. La operación de Bermúdez, debía haberse combinado con la de Mariño
sobre Cariaco y Cumaná, de acuerdo con un plan establecido417.
La hoja de servicios de Manuel Lorenzo, dice sobre estas operaciones:
“En 23 y 24 de agosto sostuvo con la guarnición de Güiria a sus órdenes, dos
empeñadas acciones, salvándola al abrigo de la noche ya sitiada en el fuerte,
emprendiendo unas retirada de seis días, la más penosa, atravesando un país
desierto hasta la llegada a Río Caribes, punto en el que fue atacado los días 12 y 13
de octubre, por las mismas fuerzas a las órdenes del Cabecilla Bermúdez con trece
buques de guerra, logrando al fin la victoria, haciéndole reembarcar después de un
obstinado fuego de nueve horas el mismo día con casi la total pérdida de su
expedición, cogiéndole ciento y tantos prisioneros, dos cajas de guerra, un corneta,
una bandera y mil quinientos fusiles; obteniendo por estas cuatro acciones el grado
de Teniente Coronel con fecha del 20 de Octubre”418.
Había transcurrido 1 año, 1 mes y 27 días desde su último ascenso, y ahora alcanza
el empleo de teniente coronel, que lo capacita para mandar unidades superiores; a
partir de este momento, va a figurar en puestos de mayor responsabilidad como
comandante de nuevas misiones.
Informe de Morillo.
La acción de Río Caribes, es una señalada y brillante operación, en la que un jefe
subalterno del ejército realista, derrotó al segundo jefe de la insurgencia del frente
oriental de la república, causándole grandes pérdidas en hombres y material, por muy
pocas de las propias. Este hecho de armas, fue trasladado por el general Morillo en un
informe al ministro de la Guerra, apareciendo el nombre de Manuel Lorenzo por vez
primera, en los informes del general. El gobernador de Cumaná Tomás Cires dio cuenta
detallada a Morillo, de la acción victoriosa del ayudante mayor del batallón Clarines
416
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicio.
RODRIGUEZ VILLA. A: El Teniente General… Págs. 360-361.
418
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
417
196
Manuel Lorenzo el día 14 de noviembre en Río Caribes sobre Bermúdez jefe de los
rebeldes en Oriente, dando cuenta de la bajas causadas al enemigo y de las armas y
pertrechos tomados419.
Continuó Lorenzo las operaciones en su sector, y, en los días 26 y 27 de octubre, con
su batallón de Clarines, derrotó al coronel rebelde Sanciar Fuset, al que cogió prisionero
con ochenta hombres de su unidad420. Las operaciones en ese sector mejoraban
notablemente, recuperándose las pérdidas del año anterior. A esta importante operación,
que suponía la eliminación de una importante unidad y su coronel jefe, se uniría la
participación en la derrota de Mariño que le supondría una nueva cita ante el ministro.
Lorenzo a partir de estas victoriosas acciones, ocupará un puesto distinguido en los
mandos de la división destinada a la defensa del frente Oriental.
Batalla de Cariaco y derrota de Mariño.
El general Mariño, no permitía que en su sector ningún otro jefe se le adelantara, y
menos ahora, que Bermúdez se había sometido a la dirección política y militar de
Bolívar y podía superarle en la dirección de su zona; acaso por eso no combinaron sus
actuaciones a pesar de tenerlo así establecido, y facilitó la derrota de Río Caribes.
En Maturin, Mariño organizó una fuerte columna de 1.500 hombres y dos piezas de
artillaría, con la intención de atacar Cumaná, siguiendo la ruta de Cumanacoa. Pero,
decidió tomar primero Cariaco, Carúpano y Río Caribes, y caer seguidamente sobre
Cumaná. De Maturin siguió el camino de Caripe, San Francisco y Santa Cruz,
marchando hacia su objetivo en un momento en que las tropas españolas, estaban
desplegadas y muy atentas en aquella zona, debido a una correspondencia interceptada
que permitió el conocimiento de los objetivos. El 31 de octubre, las tropas españolas del
teniente coronel Noguera, le recibieron en el pueblo de Cariaco, y por la espalda fueron
atacados por los hombres del batallón del Clarines y paisanos en número de 400, que
había reunido el comandante Lorenzo. La derrota de Mariño fue total y se
contabilizaron muchos muertos –que calcularon en 300- y prisioneros, huyendo
precipitadamente con los pocos hombres que le quedaban a Maturin. Esta jornada es una
de las más gloriosas de las armas españolas, que tuvieron lugar en Venezuela en aquella
419
420
RODRIGUEZ VILLA: EL Teniente general… Págs. 619, 620 y 621.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
197
época421. Este revés contrarió mucho a Simón Bolívar, que desde el Orinoco se disponía
a pasar a las operaciones del sitio de Cumaná, teniendo que regresar a Angosturas422.
El general Morillo, con fecha 18 de noviembre, en su parte al ministro de la guerra, le
hace una extensa descripción de la acción en que fue derrotado Mariño en Cariaco, con
la participación decisiva del teniente coronel Manuel Lorenzo. El gobernador de
Cumaná Tomás Cires ante la ofensiva que esperaba sobre Cumaná, reunió en torno a
Cariaco el mayor número de tropas de que disponía de tierra, así como lanchas y
faluchos armados en corso para potenciar las débiles fuerzas sutiles. Entre las tropas
citadas se encontraron las del “activo y celoso comandante del distrito de Carúpano D.
Manuel Lorenzo”, al que había pasado un oficio para que acudiera con todas fuerzas
que hubiera reunido entre el paisanaje, dejando cubierto Carúpano por si era esa la ruta
que seguía Bermúdez. La misión de Lorenzo era acercarse a Casanay para impedir que
Mariño penetrara en Carúpano y si se dirigía a Cariaco le cargara por la espalda. Manuel
Lorenzo se acercó con 400 paisanos armados. Cuando atacaron Mariño, Montes y
Cedeño las posiciones realistas, Lorenzo de cuerdo con el papel que le había asignado el
gobernador Cires, les atacó por la espalda contribuyendo decisivamente al triunfo. Los
rebeldes tuvieron 100 muertos y dejaron en el campo 400 fusiles, caballos y otros
pertrechos423. Lorenzo empezaba a distinguirse y a tomar conciencia de su capacidad
para reunir elementos para el combate y para la seguridad de su distrito; sabía que
habían empezado a fijarse en sus cualidades.
El oficio al ministro de la Guerra nos ha permitido conocer las complejas medidas que
se tomaron con vistas a una operación militar esperada. Segundo, los precarios medios y
fuerzas con que contaba el jefe de la división, comandante de la provincia ce Cumaná,
para tan importante encuentro. Tercero para mostrar el aprecio que le merecía el
teniente coronel Lorenzo al general en jefe de su gobernación y comandancia. Cuarto,
porque el documento nos descubre a Lorenzo, y califica algunas facetas de su
personalidad militar, “activo y celoso”. En quinto lugar hay que hacer constar el sentido
de la oportunidad que adornaron a Lorenzo, al encontrarse en la guerra de Costa Firme,
haciendo frente a dos maniobras ideadas y elaboradas por Bolívar , esta, para la toma de
Cumaná e ir después hacia Caracas, y la maniobra de diversión de Carabobo que
veremos en su momento.
421
RODRIGUEZ VILLA: El teniente General… Págs. 361-362.
BARALT: Resumen… Págs. 428-429.
423
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 621 a 623.
422
198
Bolívar escribió a Páez (5 de octubre) recordándole el oficio que le había enviado el
29 del mes anterior con el plan de operaciones que había elaborado sobre Cumaná, y le
ordenaba los movimientos que debía hacer en consecuencia. Él, marchaba a
inspeccionar la brigada de Monagas, a recoger ganados y medios, y conducirlos a la
plaza de Cumaná, donde según instrucciones, debían encontrarse las divisiones de
Mariño y Bermudez, obrando de acuerdo con la escuadra de alta mar y las fuerzas
sutiles: “En Cumaná dirigiré el sitio y el bloqueo para el que están dadas las
órdenes…”424. El 1º de noviembre, Bolívar se movía desde Angostura, para dar
cumplimiento a su programa. El día 4, en Guanaguana, cerca de Maturín, recibió
Bolívar la noticia de los fracasos de Bermudez en Río Caribes el 15 de octubre, y de
Mariño en Cariaco el 21 del mismo mes. La derrota de los jefes orientales implicó el
fracaso de la concentración sobre Cumaná, y el derrumbe de los planes de Bolívar en
orden a la incursión sobre la costa, y el de la coordinación de los dos frentes activos,
sobre los flancos del Apure y Centro.425
La actuación del teniente coronel Lorenzo, en la victoriosa batalla de Cariaco que
derrotó al general rebelde Mariño, acapara el primer puesto en las citas entre los jefes
que concurrieron a ella, después del comandante de la operación teniente coronel
Nogueras de Estado Mayor. Desde su puesto de observación en Casanay, a poco más de
15 kilómetros al oriente de Cariaco, le permitió caer sobre el enemigo por la espalda,
con la precisión y determinación que se le había ordenado. Su destacada actuación,
aparece muy abultada, en la hoja de servicios de Lorenzo:
“El día 31 del mismo con una columna compuesta de ciento cincuenta soldados
de su batallón, y hasta el número de cuatrocientos paisanos, derrotó completamente
la división de los cabecillas Mariño y Montes, compuesta de mil quinientos
hombres en la ciudad de Cariaco, cogiéndole novecientos fusiles, dos banderas, un
cañón, ocho cajas de guerra, ochenta caballos, y dos cornetas, con un número
considerable de muertos y prisioneros”.426
En las operaciones contra Cumaná y su provincia en el año 1818, solo intervinieron
los jefes rebeldes orientales Bermúdez y Mariño con fuerzas menos numerosas que
en otras ocasiones. La pérdida por éstos de las batallas de Río Caribe y Cariaco
frustró la maniobra de Bolívar para operar sobre la costa para coordinar con los otros
424
IRIBARREN CELIS, Lino: Boyacá en el pensamiento y en la acción de Bolivar. En La Campaña
Libertadora de 1819. Pág. 293. Academia de la Historia de Venezuela. Caracas 1970.
425
IRIBARREN CELIS: La Campaña… Pág. 294.
426
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
199
frentes del Apure y del centro, donde los insurgentes fueron batidos por Morillo, La
Torre y Morales.
Los otros frentes, nuevas batallas.
El año 1818, fue el último en que la victoria acompañó generalmente a las armas
españolas. Debemos resumir aquí las operaciones en los otros frentes de guerra de
Venezuela, que enfrentaron a Bolívar y Morillo, para completar el plano de la guerra y
valorar por contraste la guerra en Cumaná y Barlovento. En los encuentros, la caballería
insurgente se mostró superior en número y en decisión, venciendo y dispersando
generalmente a la realista, pero la infantería, se mostró invulnerable a esa arma, y
consiguió las victorias españolas.
Para los historiadores venezolanos, la campaña de 1818, fue bien concebida por
Bolívar pero mal ejecutada. El plan consistía en un avance rápido y por sorpresa sobre
el centro, invadiendo las ricas comarcas de donde los realistas sacaban sus recursos y
subsistencias. Había que emprender una guerra ofensiva empleando todos los recursos
que poseían en ese momento427.
Funcionó en principio la primera parte de su estrategia, con el avance de forma
impetuosa y por sorpresa de los rebeldes, que arrollaron diversas guarniciones de los
realistas y las hicieron retroceder e incluso huir. Bolívar, con un poderoso ejército
compuesto por 2.000 infantes, 2.600 jinetes y 4 piezas de artillería, sorprendió a
Morillo, y el 12 de marzo lo encerró en Calabozo.
Esperaban los insurgentes hacer salir a Morillo a luchar en el llano por falta de
subsistencias, momento en que sería batido por la caballería rebelde muy superior en
número, moral y táctica. Junto a Calabozo, había sido derrotado el regimiento de
Húsares de Fernando VII. El día 15 por la noche, inició Morillo la retirada dirigiéndose
hacia El Sombrero, a donde llegó con mínimas pérdidas a pesar de haber sido alcanzado
por la caballería rebelde en la llanura de Urosa. Ésta se detuvo aquí, porque en el terreno
montañoso, la infantería española era sin igual. Se animó Bolívar y atacó, librándose la
batalla a orilla del río Guarico, al pie de El Sombrero, siendo derrotado con numerosas
pérdidas. Morillo pudo continuar con su hábil retirada hacia Villa del Cura, donde llegó
427
DUARTE LEVEL, Lino: Cuadros de la historia civil y militar de Venezuela desde el descubrimiento
hasta la batalla de Carabobo. Pág. 301. Madrid 1917.
200
el día 23, y, finalmente a Valencia. La brillante retirada de Morillo la llevó a cabo con
dos batallones de “Navarra”, dos de “Unión” y uno de “Castilla”, sin caballería. Desde
Valencia ordenó a la división situada en San Carlos que se le uniera, y a la de Caracas
con el general La Torre que se situara en las Cocuisas, en el camino de Victoria a
Caracas428.
Después de El Sombrero, Bolívar convocó una junta de generales en el Hato de San
Pablo. Urdaneta y Páez, fueron del parecer de ocupar las llanuras con San Fernando del
Apure y Casanare, porque Morillo no tenía caballería para sostenerse en el llano.
Bolívar se decidió por ocupar el valle de Aragua y Caracas429, e inició su maniobra
ocupando Villa del Cura, Maracay y la Cabrera para encerrar a Morillo en Puerto
Cabello. En la Cabrera, Morillo, sorprendió y derrotó las unidades de caballería de
Zaraza y Monagas, salvándose pocos infantes; perdieron 500 hombres. A causa de esa
derrota, se encontró Bolívar en grave situación en medio de Morillo y La Torre,
retirándose por Victoria y Villa del Cura a la quebrada de Semen, donde hizo frente a
los españoles. Iniciada la acción por Morales que contaba con unos 3.200 hombres, se
presentó Morillo por la espalda con el regimiento de “Unión”, los “Pardos de Valencia”
y un escuadrón de caballería, destruyendo buena parte del ejército de Bolívar. Éste dejó
en el campo de batalla, entre otros pertrechos, el archivo, los papeles del Estado Mayor,
900 fusiles, 100 cargas de municiones, 2.000 caballos, 400 muertos, 40 oficiales, y unos
500 heridos430.
La Torre, tomó el mando de las tropas españolas por estar herido Morillo, y evacuó
Calabozo, por falta de caballería. Tomada por Bolívar la plaza, marchó a El Rincón de
los Toros, donde fijó su cuartel general. La noche del 16 sufrió Bolívar un atentado,
donde murieron su capellán y los coroneles Salcedo y Galindo. El día 17, los
venezolanos fueron completamente derrotados, pereciendo la mayor parte de la
infantería, con más de 150 prisioneros, cuyos jefes fueron pasados por las armas431.
En Cojedes, sufrieron los republicanos una nueva derrota, tan dura como la de Semen.
El general La Torre batió a Anzoátegui y Páez, debiendo retirarse éste apresuradamente
428
DUARTE LEVEL: Cuadros de historia civil… Págs. 301 y 302.
BARALT: Resumen… Pág. 411.
430
DUARTE LEVEL: Cuadros de historia civil… Pág. 303; PEREZ DÍAZ Lucila de. ACADEMIA
NACIONAL DE LA HISTORIA DE VENEZUELA: La batalla de Boyacá su importancia militar y
política. Pág. 320. En ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA (Venezuela). La Campaña
Libertadora de 1819. Caracas. Año 1970.
431
BARALT: Resumen… Págs. 415-418.
429
201
a el Apure. En San Fernando del Apure encontró Páez a Bolívar, acogido allí después de
la desgraciada acción del Rincón de los Toros. Cedeño tuvo que evacuar Calabozo al
acercarse Morales, que lo siguió y alcanzó cerca de la Laguna de los Patos, derrotándolo
completamente. Bolívar mandó juzgar a los jefes de esta división porque juzgó
inconcebible la derrota de fuerzas tan superiores, por la pequeña agrupación de
Morales432.
Con las batallas de Cojedes y Cerritos de los Patos se dieron fin a las campañas
afortunadas del año 1818; las lluvias de invierno acantonaron, al primer batallón del
Valencey en Valencia, y después en Nirgua a causa de la fiebre amarilla. El batallón de
Barbastro fue diseminado entre Barcelona, Caracas y la defensa de la escuadrilla Real.
La segunda división se conservo en Cojedes. A pesar de los triunfos realistas, los
republicanos aumentaban continuamente sus partidarios; en el mes de septiembre se
sublevaron y unieron los de Ospino, Arure y Guanare433.
El general Morillo le resumía al virrey Sámano, los triunfos de la campaña de 1818,
que con las excepciones de Margarita y Guayana, quedaba reducida Venezuela a la
misma situación que tenía en 1810, y 1814. Creía Morillo que con las siete brillantes
victorias de El Sombrero, Maracay, La Puerta o Semen, Ortiz, Rincón de los Toros, San
Carlos y Cojedes, había eliminado a más de 3500 rebeldes, con la mayor parte de sus
caudillos más famosos, jefes y oficiales. Que pasarán de 2.500 fusiles, 12 banderas, 200
cajas de municiones, parques, armerías y cuantos efectos de guerra que habían podido
reunir en más de un año. Hemos cogido más de 3.000 caballos y de 1.000 mulas. Era
muy importante la captura del Estado Mayor de Bolívar, con sus jefes, cartas, papeles e
instrumentos, la Secretaría del mismo, sus equipajes, correspondencias, y el mismo
Bolivar en camisa se salvó de milagro en la oscuridad, en la sorpresa del Rincón de los
Toros. Habían muerto la mayor parte de los generales y más de 40 coroneles, hallándose
atravesado de un balazo el bárbaro asolador del Apure, José Antonio Páez434.
Bolívar respondió (15 de agosto) con una proclama: “Ningún poder humano, puede
retardar el curso de la naturaleza, guiada por la mano de la Providencia….”435.
432
FERNÁNDEZ DOMÍNGO: Las campañas… Pág.169; BARALT: Resumen… Págs. 419-420.
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Pág. 360 y 365.
434
PEREZ DÍAZ, Lucia de: La Batalla de Boyacá… Págs. 320-321.
435
L. DE PEREZ DÍAZ: La Batalla de Boyacá… Pág.
433
202
6. Lorenzo en Barlovento (1819).
Lorenzo en las bocas del Orinoco.
El año 1819, fue trágico para las tropas españolas, y marcaría el declive imparable de
la presencia de España en el Virreinato. Se acusaría el desgaste material y moral de las
tropas españolas, a causa de la frustrada campaña del Apure, y la derrota sufrida en
Nueva Granada, en la batalla de Boyacá, el 7 de agosto.
Las acciones del teniente coronel Lorenzo en esta campaña fueron menos
significativas que en el año anterior, donde la derrota de Bermúdez en Río Caribes, fue
la causa de que éste abandonara las conquistas de Barcelona y Cumaná436. Se redujeron,
como veremos después, a rechazar pequeñas incursiones de los rebeldes sobre los
puertos de la península de Paria, donde destacaban Carúpano, Río Caribes y la Güiria.
Su actuación se extendió hasta las bocas del Orinoco, con los esquifes de guerra que
armó, para hostilizar el comercio que hacían los rebeldes desde la Guayana con las
colonias extranjeras437.
Este servicio en las bocas del Orinoco, le permitió a Lorenzo conocer cierta
información comprometedora para los norteamericanos y Bolívar, mientras vigilaba a
una corbeta de guerra de los Estados Unidos, fondeada allí durante algún tiempo.
Morillo remitió la comunicación al ministro el 29 de octubre de 1819. El brigadier
Cires le envió la declaración que le habían hecho al teniente coronel Manuel Lorenzo;
un aviso que le llegaba del secretario del gobernador de Trinidad, que tenía motivos
para estar enterado bien a fondo, de la estancia de la corbeta de guerra americana
fondeada en las bocas del Orinoco para tratar con Bolivar de la entrega de la isla
Margarita438.
Por los brillantes servicios que estaba prestando en su distrito, el 4 de marzo de 1819,
recibió el ascenso a Segundo Comandante, a los cuatro meses y catorce días de haber
sido ascendido a teniente coronel439. En las actuales escalas de mandos, no existen los
grados de segundo y primer comandante que le aproximaban al de coronel. Entre los
grados de teniente coronel y coronel, tendría que superar dos ascensos.
436
DE PEREZ DÍAZ: La Batalla de Boyacá… Pág. 320. Caracas. 1970.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873, Hoja de servicios.
438
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Pág. 792
439
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
437
203
Lorenzo en Barlovento.
Hacia el otoño de 1819, se presentó en Carúpano en la comandancia del departamento
de Barlovento que estaba bajo las órdenes de Lorenzo, el capitán Sevilla, a donde había
sido destinado para ocupar la comandancia de armas, el mando político del distrito, la
subdelegación de rentas y de marina, y otras funciones correspondientes a la
organización de la milicia urbana. Procedía de la armada y dejó su testimonio, en uno de
los libros más auténticos, que se escribieron de esa guerra, desde el observatorio de un
oficial de cazadores granaderos. Gracias a las puntuales observaciones y la agudeza de
sus análisis, nos ha dejado constancia de las operaciones realizas durante cerca de medio
año, desde el otoño de 1819 a la primavera de 1820, y algunos aspectos de la
personalidad de Manuel Lorenzo, visto por su inmediato subordinado. Sobre todo, nos
informa detalladamente de una serie de operaciones realizadas, que la Hoja de servicios
de Lorenzo para 1819, las resume para todo el año así: “En varias incursiones que
hicieron los enemigos en la costa en pequeñas partidas, obtuvo siempre ventajas sobre
ellos, y armó esquifes de guerra sobre el Orinoco con objeto de hostilizar el comercio
que hacían los enemigos desde Guayana con las colonias extranjeras”440.
Como mandan las ordenanzas, al llegar a su destino, el capitan Sevilla se presentó al
“Comandante general del departamento de la costa de Barlovento”, que ese era el título
que ostentaba el teniente coronel Manuel Lorenzo. Le causó impresión la pobreza de
medios con que contaba la comandancia a que había sido destinado, y los cortos medios
de la defensa; “el batallón que mandaba estaba en cuadro; no tenía más que doscientas
plazas, indios la mayor parte”441.
De acuerdo con las instrucciones de la comandancia de Cumaná, y la ayuda de su
segundo el capitán Sevilla -marino que había actuado en la guerra como capitán de
cazadores-, armaron entre otras embarcaciones, una piragua en corso, cuya patente se
concedió a Antonio González, alcalde de Carúpano, quien rápidamente la alistó con una
simple madera, diez bancos, una caja de armas para diez fusiles y otros tantos machetes
y lanzas, que cedió la comandancia de armas. Sevilla nos ilustra que las embarcaciones
eran muy angostas y ligeras no cabiendo en ellas más que dos hombres a la par que
440
441
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
SEVILLA, Rafael: Memorias de un oficial del ejército español. Pág. 247. Bogota 1983.
204
bogan a la sordina. Podía llevar de 20 a 26 marineros que atacan al abordaje cualquier
buque de alto bordo, degollando con mucha facilidad su tripulación desprevenida442.
La actividad de este tipo de naves contra los insurgentes, cumplían una función
militar, al destruir su comercio e interrumpir el suministro de armas, de las que a veces
resultaban operaciones fructíferas, que era lo que movía la colaboración de los
comerciantes, con la autoridad de la comandancia de la costa de Barlovento. Estas
operaciones tenían el inconveniente, de que atraían sobre élla, la lucha de los que
estaban interesados en sostener ese comercio -los insurgentes, los comerciantes
extranjeros y quienes les ayudaban subrepticiamente-. Por eso merece reseñar los
resultados de la primera salida de la piragua corsaria y sus consecuencias, que no eran
otras que la pugna por dominar ese espacio:
“El 23 de octubre se dio a la vela la piragua con 22 hombres armados y un cañon
de a dos en la proa.- Regresó en 9 de noviembre trayendo 13 prisioneros entre ellos
un oficial colombiano encargado del caño Macareo … los nuestros habían matado
a varios de los suyos y le habían cogido un pailebot cargados de reses y mulas, y
una balandra con armas de fuego, pólvora, vestuarios, dos cajas de guerra, varias
monturas, sables de caballería, bacalao, ron y harina.- El 13 llegaron los dos
buques apresados, se desembarcaron cuanto en ellos había........y el pueblo comió
carne fresca, la que hace meses no probaba. Los cascos de los barcos pasaron a
Cumaná para venderse por cuenta de González”443.
Como consecuencia de las pérdidas acasionadas a los enemigos, el 20 de
diciembre, los insurgentes de la costa de Paria, atacaron el destacamento de San Juan
de las Galdonas, y según noticias de Río Caribe y Yaguaraparo, maniobraban para
tomar Carúpano. Salió por mar el comandante Lorenzo con 100 hombres, y por tierra
el capitan Sevilla con 200, reuniéndose en San Juan, cuando los habitantes de las
haciendas abandonaban sus casas por miedo a caer en manos de los enemigos. El día
23, los insurgentes en número de 230 infantes y 20 caballos, fueron localizados a dos
leguas del cantón de Yaguaraparo. La partida fue destruida, y prácticamente
degollada. Después de reforzar la guarnición de Yaguaraparo, regresó la expedición
de Lorenzo el día 26 a Carúpano444.
Los jefes rebeldes en este año, eligieron como objetivo las ciudades de Cumaná y
Barcelona. La cuarta división, sufrió las presiones de la nueva campaña de Bermúdez y
Mariño sobre Cumaná, que dieron comienzo en el mes de junio batiendo a los españoles
442
SEVILLA: Memorias de un oficial… Pág. 249.
SEVILLA: Memorias de un oficial… Pág. 249.
444
SEVILLA: Memorias de un oficial… Pág. 249.
443
205
en Cantaura. Pero, fue Urdaneta quien tomó Barcelona el 15 de julio, donde desembarcó
con una columna de más de 1.200 ingleses que habían llegado en ayuda de los rebeldes
a la isla de Margarita. La guarnición al mando de Saint-Just abandono la ciudad y se
retiró a Piritu. Morillo mando fuerzas contra los rebeldes que abandonaron la ciudad el
1º de agosto, retirándose hacia Maturin. Bermúdez marchó hacia Cumanacoa, al no
poder medirse con las tropas españolas que mandaban Pereira, Arana y Saint- Just.
7. La España constitucional ante la guerra de América.
Causas que definieron la victoria de los republicanos.
No se comprendería el valor de las actuaciones de la biografía de Lorenzo, sin apuntar
junto a los hechos que se producían en la campaña de la provincia de Cumaná, los de
los otros frentes de la guerra, donde se estaba decidiendo no solo el futuro de la guerra
en Venezuela, sino probablemente el de toda América: nos estamos refiriendo a la
operación sobre los Llanos y a los resultados de la batalla de Boyacá.
Aparte de la desgraciada campaña del Apure que debía conducir a la recuperación de
la Guayana, emprendida con tanto optimismo por Morillo en este desgraciado año de
1819, la batalla de Boyacá, sorpresa del destino, dio lugar a la independencia y
nacimiento de la república de Colombia, el territorio más rico, grande e influyente del
virreinato de Nueva Granada. El reducido ejército pacificador, se había convertido en
una máscara del Ejército de Costa Firme que llegó a la Capitanía General de Venezuela
en 1815, para asentar la autoridad española en aquellos territorios; ahora se encontraba
incapaz de cumplir con el objetivo, para el que fue enviado por la monarquía española al
virreinato de Nueva Granada, un territorio cuatro veces España. Era imposible
someterlo con el Ejército de Costa Firme, poco más que una división, que se había
gastado y reducido a una tercera parte, en los tres primeros años de campaña.
Los Llanos vencen a Morillo.
Terminada la campaña del año 1818, Morillo, durante el invierno, se dedicó a reponer
las bajas del ejército; a crear nuevos cuerpos haciendo venir hombres de Nueva
Granada, e instruirlos, de forma que aumentara la fuerza de los europeos; y recreó la
nueva caballería, que había sido prácticamente destruida. Puso en pie un ejército
206
respetable y marchó cuando lo permitió la nueva temporada climática, hacia el Apure,
en busca del enemigo, seguro de la victoria. Así se lo había comunicado al ministro de
la guerra445.
Morillo y La Torre marcharon al Apure, único frente republicano, buscando a Bolívar
en su refugio. El ejército realista, con cerca de 6.500 hombres, se situó frente a San
Fernando. Bolívar tenía en esos momentos a sus órdenes un ejército de 4.500 hombres,
compuesto de 2.500 infantes y 2.000 jinetes. Dada su inferioridad, se situaron a
distancia, hacia el Arauca, eludiendo enfrentarse en una batalla. Las instrucciones de
Bolívar a Páez, eran de no entablar combate, y si lo hacía, solo con la caballería. Las
tropas españolas eran hostigadas constantemente por la caballería de Páez y Arizmendi,
con operaciones de guerrilla y golpes de mano teniéndolas en constante alarma. Dice el
historiador venezolano Duarte Level, que “la suerte de la patria se iba a librar en el
Apure, en sus llanuras, y todas las esperanzas estaban puestas en Páez, y todas la
miradas fijas en la afamada caballería que mandaba. En aquellos momentos Páez era la
patria”446.
A este respecto es famosa en los anales de la historia de Venezuela, la acción de
Queseras del Medio del 3 de abril, más por la brillante acometida que por sus resultados
poco apreciables447. Páez con Rondón, con ciento cincuenta jinetes, dio un golpe contra
la caballería de Morillo a la que puso en fuga, teniendo la infantería, que refugiarse en el
bosque. Esta acción, es la que comparan los historiadores venezolanos, con la hazaña de
los trescientos que cantó Homero448. Bolívar para honrar a Páez, derramó
condecoraciones e hizo publicar los nombres de los ciento cincuenta héroes en el
Correo del Orinoco449.
Encontrándose Morillo en Cañafístula, Páez dio un golpe de mano sobre Morales,
retirándose presto hacia Cunaviche sin poder entablar combate con él. Comprendió el
general en jefe, que estaba gastando su tropa en terrenos muy difíciles, y que no iba a
lograr sus objetivos, por lo que decidió retirarse hacia el Arauca sin combatir, y fijó su
cuartel general en Achaguas450.
445
DUARTE LEVEL: Cuadros de historia militar… Pág. 313.
DUARTE LEVEL: Cuadros de historia militar... Pág. 314.
447
DE PEREZ DIAZ, Lucila: La batalla… Pág. 323.
448
PÁEZ, José Antonio: Autobiografía del general José Antonio Páez. Págs. 184 y 185. Caracas. 1987.
449
MADARIAGA: Bolívar… Pág. 22
450
BARALT: Resumen… Págs. 435 a 437.
446
207
Ahora buscó Bolívar a Morillo en Achaguas, y cruzó el Aragua por San Juan de
Payara, pero tanto Páez como él, fueron derrotados en la dehesa de la Sacra Familia y en
el trapiche de Gamarra. Bolívar se retiró nuevamente a la otra orilla del Arauca, y
desistió de volver nuevamente sobre Morillo. Pronto, Morillo, abandonó el cuartel
general de Achaguas, lugar de difícil suministro y marchó hacia Calabozo, dejando la 5ª
división en Barinas, la 2ª en Baúl y la de vanguardia en Portuguesa, dando por
finalizada la campaña de ese año en el mes de mayo, al entrar el invierno y hacerse
intransitables Los Llanos451.
Morillo describe su paso por el Apure (28 de febrero), desde que dejó su cuartel
general de Carabobo, como un recorrido por desiertos carentes de todo recurso y sin
posibilidad de recibirlos de otros centros, por la dificultad de los transportes e
interceptación de las comunicaciones. Los continuos pasos de ríos y caños, y la travesía
de pantanos y lodazales, con agua hasta la cintura, unido al escaso y miserable alimento
del soldado, había ocasionado muchos enfermos de gravedad, aumentado con los
hombres heridos por las rayas y los pescados llamados caribes y tembladores; hasta
ocho habían sido devorados por los caimanes452.
Con la llegada del invierno y las aguas en el mes de mayo, se hizo intransitable el
territorio de Los Llanos. Las aguas venían acompañadas de muchas enfermedades,
como calenturas y disenterías, lo que hacía necesario la conducción de los soldados a
ciudades donde se pudieran curar a los enfermos, y reparar a los sanos de sus fatigas453.
La campaña fue desastrosa desde el punto de vista moral y táctico porque no se
cubrieron los objetivos, y se perdieron muchos hombres y caballos. Cuando en mayo
marchó Morillo a reponerse, Bolívar concibió su estrategia sobre Nueva Granada.
Bolívar y la batalla de Boyacá.
La situación de los rebeldes en Los Llanos a finales de 1818 y comienzos de 1819, era
muy precaria, porque no tenían planes ni ideas para continuar la guerra en Venezuela;
solo podían resistir. Dice el historiador colombiano Riaño, que Bolívar necesitaba
cambiar radicalmente la dirección de su esfuerzo principal en el campo estratégico.
Comprendiendo la importancia del núcleo granadino, que operaba al mando del general
451
BARALT: Resumen… Págs. 453.
DUARTE LEVEL: Cuadros de historia militar… Págs. 315 y 316.
453
DUARTE LEVEL: Cuados de historia militar… Pág. 316.
452
208
Santander, decidió abandonar su objetivo de destruir a Morillo en Venezuela y la toma
de Caracas, para atacarle por un flanco de gran magnitud, el Virreinato de Nueva
Granada454.
Para Riaño, la nueva estrategia, fue obra y pensamiento exclusivo de Bolívar:
“Mi
pensamiento es marchar a Cúcuta con la mayor parte de este ejército dejando aquí el
resto para la seguridad del Apure. Entre tanto el señor general Santander entrará por
Soata a incorporarse a nosotros por aquella parte...”455.
Estando en Guasdualito (3 de junio) Bolívar comunica a Zea que en lugar de ir por
Cúcuta como le había anunciado se dirigirá a Casanare con la infantería, para operar con
Santander sobre Chita. Al mismo tiempo el general Páez con una columna de caballería
tomará los valles de Cúcuta456.
La expedición de Bolívar no pudo ser más venturosa. El 23 de mayo de 1819, después
de haber obtenido del general Páez la promesa de colaboración, Bolívar, convocó en la
aldea de Setenta a una junta de sus generales, para explicarles sus ideas. A la reunión
asistieron, Anzoategui, Torres, Soublette, Rangel, Iribarren, Briceño Méndez, Carrillo,
Rook, Plaza y Manrique457. Con algunas objeciones, al final todos apoyaron el proyecto
de la marcha a Nueva Granada. Dice Lecuna: “En una choza arruinada de la desierta
aldea de Setenta a orillas del Apure, se decidió la invasión de Nueva Granada”458.
Entonces, de acuerdo con el programa expuesto, marchó por el camino de San Camilo
a Cúcuta, para llamar la atención del enemigo e interrumpir las comunicaciones entre
Venezuela y Nueva Granada.
El general Morillo, se enteró tarde de la marcha insurgente hacia Nueva Granada, y
nada pudieron hacer La Torre y Pereira en ayuda de Barreiros. Bolívar, conducido por la
fortuna, penetró con su ejército por Tunja hacia Bogotá, derrotando en Boyacá, en un
breve encuentro el 7 de agosto, a las tropas españolas conducidas por Barreiros. Bolívar
reconquistó el virreinato.
454
RIAÑO, Camilo: La campaña libertadora de 1819. Pág.71. Bogotá. 1969.
carta al Vicepresidente Zea, de 26 de mayo de 1819; RIAÑO. La campaña… Pág. 75.
456
RIAÑO: La campaña… Pág. 77.
457
PEREZ TENREIRO, Tomás: Campaña Libertadora de 1ueva Granada. Pág. 116. Academia de la
Historia de Venezuela. Caracas1969.
458
LECUNA, Vicente: Marcha a la 1ueva Granada. Pág. 130. Caracas. 1970.
455
209
La pérdida de Nueva Granada, le demostró a Morillo, la inestabilidad de su situación
y la del ejército español, pues un episodio militar sin envergadura, Boyacá, le había
privado de la base en que fundamentaba el éxito de la expedición, no solo de Costa
Firme, sino de toda América. Poco antes de Boyacá comunicaba este pensamiento al
ministro de la guerra:
“Si V. E. me permite, añadiré las observaciones siguiente: El Virreinato de Santa
Fe es el centro de América, poblado más que el Perú y con recursos para llevar la
guerra. Su situación le da facultad para establecer un sistema de operaciones que
abrace a todas partes, y una de estas es la dirección, marcha y colocación de tropa
como reserva. Méjico y en especial Perú, pueden prácticamente recibir de aquí los
auxilios que con previsión la metrópoli haya acumulado. Venezuela es la más
despreciable y, al mismo tiempo, el punto que necesita más fuerza y vigilancia, por
el carácter de sus habitantes negros, el cordón de islas extranjeras que la rodean
desde Trinidad a Santo Domingo, y ésta de negros independientes, y por la
extensión de sus costas”459.
Para los historiadores colombianos, la batalla de Boyacá, es el más importante
hecho de armas en que intervino Bolívar, a lo largo de la guerra, en virtud de las
consecuencias que tuvo para la libertad de las naciones, y el nacimiento de una nueva
república: Colombia460.
De esta batalla, se derivaron resultados que afectaron de forma fundamental al
final de la contienda, y a la victoria de los insurgentes. Había desaparecido la base de
operaciones, y los recursos con que Morillo contaba, para dominar la rebelde
Venezuela, y ayudar a Nueva España y Perú. Lo más inmediato para el vencedor,
Bolívar, fue la consolidación de la débil autoridad que ejercía como comandante en
jefe de la contienda. Adquirió una superioridad indiscutible sobre los que hasta ese
momento, habían sido sus compañeros de armas. A partir de ahora, era de verdad el
Libertador.
En el plano moral dice Aníbal Galindo en Las Batallas decisivas de la Libertad que
las perdidas materiales son insignificantes comparadas con el desastre moral. Boyacá
fue un verdadero desmoronamiento de las filas realistas: los que ayudaban con su
opinión enmudecieron, los prudentes se animaron y casi todos los jefes americanos que
combatían por el Rey se pasaron a los patriotas. En pocos meses se hizo el vacío
459
460
RIAÑO: La campaña… Pág. 71.
NUCETE-SARDÍ, José: La campaña Libertadora de 1819. Pág. 201. Caracas 1970.
210
alrededor de los jefes españoles y lo que hasta entonces era una guerra civil principió a
tomar el carácter de una guerra extranjera461.
Situación del Ejército Expedicionario al finalizar 1819.
Para los españoles se abrió un frente nuevo, de una extensión superior al de
Venezuela, cuando este no podía ser cubierto por el reducido Ejército Expedicionario,
que si hemos de creer a su comandante en jefe, no se encontraba en la mejor situación,
porque padecía una horrible miseria con carencia absoluta de recursos para su
subsistencia. En carta confidencial a su amigo el ministro de la guerra le confiaba
después de salir del Apure su situación como preparando el final trágico del ejército de
Costa Firme. Le insiste sobre lo que el ministro sabía de oficio, los padeceres, miserias
y sufrimientos que habían ido empeorando de día en día. Él ya no podía remediar nada,
por la oposición de todas las autoridades de las provincias. Las inundaciones ya no
permitían continuar la guerra y aprovechaban para organizar el ejército, completar los
cuerpos con gente del país, establecer almacenes de víveres, hospitales, pósitos,
armamento. Las divisiones de las tropas del país, al mando del brigadier Morales, en los
llanos de Calabozo y del coronel Calzada en la provincia de Barinas también habían
aumentado los reclutas, pero todos están desnudos con falta de armamento. Se acerca el
momento de emprender nuevamente operaciones y no contamos con ningún recurso
para vivir en compañía, y como el ejército está compuesto la mayor parte de hombres
del país, hay que estar atentos a la inestabilidad de su opinión462.
Morillo se quejaba en diciembre de 1819, de la colaboración a favor de los
insurgentes, de los comerciantes extranjeros que habían abierto a su disposición,
almacenes en Europa y las Antillas, con la esperanza de adquirir en los cambios ricos
frutos del continente. Los comerciantes concurrían a porfía para suministrarle cuanto
podían desear, desde buques de guerra, efectos y hombres. Los insurgentes ofrecían
para el pago, todo lo que codiciaban los comerciantes. La milicia aventurera aumentaba
diariamente y procedía de todas las naciones del mundo, en particular de Inglaterra
desde donde eran conducidos, “para hostilizar al ejército del Rey”.463
461
L. DE PEREZ DÍAZ: La Batalla de Boyacá... Pág. 331. Caracas 1970.
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 625 a 628. Tomo 3.
463
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 415 a 417.
462
211
Todas estas desgracias eran el resultado de la impotencia de la pequeña escuadra
puesta a su disposición, compuesta de cuatro pequeños buques, en deplorable estado,
que fueron incapaces de bloquear la isla de Margarita, por lo que tuvieron que retirarla
de ese cometido464.
Terminada la campaña de 1819, la moral del ejército, era tan precaria, que Morillo se
vio en la necesidad, de publicar nuevamente el bando de 2 de mayo de 1815, que
penaban el delito de deserción, y el de los colaboradores a ella465.
8. Desentendimiento de la España constitucional de la guerra de América.
Cabezas de San Juan: Últimos recursos para combatir la independencia.
Cree José Gil Fortoul, Historia Constitucional de Venezuela, que en el año 1820, ven
por primera vez los venezolanos, la posibilidad de obtener la independencia por medios
pacíficos, gracias a la sustitución en España, del sistema absolutista por la Constitución
de 1812. Se equivocaban los consejeros de la corona, al pensar que la proclamación del
régimen constitucional en América retrotraerían las cosas al tiempo en que la autoridad
del rey era universalmente acatada. Diez años de combates y propaganda habían
transformado la opinión pública466.
El año 1820, será un año político más que militar, por las expectativas que despertaron
en América, los acontecimientos que se desarrollaron en la metrópoli.
Primero: la sublevación militar de las tropas destinadas a América, que cambiaron el
rumbo político de España.
Segundo: cambio de la política militar del partido liberal sobre América, y búsqueda
de una solución pacífica, mediante negociaciones con los americanos, al haberse
perdido la fe en una victoria militar en el campo de batalla.
Tercero: una gran parte de los criollos abandonan la bandera del Rey, y se pasan a los
independentistas.
464
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 397, 417 y 418.
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 109, 110 y 111. Tomo IV.
466
GIL FORTOUL, José: Historia Constitucional de Venezuela. Pág. 426. Caracas 1967.
465
212
Cuarto: como consecuencia del cambio de la política militar en Venezuela, se
producen motines y sublevaciones en muchas unidades al servicio de España, y se pasan
a los independentistas.
Por eso, antes de introducirnos en el estudio de las campañas del Ejército
Expedicionario, del año 1820, debemos dar noticia de un hecho que condicionaría
definitivamente el resultado de la lucha por la independencia de la América española: la
sublevación de Riego el 1º de enero en Cabezas de San Juan.
Los progresistas o liberales españoles, que luchaban desde la llegada de Fernando VII
contra el absolutismo, estaban de espaldas a la causa de la América española, aunque
fueran ellos, desde las Cortes de Cádiz, los que tomaron las únicas medidas inteligentes
en el doloroso proceso de la emancipación. Ante aquellas Cortes había dicho el tribuno
Argüelles: “Es preciso que las Américas gocen de la absoluta igualdad de
derechos….”467.
La masa del pueblo español no sentía mucha preocupación por la conservación de
aquellos territorios. Los soldados no eran partidarios de abandonar sus hogares para
marchar a América, probablemente a dejar allí la vida; en cuanto a los jefes y oficiales
que podían beneficiarse de ascensos y mejores sueldos, ya vimos la importante
deserción de las filas del Ejército Expedicionario. A la Península habían llegado las
noticias sobre el desamparo en que se encontraban las tropas expedicionarias y la dureza
a muerte de la guerra en Venezuela.
América era una cuestión del Rey absoluto y su entorno, que desde el principio,
trataron aquel problema, con demasiada dureza, fuera del contexto de la época que
vivían España y Europa. Tampoco habían considerado, las fuerzas necesarias para
devolver las cosas de América a la situación anterior a la guerra de la Independencia. Ya
en aquellas Cortes, una vez planteado el problema de la emancipación, había dicho el
diputado Morales y Suárez cual era el camino: “Dos son únicamente las soluciones que
puede elegir el estado: una de armas y otra de letras. La primera pide tres cosas:
abundancia de soldados que remitir, abundancia de buques que equipar y abundancia de
dinero para auxiliar la empresa”468. Con nada de esto contaba diez años después, la
España de Fernando VII. Acaso, la penuria económica, fue la causa de que no fueran
atendidas las insistentes, angustiosas, y razonadas peticiones de Morillo, que le
467
468
VOLTES, Pedro: FER1A1DO VII: vida y reinado. Pág. 165. Barcelona. 1985.
VOLTES, Pedro: FER1A1DO VII… Pág. 165.
213
condujeron a desistir del mando, pidiendo su relevo de Costa Firme. ¿Porqué, ahora tan
tarde, se resolvieron a enviar una nueva expedición al Río de la Plata? Los liberales
progresistas, vieron en aquellas tropas reunidas en Cádiz, tan impopularmente
reclutadas, el arma adecuada para llegar al fin de sus propósitos, el golpe de estado, el
cambio de régimen y la vuelta al sistema constitucional.
Los liberales revolucionarios españoles, desde sus sociedades secretas manejadas por
la masonería desde sus logias -así lo han confesado los agentes de la revolución-,
encontraron en el ejército acantonado en Cádiz, preparado para partir hacia América a
combatir a los insurgentes, las tropas apropiadas para dar su golpe de estado, pues
contaban en su seno con numerosos adictos al sistema liberal. No fue por tanto, una
labor difícil, dado el estado de malestar que la recluta de este ejército, había producido
en jefes y oficiales. Para Alcala Galiano que tuvo un papel principal en la sublevación
del ejército en Cabezas de San Juan, ésta obedeció exclusivamente al estado de la tropa,
la cual hubiera seguido a cualquier jefe con tal de no embarcarse para América469.
Más como los centros de conspiración, unos estaban en España, y otros más
poderosos en el extranjero, cabe preguntarse si estos tenían como objetivo, primero y
principal, impedir la salida de los soldados para combatir a los independentistas
americanos; como al final así sucedió470.
Ramón de Santillán, vivió intensamente aquellos días, pues estaba destinado en el
regimiento de Farnesio, uno de los que componían el Ejército expedicionario de
Ultramar que debía partir de Cádiz al mando del Conde de La Bisbal. Describe en sus
Memorias, las grandes esperanzas que se habían formado de aquel ejército, que después
trastornaría la faz política de la nación. El Gobierno creyó poder reconquistar con él las
posesiones perdidas en la América del Sur; pero ni la fuerza material ni su composición
podían inspirar gran confianza. El ejército se componía de catorce batallones, de a 740
hombres cada una. La caballería no debía embarcarse con más de 2.500; de modo que,
uniendo la Artillería y Zapadores, escasamente hubieran entrado a bordo catorce mil
hombres de todas las armas. Pero lo peor eran las condiciones morales de las tropas, ya
malas por si mismas, empeoradas con las maniobras secretas para viciarlas, en las que
469
470
DELGADO: La Independencia de… Pág. 227
BECKER: La Independencia… Págs. 64 y 65.
214
se emplearon extraordinario esfuerzo. Casi todos los soldados habían sido destinados a
la fuerza471.
La mayor parte de los soldados procedían de la guerra de la independencia y habían
cumplido su servicio legalmente. Los ascensos de muchos oficiales de infantería estaban
condicionados a marchar en el Ejército Expedicionario, y por lo que se refiere a la
caballería, habían elegido a los oficiales sobrantes del arma; de no aceptar los puestos
del ejército de Ultramar debían pedir el retiro.
Referente a los soldados informa de los medios que emplearon para preparar a las
tropas a la sublevación. A las clases inferiores le demostraban que los que se salvaran de
los peligros de una larga navegación, como era la de Buenos Aires, a donde la
expedición se encaminaba, no podían alcanzar otra suerte que la que había cabido a la
del general D. Pablo Morillo en Costa Firme, es decir la muerte tras inauditos trabajo472.
Para los liberales, que intervinieron en la sublevación del ejército que iba a defender
América, muy poco le importaban ya aquellos dominios. Pronto iban a tener en sus
manos, la conducción de los destinos de España, e iban a ser con el tiempo, diputados,
ministros, presidentes de las Cortes y presidentes del Gobierno: Alcalá Galiano, San
Miguel, Istúriz o Mendizábal473. Y sin embargo, no deja de llamar la atención, que
aquellos Gobiernos que se sucedieron durante el Trienio Constitucional, tampoco
estuvieron dispuestos al reconocimiento de la independencia, ni al envio de nuevos
contingentes474.
El ejército sublevado no estaba destinado a Costa Firme, pero disuelta por los liberales
una empresa que tanto había costado reunir, les era fácil comprender a los insurgentes
venezolanos y de las otras Américas, que los liberales no volverían a organizar ningún
otro ejército, ninguna nueva invasión contra ellos, ni contra ninguna parte de
Continente, solo tenían que seguir luchando y esperar a la descomposición de lo que
restaba del Ejército Expedicionario.
471
SANTILLÁN, Ramón: Memorias (1808- 1856). Pág. 91. Madrid. 1966.
SANTILLÁN, Ramón: Memorias. Pág. 92. Madrid 1996.
473
ALCALA GALIANO, Antonio: Obras escogidas. Madrid 1955. Para conocer el proceso de la
sublevación del Ejército de Ultramar, y la intervención de los liberales masones, una buena fuente de
información son los capítulos XXX a XXXII.
474
ARTOLA, Miguel: La España de Fernando VII. Pág. 579. Madrid 1999.
472
215
¿Cuándo iba a empezar la etapa agónica del Ejercito Expedicionario de Costa Firme, y
que idea tenían en Madrid? Parece, que a pesar de los informes y peticiones de Morillo,
no se daban cuenta, o no querían darse cuenta, que en los casi cinco años de campaña se
habían gastado los efectivos originales, y reconstruido el Ejército Expedicionario más
de una vez. Éste se había americanizado y poco tenía que ver humanamente con el que
salió de Cádiz en 1815. Según datos oficiales del marqués de las Amarillas, referentes a
las primeras semanas de enero de 1820, estaba formado por 11,800 hombres, 5.800 de
tropas expedicionarias y 6.000 veteranos del país. Pero afirma Semprun, que las tropas
que él presenta como expedicionarias, correspondían una buena parte a españoles
criollos fieles todavía, y españoles allí residentes. Los 6.000 veteranos americanos, eran
en su gran mayoria indios que en ese mismo año, unidades enteras se pasaron a los
republicanos475. Morillo, en una de sus dramáticas comunicaciones al ministro de la
Guerra, escribió desde el cuartel general de Tinaco el 24 de septiembre de 1819,
dándole cuenta de la situación, y entre otras cosas le decía:
“… muy pronto quedaremos reducidos a los europeos que no llegan en su total a
2.500 hombres, de los cuales los restos del batallón de Barbastro se hallan
embarcados en la escuadrilla Real. Fácil es calcular la suerte que espera a este puñado
de valientes en el momento que se vean precisados a pelear contra todos los
476
habitantes de este continente…” .
Un historiador venezolano, Arturo Santana, nos presenta la importancia de la nueva
expedición, tal como la vieron en su momento en América: “A mediados de 1819 se
habían concentrado en Cádiz e Isla de León –San Fernando-, 20.200 hombres con 94
piezas, para conducir la expedición se contaba con seis fragatas, diez corbetas, dos
bergantines y treinta cañoneras”477. El jefe de la expedición era el conde de La Bisbal,
pero como resultara sospechoso, fue sustituido por el general Calleja conde de
Calderón. Una epidemia de fiebre amarilla hubo de acantonar el ejército, separando los
diferentes regimientos478.
Es interesante conocer como se gestó la fracasada expedición. La confusión reinó en
los órganos del ejecutivo, porque nadie estaba capacitado para negocio de tan capital
importancia. No hubo una persona responsable.
Faltó desde el principio de los intentos de recuperación de las posesiones americanas,
una política acertada -ya lo hemos repetido-, más parecía un desentendimiento de
475
SEMPRUN, José: El ejército realista en la Independencia americana. Pág. 192. Madrid. 1992.
RODRIUEZ VILLA: El Teniente General… Pág. 72. Tomo IV.
477
SANTANA, Arturo: La campaña de Carabobo. Pág. 11. Caracas 1921.
478
SANTANA: La campaña… Pág. 11.
476
216
aquellos territorios y personas, había miedo a enfrentarse con los problemas porque no
se conocían bien, no se habían estudiado, y eran demasiado grandes y complejos para
solucionarlos una nación pobre, sin barcos y sin dinero, con una sociedad enfrentada
entre si, con un monarca contestado por la dirección de su política.
Faltaron las personas y la institución adecuada. No se formó un ministerio o un
órgano parecido, con suficiente poder, para estudiar los problemas, enfocar las
soluciones, reunir los medios, convocar y convencer a los partidos y facciones en que
estaba dividida la nación, y a los interesados en los negocios de América. Ultramar
parecía cosa del Antiguo Régimen ya periclitado. A la España que estaba surgiendo del
choque de encontrados intereses, América no estaba ya en su pensamiento.
El fracaso se arrastraba desde el inicio de la campaña, al no haber enviado los
socorros para cubrir bajas según se fueran ocasionando, como habían acordado antes de
la partida de la expedición479. Planteada otra vez la necesidad de hacer un nuevo
esfuerzo, cuando ya se daba por fallida la expedición de Morillo a Costa Firme, García
de León y Pizarro, ministro de Estado, la primera persona del Gobierno, nos vuelve a
ilustrar en sus Memorias, del desconocimiento que se tenía de América, de la desgana
de ocuparse de sus problemas, y del camino que debía seguirse para la recuperación de
Ultramar que ya daba por perdida: “…..en el año 817 no me queda duda de su pérdida y
que era tiempo de sacar partido de su separación que era ya inevitable. Pero este era un
punto de los más delicados e inaccesibles de nuestro Gabinete”480.
El principal problema era el comercio extranjero que otras ejercían en América y que
García de León proponía legitimar, al que se oponía Eguia ministro de la Guerra, que
hablaba de franquicia. Otro como Infantado pedía la mediación inglesa cuando siendo
regente en Cádiz se había opuesto. Y sigue diciendo García de León, que Anselmo
Rivas con facilidad y elocuencia, demostraba lo natural y sencillo que era su plan; que
las Américas estaban perdidas; que en las costas Oriental y Occidental de nuestras
Américas, el único pabellón que no flotaba era el nuestro, que no se trataba de ceder,
sino en convertir en algún provecho, lo que se había perdido.481
Como pasó el tiempo en discusiones y nada podía hacer el ministro por falta de
autorización, García de León:
479
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Pág. 72. Tomo IV.
GARCIA DE LEON Y PIZARRO: Memorias. Pág. 263.
481
GARCIA DE LEÓN: Memorias. Pág. 264.
480
217
Proponía a Eguia tuviese una Junta de generales prácticos en América para
ventilar lo de Buenos Aires. En efecto estaba yo persuadido de que la
expedición del señor Morillo no debía haber ido a Venezuela, sino a Buenos
Aires, sin hacerme fuerza la razón de ser aquel punto el más céntrico
geográficamente, que yo creía Buenos Aires más fácil, más céntrico
moralmente, y sobre todo más decisivo para nuestra famosa cuestión con
Brasil. Reduje la cuestión a lo que tenían que opinar los generales, o si era o
no probable la toma de Buenos Aires supuesto una expedición respetable……
cada uno procuraba huir de afirmar su opinión por no comprometerse, nombré
secretario de la Junta a Zarco del Valle a quien dije, que él que era militar
entendería mejor a los militares y recogería sus votos”.
“Cada uno de los generales ex virreyes se echó a discutir de todo menos de
la cuestión: cual sobre lo útil de negociar con Inglaterra, otro hablaba que
antes era menester saber si había dinero; otros dos hablaban de su conducta allí
y sobre todo se empezaron a contrapuntear y decirse cosas duras; otro
aconsejado por el famoso tesorero Torres, aventurero de América, propuso que
la expedición de Buenos Aires pasase por Lima”
“Le dije: No consulta S. Majestad a V. E. E. si se ha de hacer la expedición, ni
de donde ha de buscarse el dinero, ni lo que conviene hacer con las potencias;
sino si V. E. E. creen atacable o inexpugnable Buenos Aires; lo demás se verá
después”482.
No le fue posible al ministro conseguir ninguna votación al cabo de tres horas de
discusión, levantándose la sesión y quedándose el ministro en ayunas, por lo que le dijo
a Zarco: “Yo no entiendo una palabra: Usted que es militar redacte el acta para dar
cuenta a S. Majestad”483.
García de León nos ha dejado perfectamente descrita la irresponsabilidad de los
hombres que gobernaban España, por lo menos en lo que a América se refiere.
Medidas de los gobiernos liberales.
Sucedió como pensaban los insurgentes, que el régimen liberal instaurado, vio en la
insurrección colonial la misma lucha por la libertad que habían inspirado los
pronunciamientos peninsulares, y en consecuencia, creyeron, que todo se arreglaría y
colmarían las aspiraciones de los rebeldes, con la ampliación a las colonias del nuevo
sistema representativo. En consecuencia, se ordenó la jura de la Constitución en
América y la suspensión de las hostilidades. También se amnistiaron a los disidentes.
Estas medidas solo sirvieron para perder la metrópoli, la ayuda por parte de los criollos
más conservadores que todavía seguían ayudando a España, y no precisamente por el
482
483
GARCIA DE LEÓN: Memorias… Pág. 265.
GARCIA DE LEÓN: Memorias… Pág. 266.
218
establecimiento de la Constitución en la Península, sino por otras causas484. Así, pues, al
igual que había sucedido en Cuba y Puerto Rico se precedió a jurar la Constitución.
Morillo proclamó el Código el 7 de junio
Las comunicaciones en aquella época eran muy lentas, y hasta el mes de marzo no
recibió Morillo la información con los sucesos de la Península. Los acontecimientos de
Cádiz llegaron a la Guaira por el bergantín mercante “Rápido”, el 20 de marzo, y la
Gaceta de Caracas, publicó el día 22, que, “había habido un tumulto sin importancia de
la soldadesca acantonada en Arcos de la Frontera…”485. Desde Valencia regresó Morillo
a Caracas. El 6 de junio de 1820, cuando se encontraba preparando la publicación y jura
de la Constitución de 1812, recibió un correo de la Península con una Real orden
fechada el 21 de abril, para poner fin a la guerra de Ultramar, y restablecer la paz en
Venezuela y Nueva Granada, por un armisticio, “por medio de una reconciliación
fraternal”486, siempre que fueran a las Cortes comisionados de la República, a terminar
definitivamente las diferencias de hermanos487.
Dice Felipe Larrazabal, que la orden del gobierno español que instaba al general
Morillo, a abrir negociaciones con los disidentes, para que terminase una guerra
desastrosa que arruinaba a ambas Españas, no le pareció nada grata, y manifestaba, que
estaban locos en Madrid, y no sabían lo que mandaban por desconocer el país, los
hechos y las circunstancias. El no podía tratar con los que había combatido; no podía
pasar por la humillación de llamar amigos a los sediciosos y hermanos a los que había
herido en lo más vivo como enemigos y rebeldes. Pensaba que así se perdería todo488.
Gil Fortoul, recoge de la obra de José Domingo Díaz, Recuerdos, la misma exposición
con pocas variantes: “aceptando, porque mi profesión es la subordinación y la
obediencia”489. La operación de enviar comisionados de la República a España era casi
imposible de momento, ¡la revolución era Bolívar!, así lo creía él490, y Bolívar no podía
ir por cuestiones obvias a la Península y a nadie confiaría ese honor de negociar algo
que solo a él correspondía.
484
ARTOLA, Miguel: La España… Págs. 579-580.
LARRAZABAL, Felipe: Vida del Libertador Simón Bolívar. Pág. 250. Tomo II. Madrid, 1918
486
SANTANA: La campaña de Carabobo… Págs. 11 y 12.
487
GONZÁLEZ, Eloy G: Historias Bolivarianas. Págs. 166 y 167. Caracas. 1976.
488
LARRAZABAL: Vida del Libertador… Pág. 266. Tomo II.
489
GIL FORTOUL, José: Historia Constitucional de Venezuela. Pág. 427. Caracas 1967.
490
GONZÁLEZ, Eloy G: Historias… Pág. 163.
485
219
No obstante, pensó Bolívar, que acaso el cambio de política podía facilitar la
negociación de la independencia, y también cumplir el tratado de regularización de la
guerra, por ello nombró comisionados a Rafael Revenga y Tiburcio Echevarria.
Mediante una serie de maniobras, retrasaron su salida para la Península, y no llegaron a
reunirse con los que el Rey mandó a América. En España, no llegaron a ser reconocidos
oficialmente ni recibidos por las Cortes, por el Gobierno, o por el Rey. Su misión fue
infructuosa, les permitieron vivir en Madrid como particulares hasta septiembre de
1821, en que a resultas de Carabobo, le entregaron los pasaportes491.
Hacia un armisticio.
Morillo, una vez que recibió el primer oficio del Gobierno, estableció una Junta en
Caracas a la que dio el título de Pacificadora, la cual se ocuparía de las negociaciones
con los disidentes492. La importancia del cometido que le encomendaba el gobierno
español, estaba fuera del pensamiento que le había acompañado los cinco últimos años,
el de ganar la guerra, y si ésta la daba casi por perdida a causa del abandono a que tenía
sometido el gobierno al Ejército de Costa Firme, el nuevo cometido, quedaba fuera de
sus ocupaciones y preparación. Eloy G. González recoge su preocupación por el hecho
negociador y las precauciones que tomó a pesar de hallarse suficientemente autorizado.
Su carácter circunspecto y lo grave del asunto, le hizo desconfiar de sí mismo, por lo
que formó una Junta compuesta por el Capitán General, el jefe político, el
Superintendente, el Gobernador del Arzobispado, y algunos miembros de la Diputación
provincial, los alcaldes constitucionales de la capital y de otras personas conocidas por
su notoria adhesión a la causa de la nación. Las comunicaciones se establecieron por
comisionados nombrados por la Junta, no tomando él ninguna conclusión, en esa
materia493.
El 21 de septiembre de 1820 nombró una comisión compuesta por el brigadier Ramón
Correa, jefe superior político de la provincia de Caracas, el primer alcalde constitucional
de Caracas, Juan Rodríguez del Toro pariente de Bolívar, y Francisco González de
491
BECKER: La independencia… Pág. 70
LARRAZABAL: Vida del Libertador… Pág. 266. Tomo II.
493
GONZÁLEZ, Eloy G.: Historias… Pág. 166.
492
220
Linares, a los que dio los poderes correspondientes. Así lo comunicó al ministro de la
guerra el 31 de octubre494.
Con la mayor diligencia, se dirigió Morillo a los diferentes jefes independentistas, y al
Congreso rebelde en los tonos más correctos, dando a cada uno los títulos grados y
funciones que les correspondían en la República, con la proposición de cesar las
hostilidades y entablar las negociaciones de paz. Eso era ya un reconocimiento. Se
acabaron los epítetos de sediciosos, rebeldes, bandidos e insurgentes y otros peores en
los escritos españoles.
A fines del mes de marzo, los insurgentes tuvieron noticias en Venezuela de la
sublevación de Andalucía, y el 30 de abril recibió el Libertador las primeras y amplias
noticias encontrándose en San Cristóbal. Un día después escribia a su amigo Guillermo
White, que residía en Trinidad comunicándole lo contento que estaba por lo bien que
iban sus negocios de España, que le había resuelto el tribunal de Quiroga, refiriéndose al
general que se sublevó con Riego en las Cabezas de San Juan495.
Para los insurgentes y la causa de la independencia, era de mucho provecho que a
Morillo, desde ese momento, se le considerase desprovisto de las facultades omnímodas
que le fueron concedidas por el gobierno absoluto de España.
Pronto conocieron el establecimiento en Caracas de la Junta Pacificadora, y que se
habían dirigido comunicaciones a los caudillos independentistas y se habían formado
comisiones para explicar al Congreso y a Bolívar el alcance del armisticio.
El día 17 de junio, escribió Bolívar a los jefes de su ejército Páez, Bermudez, Zaraza,
Monagas, Cedeño, Rojas y Montilla, informándoles de que iban a recibir misiones
negociadoras y las respuestas que debían darle. El 18 de junio, Bolívar previene a
Soublette que si por accidente se recibiesen noticias de alguna negociación diplomática,
pusieran alas al correo, para que volando le llegara oportunamente, que nada se hiciera
sin su consentimiento en la materia. Nada es más fácil que dilatar las cosas -le decía-,
ofrecerle su llegada por instantes y hacerlos esperar496.
Al ministro secretario de Relaciones Exteriores le había instruido: “… 6º Que la base
de todo tratado o negociación nuestra con la España debe ser la declaración de la
494
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General Don Pablo Morillo… Pág. 250. Tomo 4.
SANTANA: La campaña… Pág. 13; LARRAZABAL: Vida del Libertador… Pág. 251;
MADARIAGA: Bolivar… Pág. 77. Tomo II.
496
SANTANA: La campaña… Pág. 16.
495
221
República de Venezuela, pronunciada por el Jefe Supremo en el año 1818. Es decir que
no se ofrezca sino la paz en recompensa del reconocimiento de nuestra independencia y
otras ventajas recíprocas e iguales”497.
El 6 de julio, recibió Bolívar carta del general La Torre segundo de Morillo,
proponiéndole en nombre de éste, conversaciones siguiendo las instrucciones de
Madrid498. La Torre le decía:
“El Excmo. Señor Don Pablo Morillo, General en Jefe de las tropas nacionales en estas
Provincias autorizado convenientemente por S. M., tiene escrito a V. E. por varios
conductos…..para tratar de la tranquilidad de estos países, con satisfacción de V. E.,
de los individuos que están a sus órdenes y de la Nación entera que suspira por el
reposo y la prosperidad de unos habitantes a quienes la guerra ha hecho
infelices…”499.
El 7 de julio llegó a Angostura la comisión española, quien se presento al Congreso
republicano. Este organismo en la sesión del 11 contestó a su presidente el Sr. Peñalver,
la resolución del Soberano Cuerpo.
La primera contestación que recibió Morillo, fue la del Congreso de la República de
Venezuela, que se encontraba reunido en Angostura: “Que deseoso de establecer la paz,
oiría gustoso todas las proposiciones que se estableciesen por parte del Gobierno
español, siempre que tuviesen por base el reconocimiento de la soberanía e
independencia de Colombia”500. Estas exigencias rebasaban las instrucciones del
Gobierno a Morillo, por lo que las conversaciones se cortaron.
El gobierno de Madrid, daba importancia capital a la proclamación de la Constitución
y, creía, que sería la base de entendimiento con los rebeldes, pero era un enorme error,
Bolívar juzgaba en términos muy duros el sistema político que establecía el código; la
solución del conflicto no pasaba por un cambio de régimen y si de soberanía501.
Juan German Roscio, jurista y pensador, asesor de Bolívar, le informaba (mediados de
junio de 1820) que mientras los españoles tuvieran criollos para hacer la guerra, no
habría otras proposiciones de paz que las de Morillo; porque luchaban a costa de los
propios venezolanos. Si prosiguiera el abandono de su partido por los criollos, España
497
SANTANA: La campaña… Pág. 16.
ALBI: Banderas… Pág.260.
499
SANTANA: La campana… Págs. 17 y 18.
500
BARALT: Resumen… Págs. 25-26.
501
BECKER: La independencia… Pág. 67.
498
222
se vería obligada a hacer la paz; pero si no, no; porque España en esta guerra había
contado siempre con la fuerza principal de los criollos guerreros y contribuyentes”502.
Esa era también la opinión que sustentaban los jefes y oficiales españoles; la guerra
terminaría cuando faltase la ayuda de los criollos.
La mayoria de los jefes insurgentes, contestaron rechazando las proposiciones de la
Junta de Pacificación. Santander recoge la opinión de Páez, que estando en San Juan de
Payara en el mes de agosto, se le presentó el teniente coronel Jalón, comisionado por
Morillo a proponerle la suspensión de las hostilidades. Contestó que sus operaciones
dependían del Gobierno, y que no estaba autorizado, para entrar en ninguna clase de
inteligencia con el enemigo503.
El pueblo venezolano a favor de la independencia.
De las gestiones emprendidas por Morillo, y la divulgación de la nueva situación, los
venezolanos de todos los partidos y colores, sacaron la consecuencia de que los
españoles se encontraban débiles y cansados, y ese era el único motivo de pedir las
negociaciones. ¿Cómo, sino, iban a ceder de tantos títulos y bienes adquiridos durante
varios siglos? No se creían la oferta.
La opinión pública cambió a favor de los independentistas. Muchos criollos bien
situados, que hasta entonces habían seguido ciegamente al partido español, empezaron a
vacilar, a comprender, que aquello que en principio tomaron como una quimera que
atentaba contra sus intereses, podía triunfar, y comenzaron a pasarse al partido
republicano. De mayo a noviembre, los republicanos vieron aumentar sus filas con
muchos desertores de las tropas españolas, no solo de venezolanos al cambiar el pueblo
de opinión, también lo hicieron muchos españoles cansados de pasar calamidades. Los
cuerpos francos insurgentes, que hasta entonces tuvieron menor importancia,
adquirieron pronto superioridad sobre los españoles.
También Morillo después de 1819, siente como España está perdiendo prestigio ante
los criollos: “La opinión pública ha cambiado de una manera asombrosa –decía- aun en
502
VALLENILLA LANZ, Laureano: Cesarismo Democrático. Biblioteca Ayacucho. Caracas. 1991.
Págs. 27 y 28.
503
SANTANA: La campaña… Pág. 16.
223
los pueblos más decididos por la causa del Rey…”504. El ejército, formado en su
mayoria por naturales, desertaba a millares.
Lo más significativo, fueron las clases populares. La casta de mestizos que al
principio de la revolución, mostraron mayor simpatía por los realistas que por los
insurgentes o republicanos, ahora se encontraban identificados con la independencia.
Los llaneros la clase más inculta de los mestizos, empezaba a comprender y amar la
patria libre. Los indios, que generalmente apoyaron a los españoles, y algunos llegaron
a figurar en la guerra como jefes realistas de prestigio, alzaron ahora la bandera
republicana.
Fue muy significativo, el paso a las filas insurgente, de caudillos que hasta
entonces se habían distinguido luchando por el bando realista. El más notable de
todos fue indio Reyes Vargas, coronel, que en el mes de octubre de 1820, volvió a las
filas venezolanas, de donde se había apartado en los momentos más bajos de la
insurgencia. Juan de Dios Reyes Vargas era un jefe de indios, analfabeto, vecino de
Siquisique, el más decidido partidario del Rey de España desde el inicio de la guerra.
Con su comunidad, en el mes de febrero de 1812, “determinaron unirse y levantar la
voz a favor de nuestro Soberano…. desengañado del falso sistema de Caracas”505.
Tomó contacto con las autoridades españolas de Coro y organizó una partida de 200
fusileros y 100 flecheros proclamando a Fernando VII en marzo de 1812, antes de
recibir armas, y de que llegase a su pueblo de Siquisique el capitán Monteverde. Este
le nombró “Capitán urbano de los naturales”. Cooperó durante ocho años con los
realistas, alcanzando el grado de coronel, y recibiendo de Fernando VII, la Cruz de
Carlos III. Aunque destacó por su crueldad con los republicanos, traicionando a los
patriotas y pasándose a Monteverde en 1812, Bolívar, consideró de gran importancia
su adquisición para la republica, y le conservó el grado de coronel506. De gran valor
de propaganda para los republicanos tuvo la proclama de Carora, de Reyes Vargas, el
indo analfabeto que en 1812 sumó su pueblo a los realistas; él había alcanzado el
grado de coronel y la Gran Cruz de Carlos III y ahora justificaba el cambio de
bandera:
“Los trastornos de nuestra antigua metrópoli me han dado lecciones
luminosas del derecho de los hombres. La España misma me ha enseñado
504
VALLENILLA: Cesarismo… Pág. 27.
URQUINAONA PARDO, Pedro: Memorias de Urquinaona. Págs. 67 y 68. Madrid 1917.
506
Diccionario de Historia de Venezuela. Pág. 842. Caracas, 1988.
505
224
que un Rey no es más que un súbdito del pueblo, y que el pueblo es el
verdadero soberano. Cuando yo pensé como mis mayores que el Rey es el
señor legítimo de la nación expuse en su defensa mi vida con placer. Ahora
que los inmortales Quiroga y Riego han descubierto con sus armas
libertadoras, los títulos imprescindibles de la nación, he logrado
convencerme de que tanto el pueblo español como el americano tienen
derecho para establecer un Gobierno según su conciencia y propia
felicidad… … ¡Viva Colombia!”507.
El paso a las filas republicanas de Reyes Vargas, aportaba además de hombres,
sagacidad y conocimientos, influencia entre los suyos en el occidente del país, y la
sumisión y recursos de muchos pueblos.
Otro tránsfuga de aquellas horas, fue el presbítero Torrellas a quien encontraremos
luchando contra los españoles cuando se reanuden las hostilidades el año siguiente.
9. Agitaciones independentistas en Barlovento (1815).
Operaciones militares en la costa de Barlovento.
La Hoja de servicios de Manuel Lorenzo, nada dice sobre las actividades militares
como comandante de la costa de Barlovento, hasta el mes de agosto de 1820, cuando
se subleva el batallón de Clarines a su mando, siguiendo la descomposición moral
que se observa en toda Costa Firme. Lorenzo y el batallón de Clarines, sería la
referencia de la sublevación de las tropas del Ejército de Costa Firme y su paso al
enemigo, de resultas de la situación creada por las negociaciones del armisticio.
Desde principios de año, se suceden una serie de hechos de la mayor importancia
en el área de su comandancia, como son los movimientos de los insurgentes que
partían de la isla Margarita hacia la costa de Barlovento, y las ayudas que estos
recibían de las marinas europeas.
Las operaciones sobre la costa de Barlovento, por parte de la marina republicana
con base en Margarita, y de corsarios y piratas que atacaron la comandancia en 1819,
continuaron durante los primeros meses de 1820, antes de la sublevación general.
Hay que tener en cuenta que la isla de Margarita, está pegada prácticamente a la
costa de Barlovento, y su marina dominaba ese espacio. Los rebeldes de la
507
GIL FORTOUL, José: Historia Constitucional de Venezuela. Pág. 427. Caracas 1967
225
comandancia de Barlovento que gobernaba Lorenzo recibían ayudas de Margarita, de
la piratería, y poco disimulada, la de la armada británica. Como continuación de las
operaciones descritas, en el octubre-diciembre del año anterior, son significativas las
que tuvieron lugar en 1820.
El capitan Sevilla describe en sus Memorias una operación que retrata el carácter
impasible de Manuel Lorenzo:
“El 22 de enero de 1820 oficié al gobernador de Cumaná para que
viniesen a buscar mi flechera “La Fiel Carupanera” a fin de que no me la
sorprendieran las cañoneras insurgentes de la Margarita. El 10 de marzo
divisamos por barlovento un bergantín de guerra y a muy poca distancia
una cañonera –enemiga-. Mandé barrenar la flechera la cargué de piedras
para que se fuera a pique.
Pasé enseguida a la casa del comandante principal, D. Manuel Lorenzo,
que, sin embargo de estar enterado de todo, seguía escribiendo sus
documentos para la subinspección con su acostumbrada sangre fría. Le
referí todo lo que había visto y hecho, haciéndole ver el peligro en que nos
encontrábamos.
No importa –me contestó- tenemos cañones y fusilaría en grande; los
dejaremos desembarcar, nos echaremos sobre ellos y los destrozaremos en
un santiamén.
Y continuó escribiendo con la misma impasibilidad.
A mi me desconcertaba tanta cachaza. Cuando hubo concluido, mandó a
un asistente le preparase dos caballos uno para él y otro para mí; y en tanto
que se vestía, me suplicó le cargase sus pistolas. Al fin montamos a caballo,
ya los vecinos estaban alborotados y las mujeres corrían por las calles en
son de fuga, con líos de ropa bajo el brazo.
Mandó Lorenzo formar a su tropa y nos trasladamos al fuerte, desde el
cual vimos a medio tiro de cañon, y navegando a toda vela hacia el puerto,
el bergantín sospechoso; solo traía cuatro hombres y al pasar por delante de
nosotros izó la bandera española”508.
El capitán del barco, después de refugiarse en el puerto, comunicó a la
comandancia su identidad y actividades. Declaró, que era un barco mercante
perteneciente al armador de Cumana señor Soler, y venia con un cargamento de
cacao procedente de San Juan –pueblo de la comandancia de Carúpano-, que desde la
madrugada, le venía dando caza un barco de guerra colombiano. Como no existía en
el puerto ninguna unidad de guerra para la defensa frente el barco enemigo, hizo éste
la tentativa de introducirse en el puerto, forzando a las autoridades las medidas
correspondientes:
508
SEVILLA: Memorias de un oficial… Págs. 254 y 255.
226
“Afirmamos nuestra bandera con un cañonazo sin bala pero no hizo caso, y
continuó navegando. Entonces le disparamos a las jarcias y tampoco se dio por
enterado. Al volver la proa hacia el puerto le tiramos tres cañonazos más y se lanzó
mar afuera. Cinco veces embocó el puerto impunemente, porque nuestros tiros se
quedaban cortos; por fin, a la quinta vez, le acertamos a cortar el mastelero del palo
de mesana. Entonces, y solo entonces, izó el pabellón ingles y echó dos botes al
agua con mucha gente”509.
Cumplida esta misión en el puerto, el teniente coronel Lorenzo y el capitán Sevilla
marcharon a la comandancia a esperar la embajada del barco ingles, que se presentó
formada, por el segundo comandante, dos oficiales, y catorce marineros.
“¿Ha declarado por ventura España la guerra a la Inglaterra, y dado a sus
autoridades orden para insultar su glorioso pabellón?” Los marinos ingleses, en tono
prepotente y desabrido, hicieron una serie de reclamaciones y profirieron tal serie de
amenazas, que el capitán Sevilla trató de calmar los ánimos, diciéndole que ellos no
hicieron fuego a ningún barco ingles, sino a uno sin bandera, que no siguió las
normas internacionales de cortesía, y que por eso lo tomaron por corsario o
insurgente. Continuaron los ingleses, sin ceder en sus impertinencias, e hicieron
perder la calma al teniente coronel Lorenzo, quien con voz desabrida les dijo que,
hicieran lo que más le gustara, pero tuvieran entendido que en Barlovento lo mismo
que en Cumaná, había cañones dispuestos a rechazar toda imposición humillante;
mucho más viniendo de los hipócritas encubridores de la insurrección. Ellos eran los
únicos responsables del conflicto, y el Gobierno de S. M. B., que sin duda ignoraba
las iniquidades que sus nacionales hacen a España en este territorio español, sabrán
castigar a los jefes de un buque que tan mal cumple con sus deberes510.
Los ingleses marcharon, sin aceptar ninguna de las cortesías que le ofrecieron para
calmar los ánimos, ni aceptar las disculpas, es más, se fueron más enfurecidos que
cuando llegaron. Al día siguiente de este episodio, partió el teniente coronel Manuel
Lorenzo para Cumaná, a fin de enterar al brigadier gobernador de la desagradable
ocurrencia.
509
510
SEVILLA: Memorias de un oficial… Págs. 255 y 256.
SEVILLA: Memorias de un oficial… Pág. 255.
227
Independentismo en Carúpano; sublevación del batallón de Lorenzo.
Ya, un año antes de dar comienzo las negociaciones para llegar a un armisticio, la
disciplina se había relajado tanto, que el general Morillo tuvo que promulgar un
bando desde Calabozo el 30 de junio de 1819, para reprimir las deserciones en
crecimiento. El bando, reproducía los castigos del publicado en Cumaná el 2 de
mayo de 1815, que eran, la aplicación de la pena de muerte para los soldados que se
alejaban del campamento más de una legua; para los que indujesen a la deserción; y a
los que ayudasen a un desertor511. En este periodo desde la promulgación del bando
de Calabozo, ni antes de él, se habían producido deserciones, ni movimientos
revolucionarios en las tropas y comandancia de Lorenzo.
Ahora, los pueblos de la provincia de Cumaná, y en especial los de la comandancia
de Carúpano, de la que era jefe el teniente coronel Manuel Lorenzo, al tener noticias
de que se habían establecido negociaciones para un armisticio, se declararon con el
mayor fervor por la independencia. Tomando partido por ésta, junto al pueblo, se
sublevó la noche del 17 al 18 de agosto, el batallón de Clarines, que estaba de
guarnición en la citada plaza bajo el mando del teniente coronel Lorenzo, jefe que se
distinguía por el celo que desplegaba y la disciplina que imponía en esa unidad. El
batallón sublevado atacó a los jefes y oficiales, e intentó pasarse al ejército
republicano. Así quedó reflejado este episodio en la hoja de servicios de Lorenzo:
“El 18 de agosto, seducido el batallón que mandaba en la costa de Barlovento por
los agentes de la rebelión, y proclamada la independencia por la mayor parte de la
fuerza situada en Carúpano, atentaron como primer paso contra la vida de sus jefes
y oficiales, asesinando dos de ellos e hiriendo a otros varios; y presentado al frente
de los revoltosos para hacerle deponer las armas, y ceñirlos a la obediencia, sufrió
de los amotinados una descarga de fusil a quemarropa, de la que fue herido de bala
en el cuello, logrando al fin cortar la propagación de este atentado con castigos
ejecutivos, y restaurando la paz y el orden que no volvió a tener otra alteración”512.
El capitán Sevilla nos da su versión de los sucesos, de los que no fue testigo,
porque ya no estaba de servicio en la zona. La infausta noticia de la sublevación del
batallón de Clarines, causó estupefacción en Costa Firme y en todo el ejército, por
tratarse de una unidad conducida por un militar prestigioso de reconocida
preocupación por las disciplina. El batallón seguía teniendo 200 hombres de tropa,
511
512
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 109 y 110. Tomo IV.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios.
228
indios en su mayoría, repartidos entre Cariaco y Carúpano. El capitán Sevilla ofrece
su versión del suceso:
“Un sargento caraqueño ganó la mayor parte de la tropa, estando de avanzada,
abandonó la fuerza a sus órdenes, vino al cuartel, donde tenía cómplices; asesinó al
oficial de guardia y a otros, al ruido de los tiros acudió el teniente Infante, que
recibió 11 bayonetazos y fue dejado por muerto, habiéndole salvado su asistente
(indio), que le llevó en hombros a una casa de campo, en donde fue curado. El
teniente coronel Lorenzo, trató de apaciguar el alboroto, pero apenas le dieron
tiempo para montar y huir entre las balas al campo, en donde se reunió con otros
oficiales y paisanos fugitivos.
Los pronunciados obligaron al capitan de un bergantín danés a llevarlos a
Margarita. Lorenzo y el cura acudieron con 100 hombres a castigarlos, pero ellos
se alejaron haciendo fuego de fusilería.
Este bizarro jefe reorganizó la tropa, siguiendo en su puesto de campaña, pero
temiendo ser atacado o vendido”513.
Como consecuencia de esta rebelión, fue extinguido el regimiento de Clarines.
En la recuperación de la autoridad Real sobre ese distrito, en situación harto difícil, se
distinguió Lorenzo con el aplauso de los pocos elementos fieles que contaba la
metrópoli en aquella zona; los pueblos quedaban desguarnecidos, con un número
reducido de tropas, al pasarse unas a los independentistas, y al tener que trasladar a otras
por falta de confianza.
La sublevación del Clarines formaba parte de la maniobra del ejército de Oriente bajo
el mando de Bermudez, que debía hacer una diversión sobre la espalda del enemigo
para amenazar Caracas sin dar una batalla. Esta operación “convenía emprenderla, ya
que contribuía a facilitar el hecho de haberse incorporado a las filas patriotas el
Comandante realista Torrealta con su destacamento; igualmente más de 600 hombres de
la columna de Arana”514. Pero lo que más llamó la atención destaca Santana, fue la
sublevación del “batallón Clarines, compuesto de criollos que guarnecían a Carúpano,
se había sublevado, matando a los jefes y oficiales y poniendo aquella plaza en manos
de los independientes”515. Los insurgentes hicieron propaganda de este hecho como es
lógico, pero hay que aclarar que los hombres sublevados no eran criollos, sino indios,
como da cuenta de ello el capitán Sevilla en sus Memorias: “El batallón que mandaba –
el teniente coronel Lorenzo- estaba en cuadro; no tenía más de doscientas plazas, indios
513
SEVILLA: Memorias de un oficial… Pág. 267.
SANTANA: La campaña… Pág. 24.
515
SANTANA: La campaña… Pág. 24.
514
229
la mayor parte”516, que corrobora el escrito elevado al general Morillo por el
ayuntamiento de Carúpano, pidiendo una guarnición de 400 a 500 hombres para
ponerlos al mando de Lorenzo, a quien ensalzan como el salvador de la Costa, y de
quien hablan de su intrepidez, actividad y prudencia “sin que el efecto casual de Indios
mal reconocido a sus derechos en su favor le hayan hecho decaer de su espíritu
militar”517.
No solo hubo ese pronunciamiento, también sucedió lo propio en Tocuyo, y el valle
de la Pascua, con ocupación de Güiria por Monagas y esperaban que sucediera igual en
Barcelona518. Los rebeldes esperaban ocupar por este medio toda la provincia de
Cumaná.
La primera deserción fue la del batallón de Clarines en la provincia Oriental, que
llamó mucho la atención, por fallar un jefe tan acreditado como Lorenzo, pero hasta que
no se produjeron otras en la zona, creyeron las autoridades que se trataba de un acto
aislado, casual, no comprendieron que era el desplome general de la autoridad de
España.
Morillo comunicó la situación al ministro de la Guerra, cuando se pasaron al enemigo
los restos de la columna del coronel Arana. Ya no había ninguna duda del camino que
iban tomando todas las tropas del país, la verdadera y principal fuerza del Ejército,
desde los sucesos desagradables del batallón de Clarines en Carúpano, los cantones del
Potrero y Guere, y el reciente del expresado batallón. No había duda de la suerte que
esperaba a los demás cuerpos americanos que estaban cansados de sufrir las miserias,
fatigas y privaciones fruto de circunstancias y sacrificios en el Ejército Expedicionario
de Costa Firme”519.
Un ayuntamiento ofrece el mando Manuel Lorenzo.
No todos eran infidentes. En el Ayuntamiento constitucional de Carúpano, se
agrupaban algunos comerciantes y empresarios leales a España, entre los que destacaba
Antonio González, armador de barcos corsarios al servicio de España, que ante la
inestable situación y la debilidad de los medios de defensa con que contaba su zona 516
SEVILLA: Memorias de… Pág. 247.
AHN: Legajo 8749, Pág. 6.
518
SANTANA: La campaña… Pág. 24.
519
RODRIGUEZ VILLA: Antonio. El Teniente General… Pág. 242.
517
230
puesto de manifiesto en el mes de agosto-, arriesgando sus vidas y haciendas, ofrecieron
su ayuda al capitán general. Valoraban positivamente, la labor realizada por Manuel
Lorenzo al frente de la comandancia de Carúpano en los tres últimos años. Poseía éste
una rica personalidad. Aunque carecía de preparación intelectual, este hombre sencillo,
salido del pueblo, era trabajador y honrado, activo e intrépido, entregado sin reservas a
las funciones de su cometido: emanaba confianza, tanto en superiores como en
subordinados. Las personas responsables de actividades políticas, económicas y
administrativas de ese país, se dieron cuenta, que podían contar con su colaboración,
lealtad y entrega, si estas eran desarrolladas dentro de las normas que regían en la
colonia. Era por otra parte, un hombre identificado con los habitantes de esa tierra, y
con la causa que para ellos defendía, jamás pensó en regresar a la Península como lo
hicieron muchos jefes y oficiales cansados y aburridos de aquella pelea vana. Lorenzo,
casaría poco después con una mujer venezolana. El Ayuntamiento del pueblo de
Carúpano, se dirigió a Morillo, en un largo escrito, importante para la historia de
Manuel Lorenzo en Venezuela:
“Exmo. Sor.
“El Ilustre Ayuntamiento del pueblo de Carúpano reunido en cuerpo y unánime
en votos con él los vecinos honrados, llenos unos y otros de los mayores deseos de
fabor de la Justa Causa a V. E. manifiesta: La catástrofe acaecida la noche del 16 al
17 de Agosto último tomado por parte del Batallón de Clarines, les impone
nuebamente en los deseos del bien obrar y dar un testimonio (como siempre lo ha
hecho) de adhesión a la Justa Causa en defensa del Patrio Suelo, desprendiéndose
de sus intereses y llebando con el mayor entusiasmo adelante la destrucción de los
disidentes hasta su reconciliación con la Nación a que dependen y que por
infundadas causas se han separado de ella.
No les es permitido Exmo. Sor., traer a la memoria sus anteriores servicios
cuando a las dos Provincias de Cumaná y Barcelona les es constante, y no
considerándolas en el día suficientemente demostrados, desea esta Corporación dar
un nuevo testimonio a S. E. a mayor abundamiento en las proposiciones siguientes.
Que V. E. se digne admitirle la donación gratuita de dos vestuarios por plaza para
600 hombres; y descontados en Dros. de introducción, y extracción de su comercio
se constituyen D. Antonio González Alcalde Constitucional de primer voto, D.
Ramón Fons, síndico procurador y D. Domingo Noya del Comercio, a armar
completamente hasta 800 con el objeto de contar con un repuesto de 200 para
disponer y armar con ellos en caso urgente a los vecinos: sin precios al valor de
San Tomás y si las circunstancias de haber perdido sus intereses en aquella isla el
año pasado no se los impidiere, se congratularía hacer la donación por completo, y
dar esta mayor prueba de Patriotismo.
Nuestras proposiciones Exmo. Sor., si tiene lugar, son fundadas en adelantar la
Agricultura y Comercio, columnas principales del Estado y para ello Exmo. Sor.
funda su atención sobre este Pueblo amante de la Patria y Soberano en todas
épocas; le suplicamos encarecidamente nos atienda ello remitiéndonos 400 o 500
reemplazos si les es posible de las Provincias internas de Venezuela cuyo mando
unido al hito de Clarines formará un Cuerpo respetable capaz de asegurar la Costa
y con la ventaja de ser mandados por su actual Comandante Teniente Coronel Dn.
231
Manuel Lorenzo, cuyo Gefe intrépido y activo y prudente merece por su virtud y
conocimientos prácticos la confianza no solo de nosotros sino la de todos los
Pueblos de la Costa, como lo ha dado a conocer en cerca de tres años que la ha
mandado, y no pudiendo menos este Ayuntamiento en obsequio de la Justicia que
le asiste de poner en el conocimiento de V. E. la memoria que conserva de deberle
a sus acertadas providencias, la conservación de ellas por medio de su retirada de
Guyria en Agosto de 1818 y las acciones de Carúpano, Río Caribes y aun Cariaco
en octubre del mismo año, sin que el efecto casual de Indios mal reconocidos a sus
derechos en su fabor lo hayan echo decaer de su espíritu militar.
Para manifestar más el amor a su Patria, y deseos de contribuir a ella con cuanto
le es permitido: los tres contribuyentes a el Armamento han expuesto a este
Ayuntamiento que para que se le haga a V E. presente, obligarse a más sin interés
alguno transportar los reemplazos en sus buques bien sea de Puerto Cabello, a la
Guayra o cualquier otro destino, siempre que tenga lugar en V E. las proposiciones
echas.
El Presbítero Capellán Dn. Máximo Pérez Matamoros lleva la Comisión de
manifestar a V E. los pormenores de otros asuntos.
Así lo espera y confía este Ayuntamiento, y Pueblo de Carúpano del 1º
Ciudadano Pacificador de Venezuela por quien ruegan al todo poderoso conserve
su vida m. a. Carúpano 23 de Octubre de 1820, Firman nueve personas”520.
En el margen del documento, hay un escrito del Capitán General del Ejército de Costa
Firme, en el que después de saludar y agradecer a los leales carupaneros su lealtad y
celo en el mantenimiento de su suelo al margen de las insidias enemigas, les dice, que
pagaría su tributo a los heroicos ciudadanos aprobando su solicitud, pero por
disposiciones del Rey, ha entregado el mando al mariscal de campo Miguel de La Torre,
que sabe como él, apreciar sus méritos, y dará su resolución. Firma el documento el 3 de
diciembre de 1820521. Cuando firmó la nota Morillo acababan de concluir los rebelde la
ocupación de la comandancia de Carúpano.
Poco después de la sublevación del mes de agosto, el brigadier Tobar gobernador de
Cumaná, reemplazó de la comandancia de la costa de Barlovento al teniente coronel
Manuel Lorenzo, por el teniente coronel Pedro González Carbonell. Éste, marchó a
Carúpano con 80 soldados resto del batallón de Cumaná, que inspiraban muy poca
confianza. González Carbonell resultó ser un traidor y un cobarde. Tan pronto como
llegó a Carúpano fraguó una conspiración con sus subordinados y con el alcalde de San
José, un tal José Guanche, natural de Caracas, sujeto que a pesar de sus protestas de
españolismo, ya había estado en peligro de ser fusilado por Boves y Morales522.
520
AHN: Legajo 8749, Pág. 6.
AHN: Legajo 8749, Pág. 6
522
SEVILLA: Memorias de un oficial… Pág. 268.
521
232
La comandancia se derrumbó precipitadamente a causa de las defecciones, según el
informe de Lorenzo. El primero que cayó en poder de los independentistas fue Cariaco.
El miércoles 24 de noviembre, el teniente Ignacio Betancourt y el subteniente de pardos
Rafael de León, en combinación con el jefe sedicioso de los Valles, facilitaron la
entrada al Fuerte David, tomando preso al comandante José Manuel Casares y demás
oficiales, enarbolando a continuación el pabellón de la independencia. La población de
Carúpano, un bergantín y una goleta de guerra, cayó el 29 de noviembre en poder de los
independentistas, al pasarse a su bandera, el teniente coronel Pedro González Carbonell
comandante provisional interino de la Costa de Barlovento, y los capitanes José Maria
Charran, Braulio Guaita y el célebre capitán Macario Martínez. El teniente coronel
González Carbonell, puso a disposición de los comandantes rebeldes – Guanche
corregidor de San José y Montes-, las guarniciones y los fuertes de San Fernando y
Santa Rosa con 150 soldados; los demás oficiales de Clarines fueron reducidos. El día
28, había caído Río Caribes atacado por 200 rebeldes523.
La pérdida de la costa de Barlovento, supuso la debilitación de la seguridad de
Cumaná, al privarla de los frutos que le suministraban Carúpano y Cariaco, al tiempo
que los enemigos que victoriosos, fueron a sumarse a los que estrechaban el cerco.
En cuanto se supo en Cumaná la sublevación y pérdida de la comandancia de
Barlovento, y que el jefe, oficiales y soldados venezolanos se habían pasado a los
independentistas, el gobernador Tobar, organizó una pequeña columna de 140 hombres
que puso a las órdenes de Lorenzo. Marchó la pequeña expedición a bordo de la goleta
“Félix Ventura”, e intimó el 30 de noviembre al comandante rebelde de Carúpano,
comunicándole que desembarcaría con 400 hombres, si no entregaba la plaza en el
término de una hora. Ofrece al mismo tiempo el indulto en nombre del Rey. Esta
intimidación no surtió efecto, y ante la amenaza de los buques rebeldes de Margarita y
la falta de víveres regresó Lorenzo a Cumaná, sin lograr la recuperación de la
comandancia que estaba en poder del jefe rebelde Montes524.
523
AHN: Legajo 8.739. Pág. 339; RESTREPO, José Manuel: Historia de la Revolución de la República
de Colombia. Pág. 253. Vol. V. Biblioteca de Cultura Popular Colombiana. Bogota. 1944. SEVILLA.
Memorias de un oficial… Pág. 268.
524
AHN: Legajo 8.739. Pág. 339
233
A la intimidación de Lorenzo525, contestaron con altanería y desafió el comandante
republicano Montes y el corregidor José Guanche, en sendos oficios. Montes le decía,
que los patriotas que habían enarbolado el pabellón de la República, no eran los indios
de la época de Hernán Cortes, conocían bien sus derechos y los imaginarios que creían
tener los españoles sobre sus territorios. Habían jurado ser libres, y les embargaba el
ánima seguir el campo de la gloria: “Desembarque V. con sus 2.000 hombres que con
50 republicanos que se hallan a mi mando son suficientes y bastantes para acabar y
hacerlos desaparecer en un instante”526. Ambos juegan a confundir al adversario,
Lorenzo aumentando la fuerza de 140 soldados que rebosaban la cabida de la goleta
“Félix Ventura”, los eleva a 400 hombres, que no podía creer su enemigo; éste dice que
le espera con 50 republicanos, pero su columna se multiplicaba por diez, más las
guarniciones pasadas a la insurgencia.
José Guanche, ironiza en su oficio, sobre los buenos, generosos y humanitarios
sentimientos que despliega Lorenzo en nombre del Rey. Le promete dejarlo
desembarcar sin dispararle un tiro, para que lo verifique con toda comodidad, y después,
“será recibido como debe prometerse y esperar de los valientes soldados
republicanos”527. Fueron los últimos servicios de Lorenzo en Barlovento.
Lorenzo, no pudo auxiliar a las familias leales comprometidas en Carúpano que
fueron detenidas y enviadas a la isla Margarita, entregadas al feroz Arizmendi.
10. Firma de un armisticio vaticinio de la derrota. Morillo entrega el mando al
general La Torre.
Armisticio, y pérdida de Venezuela.
El proceso de las negociaciones y la firma del Armisticio, supuso la desintegración de
la soberanía de España en Venezuela. La Corona dejó de tener influjo sobre la vida y la
política de los venezolanos. Cambiaria el panorama de la guerra en un tiempo
brevísimo, iniciándose el fin de la presencia de España en Venezuela.
525
AHN: Legajo 8739/338.
AHN Legajo 8723/73.
527
AHN: Legajo 8723/ 63.
526
234
La nación percibió el cambio de época. El pueblo venezolano afecto a España, la base
de nuestra fuerza, quienes en realidad luchaban contra los rebeldes y aportaban los
medios, se dieron cuenta que se habían equivocado, y en su mayoria, se aprestaron a
cambiar de bandera. El fino instinto de Bolívar, el hombre de estado, facilitó el
movimiento hacia la república que tanto tiempo había estado esperando. Todos los
antiguos enemigos eran bienvenidos, cualquiera que fueran sus antecedentes. Con
España quedaron los políticos muy comprometidos, y algunos jefes y oficiales en el
ejército.
El pueblo indio, cambió también de bandera. Sus campos, lugares de tránsito pacífico
y de suministro para los ejércitos reales se tornaron inhóspitos, y sus hombres, soldados
que nutrían buena parte de las unidades españolas, fueron los primeros en desertar en
masa. Como sucedió con el regimiento Clarines, unidad formada exclusivamente por
indios, que mandaba Lorenzo, y fue la primera en sublevarse en la Capitanía General de
Venezuela.
La iglesia rural deja de colaborar; se multiplicaban las guerrillas y el espionaje a favor
de los republicanos; los pueblos escondían ganados bienes y pertenencias de toda clase,
y abandonan sus residencias cuando se acercan las unidades realistas; los españoles son
vistos como enemigos a eliminar, resultaban molestos para quienes fueron sus parciales.
El pueblo venezolano se decide por Bolívar, porque cree que tiene razón, y es el único
que los puede conducir a la independencia y acabar con las miserias de tantos años de
lucha; es a éste a quien se dirigen las autoridades españolas como jefe de la república de
Venezuela; ahora el pueblo le ve ya como El Libertador.
Cuando empiece la nueva campaña después de la ruptura del armisticio, se
encontrarán con enemigos, que fueron amigos ayer. Tal es el caso del coronel Vargas
Reyes, que el teniente coronel Lorenzo, tendrá enfrente en Barquisimeto y San Felipe,
hasta la retirada a Puerto Cabello.
Mientras que los españoles permanecían inactivos a causa de las imposiciones de las
negociaciones del Armisticio, y solo realizaban los movimientos precisos que
cooperaran a su establecimiento, los insurgentes aprovecharon la situación para mejorar
sus posiciones. Hubo una serie de medidas, cesiones, y disposiciones de fuerzas por
parte de los españoles, que favorecieron el clima de la concordia.
235
Bolívar desde primeros de 1820, venia preparando a su ejército para un esfuerzo
definitivo, aumentándolo con nuevos reclutas, adquisición de elementos de combate, y
hasta mandó “empotrar caballos coger y castrar toros para ponerlos en la dehesa, para
tener reses cuando el ejército abriera la campaña”528. Se apresuró a colocar
estratégicamente unidades en puntos destacados.
Bolívar atacó a la 3ª división, que tuvo que retirarse del pueblo de Bailadores cerca de
Cúcuta, hasta la ciudad de Tocuyo, quedando dueño de casi toda la provincia de
Maracaibo, de las ciudades de Mérida y Trujillo y de una parte de Barinas529. Morillo
insistía a Bolívar por todos los medios a su alcance, de que para negociar era
completamente necesario cesar la guerra; él, debía saber que para obtener la paz era
imprescindible suspender las armas y dejar de provocar graves perjuicios a la Nación,
pero respondió que, “entre tanto que llegan los comisionados que están en Calabozo,
continuaremos nuestras operaciones”530.
Como parecían resultar inútiles las primeras comunicaciones con los rebeldes, porque
eran desechadas por Simón Bolívar, que con sus movimientos procuraba presentarse en
la mejor posición posible, Morillo inició una nueva campaña marchando sobre Carache
y atacando al cuerpo que tenían allí los insurgentes que se retiraron hacia Trujillo531.
Dice Restrepo al respecto: “Morillo conducía personalmente una hermosa división,
igual en número a la de Bolívar; éste sabía por experiencia la disciplina y valor de la
infantería española, lo que le obligaba a proceder con cautela…. determinó retroceder
cinco leguas”532.
Bolívar, al final, contestó a Morillo desde San Cristóbal el 21 de septiembre con
proposiciones que superaban las concesiones para las que éste estaba autorizado.
Aceptaba la suspensión de las operaciones y pedía garantías, haciendo responsable a
Morillo, ante la nación, de la sangre derramada si no cumplía con los términos de la
propuesta. Al efecto de seguir las negociaciones, Bolívar, fijó su cuartel general en San
528
ALBI: Banderas olvidadas… Pág. 258.
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 429-430.
530
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 258.
531
GONZALEZ, Eloy G: Historias Bolivarianas Pág. 166. Caracas.
532
RESTREPO. Historia de la Revolución… Pág. 259.
529
236
Fernando533. Bolívar le escribió nuevamente desde Trujillo (26 de octubre) y le propone
finalmente un armisticio de cuatro a seis meses dentro de las siguientes bases:
1 Habrá un armisticio por 4 a 6 meses en todos los departamentos de Colombia.
2 Este ejército ocupará las posiciones en que se encuentre al acto de la ratificación.
3 Las divisiones de la Costa tomarán posesión de las ciudades de Santa María, Río
Hacha y Maracaibo, sobre las cuales están en marcha y probablemente deben rendirla.
4 La división del Apure tendrá una línea divisoria todo el curso de la Portuguesa.
5 La división de Oriente conservará el territorio que ocupe en el acto de la ratificación
del tratado.
6 La división de Cartagena conservará las posiciones al acto de la ratificación del
tratado.
7 La división del Sur conservará el territorio que haya dejado a su espalda en su
marcha a Quito…. 534.
Morillo que sabia la retirada de Tello y la defección de Reyes Vargas se adelantó a
Barquisimeto con la división de La Torre y el regimiento de Húsares de Fernando VII, y
contestó el 29 del mismo mes de octubre: “Las proposiciones que V. E. se adelanta a
hacerme en esta segunda no pueden algunas convenir a los intereses de la nación
española, ni me considero autorizado para admitirlas…”535. La apertura de las
negociaciones, se la comunicó Morillo a la Junta que a tal efecto había formado en
Caracas, de cuyo seno nombró a los comisionados536.
Las condiciones en que emprendía Morillo las negociaciones, no podían ser más
precarias; así se lo comunica al ministro de de la guerra. La situación en este ministerio
era tal, que podía dirigirse a un ministro, y cuando llegaba la carta a Madrid, ocupaba la
cartera otro titular o un interino, pues en el año escaso que duró el primer ministerio del
Trienio Liberal, se sucedieron entre titulares e interinos, siete veces en el cargo537.
533
GONZÁLEZ, Eloy G: Historias… Pág. 166; RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Págs. 271
a 274. Tomo 4.
534
SANTANA: La campaña… Pág. 31
535
SANTANA: La campaña… Págs. 30 a 32.
536
GONZÁLEZ, Eloy: Historia… Pág. 167; BARALT. Resumen… Pág. 28. Tomo II.
537
URQUIJO GOITIA; José Ramón: Gobiernos y Ministros españoles (1808-2000). Pág. 29. Madrid
2001.
237
Para preparar al ministro, de los inciertos resultados de las negociaciones que se
emprendían, le hacía una vez más, una exposición de la situación material y moral del
Ejército Expedicionario, o lo que quedaba de él, porque los soldados que lo componían,
a excepción de jefes y oficiales, eran en su mayoría naturales del país. Morillo estaba
bajo la impresión que le habían causado Los Llanos y la forma de pelear de los llaneros;
encontraba ese frente impracticable y temeroso. Las tropas llaneras se movían ahora
conducidas por Páez siguiendo el plan de Bolívar para exterminar el ejército realista y
conquistar el territorio. Todo esto se pudo evitar si España hubiera enviado algunos
socorros o al menos algo de dinero para haber conservado las tropas que la miseria
había arrancado de las filas del ejército español. Concluía Morillo que la falta de
recursos para subsistir y de dinero para entretener al oficial y al soldado con una
cortísima parte de su sueldo eran el mayor enemigo538.
Continuaba dando cuenta, de las dificultades para mantener libres las comunicaciones,
porque los caminos estaban infestados de desertores e insurgentes que atacaban a las
pequeñas unidades de oficiales y soldados, que pasan de un lugar a otro, con pliegos,
víveres y enfermos, asegurando que tenían “peor suerte que la que sufrían los franceses
en la guerra de la Península”539.
Bolívar se encontraba en Trujillo y por medio de sus comisionados, pidió a Morillo
que se hallaba en Carache, que se concluyera un convenio santo que regulase la guerra y
la privase de los horrores que hasta entonces había presidido ésta. Los comisionados
españoles, Ramón Correa, Juan Rodríguez del Toro y Francisco González de Linares,
llegaron a Trujillo el 19 de noviembre, y se reunieron con los plenipotenciarios
venezolanos general José Antonio Sucre, Coronel Pedro Briceño Méndez y teniente
coronel José Gabriel Pérez540.
Las negociaciones fueron duras, y en numerosas ocasiones estuvieron al borde de la
ruptura, pero al fin, se firmó el 25 de noviembre el Tratado de Armisticio que constaba
de 15 artículos. Se suspendían las hostilidades por seis meses, prorrogable por el tiempo
que fuera necesario para ajustar la paz; las tropas de ambos ejércitos permanecerían en
sus posiciones dentro de los límites fijados en el documento; quedaba abierta y libre la
comunicación entre los respectivos territorios para proveerse de ganado, de todo género
538
GONZÁLEZ, Eloy G: Historia… Pág. 165.
GONZÁLEZ, Eloy G: Historia…. Pág. 166.
540
GIL FORTOUL: Historia Constitucional… Pág. 428; BRICEÑO PEROZO, Mario: Historia
Bolivariana. Págs. 90 y 91. Los Teques 1983.
539
238
de subsistencias y mercancías; Maracaibo y Cartagena, quedaban libres para el
comercio internacional; el que intentara romper el Armisticio daría al otro aviso con 40
días de antelación al primer acto de hostilidad.
El día 26, se firmó por los mismos plenipotenciarios, el Tratado para humanizar la
guerra, que firmaron después ambos jefes. Bolívar, borraba la sangrienta página de la
“guerra a muerte” firmada también en Trujillo en el año 1813. Los comisionados
acordaron que España y Colombia se hicieran la guerra como pueblos civilizados; por
ello, todo militar dependiente de un ejército tomado en el campo de batalla, aun antes de
decidirse ésta, quedaría prisionero de guerra y sería respetado en su grado hasta el canje;
serían igualmente prisioneros de guerra y tratado de la misma manera que estos, los que
se tomaran en marcha, destacamentos o partidas; se interesarían vivamente por los
heridos o enfermos en los hospitales, hasta que se restituyesen libres a sus banderas; se
canjeaban los prisioneros de guerra clase por clase; que los desertores de las banderas de
una parte que se aprehendieran sirviendo bajo la de la otra, no podían ser castigados con
la pena capital, y tampoco los conspiradores y desafectos; se trataría muy bien y se
respetaría a los pueblos que fueran ocupados alternativamente por las tropas de los dos
gobiernos; se enterrarían o quemarían los cadáveres de aquellos que murieran en el
campo de batalla….. 541.
Morillo deseaba conocer a Simón Bolívar, y éste, al duro y bravo militar. A tal efecto,
concertaron una entrevista que se celebró en el pueblo de Santa Ana, el 27 de
noviembre542. En cuanto se divisó la comitiva del Libertador, “Morillo, La Torre y los
principales se adelantaron a encontrarle. El general iba de riguroso uniforme, llevando
las órdenes militares y demás insignias recibidas del Soberano por sus servicios. Al
aproximarse las dos comitivas quiso saber Morillo cual era Bolívar: ¿Cómo aquel
hombre pequeño de levita azul con gorra de campaña montado en una mula?....”543, al
reconocerse los dos generales echaron pie a tierra y se abrazaron efusivamente, y
después, asistieron a un sencillo banquete militar que había preparado Morillo. Hubo un
brindis, “a la heroica firmeza de los combatientes de uno y otro ejército, a su constancia,
sufrimiento y valor sin ejemplo…..”544. En sus discursos, el Libertador manifestó:
“Odio eterno a los que deseen sangre y la derramen injustamente”, a lo que contestó
541
BRICEÑO PEROZO, Mario: Historia Bolivariana. Págs. 90-91. Los Teques 1983; RESTREPO:
Historia de la Revolución… Pág. 260; GIL FORTOUL: Historia Constitucional… Págs. 429 y 433.
542
RODRIGUEZ VILLA: El teniente general… Pág. 431.
543
SANTANA: La campaña de... Págs. 38 y 39.
544
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Pág. 431.
239
Morillo: “Castigue el cielo a los que no estén animados de los mismos sentimientos de
paz y de amistad que nosotros”545.
Bolivar en carta a Santander, alaba los brindis del coronel Tello y el general La Torre.
Tello: “… por los triunfos de Boyacá que han dado libertad a Colombia…”. La Torre:
“… por los colombianos y españoles que unidos marchan hasta los infiernos si es
necesario contra los déspotas y los tiranos”546.
El trato de Morillo a Bolívar, fue exquisito, ahora era su ilustre y grande amigo, y
ponderaba con sincero júbilo el fausto acontecimiento. Esto lo quisieron conmemorar
con un monumento, cuya primera piedra fue puesta por los dos caudillos ese día. No
llegó a realizarse.
Morillo daba por concluida su campaña en Venezuela, y abría el camino para marchar
a la Península, sabiendo que la guerra estaba perdida, y que continuaría, porque en
España ningún gobierno tomaba la responsabilidad de concluirla, concediendo la
independencia a las provincias Ultramarinas.
Ayuda extranjera.
Antes de marchar, como lo había hecho en otras ocasiones, denunció las ayudas
vergonzosas que recibían de otras naciones los rebeldes. Morillo no podía comprender
algo que causaba admiración en Europa. Como de una potencia amiga de España salían
los grandes medios que poseían los rebeldes para hostilizar sus posesiones, y como a
cara descubierta sus más acreditados oficiales, individuos de su nobleza, y hombres de
todas las condiciones, tomaban parte activa en las banderas revolucionarias. “El ejército
de Bolívar se compone por la mayor parte de soldados ingleses; a la isla Margarita han
llegado más de 1.500 individuos de esa nación, y los buques de guerra, los numerosos
parques de todas las armas, las municiones, los vestuarios, los víveres”. Morillo cree
que ahora pelean contra esos nuevos aventureros cuando han perdido el ardor por la
poca generosidad del Gobierno que lo tolera. Parece encontrar en el nuevo ejército que
conducía Bolívar mayor capacidad, organización y disciplina547.
545
LARRAZABAL: Vida del Libertador… Pág. 291.
MADARIAGA: Bolívar… Pág. 88. Tomo II.
547
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Pág. 399.
546
240
Abandono del Ejército Expedicionario; la derrota.
Termina Morillo informando al Gobierno de la inminente destrucción del ejército de
Costa Firme, y de la pérdida, no ya de los territorios de Costa Firme, sino los de toda
América. El general Morillo recuerda que hacia tres años habia trazado el cuadro que
presentaba el ejército próximo a su disolución y exterminio, y con él se perderían las
posesiones. Todo por no haberlas socorrido el Gobierno como propuso en su momento.
El término fatal se ha prolongado a causa del constante batallar de los heroicos soldados
que han resistido a todas las circunstancias adversas548.
Antes de partir para la Península difundió dos proclamas, una al Ejército
Expedicionario y otra a los venezolanos a los que decía entre otras muchas cosas al
despedirse:
“Ya parto de vuestro suelo, venezolanos, llevando en mi corazón a mi amada
Venezuela. Mis venezolanos y mi Ejército de Costa Firme estarán siempre en mi
memoria como los objetos de mi delicia. Ellos me acompañaran a todas horas y en
todas partes; nada podrá separármelos, pero no para consideraciones estériles. ¡Irán
conmigo al pie del trono y al centro de la representación nacional para buscar allí su
fortuna y el remedio de sus males…!”549.
La prensa española en general acogía bien y discutía todos los tratados y
armisticios dándole gran amplitud y todo lujo de comentarios, en especial el de
Morillo y Bolivar, hablando de espíritu de conciliación. Después vino la realidad del
valor de lo firmado. El Universal comprendió tarde que no podía haber contrato con
quien era incapaz de cumplirlo; a la vista estaba el comportamiento del pérfido
Bolivar al quebrantar escandalosamente el armisticio volviendo a “independencia y
guerra” y ocupando la provincia de Maracaibo. Otro periódico como Miscelánea
creía que se había acabado el tiempo de insultos y fanfarronadas, que si España
quiere tener iniciativas en las Américas, debe adoptar las medidas que dicta la razón,
la prudencia y el derecho de gentes, los mismos derechos proclamados y en que
descasa el sistema constitucional550.
548
RODRIGUEZ VILLA: El Teniente General… Pág. 408.
LARRAZABAL: Vida del Libertador Simón Bolivar. Pág. 300; SANTANA. La campaña de… Pág. 4;
RODRGUEZ VILLA: El Teniente General Don Pablo… Págs. 337, 338 y 339. Tomo 4.
550
DELGADO.: La independencia de… Págs. 274, 290 y 294.
549
241
En España se vio el tratado de Trujillo, el armisticio firmado por Morillo, como la
rendición ante los insurgentes.
Tiempo después, apareció en el periódico de Cádiz, “El Espectador” de 31 de
diciembre de 1822, un escrito, una exposición que hacían al Rey varios vecinos de
Cádiz, en el cual se leía el párrafo: “Desde cuando antes que el general Morillo hizo el
célebre armisticio que proporcionó la completa independencia de la República de
Colombia….”551. El general Morillo respondió a este documento, en defensa de su
actuación en la firma del armisticio conocido como el Tratado de Trujillo, diciendo que
todo lo concertado le fue impuesto por el gobierno.
Morillo en la historia colombiana.
Los historiadores en general, en este caso Arturo Santana, a pesar de las sangrientas
batallas que libró con los fundadores de la República admiran su personalidad que ha
quedado grabada en las páginas de su historia, lamentando eso sí, el sacrificio inútil de
patriotas como Camilo Torres, el sabio Caldas y Guevara, pero destacando su valor
temerario, y aquella impávida intrepidez que según O´Leary hacia que los llaneros
admirados dijeran que era una lástima que hubiera nacido en España y una vergüenza
que no fuese patriota552.
El historiador colombiano Restrepo, que escribió su historia bajo la supervisión de
Bolívar, emite del general Morillo el siguiente juicio: En los cinco años de constante
batallar, derramó la sangre de los hijos más ilustres de Nueva Granada, sin que
perdonara tampoco a los venezolanos en el primer año de su dictadura. Después
modifico su conducta y fue a menos dura con los patriotas. “Severo en la disciplina y en
la distribución de justicia, activo en la campaña, valiente en las batallas y dotado de un
genio verdaderamente militar, el general Morillo se adquirió una justa celebridad en la
guerra de la Independencia”553.
Miquel Izard, que a ha estudiado la historia de Venezuela con visión económica y
social, atribuye el fracaso del general Morillo, más que al choque con el grupo más
551
GONZÁLEZ, Eloy.: Historias Bolivarianas… Pág. 166.
SANTANA: La campaña… Pág. 45.
553
RESTREPO. J. M: Historia de la Revolución de la República de Colombia. Pág. 264. Tomo V.
Biblioteca Popular Colombiana. Bogotá, 1944.
552
242
radical de los mantuanos, a otras medidas sociales y económicas. En su política
conciliadora con la fracción conservadora de la aristocracia terrateniente, le devolvió
propiedades y privilegios; no favoreció a los comerciantes peninsulares
restableciendo el sistema anterior de equilibrio entre ellos y los productores; para
financiar el mantenimiento del Ejército Expedicionario instauró el viejo sistema
tributario colonial, que, como antes de 1810, perjudicaba los bienes de consumo de
los más débiles económicamente a través de alcabalas y similares; reprobó el cariz
social que habían dado los realistas a la guerra; destituyó de sus cargos militares a
buena parte de los llaneros y pardos ascendidos por Monteverde, Boves y otros
caudillos realistas; envió contingentes enteros del ejército popular llanero a luchar a
Nueva Granada; y sobre todo, no tomó ninguna medida encaminada a colmar las
aspiraciones de los pardos y esclavos. Algunas de estas propuestas eran difíciles de
pensar en su época554.
Los autores coinciden en asignar a Morillo un carácter muy fuerte, vehemente, que
con frecuencia se dejaba llevar por la ira. Sin embargo, era afectuoso y humano con
sus oficiales preocupándose de sus vidas y personas. Nos cuenta el capitán Sevilla
que Morillo ara un gran fisonomista y jamas se le olvidaban las facciones y el
nombre de las personas. En la presentación de unos oficiales, se dirigió primero a
Sevilla elogiándole sus actuaciones en Santa Fe y en el Apure. A cada uno le dedicó
un párrafo ya para alabarle, ya para censurarle555.
A Morillo le sustituyó en el mando el brigadier La Torre, a quien entregó el mando en
Barquisimeto el 3 de diciembre y de la división de vanguardia al general Morales. El 17
de diciembre embarcó para España en la corbeta “Descubierta”. Pronto, en medio de
llamadas de atención a Bolívar por la actuación de sus generales, le sorprendió éste con
la ruptura del Armisticio.
554
IZARD. Miquel: Tierra Firme. Historia de Venezuela y Colombia. Págs. 144 y 145. Alianza Editorial.
Madrid, 1987.
555
SEVILLA: Memorias de un oficial… Pág. 203.
243
11. Ruptura del Armisticio.
Ruptura del Armisticio.
En los meses de noviembre y diciembre de 1820, los patriotas venezolanos se
mostraban ufanos porque habían comprobado la debilidad en que se encontraba el
Ejército Expedicionario, a causa de las deserciones masivas de unidades y la situación
de carencias de todas clases que padecía. También tenían en cuenta las diferencias de
dotes de mando y experiencia entre Morillo y La Torre. El ejército español había
quedado reducido a 10.400 hombres y estaba acantonado de acuerdo con lo establecido
en el Armisticio, en Calabozo, Barquisimeto, Tocuyo, San Carlos, Caracas, y en los
puertos de Cumaná, Maracaibo, Puerto Cabello y la Guaira. La situación era tan
favorable para los independentistas y tan desfavorable para los españoles que pronto
urdieron los motivos para romper el Armisticio.
El 28 de enero de 1821, el general Urdaneta violó el Armisticio ocupando la ciudad de
Maracaibo y su distrito. El movimiento dentro de la ciudad estuvo a cargo de sus
agentes, Domingo Briceño -principal organizador-, Pedro Lugo, y el capitán José Mena
Delgado, que actuaron de acuerdo con el gobernador militar interino de la ciudad,
coronel Francisco Delgado Moreno. Éste se hallaba al frente del partido republicano, y
con sus hermanos el teniente coronel José Moreno y el capitán Juan Evangelista
Moreno, se pasó a los independentistas.
Cuando la ciudad de Maracaibo se pronunció por la republica, Urdaneta se encontraba
en Trujillo, para apoyarla con cuatro escuadrones, y el batallón de Tiradores de la
Guardia, al frente del cual se encontraba el teniente coronel José Rafael de las Heras, un
converso habanero, que había luchado contra los franceses en España. Éste trasladó el
batallón de Tiradores al puerto de Gibraltar, y de aquí, embarcó para la toma militar de
Maracaibo556.
Albi de la Cuesta afirma que a Urdaneta, “se le dieron contraordenes ostensibles que
no debía cumplir, pero en todo caso debían servir para contestar a los españoles en caso
de reclamación”557. La maniobra de los independentistas fue perfecta: entraron en la
ciudad sin disparar un tiro, consiguieron recursos en hombres y dinero, incluyendo un
556
BRICEÑO PEROZO: Historia… Pág. 107; RESTREPO, José Manuel: Historia de la Revolución de la
República de Colombia. Pág. 294. Vol. V. Biblioteca Nacional de Colombia. Bogotá. 1944.
557
ALBI: Banderas… Pág. 302.
244
arsenal militar con 100.000 cartuchos. El flanco izquierdo del ejército de La Torre
quedó al descubierto558.
El general La Torre protestó contra la violación y exigió el cumplimiento de los
acuerdos, pidiendo fuera evacuada la ciudad hasta que no se reanudaran la hostilidades.
Urdaneta no contestó a las reclamaciones de La Torre. Fue Simón Bolívar, quien le
comunicó el 19 de febrero que no devolvería la plaza, porque se reservaban el derecho
de proteger a los moradores que se habían pronunciado espontáneamente a favor de la
independencia, antes de la entrada de las Heras en la ciudad de Maracaibo; que
habiéndose hecho aquel pueblo independiente de España, las tropas de Colombia
guarneciéndola no había ocupado territorio español; que aunque lo fuese, por el
armisticio no estaba prohibido a Colombia admitir bajo su protección a pueblos que se
acogieran a ella; porque el armisticio no garantizaba los territorios; y porque les asistía
el derecho a la insurrección contra las fuerzas que injustamente ocupaban la ciudad559.
Le preguntaba Bolívar a La Torre, si en caso de no devolución sería motivo de la
reanudación de las hostilidades. El general La Torre pidió se le contestara
adecuadamente a su oficio, en el que pedía la evacuación. Bolívar le contesto con la
reanudación de las hostilidades en el termino de 40 días. Desde Boconó el 10 de marzo,
le comunicó que no había otra alternativa: o se reconocía la independencia de su patria o
continuaría la guerra.
El general La Torre conoció tarde el plan de los enemigos y no le quedó más
remedio que aceptar el reto que le imponía la situación. Dice el historiador Baralt:
“La Torre conoció, aunque tarde, el plan de sus enemigos y no siéndole ya posible
ni decoroso en insistir y mantener aquella tregua equívoca, más fatal que la guerra,
aceptó el reto de Bolivar, señalando el 28 de abril para la apertura de campaña”560.
Cuando se iniciaron las hostilidades, Bolívar tenía estudiados una serie de
movimientos de sus tropas para descolocar el mayor número de unidades del grueso
del ejército español y batir al núcleo en una gran batalla.
Pero antes Bolívar tenía que impedir, que la vanguardia del ejército español,
mandada por Morales, pudiera desde Calabozo batir a Páez, que se encontraba en el
Apure, y eran las fuerzas que, con las de Trujillo, formarían la masa de maniobra del
558
ALBI: Banderas… Pág. 302.
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 294.
560
BARALT: Resumen… Págs. 42 a 49.
559
245
ejército de la República. También en San Carlos, Guanare o Araure, podría agruparse
La Torre y batir a La Guardia. Para impedirlo se movilizarían las tropas de oriente al
mando de Bermudez que marcharían sobre Caracas y la tomarían antes del 21 de
junio. Penetrando por los valles de Aragua amenazarían las vías de comunicación de
los realistas quienes tendrían que destacar importante número de tropas para
recuperar la Capital. Urdaneta, que estaba en Zulia, ocuparía la provincia de Coro y
su capital, y una vez guarnecida, caería sobre Barquisimeto.
No pareciéndole suficiente la diversión que ejecutaba Bermúdez, desde Barcelona,
en la provincia oriental, Bolívar, a fin de que la marcha de La Guardia no fuera
molestada por tropas españolas, ni aun por guerrillas, decidió enviar una fuerte
columna en dirección a Nirgua, previa ocupación de Barquisimeto y San Felipe, que
después amenazaría Valencia, con lo que tendrían que mandar otro cuerpo, lo que
disminuiría más el ejército español561. Dicen los hagiógrafos de Bolívar y de la
campaña, aquí Pérez Tenreiro, que: “Nunca más en Venezuela y, ciertamente, pocas
veces en la historia se ha visto un plan que hubiese sido realizado tan ajustado a las
previsiones”562.
Mucho antes de la invasión de Maracaibo y de que se reiniciaran las hostilidades,
los insurgentes fueron aumentando sus pertrechos militares, y situando guerrillas y
observadores, en puntos claves del despliegue de las tropas españolas. Ante tal
situación, el general La Torre tuvo que poner en orden sus escasas fuerzas, situando
los jefes más competentes en los frentes que empezaban a mostrar más actividad,
para hacer frente a la nueva campaña, cuya iniciativa correspondía a los insurgentes.
12. Lorenzo en Barquisimeto; Carabobo y las campañas de 1821
Manuel Lorenzo, Comandante Militar de Barquisimeto
La nueva y comprometida situación militar vino a favorecer profesionalmente al
teniente coronel Lorenzo, que había terminado el año 1820 en situación poco
favorable en la escala de mando. La deserción de las tropas de la comandancia de
Barlovento a sus órdenes, en el mes de agosto de 1820, pusieron a prueba la
competencia de Lorenzo, al volver a reducirla a la autoridad española. Fue muy
561
PEREZ TENREIRO, Tomás: Las diversiones de Cruz Carrillo y Bermúdez en 1821. Págs. 4 y 5.
Caracas 1971.
562
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 5.
246
desacertado su relevo de la comandancia por Tobar, gobernador de Cumaná. El
nuevo gobernador nombrado facilitó el pase de toda la comandancia de Barlovento a
la insurgencia, al sublevarse otra vez las tropas en el mes de noviembre. El intento de
recuperación por parte de Lorenzo fracasó, al carecer de medios suficientes; la
reducida columna de 140 hombres que pusieron a sus órdenes, sin protección naval,
no pudo efectuar el desembarco en Carúpano.
Hasta el mes de enero de 1821 no se le conoce ninguna actividad militar ni
administrativa, estaba en expectación de destino. El 1º de febrero, es asignado al
batallón del Príncipe, pero no en calidad de comandante. En esta fecha, el general La
Torre, le dirige un oficio al teniente coronel Lorenzo, como comandante del batallón
de Clarines, pidiéndole información sobre el testamento del coronel Francisco
Jiménez, que con anterioridad había sido comandante de esa unidad; la localización
de las pertenencias de Jiménez se hacía a requerimiento de su padre, vecino de la
villa de Archidona “Provincia de Andalucía”563. Como reseñamos en su momento, el
teniente coronel Jiménez murió de resultas de la acción de Cumanacoa el 12 de
marzo de 1818. El día 4 comunica Lorenzo que el citado documento, junto con el
inventario de su equipaje, y otros documentos del cuerpo, se encontraban en la
secretaría del “Gobierno de la Plaza de Cumaná, punto en que falleció el nominado
Gefe el 26 de marzo de 1818”. Para que llegaran a poder de La Torre, sin
contratiempo, los manda con un comisionado, el subteniente Simón Alarcos564.
Con fecha 7 de febrero dirige Lorenzo un oficio al general La Torre, comunicando
su situación física: se encuentra enfermo, pero no quiere perder la oportunidad de
mandar la comandancia de Barquisimeto para la que ha sido nominado: “Mi pie
sigue en el mismo estado, o con muy poca mejoría, y considerando mi curación un
poco dilatada he resuelto pasar a Barquisimeto tan luego como VS tenga a bien
mandarme sus instrucciones, y orden para tomar posesión de aquella Comandancia
General, donde establecido, podré curarme con todo despacio y trabajar en los afanes
del cuerpo, tan luego como reciba los papeles de Cumaná”565.
Roto el Armisticio, el general La Torre sustituyó en el mes de marzo, al teniente
coronel Casas comandante militar de Barquisimeto, por el de igual grado, Manuel
563
AHN: Legajo. 8.745-205.
AHN: Legajo 8.739- 340.
565
AHN: Legajo 8.739- 341.
564
247
Lorenzo. Durante los primeros meses del año 1821, antes de reemprenderse las
hostilidades, durante el mandato de Casas, comprobaron la infiltración de guerrillas
enemigas, que se engrosaban con partidarios locales, en el lugar de Cocorote, de la
jurisdicción de San Felipe, en Moroturo, el Zanjón, y en Siquisique por los indios de
este lugar. Todos estos pueblos pertenecían a la comandancia de Barquisimeto.
La Torre envió a la comandancia de Barquisimeto por ese tiempo, fusiles,
carabinas y 10.000 cartuchos para armar guerrillas, y le promete el envío de un
batallón de la tercera división, al mando del coronel Tello, con quien debería
entenderse en los asuntos políticos. Sobre esto le decía a continuación, que: “en las
circunstancias en que nos hallamos de los males que puedan ocasionar los efectos de
la rebelión, es indispensable que proceda VS a la formación secreta de una sumaria a
las personas en las que haya sospechas fundamentadas”566, debiendo comunicarse a
tales efectos, con el jefe superior político. Al tiempo que ordenaba las sumarias, le
autorizaba a publicar un bando indultando a los desertores; a los que se presentaran,
quedarían incorporados a las guerrillas que debían formarse con rapidez, porque las
circunstancias militares así lo demandaban. A cada uno de los que pasaban a formar
parte de las guerrillas se le acreditaba con el correspondiente diploma, en calidad de
tropa u oficial567.
El gobierno de una comandancia era una ocupación poco brillante, más
administrativa y política, que propiamente militar. Bajo su autoridad no tenía fuerzas
de línea, solo improvisadas tropas guerrilleras al mando de jefes y oficiales locales
sin formación militar. Cuando las circunstancias lo demandaban, podían asignarle un
cuerpo volante, que al pertenecer orgánicamente a otras unidades, eran sus jefes y
oficiales quienes participaban en los combates. En un momento de constante
guerrear, el puesto de jefe de una comandancia, no era el lugar adecuado para ganar
laureles, un hombre adornado con el carácter de intrépido. Pero Lorenzo, en
cualquier cometido que se le encomendara, se entregaba a el con tal honradez y
entusiasmo, que pronto, su constante actividad imprimía a su entorno el sello de su
personalidad. Lorenzo, era también un hombre de suerte y en esta ocasión los planes
del enemigo pusieron a prueba su competencia.
566
567
AHN: Legajo 8.720/ 132. (Hojas 10, 11, 12, 13 y 14.)
AHN: Legajo. 8720- 132.
248
En esas fechas del mes de febrero el mando español desconocía, que Barquisimeto
era objeto principal de una maniobra de diversión de Bolívar para atacar Valencia y
fijar allí parte de las tropas del ejército español antes de la gran batalla que
proyectaba contra el grueso del ejército que se encontraba situado en el área de
Carabobo. El encargado de realizar esta maniobra era el coronel Carrillo, quien
partió desde Trujillo al frente de 1.500 hombres. Con esta división ocupo El Tocuyo;
y destacó desde aquí al coronel Reyes Vargas para obrar con alguna fuerza sobre
Carora y amenazar seguidamente a Barquisimeto. Esta operación se haría en
combinación con el padre Torrellas, que se pronunciaría en el pueblo de Sarare. Aquí
organizaría un destacamento con el que debía cooperar a atacar las comunicaciones
de la tercera división realista al mando del coronel Tello.
El carácter crítico y analítico del historiador venezolano Pérez Tenreiro se
interesa en los oficios o partes que envió Lorenzo durante el primer mes como jefe de
la comandancia de Barquisimeto, para estudiar las medidas que tomaba, haciendo un
juicio muy favorable del jefe español.
En el oficio del 1º de abril, Lorenzo comunica la necesidad que tiene de 100
hombres veteranos para consolidar unas posiciones que ofrezcan ventajas sobre el
indio Reyes Vargas. El día 2 de abril, comunica la falta de espíritu de colaboración
de las personas mayores y de los curas, a los que considera muy perjudiciales a la
causa realista. Los alcaldes los considera morosos por naturaleza. Por todo ello pide
al cuartel general le conceda más autoridad sobre ellos. Tambien se queja de la
perniciosa influencia y dominio que tiene el indio Reyes Vargas sobre ellos. El día 6,
recomienda la publicación de un indulto, para restar influencia y gentes a Reyes
Vargas, que se van reuniendo en torno a Siquisique, su pueblo natal. Comunica la
entrada del jefe indio en Moroturo, y manda para combatirlo al teniente Galeano con
40 hombres. El día 9, solicita una acción sobre el padre Malean, un hombre astuto y
sagaz de vida licenciosa. Otro hombre que denuncia como perjudicial es el alcalde
Doroteo Bermúdez zambo liberto, de ideas exaltadas como el padre. Comunica que
por la escasez de subsistencias había pedido un préstamo de 775 pesos que había
repartido entre la tropa. El día 15 comunica la destrucción de la rochela de los indios
de Siquisique, en Moroturo y Zanjón por el teniente Galeano, quien los persiguió
hasta San Miguel. Se trataba de unos cien hombres que en el momento del ataque se
encontraban “Jurando a Colombia”. El día 20 dio cuenta del reparto que había hecho
249
de las armas recibidas entre los diferentes campos volantes de su comandancia.
Cincuenta las había entregado al campo volante de Quibor que mandaba Juan
Antonio Angulo hombre muy capacitado que debía operar sobre Siquisique;
cincuenta a Trinidad Amor hombre de criterio y opinión que debía operar por las
faldas de la sierra; cincuenta a José Salas capitán con valor y ascendiente sobre los
hombres; veinticinco los había entregado al capitán Mogollón que operaba entre
Duaca y Moroturo; y veinticinco a Francisco Gómez. Pedía a la jefatura superior
munición, pues solo tenía por cada individuo a su cargo 10 cartuchos. El día 25 de
abril, después de haber conocido más los habitantes de su comandancia, opina que
hay muchos pícaros ocultos entre los hombres de bien, que naturalmente están
haciendo una guerra cruel; espera cogerlos en el más leve descuido568.
Manuel Lorenzo trató de armar milicias en los pueblos vecinos, formar una compañía
de veteranos, y montar una partida de lanceros para la que faltaron bestias de silla.
Durante tres meses, de febrero a abril, desplegó tal actividad y tomó tan buenas
providencias, que La Torre le dio el mando de una pequeña columna, que se formó
con hombres de otras unidades y algunos locales reclutados por Lorenzo.
A partir del día 30 de abril la correspondencia encierra todas las medidas y todas
las actividades militares del comandante de armas de Barquisimeto, pasado a jefe de
columna, con la misión de impedir la penetración de una columna patriota. Pérez
Tenreiro opina que la incansable actividad de Lorenzo unida a las medidas tomadas
en sus francas comunicaciones, daban a entender, que el comandante republicano
coronel Cruz Carrillo tenía delante un serio adversario. Manuel Lorenzo, en esta
ocasión “ratificaría su fama de hombre valiente, hábil en el manejo de las
operaciones de la pequeña guerra y fiel servidor del Rey569.
Es interesante el conocimiento de la comunicación del 5 de abril, en la que el
general La Torre manifiesta su intención de enviar al coronel Tello con un batallón
de la 3ª división a Barquisimeto570. Mientras el coronel Tello estuvo en la zona de
Barquisimeto con su batallón, actuó como superior de Lorenzo, que solo era jefe de
la comandancia de Barquisimeto. Después del mes de abril, pasó Lorenzo a mandar
una columna, que se formó con varias compañías de la 3ª y 5ª división.
568
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Págs. 6,7, 8, 9.
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 9.
570
LEÓN TELLO. Pilar: El Ejército Expedicionario de Costa Firme. Documentos del conde de
Torrepando conservados en el Archivo Histórico Nacional. Pág. 151. Tomo I. Madrid, 1985.
569
250
De los oficios que se cruzan entre el general en jefe y la comandancia se deducen
cuales son las funciones del teniente coronel Lorenzo en Barquisimeto, una de las
avanzadas del sistema operativo de los españoles.
En primer lugar y fundamental, la creación de guerrillas para combatir a las de los
insurgentes, dejando libre a las unidades de línea. Las personas que se enrolaban en
las guerrillas o en los cuerpos francos recibían del general en jefe los
correspondientes diplomas, iguales a los 23 que envió el 17 de abril, a los indios
colaboradores de su jurisdicción571.
A esta función le seguían el acopio de víveres y pertrechos, para las unidades
operativas, los cuerpos volantes y el cuartel general. Para el caso de suministro
urgente a los cuerpos que operaban contra la guerrilla no existía ningún control,
todas las medidas a ese fin eran válidas. A este respecto le manifiesta el general La
Torre al comandante militar de Barquisimeto: “Ha sido de mi aprobación el medio
que V. ha adoptado, y me manifiesta en el oficio del día 9 para socorrer al Escuadrón
de Húsares y al Batallón de Navarra por carecer de fondos esta Administración
pudiendo reiterarlo siempre que se halle en el mismo caso”572.
Una función muy importante era el control de los ayuntamientos y poblados. Los
alcaldes constitucionales que ocupaban esta función eran siempre los hombres de
más elevada posición social y riqueza, dominando políticamente la voluntad de sus
vecinos. En esos momentos de cambio era necesario un control férreo, para evitar
que colectivamente juraran la América Libre. A Lorenzo le encarga encarecidamente
La Torre, la vigilancia del pueblo de Sarare, y si llegaran a jurar, que los detenga y
mande a Puerto Cabello para ponerlos a disposición del juez.
El coronel Tello comunica el 26 de abril a La Torre que el infame ayuntamiento de
Carache tenía relaciones con el enemigo, por lo que había ordenado al comandante
de la guerrilla de el Paraíso de las Rosas sorprendiera al ayuntamiento y se lo
mandara preso, nombrando a dicho guerrillero comandante militar de Carache con la
misión de que hiciera jurar por el Rey a los pueblos de Santa Ana, Burrusa y Boconó
que se encontraban dispuestos a nuestro favor573.
571
AHN: Legajo 8.720-132. Hoja 13.
AHN: Legajo 8.720-132. Hoja 12.
573
AHN: Legajo 8.721-57
572
251
Era también fundamental la creación de una red de confidentes y de espionaje para
controlar las sublevaciones y movimientos subversivos de los pueblos y conocer a
tiempo los movimientos de las tropas enemigas. Lorenzo daba mucha importancia a
la información y cuidaba este servicio, que le detectaba insurgentes, a los que instruía
sumarias, y enviaba a Puerto Cabello para que el juez resolviera. También se
ocupaba de otras actividades económicas, que tenían que ver con el comercio entre
los pueblos de su jurisdicción, y en la intervención de la renta del tabaco cuando los
administradores abandonaban su función por la guerra574.
Para hacer frente a los enemigos en Moroturo, a petición de Lorenzo, le fue
enviado el primer cuerpo volante al mando del teniente veterano de caballería
Galeano, oficial al que conocía, y estaba seguro de que cumpliría la misión de
destruirlos, como así sucedió. El 18 de abril, La Torre da contestación a un oficio de
Lorenzo, y le hace partícipe de la satisfacción que le ha producido conocer la derrota
de la “rochela” de los indios de Siquisique en Moroturo y el Zanjón, llevada acabo
por el teniente de caballería Francisco Galeano y el de infantería de Navarra José
Aguilar.
Como la presión de la guerrilla enemiga aumentaba, y habían entrado en Moroturo,
envía La Torre cuarenta fusiles y 100 cartucheras, pero no sables ni carabinas porque
no había en los almacenes de Puerto Cabello. Pero le urge la formación de guerrillas,
y la publicación del bando de indulto para facilitar la incorporación a ellas575.
En la ciudad de Barquisimeto propuso Lorenzo la formación de una compañía de
veteranos al estilo de la de Araure, y otras que hubo en Mérida y Trujillo. Los
mandos de oficial, deberían darse a las personas de más consideración del pueblo,
aquellos en quien concurrieran las circunstancias de valor e influencias; sería
nombrado capitán, un teniente de la de Araure; después se formaría otra en
Urachiche576. Para formar esta compañía, no se encontraron hombres, porque
Barquisimeto y su entorno, había sido evacuado por sus habitantes.
Un ejemplo de la creciente resistencia a entregar suministros y bagajes en el área
de la comandancia, nos la ofrece el alcalde de 2ª elección de Barquisimeto, José
574
AHN: Legajo 8.720-132. Hoja 15; legajo 8.720-224.
AHN: Legajo 8.720-132. Hoja12
576
AHN: Legajo 8.720-132. (Hojas 13, 14 y 15.)
575
252
María Vázquez, que se demoraba en la entrega de suministros a las tropas que debían
salir para combatir a los indios de Moroturo y Siquesique, debido a que los vecinos
se negaban a entregar los que tenían, o les quedaban. También a que otros oficiales
del Valencey, se le adelantaron y requisaron todo lo que había en sus almacenes. La
Torre, hace responsable al comandante, “de la pronta ejecución de las providencias
relativas al servicio y particularmente a la salida de tropas en que sea preciso
proporcionar algunos bagajes, hará V. le tomen las primeras caballerías que se hallen
en omisión de la Justicia”577.
Primeras acciones militares
El coronel Tello, informa al general en jefe (26 de abril) de la primera salida de
Lorenzo en campaña desde que llegó a Barquisimeto, después de haber organizado y
reunido la fuerza suficiente. Lorenzo salió el día 28 sobre Siquisique y Carora a batir
a los insurgentes y a recoger ganado de los vecinos porque eran unos pícaros. Para la
operación llevaba dos compañías y sobre trescientos hombres de guerrillas que
formaban una respetable columna. Concluida la operación Lorenzo debería regresar a
Barquisimeto por la dirección de Moroturo578.
Como era habitual en él, el teniente coronel Lorenzo informó al general La Torre
por oficio el 15 de mayo, de su primera salida como jefe de columna, detallando
itinerarios y resultados. “El 30 de abril emprendí las operaciones contra los enemigos
dirigiéndome de ante mano al pueblo de Quibor a fin de reunir las Compañías de
Cazadores del primer Batallón de Navarra y la 2ª del ligero de Barinas, que unido a
las fuerzas que saqué de esta ciudad componían el número de cuatrocientas
plazas”579.
Siguió por Javito, y el día 2, en el paso de Curivijana, una posición ventajosa del
enemigo, venció y dispersó la partida que mandaban Ortiz y Sanfelix. El día 3,
continuó su ruta para Carora, “y noticiosos sus vecinos de mi aproximación fue
general la emigración y por consiguiente no hallé autoridad alguna a quien remitir
para el auxilio de la tropa”. En este lugar permaneció dos días y medio, a fin de
reunirse con la partida de Javier Álvarez. Al carecer de noticias, continuó su marcha,
577
AHN: Legajo 8.720/ 132. (Hojas 11 a 16); Legajo 8.719/ 128-129.
AHN: Legajo 8.721-57.
579
AHN: Legajo 87-127.
578
253
siempre espiados sus movimientos por los enemigos que de acuerdo con su fuerza se
retiraban a las espesuras de los bosques. El día 5, tuvo noticias por primera vez de
que Vargas se encontraba en Caramacate, a una legua de Carora, e intentó
sorprenderle sin resultados. El día 6, fue sorprendida por el enemigo las compañías
de Galeano y de Colmenares el guerrillero del Tocuyo, enterándose por un
prisionero, que Vargas se encontraba en el Ejido. El día 7, continuó por los valles de
Varagua y en la Hermita tomaron contacto con la avanzada enemiga de las guerrillas
que mandaban Cabanillas, Torres, Perozo y el indio Joto, en total unos 150 hombres.
El día 8 fue derrotada esta partida, dejando en el campo de 24 a 30 muertos y doble
número de heridos. Hasta el día 10, se dedicó a la batida de ganado en los valles de
Varagua, Varaguita y Siquesique, reuniendo 150 reses y mil cabezas de ovinos,
emprendiendo a continuación la retirada, llegando a Barquisimeto el día 13.
El día 12, en el pueblo de Carora, sorprendieron nuevamente la partida de Sanfelix
a la que destruyeron, dando muerte a este jefe, que era el comandante enemigo del
distrito de Carora y Siquisique. Por un desertor de Barinas al que hicieron prisionero,
tuvo Lorenzo noticias fidedignas, de que en El Tocuyo, se encontraban reunidos
Reyes Vargas y Carrillo con considerable número de fuerzas preparadas para invadir
el departamento de Barquisimeto580.
Confirma la presencia de Carrillo, el oficio que cursaban desde el cuartel general
de Bolívar, el 12 de mayo, al vicepresidente de Cundinamarca, comunicándole que
las operaciones de la columna de Carrillo, de 1.000 hombres, progresaba
satisfactoriamente y que ya se había batido con el coronel Tello. En realidad se
habían topado con la operación que en conjunto Lorenzo y Tello habían emprendido
en Quibor581.
En la Hoja de servicios de Lorenzo queda reflejada esta operación de la siguiente
forma:
”En el primero de mayo, reunidas las partidas de Ortiz y Sanfelix en los sitios de
Javito en los Valles de Carora y Siquisique, en número de ochocientos cincuenta o
novecientos hombres los batió y dispersó a las dos horas de fuego. El 2 forzó el
paso inaccesible de Curibijana defendido por los enemigos en número de
setecientos, a que se siguió la sorpresa de estos la noche del 5 en el Hato de
Caramacate, cogiendo prisionero al cabecilla Sanfelix.
580
581
AHN: Legajo 8.737- 127.
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 9.
254
Acción y toma de los puestos avanzados de los enemigos sobre el pueblo de
Algodones el 7. Acción que se siguió el 8 del mismo en el citado pueblo contra los
cabecillas Álvarez y Perozo, destruyéndolos en disposición de no volverse a unir.
Retirada con su columna hasta Barquisimeto por haber sido perseguido por la
división de los coroneles disidentes Cruz Carrillo y Reyes Vargas, situándose en la
ciudad de San Felipe”582.
Durante la ausencia de Lorenzo, de la comandancia de Barquisimeto, se hizo cargo
de ella el teniente coronel Antonio Gomez, quien dio cuenta al cuartel general, de las
andanzas del padre Torrella y de su hermano el alcalde de Sarare, y de los contactos
y amistad que tenían con otros sospechosos, como Julián Galíndez, el padre Melean
y Pedro Fuentes. De Lorenzo, el día 12, no tenía ninguna noticia, y una que dirigió el
coronel Tello, se había vuelto “desde el Pueblo de Río Tocuyo, diciendo que es
imposible introducirse en aquel partido a causa de las muchas partidas que andan por
allí y que se aseguraba que estaban esperando a Reyes Bargas con 200
hombres…”583. No estaba seguro de poder sostener ese punto, pero lo intentaría
mientras la guerra no se lo impidiera, por lo útil que sería para la columna de
Lorenzo.
Situación en Barquisimeto.
El día 14 de mayo, uno después de su llegada, se ocupa Lorenzo, de las andanzas
del padre Torrellas. Seguro de su conspiración, le mandó un oficio para que se
presentara en la comandancia con treinta hombres, y en caso de no hacerlo, sabría a
que atenerse sobre tan destacado personaje poniendo en claro su juego, que no se
querían admitir en el cuartel general, debido al furibundo realismo del pasado, y a los
buenos servicios que había prestado. Sobre el famoso presbítero, La Torre, una vez
enterado de las medidas que ha tomado Lorenzo, le comunica el día 17, que ha
pedido al personaje, se presente en su “Cuartel General, porque conviene siempre
adoptar primero que fuerza, los medios suaves y políticos, cuando hasta ahora no hay
datos positivos que obliguen a considerarlo como enemigo de la Nación”584.
A la vuelta de Lorenzo a Barquisimeto, se encontró con un panorama distinto al de
su salida, la mayoria de la población, probablemente informada por los insurgentes
582
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
AHH: Legajo 8.720-195-200.
584
AHN: Legajo 8.720-132. Hoja 16.
583
255
de la inminente ofensiva, había evacuado la ciudad. Sin población y autoridades, no
hay hombres para la formación de guerrillas para la defensa, para la recaudación de
impuestos, y la obtención de víveres y otros recursos. En tal situación, apremiado por
las circunstancias que se le venían encima, y que solo él y los enemigos parecían
conocer, tuvo el desacierto de cursar una circular propia de otros tiempos, de la cual
da cuenta a su superior. Lorenzo encontró a su llegada emigrada la mayor parte de la
población, y para concentrarlos otra vez en sus hogares cursó un bando en el que
imponía la pena de muerte al que se ausentase sin su conocimiento en lo sucesivo585.
Lorenzo se encuentra frustrado al no poder poner sobre las armas, en corto número
de días, doscientos hombres para los que se habían recibido igual número de fusiles,
que el teniente coronel Gomez, su sustituto en la comandancia, tenía a su
disposición. La Torre, desaprueba la orden dada por Lorenzo a las autoridades, para
que los habitantes de Barquisimeto regresen a sus casas bajo pena de muerte. La
corrección de La Torre no se hizo esperar. Comprendía los motivos que le llevaron a
publicar la orden que obliga a las autoridades de su comandancia a hacer regresar a la
fuerza a los habitantes a la ciudad, publicando el bando que imponía la pena de la
vida en lo sucesivo al que se ausentara sin su consentimiento. Pero esas medidas solo
sirven para irritar los ánimos y pretexto para zaherir al gobierno, debiendo usted
abstenerse de publicar bandos de esa especie sin que se consulte antes para aceptarlo
o negarlo586.
Toda una lección de prudencia política y humanitaria, dada al impetuoso Lorenzo,
que además se ajustaba a los acuerdos de Santa Ana. La Torre se comportaba con
humanidad y justicia, que transmitía a sus subordinados. Sin duda era así su
pensamiento, pero a veces, este principio de justicia se rompía, por las exigencias y
necesidades vitales de su ejército, situado en un territorio pobre, cada día más
esquilmado. A cerca de este jefe, dice el historiador colombiano Restrepo: “Bellas
cualidades adornaban al Mariscal La Torre; empero no podía igualar a su
predecesor”587. Se entiende que el historiador quiso decir, que no podía igualarle en
cualidades militares, en capacidad de mando y conocimientos y aplicación de la
táctica.
585
AHN: 8.720-202.
AHN: Legajo 8.720-132. Hoja 17.
587
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 265.
586
256
En la misma fecha destacó al capitán Salas con fuerzas, para atacar una partida que
se había formado en Corocote y San Felipe588, nombrando al capitan Millet al mando
de este punto que consideraba de la máxima importancia. También en esta medida se
excedió Lorenzo, y no tuvo los efectos que se propuso, porque los enemigos se
retiraron, y Millet no se encontraba a su disposición en ese momento. La Torre, no
ordenó su incorporación hasta el 31 de mayo, para que lo destinara donde creyera
podía prestar mejor servicio.
A las tropas que se distinguieron en las operaciones de mayo, les fue concedido
como premio, además de la cinta del Pabellón Nacional, 7 y ½ reales sobre su
prestación589.
Durante estas operaciones en los valles de Carora, Varagua, Varaguita, y
Siquisique, Lorenzo descubrió la existencia de grandes manadas de ganados, que
podían surtir las necesidades del ejército durante muchos meses, pero para reunirla
harían falta acaso mil hombres, en especial para los pasos de los ríos donde se
pierden la mitad. Hace la observación de que no se empobrecería a ningún buen
español, “pues son malos por principio” 590. Nos da a entender que la adquisición no
se hacia por un justiprecio. Lorenzo se echó sobre si la responsabilidad de
suministrar en lo sucesivo, vacunos y otros animales de carne para el ejército. En
alguna ocasión las necesidades de todo tipo eran tan apremiantes en la comandancia
de Barquisimeto, que le manifiesta al general La Torre, que de doscientas reses, de
las que conservaba ciento cincuenta para él, el resto, y con mil pesos que había
dejado el administrador de la ciudad, había “dado una cuarta parte de pago a los
oficiales que hacía tres meses no recibían un medio real, sin cuyo auxilio mi general
puedo asegurar a V. S. me hubiere visto negro para socorrer al soldado, pues en todo
este Distrito es constante no ha quedado autoridad de Ramo alguno que no haya
emigrado…”591.
588
AHN: Legajo 8.720-203.
AHN: Legajo 8.720/132 (Hojas 20 y 21); Legajo 8.737/127.
590
AHN: Legajo 8.720/201.
591
AHN: Legajo 8720/216.
589
257
Plan de Bolívar para la batalla de Carabobo
Nos encontramos en el momento en que los insurgentes inician la ofensiva,
colocando al frente de sus tropas a jefes caracterizados y conocedores del país. Estos
pulsan la solidez de las líneas españolas, que conocen perfectamente por sus espías, y
adecuan las fuerzas que ocuparán los objetivos, para los que tienen calculadas hasta
las fechas. Por parte de los españoles todo es improvisación y falta de medios. Solo
cuentan con un jefe activo y decidido, que con escasos recursos pondrá a prueba los
esfuerzos de los republicanos, como veremos después.
Formó Bolívar, con diversos destacamentos de Trujillo sacados de fuera de sus
fuerzas de maniobra o cuerpo de batalla, una columna hacia la izquierda de su
ejército, puesta al mando del coronel Carrillo, que junto con la de Reyes Vargas,
harían el movimiento de diversión, esta vez sobre la espalda del ejército español
situado en Carabobo. Al efecto, Carrillo debía batir primero la columna del teniente
coronel Lorenzo y enseguida lanzarse sobre Valencia, a fin de inducir al enemigo a
abandonar la posición fortificada de Carabobo; o que destacaran sobre Carrillo algún
cuerpo fuerte, lo que nos “daría, expresaba Bolívar, una mayor superioridad para
batir y desalojar las fuerzas que queden en aquella posición”592.
Cuenta Pérez Tenreiro a cerca de esta maniobra: “Por ser estas operaciones de las
menos conocidas y ciertamente de gran repercusión sobre el futuro de la batalla y,
por ende, de la República, debemos describirla aunque sea sumariamente”. Fue
Briceño Méndez quien le comunicó a Carrillo la orden del Libertador que en parte ya
había sido dada al general Urdaneta que iba a ser el jefe superior. El primer objetivo
de la columna de Carrillo era dirigirse por Nirgua a San Felipe para amenazar a
Valencia esperando la llegada del general Urdaneta que le daría las advertencias de
acuerdo con las circunstancias. La marcha sobre Valencia debía efectuarla sin temor
a nada, aunque hubiera el mayor peligro y el enemigo le tomara la espalda por el
camino trazado; la retirada no podría hacerla sobre occidente otra vez. La operación
aunque era de diversión podía ser decisiva porque tomada la ciudad, el enemigo
perdería la comunicación con Caracas y Puerto Cabello, y en esa situación tendría
que desmembrar el ejército o concentrarlo contra su columna. En su camino debería
592
BARALT: Resumen… Pág. 50 y 57; RESTREPO. Historia de la Revolución… Pág. 315 Vol. V.
258
aparentar ser la vanguardia del general Urdaneta que con 4.000 hombres llevaba
aquella dirección593.
Una vez replegadas las divisiones de los coroneles Tello y Herrera, el ejército
español solo tenía para cubrir el espacio entre Barquisimeto y San Felipe, la columna
puesta al mando del teniente coronel Lorenzo. Esta débil unidad es la que tendría que
enfrentarse a las fuerzas que en esa dirección guiaban los coroneles Reyes Vargas y
Cruz Carrillo594.
Conocida la disposición de los españoles, además de Cruz Carrillo y Reyes Vargas,
convergería sobre Barquisimeto el general Urdaneta una vez tuviera asegurada Coro
y su provincia, de acusada fe realista, que nunca estuvo sometida.
En menos de dos meses, desde el inicio de las hostilidades hasta la batalla de
Carabobo, se sucedieron una serie de acciones muy importantes, entre las tropas
auxiliares de la gran maniobra, mandadas por Bermúdez, Carrillo y Reyes Vargas
con las españolas, adversas unas y victoriosas otras, que quedaron olvidadas por la
gran batalla de Carabobo, que conduciría a Venezuela a la independencia.
La derrota de los pequeños jefes independentistas por el teniente coronel Lorenzo
en su campaña de la primera quincena de mayo, en puntos fundamentales fijados por
la maniobra de Bolívar en ese sector, movió a éste, a poner las cosas en orden,
enviando contra Lorenzo, como estaba previsto, a los acreditados jefes Cruz Carrillo
y Reyes Vargas, conocedores de ese territorio, con 800 hombres, dando comienzo a
la campaña liberadora de 1821.
Para captarse la voluntad del pueblo, y comunicarle el momento de exaltación que
vivía la república, de acuerdo con el programa trazado por el cuartel general de
Bolívar, los agentes enemigos divulgaron una serie de proclamas, de retórica
ampulosa, que trataban de enardecer y animar a la población, de ponerla a su favor.
Las proclamas que recogió Lorenzo y envió a La Torre, la encabezaba el nombre
del coronel Carrillo: “Cruz Carrillo a las órdenes del Libertador de Venezuela y
Cundinamarca Condecorado con la Cruz de Boyacá Coronel de los Exercitos de
Colombia Gobernador y Comandante General e Intendente de la Provincia de
593
594
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 5.
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 5.
259
Trujillo y de la División que obra…”, iban dirigidas, una, a los pueblos de Caracas, y
otra a los pueblos de Colombia595.
Le decía Bolívar a Carrillo que debía desplegar mucha habilidad para infundir
confianza a los vecinos, cosa que redundaría en beneficio porque así se reduciría el
número de destacamentos necesario para asegurar las comunicaciones. El Libertador
aprobaba el bando publicado por Carrillo, pero le introdujeron correcciones: “Como
el estilo de las proclamas es demasiado difícil para multiplicarlos, se limitará VS., a
fijar los que se le han comunicado de S.E.”596.
Pérdida de Barquisimeto.
Una vez conocidos los informes de los diferentes puntos a su cargo, como Carache,
San Felipe, Yaritagua, Sarare, etc., según las averiguaciones que había mandado
hacer La Torre, Lorenzo hace una primera evaluación de sus necesidades.
Considerando que está rodeado de enemigos, y que éstos le tienen entretenido la
mayor parte de las tropas -de ellas ciento ochenta en persecución del P. Torrellas-, la
seguridad de los puntos que defiende necesitan cuatro compañías disciplinadas.
La situación se vuelve urgente cuando el día 20 de mayo maniobraron desde El
Tocuyo y Quibor, Carrillo y Reyes Vargas para atacar Barquisimeto, con 800
hombres; a estos, solo puede oponer Lorenzo 350 hombres enfermos y 40 caballos
malos, por lo que pide con urgencia al comandante de la 5ª división que le refuerce
con cuatro compañías de infantería y un escuadrón de caballería, de lo contrario
tendrá que retirarse hacia San Felipe. Lorenzo esperó en la comandancia hasta el día
21 los refuerzos pedidos para enfrentarse a Carrillo. Finalmente se retiró el día 28 de
mayo con sus hombres a San Felipe. Desde aquí comunicó Lorenzo que la
emigración de los pueblos fue general, y, calculaba que en el territorio dejado atrás y
ocupado por el enemigo, en poco tiempo, podían levantar mil quinientos hombres597.
Barquisimeto fue tomado por Carrillo en combinación con Vargas el 27 de mayo;
al día siguiente, Vargas ocupó Caramacate y Carrillo siguió hacia el cuartel general
de Bolívar por San Rafael de Onoto. Bolívar le vuelve a remitir cuidadosas
instrucciones a Carrillo para que no le quedaran dudas de sus objetivos, y le urge a
595
AHN: Legajo 8.720/207/208.
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág.10.
597
AHN: Legajo 8720/207/208/209/210/211/213 214/ 221.
596
260
que marche con mayor rapidez. Bolívar decía que “al empezar el mes de junio debe
estar Carrillo en plena marcha por la dirección dada a Urdaneta desde Guanare, en 23
de mayo”. El día 30 de mayo conoció Bolívar la ocupación de Barquisimeto598.
Después de la retirada de Lorenzo a San Felipe, el indio Vargas se situó frente a
esa plaza a una distancia de cinco leguas, con 600 hombres y 80 caballos. Esperaba
la incorporación del P.Torrellas con 200 hombres de los sublevados en Sarare, Buria
y Altar. En tan apurada situación con solo 340 hombres, vuelve a exponerle este
cuadro al capitan Freyle del batallón de Valencey y al general en jefe599.
A consecuencia de la retirada de los españoles de la plaza fuerte de Barquisimeto a
San Felipe, el terror y el pánico se apodera de los pueblos, y se produce el derrumbe
de las comandancias militares de la retaguardia como sucede con las de Yaritagua y
Urabiche. Los comandantes eran hacendados de esos pueblos, sin conocimientos
militares, hechos oficiales de simples particulares, y no pararon hasta asegurar sus
personas en Puerto Cabello. Lorenzo pide un escarmiento para el capitan Pedro
Tacoronte y el teniente José A. Ravel, un mes de castillo para corregir la falta grave,
para que en lo sucesivo no se abandone un puesto sin las órdenes correspondientes.
Pide igualmente al general en jefe se juzguen por ineptos y cobardes a los tenientes
Carlos Salas, Bruno Ruiz, y un isleño llamado Miguel Gomez.
Lorenzo informa al general en jefe la desaparición de las guerrillas de El Tocuyo.
El capitan Colmenares no pudo unirse a su debido tiempo con Lorenzo en la retirada,
por haber abandonado la ciudad el comandante de El Tocuyo un día antes de la
entrada del enemigo. Manuel Yepes, que este era su nombre, era hombre influyente
en la región, tenía el diploma de capitan extendido por el general Morillo, y gozaba
de buena consideración ante el coronel Tello y en general de toda la cadena de
mando español. En la retaguardia, solo le quedaban a la columna de Lorenzo los
campos volantes que mandaban Galeano en Barquisimeto y Angulo en Quibor600.
Manuel Yepes, con otros jefes de partida de su zona, corrieron a ponerse al servicio
de la república. Otro guerrillero famoso que se pasó en esos días a los insurgentes fue
Linares. Bolívar celebró mucho el paso de tan famosos y acreditados realistas a sus
598
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 9 y 10.
AHN: Legajo 8.720/221; 8.721/367.
600
AHN: Legajo 8.720/219.
599
261
banderas y ordenó se le expidieran certificaciones, expresando en ellas su clase y
empleo y demás circunstancias que gozaban en las tropas realistas601.
Otro motivo de alegría para el cuartel general del Libertador, fue la proclamación
de la independencia en el pueblo de Sarare por el padre Torrellas, furioso realista en
otra época. El 28 de mayo le escribió Bolívar al alcalde de Sarare, Nicolás Torrellas,
y entre otras cosas le exige que participe a Cruz Carrillo las importantes noticias que
ha enviado al cuartel general602.
Para hacer frente a las unidades rebeldes que se sitúan en el área de Barquisimeto,
Lorenzo solo cuenta con 350 hombres enfermos y 40 caballos. El estado de la fuerza
al 28 de mayo, que envió al general La Torre, era el siguiente:
Columna de operaciones del Distrito de Barquisimeto.
Estado de su fuerza en el día de la fecha.
Cuerpos
Captán.
Tents.
Subt.
Navarra
2
1
3
Barinas
1
2
1
Volunt. Barquist.
1
2
Lanceros de idem.
1
Volunt. San
1
Sarg.
Cor-Tam.
Cabos
Sold.
Totales
8
3
8
138
158
3
2
10
65
79
5
65
70
1
2
8
11
1
1
22
24
26
298
342
Felipe
5
6
4
13
5
Nota: Solo están totalizadas las columnas que se consideran tropa, sargentos, cornetas y tambores,
603
cabos y soldados
.
La Torre, aprueba las medidas tomadas por Lorenzo para combatir las guerrillas,
debiendo estar continuamente sobre ellas destruyendo sus recursos. Le deja –
generoso el general jefe-, hasta nueva disposición, una de las dos compañía de
cazadores de Navarra que era la unidad principal de su columna y sumaba casi la
cuarta parte de sus efectivos, de los 342 hombres; le promete engrosar la columna
para sucesivas operaciones. Con pocos hombres debía contar el cuartel general, para
en situación tan comprometida para sus puestos avanzados, abandonar a su suerte al
601
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 10.
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 10.
603
AHN: Legajo 8.720/215
602
262
teniente coronel Lorenzo, y un punto como Barquisimeto, que se consideraba capital
su defensa, para la conservación de aquellos territorios y de todo aquel frente.
Probablemente, todavía no habían valorado el alcance de la ofensiva insurgente.
Como ayuda le manda al capitán Trinidad Parra y seis oficiales que se hallaban en
Puerto Cabello, procedente de Santa Marta y Coro, para organizar guerrillas y luchar
contra las enemigas, pero para cuando llegan estos oficiales ya no hay lugar donde
reunir hombres. Con respecto a los premios de los soldados que se distinguieron en
las anteriores operaciones, le aprueba La Torre los empleos concedidos, pero no cree
conveniente la concesión de bustos. En este tema de méritos de guerra y premios,
Lorenzo se muestra meticuloso y exigente, valora las ofertas de La Torre y las acepta
después de cruzarse varios oficios; si se olvida de alguno de sus hombres, o cree que
se ha quedado corto en su exposición de méritos, no le importa molestar al jefe
nuevamente para que lo tenga en cuenta604.
La distancia con el cuartel general y el imperfecto sistema de comunicaciones no
permitió conocer a La Torre, el 31 de mayo, en que contesta a los últimos informes
de Lorenzo del 28, que Barquisimeto había sido abandonado, y que en San Felipe se
encontraba frente al mismo enemigo, probablemente engrosado por las tropas de
Torrellas. Los acontecimientos se suceden con tal rapidez, que para resolver la
situación militar planteada, ayudarán poco a la columna, los refuerzos y ayudas,
siempre cortos y pasados de tiempo; lo que hoy era válido, mañana es insuficiente;
pero las promesas tampoco las envían. Ese frente lo sostiene la competencia, el
espíritu de lucha de Lorenzo, y la suerte que en muchos casos estuvo de su parte, al
crear en el enemigo, falsas situaciones tácticas que hicieron dudar del momento
adecuado de iniciar los ataques.
Ante la apurada situación de Lorenzo, frente a las tropas de Reyes Vargas muy
superiores en número, le promete La Torre un refuerzo de cien hombres de la
comandancia militar de Montalbán; además, el día 5, le enviaría cuarenta o cincuenta
Lanceros del Rey para la persecución de las “rochelas”, que los indios enemigos han
hecho en su jurisdicción. Pero le recomienda que si Bolívar, que se encontraba en
San Carlos, enderezaba hacia Montalbán y Nirgua, tomara el camino de Chirgua
hacia arriba sobre Agua Caliente, donde ocuparía una posición para combatirlo;
“pues en el caso que el enunciado Bolívar continúe su marcha hacia esta ciudad me
604
AHN: Legajo 8.720/132. (Hojas 16, y 18).
263
adelantaré a recibirlo sobre Carabobo”605. Ninguna de las tropas prometidas llegó
para la batalla inmediata que planteaban los enemigos a Lorenzo.
La comandancia de Montalban, a quien se dirigía insistentemente, pidiendo
refuerzos, por ser la más inmediata, se excusaba porque en ese momento estaba
persiguiendo a los dispersos del día 25, y en cuanto se enteraran de la salida de tropas
de la plaza volverían a reunirse y caerían sobre el pueblo; además tendría que
interrumpir la recogida de ganado. De las tropas de Montalban había salido para
Santa Bárbara la compañía del capitan Freyle del Valencey, para reunirse con
Lorenzo.
Cuando se incorpora el día 5 el capitan Millet a la comandancia de San Felipe, este
informa a La Torre que no había aparecido la compañía de Valencey, y que Lorenzo
en ese momento, se encontraba atacando a los enemigos a quienes había derrotado y
hecho huir por las serranías del Tigre hacia Aroa. A los destacamentos como
Montalban, el Palito, y Cañito, van llegando noticias de San Felipe de diferente
signo, sobre emigraciones y sublevaciones, pero que el teniente coronel Lorenzo
resistía en esa plaza. En Puerto Cabello se divulgó pronto que Reyes Vargas y el
padre Torrella habían atacado San Felipe, pero que habían sido batidos606.
Ascenso de Lorenzo.
El día 4 de junio, Lorenzo le propuso al general La Torre, montar una operación
contra el indio Vargas y el padre Torrellas, que estaban a dos leguas de San Felipe.
Como la situación apremiaba, y él solo podía estar a la defensiva mientras no fuera
auxiliado por las tropas pedidas al capitán del Valencey, propone al general La Torre,
por ocho días, destine 400 infantes y 100 caballos de los situados en San Carlos, a
una maniobra sobre Altar con destino Barquisimeto. Vargas tendría que replegarse
hacía el este, y le seria muy difícil la salvación. “Para esta operación, si merece la
aprobación de VS se servirá indicarme el día y hora que debo moverme sobre los
enemigos; y que me refuerce con las tropas situadas en Montalban que es la más
inmediata”607. Ese mismo día vuelve a mandar otro escrito sobre el tema,
puntualizando que ha de ser él quien realice la ofensiva y los de San Carlos, quienes
605
AHN: Legajo 8.720/132. (Hoja 19).
AHN: Legajos 8.721/369; 8.722/232; 8.722/151-173; 8.722/162-163.
607
AHN: Legajo. 8.720/222.223.
606
264
los reciban en la retirada. Como es habitual en Lorenzo, propone al jefe planes al
final de este segundo oficio, y excusando su insistencia, el día 4 se lamenta: “Como
debo serle a VS inoportuno en este tema, pero son efecto de mi genio que no tiene
otra idea que el mejor servicio y la aniquilación de todo canalla”608. No le dio tiempo
a La Torre a estudiar el proyecto, pues al amanecer del día 5, los insurgentes con
Vargas iniciaron el asalto a San Felipe.
Una circunstancia vendría a favorecer a Lorenzo en el enfrentamiento con Vargas
en San Felipe. El 1º de junio, en vista de que el ejército realista, se había movido y
ocupado Valencia, habían desaparecido parte de los objetivos de Carrillo, y le dieron
nuevas instrucciones: las tropas que estaban en Barquisimeto, bajarían a reunirse a
San Carlos, por la vía de Altar y de Sarare. Reyes Vargas debería continuar contra
Lorenzo, y le ordenan ir contra San Felipe, y pacificar los territorios hasta
Valencia609.
El día 5 de junio, atacó Reyes Vargas a San Felipe, con cerca de 500 infantes y 80
caballos, con intenciones de ocupar la ciudad, pero fue derrotado por Lorenzo, que le
causo 80 muertos, y le tomó heridos, prisioneros y varios efectos, debiendo retirarse
a los bosque de su territorio que tan bien conocía, lo que le salvó de perder un mayor
número de hombres. Por parte de los españoles, solo hubo cuatro muertos y tres
heridos, uno de ellos el capitán de Navarra José Sánchez.
El día 6, el teniente coronel Lorenzo, envió un oficio al general La Torre,
comunicándole “la pequeña gloria de haber batido completamente al indio Bargas”,
relata la acción de San Felipe, y, éste, a su vez, lo trasmite al secretario de la guerra.
Lorenzo hace una larga exposición del desarrollo de la batalla, con el proceso de
intervención de las distintas unidades en élla, y los jefes que las conducían, los
objetivos ocupados hasta la victoria, y retirada de los enemigos por cerros y bosques
impenetrables, a los que no pudo perseguir por su escasa fuerza, y por temor a la
desgracia de verse atacado por Carrillo. Como no podía faltar a la justicia, en ese día
de gloria, cita a los más distinguidos: Compañía de cazadores de Navarra, capitán de
cazadores Cipriano Hermar, teniente de Barinas José Fortun, teniente de milicias
Alfonso Gutiérrez, comandante de caballería José de la Concepción Herrera,
subteniente de Barinas Ángel Caula, y, distingue entre la tropa, al cazador de
608
609
AHN: Legajo 8.720/222-223.
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 10.
265
Navarra Juan Ramón Martínez, que, hirió a Vargas y dio muerte al mayor ingles
Bays610.
Ese día, en que da parte de la victoria de San Felipe, hace una lista de los
individuos propuestos para premios y ascensos; para la Compañía de Navarra le pide
la “Faja del Pabellón Nacional”. Se concede por el general en jefe La Torre la cinta
del Pabellón Nacional y siete reales y medio sobre la prestación611.
En el oficio en que comunica la victoria, no se olvida recordarle al general La
Torre, que a pesar de haberle pasado tres peticiones a Montalban, no ha recibido
respuestas. Termina diciéndole: “Por estos Pueblos mi General aun con candil se
halla un hombre de bien, y desearía se me viniesen las fuerzas de Montalban antes de
que haga movimiento sobre mí Carrillo, pues con ellos nada podría temer, y de lo
contrario me hallo expuesto a la suerte.”612. También, en esa fecha, le envía un
oficio, con el estado de la fuerza de la columna, que tenía el día 6, que ascendía a 305
de tropa y 18 oficiales:
Cuerpos
Captán.
Tents.
Subt.
Navarra
1
1
3
Barinas
1
2
1
Volunt. Barquist.
2
1
Lanceros de idem.
3
Caballería.
1
1
8
5
Sarg.
Corn-T.
Cabos
Sold.
Totales
8
3
7
128
146
1
3
9
54
67
1
38
39
1
28
29
1
5
1
1
1
21
24
10
7
19
269
305
Si comparamos el estado de fuerza del día 28 de mayo, con el del día 6 de junio,
vemos que faltan en la lista de tropa 37 números: 3 sargentos, 2 tambores, 7 cabos y
29 soldados613.
El día 7 le comunica a La Torre, que se le han incorporado a las nueve de la
mañana los 100 hombres de Montalban y milicias de Valencia, al mando del capitán
610
AHN: Legajos 8.720/225; 8.720/132; 8.737/159.
AHN: Legajo 8.720/225; 8.720/132. Hojas 20 y 21.
612
AHN: Legajo 8.720/225.
613
AHN: Legajo 8.720/226.
611
266
Freyle614. Ese mismo día pide le mande cornetas, pues en la operación del día 5 fue
trabajoso disponer los movimientos de las fuerzas por falta de éstos. Pero sobre todo,
en ese oficio, Lorenzo le expone la dramática situación de los heridos, y le pide por
humanidad que le envíe un facultativo y un pequeño botiquín porque los heridos se
encontraban en un estado desesperado; la situación le obligaba a continuar
presionando sobre el asunto615.
Una vez recibido los refuerzos de Montalban, sin más espera, anticipándose al
movimiento de los refuerzos llegados el día anterior a Carrillo, a la plaza de
Barquisimeto, el día 8, se enfrentó la columna al mando de Lorenzo, a las tropas
rebeldes de Vicente Silva, en el Cerro Zaragoza, derrotando a 200 corianos y 50
caballos que ocupaban una fuerte posición a seis leguas de San Felipe. Dejaron sobre
el campo 40 muertos, 13 fusiles, 6 caballos y 4 mulas616. Estas modestas victorias
fueron las últimas que ganaron las tropas realistas en ese frente, en el desastroso
1821
Por los méritos alcanzados en las victorias consecutivas de los días 5 y 8 de junio,
en San Felipe y Cerro Zaragoza, le fue concedido a Manuel Lorenzo el grado de
teniente coronel supernumerario el 12 de junio; y poco más de un mes después, el día
24 de julio fue ascendido a primer comandante. Con este grado puede mandar uno de
los batallones del Ejército Expedicionario617.
El General La Torre después de felicitarle, por medio de un oficio le comunicó su
nuevo ascenso a teniente coronel vivo supernumerario. Por los méritos que contrajo
con la columna de su mando en las inmediaciones de la ciudad de San Felipe y Cerro
de Zaragoza en las acciones de los días 5 y 8 del actual batiendo a los rebeldes Reyes
Bargas y Vicente Silva con la mayor bizarría 618.
En la Hoja de servicios de Lorenzo aparecen siempre, en las operaciones
reseñadas, la intervención de un número superior de efectivos, de muertos y
prisioneros, que los que figuran en los oficios emitidos en el momento de dar cuenta
de los resultados de la acción:
614
AHN: Legajos 8.720/232/233.
AHN: Legajo 8.720/231.
616
AHN: Legajo 8.720/132. Hojas 21y 22.
617
AHN: Legajos 8.747/210; 8.745/231; 8.720/132. Hoja 23.
618
AHN: Legajo 8.720/210
615
267
“Acción que se siguió el día 5 de junio contra el último –se refiere a Reyes
Vargas- desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, logrando la
victoria con la destrucción completa de los enemigos.
El 8 de la ventajosa posición del cerro Zaragoza, al rebelde Silva que la
defendía con cuatrocientos a quinientos hombres, cogiendo un número
considerable de hombres prisioneros y fusiles, siendo agraciado por estas
dos últimas acciones con el empleo de teniente coronel vivo
supernumerario, por Real despacho de 12 de junio”619.
El general La Torre también puso en conocimiento del ministro de la Guerra un
oficio de Manuel Lorenzo, segundo comandante del extinguido batallón de Clarines,
que le había enviado el 6 de junio, participándole de la victoria conseguida en San
Felipe, y otro, por la acción sostenida en Cerro Zaragoza. En él daba los nombres de
los oficiales y suboficiales que más se habían distinguido.
Sustitución de Manuel Lorenzo.
El día 5 de junio fue nombrado por Bolívar, el coronel Cruz Carrillo, comandante
del Departamento de Occidente, compuesto por los distritos de San Felipe,
Barquisimeto, El Tocuyo y Carora.
El día 7 se conoce en el cuartel general de Bolívar la derrota de Vargas, y se ordena
a Urdaneta, destaque una serie de fuerzas para que marchen sobre San Felipe y una
vez que batan al enemigo marchen sobre Montalban, donde deberían llegar del 20 al
24 de junio.
El día 11 de junio Bolívar le da la misión a Cruz Carrillo, que le hará pasar a la
historia. Asumirá la fuerza flanqueadora compuesta por su unidad, el batallón de
Maracaibo y el del coronel Gómez y marchará sobre San Felipe a batir al enemigo Si
este se retira a Puerto Cabello lo perseguirá Gómez. Pero si lo hiciera por Valencia lo
perseguiría Carrillo hasta Montalban620.
Dicen los historiadores americanos que la energía que imprimió Carrillo a esta
operación, y las voces que esparcieron sobre el numeroso contingente de 2.000
hombres que llevaba Urdaneta, fueron la causa que movieron las peticiones de
refuerzos de Lorenzo a La Torre, y que le hicieron a éste cometer el error de enviar al
Coronel Tello con un escuadrón y dos batallones de la 5ª división las vísperas de la
619
620
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 11.
268
batalla de Carabobo, cuando lo que correspondía al buen juicio, era indicar a Lorenzo
que se replegara sobre las trincheras de Canoabo y Chirgua que estaban libres621.
Los hombres que reunieron los independentistas para desalojar a Lorenzo de San
Felipe eran demasiado elevados, en comparación a los que este disponía para su
defensa, al menos dos batallones de infantería y un escuadrón de caballería, con los
coroneles Carrillo, Vargas y Gomez.
Sobre los combates de San Felipe y Cerro Zaragoza, dice Arturo Santana: “No
había obtenido el coronel Reyes Vargas todo el éxito deseado en sus operaciones
sobre la columna realista de Lorenzo, que por tal motivo se había hecho fuerte en
San Felipe, fue destinado el coronel Cruz Carrillo para que con el batallón Maracaibo
–división de Urdaneta-, las fuerzas que tenia Reyes Vargas y la caballería que se
puso al mando del coronel Juan Gomez obrase por aquella vía, amenazando a
Valencia con una división igual a la ejecutada por Bermudez…”622.
Lorenzo, desde San Felipe, sigue dando noticias de los movimientos de las tropas
enemigas, basado en los informes de espías y prisioneros. Sigue elaborando y
proponiendo operaciones al general La Torre.
El día 12, informa que procedente de Coro se acerca Urdaneta con 800 hombres en
dos columnas, una por el camino de Barquisimeto, y la otra por parte de Aroa, hacia
el cerro de San Felipe, que es la que derrotó él, el día 8. El día 13, le comunica la
llegada del capitán Trinidad Parra y cinco oficiales de los seis que le prometió. Como
las fuerzas que le ofrece son las más próximas a la provincia de Coro –aun no han
llegado, ni llegaran-, con 200 hombres más de infantería y 200 caballos, podría
internarse por Santa Cruz y reunirse con Inchauspe, operar después por Guanare, no
dejando fuerzas enemigas a retaguardia que pudieran cortar la comunicación con
Puerto Cabello623.
Los últimos oficios de Lorenzo desde San Felipe son del día 16 de junio,
confirmando la reunión de Carrillo, Urdaneta y Vargas en Barquisimeto, que pueden
atacarle con 1.500 hombres. A pesar de la apurada situación, no se olvida de las
cuestiones administrativas de la columna: informa de la muerte en Urama, del
621
DUARTE LEVEL: Cuadros de Historia Militar y Civil de Venezuela: Desde el descubrimiento y
conquista de Guayana hasta la Batalla de Carabobo. Pág. 340. Madrid 1917; PEREZ TENREIRO. Las
diversiones… Pág. 12.
622
SANTANA: La campaña de… Pág. 86.
623
AHN: Legajos 8.720/135I136/137.
269
capitán Sánchez de la 2ª de Navarra, herido en la acción del 5 de junio; espera con
impaciencia la llegada del físico para que se haga cargo de la curación de diez o doce
heridos y varios enfermos de calenturas; no ha podido socorrer a la viuda del teniente
de lanceros de Barquisimeto Pedro Páez muerto el día 8 en el cerro de Zaragoza, por
haber sido ocupado por el enemigo el pueblo de Río Tocuyo, donde tiene fijada la
residencia; recibió la lista de los premiados con 7´50 reales y la Cinta del Pabellón
por la acción del día 5; el ascenso a sargento 1º de Juan Ramón Martínez y a sargento
2º Ramón Martos624. Por último, comunica la ocupación de Yaritagua por Vargas y
le recuerda su petición del día 13, de 200 infantes y 200 caballos, a más de la
columna de 70 corianos y maracaiberos, y si esto no fuera posible, los 58 cazadores
de León existentes en Puerto Cabello. Si no recibiera los refuerzos y fuera atacado,
se retiraría por el camino de Chirgua arriba625.
El general La Torre le responde a sus últimos oficios, el día 19 de junio, y le
manifiesta que no puede auxiliarle con las fuerzas que le pide porque los resultados
de las acciones por la parte de Barlovento no son favorables, y el enemigo se
encuentra muy próximo al punto que ocupa su ejército. No puede cederle más que la
columna de corianos y maracaiberos situados en el Palito, para cuyos efectos, le daba
en ese misma fecha orden al comandante de Puerto Cabello, para que lo ponga en
marcha sin pérdida de tiempo. En caso que no pueda sostenerse con ese auxilio,
contra las fuerzas que destaque el enemigo, le ordena se repliegue a Montalban, por
que por lo inmediato de ese pueblo, se presta a que se le pueda remitir el socorro
necesario626.
La superioridad del enemigo, obliga al teniente coronel Lorenzo y su columna a
una nueva retirada. El 18 de junio cede ante Urdaneta y Carrillo; abandona San
Felipe y se retira sobre Urama según tenían previsto, desde donde comunicó la
pérdida de la plaza al cuartel general de Puerto Cabello, a Montalban, Nirgua y
Canoabo. Desde Urama comunica al cuartel general el día 21, que al haber
sacrificado sus contactos, no puede calcular el enemigo que tiene delante y quien lo
manda. También le comunica: “Estuve resuelto a presentarme a la turba magna que
vino sobre San Felipe y me contuvo solo, un funesto resultado en las presentes
circunstancias”.
624
AHN: Legajos 8.720/238/239/240/241.
AHN: Legajo 8.720/242.
626
AHN: Legajo 8.720/132 (Hojas 23-24).
625
270
A un jefe de vanguardia como Lorenzo, le resultaba vergonzoso tanta retirada sin
pelear, ser vencido y no poderse acreditar ante sus superiores su capacidad como jefe
de una columna. Desde Urama, Lorenzo trataba de posesionarse de Montalban y
Chirgua el día después, 22 de junio627.
Cuando en la noche del día 20 de junio el general La Torre remite nuevas
instrucciones al teniente coronel Lorenzo, no sabía que la plaza de San Felipe se
había perdido. Ahora deseaba conservar esa posición, por lo que le dice, que
reforzada su tropa con la columna de corianos y maracaiberos, dispone que salgan
para auxiliarlo “el batallón ligero de Barbastro a las órdenes de su segundo
comandante Manuel Lebrón, y el 5º Escuadrón de Lanceros del Rey, con cuyas
tropas debe V., no tan solo sostener ese importante punto, sino también conseguir
ventajas sobre sus enemigos”. Si se viera acometido por fuerzas superiores, no debía
Lorenzo comprometerse, hasta que no se llevara a cabo la unión con esta fuerza, por
los perjuicios que pudieran derivarse de una acción desgraciada. Para reforzar al
batallón de Barbastro, Lorenzo debería reclutar gente útil de los partidos inmediatos
a San Felipe628. En este oficio como en casi todos, le ordena a Lorenzo que ante la
situación en que se encuentra el ejército, exhausto de recursos de subsistencias,
debería “enviar cuanto ganado hubiera en su jurisdicción sin consideración alguna a
sus dueños pues la necesidad es urgentísima”629.
La Torre estaba lleno de dudas y de necesidades; no supieron en su estado mayor
tomar una medida inteligente, enviando de verdad esas tropas antes del 16 de junio.
En Cerro Zaragoza, con el pequeño refuerzo de los 100 hombres de Montalban y su
columna de 305 hombres, quien antes no podía salir de San Felipe, se atrevió a
buscar al enemigo y tomar una posición clave a seis leguas de distancia. La posible
victoria en San Felipe contra Urdaneta, Carrillo y Vargas, es probable que hubiera
hecho meditar a Bolívar sobre su plan original, y fuera el Libertador quien quedara
ahora descolocado. Pero la suerte estaba echada, Lorenzo no recibió refuerzos, los
que llegaron, muy superior a los pedidos por él, le integraron dentro de la división de
refuerzo, y fue sustituido en el mando de ese frente. Lorenzo estaba convencido, así
627
LEÓN TELLO: El Ejército Expedicionario de Costa Firme. Documentos de conde de Torrepando
conservados en el Archivo Histórico 1acional. Madrid. 1985-1986. Pág. 159; AHN. Legajo
8.720/243/246.
628
AHN: Legajo 8.720/132. (Hojas 25-26); LEÓN TELLO. El Ejército Expedicionario… Págs. 153 y
154.
629
AHN: Legajo 8.720/132, (Hoja 26)
271
se lo comunicó a La Torre, que con los refuerzos que le prometió el día 20
“protegiéndole la suerte”, Cruz Carrillo habría sido batido630.
El día 21, por el alcalde de Canoabo, se enteró La Torre del abandono de San
Felipe, porque el oficio de Lorenzo del 18, donde se lo comunicaba, no lo recibió –
ocurría con frecuencia que la posta se pasase al enemigo-. Aunque no había recibido
el pliego de Lorenzo le oficia diciéndole: “He dispuesto que en lugar de la tropa que
avisé a V. anoche debía salir para reforzarle, marche esta noche el coronel Dn. Juan
Tello con los Batallones de Barinas y Navarra y ciento cincuenta caballos que se
reunirán a V. sobre Montalbán”631.
La noticia de que el coronel Tello le reforzaría, inquietó a Lorenzo, pues siendo un
jefe de superior categoría que iba con dos batallones y un escuadrón, las unidades
que formaban la llamada 3ª división, le hicieron comprender, lógicamente, que iban a
sustituirle en el mando del sector. La columna que desde abril mandaba Lorenzo
estaba formada con retazos: dos compañías del Navarra y una del Barinas, con dos
secciones de lanceros formadas por él. Lorenzo no había pedido tanta fuerza, la
considera excesiva, y así se lo comunica a La Torre; bastaba con la fuerza del
Barbastro o Navarra y el escuadrón de Lanceros del Rey para deshacer al enemigo, el
resto de las tropas podían ir a otra parte632.
Trataba de conservar la independencia de su unidad, pero Tello llevaba otras
instrucciones.
Lorenzo, en ese mismo oficio, siempre afectuoso y listo a cumplir las órdenes, no
se muestra incómodo ante su jefe, sino que deja abierto el camino a nuevas
posibilidades. Le reconoce los favores que le ha dispensado, y desea ser útil, y
sacrificarse por el Rey y la nación633.
El coronel Tello llegó a Montalbán el 23 de junio, víspera de la batalla de
Carabobo, reuniéndose con Lorenzo. Ese mismo día disolvió su columna y la
incorporó a la división, porque todas sus unidades pertenecían a cuerpos de ella,
nombrando a Lorenzo comandante de la vanguardia de la tercera división. El coronel
630
AHN: Legajo 8.720/245.
AHN: Legajo 8.720/132. (Hojas 26 y 27).
632
AHN: Legajo 8.720/247.
633
AHN: Legajo 8.720/247.
631
272
Tello le hace al general La Torre, la siguiente observación: “Apenas tiene Lorenzo
tropa del país la más se le ha desertado”634.
Desde Montalbán, Lorenzo, al tiempo que le daba las gracias al general La Torre
por su ascenso a teniente coronel supernumerario, le pedía el puesto de comandante
del regimiento del Príncipe al que pertenecía desde el mes de enero635.
El 23 de junio, pasó Lorenzo de jefe de una columna, que se había batido con éxito,
a jefe de la vanguardia de las tropas del coronel Tello, sin especificarle la unidad que
iba a mandar, porque los batallones tenían sus comandantes. La pérdida de la batalla
de Carabobo el día después por La Torre, y la precipitada retirada a Puerto Cabello,
volvió a poner a prueba la pericia de Lorenzo, al conducir estas fuerzas a esa ciudad
sin ninguna pérdida.
Derrota de Carababo.
El cuarto punto de las instrucciones de Bolívar se referían a las operaciones de
diversión del general Bermúdez: “El Ejército de Oriente por el Orituco o por donde
el Vicepresidente de Venezuela crea más conveniente, invadirá Caracas y la tomará a
todo trance para principio de junio, de concierto con el general Arizmendi… si fuera
necesaria su cooperación…”. Al final de la instrucción repite la obligación de tomar
Caracas, y autoriza al Vicepresidente Soublette para dirigir las operaciones en
persona636.
Por la posesión de Caracas tuvieron lugar las más duras batallas. En el oriente, los
republicanos eran dueños de Barcelona y su provincia, dominaban el curso del Unare
y tenían franco el camino de Río Chico para invadir Caracas. Bermúdez avanzó hasta
Taquiragua en los valles de Barlovento y expulsó a los realistas de los puntos
fortificados. En el Rodeo, derrotó al regimiento de Hostalrich, por lo que el
gobernador Ramón Correa abandonó Caracas. La capital fue tomada por Bermúdez
el 14 de mayo, y después la Guaira. Encontró Caracas prácticamente vacía de
personas situadas y de orden, unas siguieron a Correa y otras fueron a embarcar a la
Guaira con destino a Puerto Cabello; esta emigración contrarió mucho a Bolívar, era
la sociedad en la que él pensaba para embellecer su república y le había dado la
634
AHN: Legajo 8.721/69.
AHN: Legajo 8.720/248.
636
PEREZ TENREIRO: Las diversiones… Pág. 13.
635
273
espalda. En la ciudad había muchos adictos a España y enemigos de la
independencia; era la vieja enemistad política, que impedía humillarse ante el gran
Libertador. El brigadier Correa en su retirada, fue derrotado en Concejo, quedando
entre los prisioneros el brigadier Tomás Cires, que había llegado a Costa Firme al
mando del regimiento de Barbastro, y fue con Morillo primer gobernador de
Cumaná637.
Dentro de los operaciones por la posesión de Caracas, en el sitio de Las Cocuisas,
derrotó el general Morales a Bermúdez el 26 de mayo, recuperando la Capital, que
dejó en manos del coronel Pereira, marchando a continuación a Valencia con el
regimiento de Burgos y la caballería a reunirse con La Torre638.
Encontrándose Bermúdez con las fuerzas reunidas de los coroneles Macero,
Avendaño y Arizmendi, probó a batir a Pereira, pero los derrotó en el Rincón con
graves pérdidas para los republicanos. En el cerro del Macuto derrotó Bermúdez el
15 de junio a Pereira, teniendo aquel doble número de bajas que los españoles, tal fue
el denuedo con el que lucharon639.
La victoria de Macuto animó a Bermúdez a marchar nuevamente sobre la capital y
en el cerro del Calvario, al oeste de la capital, donde le esperaba Pereira, Bermúdez y
su división de 1.200 hombres, sufrió una completa derrota, salvándose unos 150
hombres, la división desapareció casi por completo a causa del número de muertos
heridos y prisioneros, dejando en poder de los españoles, artillería, armamento y
municiones. Esta brillante victoria no tuvo repercusiones en el curso de la guerra640.
A pesar de haber perdido los republicanos en torno a Caracas en menos de un mes,
más de mil quinientos hombres, su superioridad numérica continuaba siendo
manifiesta.
Los historiadores colombianos y venezolanos dan una importancia capital al papel
jugado en los resultados de la batalla de Carabobo, el envío del coronel Tello con su
división en ayuda del teniente coronel Lorenzo. Fue inoportuno, porque cuando llegó
la ayuda habían sido abandonados los puntos a defender: San Felipe y Barquisimeto.
637
BARALT: Resumen… Págs. 50 y 51; RESTREPO. Historia de la Revolución… Pág. 316 y 320 Vol.
V.
638
BARALT: Resumen… Pág. 54. RESTREPO. Historia de la Revolución… Pág. 318.
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 319.
640
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 320.
639
274
El resultado favorable a los insurgentes de la batalla de Carabobo, parece que estuvo
en el comportamiento de la caballería española, que se retiró sin pelear.
Restrepo opina que las Columnas de los coroneles Carrillo y Reyes Vargas
tomaron la ruta de San Felipe, persiguiendo la guarnición que se había retirado de
Barquisimeto y el coronel español Don Manuel Lorenzo que estaba a su cabeza,
pidió auxilio al general Latorre para destruir aquellas columnas que le amenazaban
de cerca. Este envió a los batallones de Navarra y el de Barinas, y un escuadrón de
caballería a las órdenes del coronel Tello, dos días antes de ser atacado en su cuartel
general. La operación ha sido muy censurada porque La Torre ante las
combinaciones del Libertador, retiró de Carabobo cuatro excelentes batallones de
infantería y dos escuadrones de caballería destacados a las órdenes de Pereira y
Tello; por esta causa perdió el jefe español la superioridad641.
Baralt dice que Lorenzo aunque apurado resistía valerosamente y con buen éxito
los embates de Carrillo frente a San Felipe. Por consejo de Morales y otros jefes fue
enviado para reforzarlo el coronel Tello con 500 hombres de la mejor infantería. La
Torre cometió la falta de desmembrar sus tropas en presencia del enemigo642.
Santana cree que la maniobra de Carrillo sobre San Felipe llenó de temor a La Torre,
y envió las vísperas de Carabobo al coronel Tello con los batallones de Navarra y
Barinas en socorro de Lorenzo que defendía aquella ciudad. La decisión se debió al
maquiavelismo de Morales según manifestación del jefe de Estado Mayor coronel
Montenegro643.
Albi de la Cuesta sigue a los anteriores autores, y manifiesta que el 22 de junio el
jefe realista comete el grave error de desprenderse de los batallones de Barinas y I de
Navarra con dos escuadrones para combatir a Carrillo que solo contaba con el
batallón de Maracaibo y otras pocas fuerzas644.
A primeros de junio, Bolívar, situó su cuartel general en San Carlos, porque era el
lugar más adecuado para la reunión de las fuerzas que acudirían desde el Apure,
Coro y Barquisimeto. El primero en llegar al punto de concentración del ejército, fue
641
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 321.
BARALT: Resumen… Págs. 56-57
643
SANTANA: La campaña… Págs. 102 y 103.
644
ALBI DE LA CUESTA: Banderas… Pág. 340.
642
275
Páez con su división de caballería y dos días después la de infantería, el último
Urdaneta.
El día 20 de junio se movió Bolívar de San Carlos en dirección a Carabobo,
adueñándose del desfiladero de Buenavista, desde donde descubrió en el amanecer
del día 24, al ejército español en formación de batalla. Está constantemente descrita
por los historiadores bolivarianos, pero daremos una pequeña información citando a
las unidades que formaron en ella. El regimiento de Valencey, que embarcó con el
nombre de la Unión, y como tal gozaba de la historia más brillante de aquellos
regimientos, se encontraba situado en el camino Real de Valencia a San Carlos con
dos piezas de artillería; el Hostalrich se situaba a la derecha y el Barbastro en el
centro del dispositivo español. El Príncipe ocupaba la izquierda, y el Burgos quedaba
en la reserva. Por una maniobra de Bolívar se invirtieron las posiciones, y el
Valencey pasó a formar la reserva. Los cuatro regimientos Burgos, Barbastro,
Hostalrich y Príncipe entraron en liza contra la división de Páez, que necesitó la
ayuda de los batallones Británico y del Apure. La batalla cambió de signo, cuando la
caballería de Páez dispersó a los jinetes de Fernando VII, y sembró la huida. Ni La
Torre ni los jefes que le acompañaban pudieron contener la retirada. Así puede
resumirse la batalla, pero sigamos la descripción de algunos historiadores.
La increíble y fulminante derrota sufrida por los realistas en Carabobo, duró poco
más de una hora. La Torre tenía 5.100 hombres pertenecientes a los batallones de
Valencey, Hostalrrich, Burgos, Príncipe, y los regimientos de caballería Lanceros del
Rey, Húsares de Fernando VII y Guías, cuatro escuadrones sueltos y dos piezas de
artillería. Estos hombres dice Lecuna eran la mitad españoles y la mitad venezolanos;
la proporción de estos muy superior645.
En cuanto a Bolívar, tenia 6.400 hombres, organizados en divisiones, en contra de
la organización realista.
La Primera división de Páez, contaba con los batallones: Británico, Bravos del
Apure y seis regimientos de caballería: Honor, Húsares de Páez, de la Muerte,
Lanceros de Honor, Cazadores Valientes, y la Venganza.
La Segunda división al mando de Cedeño: Brigada de la Guardia, Batallón de
Tiradores, Boyacá y Vargas con el escuadrón Sagrado.
645
ALBI: Banderas… Pág. 304.
276
La Tercera división al mando de Plaza: Brigada de la Guardia que se componía de
los batallones de Rifles, Granaderos Vencedores de Boyacá y Anzoátegui, y el
primer regimiento de la Guardia de caballería con dos escuadrones, uno de Dragones
y otro de Húsares646.
Estudiadas por Bolívar las posiciones fuertes que ocupaban los españoles, no se
atrevió a atacar de frente y realizó una maniobra envolvente. Inició el combate Páez
con el batallón Bravos del Apure, seguido de los cazadores británicos y la caballería
de la división.
La Torre acudió con el batallón de Burgos a disputarle a Páez el acceso a la llanura,
seguido a distancia del Hostalrrich y el Barbastro. El Príncipe quedó cubriendo el
camino del Pao. El Bravo del Apure sufrió tan terrible fuego que tuvo que retroceder.
Entonces entraron en fuego los cazadores británicos que con ayuda de los tiradores al
mando de Las Heras lograron penetrar en la llanura atacando con energía, los flancos
de las tropas de La Torre.
La batalla se decidió entre la caballería. Una carga de los republicanos puso en
derrota a los jinetes de Morales. Los lanceros del Rey sordos a las órdenes del
general, no cargaron y se pusieron en fuga.
Algunos escuadrones de Páez persiguieron a los Húsares y carabineros que se
retiraban, el resto de los escuadrones llaneros atacaron a la retaguardia de la
infantería española destrozando el de Burgos y poniendo en total derrota al
Hostalrich; el de Barbastro viéndose rodeado de enemigos se rindió.
La batalla estaba ganada en menos de una hora, había sido destruida la mayor parte
de la infantería y de la caballería realista.
Ante aquel resultado inesperado, el primero de Valencey se apresuró a incorporarse
y se retiró en cuadro por la parte sureste de la sabana, tomando la ruta de Valencia, lo
persiguieron de cerca los batallones de Rifles y Granaderos de la tercera división,
que para este momento habían logrado abrirse paso. Al Príncipe, rodeado de Rifles y
Granaderos, logran rendirlo.
646
ALBI: Banderas… Págs. 304 y 305.
277
La Torre y Morales se incorporan al Valencey dentro del cuadro, todos atentos a la
voz de mando del coronel Tomás Rodríguez.
El Libertador contemplaba con impaciencia la retirada del batallón, a quien en vano
acosaban los jinetes de Muñoz, Vázquez, Farfán… Páez a la cabeza de un grupo de
lanceros también se lanzó sobre el Valencey. El bien nutrido fuego con el que el
Valencey se defiende de las acometidas abre grandes cuadros en los escuadrones, los
pocos jinetes que queda se arremolinan, momento que aprovecha el regimiento para
rehacer el cuadro y seguir su marcha, desprendiéndose de las dos piezas de artillería.
Un grupo de jefes y oficiales que no habían intervenido en la batalla con sus
unidades, seguidos de pelotones se suman a la caza del Valencey: Cedeño, Ibarra,
Figueredo, Rondón, Aramendi, Flores, Carvajal, Mellado y otros. Pero pronto van
cayendo Cedeño, Mellado, Arraiz, Melean, Oliveros y otros. Visto por el Libertador,
y no queriendo perder a sus jefes y oficiales más acreditados, ordenó montar a la
grupa de los caballos a los batallones de Rifles y Granaderos647.
Transportados al galope, los batallones de Rifles y Granaderos de la Guardia le
dieron alcance al Valencey a las entradas de Valencia, y ya entre casas y parapetos,
nada podían hacer las fuerzas transportadas. La noche interrumpió la batalla. El
Valencey llegó a las diez de la noche a la cordillera de Puerto Cabello, donde les
esperaba La Torre con otros jefes648. El día después, dice Albi de la Cuesta,
perfectamente uniformado aunque reducido a 400 hombres, entró en Puerto
Cabello649.
Los autores venezolanos han alabado sin reservas al regimiento de Valencey y su
comportamiento en la retirada de Carabobo. Era tanta la disciplina de la infantería
española y tanta la habilidad con que la conducía el coronel realista que pudo
recorrer en buen orden una distancia de seis leguas en país abierto, cortado de trecho
en trecho por profundas quebradas y bosques, sin más perdidas a pesar de las
repetidas cargas de la caballería colombiana. No pudieron rendirlo, tuvieron que
desistir650.
Los historiadores citados, al narrar la batalla de Carabobo, terminan el relato
diciendo: “Esta tropa y las columnas de Tello y Lorenzo que también se retiraron a
647
SANTANA: La campaña… Págs. 116 y 117.
RESTREPO: Historia de la Revolución… Págs. 322y 323.
649
ALBI: Banderas… Págs. 306 y 307.
650
ALBI: Banderas… Pág. 307.
648
278
Puerto Cabello fue lo que quedó de aquel famoso Ejército Expedicionario tan
brillante, tan valiente, tan temido”651.
En la Hoja de servicios del teniente coronel Manuel Lorenzo, sobre esta retirada
dice: “Retirada de Montalbán, uniéndose a la tercera división, y con ella, a
consecuencia de la batalla de Carabobo, lo verifico sobre la plaza de Puerto Cabello
sin la pérdida de un hombre, y a pesar de haber sido perseguido por dos de las de los
enemigos”652.
Puerto Cabello y rendición de Caracas y Cumaná. Ascenso de Lorenzo.
Después de la derrota de Carabobo, lógicamente, se sucedieron otras en las armas
españolas, en el año 1821, entre las que hay que destacar las capitulaciones de las
ciudades y plazas fuertes de Caracas y Cumaná, que fueron defendidas por Pereira y
Caturla respectivamente.
La capital, Caracas, era el objetivo inmediato del ejército de Bolívar, y su
gobernador José Pereira, ninguna ayuda podía esperar de un ejército que todavía
estaba reorganizando lo que se había salvado de la última batalla. El mismo, trató de
reunir dispersos de Carabobo para continuar la lucha en Caracas, pero recibió
órdenes de La Torre para reunirse con las demás fuerzas en Puerto Cabello. Inició la
marcha, pero le fue imposible traspasar la barrera de bosques y regresó a la Guaira
dispuesto a resistir. Bolivar le ofreció una capitulación honrosa, cuyos términos
fueron corregidos por el coronel Pereira. El 3 de julio se firmaron los acuerdos: 1º. A
los jefes y oficiales se les permitiría embarcarse con armas y demás efectos, a
condición de no servir contra Colombia mientras no fueran canjeados. 2º. Igual a los
soldados con sus armas y municiones, pero los que quisieran podían quedarse en el
país… 3º. Que respecto a la tropa hispano-americana se consultaría su voluntad,
podían ir con sus armas a Puerto Cabello o enrolarse en el ejército libertador. 4º. Que
se entregasen los bienes que fueran del gobierno español.
Sobre la aceptación por los habitantes de Caracas de las benignas condiciones de
Bolivar, nos informa Juan Antonio Cabezas: “Claro que los españoles y realistas de
651
652
BARALT. Resumen… Pág. 62; RESTREPO. Historia de la Revolución… Pág. 324.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
279
Caracas no creían en la clemencia filosófica de Bolívar. Más de siete mil corrieron
hacia la Guaira en busca de barcos para huir por el mar…”653.
La arribada a Puerto Rico de la derrotada guarnición de Cumaná fue comunicada a
La Torre por Juan San Just, y en la isla portorriqueña se sospechaba que el coronel
Caturla debió estar rodeado de gente pusilánime, pues cuando capituló le quedaban
víveres para haber resistido unos días más654; entendían que de haber resistido unos
días más, habría recibido la ayuda que le envió La Torre.
Los restos del ejército español fueron concentrados por el general La Torre en
Puerto Cabello, estimándose en la cifra de 4.200 hombres de todas las armas. Este
ejército era suficiente para defender la plaza fuerte, durante algún tiempo, si desde el
exterior era auxiliado con víveres y pertrechos.
Así pensaban Bolívar y sus generales, que no le dieron mucha importancia a esa
última posesión española en Costa Firme, en los primeros momentos, y se dedicaron
a organizar la administración militar y política de la nación. Bolivar marchó a jugar
su política en el frente del Sur. El vicepresidente de Venezuela, de acuerdo con el
Libertador, organizó el gobierno del país. Se estableció la capital en Caracas, y la
corte del almirantazgo se trasladó de Margarita a la Guaira. El territorio de
Venezuela, se dividió en tres distritos militares: las provincias de Caracas, Barinas,
Barquisimeto, Carabobo y Apure fueron encomendadas a Páez; Barcelona,
Margarita, Cumaná y Guayana a Bermúdez; y Coro, Maracaibo, Mérida y Trujillo a
Mariño655. Hasta el mes de septiembre, no empezaría Páez, gobernador militar y
político de aquellas provincias, a iniciar en serio el cerco de Puerto Cabello.
No contaban los republicanos con el espíritu combativo de los jefes españoles.
Después de la derrota de Carabobo, ante la imposibilidad de recibir ayudas de la
Península, con un ejército reducido y en descomposición por las deserciones de
importantes jefes y unidades, sin víveres ni pertrechos y reducidos a la posesión de la
plaza de Puerto Cabello, el general La Torre debería haber entrado en negociaciones
con Bolívar como esperaban los republicanos, y haber buscado una honrosa
capitulación, que solemnemente le hubieran concedido. A la vista estaba su heroico
comportamiento, su constante batallar en las condiciones más penosas y la práctica
653
CABEZAS, Juan Antonio: Bolivar su gloria y su drama. Madrid 1963. En Páginas españolas sobre
Bolivar: “Fragilidad de un triunfo” Pág. 156.
654
LEÓN TELLO: El Ejército Expedicionario… Pág. 720.
655
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 329.
280
desaparición de su ejército en el campo de Marte. Pero ningún jefe quería tomar
sobre sí esa responsabilidad y preferían caer combatiendo. Así pues, sin descanso,
quince días después de la derrota, en el mes de julio, iniciaron una operación sobre
San Felipe y animaron la creación de guerrillas en el occidente del país.
Entre los habitantes de la provincia de Coro, predominaba el espíritu realista y
siempre estaban dispuestos a tomar las armas por la causa del Rey. En esta ocasión,
encontraron en Pedro Luis Inchauspe, un jefe que les organizó las guerrillas y formó
una columna, que le disputó a Escalona gobernador republicano, la posesión de la
provincia y ciudad de Coro. Éste era un guerrillero de origen francés, antiguo
contrabandista, duro y exaltado, con gran capacidad para relacionarse que había
llegado al grado de teniente coronel en el ejército realista. Entre otros lugares, había
vivido en la península de Paraguaná, donde gozaba de pocas simpatías, si hemos de
creer a los historiadores colombianos656.
Apenas había salido Urdaneta del Pedregal para acudir a Barquisimeto, del que
dimos cuenta en su momento, cuando Inchauste, volvió a entrar en ese punto para
levantar a los corianos. El 8 de julio, evacuó Escalona la ciudad de Coro, lo que le
contrarió mucho a Bolivar, que se dispuso a operar en ese frente. Nombró
comandante de las operaciones a Justo Briceño que avanzó por Carora, Moroturo y
Carorita; Gómez por la costa arriba; Reyes Vargas marchó hacia el Pedregal; y en
Altagracia situó una columna al mando del coronel Ferrer para concurrir a la
operación de Coro.
La Torre envió en auxilio de Inchauspe, una columna al mando del coronel Tello,
que llevaba de segundo al teniente coronel Lorenzo. Con el refuerzo, le enviaba el
nombramiento de gobernador de la provincia y el grado de coronel efectivo. Partió
esta de Puerto Cabello el 24 de julio y desembarcó el día 28 en Puerto Real de la
Vela.
La acción más importante tuvo lugar el día 8 de agosto, en Cumarebo, a donde se
había retirado Escalona con 800 infantes y un escuadrón de caballería. Atacaron los
realistas sus fortificaciones con poca fortuna. Inchauspe fue derrotado en el pueblo,
656
ARCAYA, Pedro Maria: La guerra de la Independencia en Coro y Paraguaná. Págs. 16 y 17.
Caracas. 1974.
281
donde perdió 200 hombres y otros tantos los republicanos. Conocida la derrota por
Tello y Lorenzo, marcharon a Piritu, e iniciaron la retirada con rapidez y gran orden
hacia Puerto Cabello. A su regreso al cuartel general, tuvo lugar otra acción el día 23
de agosto, sobre el pueblo y río de San Miguel de Tocuyo657.
Como consecuencia de la derrota sufrida por Inchauspe en Cumarebo, se produjo
otra pirueta en este singular personaje. Resolvió pasarse al Gobierno de Colombia,
quien estaba calificado por los insurrectos, como uno de los más crueles guerrilleros,
autor de numerosos atropellos y crímenes en las personas de los comandantes y
soldados de las pequeñas guarniciones republicanas que tomaba. Bolivar, hay que
admitirlo, siguió una política muy inteligente, al olvidar de sus enemigos de ayer
todas las actuaciones y hechos de guerra realizados contra la sociedad, la economía y
los órganos de la República. Inchauspe negoció con Bolivar, y el día 21 recibió la
contestación del Libertador: “Tengo la mayor satisfacción en recibir a U. S. con su
grado y empleo al servicio de la República de Colombia y para arreglar este negocio
y la incorporación de las tropas de su mando al mismo servicio va plenamente
autorizado por mi el Coronel Rangel”658.
Después de la derrota de Inchauspe en Cumarebo, y de la retirada precipitada de
Tello y Lorenzo a Puerto Cabello, quedó en las montañas el capitan Manuel Carrera
y Colina, para formar guerrillas y atacar a los republicanos. Este distinguido capitan
de Estado Mayor había sido asignado por La Torre a la unidad de Lorenzo el 14 de
junio: “Habiéndome presentado el Capitán de Ext. M. Manuel Carrera Colina, sus
deseos de emplearse en obsequio de la Nación, he dispuesto que a las órdenes de V.,
para que indique el lugar inmediato a la Jurisdicción de la Provincia de Coro de
donde es natural, para que levante una guerrilla y hostilice a los enemigos
continuando con ella los buenos servicios que ha hecho en la presente guerra” 659.
Carrera y Colina, siguiendo instrucciones del general La Torre, ocupó la península
de Paraguaná y el coronel republicano Briceño determinó expulsarlo, lo que llevó a
efecto una de sus columnas al mando del coronel Francisco Gil; ninguna guerrilla
realista se unió a los republicanos. Los realistas no le presentaron oposición, pero en
el pueblo de Santa Ana, las guerrillas le tendieron una emboscada causándole
657
AGMS. Sección primera, legajo (Hoja de servicio de Manuel Lorenzo); ARCAYA: La guerra de la
independencia... Págs. 22 y 23.
658
ARCAYA, Pedro Manuel: La guerra de la Independencia… Pág. 27.
659
AHN: Legajo 8720/132; ARCAYA: La guerra de la Independencia… Pág. 20.
282
muchas pérdidas660. Briceño se situó en La Vela y dejó guarniciones en Coro. El
capitan Carrera, que ahora era el jefe político y de la insurrección en la provincia de
Coro, quedó dueño con sus guerrillas de la serranía y gran parte del occidente del
país661.
La Hoja de servicios, como siempre da pocos detalles de la operación: “Expedición
sobre la provincia de Coro el 24 de Julio, desembarcando el 28 en el Puerto Real de
la Vela: acción que se siguió el día 8 de agosto sobre Cumarebo y sus fortificaciones.
Retirada que hizo con esta división a la plaza de Puerto Cabello, y acción que medió
en la marcha el 23 del mismo sobre el pueblo y río de San Miguel de Tocuyo”662.
Otras dos operaciones de cierta importancia tuvieron lugar en los meses de
noviembre y diciembre de 1821, la primera al mando de Morales, y la segunda, al
mando de La Torre. En ambas tuvo una participación relevante el teniente coronel
Lorenzo, que asistió como primer comandante del regimiento de Barinas.
El pequeño ejército del general La Torre tenía que dar fe de su existencia, y sin un
plan bien estudiado, decidió iniciar una operación limitada hacia el este.
La operación del general Morales pudo llevarse a cabo, según nos cuenta Jesús
Ignacio Fernández Domingo, gracias a los recursos que obtuvo de emigrados
españoles en Curasao663. Morales con el comandante de marina de la plaza de Puerto
Cabello, partió el 10 de noviembre con una división para dar un golpe de mano sobre
La Guaira. Por las fuertes defensas de la ciudad y la presencia de la marina
republicana en Maiquetía, por donde debía iniciarse la operación, se presentaba muy
arriesgada, con peligro de perder la división, por lo que decidió cambiar de objetivos
y atacar en su lugar Cata y Ocumare. Para ocupar los pueblos desembarcó una
pequeña columna formada por cuatro compañías, tres del batallón de Barinas, y una
del Hostalrich, al mando del teniente coronel Lorenzo. El primer pueblo, Cata, fue
ocupado el día 18, y Ocumare, el día 19. Continuó la operación, con la persecución
de la guarnición hasta el Trapiche de los Aguacates, donde, a las tropas de Lorenzo,
le esperaban en posiciones defensivas sólidas, además de los restos de la
guarniciones de Cata y Ocumare, más de 200 hombres del batallón titulado Bravos
660
BRICEÑO: Historia de la Revolución… Pág. 359. Tomo I; ARCAYA: La guerra de la
Independencia… Pág. 28.
661
ARCAYA: La guerra de la Independencia… Pág. 29.
662
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
663
FERNÁNDEZ DOMINGO, Jesús Ignacio: Las campañas americanas… Pág. 185.
283
del Apure y negros de las haciendas, que después de una hora de fuego fueron
dispersados. El general Morales solo tenía instrucciones para actuar en el punto de la
Guaira, por lo que decidió reembarcar la división y volver a Puerto Cabello. Los
resultados de esta operación fueron cortos. En el fuerte de Ocumare encontraron tres
cañones montados y otros tres desmontados, inutilizándolos todos. Tuvieron la
satisfacción moral de que toda la población de dichos pueblos permaneció en sus
casas, y fueron tratados con la mayor consideración. Lorenzo entregó una relación de
los oficiales, clases y soldados que más se habían distinguido para que el general La
Torre, tomara sobre ellos las consideraciones que les mereciera.664.
El general Páez en su Autobiografía, nos cuenta que el 1º de noviembre, Morales
partió de Puerto Cabello hacia Barlovento con 800 hombres embarcados en la fragata
“Ligera”, llevando un bergantín y ocho goletas, de las cuales una fue apresada por el
bergantín republicano “Vencedor”. El día 14 apareció el convoy frente a Macuto, y el
16 se aproximaron algunos botes a la costa de Naiquatá sin atreverse a desembarcar.
El día 16 marcharon rumbo a Sotavento de la Guaira, desembarcaron 600 hombres
en Cata, con dirección a Ocumare, seguidos de los buques en la misma dirección. El
día 19 se aproximó a reconocerlos una compañía de milicianos al mando del
comandante de los valles de Aragua, que tuvo que retirarse por haber sido atacado
por fuerzas superiores665.
En esta nueva operación, el teniente coronel Manuel Lorenzo tuvo la suerte de ser
dirigido por Morales, un general competente. A partir de esta operación, con éste
jefe, realizaría Lorenzo los más importantes cometidos de su carrera en la guerra de
Venezuela.
La expedición de Puerto Cabello a la Guaira quedó reflejada así en la Hoja de
servicios: “Otra expedición desde la plaza de Puerto Cabello a la Guaira a las
órdenes del Brigadier Morales el 10 de Noviembre: bloqueo de este puerto los días
13, 14 y 15 y desembarco en la ensenada de Cata el 18: acción que se siguió a este en
el Trapiche de los Aguacates el 19 del mismo, mandó la fuerza”666.
La última operación correspondiente al año 1821, estuvo dirigida personalmente
por el general La Torre. Embarcó con 1.200 hombres el 12 de diciembre, y
664
AHN: Legajo 8722/513 y 514.
PÁEZ, José Antonio: Autobiografía del general José Antonio Páez. Pág. 192. Caracas 1987.
666
AGMS. Sección primera, legajo 1.873
665
284
desembarcó el 14 en el puerto de Los Taques, en la península de Paraguaná, que
quedó sometida el día 21. La península de Paraguaná de 3.000 km2, está
prácticamente aislada. Era una tierra seca llena de cactus y salinas, unida al
continente por un istmo de más de treinta kilómetros de largo y cinco de ancho. Las
guerrillas y guarniciones republicanas lograron retirarse hacia La Vela, donde se
encontraba el coronel Gómez que había sustituido a Briceño. Los republicanos
resistieron hasta primeros de enero en que capitularon. A esta operación, asistió el
teniente coronel Lorenzo al mando del batallón de Barinas, según consta en su Hoja
de servicios: “Otra expedición desde la plaza de Puerto Cabello el 12 de diciembre a
las órdenes del Señor General en gefe Don Miguel de La Torre, y desembarcó en los
puertos de los Taque el 14 del mismo.- Pacificación de Paraguaná, y ocupación de la
provincia el 21 de diciembre”667.
Desde el punto de vista personal y profesional, tuvo gran importancia para Lorenzo
su ascenso a Primer Comandante, el 24 de julio de 1821, después de la derrota de
Carabobo y la retirada de los restos del Ejército Expedicionario a Puerto Cabello. Se
impuso la necesidad de reorganizar las unidades y mandos y, en este contexto, le
llegó a Lorenzo el deseado ascenso, este fue el motivo de algunos ascensos en Costa
Firme: “Para que el Batallón Ligero de Cazadores de Barinas, tenga el empleo de
Gefe y oficiales que previene el reglamento”. El coronel Mendivil subinspector del
arma, propuso al general La Torre el ascenso a primer comandante del batallón de
Barinas al teniente coronel vivo, al que era segundo comandante del extinguido de
Clarines Manuel Lorenzo. Reemplazaba en el mando al coronel Tello que pasaba al
empleo de comandante general de la provincia de Coro. Lorenzo en el momento del
ascenso tenía servicios sin intermisiones 19 años, 6 meses y 25 días, y se le abonaban
por las campañas con Francia 6 años, 4 meses y 15 días, y otros seis meses por la
navegación a Costa Firme. Tenía 11 campañas, 38 acciones de guerra, una vez
herido, una vez prisionero y cuatro sitios. Llevaba en el último empleo 2 años, 9
meses y 24 días668.
667
668
AGMS. Sección primera, legajo 1.873; ARCAYA: La guerra de la Independencia… Pág. 33.
AHN: Legajos 8.743; 8.737/231; 8.747/385.
285
Aparece por primera vez anotado, en un expediente de Lorenzo, su pertenencia
ideológica, su fervor a la Constitución de 1812, que tanto había de influir en la última
parte de su vida profesional.
También en mes de julio de 1821, se vio en la necesidad de pedir se formara una
sumaria, una causa criminal -por faltar a su comandante y tolerar desórdenes en la
tropa-, contra el capitán de la primera compañía, Benito Rodríguez Boves –José
Benito-, de señeros nombres y apellidos en la historia de Venezuela. Alega Lorenzo
que el capitán Rodríguez Boves era el más insubordinado e incapaz de la carrera
militar, sus actuaciones criminales y la falta de respeto al jefe solo se podían
considerar en caso de demencia. En presencia de la tropa insultaba a Lorenzo con
palabras groseras y obscenas impropias del carácter militar669.
Este oficial, extraño personaje, al parecer abusaba de un supuesto parentesco con el
gran jefe llanero Tomás Rodrigues Boves, y por sobrino le tuvieron algunos
historiadores americanos del siglo XIX. En las notas marginales a la edición original
de la obra, José Tomás Boves, de Valdivieso Montaño, se dice que no existe ninguna
de que el capitán que se insubordinó en el batallón Barinas en 1821, fuera sobrino de
Tomás Rodríguez Boves, pese a que Baralt así lo considere. Cree Valdivieso que este
capitán es el que traicionó al general Sucre en Pichincha y terminó malamente en
algún lugar de los Andes670.
Manuel Lorenzo, termina el año 1821, con su salud deteriorada, y el 27 de
noviembre, eleva un oficio en el que manifiesta al “Gefe la necesidad de suplicarle su
separación por unos días de este punto dedicado a la total mejora para desempeñar de
nuevo sus servicios con la mayor utilidad…”. En esta ocasión era la pierna izquierda,
la que llevaba ya un año deteriorada, a causa de la caída de un caballo.
%inguna esperanza de ayuda.
Ninguna ayuda podía esperar el Ejército Expedicionario de Costa Firma del
gobierno liberal y de la nación a partir del año 1821, si la prensa reflejaba la posición
de la metrópoli. El Universal del 18 de junio de 1821, al tratar el problema de
América llegaba a la conclusión, de que España no necesitaba numeroso envio de
669
AHNC Legajo 8.732.
CRISANTI, Ángel: Los empecinados españoles de Venezuela. en VALDIVIESO MONTAÑO. Tomás
Boves. Pág. 186. Oviedo. 1990.
670
286
tropas a Ultramar. Era necesario y a su entender bastaba, poner en el manejo de los
negocios a sujetos que tuvieran conocimientos prácticos de aquellos países y que los
que se destinaran a esos primeros empleos fueran españoles honrados y con los
conocimientos necesarios a los objetos que se les encargaran. Tampoco se
necesitaban grandes escuadras para la conservación de América, a lo sumo una
docena de fragatas671. El estudio del periódico es de un desconocimiento total del
problema de la revolución americana. Si no había un conocimiento exacto de tan
complicado problema, no se podía hallar una la solución al mismo.
13. Lorenzo en Puerto Cabello y Maracaibo (1822).
Manuel Lorenzo en el puerto de la Vela.
En cuanto a operaciones militares se refiere, el año 1822 se inicia con el cerco y
toma del puerto de La Vela por el comandante en jefe, general La Torre, como ya
hemos anunciado más arriba. En esta plaza se había refugiado con las tropas
republicanas de su columna, el coronel Gómez, después de una brillante retirada de
la península de Paraguaná, casi una isla, atravesando un istmo de unos treinta
kilómetros de largo y cinco de ancho. La posesión del puerto y plaza de La Vela,
situado a unos diez kilómetros de la ciudad de Coro, era fundamental para hacer la
guerra en esta provincia –mayoritariamente fiel a España hasta el final de la
contienda-, y lugar de apoyo para las tropas que operaban en el oeste del país.
Manuel Lorenzo, cooperó de forma destacada a la rendición. Con el batallón de
Barinas a su mando, frenó y derrotó a las tropas republicanas en las salidas que
efectuaron los días 3 y 4 de enero, y en otros intentos, hasta que al final capitularon
el día 9672. Soublette, Director de la guerra en nombre de Bolívar, no aceptó la
capitulación de Gomez por haberse excedido éste en sus atribuciones. Después de la
conquista de La Vela, la provincia de Coro quedó completamente ocupada por los
españoles673. Ante la presión de La Torre sobre el Puerto de La Vela, Soublette,
trasladó las operaciones republicanas a ocupar Coro, en lugar de cercar Puerto
Cabello como era el deseo de Páez.
671
DELGADO: La independencia de… Págs. 287 y 288.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
673
BARALT: Resumen… Pág. 92. Tomo II.
672
287
Lorenzo Morillo sorprendió al indio Reyes Vargas (día 16) en Baragua con 500
hombres, cuando se dirigía a Coro. Lo derrotó, recogiendo numeroso botín que
incluía 4.000 carneros que mandó a Puerto Cabello. El indio Reyes Vargas, con la
tenacidad que le caracterizaba, reorganizó pronto sus guerrillas para cubrir las
avenidas de Carora y Siquisique, y cooperar a la lucha contra los realistas en Coro674.
El día 17, el coronel Tello, al amanecer, emprendió la marcha de Guaibacoa a
Cumarebo y como a una legua del primero, en la sierra de Chiapare, con la mala
suerte que le acompañaba casi siempre, se tropezó con una columna insurgente, e
informa: “nos encontramos con el enemigo a quemarropa, sin saber unos de otros.
Traían 1.300 infantes y 100 caballos. Mi fuerza eran trescientos de Garrapata…. Al
cabo de una hora de fuego se dio la orden de a la sierra…”. Tello perdió todas sus
pertenencias y durante una semana con los restos de los soldados vivieron la sierra,
alimentándose de raíces y pan de acíbar675. En la derrota que le infringió Núñez, le
tomó prisioneros a dos oficiales y 80 soldados676.
Pero antes de continuar con las operaciones del Ejército Expedicionario en esta
campaña, debemos hacer una exposición de la miserable situación en que se
encontraba éste. La interrupción de los suministros suele ser normal en todos los
ejércitos, por estar éstos en constante movimiento, y más, en aquellos que operan a
largas distancias de las metrópolis y han de vivir sobre el propio terreno. En el caso
del Ejército Expedicionario, había agotado las reservas del territorio que controlaba;
que no controlaba, porque hoy era el campo y los pueblos de uno, y mañana del
enemigo; así constantemente. Por eso, no era posible ninguna clase de trabajo de los
habitantes que ya emigraban con los bienes y enseres que podían transportar en
cuanto aparecían las tropas realistas, que ahora eran los intrusos, porque
normalmente, los republicanos empezaban a dominar todos los espacios. Estamos en
la fase, en que los campesinos, hacían frente con las armas ante cualquier requisa de
las tropas españolas.
Esta situación, se presentaba siempre a los perdedores, a los ejércitos que se
encontraban en situación de extrema debilidad, como ahora el realista. Cabe aquí
recordar el informe patético que desde Trujillo envió Urdaneta a Bolívar, cuando los
674
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 41.
PEREZ-TENREIRO, Tomás: Los sucesos militares en Coro en los años de 1821 y 1822. Pág. 301.
Caracas. 1972. Cita un informe del coronel Tello al capitán general.
676
ARCAYA: La guerra de la Independencia… Pág. 34.
675
288
llaneros de Boves en julio de 1814, habían acabado con los independentistas. Los
pueblos se oponían al ejército de la república; el soldado era mirado con horror; no
había un solo hombre que no fuera un enemigo de los insurgentes; “voluntariamente
–dice Urdaneta- se reúnen en los campos a hacernos la guerra; nuestros soldados
transitan por los países más abundantes y no encuentran para comer; los pueblos
quedan desiertos al acercarse nuestras tropas”677.
En todos los oficios que se cruzan los jefes de las unidades, suele haber una
referencia a los suministros y a la angustiosa falta de víveres; muchas veces la
comunicación solo tiene ese objeto. Manuel Lorenzo, le comunicaba al general La
Torre, el 23 de enero, que buscaba por Agua Blanca, Quequitos y otros potreros, la
existencia de las mulas que le tenía pedidas. Para ello había desplegado a los
capitanes Herrera y Echevarria con ese menester. En el mismo oficio le informaba de
un escrito que había recibido del coronel Tello en el que daba cuenta, “de los excesos
cometidos por los pícaros, que han extendido la noticia de que mataban y degollaban
a mujeres y niños. La población huyó y pocos quedaron, por lo que ha sido necesario
la persuasión y el desengaño”. El cometido del ayudante Duran que acompañaba al
coronel Tello, fue la de reunir paisanaje, logrando hacerse con unos 80 que
acompañaban a las turba que seguía a los republicanos678.
En otra comunicación de Lorenzo, de 14 de febrero, le pedía al general La Torre
abandonar el pais por falta de subsistencias, a menos que la fuerza que en ella
permaneciera -no menos de 300 hombres- fuera socorrida desde Puerto cabello. Los
capitanes de las guerrillas eran incapaces de reunir ganado679.
Era precisamente la costa, con base en Puerto Cabello, el espacio que dominaban
los españoles.
En esta ocasión, el general Francisco Tomás Morales, segundo jefe del Ejército
Expedicionario, era quien le comunicaba el 14 de febrero al general La Torre, que el
comandante Lorenzo acababa de manifestarle que en los últimos seis días alimentaba
a su tropa con solo caña, artículo que acarreaba graves males, y como la ruta desde el
punto donde se encontraba hasta el de Coro está exento de recursos, no había podido
677
IZARD, Miquel: El miedo a la revolución. Madrid. 1979.
AHN: Legajo 8739/342.
679
AHN: Legajo 8739/344
678
289
menos de exigir a Lorenzo las raciones que tenía a su bordo, mil doscientas de asado
y carne por conceptuarlo de la mayor necesidad al bien del servicio de la Nación680.
El mismo general Morales, le comunicaba el 24 de febrero al general en jefe La
Torre refiriéndose a los víveres: “Con respecto a los artículos de boca es menester no
se olvide un momento hasta que logremos dar un golpecito, pues ya oye lo que dice
Lorenzo a cerca de ellos”681.
El teniente coronel Lorenzo, iba ocupando cada día, puestos de mayor
responsabilidad en el reducido ejercito, debido a su capacidad de trabajo,
responsabilidad, actividad, y sobre todo, a su competencia en el mando de pequeñas
unidades tipo batallón, que era el máximo número de soldados que se podía reunir, y
que con frecuencia tomaba el nombre de división. Morales, contará con Lorenzo
como jefe de su vanguardia, en todos los combates que el personalmente dirija hasta
el final de la contienda.
Lorenzo, jefe de la división de Puerto Cabello y Costarriba.
En el mes de febrero, el general La Torre, desde su cuarte general de San Miguel
de Tocuyo, nombra a Manuel Lorenzo jefe del distrito de Costarriba, por el tiempo
que deba permanecer en Puerto Cabello, ese es el motivo, de que al ocupar el centro
del dispositivo de defensa, y de la administración militar, tenga que intervenir en
problemas de abastecimiento. El 2 de febrero le comunicaba La Torre al comandante
del Barinas que teniendo que pasar a Puerto Cabello para arreglar varios asuntos
particulares le nombraba para que reasumiera el mando de las Tropas que existían en
este punto y operar con ellas en el distrito de Costarriba según creyera más útil al
servicio, pues con este objeto le dejaba la libertad que se requiera. Debía asegurar la
tranquilidad de los habitantes y asegurar de todo riesgo al batallón de Hostalrich. Si
se producía algún riesgo marcharía sobre Capadare y Locura a una orden. Tendría
que reunir en ese periodo de mando provisional ciento cincuenta reses para auxiliar a
Puerto Cabello682.
680
AHN: Legajo 8722/532.
AHN: Legajo 8722/531.
682
AHN: Legajo 8745/205.
681
290
En esa misma fecha, nombra jefe de Estado Mayor de la división de Lorenzo, al
comandante de batallón José Preuser, hasta nueva orden, porque no hay jefe que
cubra ese puesto.
Como jefe de la división de Puerto Cabello y Costarriba, se le presentaron a
Lorenzo una serie de problemas, al requerirle con urgencia su colaboración el
coronel Tello, de superior graduación, y antiguo jefe en la retirada de Montalban, que
se encontraba apretado por el enemigo. Le apremiaba, “para marchar a Coro en
derechura con toda la fuerza”, pero en ese momento, parte de ella no estaba
disponible porque dos compañías las tenía recogiendo ganado en las montañas de
Salsipuedes, y no llegarían en tres o cuatro días. Este tiempo le permitiría a Lorenzo
ponerse en contacto con La Torre, además de reunir su fuerza y hacer una evaluación
de la situación en que se encontraban los pueblos de Costarriba, y de la posible
reacción de ellos al verse libres. Una de la instrucciones de La Torre, era:
“permanecerá aquí los días que considere necesario a restablecer, la tranquilidad de
los habitantes”. Entendía Lorenzo, que se perdería la opinión y abandonarían la
obediencia al gobierno español, la octava parte de los vecinos que había logrado
reunir, dejando a disposición del enemigo un terreno de cuarenta leguas que sería
ocupado rápidamente por las guerrilla enemigas al contar con la opinión de los
pueblos. Por otra parte, Tello, consideraba insuficiente el batallón Hostalrich, para
sostenerse sin ser comprometida la unidad. La última observación de Lorenzo al
general La Torre, era que se perdería la Costarriba, teniendo Páez sus fuerzas en la
plaza de San Felipe. Se pone a disposición del general si ha de operar sobre San
Felipe, pero, espera instrucciones para no faltar a V. S. ni a Tello. Claramente no
desea salir para Coro, una operación descabellada, y hábilmente, trata de cubrirse con
la amenaza de San Felipe, que es cierta y directa al territorio de su mando683.
El coronel Tello le envía una nueva carta, fechada el día 11 de febrero, sobre la
apurada situación en que se encuentra, al conocer que Páez vía Carora se interna en
su territorio con tres batallones. Ahora ante la posibilidad de combatir contra Páez, se
ofrece par reunirse con Tello a marchas forzadas, diciéndole a La Torre, “que esa
operación será tal vez, la sepultura de Páez y sus tres batallones”684. La Torre, que es
un hombre prudente y conoce su debilidad no se compromete.
683
684
AHN: Legajo 8743/92.
AHN: Legajo 8739/345.
291
El general Morales, le escribe al general La Torre, desde el puerto de Chichirivite
donde se encuentra embarcado, sobre las fuerzas sitiadas en ese lugar, la situación de
las tropas de Tello y sobre los movimientos de la tropas de Páez, proponiendo operar
sobre Valencia para que el general republicano no tenga todas las iniciativas. Cree
Morales, que por las fuerzas situadas por el enemigo en San Felipe, se puede deducir
las que le quedan en Valencia, y propone “se amenace con tenacidad”685.
Los oficios de Tello a La Torre no habían sido recibidos por el comandante
general, y por eso estimaba Lorenzo faltaban las instrucciones para remediar su
situación; en vista de ello, Tello con su regimiento de los Leales había tomado la
providencia de unirse a los de Casicure, debido a que los republicanos de Maracaibo,
habían adelantado sus puestos hasta Altagracia. Tampoco estaba seguro Lorenzo de
que hubiera recibido La Torre los escritos propios, y ahora, su distrito se encontraba
amenazado, al haber tomado el enemigo situado en San Felipe, la iniciativa de
avanzar su vanguardia hasta el río de la Cruz, como un día y medio de camino de esa
ciudad y tres y medio de este punto, por lo que era necesario conservar su posición
con 300 hombres de los batallones de Navarra o de Burgos. Las tropas enemigas
estaban compuestas por el regimiento de Anzoátegui y paisanos, en total unos 900
hombres. Lorenzo temía el posible cerco de Puerto Cabello.
Como siempre estaban por medio la falta de víveres. Había agotado todos sus
recursos y pedía angustiado, arroz, galletas, aceite, y si esto último no fuera posible,
que le mandara manteca, que era de transporte más fácil. En cuanto al moviendo de
Páez, le comunicaba a La Torre, que todavía, los días 14 y 15 de febrero no se había
movido de Carora. Su división estaba formada por 800 infantes, 300 jinetes y de 200
a 300 paisanos686.
La última comunicación del teniente coronel Lorenzo, como jefe del distrito de
Costarriba, es de tipo administrativo. Después de felicitar a La Torre, por el feliz
arribo a Puerto Cabello, pasa a describirle la situación del territorio y los habitantes.
Le habla de la falta de entendimiento con la población, que a su entender son unos
pícaros, pues si ceden o se quedan en sus conucos, es por defenderlos y no por amor
al gobierno legítimo. Para la recogida de reses, han tenido que combatir en los
conucos con alguna baja y lograron detener un cantón de 10 hombres, con sus fusiles
685
686
AHN: Legajo 8722/531.
AHN: Legajo 8739/346.
292
y 50 mujeres. “Puede VS., considerar, con esta canalla al presentárselos; y sin
embargo del reciente suceso, cedo al impulso de mi ira, y los recibo con el mayor
cariño…”687. Había utilizado los servicios de un sujeto llamado el Montañés, para
que tomara contacto con los evadidos de los pueblos, y les llevara a la razón de
regresar, contrarrestando la propaganda del insurgente Gomez; solo así reducidos los
habitantes a una vida pacífica en sus casas, se puede operar con toda libertad contra
San Felipe, que es la obsesión de Lorenzo, que teme el cerco de Puerto Cabello como
el final del Ejército Expedicionario.
Del Montañés no se fía porque dice que es otro pícaro, y busca evasivas y toma
precauciones para no traspasar las líneas y llegar hasta San Felipe como espía con el
indulto para el comandante republicano Izaga, que se halla en esa plaza. Este
Montañés, es el que le ha comunicado, que el jefe republicano Gomez se ha llevado a
los vecinos a la fuerza, recogiendo en el campo reses, caballos, mulas, y matando a
balazos aquellos animales que no pudo reducir.
Pide Lorenzo a La Torre, operar sobre San Felipe lo antes posible, pues de no
lograrlo en pocos días, “me veo en el caso de mover la fuerza por falta de
subsistencias, y ocupar un puesto en que poder vivir. Aquí nada se encuentra en el
día, y solo un empeño de complacer a VS., me ha puesto en el caso de racionar a la
tropa a libra y media de carne, y algunos días a libra a fin de remitir las 80 reses que
he conservado con el mayor interés…… seria para mi un placer y el mayor de todos,
ser el instrumento de socorrer esa Plaza no digo con el corto número de 80 reses sino
con 800”688. Le sigue dando detalles de las reses; setenta vacas son de leche, y le ha
reservado para el general, la negra y la blanca, rogándole la gracia de quedarse con
cuatro, para entregarlas a los coroneles García, Domínguez y Churruca, con los que
tiene ese compromiso.
Lorenzo y el batallón de Barinas; pérdida de Coro.
El comandante general La Torre, vuelve a trasladar su cuartel general a la plaza de
Puerto Cabello, dejando a su marcha en San Miguel de Tocuyo los batallones de
Barinas y Hostalrich con la misión de reclutar gente; después se dirigirán hacia Coro
687
688
AHN: Legajo 8743/93.
AHN: Legajo 8743/93.
293
para cooperar a la campaña que de inmediato va a mandar abrir. El objetivo de La
Torre no es San Felipe. De acuerdo con Morales, le ordena invadir Maracaibo689.
Cuenta Morales en su hoja de servicios, que La Torre “le mandó salir el 23 de
febrero de 1822, con los cuadros de unos cuerpos, a procurar aumentarlos y a recoger
la tropa que había dejado de los batallones de Barinas y de Hostalrich en las bocas
del Tocuyo, y que los halló moribundos de hambre y calenturas, con arreglo a sus
órdenes salió con ellos a Coro sin más dinero y auxilios que los que pudiera sacar de
aquel estéril y desierto país, a tomar el mando y limpiarlo de enemigos”690. A esta
empresa quedaría unido el teniente coronel Lorenzo como comandante de la
vanguardia de la división de Morales.
Soublette Director de la guerra, ordenó al coronel Judas Tadeo Piñango que
marchara hacia Coro, operación que fue suspendida por Páez, debiendo acatarla
después691. El 1º de abril partió Piñango de Barquisimeto con 2.000 infantes y 200
jinetes. Aunque la campaña se organizaba en el territorio de mando de Páez, de la
composición del ejército, casi sin caballería, se deduce que no fue el organizador.
Piñango derrotó al coronel Tello que se encontraba con 500 hombres, perdiendo éste,
cerca de 120 entre muertos heridos y prisioneros. Después ocupó a Cumarebo y a
Coro el 17 de abril, regresando otra vez a Carora692.
Baralt nos presenta como una campaña de éxito la de Piñango sobre la provincia
de Coro, pero el historiador venezolano coronel Pérez Tenreiro, que la ha estudiado
detenidamente, presenta otros resultados basados en informes de Tello,
principalmente. Cuando Piñango supo que Morales avanzaba hacia Zazárida,
conociendo el estado de sus fuerzas, decidió poner rumbo a Carora para evitar la
batalla con las tropas de españolas. “En toda su marcha han tenido tropiezos con la
guerrilla…. El enemigo iba tan atemorizado que últimamente ni aun se defendía
abandonando los enfermos”. Sigue Tello diciendo, que la salvación del resto de las
tropas rebeldes, se debe a la oportuna llegada al Pedregal de los coroneles Reyes
Vargas y Torruellas, con 500 hombres. Pérez Tenreiro calcula que entre muertos,
enfermos, prisioneros y desertores, dejó Piñango, en la provincia de Coro unos 600
689
BARALT: Resumen… Pág. 93; RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 41.
FERNÁNDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Pág. 186 y 187; PEREZ-TENREIRO: Los
sucesos militares… Pág. 293.
691
BARALT: Resumen… Pág. 93.
692
BARALT: Resumen… Págs. 95 y 96.
690
294
hombres, llegando a Carora con 400 hombres de los 1.600, que iniciaron la campaña
aquella. Piñango se unió con Soublette en este punto el 9 de mayo693.
Morales, de acuerdo con el plan establecido con LaTorre, marchó a la conquista de
Maracaibo. Las operaciones se desarrollaron primeramente en la margen izquierda de
la laguna donde desembarcaron. Lorenzo con la vanguardia, contribuyó al bloqueo
desde el 1º de abril hasta el día 25, impidiendo los desembarcos de los enemigos los
días 5, 8 y 13, y el abordaje de los barcos realistas. Después de derrotar a las Heras,
ocupó Altagracia punto clave para dominar el estrecho que une la bahía del Tablazo
con el lago Maracaibo. A continuación avanzaron hacia la provincia de Coro para
expulsar a los enemigos y pacificarla, regresando nuevamente a las operaciones de
Maracaibo694.
Debido a la necesidad de hacer frente a los movimientos de Piñango, Morales tuvo
que suspender la marcha contra Maracaibo, y envió a dos pequeñas columnas, una al
mando del capitán Ballesteros, y la otra al mando del teniente coronel Lorenzo
Morillo.
Ballesteros, desembarcó en Maracaibo el 24 de abril, y fue derrotado en el hato de
Juana de Ávila, por el coronel habanero las Heras, muriendo éste en la acción. El
capitán Ballesteros quedó prisionero con 216 hombres, muriendo de resultas de las
heridas; este oficial había nacido en la ciudad de Maracaibo.
El teniente coronel Lorenzo Morillo, una vez desembarcado, esperaba que los
pueblos en torno de Maracaibo se el unieran, pero no halló más apoyo, que el de
treinta y cuatro hombres, según Tello. Lorenzo Morillo en carta a Morales, le explica
cual es la realidad de la población de Maracaibo y pueblos vecinos. Todo el territorio
se ha manifestado a favor del enemigo y para atacarle habían reunido 150 caballos y
100 infantes más una infinidad de guerrillas695.
Lorenzo Morillo, avanzó hasta Perijá, donde fue derrotado por el general Clemente
gobernador republicano de Zulia, y aceptó la capitulación que le propuso el día 4 de
mayo. Con Lorenzo Morillo se rindieron 562 soldados, 44 oficiales y 518 de tropa.
Los españoles fueron trasladados por la flota venezolana a Santiago de Cuba y en el
camino murió ahogado Morillo. Se ha criticado mucho a Morales por no haber
693
PEREZ-TENREIRO: Los sucesos militares… Pág. 307.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios del teniente coronel Manuel Lorenzo.
695
PEREZ-TENREIRO: Los sucesos militares… Págs. 304 y 305.
694
295
mantenido su primera decisión, y autorizar el embarque de Ballesteros y Morillo. El
historiador Baralt dice que el desastre de Morillo y Ballesteros se deben a que no
supieron coordinar sus acciones696.
Rechazados los republicanos de Coro, volvió Morales a Altagracia, teniendo que
sufrir un nuevo bloqueo por la flota republicana que llegaba del Lago entre el 10 de
mayo al 3 de junio. El día 2 de junio por la noche libró Lorenzo la acción más
importante697.
Batalla de Dabajuro: derrota de Soublette por Morales. %uevo ascenso de
Lorenzo a coronel en el campo de batalla
Soublette acudió con 700 hombres a reforzar a Piñango y atraer a Morales,
evitando su marcha sobre Maracaibo. Avanzaron hacia el Pedregal con 900 hombres
y en este punto, derrotaron el 23 de mayo a la columna del teniente coronel Sicilia.
Aquí dejó al coronel Torrellas con unos trescientos hombres para dar consistencia a
la retaguardia y conservar sus comunicaciones con tierra adentro. Soublette avanzó
sobre Dabajuro con 700 hombres, siguiendo la retaguardia de Morales; éste se
encontraba en Buchivacoa, pero conocida la marcha de los republicanos,
contramarchó él hacia Dabajuro. El día 7 de junio de 1822, Soublette atacó con los
batallones Orinoco y Boyacá al Barinas, que estaba a retaguardia. Lorenzo con cinco
compañías, resistió el ataque hasta la llegada de Morales con el grueso de la división,
que resolvió la situación retirándose derrotado el enemigo hacía Pedregal. Los
historiadores republicanos de la época, como Baralt y Restrepo –la descripción del la
batalla del primero es considerada la mejor de todas las escritas en su tiempo- dicen
que perdieron 167 hombres los republicanos, y dejaron prisionero al coronel
Piñango. A su entender fue una batalla menor que la propaganda realista había
abultado. Arcaya cree, que fue una sangrienta batalla la que se conoce con el nombre
de Dabajuro, en la que los soldados colombianos se dispersaron para evitar su
destrucción; los restos del batallón de Boyacá, salieron para Carora por Taratarare, y
que apenas guardó su formación el batallón de Occidente, al que se agregaron los
individuos que pudieron salvarse de la espantosa carnicería en que pereció gran parte
696
697
PEREZ-TENREIRO: Los sucesos militares… Pág. 305.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios del teniente coronel Manuel Lorenzo.
296
del batallón Orinoco. Los enemigos le echaron siempre en cara a Soublette la derrota
de esa batalla698.
Soublette fue muy criticado por enfrentarse en condiciones de inferioridad
numérica, a un general mucho más cualificado y experto que él. A esas alturas de la
guerra, tenían las tropas españolas muchas bajas y deserciones, y Soublette, después
de las victorias republicanas en Maracaibo en donde se habían perdido cerca de
ochocientos hombres, no debió considerar tan elevadas las tropas de Morales, ni con
tanta moral. A pesar de la clara derrota, Soublette hace una valoración favorable de
esa jornada, porque consideraba que había destruido el cuerpo con el que el enemigo
trataba de invadir Carora, y había forzado a Morales a abandonar las operaciones de
Maracaibo con todas las embarcaciones de que se había hecho dueño, que no tuvo
más ventajas en Dabajuro que quedar en el campo de batalla, pero a costa de muchos
oficiales, que fueron muertos y heridos; de manera que si el coronel Piñango no
hubiese sido prisionero, y muertos y heridos algunos buenos oficiales, el enemigo de
poco podía jactarse699.
No hay duda, que la batalla de Dabajuro, fue una importante victoria de las tropas
conducidas por Morales, pues permitió, en momentos muy apurados del ejército,
continuar en campaña casi un año más. Para Fernández Domingo, si Morales falló en
Carabobo, se redimió con creces en Dabajuro, que cobra especial relieve porque
“resultaba imprescindible lograr el éxito, aunque solo fuera para devolver la moral al
maltrecho ejército y llevar alguna esperanza a los encerrados en Puerto Cabello”700.
Francisco Tomás Morales, en oficio enviado a La Torre, hace una descripción de
los hechos muy ajustados a la realidad. En busca del enemigo marchó al amanecer
desde Juritiva, y cuando llegó Buchivacoa supo que había marchado el enemigo a
Dabajuro, por lo que dispuso la contramarcha en dirección al Hato del Padre para que
la tropa bebiese agua y después seguirle la retaguardia. Sin concluir de beber agua la
tropa y como a las 12 del día fue atacada la retaguardia realista imprevistamente con
el mayor vigor, y después de la más empeñada resistencia abatiendo una columna
sobre otra consiguió ponerlas en completa derrota y dispersión por distintas
direcciones que fue preciso perseguirlos. El enemigo ha perdido al coronel Piñango
698
RESTREPO: Historia de la Revolución… Págs. 48 y 49. Tomo II; BARALT: Resumen… Págs. 99 y
100; ARCAYA. La guerra de la Independencia… Pág. 35.
699
PEREZ-TENREIRO: Los sucesos militares… Pág. 331.
700
FERNÁNDEZ DOMÍNGO: Las campañas… Págs. 189 y 190.
297
con siete oficiales y sobre doscientos hombres entre muertos, heridos y prisioneros.
La pérdida realista era menor en proporción a la del enemigo. Encargó al
comandante
Lorenzo
la
persecución
de
los
enemigos
que
marcharon
vergonzosamente por el Pedregal701
Morales le envió otro oficio a La Torre, sobre un escrito de Lorenzo, en el que le
da cuenta de la persecución del enemigo hasta el Pedregal, informándole que
Soublette lleva como unos trescientos hombres, y otros tantos Vargas que se dirigían
hacia Carora. Y, continua: “En cuanto a la acción nada tengo que variar de cuanto
dije a V en mi oficio”. Le da la enhorabuena a La Torre por su nombramiento para
capitán general de Puerto Rico, donde se tranquilizará el espíritu y descansará702.
Especial importancia tiene para el teniente coronel Lorenzo, la batalla de Dabajuro,
de acuerdo con lo que refleja su Hoja de servicios. Su ascenso a coronel en el campo
de batalla refleja la estima que sobre este jefe tenía Morales, quien antes de un mes
sería nombrado capitán general de Venezuela y jefe de su ejército:
“Batalla de Dabajuro el 7 del mismo –junio- en la que contuvo con solo
cinco compañías de su batallón las divisiones de Soublette y Piñango por
espacio de media hora, sextuplicadas en fuerza, hasta la incorporación del
resto del ejército del que resultó la victoria a favor de nuestras armas.
Persiguió a los enemigos en su retirada hasta el sitio de Pozo-largo,
distante veintiséis leguas del campo de batalla, en que alcanzando a los
dispersos el 16 del mismo sobre el referido punto, completó en los enemigos
la total derrota, haciendo varios prisioneros, cogiendo dos cajas de guerra y
bastantes fusiles; siendo agraciado por una y otra acción con el empleo de
Coronel vivo de infantería sobre el mismo campo, por el General en jefe a
nombre de S. M. lo que se confirmó por Real despacho de fecha 1º de
Julio”703. Once meses y siete días le separaban del último ascenso. Contaba
a la sazón 36 años y ocho meses, era relativamente joven, y aun aspiraría al
generalato.
Era una guerra de movimiento, la de los restos del ejército español. Éste se
empeñaba en continuas batallas para la destrucción de las tropas enemigas, y, ahora,
para la ocupación de Maracaibo. Pero sucedía que a pesar de obtener numerosas
victorias parciales, ya no ejercían ningún efecto sobre el resultado final de la
contienda, porque no tenía efectivos suficientes para plantear racionalmente las
701
AHN: Legajo 8.725/161.
AHN: Legajo 8.721/85.
703
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
702
298
campañas, para dejar guarniciones en las ciudades o puntos estratégicos que
conquistaban para que sirvieran de apoyo a sus movimientos. Estando en inferioridad
numérica y con solo un ejército de operaciones, el del general Morales, la guerra
terminaría con la primera derrota que sufriera éste.
Después de la victoria de Dabajuro el 7 de junio, los españoles ocuparon Coro y su
provincia, fijando en ella Morales su cuartel general. El día 23 de julio, los
republicanos –ejércitos combinados de Soublette y el de Maracaibo al mando
Clemente gobernador de Zulia- volvieron a entrar en Coro a fin de domeñar y
castigar a los realistas, al estar en conocimiento de la partida de Morales para Puerto
Cabello. El 24 de julio de 1822, llamado por La Torre para ocupar su puesto,
embarcó Morales con su ejército en el Puerto de La Vela. Un batallón, el Barinas,
marchó por tierra con Lorenzo, que este día tomó el mando de esa unidad dejando la
del Príncipe que ostentaba desde febrero. Antes de partir Morales, dejó a Carreras en
la provincia al mando de las guerrillas para atacar a Soublette. Morales llegó a Puerto
Cabello el día 3 de Agosto704.
Morales Capitán General y comandante del Ejército.
El día 4 de agosto, tomó el mariscal de campo Francisco Tomás Morales el mando
del Ejército de Costa Firme y la Capitanía General de Venezuela, en sustitución de
La Torre, que había sido nombrado para el mando de la capitanía general de Puerto
Rico. Era Morales, el militar de más alta graduación de los que quedaban en
campaña, y sin duda, el más capacitado de todos los que se habían distinguido en esa
guerra. Ahora le entregaban el mando de un ejército agónico, que solo Morales era
capaz de aceptar y conducir hasta la pérdida total. Desde su ingreso en el ejército
como soldado en 1804, no había salido de Costa Firme, y en élla, había ganado todos
sus ascensos por méritos de guerra705. ¿Pero qué era lo que le entregaban al nuevo
general en jefe del gobierno político y militar de Costa Firme, mariscal de campo
Francisco Tomás Morales? En su hoja de servicios figura, que tomó posesión del
mando reducido al casco de la plaza y dos mil hombres valetudinarios de todas
armas, resto de quince cuerpos del ejército, un hospital con centenares de enfermos
704
FERNANDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Págs. 190 y 191; AGMS. Sección primera,
legajo 1.873. Hoja de servicios. ARCAYA: La guerra de la Independencia. Págs. 35 y 38.
705
FERNANDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Págs. 192 y siguientes. Págs. 12 y 13 de la
hoja de servicios.
299
en que morían diariamente crecido número de pura miseria y sin medios de proveer a
la curación de los desgraciados que sobrevivían. En cuanto a recursos para la
alimentación quedaban quince días de ración de maíz y arroz para la parte sana706.
Baralt, siempre crítico con Morales, desde que apareció su nombre por primera vez
en la historia de la guerra en Venezuela unido al de Boves, opina que era disculpable
haber puesto los ojos en Morales para el mando de Costa Firme; porque el Canario
conocía el país, tenia prendas militares y era entre los jefes realistas que habían
quedado en Venezuela, el que, por su graduación podía ocupar el puesto de La
Torre707
Otro historiador de ese tiempo, Restrepo, se ocupa en cambio de la figura del jefe
saliente, de La Torre. Resaltando las cualidades de hombre humano, generoso,
valiente y buen militar, que marchaba a desempeñar un gobierno pacífico,
apartándose de la escena de la guerra de la Independencia Colombiana. “Él hizo en
Nueva Granada y Venezuela servicios importantes a su nación, cogió laureles que no
se marchitarán y dejó un nombre sin mancha”708.
Es muy probable, que cuando Morales llego a Puerto Cabello, tuviera planeada ya sin más cortapisa que las limitadas fuerzas de que disponía- la operación militar
sobre Valencia, para la fijación del ejército republicano en ese punto, y en una rápida
maniobra, apoderarse de Maracaibo, que era su obsesión estratégica. Y resulta
paradójico, que habiendo logrado plenamente su objetivo, y ganado todas las batallas
durante su mando, al perder la escuadra la batalla naval del lago Maracaibo, se
convirtiera la plaza en una ratonera para su ejército y tuviera que capitular.
El final inmediato de la guerra estaba previsto, aunque no en la forma, y la alargó
contra todo pronóstico el talento militar de Morales. Al terminar su mando La Torre,
y ante la herencia que dejaba a Morales, el hombre prudente, valiente y humano que
nos pintan los historiadores colombianos -carecía de talento político-, debería haber
firmado la capitulación, la paz. Hasta es probable, que el gobierno metropolitano se
lo hubiera agradecido, al quitarle de encima un problema que le pesaba en extremo, y
que ellos no podían resolver; hacia varios años que no se ocupaban de él, conocían el
resultado final, pero estaban resignados a que se resolviera solo. Acaso La Torre,
706
FERNANDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Pág. 26. Apéndice y hoja de servicios.
BARALT: Resuman… Pág. 102. Tomo II.
708
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 102. Tomo II.
707
300
como otros jefes, pensaran en los muchos realistas americanos –militares y puebloque habían unido su suerte a España en esta guerra, y por eso no tomaban la decisión
de capitular.
Si ese hubiera sido el final, nadie se hubiera ocupado hoy de Morales, y solo en la
historia pequeña, aparecería su nombre unido a algunas atrocidades que impulsó la
guerra en sus momentos más crueles. Tampoco aparecería el nombre de Lorenzo del
que nos estamos ocupando, porque recibió de Morales el ascenso a coronel y más
tarde la cruz de caballero de San Fernando; con estos pasaportes, pudo superar la
difícil clasificación entre tanto coronel en paro, cuando llegó a la Península. Después,
las enseñanzas militares aprendidas, le permitieron distinguirse en los primeros
momentos de la guerra carlista.
Acaso es oportuno hacer constar aquí otra oposición, más que moral, en contra de
España y del mando de Morales en Venezuela. El 8 de marzo de 1822, el presidente
de los Estados Unidos de América, dirigió un mensaje a la Cámara de
Representantes, para que autorizara al gobierno de la Unión, para reconocer como
nación independiente a Colombia. Tenían en cuenta, que España en los últimos tres
años no había podido mandar un soldado709.
Unos días antes de la llegada de Morales a Puerto Cabello, el 30 de julio, había
levantado Páez el cerco de la plaza, que había comenzado en el mes de abril, después
de otro intento en febrero. Había ocupado Patanemo, Borburata, Pueblo de Afuera, y
el Mirador de Solano. Las tropas de la guarnición hicieron varias salidas, una de las
cuales, tuvo lugar a primeros de mayo, por parte del batallón 1º de Valencey. En su
Autobiografía nos informa Páez de los motivos del levantamiento del cerco.
Aseguraba que tuvo que retirarse a Valencia a causa de las fiebres malignas que
habían diezmado sus tropas, pues solo le quedaban poco más de mil hombres de los
tres doscientos setenta con los que habia iniciado el cerco710.
La hoja de servicios de Morales nos presenta la retirada del ejército de Páez, como
una medida preventiva, para no enfrentarse con Morales. Y es muy probable, que
ante el desgaste de su ejercito, tomara esa medida por encontrarse en condiciones de
inferioridad: “Siendo notorio que solo el aviso de su entrada al mando –Morales-
709
710
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 93. Tomo II.
PÁEZ, José Antonio: Autobiografía… Pág. 214.
301
había resuelto a los enemigos a alzar cinco días antes el bloqueo y sitio de la
plaza”711.
Si ese fue el motivo de la retirada de Páez, tardaron pocos días en enfrentarse, y
aunque éste era un hombre bravo y presto a entrar en combate, sabía, que no podía
enfrentarse a la infantería de Morales.
Después de su proclama a los soldados al tomar el mando, y otra a la nación de
Venezuela, como representante del Rey, también mandó comisionados a Cuba y
Puerto Rico en demanda de auxilios, y luego, partió de campaña el 8 de agosto. Los
autores colombianos, creen que el motivo de tan pronta salida, fue la de auxiliar al
coronel Sicilia para su entrada en San Felipe, evitando fuera arrollado por Páez que
disponía de fuerzas muy superiores, y también, para probar fortuna como capitán
general. Morales no era militar de pruebas y dudas, de pequeñas batallas, tenía las
ideas claras y sabía que se había acabado el tiempo. Trataba de concentrar a todo el
ejército republicano en torno a Valencia para en una maniobra rápida caer sobre
Maracaibo.
El día 10 de agosto se presentó Morales en el cerro de Valencia, o cumbre de las
Guardias, atrayendo hacia él al ejército de Páez, que en un primer ataque les hicieron
desalojar la quebrada. A esta acción siguieron otros combates parciales los días 12,
13 y 14, en las faldas del cerro, conteniendo Lorenzo a los enemigos que trataban de
desalojarlos de las posiciones ocupadas. Aquí fijaron al enemigo, pues al carecer
Morales de caballería, no podía descender a la llanura de Naguanagua como deseaba
Páez; éste tampoco podía ascender a la cima por temor a la infantería, al no poder
maniobrar con su caballería. Durante varios días los ejércitos se estuvieron
contemplando sin emprender ninguna acción. Morales había logrado su plan. Cuando
supo la llegada de Soublette –después de una agotadora marcha por el Pedregal,
Carora, Tocuyo, Barquisimeto, Aroa y San Felipe- el 18, que había sido llamado con
urgencia por Páez, se retiró por la noche a Puerto Cabello, donde tenía desde el día 8,
preparada la flota para marchar hacia Maracaibo712.
La Hoja de servicio de Morales, nos relata la operación con suma claridad:
711
FERNANDEZ DOMINGO: Las campañas militares… Pág. 26. Hoja de servicios. Campañas y
acciones de guerra en que se ha hallado.
712
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios de Lorenzo; FERNANDEZ DOMINGO: Las
campañas militares… Pág. 196.
302
“Como desde que salió de Cabello había pedido Páez a Soublette se le reuniese a
toda prisa, suponiendo que efectivamente iba a ser aquel el teatro de la guerra,
acudió éste a marchas forzadas con todas las fuerzas que tenia, y habiendo perdido
cerca de la mitad, y fatigado las restantes en tan largo y penoso tránsito, apenas el
18 supo la reunión a Páez, evacuó su posición a las ocho de la noche sin ser sentido
de los enemigos y entró a la una de la tarde del siguiente en Cabello, donde ya le
aguardaban listos los buques que con la mayor reserva, y sin que nadie pudiese
713
traslucir su objeto, había dejado dispuesto se le aprontasen desde el 8” .
El general Páez, en su Autobiografía, nos ha dejado descrita esta operación,
siempre en su estilo personalista donde obtiene las victorias con unos cuantos
lanceros. Cuando apareció Morales en la sabana de Naguanagua el 10 de agosto, se
encontraba en el Palito, observando a la columna realista del coronel Sicilia, quién
derrotó a las milicias insurgentes pero marchó a Puerto Cabello para no enfrentarse
con él que venía de Palito. Páez con cincuenta hombres de caballería y ochocientos
procedentes de Valencia se enfrentó a Morales. Éste le atacó en tres columnas por el
flanco izquierdo con el batallón Leales Corianos, Lorenzo atacó por el flanco
derecho con cuatrocientos europeos, y Morales con unos dos mil hombres de frente a
paso regular. Destacó Páez cien veteranos y cien miliciano con veinticinco de
caballería a las órdenes de Rondón. Primero deshicieron a los Leales Corianos, y
después atacaron a Lorenzo que tuvo que hacer el cuadro. La demás infantería que no
pudo formar el cuadro fue diezmada, y toda la fuerza enemiga empujada hacia los
cerros714.
Este relato es un poco simple y fantástico -donde cincuenta jinetes atacan a la
veterana infantería-, no es muy creíble. Nos informa que Lorenzo, se vio obligado a
formar el cuadro, práctica corriente para defenderse de una caballería numerosa no
para veinticinco jinetes de Rondón. Los españoles permanecieron en sus posiciones,
Páez no llegó a comprender o enterarse, de la maniobra de Morales, cuando nos dice
que Morales permaneció diez o doce días en el cerro sin atreverse a bajar, porque
esperaba sin duda el resultado de una revolución que debía hacerse en los llanos de
Calabozo. Estalló dicha revolución en el pueblo de Guardatinajas, pero fue
inmediatamente sofocada. Morales al fin decidió retirarse a Puerto Cabello, donde
713
714
FERNANDEZ DOMINGO: Las campañas militares… Pág. 196.
PÁEZ, José Antonio: Autobiografía… Pág. 214. Caracas 1987.
303
embarcó el 24 para Maracaibo, dejando la plaza al mando del general don Sebastián
de la Calzada715.
La Hoja de servicios, del coronel Lorenzo, hace una relación pobre de estas
jornadas, que despejaron el camino de Maracaibo: “Acción sobre el pie de la cumbre
de las Guardias mandando la división de vanguardia, haciendo con ella desalojar los
enemigos que ocupaban la quebrada, a que siguieron los parciales del 12, 13 y 14 del
mismo, conteniendo con élla a los enemigos, que con fuerzas superiores, quisieron
desalojarlo de sus posiciones”716.
Conquista de Maracaibo.
El día 24 de agosto, a las doce de la noche, marchó Morales con 14 velas hacia
occidente, pasando por Curasao y arribando a Los Taques donde se le unieron todos
los transportes. De aquí, en audaz maniobra, cambiando todos los esquemas de esa
guerra, arribó a la península de Goajira dejando el grueso el ejército venezolano al
este del lago de Maracaibo, pero pagando la travesía de ese desierto desprovisto de
todo mantenimiento. Por eso, ante el inminente ataque a la plaza de Maracaibo por
las tropas españolas, tuvo que organizar un ejército de ayuda el gobernador
republicano de Río Hacha, Nueva Granada.
Desembarcó Morales el día 28, en los arenales de la playa de Cojoro, y durante tres
días, hasta el 1º de septiembre, marchó penosamente por un camino nunca transitado,
a pie y sin provisiones, reproduciendo las jornadas de los conquistadores tres siglos
atrás. Llegaron el citado día a las Guardias de Garabullas, las fortificaciones que
defendían y separaban los territorios de Maracaibo, del de los indios salvajes, por
donde habían transitado. En esta jornada en la que intervinieron con sorpresa y
rapidez todas las unidades, se apoderaron de los fuertes con 27 piezas de artillería, y
numeroso ganado que sirvió para la reposición de la tropa.
El día 2 de septiembre, llegaron a Sinamaica y la ocuparon arrollando y
persiguiendo al enemigo. El día 3, pasaron el caudaloso río Socuy, con cuatro
piraguas aportadas por un indio afecto a la causa realista, luchando contra las
715
716
PÁEZ, José Antonio: Autobiografía… Pág. 215.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios del coronel Lorenzo.
304
cañoneras y las tropas enemigas. Ya en el otro lado del río, el coronel Narciso López
con los cazadores del regimiento Fernando VII, y el coronel Tomás García con el
primer batallón del Valencey derrotaron la vanguardia de una división republicana,
que a toda prisa había acudido a detener a las tropas realistas invasoras717.
El día 4 por la noche, combatieron en el camino de Maracaibo, en el llamado paso
de Suleta718.
La defensa de la zona de Maracaibo por los republicanos, estaba encomendada al
general italiano Carlos Luís Castelli, uno de los oficiales supervivientes de los que
acompañaron a Bolivar desde Los Cayos, en 1816. Ordenó defender el Puente del
Mono, y marchó a oponerse al avance de Morales, pero fue derrotado en el Hato de
Zulueta por el coronel Tomás García con el 2º batallón de Valencey, combate, en el
que el legendario coronel de la retirada de Carabobo encontró la muerte719.
Noticioso el general Clemente de la derrota de Castelli, marchó a oponerse a
Morales, presentándole batalla en el Puente del Mono, en Salina Rica, el 6 de
septiembre, siendo totalmente derrotado720. Dice Morales sobre la batalla de Salina
Rica que las columnas tuvieron necesariamente que atravesarla; lo practicaron con el
agua al pecho y lanzándose con arrojo e intrepidez derrotaron a las contrarias
ocupando en su consecuencia la ciudad de Maracaibo el 8 de septiembre, cubiertos
de gloria y de trofeos, con aclamaciones del pueblo y adhesiones a España y al
Soberano721.
La Hoja de servicios del general Morales, dice: “fue el fruto de esta memorable
batalla seiscientos cincuenta y tres prisioneros, entre ellos trece oficiales, setecientos
sesenta y dos fusiles, muchos correajes, diez y siete cajas de guerra, nueve cornetas,
porción de caja de municiones y algunos caballos”722. El coronel Lorenzo, en esta
acción, al mando de la primera división y parte de la vanguardia persiguió a los
enemigos hasta la entrada en Maracaibo al amanecer del día 7723.
717
FERNÁNDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Págs. 197, 198 y 199
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios, del coronel Lorenzo
719
EL YURE-YUNEZ, Antonio: La Batalla naval del lago Maracaibo. Pág. 60. Caracas 1973.
720
EL YURE-YUNEZ: La Batalla naval… Pág. 60.
721
FERNÁNDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Pág. 199.
722
FERNANDEZ DOMINGO: página 29 de la Hoja de servicios de Morales.
723
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios del coronel Lorenzo.
718
305
Faltaba por ocupar el castillo de San Carlos a la entrada de la barra, operación que
encomendó Morales al coronel Lorenzo, quien embarcó en la Laguna, al siguiente
día de la rendición de Maracaibo con uno de los cuerpos de su división, forzando la
capitulación sin mayores esfuerzos, el día 10 de septiembre724.
La oportuna e inmediata ocupación del castillo de San Carlos por Lorenzo, dos días
después de la conquista de Maracaibo, frustraron los planes estratégicos de los
republicanos. Éstos, daban gran importancia a la posesión del Castillo de San Carlos,
porque era la base de donde debían partir los ataques contra las fuerzas de Morales.
El general Páez, en sus Memorias lamenta la pérdida de esta estratégica fortaleza.
Echó la culpa al gobernador del castillo de San Carlos, coronel Natividad Villamil,
no mantenerse en él y entrar en negociaciones con el enemigo. Marchaba Páez con
dos mil hombres a la provincia de Trujillo contando que el castillo de San Carlos
estuviera ocupado por los patriotas, esperando que no pudiera entrar la escuadra
enemiga en el lago, y entonces la atravesaría él. Morales y su ejército no podían
escaparse caerían prisioneros. Pero en Trujillo le dieron la noticias que el castillo de
San Carlos había capitulado y la escuadra había entrado en el lago725.
El desembarco del general Morales en la península de Guajira entre las fronteras de
Colombia y Venezuela, sorprendió y alarmó al gobierno de Nueva Granada que
presidía Santander – república de Colombia-, quien organizó en Riohacha, con sus
mejores soldados, una división de 1.200 infantes y 160 jinetes, que puso al mando
del gobernador de dicha plaza coronel José Sardá, llevando de segundo al coronel
francés Garcin. La división colombiana partió de Riohacha el 21 de octubre, atravesó
la península de Guajira y se presentó el día 3 de noviembre en Sinamaica, que ocupó
sin novedad. Dos compañías españolas que defendían la villa y las fortificaciones de
Garabullas, al presentarse los colombianos, se retiraron a la orilla derecha del río
Socoy y lo comunicaron al general Morales. La villa de Sinamaica la encontraron
desierta, solo hallaron dos viejos octogenarios que no pudieron emigrar. Las dos
compañías españolas antes de su retirada clavaron la artillería y se llevaron cuanto
pudiera servir al enemigo. Los colombianos encontraron casas para alojarse pero no
víveres y otros bastimentos726.
724
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios del coronel Lorenzo.
PÁEZ, José Antonio: Autobiografía… Pág. 216.
726
RESTREPO: Historia de la Revolución… Págs. 120 y 121.
725
306
Los colombianos, no se movieron de la zona de Garabullas, y esperaron a Morales,
que con la rapidez que imprimía a sus movimientos, se presentó ante la llanura de
Garabullas el día 13 de noviembre. Los colombianos no pudiendo retirarse ya a
ninguna parte, tuvieron que aceptar la batalla. El combate se trabó con mucho valor
por ambas partes. Sardá, dice Restrepo, atacó a la bayoneta con grandes pérdidas
para los realistas, pero la resistieron con firmeza los expedicionarios quienes
desplegando todas sus fuerzas y envolvieron a la división colombiana. Una parte
murió defendiéndose valerosamente y otra cayó prisionera. Los patriotas perdieron
en aquella batalla cerca de 400 muertos y 500 prisioneros, con todo el equipo de la
división. Únicamente se salvaron trescientos hombres que llegaron moribundos a
Riohacha por el hambre y miseria727.
La batalla de Garabullas, es el hecho más importante de armas, ganado por Morales
como jefe del Ejército Expedicionario, uno de los episodios más sangrientos de toda
la guerra, duró más de dos horas, y dice el autor citado, que algunas unidades como
el batallón de Antioquia de 238 hombres solo aparecieron 9; el batallón de Cartagena
perdió 393 hombres de una dotación de 480. Los españoles perdieron en la acción
238 soldados.
Baralt, nos habla del terrible descalabro sufrido por los colombianos, pero: “No sin
pérdida de los españoles, pues tuvo la de su jefe de Estado Mayor D. León Iturbe
venezolano de Nación…. Sardá dejó muchos muertos y heridos más de 300,
prisioneros 500, incluso 24 oficiales, y él con muy pocos soldados, de caballería los
más regresó al Hacha…”728.
La batalla de Garabullas, consagró a Lorenzo como un jefe, que unía a su bizarría,
gran capacidad táctica. Gracias a su actuación, se decidió la victoria a favor de las
armas españolas, cuando la lucha estaba muy igualada. Su participación en la victoria
fue tan clara y decisiva que, en juicio contradictorio, se le concedió la Cruz Laureada
de San Fernando de 2ª clase.
La Hoja de servicios del Coronel Lorenzo, dice con fiel exactitud, la actuación
premiada con la Cruz de San Fernando:
727
728
RESTREPO: Historia de la Revolución… Pág. 122.
BARALT: Resumen… Pág. 107 y 108. Tomo II.
307
“En la batalla de Garabullas o Sinamaica el 13 de Noviembre flanqueó las
columnas enemigas al tiempo de la carga sobre las nuestras con un batallón de su
división hasta situarse en la retaguardia, cuyo movimiento tuvo la parte más activa
de la decisión de la batalla a nuestro favor; quedando prisionera toda la infantería
enemiga, persiguiendo los pequeños restos de la caballería toda aquella tarde, que
solo pudieron salvarse al abrigo de la noche; de cuya distinguida conducta se
ordenó por el señor general en jefe se abriese juicio contradictorio por considerarle
merecedor de la orden de San Fernando, como efectivamente fue creado caballero
de segunda clase por S. M.”729.
Dos días después de la batalla de Garabullas, solicitó Manuel Lorenzo coronel del
“Regimiento de Infantería de Valencey” -había sido nombrado para ese mando el 1º
de octubre después de la muerte del heroico coronel Tomás García-, ante el general
en jefe, la concesión de la laureada por hallarse comprendido en el “artículo noveno
del reglamento de dicha orden Nacional y Militar de San Fernando” a consecuencia
de la batalla “dada el día de antes de ayer en los campos de Garabullas”, y en el que
reproduce los méritos expuestos más arriba en la Hoja de servicios. Fue nombrado
Juez Fiscal, el teniente coronel jefe interino de E. M., D. Antonio López de
Mendoza, y Secretario el capitan 2º ayudante de E. M., D. Manuel Marcano. El
testimonio está formado por nueve folios730.
El día 10 de marzo de 1823, desde su cuartel general de Maracaibo, envía Morales
al ministro de la Guerra, su oficio nº 53, y con él, el testimonio del juicio
contradictorio. En el oficio le manifestaba al ministro que en el momento de hallarse
empeñada y aun dudoso el éxito de las batalla contra fuerzas superiores en número
de los enemigos, el digno coronel Lorenzo hizo un movimiento rápido de flanco
hasta conseguir colocarse a espaldas de los disidentes y forzarles a desistir de
defenderse con el denuedo que hasta aquel acto demostraron. Se desordenaron y se
decidió la victoria completa de nuestras armas731.
Ya hemos expuesto anteriormente, el movimiento de los ejércitos. Cuando Morales
con todos sus efectivos marchó sobre Maracaibo, burlando a los republicanos,
aprovecharon éstos la situación para reconquistar rápidamente la provincia de Coro,
donde solo operaban las guerrillas que mandaba el capitán Manuel Carrera Colina,
que cayó prisionero de Torrellas y Dolores Hernández. El capitán Carrera desde
mediado de junio de 1821, había sido puesto a las órdenes de Lorenzo, para que le
729
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios del coronel Lorenzo.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Expediente del teniente general D. Manuel Lorenzo.
731
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Expediente del teniente general Lorenzo.
730
308
designase el lugar de actuación guerrillera en Coro. Carrera, era natural de Coro, y
ejercía como caudillo de los realistas corianos, por lo que su pérdida fue muy
sentida732.
Últimas campañas de 1822.
Pedro Arcaya historiador de las guerras en Coro y la península de Paraguaná, se
ocupa de las últimas campañas en esa zona. Cogido prisionero el capitán Carrera
Colina los realistas de Coro eligieron como jefe al coronel español Manuel Lorenzo,
que había venido con el general Morillo en el Ejército Expedicionario. Lorenzo había
casado en Coro con una dama de la familia Arcaya. Lorenzo valiente y activo carecía
del conocimiento práctico los lugares y los hombres de Coro733.
El nuevo jefe o símbolo político de la resistencia realista en Coro y su provincia, no
debió poder prestar mucha atención a su función de liderazgo, pues el autor citado,
dice que después de la captura de Carrera, debido al cansancio de las partes, la guerra
de guerrillas perdió actividad y Torrellas aflojó la persecución de los realistas. En
aquella situación final ya no había tiempo ni medios para reorganizarse. Nada dice a
cerca de esta simbólica jefatura el expediente militar de Lorenzo.
Inmediatamente después de Garabullas, se puso en marcha Morales con 800
hombres para recuperar la provincia de Coro que había caído en manos de los
republicanos. Desembarcó en Ancón el 25 de noviembre, y el 2 de diciembre entraba
en Coro. Marchó seguidamente sobre el coronel Torrellas que le esperaba en
Curimagua. El día 6 de diciembre se libró la batalla, en la que Torrellas fue derrotado
con pérdidas importantes, retirándose hacia Carache por el camino de Trujillo para
unirse con el general Clemente. Morales regresó nuevamente a Maracaibo donde
llegó el día 17
Cuatro días después de regresar a Maracaibo, salió Morales nuevamente de
campaña, desembarcó en el sureste de lago Maracaibo, y enderezando el camino de
Trujillo, batió al general Clemente, en Motatan y Sabana Larga, entrando en Trujillo,
y tomando los recursos que aquí tenía el enemigo. Son las últimas campañas y
victorias que llevó a cabo el ejército español al mando de Morales en el año 1822.
732
733
ARCAYA: La guerra de la Independencia… Pág. 38.
ARCAYA: La guerra de la Independencia… Págs. 38 y 39.
309
Estas brillantes victorias, movieron a su favor a muchos venezolanos de los
territorios de occidente, que formaron numerosas guerrillas734.
Dice el historiador venezolano Baralt, que el 16 de diciembre apresaron la corbeta
de guerra Maria Francisca, una victoria después de muchas derrotas; llevaba para los
realistas 30.000 pesos. Esto supuso para el ejército de Costa Firme una gran pérdida,
al estar privados de víveres, pertrechos y numerario para adquirirlos735.
14. Capitulación y fin de la guerra.
Situación comprometida de la plaza de Maracaibo desasistida de la flota.
Situado el ejército operativo de Costa Firme en Maracaibo y su zona, en lo que
parecía un refugio, pronto se dio cuenta Morales, que la plaza y su entorno, se
convertiría en una cárcel sin salida si no se poseía el dominio naval en el lago
Maracaibo, la Bahía del Tablazo, y el Golfo de Venezuela. La flota española, se
encontraba en ese momento en condiciones de inferioridad en su capacidad de fuego
frente a la republicana, mandada por Padilla, un marino audaz e inteligente. A esta
situación, se unía la autonomía del mando de que gozaba la flota, pues, aun siendo
Morales el comandante en jefe del ejército, por la naturaleza propia de las
operaciones navales, ésta no se hallaba nunca en el lugar necesario para llenar las
rápidas concepciones tácticas de Morales, o cubrir las necesidades que imponía el
enemigo. En ese momento, la flota se encontraba en Cuba, mandada por La Torre en
demanda de auxilios. Ante esta falta de coordinación, tenía que surgir entre Morales
y Laborde, jefe de la flota, cierta disensión.
A pesar de las victorias alcanzadas por Morales, la situación era muy
comprometida. Ahora, además de los tenaces enemigos de la Capitanía General de
Venezuela, tenía que tener presente a otro enemigo natural, si menos fogueado, con
mayores recursos demográficos y económicos, la república de Colombia, cuyo
territorio poco definido en aquel momento por el sur, y la península de Goajira,
podían considerarse propios de dicha República. El gobierno de ésta, después de su
734
FERNANDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Pág. 200; ARCAYA: La guerra de la
Independencia… 40.
735
BARALT: Resumen… Págs. 108 y siguientes.
310
primer fracaso de ayuda por el norte, se aprestaba a atacar también por el sur. Por
Cúcuta, ciudad hoy colombiana en la frontera con Venezuela.
Morales no se arredraba, ante la situación que pudieran presentar los ejércitos de
tierra enemigos, estaba acostumbrado a vencerles, pero era necesario acudir a las
citas del enemigo con presteza, al norte donde atacaban los de Riohacha en la línea
del río Socoy, al sur otro ejército colombiano que entraba por Cúcuta, o al este,
donde en enero había batido al general Lino Clemente en los Andes de Mérida.
Había que tener medios de transportes navales.
Con el impulso que imprimía a todos sus proyectos y actuaciones, una vez
regresado de la campaña de los Andes de Mérida, se entregó Morales en los meses de
febrero, marzo y abril, a construir y botar una serie de naves, tipo cañoneras, al
tiempo que habilitaba para la guerra, otros barcos mercantes, algunos bergantines y
goletas; con los que además de cubrir la defensa de la ciudad, se atrevió a
enfrentamientos con las naves enemigas de su porte que se opusieron a sus
movimientos, o que tomaron la iniciativa de atacar la ciudad y sus reductos
defensivos736.
Ninguna actividad militar de Lorenzo, aparece reseñada en su Hoja de servicios en
esos primeros meses del año, hasta que ocupada otra vez Coro y su provincia por los
republicanos, fue enviado por Morales para expulsarlos. Se trata de la última
campaña en la que interviene Lorenzo en esta guerra y así está descrita en su
expediente:
“Se embarcó con parte de su división en Maracaibo el 4 de mayo
desembarcando en los puertos de Altagracia el mismo día, con el destino a
operar en la provincia de Coro, invadida por los disidentes. El 20 ocupó la
capital y siguió a los enemigos hasta el río Piritu; y hallándose con una
descubierta en Chipare, de cincuenta a sesenta hombres, cogió de ella cinco
prisioneros, quienes le aseguraron que los enemigos seguían su marcha y
retirada hasta unirse con las fuerzas de Valencia, como efectivamente así lo
hicieron, viéndose en el caso de replegarse sobre Maracaibo. Con este
incidente se le ofrecían vencer multitud de obstáculos para pasar con toda la
división por medio de la escuadra enemiga que estaba apoderada de la
Laguna y no serle posible el paso sin extraordinarios esfuerzos, y sin la
exposición de perder la expedición: hizo reconocer la Laguna corriéndose
por la orilla, y el 16 -Junio- en la noche puso la mitad de la división en la
parte opuesta de dicha Laguna, embarcándolas en algunas canoas y
piraguas. El 17, ya hecho el pase de la mitad en los mismos buques y citada
736
FERNANDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Pág. 203.
311
hora, en el 18 pudo hacerlo con el resto, salvándose por este medio de su
infalible pérdida, y uniéndola al ejército antes del medio día. El 20 recibió
una contusión fuerte de bala de fusil en el brazo derecho, hostilizando en las
maniobras a los buques enemigos parados a resultas de un temporal. El 2 de
agosto, capituló el Ejército a resultas del sangriento combate de nuestra
escuadrilla, tuvo que embarcarse para la isla de Cuba, donde desembarcó, y
desde este punto se dirigió a España al año siguiente”737.
La relación apuntada, no recoge todas las peripecias de esa pequeña campaña,
donde el coronel Lorenzo, con una columna de su división –no se podía disponer de
más efectivos- tuvo que enfrentarse a una fuerte unidad del ejército de Venezuela –la
división de Carora-, que atacaba por el norte, la provincia de Coro, en combinación
con otros cuerpos que lo hacían por el sur, desde Mérida y Trujillo. Después de
algunos choques, cuando se retiraba, fue alcanzado por el enemigo en Cumarebo y
derrotado. Lorenzo, después de Dabajuro y Garabullas, se había convertido en el
más eficaz colaborador del general Morales.
Con respecto a esta pequeña campaña, el historiador coriano Arcaya, nos informa
lo siguiente, en su obra La guerra de la Independencia en Coro y Paraguaná:
quedaban en la provincia algunos destacamentos al mando de Lorenzo. Este fue
alcanzado el 10 de junio cuando se retiraba en Cumarebo por Reyes González que le
derrotó con pérdida de 120 muertos y 20 prisioneros. Lorenzo se retiró a Zazárida y
luego a Maracaibo738.
La derrota la confirma el propio Morales en su Relación. La división de Carora
habia llegado en persecución de Lorenzo hasta Altagracia. Esta división republicana
había penetrado en Coro y arrojado de aquella, provincia a la división que había
enviado Morales dos meses antes739.
El teatro de operaciones.
Se impone presentar el teatro de operaciones o descripción geográfica donde se
desarrollaron las operaciones navales, que condujeron a la batalla del lago de
Maracaibo, de cuyo resultado terminó la presencia de España en Nueva Granada y
Venezuela.
737
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Hoja de servicios del teniente general Manuel Lorenzo.
ARCAYA: La guerra de la Independencia… Pág. 41.
739
FRENANDEZ DOMINGO: Las campañas americanas… Pág. 206.
738
312
El mar penetra en el sistema del lago de Maracaibo, a través del Golfo de
Venezuela, que forman las penínsulas de Guajira y Paraguaná. Después se introduce
en la Bahía del Tablazo, que tiene una superficie de 600 km2., con una anchura de
37,04 kilómetros de este a oeste -20 millas náuticas-, y 24,07 kilómetros -13 millas
náuticas-, de norte a sur. La Bahía del Tablazo se comunica con el lago Maracaibo
por un estrecho o garganta, que en su comienzo está punta Palma del Norte; en la
costa occidental, tiene una anchura de 9,26 kilómetros -5 millas náuticas-. El eje del
estrecho o garganta corre 12,96 kilómetros -7 millas náuticas-, en dirección sureste
hasta llegar a la altura de la punta de Capitán Chico donde solo tiene una anchura de
6,11 kilómetros.
Fue en esta parte del estrecho donde se libró la batalla. Desde este sitio corre 15,3
millas en la dirección sur, hasta punta Palma del Sur en la costa occidental y la
ciénaga de El Chacaito en la costa oriental; su anchura va aumentando hasta alcanzar
10 millas en este último sitio donde desemboca al lago Maracaibo.
El lago Maracaibo tiene la forma de un aguacate, con 159,3 kilómetros de norte a
sur y una anchura máxima de 122,20740. La superficie, actual del lago es de 12.870
Km2, y las profundidades mayores se encuentran al este de la depresión lacustre741.
Las fuerzas en presencia en la batalla, eran por parte republicana, los bergantines
“Independiente”, “Marte”, y “Confianza”; las goletas “Leona”, “Espartana”,
“Independencia”, “Emprendedora”, “Antonia Manuela”, “Manuela Chitty” y
“Peacock”, en total 10 buques, más las 14 naves de la escuadra sutil.
Las fuerzas españolas estaban formadas por los bergantines “Esperanza”, “General
Riego” y “San Carlos”; las goletas “Zulia”. “Mariana”, “Maria”, “Cora”, “Liberal”,
“Estrella” “Rayo”, “Salvadora”, “Habanera” y “Especuladora”; los pailebot
“Guajira” y “Montserrat” en total 15 buques, más las 16 naves de la escuadra sutil.
Lo importante en una batalla naval742, es la capacidad de fuego, el número de
cañones, y la potencia de estos; la republicana superaba a la española en un tercio:
740
EL YURI-YUNEZ: La batalla 1aval… Págs. 35, 36 y 37.
COMBETTO, Roberto: Geografía de América. Países Andinos Colombia, Ecuador y Venezuela. Pág.
330. Tomo 6.
742
EL YURI-YANEZ: La batalla 1aval… Págs. 89 a 93.
741
313
Republicanos.
24 Buques. 96 Bocas de fuego.
1.902 H.
Españoles.
31 Buques. 97 Bocas de fuego.
1.970 H.
Batalla naval de Maracaibo.
El día 23 de julio, bajó a tierra Laborde jefe de la flota española, para proponer a
Morales, una acción combinada, en la que al parecer no se pusieron de acuerdo743. El
día 24 a las 15´45 horas, encontrándose en tierra Laborde, los republicanos dieron
rumbo hacia la escuadra española y rompieron el fuego y, “aunque aquel se embarcó
inmediatamente –dice Morales- nuestros buques se mantuvieron anclados en cuya
disposición fue cortada la línea por los rebeldes, apoderándose de nuestras lanchas
cañoneras, la goleta que mandaba Laborde y a la que nombraba la Sulia, perdió 10
oficiales y 250 hombres de tropa. Aunque en actitud tan desventajosa la mayor parte
de nuestros buques se batían con heroísmo, dos se volaron, otros sufrieron repetidos
abordajes, y de solo la tropa del ejército embarcada se perdieron 68 oficiales y más
de 600 soldados”744.
Puede decirse, que se había perdido, en la desgraciada batalla naval casi la mitad de
los efectivos del ejército de tierra. Como final de la aventura del ejército de Costa
Firme nos dice Morales, no quedaba ante la triste situación más que capitular, y ellos
que conocían lo desesperado de la situación y que estaban dispuestos a llegar hasta el
final si trataban de abusar de su victoria, ofrecieron la capitulación más generosa que
había obtenido ningún ejército Real de Ultramar. “Todas las armas, todos los jefes y
oficiales, sobre mil hombres de tropa y más de seiscientas familias de Maracaibo
fueron conducidas a Cuba a costa de los disidentes. Morales salió “en la última
goleta salvada del combate del día 24 tremolando el pabellón español…”745.
No dudamos en aceptar el razonamiento de Morales, por el que le concedieron tan
ventajosa capitulación, pero hay que admitir también, la magnanimidad de los
enemigos de la república de Colombia. Después de los acuerdos de Morillo y Bolivar
para humanizar la guerra, cedieron las crueldades que desencadenó la “guerra a
muerte”, cuyos efectos el Libertador trataba de borrar. Bolivar era ahora magnánimo
en las victorias con los vencidos, como lo fue cruel en las derrotas de los años 1813 y
743
EL YURI-YANEZ: La batalla 1aval… Pág. 142.
FERNÁNDEZ DOMINGO. Las campañas americanas… Pág. 208.
745
FERNANDEZ DOMINGO. Las campañas americanas… Pág. 208.
744
314
1814 con los prisioneros. Acaso añorara éste, ahora, la grandeza y valor de los
españoles, y el brillo de la corona; él estaba unido a la aristocracia por antecedentes
familiar.
Debemos escucharle con motivo de otra capitulación posterior, en diciembre de
1825, la de Rodil en el Callao. En ninguna de las tres capitulaciones, la de Morales,
Calzada y Rodil, se tuvo en cuenta los supuestos crímenes que se le habían atribuido.
Cuando el general Bartolomé Salom preguntó al Libertador, que castigo se le
impondría al general José Ramón Rodil, le respondió: “El heroísmo no merece
castigo, y al vencedor le sienta muy bien la generosidad. Concibo que Ud. tenga
razón para estar furioso contra Rodil; pero ¡cuanto le aclamaríamos nosotros si fuese
patriota!”746.
Normalmente, los manuales de historia, nos hablan de la capitulación del Callao,
como la del último baluarte de España en América, y se olvidan de la que fue de
verdad, la última capitulación, y la más generosa, la de la isla de Chiloé, en enero de
1826, cuya defensa estuvo a cargo de un indiano, el brigadier Quintanilla. Fueron
vanos, los intentos del ejército chileno de apoderarse de la isla, que defendió para
España, el brigadier Quintanilla con los isleños, indios y mestizos. Un
plenipotenciario mandado por España, le comunicó que la guerra había terminado,
que Chile era independiente, y podía aceptar la capitulación. El presidente Freire,
después de la firma, le ofreció y rogó a Quintanilla, aceptara el grado de general del
ejército chileno y, que, continuara en el país. Quintanilla, decidió regresar a
España747.
Rendición de Puerto Cabello.
El tristísimo capítulo de Maracaibo no era el último, aun quedaba por capitular la
plaza de Puerto Cabello, que resistía sin ninguna esperanza al mando del brigadier
Sebastián de la Calzada.
746
GIL FORTUL, José: Historia Constitucional de Venezuela. En EL YURI –YANEZ: Batalla del
lago… Pág. 56; En Páginas españolas sobre Bolivar. Madrid 1983. UNAMUNO, Miguel de. Don
Quijote Bolivar. Pág. 26 (O`Leary. Volumen XXX).
747
MURIEL HERNÁNDEZ, Manuel: El brigadier Quintanilla y la defensa de Chiloé. Conferencia leída
en Ancud (Chiloé- Chile), octubre 1991. Inédita; BARBERAN DAZA, Pascual: Aquí estuvo España. Pág.
240. Madrid. 2001. WORCESTER, Donald E: El Poder 1aval y la Independencia de Chile. Págs. 180 a
189.
315
El general Páez nos cuenta en sus memorias o autobiografía, que intentó llegar a un
acuerdo de capitulación escribiendo dos cartas, una al brigadier Calzada y otra a un
posible desertor, Javier Iztueta, que no se encontraba ya cómodo con los españoles;
las cartas fueron llevadas por un esclavo de éste, que trabajaba para los españoles, y
fue captado por Páez a favor de los patriotas. Calzada le contestó que “tenía la
resolución de defender la plaza cuya guarnición mandaba, hasta el último
extremo”748.
Pasó Páez a estrechar el cerco, pero antes de lanzarse al asalto, escribió otras dos
veces a Calzada, amenazándole con pasar a cuchillo a la guarnición, si en el término
de veinticuatro horas no se rendían: “A las veinte y cuatro horas me contestó que
aquel punto estaba defendido por soldados viejos que sabían cumplir con su deber, y
que en último caso estaban resueltos a seguir los gloriosos ejemplos de Sagunto y
Numancia…”749.
Al final el día 7 de noviembre, a las diez de la noche, siguiendo el camino de un
manglar, cuyo paso ya habían ensayado varias veces oficiales de su estado mayor y
como guía el esclavo de Iztueta, una columna de asalto republicana, se apoderó de
las líneas de defensa exterior de la ciudad; la guarnición ya no podía defenderse,
Calzada fue hecho prisionero defendiendo una iglesia, y se rindieron. El coronel
Manuel Carrera Colina que defendía el castillo se negó a rendirse y a reconocer la
autoridad del prisionero brigadier Calzada. Tuvo Páez, que devolver la espada a
Calzada, y este ir al castillo a parlamentar con Carrera para que se rindiera, como lo
hizo finalmente750.
La capitulación fue pactada por tanto entre Carrera y el general Páez:
“En la plaza de Puerto Cabello, a los diez días del mes de noviembre del año de
1823, los señores capitán comandante del Castillo de San Felipe, don José Maria
Isla, el comisario de guerra don Manuel Rodríguez, y el síndico procurador de este
pueblo don Martín Aramburu, comisionados en virtud de poderes del señor
comandante general del expresado castillo y tropa que lo guarnece, don Manuel de
Carrera y Colina, para tratar cerca de la capitulación del mismo, a invitación del
Excmo. Sr. General en jefe sitiador don José Antonio Páez….”
“ART. 1º. Llegado el caso de que la guarnición de esta fortaleza deba salir de
ella, que será según adelante se expresará, lo verificará con la bandera desplegada,
tambor batiente, dos piezas de campaña con veinticinco disparos cada una y
748
PÁEZ: Autobiografía… Pág. 221.
PÁEZ: Autobiografía… Pág. 223.
750
PÁEZ: Autobiografía… Págs. 224 y 225.
749
316
mechas encendidas, llevando los señores jefes y oficiales sus armas y equipajes, y
la tropa su fusil, mochilas, correajes, sesenta cartuchos y dos piezas de chispa por
plaza, debiendo a este acto corresponder las tropas de Colombia con los honores
acostumbrados de la guerra.
Contestación.- Concedido.- PÁEZ.
“ART. 2º. Que los empleados y comisionados en todos ramos saldrán así mismo
con sus familias, armas, equipajes y sirvientes criados.
Contestación.- Concedido.- PÁEZ.
“ART. 3º. Que los señores brigadier, comandante general, jefe superior político e
intendente, todos los demás jefes, oficiales, tropas y empleados que han sido
prisioneros la noche del siete al ocho del actual, serán comprendidos en los dos
artículos anteriores.
Contestación.- Concedido PÁEZ (Llevando los jefes y oficiales sus espadas,
pero sin sacar sus armas y municiones751.
El jefe, que firmó la capitulación por parte de los españoles, fue el venezolano de la
provincia de Coro, Manuel Carrera Colina, que a las órdenes de Lorenzo estableció
y mandó las guerrillas en su provincia, hasta que fue cogido prisionero por el
presbítero-coronel Torrellas. Después se fugó, e incorporó a la lucha otra vez, en los
últimos meses de la guerra. Baralt, pone aquí punto final a la guerra, había caído el
último reducto entre el río Guayaquil y el Orinoco.”Aquí concluye la guerra de la
independencia”752.
Es injusto Baralt, cuando dice, que el ejército de la república, solo tuvo ya que
luchar contra los “guerrilleros forajidos que la tenacidad peninsular armó y alimentó
por algún tiempo”. España, la metrópoli, que después de la marcha de Morillo, en
tres años, no volvió a aportar nuevos contingentes de soldados, mal iba a organizar
desde Madrid, ninguna resistencia, cuando de hecho se había desinteresado de los
soldados de Costa Firme; cuando los jefes y oficiales de ese ejército, y los pocos
soldados que quedaban, después de las capitulaciones de Maracaibo y Puerto
Cabello, marcharon a Cuba, transportados por los barcos de la república de
Colombia, para desde allí, regresar a España.
El carácter de la guerra en Costa Firme
Nos interesa puntualizar aquí, lo que ya en general han admitido muchos
historiadores hispanoamericanos, que la terrible y larga guerra de la independencia,
fue una guerra civil entre hermanos. La lucha, ya sin esperanza, de los españoles en
Costa Firme, durante los tres últimos años, fue tanto por el honor de las armas del
751
752
PÁEZ. Autobiografía… Pág. 226.
PÁEZ. Autobiografía… Pág. 226.
317
Rey, como por la defensa de los americanos, que convencidos de su ideal, siguieron
uniendo su suerte y ventura a la metrópoli.
Los historiadores colombianos de esa época como Baralt y Restrepo, no penetraron
en el concepto de guerra civil. Trataron a la metrópoli, como a una potencia ocupante
y extranjera, cuando España –en un proceso de tres siglos-, era la creadora de esa
sociedad, la organizadora del funcionamiento de esa república, que tenía como base,
sus leyes, su lengua, y sus costumbres adaptadas al clima y al funcionamiento de su
economía. La guerra de la independencia, en sus diferentes fases, fue una sangrienta
guerra civil, cuya crueldad, fue atemperada en la última fase, después de los acuerdos
de Santa Ana entre Morillo y Bolivar, que condujeron al final, a generosas
capitulaciones, entre hermanos.
Para los modernos historiadores venezolanos, como Vallenilla Sanz, la guerra de
emancipación de los territorios americanos, fue una guerra civil. Los numerosos
crímenes atribuidos exclusivamente a España, cabe su responsabilidad en la mayor
parte, a los realistas venezolanos, y a los españoles y canarios, establecidos durante
largo tiempo en el país, que ejercieron las mismas funciones de las clases bajas, y de
ellas contagiaron sus instintos y pasiones. De esas bases salieron los Boves, Yañez,
Morales, Rosette y Calzada. Estima Vallenilla que solo la razón política, ha hecho
creer a la nación y a la historia, que nada más hubo dos bandos, uno el de los
“americanos que luchaban por independizarse de un poder extraño, de una nación
extranjera, usurpadora de sus más sagrados derechos”, y de otro “los españoles, los
extranjeros representantes de aquella terrible tiranía que luchaba por mantener el
ominoso yugo”753. Para Vallenilla no puede explicarse la prolongación de la guerra
más encarnizada de Hispanoamérica, si los próceres venezolanos hubieran tenido que
luchar solo contra los 15.000 soldados que vinieron de España durante toda la guerra.
Después de marchar los ejércitos peninsulares todavía siguieron proclamando al Rey
de España poblaciones entera. En 1827 Agustín Bescanza y en 1829 Anzávalo
condujeron movimientos revolucionarios en los que estuvieron comprometidos
multitud de venezolanos, cuyos apellidos se pronuncian diariamente754.
753
VALLENILLA SANZ, Laureano: Cesarismo Democrático y otros escritos. Págs. 29 y 30. Caracas
1991.
754
VALLENILLA: Cesarismo. Pág. 20.
318
Sostiene Vallenilla, que entre el año 13 hasta la llegada de Morillo, apenas
arribaron a las playas de Corta Firme 1.500 hombres, y, que, en 1815, la inmensa
mayoría de Venezuela fue realista y goda, enemiga de los patriotas. Fue la llegada de
Morillo con el Ejército Expedicionario, lo que hizo brotar en los patriotas el amor a
la tierra. El ejército el año 1819 había quedado reducido a una tercera parte755.
En el mismo sentido se expresa Posada Gutiérrez en sus “Memorias históricas y
políticas”, cuando dice, “es preciso que se sepa que la Independencia fue impopular
en la generalidad de los habitantes; que los ejércitos españoles se componían de
cuatro quintas partes de hijos del país”756.
Juan Manuel Cagigal, el capitán general de Venezuela sustituido por Morillo en
1815, manifiesta en sus memorias, una afirmación, que vuelve a demostrar el
carácter de guerra de aquella contienda: “Venezuela se reconquisto y pacificó dos
veces, sin más fuerzas que las que componían los leales americanos”757.
En la confusión de la primera época de la guerra, las diversas clases que
componían aquella abigarrada sociedad, dice Carrera Damas, lucharon todos por su
libertad. Los mantuanos por su libertad frente a la metrópoli con el fin de que se le
facilitara el desenvolvimiento como clase; los esclavos por la libertad frente a los
propietarios; y los pardos por la igualdad para que se le equiparase en derechos a la
burguesía terrateniente y comercial758.
Cada grupo se arrimó al poder que podía facilitarles el acceso a sus pretensiones.
Los campesinos pobres y llaneros, oprimidos por la expansión de los mantuanos,
veían en las autoridades españolas un poder mediador. Una parte de los pardos que
habían alcanzado una relativa prosperidad económica, buscaban la igualdad política
y social, a lo que se oponían los mantuanos; en esta oposición la corona les apoyó
más o menos interesadamente.
Los grandes terratenientes, en su mayoría se declararon a favor de Fernando VII,
unos a favor de la Junta de Caracas, que pedía autonomía política frente a la
755
VALLENILLA: Cesarismo… Págs. 21 y 25.
IZARD LLORENS, Miquel: El miedo a la revolución. La lucha por la libertad en Venezuela. Pág.
147. Madrid. 1979.
757
IZARD: El miedo a la revolución… Pág. 149.
758
IZARD: El miedo a la revolución… Págs. 148 y 149.
756
319
metrópoli, y otros siguieron obedeciendo y formando durante mucho tiempo en las
filas realistas759. Los criollos, españoles nacidos en América, desde las primeras
generaciones, comenzaron a distanciarse de los peninsulares que llegaban a la
colonia, para ejercer la administración. La pugna se debía a que los criollos por ser
los herederos de los conquistadores y de los primeros pobladores, se creían dueños
de las tierras; y los peninsulares, representantes de la corona, se creían superiores por
su origen760.
Restrepo, abunda sin querer, en la tesis de una guerra civil, cuando hace un análisis
del ejército de Boves, formados por indios, zambos, negros y mulatos, donde no
había más de 160 españoles. La sociedad ínfima se manifiesta y ataca a los
poseedores de la riqueza del país, en un combate de destrucción y muerte. Las
desgracias de los patriotas se debieron no solo a los excesos cometidos por la
exaltación de las pasiones revolucionarias, sino al levantamiento general de las castas
contra los criollos blancos761.
Manuel Lorenzo en Venezuela: una valoración.
Manuel Lorenzo permaneció ocho años y cuatro meses, desde el 3 de abril de 1815
al 28 de agosto de 1823, en el territorio de la antigua Capitanía General de
Venezuela, luchando contra los rebeldes independentistas de la república de
Venezuela. En este periodo alcanzó en la milicia los empleos de capitán el 30 de
mayo de 1815 y coronel el 1º de julio de 1822.
En este largo periodo hay que distinguir dos épocas bien diferenciadas. La 1ª su
estancia en la provincia de Cumaná de 1815 al verano de 1820, en la guarnición de
su capital primero, y en la defensa del territorio, como jefe de la Comandancia de
Barlovento, hasta la sublevación del batallón de Clarines a su mando, que se pasó a
los independentistas.
Entre las fechas citadas, alcanzó los empleos de capitán el 30 de mayo de 1815;
primer comandante el 23 de agosto de 1817; teniente coronel el 20 de octubre de
1818; y segundo comandante el 1º de marzo de 1819.
759
IZARD: El miedo a la revolución… Págs. 134 y 137.
BECKER, Jerónimo: La Independencia de América. Pág. 36. Madrid. 1922.
761
IZARD: El miedo a la revolución… Pág. 147 y 69.
760
320
Ya jefe de la comandancia de Barlovento, se distinguió en las acciones de Güiria,
Río Caribes y batalla de Cariaco; operaciones de corso en la parte Oriental de la
provincia y Bocas del Orinoco. Con motivo del armisticio, y cambio de opinión de la
masa del pueblo venezolano a favor de la independencia, hizo frente con éxito a la
sublevación del batallón de Clarines en el verano de 1820. Ocupada la provincia por
los insurgentes, Lorenzo cooperó a la defensa del cerco de Cumaná, y se distinguió
en las salidas que hicieron contra los rebeldes. Otro hecho de armas en este periodo,
fue la toma de la casa fuerte de Barcelona, cuando esta ciudad fue recuperada por los
realistas. Manuel Lorenzo no participó en las duras campañas del Apure y los Llanos.
La 2ª etapa se extiende desde 1821 al final de la guerra en 1823, y es fundamental
en la carrera militar de Manuel Lorenzo.
Se distinguió como comandante militar de Barquisimeto, y al mando de la columna
que se opuso a la división insurgente, de la maniobra de diversión de Bolivar, que
debía caer sobre la espalda del ejército español situado en Carabobo. En estas
operaciones, ganó fama en las batallas de San Felipe y Cerro Zaragoza, y en la
retirada de su columna hacia Montalban y Chirgua, donde en vísperas de la batalla de
Carabobo, fue sustituido en el mando por el coronel Tello, jefe de la tercera división.
Esta operación le hizo entrar a Manuel Lorenzo en la historia de Venezuela, siendo
citado por los historiadores colombianos, por su competencia frente a los jefes
republicanos. También se distinguió después de la derrota de Carabobo, en la
conducción de sus tropas a la plaza de Puerto Cabello.
En la nueva etapa, última del mandato del general La Torre, antes de su traslado a
Puerto Rico, fue comandante provisional de Puerto Cabello y Costarriba, en
sustitución del comandante en jefe. Se distinguió en las operaciones sobre Guaira,
ocupación de la península de Paraguaná, rendición del Puerto de la Vela, batalla de
Damajuro, y recuperación de la provincia de Coro.
Durante este periodo ascendió a los empleos de teniente coronel supernumerario el
12 de julio de 1821; primer comandante el 24 de julio del mismo año; y coronel el 1º
de julio de 1822, sobre el campo de batalla de Damajuro.
Durante el mandato del general Morales, último Capitán General de Venezuela,
participó en el ataque a Cata y Trapiche de los Aguacates; la acción de Cerro
321
Valencia o Naguanagua; desembarcó en la península de Guajira, y marcha sobre
Maracaibo, ocupación de la ciudad y su castillo. Batalla de Garabullas donde ganó la
Cruz Laureada de San Fernando de 2ª Clase. Finalmente en la retirada de la provincia
de Coro y en la rendición de Maracaibo a los rebeldes, que puso fin a la guerra, y al
dominio de España en el virreinato de Nueva Granada. Marcha a Cuba con los restos
del Ejército Expedicionario.
Manuel Lorenzo forjó su carrera en Venezuela en medio de los mayores trabajos,
miserias, y abandono de la metrópoli. Hizo méritos suficientes, para alcanzar después
en la Península, el alto grado que consiguió en la milicia. En Venezuela alcanzó la
madurez de pensamiento, capacidad en la conducción de hombres de guerra, a
administrar las miserias, y a vivir confundido con sus soldados que eran de la más
baja escala social.
Manuel Lorenzo contrajo matrimonio en la ciudad de Coro, con Ana de Arcaya,
distinguida dama de esa ciudad. Tenía al terminar la guerra 37 años y diez meses.
15. Repatriación de Lorenzo a traves de Cuba.
Cuba lugar de acogida de las tropas derrotadas en el continente,
El coronel Lorenzo, junto con los restos del ejército español, que capituló en
Maracaibo el 2 de agosto, sobre mil hombres de tropa y más de seiscientas familias,
desembarcaron en Cuba, a partir del 28 del mismo mes a donde fueron transportados
por la flota republicana. Esos mil hombres de tropa aproximadamente, que
desembarcaron en la Isla de Cuba, era el resto de todos los que envió España desde
1810. Recordamos aquí que el Ejército de Costa Firme que condujo Morillo el año
1815, estaba compuesto de 10.642 hombres, que la Junta de Reemplazos elevaba a la
cifra de 12.253, que los historiadores consideran más real.
Después de rendir viaje en la isla, Lorenzo con su familia, permaneció durante casi
un año en Cuba, hasta que le llegó el turno de pasar a la Península. Durante ese largo
periodo de espera, tuvo tiempo de enterarse y documentarse de los sucesos de la
Cuba constitucionalista de 1820 a 1823; de los avatares de la vida política nacional
del año 1823, con la invasión de España por los “Cien mil hijos de San Luis”, y la
supresión de su admirada Constitución de 1812; la desaparición política de los
hombres del Trienio, a los que solo conocería por el nombre; de la difícil situación
322
política internacional de la isla de Cuba, como consecuencia de la de España.
Desconocemos la Cuba que asimiló en su periodo de espera, pero creemos, que de
algún modo, pudo influir más tarde, en las decisiones que tomó una década después
siendo gobernador político y militar de Santiago de Cuba, que tantas repercusiones
tuvieron en el devenir de la Isla y en su historia personal. Por eso, creemos
conveniente exponer aquí, las circunstancias que vivía la Isla, que a un hombre
reflexivo, ganado por la política y volcado en la milicia, no debieron pasársele por
alto.
Cuba era el escaparate del desastroso cuadro de la derrota española. Fue el lugar de
paso obligado, por donde desfilaron las tropas derrotadas en Chile, Méjico, América
Central, Venezuela, las que se retiraron de Florida, y la de la población civil, que
abandonó esos países a causa de la revolución y la inseguridad. La impresión que
causó a los criollos cubanos la derrota de los españoles, en especial a la juventud, fue
muy grande. Esas imágenes empezaron a crear el pensamiento favorable a la
independencia de la isla.
En Cuba rechazaban a los vencidos que llegaban a su suelo. Venían con un aspecto
deplorable, falta de disciplina que llegaba al límite, llegaban mal vestidos,
hambrientos y sin paga, soldados y oficiales presentaban el lamentable cuadro de los
ejércitos en retirada, cuando la moral no sobrevive a la derrota. Estaban llenos de
rencor y de odio contra el victorioso enemigo, el despecho y el encono de los
vencidos se volvía igualmente contra el gobierno de la metrópoli, al cual hacían
responsable en gran parte de los desastres y de las calamidades de que eran víctima.
La destrucción y liquidación del imperio de América era patente, se reflejaba en
avalancha de vencidos y fugitivos que desfilaba por Cuba rumbo a la península. A
los graves problemas de orden público que creaban, había que sumar enormes apuros
financieros que creaban a las autoridades762.
Al coronel Lorenzo, es de suponer, no alcanzaría tal penuria; el año 1822, había
contraído matrimonio, con Ana de Arcaya, miembro de una opulenta familia
afincada en Coro por varias generaciones, cuyos familiares, situaron en Puerto Rico
y acaso en Cuba fuertes capitales763.
762
763
GUERRA, Ramiro: Manual de historia de Cuba. Págs. 278 y 279. Ediciones R Madrid. 1975.
ARCAYA: Guerra de la Independencia. Págs. 38 y 39; AGM. 1ª-L- 1.873.
323
Muchos soldados y civiles, determinaron quedarse en la isla, ante el porvenir que le
esperaba en la metrópoli, sumergida en la revolución y en
bancarrota. Habían
desaparecido en España, la soberanía nacional, la división de los poderes, y la
libertad de imprenta764.
La situación política peninsular vista desde la isla de Cuba.
La evolución de los acontecimientos de España, era observada en Cuba, con gran
intranquilidad, sobre todo por los liberales constitucionalistas, que tanto se habían
distinguido, por su comportamiento exaltado, que había hecho inevitable la actuación
de los capitanes generales sobre ellos.
Los efectos de la situación política que arrastraba España, se reflejaban y repercutía
sobre Cuba; le preocupaba, todo lo que pudiera afectar a su seguridad nacional. Por
el acuerdo de Verona, se comprometió Francia, a reponer a Fernando VII en plena
libertad y poder. Gran Bretaña se oponía a los acuerdos de Verona, y a la
intervención de Francia, por temor a un nuevo “Pacto de Familia”, que, entre otras
iniciativas, podría suponer una ayuda en el intento de reconquistar las colonias
españolas, lo que supondría una merma y acaso la sustitución de su comercio en
aquellos territorios ya independientes. Ante la imposibilidad de frenar la invasión
francesa, Gran Bretaña, proclama su neutralidad en el mes de marzo, pero notifica a
Francia, que apelaría a las armas, si la ocupación de España era permanente, o
hubiera una cesión de cualquier parte de las colonias765.
El Ejecutivo norteamericano con su presidente Monroe, abrigaban el temor de que
Inglaterra, aprovechara la oportunidad de la invasión de España, para apoderarse de
Cuba, y estaban dispuestos a ir a la guerra para impedirlo. Pero como llegaron en sus
análisis a la conclusión, de que podían ser derrotados por Inglaterra y pasar la isla a
manos británicas, pensaron que la mejor solución era la independencia de los
cubanos, aunque estaban convencidos de que no reunían las condiciones para
mantener un gobierno propio independiente. El 28 de abril, por su ministro en
Madrid, comunicaron al Gobierno español, que respetarían el statu quo, la
dominación de España en la isla de Cuba, y que se opondrían al traspaso de Cuba a
764
ARTOLA: La burguesía revolucionaria (1808-1874). Págs. 42, 51 y siguientes. Alianza Editorial.
Madrid. 1997.
765
GUERRA, Ramiro: Manual… Págs. 291 y 292.
324
cualquier otra potencia que no fueran los Estados Unidos. Le advertían a Madrid, “de
que en el caso de un intento de ceder la Isla a otra nación, los Estados Unidos se
consideraban asistidos del derecho de ayudar a los cubanos a conquistar su
independencia y procederían a ponerlo en práctica inmediatamente”766.
Los Cien mil hijos de San Luis -un ejército de 132.000 hombres-, al que precedían
las partidas realista que formaban el llamado Ejército de la Fe767, cruzaron la
frontera española el 6 de abril; el 23 de mayo entraron en Madrid, que fue
abandonado por el gobierno y las Cortes, llevando prisionero a Fernando VII,
primero a Sevilla y después a Cádiz. La ciudad gaditana se rindió finalmente el día
30 de septiembre de 1823. Poco después, conocía Lorenzo, ya un exaltado liberal
denunciado como tal en Venezuela en 1821, el final de sus sueños políticos.
Situación política y económica de Cuba
La vida constitucional en Cuba había sido muy agitada, a causa del enfrentamiento
que surgió, de 1820 a 1823, entre peninsulares y criollos. En el grupo peninsular,
además de españoles, formaban criollos de la clase media profesionales de oficio, y
algunos emigrados naturales de las colonias rebeldes; formaban un núcleo agresivo y
revoltoso.
Las situaciones creadas por el liberalismo de los peninsulares y criollos de clase
media –piñeristas-, en sus enfrentamiento con los criollos o o`reillistas, forzaron al
capitan general Mahy a inclinarse por el grupo criollo, y fue separando de la milicia a
los agitadores y extremistas del bando peninsular, propiciando la entrada de los ricos
conservadores en las logias masónicas. Finalmente eliminó de las tropas veteranas
los oficiales y soldados propensos a la insubordinación, sumariando a los militares
alborotadores y enviándolos a la Península768.
Hacia mediados de 1821, las perturbaciones que surgieron en el régimen
constitucional, ya se habían amansado, y el más exaltado de los peninsulares, Piñere,
pasó a un convento a cumplir un año de cárcel. Justo Zaragoza, en su obra Las
insurrecciones en Cuba, critica a Mahy, y dice que su sistema político, si tal podía
llamarse, era la “abdicación de las más preciadas atribuciones de su autoridad,
766
GUERRA, Ramiro: Manual… Pág. 293
ARTOLA: La burguesía… Pág. 54.
768
GUERRA: Manual… Pág. 288 y 289.
767
325
poniéndolas a disposición de todas las corporaciones y de todas las colectividades
turbulentas, que más alardeaban de su exagerado liberalismo para realizar mejor sus
fines antipatriotas”769. Este escritor, que desempeñó cargos en el gobierno político de
la Habana, no juzga con agudeza la actuación de Mahy; porque las pasiones
desbordadas de los constitucionalistas, hubieran terminado en una guerra civil, y el
capitán general no disponía de fuerzas para una etapa revolucionaria.
Tampoco España, en ese momento, de forma consciente o inconsciente, ayudaba a
la gobernación de Cuba. Las Cortes aprobaron un nuevo arancel, que extendieron a la
Isla sin preocuparse de sus efectos, pues, perturbaba el comercio con los extranjeros,
y mataba el próspero desarrollo de la Isla. Su aplicación alarmó a los rectores de la
economía, y Mahy, con buen criterio, se unió a las peticiones de los ayuntamientos,
diputaciones, Consulado y Sociedad Económica de Amigos del País, y suprimió las
nuevas tarifas, para no crearse dificultades con los grupos que le apoyaban770.
Los grandes desórdenes se desarrollaban, no solo en La Habana, también en las
principales ciudades de la Isla, como Puerto Príncipe, Matanzas, Trinidad, Bayamo y
sobre todo en la segunda ciudad de la Isla, Santiago de Cuba. La intranquilidad en la
ciudad se debía a los excesos de la prensa y a la desobediencia del ayuntamiento a la
autoridad del gobernador. Se cita como ejemplo de los desórdenes a la actuación de
los reaccionarios y a los independientes amigos de trastornos con la lápida de la
Constitución. El suceso dio lugar a escenas fanáticas impropias de un pueblo sensato
y pacífico como el de Santiago de Cuba, increíble el agravio de la lápida e increíble
los extravíos en el desagravio de aquella ofensa771.
Anotamos aquí la alocución patriótica del periódico “El Indicador”, de 24 de
agosto de 1821, donde el estado de ánimo por la placa manchada de la Constitución,
había llegado a la más furiosa insensatez. “Un atentado beneméritos cubanos, un
atentado horroroso se ha cometido por manos execradas. La lápida de la
Constitución, el monumento augusto de nuestra libertad, la señal de reunión de las
escenas patrióticas, ha recibido un ultraje digno solamente de la furia infernal que la
provocara”. Se escondió el bárbaro que la manchó y para él pedía el periódico si era
descubierto, que el cuchillo aniquilador cayera sobre su cabeza, para ver correr con
769
ZARAGOZA, Justo: La insurrecciones en Cuba. Pág. 373. Madrid.1872.
GUERRA, R: Manual… Págs. 277 y 278. - ZARAGOZA, J. Las insurrecciones... Pág. 378.
771
ZARAGOZA: Las insurrecciones… Pág. 380.
770
326
júbilo la sangre abominable y expiar con ella el mayor ultraje sufrido por la
Constitución a en la Isla772.
Manuel Lorenzo, a la llegada a la Isla de Cuba, fue residenciado en Santiago de
Cuba, donde nació su primer hijo Manuel Lorenzo Arcaya, el 29 de diciembre de
1823773. Allí conoció la historia del atentado de la lápida, y los movimientos de
protesta, que alteraron la vida política de la Isla y de la ciudad de Santiago de Cuba
durante algún tiempo. Trece años después, el 29 de septiembre de 1836, el general
Lorenzo, gobernador militar y político de Santiago de Cuba, proclamó en esta
ciudad, la Constitución de 1812, que regía en la Península e islas adyacentes, y en la
noche de ese día, rescató de los fondos de algún museo o depósito municipal, la
placa, donde reposaba desde 1823. En una ceremonia y precesión cívico-religiosa, a
la que se invitó al pueblo, fue llevada en una carroza hasta su lugar en la plaza, donde
fue nuevamente colocada. Por la defensa de esa Constitución, como veremos en su
momento, se sublevó el general Lorenzo contra el capitán general. Por la
Constitución, los progresistas furibundos, alcanzaban situaciones grotescas que hoy
no comprendemos, se jugaban su carrera, el honor y la vida, a cambio de nada.
Mientras que los grupos constitucionalistas se atacaban fieramente, los anexionistas
e independentistas trabajaba en secreto por sus objetivos. Las mentes sensatas y
voces del grupo liberal, guiadas por el obispo Estrada, crearon una cátedra en el
Seminario al presbítero D. Félix Varela, para explicar a la juventud el uso de la
libertad y derechos políticos de la Constitución; publicó el libro Observaciones sobre
la Constitución de la monarquía española. Los constitucionalistas criollos crearon en
la Universidad la cátedra de Derecho Político.
A la muerte del capitán general Mahy en julo de 1822, le sucedió en el cargo
provisionalmente Sebastián Kindelán, que fue incapaz de contener el torrente de
pasiones que despertaron en los grupos peninsular y criollo o cubano, las elecciones
de ese año. La agresión de un oficial de dragones piñerista a un adversario político,
con insultos de godos y mulatos, antes de que pudieran aquietarlos los alcaldes,
provocó las puesta en armas de las milicias peninsulares, a la que respondieron con
iguales medidas los criollos. Ambos contendientes desoyeron la alocución
conciliadora de Kindelán, que hizo a petición de ayuntamiento y diputación. Por
772
773
ZARAGOZA: Las insurrecciones… Pág. 765. Nota 35 de ese capítulo.
AGMS. Sección primera, legajo 1871.
327
medio de un arbitrio llegaron a un acuerdo los jefes de los batallones sublevados y
otros de los cuerpos veteranos de la Plaza. Jacobo de la Pezuela asegura, que de estos
hechos quedó Kindelán sin autoridad: “Más no se consiguió este desenlace sin haber
accedido Kindelán a algunas extrañas exigencias, como la deposición de algunos
jefes y oficiales de Milicia, la de varios empleados y la supresión de dos periódicos.
Quedaba tan destruido el prestigio de su poca autoridad…”774. Las elecciones fueron
ganadas por los criollos, que mandaron como diputados a Madrid, al padre Varela,
Leonardo Santos Suárez y Tomás Gener.
El 2 de mayo d 1823, tomaba posesión de la capitanía general de Cuba, el general
Francisco Dionisio Vives. Había rehusado el nombramiento por tres veces, alegando
falta de suficiencia profesional para ejercer el cargo. Le comunicaron que “S.M.
exigía el sacrificio de su opinión y que aceptase”775. Vives había ocupado con
anterioridad el puesto de ministro en Washington, y era amigo personal de Monroe y
Adams.
La primera medida a su llegada fue la pacificación de la guarnición de Santiago de
Cuba, que iba a sublevarse con el pretexto del retraso en el cobro de las pagas
debidas. Vives destituyó al brigadier gobernador y solucionó el problema.
Después de un estudio del ejército, lo encontró en situación poco halagüeña, con
necesidad de corregir los errores cometidos por su antecesor Kindelán. Vives no
contaba al llegar a Cuba con tropas suficientes para asegurar la soberanía de España
por las armas. Si se producía una agresión exterior, poco podía aumentarlas con las
tropas desembarcadas en agosto y noviembre de los derrotados de Venezuela; en
estas tropas había pocos útiles a causa del cansancio, la enfermedad y la baja moral
del vencido. En cambio podía contar con jefes aguerridos como Morales, Calzada,
Lorenzo, López y otros jefes y oficiales.
El general Vives, hombre prudente y gran diplomático, se apoyó para gobernar la
Isla de Cuba, en la clase rica criolla, pero también cultivó, a los constitucionalistas
cubanos, y a los peninsulares de tendencias moderadas. En el gobierno político y
administrativo, se apoyó en las diputaciones provinciales, ayuntamientos, Consulado,
774
775
PEZUELA, Jacobo de la: Ensayo histórico de la Isla de Cuba. Págs. 508 a 510. Nueva York 1842.
ZARAGOZA: Las insurrecciones… Pág. 393.
328
Sociedad Económica de Amigos del País, y en lo judicial en la Audiencia y los
jueces776.
En el verano de 1823, Vives tuvo que hacer frente a la conspiración de los “Soles y
Rayos de Bolívar”, que dirigían Lemus, Miralla y Tanco. Hasta 602 complicados
fueron detenidos entre los que figuraban profesionales, jueces, alcaldes, oficiales de
la milicia, jóvenes de las poblaciones y labradores. Fueron detenidos el 14 de agosto,
porque el día 17 trataban de levantar pendones por la república de “Cubanacan”777.
En La Habana, aprovechando la entrada de los Cien mil hijos de San Luis en
Madrid, y la marcha del gobierno a Cádiz, en medio de gran confusión de noticias, el
periódico El Revisor, publicó el día 30 de junio un artículo atribuido al abate Pradt,
en el que abogaba por la independencia, aunque trataba también de la posible venta
de la Isla de Cuba a la Gran Bretaña, para cobrar su apoyo al gobierno constitucional
de la Península. Pedía que constitucionalistas y esclavistas, conjuntamente, debieran
acogerse al separatismo, como una solución que garantizaba todos los intereses.
De refutar este artículo, que tanta intranquilidad había levantado, se encargó
Francisco de Arango y Parreño, logrando disipar la inquietud con el trabajo
publicado en septiembre titulado Reflexiones de un habanero sobre la independencia
de esta Isla778.
La falta de orden interior en el territorio de la Isla, alcanzaba al mar y sus costas,
que se encontraban plagadas de piratas y corsarios, aumentados en este caso por las
patentes extendidas por los insurgentes mejicanos y colombianos. La piratería en
Cuba, se había desarrollado en tales proporciones, que el gabinete ingles, a la vista de
las pérdidas que sufría y a la desconfianza en Estados Unidos y Francia decidió
tomar medidas, que a esas partes daban a entender que trataba de apoderarse de
Cuba.
El capitan general Mahy, ante las protestas británicas, por los barcos apresados,
incendiados y robados, las dotaciones asesinadas, y la pérdida de su comercio en la
zona, ninguna satisfacción podía dar, y nada podía hacer, porque la marina española,
carecía de medios como vimos en Maracaibo, estaba totalmente en ruina. A las
776
GUERRA: Manual… Págs. 293 y 294.
GUERRA: Manual… Pág. 295.
778
PEZUELA: Ensayo… Pág. 520; GUERRA. Manual… 294.
777
329
exigencias internacionales, que no podía satisfacer Mahy, se unía la confusión creada
por el establecimiento del novedoso sistema constitucionalista.
España tampoco daba ninguna satisfacción a las reclamaciones de Gran Bretaña
por los daños y perjuicios que causaban a los ingleses en la Isla. Las negociaciones
que desarrollaba en Londres nuestro plenipotenciario señor Jabat, eran consideradas
en Cuba por criollos y peninsulares, como imprudentes, porque no tenían por objeto
buscar el apoyo de los buques británicos para perseguir a los corsarios de Colombia,
sino más bien, a sentar los preliminares del tratado de venta de la isla de Cuba a
Inglaterra779.
Los británicos tomaron los pretextos citados, y enviaron a las aguas de Cuba, un
fuerte escuadrón naval, para luchar sin descanso sobre la piratería, incluso en tierra,
al autorizar a desembarcar a los marinos, si la importancia lo requería. El escuadrón
llevaba también otra misión, la de oponerse a norteamericanos y franceses, si
intentaban ocupar Cuba, en su totalidad o alguna de sus partes780. A la vista de tan
poderosa escuadra que situaron en Jamaica, era difícil hacerle cambiar el
pensamiento a los cubanos sobre el porvenir de la Isla.
En periódicos, folletos, revistas, de boca a boca, y en las logias, se discutían todos
estos problemas que afectaban directamente al futuro de la Isla y sus habitantes. La
cuestión del destino final de Cuba, y la de los peligros de orden interior y exterior
que amenazaban la integridad, seguridad y la paz, dado el hecho palmario de la
impotencia de España, se lo plantearon con toda claridad los ricos criollos. Más
como estaban tan divididos, sin fuerza, le asustaba que Cuba se transformara en otro
Haití. ¿Entonces entre que opciones podían elegir? Solo le quedaban dos: una
acogerse a la protección británica, y la otra, a los norteamericanos.
La primera, tenía el inconveniente para los criollos ricos y aristócratas, que Gran
Bretaña que había suprimido el tráfico de esclavos, podía suprimir la esclavitud, lo
que acarrearía la ruina, porque la economía cubana se basaba en la esclavitud. Para
los criollos ricos y aristocráticos, las instituciones americanas no tenían atractivo.
Estados Unidos era el mercado natural de Cuba, y además tenia vigente el sistema
de esclavitud, lo que si le era atractivo, pero estaban convencidos de que España no
779
780
ZARAGOZA: Las insurrecciones… Pág. 397.
GUERRA. R: Manual… Págs. 281 y 282.
330
cedería Cuba sin luchar. Entonces España y Gran Bretaña incitarían a los negros a
luchar contra sus amos, lo que acarrearía la destrucción de la población blanca y su
riqueza, en medio de una guerra exterior y la revolución negra. Por tanto se imponía
la paz a toda costa bajo la soberanía de España. En caso de que no fuera posible esa
última medida, se imponía necesariamente la anexión a Estados Unidos, que debía
ser rápida y con el concurso asegurado.
La independencia era otra opción natural y noble, pero irrealizable por el momento,
según Arango y Parreño, el más sensato de los pensadores cubanos. Sentaban en
principio los criollos, que libertad e independencia eran dos cosas diferentes, pero
que podían obtenerse independiente una de la otra.
A mediados de 1822 hubo un plan de anexión a los Estados Unidos. Los autores
enviaron en septiembre las proposiciones al presidente Monroe, asegurándole que
una parte numerosa de la población, habían organizado un movimiento secreto para
declarar la independencia de España, y solicitar la inmediata anexión a los Estados
Unidos. La admisión tendría que ser desde el primer momento, como un estado de la
Unión, con todos los derechos reconocidos. El secretario de estado Adams, y el de la
guerra Calhou, eran partidarios de la anexión, pero reconocieron ante el de marina,
que en caso de una guerra serían batidos por Inglaterra. En vista de ello comunicaron
al agente anexionista, la negativa del presidente Monroe. Más tarde, de este primer
intento, el capitán general Vives, dijo que el agente que estaba detrás de estos
manejos era el argentino Miralla.
Ante la falta de remesas hacia la metrópoli, de Méjico, Perú y Nueva Granada,
Cuba se había convertido en el principal sostén financiero de la causa española.
Sobre élla recaían los gastos de los traslados, y otros muchos, por lo que se quejaban
los cubanos, de que a cambio no recibieran un trato deferente en el comercio y
participación en el autogobierno. A Méjico y Colombia no le interesaba tanto la
independencia de Cuba, como organizar revoluciones en su interior a fin de quebrar
su función financiera. A tal efecto, sus agentes trataban de sembrar el ideal
separatista. El habanero José Francisco de Lemus, era el hombre de Colombia, y,
unido a otro agente llamado Barrientos, crearon para los fines subversivos la logia
denominada, “Soles y Rayos de Bolivar”.
Las impresiones sobre política local e internacional que hemos presentado, fueron
las que conoció Manuel Lorenzo en el año corto de su permanencia en la Isla de
331
Cuba. Una escuela, que sin duda le ilustró para el porvenir en muchos aspectos
políticos y sociales.
332
III
GUERRA CARLISTA
333
334
1. Lorenzo en España hasta la primera guerra carlista: actividades en la
Península y ascenso a Brigadier.
Lorenzo permaneció en Cuba, hasta mediados de 1824, regresando a la Península
por el puerto de Santander. Inmediatamente, de acuerdo con las instrucciones
recibidas en Cuba, se presentó al capitán general de Valladolid, donde le expidieron,
como a todos los que regresaban de América, una licencia indefinida el 17 de agosto
de 1824, con validez hasta el 12 de noviembre de 1825. En este periodo fue llamado
para someterlo a juicio de calificación, requisito necesario para destinarlo a cuerpo,
cuando hubiera plazas vacantes, si pasaba la prueba. En su expediente figura otra
licencia del 13 de noviembre de 1825 hasta fin de mayo de 1828781. La ocupación de
un nuevo destino era difícil debido al gran número de jefes y oficiales que regresaban
de América, y las pequeñas dimensiones del ejército siempre en constante
reestructuración; sin embargo Lorenzo no llegó a cumplir esta larga licencia de dos
años y medio; al cumplir la primera, le llamaron para ocupar un puesto en la milicia
activa.
Posiblemente, el capitán general fijó la residencia de Lorenzo en Medina del
Campo a pesar de que los negocios de su incorporación los hubiera llevado mejor
desde Valladolid; el general no tenía casa ni residencia fija en la Península, porque
siempre estuvo en campaña hasta su marcha a América. En Medina nació su hija
Emilia (1825).
El Juicio de clasificación y nueva licencia le fue realizado a Manuel Lorenzo, (1 de
marzo de 1825); su expediente entre los coroneles, debía ocupar un puesto
importante, dado su apretado número de servicios, los recientes ascensos por méritos
de guerra, y la posesión de una cruz laureada de San Fernando de segunda clase. Otra
cualidad a su favor, y a tener en cuenta, era que en la Península, carecía de
calificación política como progresista y liberal, del que hizo mérito en América en
alguna ocasión.
En el juicio de clasificación “se le declaró digno del nombre de buen español,
amante de su Rey y Patria”782. Después de la clasificación, continuó con su licencia
781
782
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Expediente.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Expediente.
335
ilimitada hasta el 12 de noviembre de dicho año, fecha en que se le destinó de cuartel
a Valladolid783.
Lorenzo permaneció medio año de cuartel en Valladolid, de noviembre de 1825 a
mayo de 1826. Solo cuando le asignaron un empleo, le reconocieron como coronel.
Con tal motivo, volvieron a expedirle un Real despacho de coronel, que revalidaba el
ascenso en Venezuela, que le había concedido el jefe del Ejército Expedicionario de
Costa Firme Francisco Tomás Morales, al nombrarle coronel del regimiento de
infantería de Valencey, con la antigüedad de ocho de octubre de mil ochocientos
veinte y dos en que le fue conferido. Daba la orden a quien correspondiera para
ponerle en posesión del empleo, y a los oficiales y soldados del expresado cuerpo
para que le reconocieran y respetaran por su coronel de infantería784.
Este documento, da como fecha de antigüedad del ascenso, el 8 de octubre de
1822, pero en realidad fue el 1 de julio de 1822, con el que figura en el Expediente
militar.
El coronel Lorenzo, había sido nombrado con anterioridad, el día 17 de mayo,
Inspector de Compañías de Inválidos. El empleo era poco importante y de nueva
creación, todavía no se había implantado, no tenía prestigio en el ejército, ni mando
de fuerza, solo le permitía ejercer su carrera militar, en una labor administrativa. Es
cierto que para tal función según dice el documento de creación, que después
insertaremos, “deberían reunir las circunstancias de inteligencia, exactitud y amor
conocido a los Sagrados e imprescriptibles derechos de la Soberanía”. En este
puesto, es fácil que pensara, iba a terminar su carrera militar, como uno más de los
inválidos que tenía que vigilar. Él, mismo, se encontraba con la salud quebrantada, a
causa de los padecimientos sufridos, en casi nueve años continuados de campaña en
el trópico, soportando los rigores de ese clima y las enfermedades propias de la
tierra, como calenturas y disenterías –que tanto nombra en los oficios-; tuvo que
soportar la falta de atenciones y medicinas; hacer frente a pesadas y largas marchas
en extensos territorios; soportar con sus soldados, toda clase de carencias,
privaciones y hambres; las heridas recibidas en campaña eran numerosas. Es de
suponer que pensara, que en ese empleo había llegado al techo de su carrera, es
posible que ningún Inspector de Inválidos alcanzara el generalato.
783
784
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
336
A Manuel Lorenzo le acompañaba la suerte, y en la función referida, fue destinado
a la plaza de Pamplona. Todo el Reino de Navarra, durante la llamada década
ominosa hasta la muerte del Rey, por tener frontera con Francia, fue objeto de la
continua presión de Mina y los liberales desde esa nación. En la plaza de Pamplona
se reorganizaban y disciplinaban unidades militares, y brindaron la oportunidad a
Lorenzo de desplegar su capacidad y entrega como organizador de regimientos,
sacándole de su labor de Inspector de Inválidos. La guerra carlista que siguió a
continuación de la muerte del Rey, le puso en camino de ocupar los altos puestos del
generalato. Pero veamos como se gestó su nuevo empleo
En la España de 1826, la pobreza se abatía sobre muchas capas de la sociedad, y
también sobre aquellos que dependían de la beneficencia del Estado, cuyas arcas
estaban exhaustas de recursos. La situación de las carencias de los inválidos o
mutilados de la guerra de la Independencia, y su indefensión, había llegado a tal
grado de intolerancia, que tres de ellos, decidieron elevar una protesta de su situación
al ministerio de la Guerra, para que fueran oídos por el Rey. Fernando VII, intervino
a favor de aquellos beneméritos españoles, que se habían sacrificado por devolverlo
al trono y vivian olvidados en medio de la agitación política del momento.
El Rey, trató de solucionar de raíz aquella situación a escala nacional, creando,
después de escuchar a las autoridades militares de Galicia de quien dependían, el
órgano que velara por ellos. El origen de la creación del nuevo servicio, se debía a la
carta remitida al ministerio de la Guerra por Juan Ballovera, Diego Iglesias y José
Pérez, individuos del Cuerpo de Inválidos inhábiles de la ciudad de Lugo en que
hacían presente el estado lamentable en que se encontraban por la escasez de pagas y
falta de vestuario que no habían recibido hacía mucho tiempo. El Rey se interesó por
los viejos soldados que le devolvieron al trono, y después de haber oído al capitán
general de Galicia y al inspector general de infantería, y conformándose con el
dictamen de de ambos, resolvió establecer una escrupulosa revista de Inspección a
todos los Cuerpos y Compañías de Inválidos hábiles e inhábiles de la Península.
Cada provincia tendría un jefe que debería reunir las circunstancias de inteligencia,
exactitud y amor a los sagrados e imprescriptibles derechos de la Soberanía785.
D. Manuel Llauder, firmó un oficio el 17 de mayo de 1826, en el que comunicaba
la Soberana resolución al virrey de Navarra. En otro oficio del 5 de junio de 1826 le
785
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
337
comunicaba el nombramiento del coronel D. Manuel Lorenzo como inspector en
comisión, para pasar la revista a las Compañías de Inválidos de Pamplona y
Fuenterrabía. Como el coronel Lorenzo se encontraba residente en Valladolid, le
ruega que una vez reciba otros documentos que le dirigirá, lo ponga en posesión de
sus funciones en el momento que se presente en Pamplona786.
Una vez asentado en Pamplona, Lorenzo, se propuso arreglar las cuestiones
familiares, y a tal efecto, solicitó la aprobación de su matrimonio, que había
contraido en la ciudad de Coro (Venezuela) con licencia concedida por el general
jefe del Ejército de Costa Firme el año 1822. El Consejo de la Guerra en la Sala
segunda de Gobierno, el 6 de septiembre de 1827, acordó, que era del parecer de que
S. M. aprobara a “Don Manuel Lorenzo, Coronel de infantería procedente del
Ejército de Ultramar, la licencia que para casarse con Ana de Arcaya le concedió el
General Gefe del Ejército de Costa Firme Francisco Tomás Morales en el año de
1822, declarando a su esposa la opción a los beneficios del Monte Pio Militar”.
Poco después de llegar a Pamplona y resolver satisfactoriamente el problema de los
inválidos en esa plaza y la de Fuenrerrabía, el 31 de agosto, se le confirió la comisión
por Real orden, de redactar las hojas de servicio de los jefes y oficiales procedentes
de Ultramar y de las filas realistas residentes en Navarra.
Como desempeñara sus cometidos, de inspección de inválidos y redacción de las
hojas de servicios de jefes y oficiales, con eficacia, a satisfacción del capitán general
de Navarra, falto en ese distrito de jefes experimentados, propuso a Lorenzo para el
mando de un regimiento. El 19 de abril 1828, fue nombrado coronel del Regimiento
de Infantería de Almansa 9º de Línea, “y encargado de la redacción de hojas de los
oficiales existentes en la Provincia”787. Al regimiento de Almansa, se le cambió poco
después la denominación por el de Córdoba 9º de Línea.
Con el regimiento de Córdoba 9º de Línea, Lorenzo reforzó durante los años 1829,
1830 la capitanía general de Baleares, donde nació su hijo Eliseo el 7 de febrero de
1830788. En los años 1831 y 1832 permaneció de guarnición en Cataluña, volviendo a
786
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
788
AGMS. Sección primera, legajo 1.872.
787
338
Navarra, tras su paso por Zaragoza por un breve espacio de tiempo. No consta en su
expediente, ninguna anotación de mérito durante este periodo789.
Manuel Lorenzo, llevaba más de ocho años de coronel, la más larga permanencia
de su carrera en un grado, cuando por Real orden de 30 de octubre de 1830, es
ascendido a brigadier; acababa de cumplir el día anterior 45 años, edad muy elevada
para esa época. En su Manifiesto a la 1ación española, alega los motivos por los que
fue postergado: “No adulé un poder contrario a mis convicciones: por consiguiente,
no tuve parte en las dispensaciones de gracias, y mi carrera quedó estacionaria
durante la fatal década, que ensangrentó y llenó de luto a la patria”790. Era liberal,
pero no se significó como tal, ni frecuento la amistad de otros liberales, de lo
contrario hubiera sido perseguido y perdido su carrera. Desde su llegada a Pamplona,
dice que “el mando y la disciplina de mi regimiento (el Córdoba) fueron mi única
ocupación”791 , luego, no se ocupó de la política harto peligrosa para quien disentía
del absolutismo.
El 30 de octubre es ascendido a brigadier Manuel Lorenzo coronel del regimiento
de infantería Córdoba 9º de Línea, sin más sueldo que el que disfrutaba en esa fecha.
El ascenso a brigadier de Manuel Lorenzo se produce, en un momento de
sustitución y cese de muchos mandos por causa de su filiación política liberal, y
también empezaba la caza de los ultrarrealistas, decididamente partidarios de Carlos.
La Real orden dice la causa del ascenso: “Por cuanto con motivo del feliz
alumbramiento de la Reina mi muy cara y amada Esposa…”792.
Los militares que ocupaban puestos de responsabilidad, eran estudiados
profundamente y no solían fallar en sus elecciones; lo cual hacemos resaltar aquí,
porque próximamente cuando Lorenzo derrote en el campo de batalla a los primeros
rebeldes carlistas, los autores de esa época le acusan de no tener una clara filiación
liberal, quien había de distinguirse más tarde entre los más exaltados durante su
estancia de gobernador de Santiago de Cuba, y, también, durante la regencia de
Espartero.
789
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
LORENZO. Manuel: Manifiesto del General Lorenzo a la 1ación Española. Pág. 3. Cádiz. 1837.
791
LORENZO: Manifiesto… Pág. 3.
792
AGMS. Sección primera, legajo 1.874.
790
339
Durante su periodo itinerante con el regimiento de Córdoba por las guarniciones de
las islas Baleares y Cataluña, pensó en dejar la plaza de Pamplona, y solicitó destino
en la de Alicante, si quedaba vacante un puesto para los de su clase, y en su defecto,
el de cabo subalterno de la isla de Puerto Rico. El destino en Alicante, lo solicitaba,
pensando en el beneficio del clima para la reposición de su delicada salud. Acudía a
descansar a esta plaza y desde ella, al menos en una ocasión, pidió licencia para
tomar las aguas y baños muy recomendados en la medicina de esa época793. El
destino de Puerto Rico, le llevaría otra vez al trópico, y satisfaría con ello a su mujer
oriunda de Venezuela. Pero sobre todo le movían intereses económicos; a la citada
Isla había emigrado su madre política, y desde ella, con sus apoderados, gobernaba
los cuantiosos caudales trasladados a Londres794.
De haberle concedido su petición de traslado, no hubiera pasado a la historia como
un militar célebre.
En el verano de 1832, solicita le concedan cuartel para dedicarlo a reponer su
salud, con la condición de que una vez repuesto volvería a ocupar su puesto en el
regimiento de Córdoba. El día 10 de agosto, S. M. le concede cuartel, en
consideración a su mal estado de salud, pudiendo ser reemplazado una vez que se
restableciera. Permaneció en situación de cuartel hasta el mes de marzo. El día 2 de
marzo de 1833, dice hallarse totalmente restablecido, y el 9, el general Quesada le
comunica al ministro de la guerra, “que estando ya restablecido el brigadier Lorenzo
como coronel, y porque habiéndolo ya sido no hace falta una Real orden, solo
elevarla a conocimiento de S. M. por ver si es de su Real aprobación”. El brigadier
Lorenzo volvió a tomar el mando de su regimiento de Córdoba el día 10 de marzo. El
28 de marzo, el general Quesada, Inspector General de Infantería comunicaba al
virrey y capitán general de Navarra de Real orden, que “el Brigadier Manuel Lorenzo
de cuartel en Navarra sea reemplazado (sic) en el mando del Regimiento; respecto a
que se halla ya restablecido de su salud quebrantada por cuya causa se le separó de
dicho cuerpo en 10 de agosto de 1832”795.
793
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. De una instancia a la Reina Gobernadora de 30 d mayo de
1838.
795
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Órdenes e instrucciones de los días 2, 9, 10 y 27 de marzo de
1833.
794
340
Durante el periodo de recuperación, Lorenzo no fue retribuido con sus
emolumentos, y elevó una instancia para que le fuera pagado el sueldo de coronel
con mando, como en servicio activo, por el “periodo que estuvo de cuartel por
enfermedad al borde de la muerte…”; recibir los sueldos, eran necesarios para el
total restablecimiento de su salud. Le declaran el sueldo de cuartel de 15.000 reales.
El 15 de febrero de 1833, el Rey, ordenó mediante una Real orden, se le hicieran
efectivos sus sueldos desde el 10 de agosto anterior, ya que entonces “no se designó
el sueldo que debía disfrutar”796. La reclamación de sueldos, y en su integridad, fue
una constante lucha a lo largo de su carrera militar, y sabemos por su testamentaría,
que a su muerte en 1847 y a la de su esposa diez años después, todavía le adeudaban
sueldos de su época de Venezuela y Cuba.
La vigilancia a que estaba sometida la sociedad española por el régimen
absolutista, en la década de 1823 a 1833 era tan grande y eficaz, que resulta ahora
inimaginable. Para los desplazamientos entre ciudades se necesitaban autorizaciones;
las peticiones de los solicitantes eran sometidos a riguroso examen, y debían
justificarse las causas de las visitas y los negocios que se iban a realizar. Por
principio, todas las personas de crédito y formación universitaria resultaban
sospechosas, y en especial los militares de alta graduación. José Zorrilla, el eximio
poeta hijo de un magistrado y superintendente de policía de Madrid, relata de
primera mano:
“Estaba absolutamente prohibido a todos los españoles de las provincias
venir a Madrid sin una razón justificada…… entonces nadie, ni clérigos ni
seglares, ni militar ni extranjero, podían venir a la Corte sin explicar al
superintendente de policía el objeto de su venida y el tiempo en que proponía
conseguirlo; y todo el mundo tenía miedo al superintendente porque este lo
tenía de todo el mundo en nombre del rey D. Fernando VII; y he aquí el modo
de ser de la sociedad madrileña de aquellos años de 27, 28, 29, en que fue
superintendente mi padre. Se vivía el miedo: la revolución se desperdigaba
medrosa en la emigración y mi padre vivía avizor sobre la emigración, para que
el rey viviera medroso en palacio en medio de los espías de mi padre y de los
de la invisible, pero lejana, pero inevitable revolución……..-Nadie se librabaLa riqueza y el título tenían, sin embargo, riesgos que hoy no tienen, y era la
curiosidad del rey y de su superintendente de policía, a quien alguna que otra
vez se le antojaba conocer la legitimidad de la provinencia de las riquezas o de
los títulos.”797.
796
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Instancia de 19 de octubre de1832. Instrucción de S. M. de 15II-1833.
797
ZORRILLA, José: Recuerdos del Tiempo Viejo. Págs. 365, 371 y 383. Editorial Porrúa. Primera
Edición México 1998.
341
En el mes de diciembre de 1832, ya muy tarde en el tiempo para justificar las
necesidades que le impulsaron a pedir licencia, solicitó el brigadier Lorenzo, permiso
para trasladarse a Madrid, y elevó una instancia al Rey pidiendo nueva licencia para
ir a la Corte durante tres meses (Pamplona el 23 de diciembre de 1832)798 al día
siguientes estaba ante el virrey de Navarra Antonio Solá y obtuvo su informe
favorable. El Rey no concedió el permiso. El día 22 de enero de 1833, del ministerio
comunicaron, al 2º Cabo Comandante General de Navarra, que S. M., el Rey, no
había tenido a bien acceder a la instancia promovida por el brigadier Manuel
Lorenzo799.
Se desconoce la clase de sospechas que pesaran sobre el brigadier Lorenzo, en
aquel clima de sublevaciones, golpes y traiciones de la época, donde a la revolución
de los liberales, se sumaban ahora, las defecciones de los que se pasaban a las filas
de Carlos. Sin duda se sospecharía ya sobre su filiación liberal, pues la policía no
negaba sistemáticamente las peticiones. Dice Zorrilla en la obra citada, sobre
actuaciones de su padre que: “el superintendente visó 72.000 pasaportes por esta
poderosa e irrecusable razón, escrita en ellos a favor de sus pasaportes: Pasa a
Madrid a ver La pata de la cabra”800. Se trataba de una obra intachable para la
censura eclesiástica, muy comprensible para el vulgo popular, que hizo las delicias, y
distrajo de la política al público de Madrid durante algunos meses.
2. El problema sucesorio y su repercusión política.
Antes de proceder a historiar la guerra carlista, en la que destacó de forma singular
desde su comienzo el general Lorenzo, se plantea explicar la compleja situación de la
sociedad española dividida en grupos y partidos políticos antagónicos, nacidos de la
Constitución de 1812, eje de la acción política del primer tercio del siglo XIX y el
entramado político que rigió los últimos años del reinado de Fernando VII, que con
el problema sucesorio arrastró a la nación a la muerte del Rey, a una guerra civil.
798
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Instancia al Rey.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. Oficio al 2º Cabo de Navarra.
800
ZORRILLA: Recuerdos… Pág., 365.
799
342
Este periodo abarca de 1820 a 1833 e incluye el Trienio Constitucional y la
llamada por los liberales “Década ominosa” a partir de 1823. Si en estos últimos diez
años de poder absoluto, hubo atisbos de progreso en las artes y en la industria, en
política, el Rey se negó a cualquier modificación que mermara su autoridad,
transformándose el sistema, de real en “fernandino”, como le aconsejara en una carta
escrita por Mariano Carnerero a Fernando VII en 1826. El problema de España es la
tranquilidad interior de la que depende la opinión de los extranjeros. Es preciso que
España sea una sociedad fernandina y no una sociedad realista. El monarca debe
explicar su política, los ministros realizarla y a obedecerla todos sus vasallos. La
salvación de España se reduce a una fórmula simple, “voluntad del rey sobre todo y
sumisión ciega a ella de todas las clases del Estado”801.
En torno a la defensa y oposición a la Constitución nacieron los partidos políticos
que evolucionaron según las oportunidades, en defensa de las opciones políticas que
representaban, primero, el absolutismo de Fernando VII y el liberalismo y después,
los derechos sucesorios de Don Carlos e Isabel II.
Evaristo San Miguel, político y militar, personaje clave en el Trienio Liberal y
hasta la primera parte del reinado de Isabel II, nos habla del nacimiento, formación y
posición de los partidos políticos, en su manuscrito De la guerra civil de España que
escribió durante la guerra carlista.
La exposición no puede ser más triste y perturbadora. “He aquí en la nación dos
bandos enemigos divididos en principios, en doctrinas, en intereses, en cosas y en
personas que se disputan la dominación no solo con las armas, sino por cuantos
medios sugería el encono, el furor, el espíritu de conservación y sobre todo el amor
propio tan vitalmente interesado en obtener un triunfo”. Cada bando declaraba la
guerra encarnizada al otro, al traidor e insurgente. La nación se dividió en dos bandos
llamados liberales y serviles, las dos banderas que llevan veintiséis años –escribe en
la guerra carlista- y dan a entender que sus intereses son incompatibles. El partido
liberal es el reformador de abusos, progreso intelectual, libertad civil, adelanto de la
civilización en todas sus ramas. Los del partido contrario son el símbolo de la
resistencia a innovaciones peligrosas, a tiempos de más religión y más virtudes, de
sumisión ciega al poder como órgano de la decisión divina, de odio a la libertad. Los
801
SUAREZ VERDAGUER, Federico: Conservadores, innovadores y renovadores en las postrimerías
del antiguo Régimen. Pág. 59. Pamplona. 1955.
343
partidarios del liberalismo son los abogados del derecho de la humanidad, de la
equidad y la justicia, de la igualdad civil, etc. El servilismo habló siempre en nombre
de la religión, del orden y la tranquilidad802.
Ya instalados en el periodo constitucional 1820-1823 vemos como en los gobiernos
liberales, surgen las pugnas entre moderados y exaltados, después llamados
progresistas, que consideran pequeña la representación popular; se viven momentos
de crisis por estas causas. En esta situación aparecen las iniciativas absolutistas, de
manos de los realistas: la Regencia de Urgel en 1821803, y la Guardia real se subleva
el 7 de julio de 1822, y acaba con los gobiernos moderados804. La Regencia fue
expulsada de Urgel por el general Mina que arraso Castellfullit. La dureza de esta
acción, queda reflejada en el bando de Mina: “donde fue Castellfullit”805.
Con la intervención francesa del duque de Angulema al frente de los “Cien mil
hijos de San Luis”, y la reposición de Fernando VII en el poder absoluto, el exilio de
los liberales no se hizo esperar si querían salvar sus vidas; las llamadas
purificaciones causaban la ruina de familias enteras806. Un autor que militó en el
partido absolutista José Mariano Riera y Comas, en su obra Misterios de las
Sociedades Secretas, nos retrata magistralmente esos momentos. Caida la
Constitución se instaló una policía secreta tan fría y vigilante como la de los masones
y comuneros, que sujetó con mil trabas a los liberales. Bastaba que un hombre dijera
que había sido liberal o miliciano nacional, para que se le considerara indigno de ser
ciudadano y hasta de poseer los derechos del hombre. En un pasaporte repleto de
signos y jeroglíficos se le señalaba: sospechoso807.
Pronto empezaron los liberales a luchar contra el absolutismo y encontraron ahora
una ayuda en Francia, con el estallido de la revolución de julio de 1830 en Paris, que
802
SAN MIGUEL, Evaristo: De la guerra civil de España. MSS. 9831. Págs. 12, 13 y 14. S/ F. Biblioteca
Nacional.
803
La seguían muchos generales como Espinosa, Barón de Eroles, Quesada, O`Donnell, etc., y los
guerrilleros Merino, Cuevillas, Capapé, el Trapense…
804
ARTOLA: La Burguesía… Pág. 53.
805
ESPOZ Y MINA, Francisco: Memorias del General Don Francisco Espoz y Mina. Vol. II pág. 6.
Madrid. 1961; ARTOLA: La Burguesía… Pág. 53.
806
PIRALA. Historia de la Guerra Civil y de los partidos políticos liberal y carlista. Págs. 31 a 37.
Madrid 1984; ESPOZ Y MINA: Memorias… Pág. 127.
807
RIVERA COMÁS, José: Misterio de las Sociedades Secretas. En VILLAR Y MACIAS: Historia
de…. Págs. 63 y 64. Libro IX.
344
echó del trono a Carlos X y llevó al poder al “rey burgués” Luis Felipe de Orleáns,
quien protegió a los emigrados españoles para una invasión de España a la que se
unieron los emigrados en Inglaterra. Federico de Prusia mandó un informe a
Fernando VII, por medio de Luis Fernández de Córdova, ministro plenipotenciario
en Berlín, en el que le avisaba de que Luis Felipe protegía la invasión808. En Bayona
formaron un Directorio Provisional para el levantamiento de España contra la tiranía,
constituido por Mendizábal, Calatrava, Istúriz, Vadillo y Sancho, quienes nombraron
a Mina general en jefe de las operaciones que iban a comenzar809.
Partió Mina de Bayona el 18 de octubre y el 20 estaba en Vera desde donde emitió
su proclama explicando los fundamentos de aquellas jornadas, que solo buscaban
como objetivo la libertad y el orden. Las propuestas fueron rechazadas por sus
paisanos los navarros: no se le unió nadie. Deambuló por Vera, Lesaca, Herrería de
Hernán y Goizarin; después de correr graves riesgos de ser capturado pasó otra vez a
Francia. Valdés que entró en Navarra fracasó en Urdax y Joaquín de Pablo
“Chapalangarra”, fue muerto en Valcarlos por Eraso. Nada consiguió Gurrea en Jaca,
y Mateo y Baijes en Cataluña810.
Detrás del general Mina estaba la Junta provisional instalada en Bayona. De la
Junta dependían un buen número de generales y jefes como Valdés, Sancho, Méndez
Vigo, Plasencia, López Baños, Espinosa, Evaristo San Miguel, Milans, Roselló,
O`Donnell, Jáuregui el “Pastor”, Iriarte y muchos otros. Muchos de estos generales,
prestarían después, grandes servicios a la causa nacional en el bando isabelino, pero
en esta intentona de 1830, cosecharon el mayor fracaso811.
EL gobierno al conocer el proyecto de los emigrados, los esperó con un gran
número de fuerzas y partidas realistas; también tenía en frente, como su enemiga, la
población que trataban de conquistar o reducir. El gobierno para cortar ayudas y
808
FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA, Fernando: Mis memorias íntimas. Pág. 117. Madrid. 2008; VOLTES,
Pedro: Fernando VII. Vida y reinado. Pág. 249. Barcelona. 1985.
809
VOLTES, Pedro: Fernando VII… Págs. 250 y 251.
810
PIRALA: Historia de la Guerra… Págs. 130 a 136.
811
MINA: Memorias… Págs. 141 y siguientes.
345
contactos expidió el 1º de octubre el famoso decreto que condenaba a muerte hasta
por tener correspondencia con los emigrados812.
Cuando el virrey de Navarra organizó la defensa del territorio, el brigadier Lorenzo
se encontraba con su regimiento de Córdoba 9º de línea, de guarnición en las Islas
Baleares. Se especula sobre la posición que hubiera adoptado de tener que luchar
contra sus camaradas de ideología; no dudamos que hubiera luchado en contra y
hubiera obedecido las órdenes del virrey.
El problema sucesorio de Fernando VII, complicó la política española, y aceleró de
alguna forma la delimitación perfecta de los dos bandos, uno a favor del pretendiente
Don Carlos y el otro a favor de Isabel II.
Fernando VII enviudó el 17 de mayo de 1829 de su tercera esposa, y contrajo
nuevo matrimonio, por cuarta vez, con su sobrina carnal Maria Cristina de Borbón,
infanta de Nápoles, el 11 de diciembre de 1829813.
Temeroso de que no fuera varón el hijo que esperaba quiso prevenirse y se propuso
derogar la ley Sálica, que excluía a las hembras en la sucesión de la corona, según la
ley sucesoria de Felipe V, de 10 de mayo de 1713. El 29 de marzo de 1830 promulgó
el Rey la Pragmática Sanción de las Cortes de 1789, que derogaba la Ley Sálica, y
restablecía la ley de Partidas.
La Pragmática Sanción era el documento por el cual, los procuradores en Cortes de
1789, pidieron al Rey, la modificación de la Ley de Sucesión promulgada por Felipe
V en 1713814.
La propuesta la hizo Campomanes, Presidente del Real Consejo de Castilla y de las
Cortes. El día 30 de diciembre de 1789 en una sesión que tuvo lugar en el palacio del
Buen Retiro, los procuradores aprobaron la anulación de la ley sucesoria de 1713 y
restablecieron la de las Partidas, comprometiéndose por juramento a no divulgar el
acto, “por convenir así al mejor servicio del rey y del reino”815. Fernando VII
promulgó la Pragmática Sanción de 1879 que derogaba la ley Sálica. La Pragmática
Sanción no fue promulgada por Carlos IV, ni por Fernando VII en 1830, por lo que
llevaba vicio de nulidad para los carlistas816. Entendía Don Carlos que la citada Ley
era amañada y maliciosa, y ni su padre ni las Cortes podían privarle de la Corona,
812
PIRALA: Historia de la Guerra… Págs. 127 a 139.
VILLAR Y MACIAS: Historia de… Pág. 64.
814
SUAREZ BERDAGUER, Federico: Los sucesos de La Granja. Págs. 11 y 62. CSIC. Madrid. 1953.
815
BURGO, Jaime del: Antecedentes de la 1ª guerra carlista. Pág. 10. Pamplona 1982.
816
OYARZUN, Román: Historia del Carlismo. Págs. 15 a17. Alianza Editorial. Madrid. 1969.
813
346
pues cuando él nació regía la Ley Sálica y por consecuencia había una preeminencia
sucesoria en el hermano varón del Rey, sobre la de su hija817.
A partir del verano de 1832, el Rey se encontró en peligro de muerte. Ante este
hecho, que parecía irreversible, el infante Don Carlos declaró no aceptar la sucesión
de la princesa Isabel y los ministros unos sostenían a Don Carlos y otros a Doña
Isabel; la mayoría de los cortesanos mostraron sus reservas sobre la sucesión
femenina818.
Ante el temor de una guerra civil, en medio de la enfermedad, Fernando VII mandó
derogar la Pragmática, después de oír los consejos de sus más íntimos colaboradores;
como preguntara sobre el asunto al ministro de Estado Alcudia, y dijo no saber de
leyes, mandó llamar a Calomarde, firmando un codicilo el 18 de septiembre de 1832.
En ese momento todos creían en el inevitable triunfo de Don Carlos819. Firmada la
revocación y leída por Calomarde en consejo de ministros, no se publicó. Todo
cambió cuando el 22 de septiembre se presentó en La Granja, la infanta Luisa
Carlota, hermana de Cristina, que con maniobras harto confusas, condujeron a la
restauración definitiva de la Pragmática, y a la modificación total del gabinete.
Artola, en su obra La España de Fernando VII, pone en duda: “La imagen de la
infanta corriendo desolada desde Andalucía a La Granja, para abofetear a
Carlomarde, no encaja en las posibilidades materiales de los transportes de la época”.
Fernando VII, después de mejorar a partir del día 21 de septiembre, volvió sobre los
derechos preferentes de su hija a la sucesión. Consecuencia de los episodios que se
sucedieron en el regio alcázar se exacerbaron todas las pasiones, que condujeron a la
guerra carlista820.
Pasada la enfermedad el Rey dio un cambio radical en la política sucesoria. El 1º
de octubre de 1832 cambió el gabinete que venía rigiendo desde el 24 de octubre de
1825, y que últimamente presidía el conde de Alcudia, por otro bajo la presidencia
del conservador Cea Bermudez. Para el historiador Alfonso Bullón de Mendoza, el
conde de Alcudia, como ministro de Estado, favoreció los derechos de Don Carlos, y
denunció la política peligrosa e innovadora de alguno de los ministros del Gobierno
817
VOLTES: Fernando VII… Pág. 248.
OYARZUN: Historia del… Pág. 19; ARTOLA. La Burguesía… Pág. 55.
819
ARTOLA: La Burguesía… Pág. 55. La España de Fernando VII. Pág. 741. Madrid 2008- Pirala.
Historia de la Guerra… Págs. 145 a 148.
820
ARTOLA: La España… Págs.140 a 145; PIRALA. Historia de la Guerra… Págs. 145 y 146.
818
347
en el verano de 1832, cuando a causa de los manejos del mes de julio, enfermó en
agosto el rey821.
Con Cea Bermudez integraban el gabinete: José Cafranga, Gracia y Justicia;
Victoriano de Encima y Piedra, Hacienda; Juan Antonio Monet Barrio, Guerra;
Ángel Laborde y Navarro, Marina. De este gabinete opina Bullón de Mendoza, que
Zea, Cafranga y Monet, eran defensores de la monarquía absoluta, y que Encima y
Ulloa, eran liberales moderados, pero tenían todos un rasgo común, la defensa de la
princesa Isabel como heredera del trono y su oposición a Don Carlos822. El 14 de
diciembre sustituyo a Cafranga y Monet, por Francisco Fernández del Pino y José de
la Cruz823. El gabinete procedió al desmantelamiento de las instituciones que se
habían creado para combatir la revolución, que ahora se manifestaban a favor de Don
Carlos, defensor del Antiguo Régimen. Los voluntarios realistas mandados por
caracterizados absolutistas, duplicaban al ejército, y se habían convertido en un
peligro para la princesa Isabel824.
Historiadores cercanos al carlismo creen que, de haber estado en España Zea
Bermudez al frente del Gobierno, no hubiera aprobado las medidas que llevaron a
cabo los ministros más liberales825. A su nombramiento se encontraba fuera de
España.
Por la conducta que Maria Cristina había tenido durante la enfermedad, el Rey
pidió que ayudara y asistiera al despacho de los negocios para su completa
instrucción. Fue así como se empezó a formar un partido favorable a la infanta con
los elementos moderados de los realistas, más como fueran pocos, atrajeron a su
causa a los liberales, que estaban excluidos del juego político desde 1823826. Cristina
fue para los liberales un ídolo, y el partido formado el Cristino-Liberal.
El 6 de octubre de 1832 asumió Maria Cristina las funciones de regente del reino,
mientras durase la enfermedad de su marido. Inició los cambios en los mandos
militares, sustituyendo a los tibios o realistas. El general marqués de Zambrano pasó
del ministerio de la Guerra al de capitan general de Castilla la Nueva en sustitución
821
BULLÓN DE MENDOZA, Alfonso.: La primera guerra carlista. Págs. 1 y 2. Madrid. 1991.
BULLÓN DE MENDOZA: La primera… Pág. 3.
823
URQUIJO GOITIA. J. R: Gobiernos… Pág. 35; VOLTES. Fernando VII… Pág. 256.
824
ARTOLA: La Burguesía… Págs. 55 y 56.
825
BULLON DE MENDOZA: La primera… Pág. 3.
826
ARTOLA: La Burguesía… Pág. 56.
822
348
de Liñan considerado afecto a Don Carlos. Los mandos territoriales se entregaron el
de Extremadura al general Sarsfield; el de Galicia al general Morillo; el de Aragón al
marqués de las Amarillas; Granada al conde de Ezpeleta de Beire; y el de Castilla la
Vieja al duque de Castroterreño, a los que se concedieron grandes cruces y títulos del
reino. Manuel Llauder pasó de Navarra a Cataluña. El general Quesada, converso al
liberalismo y ahora partidario de Isabel II, era el Inspector general de Infantería. Se
sustituyeron los comandantes generales de dos plazas importantes: Cartagena y
Ciudad Rodrigo que lo eran a la sazón Santos Ladrón y Romagosa respectivamente.
También se sustituyó al superintendente de policía de Madrid, Marcelino de la Torre
por José Martínez de San Martín827.
Cree Bullón de Mendoza que los capitanes generales fueron los instrumentos, las
piezas maestras más eficaces para la eliminación del carlismo en sus demarcaciones
al tener bajo sus atribuciones militares, las condiciones de presidentes de las
audiencias y subdelegados de policía, así rápidamente pudieron hacer la remoción de
todos los jefes y oficiales que no fueran incondicionales a Cristina e Isabel. En esta
labor se distinguió Morillo desarmando a los voluntarios de Galicia. Llauder, pidió
atribuciones más represoras contra los partidarios del Pretendiente. Llauder
manifiesta en sus Memoria documentadas que ya como Inspector de la Infantería,
nombrado en 1825, hizo recaer los mandos de regimiento en la medida de lo posible
en oficiales del Trienio y que la infantería que formó, de esa época, era la que
combaría en 1833828.
Maria Cristina, inmediatamente de ocupar la regencia, concedió una amnistía,
indultó a los presos, abrió las universidades literarias y se restituyeron a la vida
nacional ilustres ciudadanos, lo que dio mucha popularidad a la reina. Estas medidas
se debieron al ministro de gracia y justicia José Cafranga829. La amnistía decía,
“exceptuando este rasgo benéfico bien a pesar mió a los que tuvieran la desgracia de
votar la destitución del rey en Sevilla, y a los que han acaudillado fuerzas armadas
contra su soberanía”830.
Dice Javier de Burgos, en Anales del reinado de Isabel II: “La amnistía concedida
por la reina en octubre de 1832 a favor de los liberales perseguidos o expatriados de
1823, había hecho pensar a muchos, que la intención de los hombres que entonces
827
PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 149; ARTOLA. La Burguesía… Pág. 56.
BULLON DE MENDOZA: La primera… Págs. 18 a 22 y 27.
829
VILLAR Y MACIAS: Historia de… Pág. 127. Libro IX.
830
PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 149. Tomo I.
828
349
aconsejaban, era restablecer la Constitución de Cádiz, o enteramente, o con algunas
modificaciones. Cuando Fernando VII volvió a incorporarse a los negocios, se
apresuró con su ministro Zea a desvanecer aquellas creencias…”831. Para otros
historiadores, como Bullón de Mendoza, “la amnistía era más que un perdón
generoso a los inmigrados, era un reconocimiento de la incapacidad de hacer frente
al carlismo, sin el apoyo de los liberales”832. Los moderados, en opinión de Donoso
se molestaron, porque abrieron las puertas de España a las revoluciones. A partir de
este momento, todo aquel que detestaba el liberalismo, se agrupó decididamente bajo
las banderas de Don Carlos833.
Para Suárez Verdaguer, Sucesos de la Granja, citado por Bullón, la creación del
ministerio de Fomento, fue “el más eficaz instrumento contra el carlismo, y al mismo
tiempo el golpe de Gracia al Antiguo Régimen”834; esto dio lugar, al rumor en los
moderados, de que la Reina Gobernadora se había entregado a los liberales. Javier de
Burgos, en atención a sus conocimientos en materias económicas, pasó de consejero
honorario de Hacienda, a ministro de Fomento, el 21 de octubre de 1833835.
El 10 de octubre de 1830 nació Isabel II: “En la tarde de hoy, a las cuatro de la
tarde, la reina mi augusta esposa ha dado a luz con toda felicidad una robusta infanta.
El cielo ha bendecido nuestra venturosa unión y colmado los ardientes deseos de
todos mis vasallos que suspiran por la sucesión directa de la corona...”836. Estaba
redactada bajo el pensamiento de la Pragmática.
A partir del nacimiento de Isabel II, el rey encargó al ministro de Estado, conde de
Alcudia, para que pidiera a Don Carlos el reconocimiento de la infanta Isabel, a lo
que se negó por creer que tenía derechos legítimos a la corona de España. Se le
propuso que compartiera la regencia con Maria Cristina en caso de la muerte del
Rey, pero se negó: “Yo no deseo ser rey; por el contrario desearía desembarazarme
de una carga tan pesada y que reconozco supera mis fuerzas; pero Dios me ha
colocado en esta situación y me asistirá”837. A la pregunta: “Entonces vuestra alteza:
831
BURGOS, Javier de: Anales del reinado de Isabel II. Págs. 150 y 151. Libro 1.
BULLÓN DE MENDOZA: La primera… Pág. 4.
833
BULLÓN DE MENDOZA: La primera… Pág. 4
834
BULLÓN DE MENDOZA: La primera… Págs. 5 y 6.
835
GACETA DE MADRID. Núm. 131. Jueves 24 de octubre de 1833.
836
CAMBRONERO, Carlos: Isabel II. Madrid. 1996.
837
OYARZUN: Historia del Carlismo. Pág. 17; PIRALA. Historia de la Guerra… Pág. 145.
832
350
¿Quiere provocar la guerra civil?”, respondió: “Yo no soy quien quiere la guerra
civil, sois vosotros ya que os obstináis en sostener una causa injusta”838.
Para afianzar a la infanta como heredera, fue jurada como Princesa de Asturias por
unas Cortes, reunidas el 20 de junio en la iglesia de San Jerónimo. El Rey nombró
los representantes de las clases privilegiadas; el Arzobispo de Toledo se negó a
recibir el juramento y salió para Fuencarral.
Para Pirala, la jura “fue un nuevo motivo para perturbación de los ánimos a pesar
de ser una consecuencia natural de la declaración de heredera al trono”839. García de
León y Pizarro refiriéndose a la jura de Isabel princesa de Asturias nos dice en sus
Memorias: “La opinión se ha maleado aun más con las fiestas; la indiferencia es
hostil…..”840. Javier de Burgos: “La fiesta de la jura de Isabel como princesa de
Asturias, se miraron en parte con desden y enojo, y aun con desprecio”841. La causa
eran los muchos intereses comprometidos, si no se elevaba Don Carlos al trono,
único que podía conjurar el peligro. El príncipe estaba robustecido por la caballerosa
honradez que le atribuían, los principios religiosos y absolutistas. En el momento de
la jura Don Carlos se encontraba en Santarem842.
Cambronero describe el acto del juramento: “Los primeros que prestaron pleito
homenaje ante el monarca fueron los infantes D. Francisco de Paula y sus hijos D.
Francisco de Asís, D. Enrique y D. Sebastián Gabriel; luego los prelados, los grandes
de España, que fueron llamados de dos en dos por el rey de armas, y por último los
procuradores en Cortes y los mayordomos de Su Majestad, terminando con los
diputados de Toledo, que, según antigua costumbre, no juraban mientras no eran
llamados por el Rey”843.
Don Carlos, a quien el Rey pidió el juramento, se negó a reconocerla por lo que lo
obligó a expatriarse, protestando de la lesión de sus derechos ante los nobles del país
y las naciones extranjeras. Don Carlos se instaló junto a D. Miguel, rey de Portugal,
cuyos pensamientos y situación eran idénticos844. Sobre la posición de Don Carlos
nos informa Burgos: “La tenacidad y destreza con que había resistido el
cumplimiento de las repetidas órdenes del rey su hermano para trasladarse a Roma,
838
OYARZUN: Historia del… Pág. 18.
PIRALA: Historia de la… Pág. 175. Tomo I.
840
GARCIA DE LEÓN Y PIZARRO: Memorias. Pág. 306. Tomo II.
841
BURGOS: Anales… Pág. 157. Libro 1.
842
BURGOS: Anales… Págs. 157 y 144.
843
CAMBRONERO, Carlos: Isabel II. Págs. 31 y 32. Madrid 1996.
844
VOLTES: Fernando VII… Pág. 257; PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 176; ARTOLA: La
Burguesía… Pág. 58.
839
351
las relaciones que se sabia mantenía en España, la protección que podía darle su
cuñado Don Miguel, poderoso a la sazón aun, todo hacia temer que al fallecimiento
de Fernando VII asomasen por aquel lado grandes peligros”845.
Por medio del ministro en Lisboa, Córdova, le envió un oficio, para que acudiera a
la proclamación como princesa de Asturias a su hija Isabel. Don Carlos le contestó
diciendo: “Tengo unos derechos tan legítimos a la corona, siempre que te sobreviva y
no dejéis varón que no puedo prescindir de ellos; derechos que Dios me ha
dado…”846. A la carta acompañaba una protesta: “Señor: Yo Carlos María Isidro de
Borbón y Borbón, infante de España, hallándome bien convencido de los derechos
que me asisten a la corona de España, siempre que sobreviviendo a Vuestra
Majestad, no deje un hijo varón, digo, que mi conciencia y honor no me permiten
jurar ni reconocer otros derechos, y así lo declaro, señor, a los pies de Vuestra
Majestad. Su más amante hermano y vasallo847.
El Rey murió de repente, a las tres de la tarde del domingo 29 de septiembre de
1833. El presidente del gobierno Cea Bermúdez, llamó a su despacho a las
autoridades de Madrid: Quesada Comandante General de la Infantería Real, Freire,
Martín de San Martín y otros, y los condujo a la cámara mortuoria donde estaba la
Reina y sus hijas. Les preguntó si podía contar con su lealtad y la de la guarnición
para conservar el orden y cumplir lo mandado por el Rey. En el acto afirmaron su
adhesión y dentro de la reacción que se esperaba, el orden de la capital quedaba
garantizado848.
Una hora después de la muerte del Rey –nos dice Burgos- se presentó el marqués
de Miraflores en palacio a indicar a la reina viuda la marcha que en su opinión
debería adoptar. Consternada le dijo Luisa Carlota que su hermana le había confiado
la dirección a Cea. El marqués de Miraflores no se desanimó y volvió al día siguiente
indicándole colocase a personas que profesasen principios opuestos849. También dos
días después el 2 de octubre, ya formado un nuevo Gobierno, se presentó el general
Vicente Genaro Quesada y le habló en los mismos términos. Quesada con la rudeza
militar que le caracterizaba le expuso: “Es imposible afianzar el trono de la reina
sobre otras bases que las establecidas en las antiguas leyes de la monarquía
845
BURGOS: Anales… Pág. 144. Libro 1.
OYARZUN: Historia de… Pág. 21.
847
OYARZUN: Historia del… Pág. 21.
848
PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 188.
849
BURGOS: Anales… Págs. 151 y 152.
846
352
mejoradas con arreglo a los progresos de las luces y a las exigencias de los tiempos,
solo una verdadera representación nacional podrá consolidar derechos que iban a ser
disputados. Intentar que los españoles continuasen sometidos a un orden arbitrario
era abrir la sima en que acaso se hundiría el trono, después de devastar al país con los
horrores de una guerra civil”850. Quesada fue mandado a Andalucía, para
inmediatamente trasladarlo a la capitanía general de Castilla la Vieja. Miraflores
conjuró su procesamiento con una enérgica explicación al Consejo851.
En una gaveta reservada de la papelera del Rey, se encontró un testamento
otorgado en el Real Sitio de Aranjuez el día 12 de junio de 1830, ante Francisco
Tadeo de Calomarde, secretario de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia, y un
competente número de testigos, como Luis Maria Salazar, Luis López Ballesteros, y
otros. Abierto el testamento, entre otras disposiciones se encontraban las siguientes:
10. “Si al tiempo de mi fallecimiento quedaren en la menor edad todos o alguno de
los Hijos que Dios fuere servido darme, quiero que mi muy amada Esposa Doña
MARIA CRISTINA DE BORBÓN sea Tutora y Curadora de todos ello”.
11. “Si el Hijo o Hija que hubiera de sucederme en la Corona no tuviese 18 años
cumplidos al tiempo de mi fallecimiento, nombro a mi muy amada Esposa Doña
MARIA CRISTINA por Regenta y Gobernadora de toda la Monarquía, para que por
sí sola la gobierne y rija, hasta que el expresado mi Hijo o Hija lleguen a la edad de
18 años cumplidos”852.
También nombraba por la cláusula 13 un Consejo de Gobierno formado por Juan
Francisco Marcó y Catalán cardenal de la Santa Iglesia romana, los grandes de
España Marqués de Santa Cruz y duque de Medinaceli, los generales Castaños y
marqués de las Amarillas, los magistrados José Maria Puig y Francisco Caro y como
secretario el conde de Ofalia; además daba una relación de suplentes853.
Tan pronto como murió Fernando VII, publicó Don Carlos desde Abrantes un
manifiesto el 1º de octubre de 1833, en el que repetía que no ambicionaba el trono
“pero la religión, la observancia y cumplimiento de la ley fundamental de sucesión y
la singular obligación de defender los derechos imprescriptibles de mis hijos y todos
850
BURGOS: Anales… Pág. 205.
BURGOS: Anales… Pág. 151 y 152.
852
GACETA DE MADRID. Núm. 121. Jueves 3 de octubre de 1833; PIRALA: Historia de la Guerra…
Pág. 190.
853
BURGOS: Anales… Pág. 147; GACETA DE MADRID. Núm. 121. Jueves 3 de octubre de 1833.
851
353
mis amados sanguíneos me fuerzan a sostener y defender la corona de España, del
violento despojo que de ella me ha causado una sanción tan ilegal como destructora
de la ley que legítimamente y sin alteración debe ser perpetua”854.
Políticos liberales de su época, tan débiles en ese momento, se preguntaron porque
no triunfó Don Carlos a pesar de las simpatías generales que despertaba. Burgos
opina: “Dicen que fue por la confianza ante la unanimidad de las simpatías que
levantaba el infante Pretendiente, ni se creyera tan inmediata, o porque temiera correr
los peligros de una conjura. El caso es que en pocas provincias se habían tomado
precauciones especiales y previas para asegurar el triunfo de Don Carlos”855.
En España fueron secuestrados los bienes de Don Carlos. A Rodil, que mandaba el
ejército de la frontera se le dieron órdenes de mantenerse en Portugal, y que
cooperara en la lucha contra el infante Don Miguel y expulsara de ese reino a Don
Carlos. El pretendiente tuvo que partir para Inglaterra a bordo del “Donegal”.
3. Lorenzo jefe liberal, acciones en el %orte
La muerte del Rey se produce el 29 de septiembre de 1833. Inmediatamente tiene
lugar el levantamiento de los carlistas en diferentes partes de España. Hacia tiempo
que venían preparándose para la llegada de este momento. Pero la mayor parte de los
jefes del levantamiento habían sido separados del mando en el ejército y hasta
procesados por sus ideas y actividades políticas a favor del Pretendiente, como
sucediera con Santos Ladrón, Verástegui, Zumalacárregui, Marín González y otros.
El ejército había sido puesto en manos de militares de filiación liberal, que
admitieron la sucesión femenina, no produciéndose defección en las unidades.
Reconocieron la monarquía de Isabel II, como también lo hicieron las más altas
instituciones administrativas y eclesiásticas. La reunión de las cúpulas militar,
administrativa y eclesiásticas, todo el aparato estatal, en torno de Isabel II, resultó de
una importancia decisiva en el futuro de la contienda, al privar al carlismo del
aparato por el que pudieran reconocerle como beligerante. De hecho los generales y
militares de más alta graduación carlista, fueron los mariscales de campo Santos
Ladrón –que estaba llamado a ser el caudillo de la rebelión-, y Jerónimo Merino –un
militar atípico-, el resto fueron algunos brigadieres, coroneles, tenientes coroneles,
854
855
OYARZUN: Historia del… Págs. 21 y 22.
BURGOS: Anales… Pág. 157.
354
comandantes y otros de menor graduación, de corta trayectoria militar, si
exceptuamos a Merino856.
Casi a la par se produjeron los alzamientos en Castilla, provincias Vascongadas y
Navarra. Hay que hacer constar que el primer pueblo que se levantó en armas a favor
de Don Carlos, fue Talavera de la Reina, con el administrador de correos Manuel
González a la cabeza, el 3 de octubre de 1833, donde reunió dos compañías de
realistas mandadas por sus hijos jóvenes bachilleres, a los que se unieron los oficiales
de caballería capitán Miguel López de Salas, teniente Mariano Ceballos, un exguardia de corps y otros. Después de algunos choques en Calera y Puente del
Arzobispo, fueron reducidos en la dehesa de Guadaperales, y en Villanueva de la
Serena juzgados y fusilados. En La Mancha se levantaron los hermanos Palillos, el
Loncho y otros857.
Los voluntarios de Castilla la Vieja se pusieron en armas inmediatamente, en pocos
días. Merino y Cuevillas -hijo- levantaron y organizaron en la sierra de Burgos entre
11 y 14 batallones. Luego se movieron hacia Sepúlveda, uniéndose a los realistas de
Burgo de Osma y Ayllón. Llamó la atención la prontitud con que aparecieron en el
campo los facciosos, una masa sin instrucción y con muy pocos oficiales. No
obstante el conde Armildez de Toledo, que debía hacerles frente, al encontrarse en
inferioridad numérica de fuerzas y temiendo que entre los proyectos de Merino
estuviese la toma de Burgos, pidió ayuda al gobierno, que le mandó como refuerzo a
Saturnino Abuin, “El Manco”858.
El 2 de octubre miércoles, llegó la noticia de la muerte del Rey a la capital
vizcaína, e inmediatamente dos batallones realistas se hicieron dueños de la ciudad.
Media hora después, los realistas puestos sobre las armas, recorrían las calles dando
voces de viva Don Carlos y mueran los cristinos, liberales y herejes. De los montes
se descolgaron a Bilbao bandas considerables de aldeanos859. Al frente de los
carlistas se pusieron el marqués de Valdéspina, Zabala, Batiz, Bengoechea y La
Torre, quienes prendieron al primer diputado Uhagón y al corregidor Mota, y
proclamaron a Don Carlos el 5 de octubre. De aquí marcharon a los pueblos e
856
ARTOLA: La Burguesía… Pág. 56
GM: Núm. 129. Sábado 19 de octubre de 1833; PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 193-195;
OYARZUN: Historia del… Págs. 23 y 24.
858
PIRALA: Historia de la Guerra… 209 a 211.
859
BACON, Francisco: Seis años en Vizcaya. Págs. 109, 110 y 167. Bilbao 1838.
857
355
hicieron sus proclamaciones en Portugalete, Abando, Begoña, Baracaldo,
Somorrostro, Sopuerta, Balmaseda y otros.
En Álava se levantaron el mismo día Uranga en Salvatierra, en Vitoria Verástegui
y Villarreal, quienes se adueñaron en forma pacífica de la capital proclamando a Don
Carlos. El coronel Villasana, creyó no poder hacer frente a los alzados, con los
trescientos a cuatrocientos hombres que contaba entre soldados y carabineros del
resguardo. Las fuerzas leales, abandonaron Vitoria previamente, mediante el acuerdo
encontrado por el alcalde marqués de Aravaca. Guipúzcoa se levantó el día 8 con
Alzaa y Lardizabal al frente860.
En Navarra y la Rioja casi a la vez, se sublevaron con Santos Ladrón de Guevara,
Iturralde, Sarasa, Eraso, el cura Echevarria y otros. Todos tenían un pasado militar,
pues eran militares de carrera o habían sido guerrilleros en la guerra de la
Independencia861.
En el pueblo de Orduña se sublevó el día 4 de octubre el teniente coronel realista
Ibarrola, pero fue expulsado de este puesto por fuerza de infantería y carabineros
enviados desde de Vitoria, al mando de Jaime Burgués. Las carlistas se hicieron
rápidamente con las ciudades y territorios vascos862.
El más activo e importante de los jefes carlistas que iniciaron los levantamientos,
fue el viejo mariscal de campo Santos Ladrón de Cegama, héroe de la lucha
guerrillera contra Napoleón, que había sido gobernador y comandante general de
Cartagena. Era navarro del pueblo de Lumbier, de distinguida y antigua familia,
estaba llamado a ser el caudillo de los carlistas de Navarra y las Provincias
Vascongadas. Santos Ladrón se había distinguido en la facción, en los años 1822 y
1823, donde logró el grado de general. A la muerte del Rey se encontraba de cuartel
en Valladolid en estricta vigilancia, a donde había sido enviado por la poca confianza
que inspiraba al gobierno de Maria Cristina, sus ideas absolutistas863. El 30 de
septiembre en cuanto le comunicaron la noticia, nadie sabe como pudo enterarse tan
pronto, se fugó en unión de otros amigos para ponerse al frente de sus paisanos
donde destacaban Iturralde, Eraso, Sarasa y el cura Echevarria entre otros mandos.
860
OYARZUN: Historia del… Pág. 25; PIRALA. Historia de la Guerra… Pág. 195. BURGOS. Anales…
Pág. 167.
861
OYARZUN: Historia del… Pág. 25.
862
PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 195.
863
Panorama Español. Crónica contemporánea: Tomo I. Pág. 23. Madrid s/n. 1842-1845.
356
A su paso por Burgos trató de ponerse en contacto con el cura Merino, para
establecer una colaboración, pero no tuvo éxito, le dijo éste, “que solo pensaba en
acabar tranquilamente sus pocos días…. era ya viejo y se hallaba achacoso”864. De
aquí pasó al Santuario de Valvanera, donde el abad le informó de la situación en la
Rioja, marchando con él a Tricio el 3 de octubre, donde inició el levantamiento por
Don Carlos en esa zona. Con Basilio García y Pablo Briones se hizo dueño de
Logroño, y después de proclamar a Don Carlos, nombró comandante de la ciudad a
Basilio García. El nueve de octubre salió de Logroño con 500 hombres más los
realistas que mandaba Basilio García. Con esa importante columna pasó al otro lado
del Ebro, a la merindad de Estella (Navarra), donde se le unieron los voluntarios
realistas -jefes, oficiales y tropa-, así como otros jefes y oficiales en situación de
retiro. En total reunió más de un millar de hombres de los pueblos de Los Arcos,
Viana, Lerin, Tafalla y Lodosa, y con ellos, el comandante Iturralde y el párroco de
los Arcos, que después fue presidente de la Junta865.
La rapidez con que Santos Ladrón engrosó sus fuerzas y su paso a Navarra alarmó
al virrey Antonio Solá, quien puso precio a su cabeza y envió para batirle al brigadier
Lorenzo, con el regimiento de Córdoba 10º de línea, algunos provinciales de
Sigüenza y carabineros de costas y fronteras, en total unos 800 hombres de todas las
armas866. Se avistaron las tropas en los campos de Noveleta cerca de Estella; otros
historiadores citan a Villatuerta, el día 10. Como Santos Ladrón no estaba bien
organizado se retiró hacia Los Arcos sin hacer frente a las tropas de Lorenzo. El
encuentro definitivo tuvo lugar el 11 de octubre de 1833. Santos Ladrón le esperaba
con sus tropas en orden de batalla en el pueblo de Los Arcos, en el que apoyaba su
centro, su izquierda en el río, su derecha en una pequeña colina donde estaba la
ermita del Calvario y en olivares y viñedos inmediatos a la carretera de Pamplona a
Logroño por Estella y Viana.
La columna del brigadier Lorenzo, perfectamente armada y organizada, atacó con
decisión y Lorenzo, al frente de algunas compañías del regimiento de Córdoba y
provisional de Sigüenza, hizo retroceder al centro carlista, que hubo de replegarse
864
PIRALA: Historia de la guerra… Pág. 209.
ZARATIEGUI, J. A: Vida y hechos de Don Tomás de Zumalacárregui. Pág. 23. Madrid 1986;
OYARZUN: Historia del… Pág. 25; HENNINGSEN, C. F: Zumalacárregui. Pág. 51 Segunda edición.
Colección Austral. Buenos Aires-Argentina 1947; PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 202; RISCO,
P. Alberto: Zumalacárregui en campaña. Pág. 23. Madrid 1935.
866
Los autores que redactaron el Panorama Español. Crónica contemporánea, estiman los efectivos de
Lorenzo en la cifra exagerada de 1.500 hombres.
865
357
hacia la ermita del Calvario donde la acción se hizo general867, El brigadier Lorenzo,
empleó a fondo sus reservas y la caballería, poniendo en desorden, fuga y total
derrota a los carlistas. La acción duró cinco horas.
El mariscal de campo Ladrón de Cegama desde el principio de la acción reconoció
la debilidad de sus tropas, mal armadas, con poca disciplina y subordinación. Cuando
abandonaron en su retirada y fuga al jefe navarro, en vez de volver la espalda al
enemigo, se fue casi solo al campo cristino. A Santos Ladrón le mataron el caballo y
le echaron a tierra, le cercaron, e hicieron prisionero junto al teniente Ibáñez y otros;
en total unos treinta868.
En el informe de Lorenzo al virrey Solá, fechado en la noche del 11 de octubre de
1833 en Los Arcos, describe así el final de la batalla: “… habiéndome encontrado
individualmente con el gefe de los rebeldes D. Santos Ladrón, que como yo se
hallaba avanzado de su fuerza, le embestí sin titubear, y habiéndole muerto de un
balazo en aquel acto el caballo, se vio precisado a rendírseme entregándome su
espada y bastón”. Santos Ladrón fue enviado a Pamplona junto con otros treinta y
dos prisioneros869.
Dice Bacón, sobre la batalla de los Arcos y la captura de Ladrón de Cegama, que
Lorenzo “separó un escuadrón de lanceros les ordenó le siguiesen, picó de espuelas
para envestir a D. Santos que con unos pocos jinetes se encontraba al frente de los
suyos, se apoderó de él al momento, desarmando a los soldados a la voz de: pobre el
que se atreva a disparar un tiro, y atemorizados no osaron hacer fuego, entregaron los
fusiles; azar feliz en el que tal vez tuvieron tanta parte, el valor de Lorenzo, como la
carga intrépida de los lanceros”870.
Conocida en Pamplona la noticia por el parte de Lorenzo al virrey Sola, ofició éste
el día 12 al ministro de la Guerra, dando cuenta del apresamiento de Santos Ladrón y
las circunstancias hasta ese momento. Lorenzo no lo fusiló según las instrucciones de
la campaña, por si tenía que declarar algo sobre la trama; le ejecutarían seis horas
después de su llegada. Le pedía al ministro para el brigadier Lorenzo el grado de
mariscal de campo y el gobierno de la plaza de Pamplona que se hallaba vacante871.
867
PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 202.
ZARATIEGUI: Vida y hechos… Págs. 22 y 23; PIRALA: Historia de la Guerra… Págs. 202 y 203.
869
GM: Núm. 127. Miércoles 16 de octubre 1833.
870
BACON: Seis años… Págs. 175 y 176.
871
GM: Núm. 127. Miércoles 16 de octubre de 1833,
868
358
En cuanto el general Lorenzo entregó en Pamplona al ilustre prisionero, mariscal
de campo Santos Ladrón, fue juzgado por un tribunal de guerra que lo condenó a
muerte. Por la notoriedad del prisionero, las clases influyentes de la ciudad, se
acercaron al virrey interino general Solá, tenido por hombre prudente, y le pidieron la
suspensión de la ejecución hasta que no fuera aprobado por Madrid, lo que daría
tiempo para acercarse a Maria Cristina y recabar el indulto. Este era también el
parecer del virrey Antonio Solá que conocía la reacción de la sociedad noble de
Navarra, pero un oficial de carabineros se impuso, declaró que las órdenes que tenía
era de castigar rigurosamente con la muerte a todos los rebeldes que capturaran.
Santos Ladrón fue fusilado en el foso de de la prisión de Pamplona el 15 de octubre
de 1833, y poco después el teniente Ibáñez872.
La respuesta de los navarros fue espontánea. Poco después de oírse a las cinco de la
tarde de ese día el cañonazo que anunciaba la ejecución de Santos Ladrón,
trescientos jóvenes de la mejor sociedad y preparación de la ciudad de Pamplona, se
pusieron en camino para unirse a las partidas de Iturralde y otros jefes carlistas. Este
a la sazón se encontraba en Vitoria873. Dice Luis Bordas, en sus Hechos históricos y
memorables acaecidos en España desde la última enfermedad de Fernando VII,
hasta la conclusión de la guerra de los siete años, que la medida radical de extremo
rigor, lejos de prevenir los daños de un alzamiento general que se adivinaba, provocó
el de aquellas merindades874.
Después de la derrota de los Arcos, Basilio García e Iturralde con sus tropas
pasaron a la derecha del Ebro; la mayor parte de éstas eran de los pueblos de la Rioja
castellana. Allí permaneció poco tiempo Iturralde, pues el afán de mando del jefe
navarro no se avenía a quedar subordinado a una persona sin categoría militar y pasó
nuevamente a Navarra a guarecerse en las montañas, acompañado de sus paisanos.
Los castellanos se quedaron en Logroño bajo el mando de Basilio García, que era
administrador de bulas de la provincia de Soria875.
Los autores carlistas, en sus análisis sobre el comportamiento de Santos Ladrón en
la batalla de Los Arcos, tratan de justificarlo trasladando a sus enemigos las causas
872
ZARATIEGUI: Vida y hechos… Pág. 23.
ZARATIEGUI.: Vida y hechos… Págs. 23 y 24.
874
BORDAS, Luís: Hechos históricos y memorables acaecidos en España desde la última enfermedad de
Fernando VII, hasta la conclusión de la guerra de los siete años. Pág. 29. Barcelona 1846.
875
ZARATIEGUI: Vida y hechos… Págs. 23 y 24.
873
359
de la derrota. Sin embargo, parece notorio que Ladrón era un hombre que carecía de
inteligencia organizadora, pues quedó demostrado en la acción de Los Arcos876. Un
error injustificable fue dividir sus fuerzas – cuando ya estaba planteada la acción del
virrey-, y enviar 300 hombres a las órdenes de Iturralde a Lodosa. Otros como
Zaratiegui, asegura que no se encontraba en posesión de todas sus facultades
mentales. Parece que su actuación no correspondió a las expectativas que había
levantado, y a lo que se esperaba de su experiencia y de los logros alcanzados en
otras misiones877. Algunos familiares le tenían por demente. Al general carlista José
Mª Chavarri Vivanco, le contó un primo de Santos Ladrón llamado Vicuña,
hacendado de Los Arcos: “Vivanco no haga usted caso de lo que dice mi primo
porque esta loco”878. En todas las narraciones históricas referente al levantamiento de
Santos Ladrón, se dice que estaba loco o le habían administrado una pócima en Los
Arcos; la manifestación de su primo Vicuña comprueba lo primero.
Zaratiegui, enemigo de Lorenzo, al que no valora objetivamente, y con quien se
midió en numerosas ocasiones, asegura que Santos Ladrón se “lisonjeaba” con la
esperanza de que Lorenzo, a quien había conocido personalmente y suponía de ideas
carlistas, se declarase por la causa del infante. Para Santos Ladrón, y para la sociedad
militar en general, “Lorenzo como todos los militares procedentes de América –
conocidos como Ayacuchos vulgarmente- que no regresaron a la Península sino hasta
acabada la guerra constitucional de 1823, daban lugar a que se le supusiesen otras
ideas, por no tener contra sí el antecedente de la conducta política, barómetro por
donde, en la época a que nos referimos, se juzgaba de la opinión de cada oficial”879.
También el mismo autor apunta que en aquella época, se creyó erróneamente que el
general Solá –virrey interino de Navarra- era partidario del infante en razón de su
edad elevada y su carácter pacífico, hombre prudente y de espera, etc. Le atribuían la
imagen de un hombre del antiguo régimen. Solá viene a avalar la tesis, de que los
militares situados de alta graduación no se pronunciaron por Don Carlos. Aun siendo
876
PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 204.
OYARZUN: Historia del… Págs. 25 y 26; PIRALA: Historia de la Guerra… Pág. 204;
HENNINGSEN: Zumalacárregui… Págs., 51, 52 y 53; AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
878
GONZÁLEZ ECHAVARRI VIVANCO: Zumalacárregui. Pág. 133.
879
ZARATIEGUI: Vida y hechos… Pág. 22.
877
360
realistas, los moderados, formaron alrededor de Maria Cristina, por el trono de Isabel
II880.
La acción de Los Arcos es fundamental en la carrera militar de Manuel Lorenzo,
porque le hizo pasar a la Historia. Constantemente habrá referencias a este hecho
tanto por parte del actor como del Gobierno, del bando carlista, y del mando militar y
político. Fue puesto en conocimiento popular y convertido en un héroe liberal, titulo
al que ya no podría renunciar cuando las circunstancias políticas cambiaron la
situación. Con fecha de la acción de Los Arcos, 11 de octubre, fue ascendido a
mariscal de campo, con la retención del mando de su regimiento de Córdoba.
El 15 de octubre, la Reina Gobernadora, promueve a mariscal de campo de los
reales Ejércitos “con fecha de la acción de Los Arcos al Brigadier Don Manuel
Lorenzo nombrándole al mismo tiempo Gobernador Militar de Pamplona”. La Reina
Gobernadora, por Real orden remitió los Reales despachos de marical de campo y
gobernador militar de Pamplona a favor de Manuel Lorenzo, al virrey de Navarra
para entregar al interesado: “De Real Orden y para los efectos correspondientes
acompaño a V. E. los dos adjuntos Reales Despachos de Mariscal de Campo y
Gobernador Militar de Pamplona expedidos a favor de D. Manuel Lorenzo. Madrid 7
de Diciembre de 1833. Zarco”881. De este cargo, tomó posesión el 22 de enero de
1834, en el despacho de Antonio Solá virrey y capitán general de Navarra882.
El 11 de noviembre se extiende la Real orden por Isabel II con el ascenso a
mariscal de campos “con antigüedad de 11 de octubre de este año en que ganasteis la
acción de Los Arco”883.
Todo fueron felicitaciones y premios. La Reina se dignó agraciar con la pensión de
tres reales diarios a las viudas, huérfanos o padres de los que murieron en la acción;
el grado inmediato a todos los jefes, oficiales, sargentos y cabos que concurrieron a
la misma; la cruz de San Fernando de primera clase a los jefes y oficiales que con
particularidad se hubiesen distinguido; y la cruz de Isabel, con la alta paga de un real
diario a los sargentos, cabos y ocho soldados por compañía, de los que se hubiesen
comportado con más distinción884.
880
ZARATIEGUI: Vida hechos… Pág.23.
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
882
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
883
AGMS. Sección primera, legajo 1.873.
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GM: Núm. 127. Miércoles 16 de octubre de 1833.
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Hubo un desconocimiento total de la situación política en Navarra, por parte del
virrey y las autoridades de la Diputación Foral, en el momento de la muerte de
Fernando VII. Carecían de información sobre los jefes y puntos donde se estaba
organizando desde meses atrás el movimiento carlista. Fueron incapaces de valorar
las informaciones que recibían de los liberales navarros, que los había, de las
autoridades locales y alcaldes de los pueblos. No querían alarmar al Gobierno.
Después de la derrota prisión y muerte de Santos Ladrón, el virrey Solá comunicaba
el 19 de octubre a Madrid y así lo hacia público en su distrito, que el aspecto del
virreinato era al día muy lisonjero. Según los partes que recibía de alcaldes y
ayuntamientos, la facción se iba aniquilando por si misma, y lo confirmaban las
columnas móviles que recorrían el virreinato en varias direcciones, para reanimar el
espíritu público de los vecinos honrados y pacíficos. Las gavillas rebeldes estaban en
disolución, y los pueblos se negaban abiertamente a suministrar raciones y auxilios a
las bandas sediciosas. Terminaba así su exposición al ministro de la Guerra:
“Concibo, pues, esperanza fundada de que dentro de muy pocos días se habrá
afianzado el reposo en Navarra. Dígnese V. E. hacerlo así presente a S. M. la REINA
Gobernadora para su soberana noticia y satisfacción”885.
El general Lorenzo como jefe de la columna de operaciones de Navarra, recorrió
infatigable todo el territorio de Navarra desde el 16 al 25 de octubre que marchó
siguiendo instrucciones sobre Logroño. En este periodo de tiempo por un oficio de
Lorenzo al virrey sabemos las operaciones realizadas: Recorrido por los Pirineos en
toda su extensión y arrojados de las montañas y puesta en fuga de los cabecillas
Sarasa e Iturralde. Localizado los tres batallones de Uranga que marchaban hacia
Arconiz, corrió a interponerse entre ellos y Los Arcos886.
Alguno de los éxitos de esta campaña, fue empujar al jefe de los rebeldes coronel
Eraso, hacia territorio frances donde fue hecho preso por las autoridades francesas,
según manifestaba desde Valcarlos, el capitán graduado del regimiento de infantería
de Córdoba, Juan José Echevarria: “Por el oficial francés con quien hablé en el
puente de Arnegui, supe que Eraso entró esta mañana enfermo, y se le condujo preso
a S. Juan de Pie de Puerto, así como a los clérigos Alejandro León y Antonio
González”887.
885
GM: Núm.131. Jueves 24 de octubre de 1833.
GM: Núm. 136. Jueves 31 de octubre de 1833.
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GM: Núm. 131. Jueves 24 de octubre de 1833.
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De lo expuesto, sacado de la Gaceta, se demuestra que el general Lorenzo, en los
pocos días que median entre el 15 y el 26 de octubre, estuvo en Navarra todo el
tiempo en campaña, persiguiendo a los carlistas. Más tarde, autores liberales y
carlistas como Zaratiegui, Mina y los que le siguieron, le criticarán que en lugar de
estar en Pamplona festejando el triunfo de Los Arcos, debió terminar con los
segundos de Santos Ladrón. Los citados autores saben que era imposible la
destrucción de las nacientes unidades carlistas, porque en esa fase de organización no
daban la cara frente a las columnas organizadas del ejército de la Reina Gobernadora.
Corrieron y se dispersaron mientras Lorenzo estuvo en el virreinato, y se volvieron a
juntar mientras permaneció en Logroño durante tres semanas.
Fueron esos primeros momentos de euforia, en el que se creyó, que con el
descabezamiento de la jefatura carlista, se había acabado con la insurrección. Así lo
demuestra, la contestación a la Real orden del 15 de octubre en la que participan de
la aprehensión del general Santos Ladrón. Habia servido de la mayor satisfacción la
aprehensión del ex-general Santos Ladrón por el brigadier Manuel Lorenzo coronel
del regimiento 10º de Línea, por ver destruidos los criminales designios de los
rebeldes. En la orden de la plaza exhortaría a las tropas para que imitaran a sus
compañeros de armas, sin dudarlo que así lo verificarían888.
Pero las raíces del ideal que impulsó a los carlistas a la guerra, eran muy
profundos, superaba a cualquier personaje, e incluso al de Don Carlos. Sostuvieron y
sufrieron una guerra destructora y cruel con el mayor estoicismo, cuyos principios e
ideales sostuvieron durante más de un siglo. Por lo que se refiere a las provincias
Vascongadas, nos dice Zaratiegui, que las Provincias Vascongada desconfiaban de
los hombres que regían la nación, y temieron más todavía que una usurpación.
Poseídas de esta idea y que serían ayudadas por el resto de España, según el modo en
que se manifestaba la opinión pública, trataron de hacer en secreto algunas
disposiciones para sostener por las armas al que consideraban el heredero legítimo de
la Corona, mirando tambien la conservación de sus fueros que los ministros de
Fernando VII no parecían guardar por medios legales889.
888
AGMS. Sección primera, legajo 1.873. La letra bastardilla es nuestra. El subrayado es del documento,
y con él quieren destacar el error que aparece en el nombre, el apellido no tiene el de, de Lorenzo.
889
ZARATIEGUI: Vida y hechos… Págs. 19 y 20.
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Había pues muchos intereses que esperaron el acontecimiento de la muerte de
Fernando VII, para lanzarse a la guerra. En Navarra pesó más la legitimidad del
príncipe que los Fueros. No deja de ser curioso que sean los mismos historiadores
carlistas, como veremos en su momento, quienes dicen que la guerra la pudo
terminar Lorenzo, si en vez de detenerse en Logroño después de tomarlo, hubiera
continuado liquidando a los segundos de Santos Ladrón. El general Lorenzo, como
hemos apuntado anteriormente, después de la captura de Ladrón, marchó al norte de
Navarra, al centro del Pirineo, donde se encontraba Sarasa con cuatrocientos carlistas
a los que dispersó. Después marchó sobre Logroño cuando se lo ordenó el mando.
Confirma la campaña de Lorenzo sobre los Pirineos, antes de marchar sobre
Logroño, el mismo Juan Manuel Sarasa en su autobiografía Vida y hechos militares
del Mariscal de Campo don Juan Manuel Sarasa. El comandante Ripalda le informó
en Navascues a Sarasa de la llegada de Lorenzo con la columna que derroto a Santos
Ladrón, por lo que acudió a informarle para hacer la retirada. Tambien recibió
noticias de la llegada a los Pirineos de una columna de carabineros de trescientos
hombres. Para observar a los enemigos marchó con Juan Bernardo Zubiri a Uriz.
Sarasa recibió a media noche un escrito de Lorenzo que había llegado a Navascues,
para que depusiese las armas y tendría el indulto890.
El general Lorenzo y el teniente coronel Sarasa se conocían. Éste había estado
destinado en el regimiento de Córdoba de guarnición en Zaragoza, desde el primero
de abril de 1832, y permaneció en él hasta finales de febrero de 1833, en que fue
separado con licencia ilimitada a esperar el retiro891.
Después de la acción de Los Arcos, Lorenzo, no cesa en su acoso a los carlistas,
que aparecen ya por muchas partes. Uranga con 1.300 hombres alaveses y cuatro
piezas de artillería se sumó a Iturralde en Estella el 13 de octubre y muchos sufrieron
un pequeño revés. Salió Lorenzo en su persecución desde Ziuraqui, pero una
tempestad le impidió tomar contacto; les provocó inútilmente al combate y
abandonaron Navarra para volver inmediatamente, una vez que las fuerzas liberales
abandonaron aquellos lugares. El mismo